ZECHARIA SITCHIN, EL 12° PLANETA, PARTE 39. EL FIN DE TODA CARNE. EL DILUVIO, VERSION SITCHIN

ByOskarele

Mu bonico... Ya hemos visto y demostrado que el relato bíblico del diluvio es una versión monoteísta de relatos anteriores mesopotámicos, protagonizados por los Nefilim. Pero en ninguna de las dos versiones nos queda mu claro de que se trató realmente aquella terrible catástrofe que acabó con la mayor parte de la humanidad. Es cierto que queda claro que unas furiosas aguas barrieron la Tierra. Pero ¿Que provocó aquello? Vamos a ver lo que opina el bueno de Sitchin al respecto.

Algunos expertos plantean que fueron en realidad inundaciones locales que afectaron a la llanura del Tigris-Éufrates, que se producían todos los años, pero que en alguna ocasión fueron especialmente severas. Sir Leonard Woolley, arqueólogo inglés que desarrolló su trabajo en Ur, dijo haber encontrado evidencias del diluvio, al llegar durante sus excavaciones a una capa intermedia de barro endurecido, entre dos estratos que demostraban habitabilidad. (Aquí más info: http://es.wikipedia.org/wiki/Leonard_Woolley)

Otros estudios arqueológicos refutaron esta idea: aquel estrato si mostraba, ciertamente, una inundación, hacia el 3.500 o 4.000 a. C. pero un deposito similar encontrado en Kis se databa en el 2.800 a. C. al igual que otros estratos similares hallados en Erek o Shuruppak, la ciudad del Noé sumerio. Esto hace pensar que lo que encontró realmente Woolley fueron los rastros de varias inundaciones locales, algo frecuente en Mesopotamia, donde las ocasionales lluvias torrenciales y las crecidas de los dos grandes ríos y sus frecuentes cambios de curso causan tales estragos.

Sin embargo, no deja de ser curioso la importancia que se le da al diluvio en el Génesis: 87 versículos, que comparados con 80 de la historia de la creación hasta Adán, son muchos. Era la historia principal de aquel libro, algo que, según la versión hebrea, no afectó a aquella zona sino a toda la Tierra y a toda la humanidad. Y en las historias mesopotámicas tiene el mismo tratamiento, hasta el punto de que las líneas temporales se coordinan respecto a este evento.

Para Sitchin el diluvio no fue un castigo premeditado, aunque si previsible e inevitable, una calamidad natural en la cual los dioses no representaron un papel activo, sino pasivo, permitiendo que la humanidad pereciese reservándose la información de la anunciada catástrofe natural.

Para los Nefilim, el Diluvio no era un acontecimiento repentino; aunque era inevitable, ellos detectaron su llegada. El plan de los dioses para destruir a la Humanidad ya no descansaba en un papel activo, sino pasivo. Ellos no provocaron el Diluvio; ellos, simplemente, se confabularon para que los terrestres no se enteraran de su llegada. Pero ellos si tomaron las medidas oportunas para huir, permaneciendo según nuestro autor, en órbita durante todo el tiempo de la movida.

El día del Diluvio fue el día en que los dioses huyeron de la Tierra.

Y fue precisamente la escandalera que montaron estos con sus cohetes lo que sirvió como señal para Utnapistim (o Atra hasis) de que la cosa había empezado y de que tenían que refugiarse en el arca-submarina.

“Los Anunnaki elevaron” sus naves espaciales, como antorchas, “iluminando la tierra con su resplandor”. En órbita alrededor de la Tierra, los Nefilim vieron una escena de la destrucción que les afectó profundamente. “Mis criaturas se han convertido como en moscas- llenan los ríos como libélulas, el retumbante mar se ha llevado su paternidad”

¿Qué fue aquella catástrofe, previsible pero inevitable? Una clave importante para desentrañar el misterio del Diluvio es darse cuenta de que no fue un acontecimiento único y repentino, sino la culminación de una cadena de acontecimientos: plagas, sequias, inundaciones bruscas… cambios, según Sitchin que parecen relacionados con algún tipo de cambio climático, posiblemente una glaciación inminente.

Dado que el Diluvio, que terminó abruptamente con estos trastornos, vino seguido por la civilización sumeria y el actual período postglacial, la glaciación en cuestión sólo pudo ser la última, un periodo que comenzó hace unos 75.000 años y experimentó un minicalentamiento hace unos 40.000 años. Hace alrededor de 38.000 años, sobrevino un período más duro, más frío y seco. Y después, hace unos 13.000 años, el período glacial terminó abruptamente, dando entrada a nuestro actual clima suave.

¿Qué pudo causar un repentino cambio climático de tal magnitud? Sitchin cita a un tal Dr. John T. Hollín, de la Universidad de Maine, que sostiene que la capa de hielo de la Antártida se rompe periódicamente y se desliza en el mar, ¡creando una repentina y gigantesca marea! Así, calculó que todos los mares se inundarían unos 18 metros. En 1964, A. T. Wilson, de la Universidad Victoria, en Nueva Zelanda, ofreció la teoría de que los períodos glaciales terminaron abruptamente con deslizamientos como éstos sucedidos no sólo en el Antártico, sino también en el Ártico.

Esta es precisamente la idea que propone Sitchin para explicar el diluvio catastrófico, el deslizamiento de la capa de hielo antártica, que provocó una marea enorme y que además debió provocar tormentas brutales. Las referencias a la “tormenta del sur”, al “viento del sur”, indican con claridad la dirección desde la cual llegó el Diluvio.

Esta confirmación de su manera de entender el Diluvio se repite, al revés, cuando el Diluvio amaina. Tras la primera y gigantesca marea, las aguas aún “iban y venían” en inmensas olas. Después, las aguas comenzaron a “retroceder” y “fueron menos” después de 150 días, cuando el arca se posó entre los picos del Ararat. La avalancha de agua, viniendo desde los mares del sur, volvió a los mares del sur.

¿Cómo pudieron predecir los Nefilim cuándo se iba a desencadenar el Diluvio en la Antártida?

Pues Sitchin plantea que tiene que ver con la proximidad del planeta Nibiru a la Tierra y argumenta que los textos antiguos demuestran su teoría, especialmente uno muy escueto, de unas treinta líneas, encontrado en Assur. Según Sitchin, en el texto se relaciona el paso del planeta por el lugar de la batalla con Tiamat con el diluvio: “Su arma es el Diluvio; Dios cuya Arma trae la muerte a los malvados. Supremo, Supremo, Ungido... Quien, como el Sol, cruza las tierras; el Sol, su dios, él teme.” El Duodécimo Planeta pasó por Júpiter y se acercó a la Tierra «en el tiempo de Akiti», cuando comenzaba el Año Nuevo mesopotámico. Durante el segundo mes estuvo muy cerca de Marte. Después, «desde el segundo mes hasta el mes de Addar» (el duodécimo mes), soltó el Diluvio sobre la Tierra.”

De aquí deduce que fue el influjo gravitacional del planeta Nibiru al acercarse lo que provocó el desprendimiento de la capa de hielo de la Antártida…

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