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RITUALES COTIDIANOS. RITUALES DE MASA. RITUALES DEPORTIVOS Y FENOMENO FAN
Perpetrado por Oskarele
El sistema de reglas y el juego de pasiones de los rituales de la política están igualmente presentes en los rituales deportivos. Aunque con claras y obvias diferencias. La práctica y el espectáculo del deporte (según se mire el fenómeno, ya sea desde la óptica del protagonista, el deportista, o del espectador) tienen orígenes muy antiguos. Aunque no hay que caer en la trampa de entenderlo como un continuum, ya que los deportes en la antigüedad estaban integrados en una red social, muy diferente de la nuestra, en la que cobraban sentido y estilo propios.
En cambio el deporte en la actualidad plantea enormes diferencias con los deportes en la antigüedad: no tiene un carácter sagrado, si no que es plenamente profano. Existe igualdad en las condiciones de acceso. Se han especializado los cometidos, se han racionalizado las reglas, se crea una aspiración personal en los deportistas (y en los espectadores) por la consecución de records…
El enorme desarrollo y difusión actual de los deportes tiene que ser puesto en relación con el fenómeno paralelo del culto al cuerpo y también con la transformación del espectáculo deportivo en objeto comercial que mueve muchísimo dinero y que tiene una enorme difusión retroalimentada en los medios de comunicación.
Los deportes se asemejan a los rituales por su ceremonial, sus reglas estrictas y sus implicaciones simbólicas.
Pero resultan difíciles de clasificar. Respecto a las prácticas privadas del deporte derivan de los rituales de culto al cuerpo. Pero cuando se realiza en grupo tiene más que ver con los rituales de grupo. Desde el punto de vista del espectador tienen que ver con los rituales de masa…
Juliette Rahariosa, conocida socióloga, detecta en los procesos deportivos la presencia de numerosos rituales: considera que a lo largo de la carrera de un deportista se van superando diversos ritos de paso (infantiles, alevines, adultos, veteranos…), que la actividad deportiva exige un alto nivel de concentración y de capacidad de sacrificio (rito de purificación). También considera que se dan rituales asociados a la indumentaria, que varía según el deporte que se practica, según el club o el país, reforzando la identidad grupal, tanto entre los deportistas como entre los aficionados.
Por otro lado, desde el punto de vista del espectador, el espectáculo constituye por sí mismo una ceremonia rica en símbolos, llena de teatralidad. Esto se manifiesta especialmente en fenómenos deportivos como las Olimpiadas o los Mundiales de Futbol, con rituales de inauguración y clausura, desfiles, entrega de premios, culto a las banderas y las naciones… todo esto hace que las emociones colectivas se expresen intensamente, llevando al espectador a une especie de hipnosis colectiva que suele terminar en catarsis (cuando el grupo favorito gana, si no, si pierde, suele terminar en ira y frustración)
Algo parecido pasa con los conciertos de música y el fenómeno del rock y el pop: estos fenómenos son equiparables a los fenómenos de masas, aunque se circunscriben a determinados sectores de la población y a unas edades bien definidas. Y en ello juega un gran papel la enorme difusión que tienen gracias a los medios de comunicación de masas.
En el mismo proceso de “triunfo” de una banda de Rock se produce una secuencia llena de rituales y simbolismo: desde los orígenes ingratos tocando en cuchitriles y sin cobrar hasta el éxito de masas, que hace que sean “parte de la familia” de los fans.
Pero también se producen otros efectos colaterales por parte de los oyentes de estos grupos: se produce un fuerte vinculo social (aumentado por el hecho de pertenecer a un grupo, los rockeros, minoritario y “perseguido” por su heterodoxia respecto a lo establecido), se produce una desinhibición que lleva al baile y al desenfreno (en muchos casos producida por el consumo de sustancias psicoactivas), que guarda estrecha relación con la exaltación de los ritmos y la agitación del baile. Además existe un componente claramente lascivo en todo este desenfreno del rock.
Se produce, pues, entre los espectadores una especie de estado de trance masivo (en muchos casos trance real provocado e inducido por sustancias químicas alteradoras de la conciencia), que lleva a crear una fuerte comunión entre el grupo de seguidores.
Habría que mencionar al respecto el curioso fenómeno que algunos denominan “fenómeno fan” en el que se da la circunstancia de que un grupo de seguidores de un grupo o artista, convierten a este en el leit motiv de su vida. Todo gira en torno a ellos. Suele darse especialmente en la adolescencia y en el género femenino. Es un fenómeno absolutamente irracional, en el que se idealiza de tal manera al artista o grupo del que es fan que casi se convierte en un dios: todo lo que hace, dice, canta o escribe es sagrado, no existe la posibilidad de crítica…. Llegando a convertirse en muchos casos en algo obsesivo que roza lo patológico y que, probablemente es consecuencia, por un lado, del vacío cultural de nuestra generación, y las anteriores, y por otro, de unas fuertes y coercitivas campañas de marketing, dirigidas ex proceso a un colectivo con clara debilidad de criterio y personalidad como para rebelarse ante tan tremenda manipulación.
RITUALES COTIDIANOS. RITUALES DE MASA. “RELIGIONES” POLÍTICAS
Perpetrado por Oskarele
Caracterizados esencialmente por el número de protagonistas: no son ritos individuales sino colectivos, masivos, en los que el grupo se comporta como un ente homogéneo, más o menos, y en el que todos se siente parte integrante de un sumun.
Presenten numerosas formas, aunque ninguna es propia de nuestra época en exclusiva, pero que han evolucionado y cambiado en paralelo a la progresiva secularización de la sociedad y al cambio económico y social hacia el modelo de consumismo actual:
1. Manifestaciones políticas: ceremonias, desfiles, conmemoraciones, manifestaciones de protesta, huelgas, protestas… en las que el sentido político varía claramente, y cuyo clima afectivo varía según el motivo de la reunión masiva.
2. Los eventos deportivos, en los que actores (deportistas) y publico interactúan, creando un vinculo social importante entre ellos, pero que sobre todo se hace fuerte y patente entre los seguidores de los espectáculos deportivos, que forman grupos de seguidores afines, y, a la vez, se enfrentan a otros grupos de seguidores rivales. Esto se manifiesta con especial virulencia en el Futbol, en el que las amistades y la creación de grupos de afines es paralela a las enemistades entre grupos e individuos seguidores de clubes rivales.
3. Las fiestas y los espectáculos de masa (fiestas, conciertos, celebraciones…)
4. “Las religiones políticas”.
Empecemos con estos últimos rituales de masas, los que venimos a llamar las “religiones” políticas:
Destacar en primer lugar que no todas las agrupaciones laicas con objetivos políticos han tomado la forma de movimientos de masas. Por ejemplo, la Masonería, especie de religión civil, llena de rituales y ceremonias (que tienen además un papel importantísimo en el trabajo masónico) y en la que se cultivaba un importante sentimiento de fraternidad y de grupo, pero que tiene como característica principal el secretismo (o el “discretismo” como les gusta llamarlo a los masones).
La masonería seria una sociedad cerrada y casi secreta, sin ninguna vocación masiva.
Sin duda alguna fueron las revoluciones del siglo XVIII, especialmente la Francesa, aunque también la Americana (ambas muy relacionadas con principios masónicos), donde surgen los primeros cultos políticos más o menos oficiales. Así, en Francia, por ejemplo, surgen cosas como el Culto de la Razón, el Culto del Ser Supremo, el Culto Decadario, fiestas colectivas… pero además contenían gran cantidad de símbolos (banderas, escarapelas, arboles de la libertad…), dogmas (declaración de los derechos humanos), plegarias y cantos (la marsellesa).
Sironneau subraya la importancia de la coyuntura histórica en el germen de los rituales seculares políticos. Así considera que existen una serie de factores y condicionantes que fundamentan el origen de un nuevo ritual político:
1. El desequilibrio económico, que hace que amplias capas desesperadas de la población esperen y/o busquen una salida para las penurias y frustraciones.
2. Existencia de una tradición mesiánica, ligada a los temas de regeneración y de la salvación.
3. Presencia de un líder carismático, portador de la conciencia colectiva del grupo o país. A nivel simbólico, este líder carismático asume, cosa que no menciona el autor, otros importantes papeles: por ejemplo, se convierte en un símbolo del colectivo (como la bandera o el escudo), con la peculiaridad añadida de que además habla y actúa. Hitler, por ejemplo, decía que él era el Reich, que él era Alemania. También cumplen otro papel simbólico relacionado con este: se convierten en tutores y redentores del colectivo, en una suerte de “jesucristos” que llevan al grupo por el “buen camino”, siendo estos, en contrapartida, honrados con la redención social prometida por el líder.
Estos rituales seculares políticos tuvieron su plasmación definitiva (y trágica) en el siglo XX, concretamente en las primeras décadas, y en Europa, siendo los casos más importantes y trascendentales los de la Alemania Nazi y la Rusia bolchevique, de las que hablaremos en el siguiente capítulo.
RITOS RELIGIOSOS DE HOY EN DÍA. ¿DE VERDAD HA MUERTO DIOS?
Perpetrado por Oskarele
Parece ser que no... En el año 2006, una encuesta realizada por el Financial Times y Harris Poll, entre un total de 12.507 adultos de seis países (Francia, 2.134; Alemania, 2.127; Gran Bretaña, 2090, España, 1991; Estados Unidos, 2078; e Italia, 2087), mostró que los americanos creen en un porcentaje mayor al de los europeos en alguna forma de Dios o Ser supremo (exactamente un 73%). El país europeo más creyente, según dicha encuesta, fue Italia, con un 62%. Después iba España, con un 48%, Alemania, con un 41%, Gran Bretaña, con un 35% y por ultimo Francia, con un 27%. Podéis ver más datos en la tabla adjunta (EN EL BLOG). (Más datos de la encuesta aquí: http://www.harrisinteractive.com/news/allnewsbydate.asp?NewsID=1131)
¿Adónde vamos con esto?
Pues a hacernos una idea de cómo anda el tema de las creencias religiosas en estos países en la actualidad. Así que, de primeras, podemos partir de que el intervalo de porcentajes de creyentes anda entre el 73% de USA y el 27% de Francia.
Pero una cosa es lo que la gente dice y otra cosa es lo que hace. En otra encuesta, realizada en España en 2009, el 76% de los encuestados se declararon católicos frente a un 14,5 que se define como no creyente, 5,4 como ateo y el 2 por ciento como creyente de otra religión.
Aquellos que se definieron como creyentes, reconocen en su mayoría (57,8%) que casi nunca acuden a misa u actos religiosos. De estos, el 67,4% son hombres y el 49,6 mujeres. Con un porcentaje similar se sitúan los que varias veces al año acuden a los actos (14,3%) y los que van casi todos los domingos y festivos (14,6%).
El 9,4% de los encuestados dice que alguna vez al mes asiste a oficios religiosos y solo un 2,5% reconoce que acude varias veces la semana. (Más datos de la encuesta aquí: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/57/creyentes/va/misa/elpepusoc/20090715elpepusoc_7/Tes)
Esto deja claro que una cosa es lo que se cree (o lo que se dice creer) y otra cosa lo que se practica.
Lo que si podemos más o menos deducir es que existe una gran parte de la población que sigue creyendo en la existencia de algún tipo de ser superior y admiten tener una “cierta religión”. Pero por otro lado se observa un claro y en aumento rechazo hacia los sistemas eclesiásticos. ¿Los motivos de esto?, pues son numerosos, pero creo que uno de los principales, a un nivel psicológico, es que las personas religiosas aspiran en la actualidad a un ritualismo que responda mejor a las necesidades espirituales contemporáneas. Y estas, para nada, encajan con los ritos, por ejemplo, del catolicismo.
Sin embargo, en culturas como la española, a pesar de que el porcentaje de creyentes y no creyentes anda casi en torno al 50% de la población, y que de estos, menos de la mitad reconocen ir a misa, si se siguen, curiosamente, realizando numerosos ritos cristianos, sobre todo los relacionados con los sacramentos cristianos (y con los ritos de paso mencionados en artículos anteriores). Así, en España, aproximadamente el 75% de los recién nacidos son bautizados en la fe cristiana. El matrimonio ha descendido, tanto su versión religiosa como en la civil, pero aun rondan más de 65% de la población. Y los funerales siguen siendo también mayoritarios.
Así que, en cuanto a los sacramentos rituales, la practica supera indudablemente y con amplitud a la creencia. De todo esto podemos sacar como conclusión que en las modernas sociedades occidentales la iglesia sigue cumpliendo una clara función social en cuanto a los ritos de paso: el rito sigue siendo el medio más empleado para solemnizar los tiempos fuertes de la vida, lo que no implica una adhesión total a la comunidad católica y menos aun a la doctrina, pero que deja entrever la importancia del ritual.
Al margen de cifras, de encuestas y de rollos de estos, lo que está claro es que las sociedades occidentales han reducido el campo de actuación de las religiones, que han quedado, cada vez más, dentro del campo de las opciones individuales, y ya no en el campo de las prácticas colectivas.
Esto es algo lógico en un unas culturas en las que la religión ya no es ni mayoritaria ni obligatoria, aunque siga teniendo un papel importante.
Así que por un lado podemos hablar de crisis religiosa y secularización de la sociedad, aunque también tenemos que destacar la permanencia de determinados rituales asociados con las doctrinas religiosas tradicionales.
Pero ¿A qué se debe esto? ¿Se debe a la evolución cultural global o un agrietamiento del catolicismo?
Pues por un lado la respuesta está en las transformaciones de la vida moderna: el hundimiento de los valores tradicionales, la creciente urbanización y el aumento de la población y el aislamiento de las masas respecto al clero. Por otro lado se ha producido un claro desencanto hacia las tradicionales doctrinas religiosas, posiblemente porque ha ganado peso la vida material, pero, en paralelo, han proliferado otras creencias alternativas, sobre todo relacionadas con religiones orientales (budismo, tao…), lo que deja entrever una sed de espiritualidad en gran parte de la población.
Así se ha producido un resquebrajamiento global de los modelos rigoristas de autoridad religiosa, en provecho de una relación más familiar tanto con Dios como con los demás fieles. Ahora, más allá de doctrinas y rituales colectivos, se tiende a una comunicación personal con la divinidad, como fuente de expansión de la persona.
Y por supuesto, como ya hemos comentado, desde los años 60 y 70 han surgido unas prácticas religiosas innovadoras, tanto por la difusión de creencias y ritos venidos de oriente, como por las nuevas formas cristianas, entre las que destaca la figura de los telepredicadores americanos, muy de moda y muy en alza.
Además, habría que destacar otra vertiente manifiesta de la sed de ritual y espiritualidad en los países occidentales: el enorme desarrollo del esoterismo y la parapsicología, como nuevas formas de interrelacionarse con lo desconocido y saciar las ansias de trascendencia.
Mas info y fuentes por aquí: http://www.vanguardia.com.mx/elbudismounaalternativaespiritualmoderna-696178.html, aquí: http://infocatolica.com/blog/infories.php/1104140853-jovenes-espanoles-religiosida, aquí: http://amazings.es/2011/03/29/es-la-religion-parte-de-la-naturaleza-humana/
LA FIESTA, ENTENDIDA COMO ACTO RITUAL
Perpetrado por Oskarele
“Un exceso permitido, ordenado incluso, una violación solemne de una prohibición”… Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dio esta impactante definición de lo que él consideraba que era una “fiesta” (entendida social o comunitariamente, no como algo privado o domestico).
Una fiesta viene a ser una reunión de personas con el objetivo de celebrar un acontecimiento o, simplemente divertirse. Por lo general, una fiesta suele acompañarse de comida y bebida, y a menudo también de música y baile. En general se permiten los excesos, tanto de alimentos como de sustancias psicoactivas. Las fiestas pueden ser privadas o públicas, comunitarias, locales o nacionales.
Por otro lado…
Toda sociedad está sometida a reglas, tanto morales, como legales y religiosas.
Todas nuestras acciones, y la de prácticamente todos los pueblos de la Tierra, de hoy y de siempre, han sido controladas por sistemas de reglas sociales.
Pero, curiosamente, todas las sociedades, han creado, además, una “válvulas” para liberar la presión social que crean las reglas, para liberar el deseo y los instintos más primarios y para permitir la transgresión e incluso la inversión de las reglas sociales, como decía Freud, teniendo en cuenta que este periodo de ruptura es temporal y luego todo vuelve a su cauce.
Estas válvulas de escape social serían las fiestas.
Diversas teorías antropológicas han analizado este tema, coincidiendo en esta función de la fiesta como liberador de la tensión social, aunque unos enfatizan en el marco ritual que engloba los excesos y otros en el mismo desenfreno y su posible ilimitación.
Por lo general se considera que la fiesta atestiguaría la validez de las normas de la vida corriente mediante una brusca alteración de la misma, siempre y cuando este ritualizada y no sea una explosión colectiva ante algún contexto especial. La fiesta simbolizaría una especie de retorno al caos original, al desorden, considerado en muchas sociedades como fuente de regeneración.
Mediante la transgresión se aceptaría la norma, pues no siempre se puede estar de fiesta. Sería la excepción que confirma la regla.
Otros, en cambio, consideran que la fiesta solo es posible si se excluye todo ritual. Solo funcionaría como válvula de escape social si rompe de manera violenta con lo cotidiano, con lo establecido, y sería más efectiva si surge repentinamente, por casualidad.
Desde esta perspectiva la fiesta tradicional reguladora y compensadora seria más bien una “contrafiesta”.
Pero tales conceptos son algo discutibles, porque se asientan en parte sobre una confusión entre rito, regla y represión.
No todo rito es regla, ni es represión.
Es evidente que las fiestas ritualizadas son efectivas en la función social que venimos planteando, como reguladoras de la tensión a la que se someten los individuos ante las normas y reglas sociales.
Sin duda, debido a que las sociedades han ido cambiando, las prohibiciones culturales han perdido parte de su fuerza coactiva, por lo que la transgresión resulta más difícil de circunscribir y de perpetrar. Pero, aun así, en la actualidad, en las sociedades industrializadas, la fiesta sigue cumpliendo un importante rol social y sigue teniendo una importante vertiente ritual.
Las fiestas sociales comunitarias, obviamente han cambiado. Por un lado, en lo que se refiere al sentido se ha pasado de la fiesta ritualizada y sacralizada a la fiesta profana, aunque también, en muchos casos ritualizada, y más o menos integrada en la vida cotidiana.
Por otro lado, las fiestas antiguas eran periodos de varios días, con su momento determinado y su estilo propio. Hoy tienden a ser algo así como estallidos, ya que son breves, centradas en una atracción o figura, como pueden ser los bailes, los banquetes, las galas, las recepciones…
Por otro lado se ha extendido el concepto de fiesta como forma de consumo de sustancias psicoactivas, práctica que siempre ha sido común en las fiestas (ya sea alcohol, hachís o ayahuasca), pero que ha perdido el sentido ritual. Antes el consumo de drogas era parte de la fiesta, ahora es el porqué de la fiesta.
No obstante, hay muchísimas fiestas tradicionales que conservan un elevado grado de ritualidad, como es el caso de la Navidad (con un acento familiar, centrado especialmente en la infancia), el Año Nuevo o la Noche de San Juan (con un acento mucho mas profano, publico y transgresor), la Pascua o la Acción de Gracias de los yanquis (una fiesta gozosa y reconciliación), o, incluso fiestas tristes, pero curiosamente bastante transgresoras, como Halloween o El día de los Muertos mexicano, que a la vez tienen su versión triste en España, con el Día de todos los santos y difuntos.
A un nivel local o regional las fiestas también conmemoran un santo patrón, un acontecimiento histórico importante o un personaje celebre local, y en todos los casos el componente ritual es importante, con sus procesiones, sus celebraciones y fiestas.
Bueno, entonces ¿Nos vamos de fiesta?
RITOS DE PASO Y DE INICIACIÓN. LA MUERTE, PARTE 2, EL LUTO
Perpetrado por Oskarele
Como ya dijimos en el artículo anterior, los rituales relacionados con la muerte son de dos tipos: los que tienen que ver con el cadáver, con el fallecido, lo que vienen a ser los funerales, de los que ya hemos hablado. Y por otro lado, los que tienen que ver con los quedan aquí, los familiares, amigos y demás miembros del grupo (incluso un país entero, como en el caso del Luto Oficial), también protagonistas de conductas rituales, generalmente manifestadas con procesos de luto, en muy diversas formas, como manifestación de la perdida dolorosa que experimentan.
El Luto según la R.A.E. sería el “Signo exterior de pena y duelo en ropas, adornos y otros objetos, por la muerte de una persona. El color del luto en los pueblos europeos es ahora el negro”, en su primera acepción, o “Duelo, pena, aflicción”, en la tercera.
Viene a ser la expresión formalizada de respuesta a la muerte de un ser querido o allegado. Se trata de una manifestación “hacia fuera”, externa, de los sentimientos (sean estos reales o no) de pena y duelo ante la muerte del difunto.
En la culturas europeas el luto se ha manifestado, aparte de en actos de recato, ensimismamiento y reclusión, en la extendida costumbre de llevar ropa negra sin ningún tipo de adorno, como señal de duelo.
Es lo que se conoce como “ir de luto” o “estar de luto”.
Parece ser que esta práctica se remonta al imperio romano, donde se usaba una toga hecha de lana de color oscuro durante los periodos de luto.
De alguna forma esa tradición se mantuvo durante la Edad Media y el renacimiento, así como en la Edad Moderna, hasta llegar a la actualidad, donde, especialmente en los países mediterráneos, y en Portugal, las personas allegadas al difunto siguen vistiendo de negro durante un amplio periodo.
Curiosamente durante el Medievo también se llevó el luto blanco, sobre todo en los círculos aristocráticos.
Especialmente llamativo es el caso de las viudas, que en países como España o Portugal, llegaban a vestir de luto (negro) el resto de sus vidas. Hoy en día el luto se mantiene durante unos meses o años, sobre todo en las zonas rurales, aunque es una costumbre en claro declive.
En los países anglosajones, en cambio, no se presta especial atención a la vestimenta como manifestación de luto, excepto en los momentos del velatorio, el funeral y los días siguientes a la muerte del difunto. En Inglaterra, durante el siglo XIX, si se desarrolló un complejo sistema de reglas en torno al luto, particularmente entre las clases altas. Las mujeres soportaban el mayor peso de estas costumbres, que implicaban llevar gruesas ropas cerradas negras y gruesos velos negros de crepé. Había incluso unas alhajas especiales de luto.
En Estados Unidos el luto seguía generalmente las formas británicas. En el Sur anterior a la Guerra Civil, con buenas costumbres que rivalizaban con las de Inglaterra, el luto se observaba estrictamente. La escena del libro y la película Lo que el viento se llevó en la que Escarlata O'Hara escandaliza a los asistentes a un baile al aceptar la invitación de Rhett Butler a pesar de estar de luto por el fallecimiento de su último marido refleja fielmente las costumbres sociales de la época.
El shiv'ah es una práctica judía de luto en la que la gente modifica su comportamiento como expresión de su dolor. Se trata de una serie de ritos dirigidos a honrar al difunto: asi, por ejemplo, se cubren los espejos y se hace un pequeño desgarro en una prenda de vestir que simboliza el dolor emocional, no se afeitan, ni se bañan, ni se cuidan estéticamente hasta el entierro de ese ser querido.
Los católicos suelen celebrar una misa en honor de los difuntos. Curiosamente, durante la época de la Cuaresma, en la que se conmemora el sacrificio y la muerte de Jesús, las iglesias se visten, simbólicamente de luto. Además, los fieles suelen llevar también un luto en homenaje al profeta muerto. En España, por ejemplo, durante la Semana Santa, es tradicional que las mujeres vistan de mantilla. Obviamente, estos rituales son cada vez menos fuertes.
Por otro lado, cuando fallece una persona de especial relevancia política o ante alguna catástrofe, se puede declarar el luto oficial, que afecta a la comunidad entera, ya sea un pueblo o un país. Un caso típico en el que suele declararse un periodo de luto oficial es cuando fallece el Jefe de Estado.
Por otra parte, el principio de continuidad del estado debe ser respetado. Este principio se refleja en el dicho francés Le Roi est mort, vive le Roi! (‘El rey ha muerto, ¡viva el rey!’). Independientemente de las formalidades del luto, el poder debe ser traspasado, y si la sucesión no está en disputa es mejor hacerlo inmediatamente. A pesar de lo cual puede producirse una interrupción en el servicio civil como resultado del cierre de las oficinas uno o más días, especialmente en la fecha del funeral de estado.
Versiones de estos rituales de luto, son, por ejemplo, el empleo en la actualidad de lazos o señales ante una catástrofe, como el reciente terremoto de Japón o los atentados del 11S (donde se llevaron lazos rojos, blancos y azules, los colores de la bandera estadounidense).
Pero también el extendido ritual del “minuto de silencio”
Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Luto, aquí: http://es.thefreedictionary.com/luto, aquí: http://www.psicologiapopular.com/luto.htm, aquí: http://www.receduc.com/consejeria/luto.html, aquí: http://www.protocolo.org/social/ceremonias_y_celebraciones/el_luto.html.
RITOS DE PASO Y DE INICIACIÓN. LA MUERTE, PARTE 1, RITOS FUNERARIOS.
Perpetrado por Oskarele
Sin duda, el fallecimiento del miembro de un grupo, sea cual sea su clase social, se acompaña siempre y en todas partes de ceremonias más o menos importantes y diversas, en función de su nivel económico, de su importancia en la jerarquía social, de las creencias metafísicas del colectivo, y por último, de la importancia que se le da a la muerte.
Los rituales relacionados con la muerte son, básicamente de dos tipos: los que tienen que ver con el cadáver, con el fallecido, es decir, los ritos protagonizados por el difunto, íntimamente relacionados, en casi todas las sociedades, con la creencia en una “vida” o “estancia” mas allá de la muerte y la posible relación que desde allí puedan tener con nosotros. Y por otro lado, los que tienen que ver con los quedan aquí, los familiares, amigos y demás miembros del grupo (incluso un país entero, como en el caso del Luto Oficial), también protagonistas de conductas rituales, generalmente manifestadas con procesos de luto, en muy diversas formas, como manifestación de la perdida dolorosa que experimentan.
Las prácticas fúnebres, entrando en materia, tienen funciones muy diferentes: por un lado, respeto, adhesión, consideración… hacia el difunto y sus allegados. Pero por otro lado, en las sociedades en las que se le atribuye al difunto alguna forma de supervivencia, el ritual funerario tiene como objetivo asegurar el correcto tránsito hacia esa otra, supuesta, vida. En muchas sociedades esta creencia de la supervivencia postmortem se une a la idea de que desde el más allá es posible una influencia en los asuntos mundanos, por esto, en estas sociedades, con los ritos funerarios, se intenta honrar para merecer la protección posterior del fallecido, o, al menos, evitar que les fastidie desde el más allá.
Es bastante común la idea de que al fallecer una persona, por los motivos que sea, exista una cierta culpabilidad, si se considera que se le ha cuidado o amado lo suficiente, o que se ha dejado alguna cuenta pendiente, o que le ha hecho algún mal. En estos casos, los rituales de enterramiento y luto pueden contribuir a reparar estas carencias y a tranquilizar a los vivientes. Y no siempre estas prácticas tienen que estar relacionadas con creencias trascendentales, sino que también son frecuentes en sociedades laicas, aunque quizá como una reminiscencia de antiguas tradiciones.
Resumiendo, tanto los rituales funerarios como los ritos de luto tienen por función aliviar la transición, tanto para el muerto como para los vivos, poniendo un cierto orden en la turbación social y sentimental causada por la muerte.
La variedad de ritos funerarios y de luto es absolutamente abrumadora.
Existen desde épocas inmemoriales (posiblemente desde los neandertales), de muchas formas y maneras. Ya los primeros humanos consideraron oportuno enterrar, en muchas ocasiones tras incinerarlos, a sus difuntos, y esto ya denota una creencia en la necesidad de honrar de alguna forma al difunto y no dejar que se pudra al sol. Claro que también podrían haber tenido en origen una función higiénico-sanitaria.
En el antiguo Egipto estaba muy extendido el culto a los muertos, aunque de diferente manera según la clase social. El faraón, considerado representante de los Dioses en la Tierra (sino un dios en sí), era enterrado, tras un complejo proceso de momificación, con unos rituales complejísimos, unas construcciones especiales y complejísimas, todo con la clara intención de facilitarle el camino hacia la otra vida. En el pueblo llano también se hacían funerales ritualizados, generalmente acompañados de un juicio público: si la vida del difunto había sido buena y provechosa se procedía a los funerales, pero en caso contrario el cadáver era enterrado en una fosa común llamada Tártaro. Al que moría dejando deudas, no se le hacían funerales hasta que la familia las había saldado…
Los hindúes, por ejemplo, realizaban y realizan una ceremonia fúnebre con una ofrenda de alimentos, previa a la cremación del cadáver y la posterior disposición de las cenizas en algún rio sagrado. En los judíos los funerales duran varios días, se entierran los cadáveres y se siguen lutos acompañados de ayunos.
Entre los antiguos atenienses, el cuerpo del difunto, lavado y perfumado era expuesto en el vestíbulo de su casa y se procedía al entierro con gran solemnidad, formando parte de la comitiva tocadores de flauta, los hijos, las mujeres lanzando agudos gritos y mesándose los cabellos, los parientes y los amigos. El cadáver era quemado e inhumado, se pronunciaba el elogio del difunto si era personaje importante o había muerto por la patria y se terminaban las ceremonias con un banquete.
En Roma, en cuanto el agonizante había lanzado el último suspiro se le quitaba la sortija, se le cerraban los ojos y la boca y se le llamaba tres veces por su nombre. El cuerpo lavado, perfumado y revestido con los mejores trajes permanecía expuesto muchos días en el vestíbulo de la casa mortuoria. Luego venia el entierro, precedido de una comitiva con los familiares, músicos, plañideras y los retratos de los antepasados. El cuerpo era llevado por en una litera (feretrum) por la familia hasta la pira funeraria extramuros, donde era cremado. Las cenizas se depositaban posteriormente en el sepulcro familiar. El entierro iba seguido de banquetes (silicernia) y a veces, de juegos fúnebres.
Los cuerpos de los pobres eran conducidos en un ataúd común (sandápila) e inhumados sin ninguna ceremonia. Sin embargo, las gentes modestas habían constituido «colegios funerarios» para asegurar a cada uno de sus asociados una sepultura decorosa y oraciones fúnebres.
Los primitivos cristianos enterraban a los difuntos como los judíos y los cuerpos de los mártires eran inhumados en las catacumbas pero después fue costumbre general que las personas pudientes fuesen enterradas en las iglesias. En la actualidad, los cristianos, siguen celebrando el funeral en la iglesia, aunque los restos se entierran, por el general en cementerios.
Si podríamos decir que, en general, en las sociedades occidentales, se han distanciado notablemente, como consecuencia de la evolución técnica y cultural, las relaciones entre los vivos y los muertos. El hospital, por una parte, y las instituciones de pompas fúnebres, por otra, alejan al enfermo grave y, luego, al cadáver de sus allegados, y toman a su cargo la gestión de la muerte.
Aun así existe una clara ritualización en los funerales. Últimamente se da mucho el tema de los tanatorios, esos terribles lugares donde se lleva al cadáver para que sea velado por la familia y allegados (algo que antes se hacía en las casas). Esto responde a las exigencias complejas del humano moderno: por un lado higiene y por otro respeto al difunto (al ofrecer un lugar donde encontrarse y reflexionar los cercanos al muerto).
Así el cadáver se acicala, se viste, incluso, se maquilla, devolviéndole un poco el aspecto que tenía en vida.
Pero, curiosamente, esto no lo hacen, como antiguamente, los parientes más cercanos, que, ahora, se limitan a saludar un cadáver aseptizado, expuesto en el tanatorio.
RITOS DE PASO Y DE INICIACIÓN. EL MATRIMONIO, PARTE 2...
Perpetrado por Oskarele
Sea como sea, lo cierto es que todo acto de matrimonio es un rito. Ya sean laicos o religiosos. Y es un rito de paso, pues el estado de los contrayentes cambia, desde la soltería al “casado”. Al igual que la iniciación, abarca rituales de separación y rituales de agregación, divididos por el acto en si del bodorrio.
Los ritos de separación, previos al matrimonio, apuntaban a mantener cierto equilibrio para compensar la pérdida de la persona que abandonaba el clan o el núcleo familiar, para pasar a formar uno propio o para integrarse en el del cónyuge, según el modelo. De este hecho viene la práctica común del “rescate”, de regalos, de prestaciones o recepciones a favor del grupo que pierde a uno de sus miembros, aunque contraiga una alianza provechosa con el grupo del que el otro cónyuge ha salido. A veces la resistencia del grupo lesionado se expresaba con rituales de rapto o de secuestro o de superación de obstáculos y barreras. Se imitaba simbólicamente la separación.
El “trastorno” provocado por la boda se mezclaba con la alegría y las promesas realizadas con la nueva unión. Se producen así ritos de agregación, generalmente durante la propia ceremonia nupcial: abrazos colectivos o selectivos, señales de alegría, derroches rituales como muestra de júbilo (se arrojan, por ejemplo, granos, simientes, confites, o el típico arroz), y, por supuesto, el convite nupcial, en el que se reúnen tanto los familiares de ambos bandos, como amigos, conocidos, autoridades… El convite funciona aquí como una especie de comunión alimentaria, en torno a un menú copioso, en una atmosfera de júbilo, salpicada con bromas, música, irreverencias, bailes, alcohol y otros excesos… en algunas sociedades estos fastos son tan ostentosos que hace recordar a la curiosa costumbre del Potlach, del que hablamos en artículos anteriores.
Y por supuesto, el acto en sí de la boda, en cualquier religión, está repleto de ritos, más que nada, porque el matrimonio se solía “firmar” ante un testigo de gran importancia, la divinidad o las divinidades de turno, que sirven como garante y como notario del acuerdo al que han llegado los contrayentes. En torno a ritual nupcial existe una gran simbología, lógicamente, sea cual sea el culto mediante el cual se realice.
Veamos varios ejemplos en las principales religiones del planeta:
Las bodas dentro del catolicismo, que entiende el matrimonio como un sacramento más, lo que lo hace de obligado cumplimiento, están repletas de un gran simbolismo, aunque no propiamente cristiano, sino que, en muchas ocasiones, es herencia de tradiciones anteriores de origen pagano. Tiene que ser impartido por un cura, atestiguado por representantes de ambas partes y celebrado en un sitio consagrado, preferiblemente una iglesia. Toda la simbología que rodea la boda tiene que ver con la esperanza de buena suerte, con la fecundidad y con la limpieza de los contrayentes: el velo (símbolo de pureza y de juventud), el color blanco del traje de la novia (aunque en su origen el color blanco era un símbolo de poder económico y de status social, ya que el poder obtener un vestido blanco con las características típicas del vestido de novia, es decir, mucha tela, calidad, adornos y demases, valía mucho y por ende no era fácil de conseguir), el ramo (las flores representan emociones y mérito; conllevan un mensaje de fertilidad, florecimiento y generosidad), la marcha nupcial (creada por Felix Mendelssohn, forma parte de El sueño de una noche de verano, escrita en 1826 a partir de la obra homónima de William Shakespeare), el intercambio de anillos (símbolo del pacto que están firmando de por vida), las arras (símbolo de que lo de uno es del otro)…
Curiosamente, en las sociedades cristianas occidentales, cada vez mas laicas, el matrimonio civil ha heredado casi todos estos ritos y símbolos, lo que demuestra, por un lado, que ninguno de ellos tiene que ver exactamente con la religión, y por otro lado, que el ritual permanece, aunque el juramento en vez de hacerse ante una autoridad metafísica y trascendente, se hace ante una autoridad terrena.
Otras religiones y pueblos plantean otros tipos de ritos nupciales: muy curioso es el caso de las bodas gitanas, pueblo que tiene unas fuertes y arraigadas creencias cristianas y que da especial importancia a este acto, siendo un autentico acto comunitario, con cientos de invitados (las líneas de parentesco de este pueblo son amplísimas) y varios días de duración. En el ritual gitano destacan dos ritos: uno es el de la ceremonia del pañuelo, mediante el cual se pretende demostrar la virginidad de la novia, introduciendo un pañuelo en la vagina de la contrayente. Si sangraba la novia era virgen y se podía casar, si no, no lo era, y no podía casarse. El otro es el rasgado de la camisa de todos los hombres, incluido el novio, como respuesta a la confirmada virginidad de la muchacha.
La boda musulmana debe ser llevada a cabo en una Mezquita, ante el responsable religioso de la misma o "Imán". Curiosamente no está mal visto que los varones se casen con cristianas o judías, ya que representan a pueblos que tienen un libro revelado, pero las mujeres, en cambio, deben casarse con musulmanes, para mantener sus tradiciones… además, los varones pueden tener más de una esposa, y sigue bien presente la dote, pues, según el Corán hay que dotar a la esposa con algo material, como seguridad, ya que si mañana ella se tiene que separar de su esposo, cuenta con algo para vivir. La celebración en las bodas musulmanas también dura varios días.
Entre los judíos, como pasa también entre cristianos y musulmanes, el rito del pedido de mano es una parte importante de la ceremonia. La ceremonia en si, celebrada siempre dentro de una sinagoga y dirigida por un rabino, tiene varios puntos destacados: redacción de condiciones para el matrimonio, bendición del vino, verificación de los anillos, recitado del “Hare at Mekudesht”, lectura del “Ketubá” (contrato de bodas) y las 7 bendiciones del matrimonio. Para finalizar se rompe un vaso de cristal como simbología de alegrías y tristezas. Este instante de pena por la destrucción del vaso, está destinado a evocar, que aún en medio de los momentos felices y de la alegría del casamiento, tenemos el recuerdo de la destrucción del Templo de Jerusalén hace casi dos mil años.
Entre los hinduistas, toda la ceremonia gira en torno al "Brahman", la gran autoridad religiosa y está llena de símbolos y prácticas que tienen por propósito enseñar a la pareja lecciones para su futura vida en común. Los tres rituales básicos de esta ceremonia son: el ritual "homa" de ofrenda al fuego; el "panigrahena", que indica el vínculo de unión de los novios; el ritual "satapadi", que consiste en la consecución de siete vueltas que deben dar los novios alrededor del fuego sagrado. Al completar estas siete vueltas, se acostumbra al canto de mantras y leer algunos textos sagrados, para invocar las bendiciones a la unión de la pareja. Al encontrarse los novios, se intercambian una corona de flores, se leen unos pasajes sagrados, y generalmente, se intercambian una serie de amuletos.
Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Matrimonio, aquí: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?LEMA=matrimonio, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Boda, aquí: http://blogrelaciones.com/los-rituales-de-boda-en-otras-culturas/, aquí: http://www.protocolo.org/social/bodas/.
RITOS DE PASO Y DE INICIACIÓN. EL MATRIMONIO
Perpetrado por Oskarele
De toda la vida, y aunque parezca mentira, el matrimonio se ha celebrado con una fiesta. Aunque hoy en día este algo desprestigiado, al menos en su versión religiosa, el matrimonio, el casamiento, el bodorrio, ha sido uno de los ritos de paso mas importantes, tanto económica como socialmente, y además es uno de los que más ha perdurado, aunque modificado en sus formas, intenciones y duración… y lo sigue siendo, pues aunque ahora la gente se case menos, aun se sigue practicando.
¿Qué entendemos por matrimonio?
Empezamos fuerte…
Esto dice la RAE al respecto: Matrimonio. (Del lat. matrimonĭum). 1. m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales. 2. m. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia. 3. m. coloq. Marido y mujer. En este cuarto vive un matrimonio. 4. m. P. Rico p. us. Plato que se hace de arroz blanco y habichuelas guisadas. ~ a yuras. m. matrimonio clandestino.~ civil. m. El que se contrae según la ley civil, sin intervención del párroco…”
No vamos a entrar a criticar aquí porque no se menciona en esta definición la posibilidad aceptada recientemente por el estado español de que personas del mismo sexo puedan casarse también, es decir, puedan celebrar un matrimonio. Simplemente decir que esto dice mucho de esta institución de pedantes académicos.
Lo cierto es que el significado es más amplio, en la actualidad, de lo que tradicionalmente ha venido siendo. De toa la vida, por una serie de motivos que todos conocemos, el matrimonio ha encajado en la 1ª acepción del diccionario de la RAE: Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos y formalidades legales. Una posible definición actualizada al contexto actual de España podría ser: unión de dos personas mediante determinados ritos y formalidades legales.
Pero lo cierto es que, aunque la homosexualidad ha existido desde que somos humanos, tradicional, histórica y sociopolíticamente el matrimonio ha sido mayoritariamente entre personas de distinto sexo.
Posiblemente porque eran los que podían asegurar la reproducción demográfica de la comunidad. Pero también es cierto que hay muchísimas variedades de matrimonios, como veremos en algunos ejemplos posteriores.
Por otro lado, la unión de los esposos y la fundación de una familia es, en efecto, un acto social que concierne a la comunidad en su conjunto, así como a todos los sub-grupos al que pertenecen los que se casen: la familia de ambos, amigos, compañeros de trabajo. Y esto ha sido así, salvando las obvias distancias, siempre, y por eso el casamiento, como dice la definición de la RAE, tenga una forma institucional, basada en formalismos legales, y que, por otro lado, constituya también un acto religioso.
Los antropólogos y etnólogos tampoco están muy de acuerdo.
Unos consideran condición sine qua non que sea entre una mujer y un hombre, como mínimo, porque enfocan el tema en la descendencia. Otros sin embargo, apelando a la gran variedades de formas de matrimonios, incluidos los homosexuales, existentes en sociedades de todo el mundo, proponen, simplemente, que es una relación que el resto de los congéneres aceptan como matrimonio, llámese como se llame en cada lugar.
Un ejemplo de esta universalidad del matrimonio, algo rocambolesco, pero cierto, es el caso de las mujeres nayar: para poder tener hijos de una manera socialmente aceptables, las mujeres nayar adolescentes tenían que someterse a una ceremonia de cuatro días de duración que las vinculaba a un “marido ritual”. Esto era necesario para el inicio de la carrera sexual y reproductora de estas mujeres. Los miembros de las castas más alta, los brahmán nambodir, estaban interesados en tener sexo con las nayar, pero no aceptaban a los hijos nacidos como sus herederos. Así que se casaban “ritualmente” con ellos, pero luego las mujeres se quedaban en casa junto con sus hermanas, aunque de vez en cuando eran visitadas por brahmanes nambodri y hombres nayar. En este caso curioso, los hijos eran legítimos, es decir, no eran bastardos, aunque no se conociese la identidad del padre.
Otro ejemplillo: entre los Dahomey africanos, las mujeres se casan ritualmente con maridos femeninos. Este es posible porque una mujer, que por lo general ya está casada con un hombre, paga el precio de la novia (la dote), convirtiéndose en su marido femenino, y fundando su propia familia, permitiendo, incluso, que sus esposas queden embarazadas con varones que ella misma elige. La prole de estas uniones, curiosamente, esta bajo el control de este marido femenino, no del padre biológico.
Entre los kwakiutl, un hombre puede adquirir los privilegios asociados a determinado jefe casándose con su heredero masculino… y si carece de herederos, puede casarse con el lado derecho o izquierdo del jefe, o con una de sus piernas o brazos.
Sea como sea, se les llame como se les llame, está claro que los matrimonios abarcan una gama enorme de conductas y rituales. Y todos socialmente aceptados en sus sociedades, dentro de un marco legal y moral… en constante evolución, siempre, recuerden.
Mas info y fuentes: aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Matrimonio, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Matrimonio_cat%C3%B3lico, aquí: http://www.aciprensa.com/Familia/matrimonio.htm, aquí: http://www.filosofia.tk/soloapuntes/primero/antropo1/t11ant.html, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Antropolog%C3%ADa_del_parentesco.
RITOS DE PASO Y DE INICIACIÓN. DE NIÑOS A ADULTOS, PARTE 2. ¿QUE QUEDA?
Perpetrado por Oskarele
¿Qué queda de estos de ritos de iniciación entre la adolescencia y la vida adulta? Generalizando, podríamos decir que, en occidente, solo quedan algunas trazas de rituales de adquisición de edad, pero esparcidas entre los años de infancia y juventud, excluyéndose toda autentica y drástica ruptura.
Aunque, en esencia, siguen funcionando como ritos de paso.
En cambio, en las actuales sociedades tribales, y en muchas culturas donde aun existe un fuerte componente religioso en la sociedad, estos ritos siguen estando activos, en mayor o menor medida (como hemos visto con la práctica de la cliteridectomía entre determinados pueblos musulmanes).
En occidente, la historia de las costumbres populares, a un nivel laico, muestran numerosos ritos de iniciación, casi exclusivamente masculinos y a menudo solemnes: se daban por ejemplo en el Medievo en el entrenamiento de los jóvenes en el ejercicio de las armas (por el ejemplo en la caballería medieval), pero también en los oficios artesanos o gremios, en los que se ha conservado en parte su vitalidad, además de transmitirse a determinadas hermandades, como la masonería, que asume parte de los ritos y grados de las antiguas sociedades gremiales de canteros.
Hasta época reciente, la infancia, la adolescencia y la edad adulta estaban señaladas, en el sector de lo privado, de lo familiar, por una serie de cambios, repentinos o progresivos, que afectaban a la vida cotidiana: el control paterno, el dinero para gastos corrientes (la paga), la vestimenta (los primeros pantalones largos para los muchachos o las primeras medias para las chicas).
Paralelamente, en la escolaridad se apreciaba y se aprecia, una serie de etapas marcada por los exámenes y por los grados superados: colegio-infancia, instituto-adolescencia, universidad-adultos, marcados por celebraciones, entrega de títulos y diplomas, con trajes y símbolos determinados, y, por supuesto, las famosas novatadas, impuestas por los veteranos, que marcaban la integración de los iniciados en la comunidad escolar.
Algo que podría funcionar (de hecho es algo así), como una especie de rito de paso, es la adquisición del carnet de conducir, que en España se puede obtener con 18 años y que, simbólica y realmente, otorga una cierta autonomía que lo separa, relativamente, del circulo domestico.
En los países en los que el servicio militar es obligatorio, como, por ejemplo, sucedía en España hasta hace unos pocos años, la mili (como se conocía aquí), servía como un rito de paso y de iniciación a la edad adulta en los varones: siempre se ha dicho eso de “en la mili te harás un hombre”. Esto se debe a que en el servicio militar se producen las diferentes fases de estos ritos de paso: separación del grupo (salida del hogar maternal); aislamiento y reclusión; camaradería entre los iguales (lo típico de la fraternidad que surgía entre los reclutas); y finalmente una vuelta a la sociedad como un adulto, en un modo simbólico, pero también en un medio relativamente real.
En cambio, en el plano religioso, eminentemente cristiano en occidente, si existen determinados rituales que marcan estas transiciones de edad: la primera comunión y la confirmación, pero sobre todo la primera.
La primera comunión consiste en el acto mediante el cual los niños y niñas acceden por primera vez a la eucaristía, el ritual canibalístico en el que, simbólicamente, se come la carne de Cristo, convertida en pan, reproduciendo aquel momento de la ultima cena. Sigue siendo un acto importante en determinadas sociedades católicas, aunque está sufriendo una doble regresión, cuantitativa (al igual que casi todas las practicas católicas) y cualitativa, más que nada porque sus aspectos profanos (banquetes, fiestas, obsequios, fotos, trajecicos) se han reforzado, quitándole todo el valor al actor ritual de la comunión. Pero de alguno forma si sigue siendo un rito de paso entre la infancia y la adolescencia.
Así que, generalizando, podemos decir que en nuestras sociedades actuales y occidentales, se han perdido, o se están perdiendo, los ritos de paso e iniciación que antes marcaban mediante hitos la vida de los jóvenes.
Esto ha podido provocar, por un lado, la pérdida de puntos de referencia respecto al propio status de edad, aunque, por otro lado, este proceso ha otorgado una notable extensión en la libertad y en la expresión de los jóvenes.
Se da, así, una especie de acorralamiento de los mozalbetes entre el mantenimiento prolongado de una dependencia económica de los padres y, por otro lado, una reivindicación de los mismos de autonomía y libertad, a menudo muy precoz.
El ejemplo perfecto de esto sería la tan famosa últimamente generación ni-ni, adultos de treinta años, que, sin embargo, siguen dependiendo económicamente de los padres, pero que, en cambio, exigen el máximo de libertad y autonomía, que, en cambio, no consideran oportuno pagarse autónomamente.
Por último, en los jóvenes occidentales de la actualidad, se puede observar también un fenómeno curioso: por un lado reniegan de las determinaciones burocráticas y convencionales de la tradición, así como de las rutinas vacías de sentido (o con un sentido que no captan).
Pero, por otro lado, estos mismos jóvenes buscan conductas y símbolos que expresen una identidad colectiva, aunque no sobre la sociedad entera: así surgen subgrupos sociales en los que el atuendo, el lenguaje, la música y la estética crean unas señas de identidad simbólicas, que, curiosamente, si son aceptadas por los jóvenes, los mismos que reniegan de la tradición y de los convencionalismos de sus padres.
Así se explican fenómenos como las modas y las tribus urbanas.
Precisamente la entrada en uno de estos últimos subgrupos (las tribus urbanas) tiene mucho de ritual de paso iniciático, ya que el paso es prácticamente inmediato: de un día pa otro el protagonista pasa de ser un chaval que viste según su madre le dice, a, por ejemplo, dejarse el pelo largo, ponerse pendientes, vestir con pantalones ajustados y llevar camisetas de Iron Maiden (en mi caso fue de los Sex Pistols), en un claro acto de rebeldía y disconformidad con lo establecido, pero, por otro lado, en una clara búsqueda de una identidad grupal más acorde con su forma de pensar y de manifestarse.
Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Rito_de_paso, aquí: http://acultural.wordpress.com/category/ritos-de-paso/, aquí: http://www.scn.org/mpfc/modules/mis-rits.htm, aquí: http://www.historia-religiones.com.ar/los-ritos-de-paso-en-la-sociedad-actual-103, aquí: http://www.proyectopv.org/2-verdad/ritospaso.htm, aquí: http://www.revistafusion.com/1998/num62/repor62-2.htm
RITOS DE PASO Y DE INICIACIÓN. DE NIÑOS A ADULTOS
Perpetrado por Oskarele
En todas las sociedades antiguas y tradicionales, así como en muchas sociedades actuales, el cambio de estatuto de los jóvenes y su acceso a la edad adulta se veía acotado y atestiguado por un conjunto de ritos de iniciación, más o menos complejos, de muchas maneras diferentes y en ambos sexos, aunque con rituales bien diferenciados.
Acabados los mismos, el joven o la joven eran reconocidos como aptos para casarse, fundar una familia y participar plenamente en las actividades sociales del grupo.
En definitiva, este rito les permitía ser miembros de pleno derecho de la comunidad.
Aquí se pueden aplicar perfectamente las tres partes de Von Gennep aplicó a los ritos de paso: una fase de ruptura con la infancia y el ambiente materno (simbolizada en muchos casos con una muerte ritual), una fase de aprendizaje y superación de pruebas, generalmente aislados del grupo, y por último, una fase de reintegración en el colectivo, ya como miembros adultos.
La iniciación en las sociedades menos complejas y arcaicas, para los miembros de ambos sexos, consistía en una serie de retiros, purificaciones y pruebas, aunque los rituales eran diferentes entre los dos sexos, debido principalmente a que cada uno de ellos tenía un rol social distinto (aceptado y/o impuesto), y, por lo tanto, el aprendizaje consistía en temas específicos para su futura función dentro del grupo.
El sujeto, en estos ritos de iniciación, aunque no físicamente, es invisible durante el periodo marginal (la fase 2, después del ritual de separación). Las antiguas sociedades no permiten la existencia de seres que a la vez no sean ni niños/as ni hombres/mujeres, y esto es justo lo que son estos sujetos iniciados. Simplemente, socialmente, no son (o mejor dicho, todavía no son).
Por eso es común que durante esta fase se les dé un nombre genérico (perdiendo su identidad individual) o se les trate, simbólicamente, como muertos (en muchas sociedades los neófitos pueden ser enterrados, obligados a yacer inmóviles en la misma postura que los cadáveres en los ritos de enterramiento)
Pero, a la vez que son tratados como muertos, el hecho de “iniciarse en ser” se simboliza con la equiparación ritual de los chicos y chicas como si fueran embriones, siendo tratados, en muchos casos, como tales.
Entre los instructores de los ritos, ya sean femeninos o masculinos, y los neófitos sea una autoridad y una sumisión plena, mientras que los neófitos entre si mantienen una igualdad absoluta y una gran camaradería, siempre que los ritos sean colectivos. Esta sumisión y pasividad de los neófitos lleva a una clara maleabilidad, que se ve incrementada por el sometimiento a pruebas y vejaciones, con la intención de que su vida anterior quede totalmente destruida y para poder ser moldeados de nuevo. Se ven despojados de sus anteriores hábitos de pensamiento, sentimiento y acción.
Así los muchachos, los varones, tenían una iniciación colectiva, pues se reunían y apartaban todos los protagonistas de la transición en un lugar apartado y separado de la aldea. Juntos accederían a la revelación de los orígenes (reales o míticos) del grupo, aprenderían quienes eran sus seres sagrados y los objetos de culto. Además se sometían a ciertas proezas o pruebas, y a menudo, a mutilaciones corporales, múltiples y variables, por ejemplo: circuncisión o sub-incisión (que consiste en hacer una abertura en la parte interior del pene hasta llegar a la uretra), y para ambos sexos, limadura o extracción de dientes, perforaciones nasales o auriculares…
Probada la resistencia al dolor y al aislamiento, reforzada la camaradería entre los protagonistas del rito y superadas las pruebas y el aprendizaje, los varones volvían a nacer, simbólicamente, después de matar al niño que antes eran. Esto es bastante curioso, pues en muchos casos, este reaprendizaje simbólico consistía en la destrucción de la vida anterior: el iniciado, en muchos casos, al regreso al hogar tras el rito, volvía como si hubiese olvidado todo lo que era, como si no supiese hablar ni andar, en algunos casos, incluso, regresaba a cuatro patas, balbuceando, sin reconocer a sus padres ni su casa. Había pues que resocializarlo, pero este regreso supone una fiesta para los suyos y para el resto del grupo, fiesta que se expresaba con canticos y danzas.
Además, en casi todas estas sociedades, los muchachos eran adiestrados en las artes de la guerra y de la caza, principales funciones sociales que desempeñarían en su nueva vida.
Para las muchachas, en cambio, la iniciación era, generalmente, individual, y empezaba con la primera menstruación (lo que hacía difícil que fuese un ritual colectivo, por la dificultad de la coincidencia en la fecha).
El rito de paso femenino trataba, principalmente, de prepararlas para las principales funciones sociales adjudicadas a las mujeres en este tipo de sociedades: el cuidado de la casa y, sobre todo, la fecundidad. Por eso, y por los tabús relacionados con la sangre menstrual y el estado de la mujer durante la regla, estos ritos eran dirigidos solo y exclusivamente por mujeres, que otorgaban al mismo un carácter secreto.
Como en el caso de los muchachos, el simbolismo, sobre todo en las tribus africanas, expresa la destrucción de la primitiva personalidad con vistas a un renacimiento.
También eran separadas y recluidas del grupo. En algunos casos, la joven se colocaba en posición fetal sobre una manta o esterilla, o dentro de hoyo lleno de agua (imagen simbólica de la matriz) o se la aislaba en una cueva durante días o, incluso, semanas, hasta que de nuevo, simbólicamente recomenzaba a hablar, a andar… ya como una mujer formada.
En muchas sociedades se realizaba (y, lamentablemente, se realiza) una mutilación genital en las muchachas. Es la terrible cliteridectomía, operación en la que se corta la parte externa del clítoris, aunque en algunas sociedades también le quitan los labios interiores de la vagina, le cosen las paredes de la vulva y le dejan sólo un pequeño orificio para que pase la orina y el flujo menstrual. Y todo sin anestesia.
Este tipo de prácticas bárbaras aun se siguen dando en determinadas culturas, religiones y pueblos, como en los Masai de Tanzania, aunque también está extendida en Somalia, Egipto, Sudan y muchos otros países africanos, además de países islámicos donde se practica la Sunna (ablación, una cliteridectomía parcial), como por ejemplo entre la población musulmana de Indonesia y de Malasia o, en menor medida en la India, Yemen y Emiratos Árabes.
Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Rito_de_paso, aquí: http://acultural.wordpress.com/category/ritos-de-paso/, aquí: http://www.scn.org/mpfc/modules/mis-rits.htm, aquí: http://www.historia-religiones.com.ar/los-ritos-de-paso-en-la-sociedad-actual-103, aquí: http://www.proyectopv.org/2-verdad/ritospaso.htm, aquí: http://www.revistafusion.com/1998/num62/repor62-2.htm
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