ZECHARIA SITCHIN. LIBRO 2º: LA ESCALERA AL CIELO. EN BUSCA DEL PARAÍSO, PARTE 2. LEYENDAS SIMILARES POR DOQUIER

ByOskarele

¿Estaban locos estos cristianos o tenía fundamento esa búsqueda? Desde luego, no a su entender, pues las Sagradas Escrituras, los documentos y relatos de viajantes y nativos y otras creencias paganas parecían indicar que realmente existía un lugar cuya agua (o néctar de los frutos regados por ella) podía conceder la inmortalidad, manteniendo a las personas eternamente jóvenes.

Cuentan las leyendas que la diosa Idunn (que significa “siempre joven”), una de las Ásynjur (diosas) de la mitología nórdica vivía junto a un riachuelo sagrado y guardaba manzanas mágicas en un baúl. Cuando los dioses envejecían, iban a buscarla para comer las frutas y hacerse nuevamente jóvenes. (Más info aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/I%C3%B0unn)

¿Tendrá algo que ver esta leyenda de Idunn con Hércules? Pues miren que coincidencia: la sacerdotisa de Apolo, al prever lo que le esperaba al héroe, le garantizó: "Cuando tú los completaras (los doce trabajos), te harás uno de los inmortales". El penúltimo trabajo de Heracles era robar y llevarle las divinas manzanas de oro de las Hespérides encargadas de custodiar el famoso jardín donde se criaban las citadas manzanas. La leyenda cuenta que Los manzanos fueron plantados de las ramas con fruta que Gea había dado a Hera como regalo de su boda con Zeus. A las hespérides se les encomendó la tarea de cuidar de la arboleda, pero ocasionalmente recolectaban la fruta para sí mismas. Como no confiaba en ellas, Hera también dejó en el jardín un dragón de cien cabezas llamado Ladón que nunca dormía, como custodio añadido.

Llegando finalmente al jardín, Hércules engañó a Atlas para que recuperase algunas manzanas de oro ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas (en esta historia Atlas podría tomarlas pues sería el padre de las hespérides). Al volver con las manzanas, Atlas decidió no aceptar la devolución de los cielos, y dijo que él mismo llevaría las manzanas, pero Hércules le engañó de nuevo pidiéndole que sujetase el cielo un momento para que pudiera ponerse su capa como almohadilla sobre los hombros, a lo que éste accedió. Entonces Heracles tomó las manzanas y se marchó.

Fue la única persona que logró robar las manzanas, aunque Atenea las devolvió más tarde a su lugar apropiado en el jardín.
Por cierto, se han propuesto algunos lugares como “Jardín de las Hespérides”, situadas, según el mito, en el extremo occidente del mundo. Éstas podían haber sido las Canarias, Madeira o Cabo Verde. (Más info aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Hesp%C3%A9rides)

Pero los griegos tenían otros muchos relatos de hombres inmortalizados: Apolo ungió el cuerpo de Sarpédon y duró varias generaciones. Afrodita regaló a Faon con una poción mágica. Al ungirse con ella, Faon se transformó en un bello joven "que despertó amor en el corazón de todas las mujeres de Lesbos". El niño Demofonte, ungido con ambrosia por la diosa Deméter, con certeza se hubiese hecho inmortal si su madre, ignorando la identidad de la diosa, no lo hubiera quitado de sus manos.

Tántalo fue hecho inmortal al alimentarse de néctar y ambrosia que robó de la mesa de los dioses. Cuando él mató a su propio hijo para servir su carne a los dioses, estos lo castigaron proscribiéndolo a una tierra donde abundaban el agua y los frutos, pero que permanecían eternamente fuera de su alcance. (El dios Hermes resucitó al joven asesinado.)

O Ulises, a quién la ninfa Calipso ofreció la inmortalidad si aceptaba quedarse a su vera para siempre. Pero prefirió arriesgarse y volver hacia su hogar y su esposa.

O Glauco, un pescador que se transformó en dios del mar, al observar un día como un pez que había pescado, al entrar en contacto con una hierba, volvía a la vida y saltaba coleando al mar. Glauco se comió la hierba y se fue tras él y, en consecuencia, los dioses Océano y Tétis lo Admitieron en su círculo y lo transformaron en una deidad.

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