LA HOMOSEXUALIDAD DESDE EL PUNTO DE VISTA ANTROPOLÓGICO, PARTE 1



Las actitudes hacia la homosexualidad, tanto desde el punto de vista de la gente común, como desde la visión del antropólogo, han oscilado desde el horror hasta el entusiasmo chauvinista.

Sin duda el conocimento de la homosexualidad masculina es mas completo que el de la femenina, probablemente porque los estudios de campo son, en su mayoria, realizados por hombres (cada vez menos) y estos encuentran dificil entrevistarse con mujeres, y mucho menos, comprobar sus actitudes sexuales.

Diversas culturas estudiadas por antropólogos incorporan la homosexualidad masculina en su sistema de desarrollo de la personalidad del varón. Por ejemplo, El berdache, u hombre afeminado de la tribu Crow, concedía favores sexuales a los grandes guerreros, sin disminuir el status masculino de estos. Todo lo contrario: ser servido por un berdache era una prubea de hombría.

Del mismo modo entre los Azande de Sudán, famosos por sus proezas guerreras, los hombres pertenecientes al grupo de edad de los guerreros solteros, que vivían separados de las mujeres durante años, tenían relaciones homosexuales con los muchachos pertenecientes al grupo de edad de los guerreros aprendices. Despues de sus experiencias con los "chicos-esposas" (como ellos mismo los llamaban), los guerreros ascendían al siguiente status de edad, se casaban y tenian muchos hijos.

En muchas sociedades de Nueva Guinea y Melanesia, la homosexualidad masculina estaba altamente ritualizada, justificandose de una manera que no tiene equivalentes en las nociones occidentales de sexualidad, al no contemplarse el asunto como una preferencia individual, sino como una obligación social: los hombres no eran calificados como homosexuales, heterosexuales o bisexuales. Todos los hombres estaban obligados a ser bisexuales por deber sagrado y necesidad práctica.

Por ejemplo, un caso radical y ejemplar, son los Etoro, pueblo que vive en las laderas de las tierras altas de Papua Nueva Guinea, que consideran que el semen no es solo la fuente de donde proceden los niños, sino tambien la vida del hombre. Al igual que los hindues, creen que cada hombre tiene solo unas reservas limitadas de semen. Cuando se acaban estas reservas, se muere.

Aunque el coito con la propia esposa era necesario para mantener la población, los maridos estaban separados de sus mujeres la mayor parte del tiempo (en realidad la relación sexual entre conyuges era tabú durante mas de doscientos dias al año).

Para complicarlo aun mas, las reservas de semen, desde el punto de vista de los Etoro, no son algo que nacen con el hombre: los muchachos Etoro obtienen el semen mediante relaciones de coito oral con hombres mayores, aunque, curiosamente, se les prohibe tener relaciones sexuales entre los jovenes, y a los muchachos excesivamente ardientes se les consideraba brujos y se les condenaba por robar las reservas de semen de sus camaradas. Estos díscolos muchachos eran identificados al comprobar que sufrían un crecimiento mas acelerado de lo normal (sic)

CONTINUARÁ

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