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LOS DOSSIERS SECRETS. PARTE 5. LA LISTA DE LOS GRANDES MAESTRES DEL PRIORATO.
Perpetrado por Oskarele
El último de los Dossiers Secrets se titula "Les Dossiers Secrets d` Henri Lobineau" (Los dossiers secretos de Henri Lobineau), y fue entregado en abril de 1967. Se trata de otra colección de documentos heterogéneos, recopilados por un tal de Philippe Toscan du Plantier (supuesto alter ego de Leo Schidlof) Y es uno de los que más publicidad ha recibido.
Resulta que el autor estaba vivo cuando apareció el texto. Era miembro de una familia relacionada con el mundo del cine, pero, curiosamente fue arrestado por posesión de LSD el 11 de Abril de ese mismo año, 1967 (16 días antes de que se depositaran allí los papeles). Nada lo relaciona con nada del misterio, así que está claro que fue un nuevo seudónimo.
En el texto se proporcionan otro montón de genealogías de la dinastía merovingia y el linaje posterior, prácticamente similares a las de otros dossiers, pero con adiciones importantes: por ejemplo un árbol genealógico de los condes de Saint Clair, incluida la parte Rosslyn de la familia… que termina, curiosamente, con el padre de Plantard…
En la introducción se menciona una idea interesante: que toda esta movida está relacionada con el movimiento independentista occitano en la década de 1960, lo que implica que los merovingios se encuentran tras esta movida.
También amplia el asunto de los famosos pergaminos, diciendo que fueron robados de la biblioteca de Emile Hoffet tras su muerte en 1946 y que, posteriormente, fueron transferidos a una asociación de anticuarios y libreros de Londres, para pasar finalmente a los archivos de la Orden de Malta.
Pero lo más importante es una página que dio comienzo a toda una nueva mitología, y a una gran industria internacional: se trata de la famosa “planche nº 4”, titulada “Orden de Sión”, que se atribuye de nuevo a Henri Lobineau, y que data de 1956, aunque, supuestamente se compone de extractos del “Libro de las constituciones” editado en ese mismo año y que no se conoce.
El encabezamiento de la pagina incluye un cita de un historiador llamado René Grousset que afirma que, a través de Balduino I de Bouillon, el hermano pequeño de Godofredo, “existía una tradición real (en Jerusalén), igual –tal como se fundó en la Roca de Sión – a la de los capetos, los anglo-normandos o los emperadores romano-germánicos”. En parte es cierto: durante la edad media al reino de Jerusalén se le atribuía el mismo estatus que a las demás casas reales de Europa.
Después el texto dice algo interesante: “En marzo de 1117 Balduino I, que debía su trono a Sión, fue obligado a negociar, en San Leonardo de Acre, la constitución de la Orden del Temple”. Dicho de otro modo: Sión hizo a Balduino rey de Jerusalén y luego le obligó a crear Los Caballeros Templarios. Justo después expone, precisamente, una lista de los ocho grandes maestres del Temple desde 1118 a 1190, declarando que solo cinco de ellos eran miembros de la Orden de Sión… y continua con una enigmática frase: “1188, la tala del Olmo en Francia, Gisors; separación del Temple; ciertos maestres fundaron Ormus bajo la proteccon de Saint-Samson de Orleans”. Ormus y el Priorato de Sion serían, pues, lo mismo: “entre 1188 y 1306 la orden lleva el nombre de Ormus, ya que parte de sus miembros vivían con los monjes del Priorato del Monte Sion.
A partir de 1306 únicamente existían una sola orden, el Priorato de Sión, que sustituyó a las más pequeña Orden del Monte Sión y a Ormus; los miembros de los grados 5 y 6, a causa de sus armas, se convirtieron en los celebres rosacruz”.
(Menudo pastiche: templarios, Gisors, Ormus, Sion, Rosacruces…)
Según el texto, el tesoro de Gisors, que hemos comentado en artículos anteriores, era en realidad el archivo del Priorato de Sion (antes habían dicho Plantard y de Sede que era el de los templarios), y que fue ocultado allí en 1530.
Y luego aparece lo más fascinante de todo: la lista de los Nautonniers (Grandes Maestres) del Priorato, ya con el subtitulo de Orden de la Rosacruz “veritas”. Hasta 1188 sus líderes son también líderes de los templarios.
Así el primer Nautonnier será Jean de Gisors, como Jean II (Jean I no se podía usar, porque era Juan el Bautista), y luego vendrían numerosos nombres famosos: Nicolas Flamel, René de Anjou, Robert Boyle, Robert Fludd, Leonardo Da Vinci, Victor Hugo, Claude Debussy o Jean Cocteau, entre unos cuantos más.
¿Qué conclusiones podemos sacar de esta legendaria lista de Grandes Maestres?, pues que cualquiera la podría haber hecho, a pesar de que todo encaja a la perfección: todas las personas comparten intereses (lo oculto, alquimia, herejías…), lugares (Languedoc, Lorena, Gisors…), temas... pero además, los vínculos, en muchos casos no son evidentes sino que se han descubierto investigando en profundidad los personajes mencionados. Algún día analizaremos la lista completa.
Basta con decir que la lista no hay por donde cogerla: son 26 nombres a lo largo de ocho siglos, con una duración media de treinta y pico años… lo que apunta a que el que se la inventó intento emplear el menor número de nombres posible. Además contiene algunos errores históricos.
Termina con esta declaración: “desde el 5 de junio de 1956, Boletín Oficial de 20 de julio de 1956, num. 167, Vuelve a reconocerse oficialmente en Francia el poder del Priorato de Sión, Orden Masónica de la Rosacruz”. El golpe maestro.
Con esto pretende dejar clara la vinculación del Priorato de los Dossiers Secrets con la organización que registró Plantard en Annemasse en 1956, con el objetivo claro de subrayar la importancia de este como ultimo en la línea de supervivencia del linaje merovingio.
AQUI OS DEJO EL DOSSIER COMPLETO. PINCHAD IMAGEN PARA AMPLIAR:
LOS DOSSIERS SECRETS. PARTE 4. LA SERPIENTE ROJA, UN LIBRO JODIDAMENTE EXTRAÑO
Perpetrado por Oskarele
El más perturbador y misterioso de estos “Dossiers Secrets” es sin duda alguna uno titulado “Le Serpent rouge” (La serpiente roja), con el intrigante subtitulo “Apuntes sobre Saint-Germain y Saint-Sulpice de París”… Se trata de un texto bastante diferente del resto, más que nada porque no hay ninguna referencia a RLC ni a los merovingios (por lo menos directamente) y destaca sobre todo por el poema en prosa del principio del texto.
Está fechado el 17 de enero de 1967 y los autores, supuestamente, son Pierre Feugére, Louis Saint-Maxent y Gaston de Koker, aunque el citado poema en prosa se le atribuye exclusivamente al segundo. El formulario de registro esta firmado el 15 de febrero del 67, pero el sello oficial es del 20 de marzo. ¿Y qué importa esto?... pues resulta que entre el 6 y el 7 de marzo (es decir, entre las dos fechas) los tres supuestos autores se ahorcaron. Está claro que emplearon esos nombres, que no tenían nada que ver entre sí, ni nada que ver con el Priorato ni con “La serpiente roja”… pero llegan a incluir hasta sus direcciones reales, curiosamente en un radio de 16 kilómetros los tres.
¿Tres suicidios, la misma noche?...
El poema en prosa que abre “La serpiente roja” está compuesto por trece versos, cada uno asociado con un signo del zodiaco, incluido el tan de moda últimamente Ofiuco, y con una perturbadora dialéctica, cercana a los textos iniciáticos. Se deduce del conjunto que el objetivo de la “búsqueda” es encontrar a una “bella durmiente”, a la que equipara explícitamente con Isis y con la Magdalena, ambas representantes del “Sagrado Femenino”.
En estos versos hay varias alusiones claras para los iniciados en este misterio: el verso de Piscis, por ejemplo, menciona al “Nautonnier del arca perenne, impasible sobre una columa sobre su roca blanca, mirando hacia el sur, más allá de la roca negra”. El nautonnier, ya sabemos, es el nombre del Gran Maestre en el Priorato. La roca negra es una alusión al castillo de Blanchefort en RLC, La “Rocque Négre”.
El verso de Cáncer habla de un suelo de mosaicos blancos y negros, al que tanto Jesús como Asmodeo miran, clara referencia a la iglesia de RLC.
El verso de Virgo dice “Soy como los pastores del famoso pintor Poussin, estoy perplejo ante el acertijo: Et in arcadia ego”, referencia a “Los pastores de la Arcadia” de Poussin, así como a las obras de este en Saint Sulpice.
El resto de “La serpiente roja” son paginas copiadas de otros libros, eso si, auténticos, relacionados con Saint-Germain-Des-Près.
Obviamente el objetivo global es relacionar RLC con la iglesia de Saint Sulpice de París. ¿Por qué? Pa empezar esta iglesia ya tenía una larga relación con el esoterismo. En su origen era una pequeña abadía dedicada al citado Saint-Germain-Des-Près. El santo del nombre, Sulpicio, fue un obispo del siglo VI (época merovingia), de la ciudad de Bourges, cuyo día, curiosamente, es el 17 de enero (fecha en la que le dio el chungo a Saunière). La iglesia actual es del siglo XVII, y se debe a un tal Jean Jacques Olier (1608-1657), relacionado con una misteriosa orden, la Compagnie du Saint Sacrament (La compañía del Santo Sacramento), cuya sede estaba en la iglesia de Saint Sulpice y que era una organización benéfica, aunque con un lado oculto relacionado con el esoterismo. El Priorato de Sion afirmaría que en realidad era una tapadera de ellos.
Y es que la iglesia de Saint Sulpice es sumamente misteriosa, aparte de por el famoso Gnomon del que hablan en el “Código da Vinci”, que señala el famoso meridiano de Paris, la antigua longitud cero antes de Greenwich… curiosamente el mismo meridiano en el que se encuentra la tumba de Saint Sulpice y que pasa a solo un par de kilometro de RLC….
Pues eso, un extrañísimo texto, que solo muestra referencias tangenciales al misterio de RLC, que además solo pueden ser captadas por alguien ya iniciado en la historia y la mitología de este tema… pero claro, el texto de es de 1967, y nadie, NADIE, en ese año podría haber captado esos recovecos argumentales y esos matices tan sutiles.
En cambio, unos pocos meses después ya si hubiese sido posible, cuando salió a la venta “El oro de Rennes” de Gerard de Sede…
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PARTE 52. UNA CLAVE EN NUESTRA HISTORIA: LOS DOSSIERS SECRETS. PARTE 3. EL TESORO MEROVINGIO.
Perpetrado por Oskarele
La siguiente entrega de los Dossiers Secrets apareció en la Biblioteca Nacional Francesa en mayo de 1966 y se titula “Un Trêsor Mérovingien a Rènnes-le-Château” (Un tesoro merovingio en… Rennes-le-Château). Su autor, un tal “Antoine l’Ermite”, un seudónimo de los más tonto que hacía alusión clara a uno de los santos que Saunière puso en la iglesia, San Antonio el Ermitaño (cuyo día, por cierto, es el 17 de enero, la fecha de la muerte de Saunière).
Son nueve páginas en total y en su mayor parte el texto está copiado vulgarmente del capítulo acerca de RLC del libro “Trésors du monde enterrés, emmurés, engloutis”, de Robert Charroux, con algunas cosas cambiadas. Aunque una de estos cambios son interesantes: habla de la lapida de Marie de Blanchefort, incluyendo la supuesta tercera lapida (que no se puede comprobar si es cierta), con la inscripción “ET IN ARCADIA EGO”. También habla de la Piedra de los Caballeros, y afirma que la imagen que reproduce la copió de un libro que no especifica y añade la siguiente leyenda: “Lapida Carolingia, descubierta en 1882-3 bajo el altar de la iglesia románica de RLC, la antigua y decadente capital del condado de Razès”… pero Saunière no la descubrió hasta unos cinco años después…
En noviembre de ese mismo año, 1966, se depositó una nueva entrega, de solo unas cuantas hojas, que contenía, supuestamente la respuesta de un tal “Señor Roux” a ciertas declaraciones de un tal Lionel Burrus, aunque es obvio que el objetivo real era filtrar la verdadera identidad de Henri Lonibeneau. Se suele denominar "L´affaire de Rènnes-le-Château, rêponse a Lionel Burrus" de S. Roux.
Este texto es bastante curioso, porque introduce, por primera vez el tema de la herejía en el misterio: se dice que la Iglesia Romana tenía miedo de los merovingios por algún tipo de información o secreto que podrían revelar sobre el cristianismo.
Muestra, en primer lugar, una copia de un artículo del “Semaine Catholique Genevoise”, que nunca existió, atribuido a un tal Lionel Burrus, y se titula “Faisons le point…” (Recapitulemos…). Curiosamente el tal Burrus existió y había muerto dos meses antes, en septiembre de 1966. Este señor, supuestamente, afirma ser el representante de algo llamado “Juventud Cristiana Suiza” y dice que Henri Lobineau (el autor del primer Dossier), en realidad es Leo R. Schidlof (que moriría unos días antes de depositarse el texto, curiosamente), al que defiende de los ataques sufridos por el “Boletín Católico Romano”, que le acusa de prosoviético, masón y de querer restaurar la monarquía en Francia.
Burrus dice que el motivo viene a ser la animadversión de Roma hacia los merovingios, que “siempre han estado detrás de todas las herejías, empezando por el arrianismo, pasando por los cátaros y los templarios y terminando en la francmasonería”… fascinante!!!
Pues bien, resulta que el tal Leo R. Schidlof era un fiera de las miniaturas, autor de un enorme libro llamado “La miniature en Europe aux 16e, 17e, 18e et 19e siècles”.
¿Era realmente él Lobineau? Pues no se sabe, pero la verdad es que este señor no mostraba ningún interés ni por las genealogías ni por los merovingios. Parece ser que usaron su nombre simplemente porque acababa de fallecer, como el de Burrus.
En este texto aprovechan para solucionar algunos de los errores de anteriores Dossiers, como la fecha en la que le dan los supuestos pergaminos a Hoffet.
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PARTE 51. UNA CLAVE EN NUESTRA HISTORIA: LOS DOSSIERS SECRETS. PARTE 2. EL ENIGMA DE RAZÈS.
Perpetrado por Oskarele
Pasa un año y medio, y en agosto de 1965 se realiza la entrega a la Biblioteca Nacional de Paris de la segunda entrega de los Dossiers Secrets. Volvía a tener un nombre perturbador: “Les descendants mérovingiens ou l’enigme du Razès” (Los descendientes de los merovingios o el enigma de Razès). Y de nuevo se inventan un autor, en este caso autora, un tal Madeleine Blancasall. Se trata de un complemento a la anterior entrega firmada por Henri Lobineau, al que cita en varias ocasiones (a pesar de ser un nombre ficticio), pues lo considera una autoridad.
Antes de nada comencemos con el nombre, sumamente interesante, Madelaine Blancasall. Lo primero, “Madelaine” es la versión francesa de Magdalena, nombre mu común en el país galo, más que nada por las diferentes leyendas sobre la Señora que existen la zona. El apellido surge de la unión de dos ríos de la zona, el Blanques y el Sals, que se unen un poquito más al sur de Rennes Les Bains, pueblo al que se hace otra referencia: el nombre del traductor, Walter Celse-Nazaire, se forma por el nombre de las dos iglesias de RLB: Saint Nazaire y Saint Celse.
En la intro hay una extraña referencia (diciendo que está dirigido) a la “Association Suisse Alpine”, supuesto órgano de la Gran Logia Alpina de Suiza.
Básicamente, este texto cuenta lo siguiente: la familia Hautpoul de RLC sabía que los merovingios habían sobrevivido y, además, eran los encargados de mantener el secreto y el linaje. A esta familia pertenecía aquella señora de la extraña tumba (de la que hablamos en artículos anteriores), Marie de Nègre d’Ablés, señora de Hautpoul y de Blanchefort. Pues bien, el texto cuenta que esta señora, cuando iba a palmar, le contó la movida a su confesor, el cura del pueblo, Antoine Bigou. Le llevó hasta un lugar oculto en los restos de la antigua iglesia de San Pedro, donde le enseñó unos tubos de madera sellados con cera, con cuatro pergaminos escondidos y encriptados, aunque los pudo descifrar gracias a otro documento que tenia la clave del código.
Esto sucede en los tiempos de la revolución, y ante la persecución que sufren los religiosos (y mas sin monárquicos), Bigou se da cuenta de que el secreto solo podía transmitirse de una forma velada, por eso hizo las enigmáticas inscripciones de la lapida de la Señora de Blanchefort , además de esconder los pergaminos bajo el pilar visigótico del altar de la iglesia de la Magdalena.
Sigue narrando como Bérenger Saunière llega a RLC un siglo después, y como, en 1891, dos miembros del Priorato de Sión le visitan y le informan de que en algún sitio de la parroquia estaba oculto un secreto sobre un tesoro legendario. No explica porque lo sabe el P.S., pero sí que Saunière usó la excusa de reformar la iglesia para buscarlo, así, un poco después, encontró los dichosos pergaminos, que llevó a su obispo, Mr. Billard de Carcasona, quien le organizó una cita con Emile Hoffet, futuro abad de Saint Sulpice, en Paris, del que dice lo siguiente:
“Fue él quien hizo posible que el abad Saunière descubriera el secreto de RLC. También fue él, 50 años después, al visitar Gisors, quien proporcionó al guarda Roger Lhomoy la información sobre los famosos 30 cofres de la capilla de Santa Catalina. Por aquel entonces era un hombre despierto, a pesar de sus 80 años, y había dedicado toda su vida a establecer el linaje legitimo de Dagoberto II el Santo, es decir, un linaje merovingio que llega hasta nuestros días”
Supuestamente, fue este cura el que tradujo los supuestos pergaminos. Y fue él el que le dijo a Saunière que fuese al Louvre a contemplar las obras de Poussin y Teniers, pues en el mensaje decodificado decía aquello de “Poussin y Teniers” tienen la clave. Además ofrece la traducción que desde entonces se ha dado por válida en cientos de libros… en la mayoría de los casos sin el más mínimo sentido crítico. Cuenta también como, nada más llegar de Paris, Saunière borró la inscripción de la lapida de la Señora de Blanchefort (de la que se incluyen dibujos) con la ayuda de su fiel Marie.
Este texto ofrece además una supuesta explicación para otro de los misterios de RLC, la extraña decoración de la iglesia: plantea que Saunière obedeció ordenes del P. S. y utilizó la decoración para ocultar cualquier pista más que hubiese dejado Bigou. Además aparece un elemento nuevo: la famosa Losa de los Caballeros, que, según el texto, tapaba la tumba de Sigeberto IV y sus dos sucesores, Sigeberto V y Bera III. Además dice que la piedra conmemora el viaje de un chiquitin Sigeberto a RLC en 681 (la fecha que aparece en los pergaminos).
Pero esta es una de las afirmaciones más intrigantes del texto:
“A finales de 1916 el párroco de Rennes tomó una importante decisión: predicaría una “religión nueva” y “emprendería una cruzada en el departamento”. Hizo caso omiso del representante del Priorato que vino a visitarlo. Dijo que no recibiría ordenes más que de Juan XXIII, el ultimo descendiente de los merovingios. Comenzó a reunir ocho millones de francos de oro en pagarés. El pánico se apoderó del obispado de Carcasona y la situación molestaba a los prelados del Vaticano. El P.S. se tomó el asunto con frialdad, mientras que los círculos políticos interpretaron esta desagradable maniobra como una declaración de guerra”.
¿Juan XXIII?
Pues sí, este era Jean Plantard, el primo del padre de Pierre Plantard. Hay que mencionar que en este texto se muestran además otras tablas genealógicas nuevas en las que se estable el linaje desde Dagoberto I hasta un tal Pierre V, el padre de Pierre Plantard.
Todo parece coherente desde su lógica interna. Pero hay unos cuantos fallos que echan por tierra la historia: pa empezar, Saunière no encontró nada en 1891, sino antes, en 1887, y no fue bajo el pilar de piedra sino bajo una balaustrada de madera. Tampoco borró la lapida de Blanchefort en 1891, sino como mínimo catorce años después. Por otro lado Hoffet, que supuestamente decodificó los pergaminos, ni era sacerdote en la iglesia que se menciona, ni vivía en la dirección que se afirma… además tenía 15 años…
El caso es que el Hoffet está paralelamente relacionado con todo esto, lo que da que pensar: estudio en el seminario de Notre-Dame de Sión (cercano a la localidad de Annamase, donde se registró el Priorato en 1956). Estuvo relacionado con los círculos esotéricos y ocultista de París y fue buen amigo de Debussy (citado como Gran Maestre en los Dossiers Secrets). Era un señor sumamente culto, letrado e inteligente, aficionado a la criptografía y al espiritismo. Y estuvo relacionado con Georges Monti, el fundador de la Orden Alfa Galatas, junto a Plantard.
Pero ninguno de estos vínculos, en cambio, aparecen en el documento, a pesar del empeño en asociar a Hoffet en la historia, a pesar de que solo tenía 14 o 15 años cuando Saunière hizo el hallazgo, en 1887… por eso se retrasó la fecha del descubrimiento a 1891, para que Hoffet tuviese ya, al menos, 18 años…
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