LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA. PARTE 2/2. ORGANIZACIÓN Y DESTRUCCIÓN

Perpetrado por Oskarele

Sea como sea, lo cierto es que los Ptolomeos, durante siglos, apoyaron y conservaron la biblioteca como la joya de la corona, dedicando grandes medios a su conservación y ampliación, así como a la adquisición de libros, traídos de todas partes del mundo, pues tenía intención de ser universal, aunque, en verdad, la mayoría de obras eran griegas.

Aunque sobra decirlo, hay que mencionar que cuando hablamos de “libros” no empleamos el concepto actual. No eran libros como los que compramos y no leemos.

Exactamente eran rollos de papiro, de entre 6 y 10 metros de largo, y, normalmente, una obra podía ocupar varios rollos.

Esto igual explica la confusión y lo complejo que ha sido, y continua siendo, determinar el volumen de obras que hubo en la Biblioteca. En los textos a veces se utilizan indistintamente los términos rollo y libro.

Lo cierto es que el volumen fue aumentando con los años, desde los 200.000 que algunas fuentes antiguas consideran que tenia al principio, hasta los 700.000 en el año 48 a. C.  con Julio César, o 900.000 cuando Marco Antonio ofreció 200.000 volúmenes más a Cleopatra, traídos de la Biblioteca de Pérgamo.

Las obras se conseguían comprándolas o copiándolas. Galeno cuenta una curiosa anécdota al respecto: parece ser que todos los libros que se encontraban en los barcos que llegaban al puerto eran confiscados y copiados, pero a los dueños se les devolvía la copia, quedándose el original en la biblioteca. También era habitual el donativo de libros y la apropiación de los libros del enemigo,  tras una guerra vencida. Y por supuesto se realizaron traducciones al griego de textos persas, babilónicos o egipcios (imagínense la gran cantidad de obras de estos pueblos que debieron perderse)

De toda la vida se ha dicho que se organizó según las instrucciones del poeta Calímaco, que escribió una magna obra que unos ven como el inventario y catálogo de los fondos de la gran Biblioteca, pero que en realidad era una bibliografía de la literatura griega, seguramente elaborada a partir de las obras que se conservaban en la Biblioteca. Por desgracia no se conserva completo.


Sea como sea, lo cierto es que la Biblioteca ganó un prestigio impresionante con los años, recibiendo la visita de numerosos sabios ilustres, como los matemáticos Euclides y Arquímedes, el historiador Estrabón, el astrónomo Claudio Ptolomeo, el médico Galeno…

Pero todos aquellos libros, todas aquellas obras acumuladas durante siglos, se perdieron. La biblioteca completa del filósofo Aristóteles, las 20 versiones diferentes de la “Odisea” de Homero, la obra “La esfera y el movimiento” de Autólico de Pitano, “Los Elementos” de Hipócrates de Quíos y tantas obras de las que no se conserva más que el nombre y el recuerdo, obras de Sofocles, de Esquilo, de Eurípides… o la “Historia” de Beroso, o las obras atribuidas a Zoroastro, o los escritos babilónicos y sumerios…


Todo fue pasto de las llamas, y es que los libros, aunque sean de papiro, arden muy bien, sobre todo si se le atiza con fanatismo religioso.


Como ya hemos comentado, tampoco está muy claro cuando desapareció la Gran Biblioteca de Alejandría. Lo que sí parece claro que es que la destrucción no se produjo de golpe, sino que fueron varios acontecimientos a lo largo de los siglos los que acabaron destruyéndola.

Un primer palo se lo puedo llevar en los años 47 y 48 a. C. durante los enfrentamientos entre las tropas de Julio Cesar, aliado de Cleopatra (VII) con las tropas egipcias de Ptolomeo XIII, su hermano y aspirante al trono. En el trascurso de un enfrentamiento en Alejandría, Cesar dio la orden de incendiar los barcos de la gente de Ptolomeo XIII, que estaban en el puerto, y parece ser que el incendio  se propagó a los edificios cercanos, entre los que estaba el Museo/Biblioteca.

Esta versión es mencionada por Plutarco y por Seneca.
Pero la Biblioteca continuó existiendo después de este incendio, como demuestra el hecho de que algunos sabios trabajaron en ella después (como Estrabón) y las listas romanas de directores de la Biblioteca. Así que hoy en día se considera que aquel incendio solo destruyó una parte de las obras.

Otra fecha posible de destrucción sería el año 272 d.C., en época del emperador Aureliano, durante la guerra contra Zenobia, reina de Palmira, que se había apoderado de la ciudad. Cuando intentó recuperar Alejandría, la arrasó y destruyó gran parte de la zona donde se supone estaba la Biblioteca.

Posteriormente, con Diocleciano, hacia el 296 d. C. hubo una revuelta, y al intentar reprimirla, destruyó de nuevo gran parte de la ciudad.

A pesar de todos estos episodios violentos, seguramente la Biblioteca y el Museo sobrevivieron y el episodio final tiene lugar durante el reinado del emperador cristiano Teodosio I (375-395 d.C.) cuando se clausuran todos los templos paganos. Sabemos con certeza que el Serapeum y su biblioteca fueron destruidos en el 391 por orden del obispo Teófilo.

Probablemente, la Biblioteca de Alejandría también desapareció, definitivamente, en esa época.

El sucesor de Teófilo, su sobrino Cirilo, se dedicó a eliminar a los filósofos, entre los que se encontraba la última directora de la Academia, Hipatia; su asesinato en el 412 marca el fin de la filosofía y la enseñanza platónica en todo el Imperio romano.  Sabemos que Hipatia vivió aproximadamente entre el 355 y el 412 d. C. y que destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía, además de ser líder de la Escuela Neoplatónica de Alejandría. También se sabe murió víctima de un linchamiento por una turba de enfervorecidos cristianos, alentados por la animadversión que hacia ella sentía Cirilo, el patriarca cristiano de Alejandría. Esta muerte violenta la convirtió en un mártir de la ciencia, uno de tantos que brindaría el catolicismo fanático.


Pero, aparte de todo esto, se sabe que algunos factores naturales y geológicos han sido claves en el declive de la ciudad: numerosos terremotos entre el siglo IV y el XIV (el mismo faro de Alejandría fue convertido en ruinas por un seísmo muy fuerte que tuvo lugar durante el siglo XIV), olas gigantes, inundaciones y hundimiento del terreno de la ciudad bajo el nivel del mar, como consecuencia de la especial ubicación de la ciudad junto al mar, en un delta.


OS DEJAMOS AQUI UN ENLACE CON NUESTRA PRIMERA INTERVENCIÓN RADIOFÓNICA, QUE TRATA, PRECISAMENTE, SOBRE ESTE TEMA: http://www.ivoox.com/biblioteca-alejendria-audios-mp3_rf_636494_1.html

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