EDWARD LEEDSKALNIN Y EL CASTILLO DE CORAL

Entre 1920 y 1940, un señor de origen letón, Edward Leedskalnin, construyo en Florida, una increíble y misteriosa obra que el mismo denomino El parque del Portón de Roca, aunque en la actualidad se conoce como el Castillo de Coral. Lo extraño es como este señor de apenas metro y medio construyo esta magna obra el solico…


Erigido en bloques descomunales de Coral fosilizado, muy abundante en Florida, el gran edificio levantado en honor a la que hubiera sido la prometida de Edward, consta de piedras de hasta 30 toneladas de peso. Tras veintiocho años de trabajo solitario, y con la única ayuda de herramientas confeccionadas por el propio Edward, el “Coral Castle” se erigió imponente sobre una de las costas de Florida, para ser trasladado diez años más tarde a Homestead, una localidad de la misma península.

El Inusitado Constructor, nacido en 1887, era un hombre endeble y enfermizo que trabajó en su patria como contable y luego como albañil, y que llevó una existencia oscura hasta 1912, año en que debía casarse con una joven de 16 años llamada Agnes, que la noche de boda, súbitamente, rompió el compromiso, por causas desconocidas. Esto fue el detonante de su marcha a Estados Unidos, pasando antes por Europa occidental y Canadá.

Luego se trasladó al estado norteamericano de Washington donde trabajó como leñador, pero contrajo tuberculosis y tuvo que partir en busca de un clima cálido más favorable para su arruinada salud. En 1918, a los 31 años, compró por 12 dólares un terreno de unos 47 metros cuadrados en la Florida.


Allí, por razones ignoradas, Ed decidió tallar en secreto los primeros bloques de coral que más tarde se convertirían en el fabuloso castillo levantado, dice la historia, para su amor perdido. A medida que levantaba el coloso de piedra, la curiosidad de vecinos y turistas iba en aumento. Ed permitía que visitaran su castillo. A los nuevos visitantes les cobraba una tarifa módica; a los que ya habían ido antes, si eran de su agrado los dejaba entrar sin pagar y los recibía alegremente. Se dice que Ed jamás olvidaba un rostro.

En 1936, cuando la población de la zona creció demasiado para su gusto, se mudó a un terreno cerca de la zona de Homestead. En esa parcela, hoy reducida de 470 a unos 140 m, terminó el castillo en su forma actual.
Los enigmas que tornan el Castillo de Coral y su construcción no son pocos. Los muros que rodean el patio del castillo están formados por bloques de coral cuyo peso promedio es dos veces superior al de los bloques empleados en la pirámide de Keops. El mayor de estos bloques pesa 29 toneladas. Los espacios entre los grandes bloques están llenos de pequeñas piedras del tamaño de un puño, colocadas con tal exactitud que la luz no se filtra.

En el muro norte, que contiene 150 toneladas de roca, Ed construyó un telescopio perfectamente orientado hacia la Estrella Polar, que utilizó para estudiar la trayectoria de la Tierra alrededor del Sol. Con los datos que obtuvo, fabricó su reloj de sol, que sólo marca las horas de nueve a cuatro puesto que esas eran las horas durante las que pensaba tenía que trabajar el hombre, ni antes ni después.

Uno de los mayores logros de Ed fue el gran obelisco, situado también en el muro oriental, hacia el sur, que mide casi ocho metros de altura y pesa más de 28 toneladas. El obelisco es más elevado que las rocas verticales de Stonehenge. En su superficie Ed grabó el año en que lo terminó, 1940, el año en que lo movió, 1939, y el año de su nacimiento, 1887. Junto al obelisco se extiende el dormitorio al aire libre que Ed talló en bloques de coral para él, la mujer que debía venir de Letonia y los hijos que tendrían.


Ed calculó con precisión infinita el centro de gravedad de una roca de nueve toneladas para fabricar un portón que un niño podría abrir y cerrar con facilidad. El hueco que Ed cavó en el portón para pasar el eje, sin herramientas eléctricas, hoy sólo se podría hacer con un taladro de alta velocidad controlado por láser.

El mismo Edward Leedskalnin afirma que los métodos de construcción usados sobrepasan lo común, ya que un estudio sobre los campos magnéticos terrestres y energía le permitieron vencer las normas establecidas de gravedad y equilibrio, llegando a usar las mismas técnicas empleadas en la construcción de las pirámides de Egipto. De igual forma, es aún más difícil explicar cómo logró trasladar el monumento de un sitio a otro, sin ayuda de nadie.


Aparte del enigma concreto que depositó sobre las costas de Florida, Edward Leedskalnin expuso en diferentes tratados, teorías poco convencionales acerca del magnetismo terrestre y su relación con la energía corporal. Se dice que nunca se lo veía trabajando, salvo escasas noches en las que la luz de su recámara ubicada en la torre permanecía encendida. Los misteriosos estudios sobre descubrimientos de leyes que rondaban entre lo científico y lo sobrenatural nunca fueron tomados seriamente por los científicos conservadores. No obstante, nadie puede negar que en un lugar de Florida, más de 1000 toneladas de roca y coral se yerguen en honor a un amor que jamás se pudo consolidar.

Las puertas del “Coral Castle” se encuentran abiertas. El enigma continúa presente.

"Millones de personas en todo el mundo, entre las que me incluyo, han sido víctimas del engaño de dibujos erróneos en los libros de geografía, que muestran cómo el recorrido anual de la Tierra alrededor del Sol es la causa del verano y del invierno. En realidad, esos dibujos son erróneos. Yo tuve suerte. Construí un telescopio de piedra y un reloj de sol, también de piedra, los cuales me permitieron salir del error. Ahora sé cuál es el verdadero camino que sigue la Tierra. Los científicos deberían acudir al Parque del Portón de Roca, en Homestead, Florida, y observar el nuevo dibujo, el telescopio y el reloj de sol, para darse cuenta del impacto de estos elementos sobre la ciencia."

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