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FERÉCIDES DE SIROS. EL MAESTRO DE PITÁGORAS

ByOskarele

Ferécides de Siros vivió en el siglo VI a. C. No es demasiado conocido, pese a que su obra es sumamente interesante. Parece ser que fue el primer filósofo que afirmó que el alma humana era inmortal. Consideraba que el mundo se creó por intervención divina pero que los dioses habían existido desde siempre, todo una idea para su época. Os voy a explicar un poco la vida y la obra de este señor:

Nació en la isla de Siros, una de las famosas Cícladas.

No está muy clara su fecha de nacimiento.

Tradicionalmente se dice que fue contemporáneo del rey lidio Aliates (605-560 a. C.) y de los famosos Siete Sabios (fechados hacia el 585 a. C.) citados por Diógenes, siendo el propio Ferécides uno de ellos. Según Apolodoro nació en la olimpiada 59 (544-541 a. C.). Según todo esto sería algo más joven que Tales de Mileto. Estas dataciones, aunque dudosas, son las más fiables, situándolo pues en el siglo VI a. C.

En torno a su vida existe una larga tradición que lo relaciona con Pitágoras. Unos dicen que era su tío, otros que fue su maestro y amigo.

Aristóxenes, en el libro “De Pitágoras y sus familias”, dice que murió de enfermedad y lo enterró Pitágoras en Delos.  La verdad, ninguna de las dos cosas está demasiado clara, aunque si existen ciertos indicios que permiten deducir una influencia de Ferécides en el pitagorismo posterior. Curiosamente algunos hechos increíbles atribuidos a Pitágoras (predecir un seísmo, un naufragio, la toma de la ciudad de Micenas…) fueron atribuido por otros al de Siros, como por ejemplo, por el propio Diógenes, que además da por sentado que se conocían y que Ferécides fue su maestro.

“Refiéranse de él muchos prodigios; pues paseando una vez por la playa del mar de Samos y viendo una nave que corría con buen viento, dijo que dentro de breve tiempo se anegaría, y efectivamente zozobró ante su vista. Igualmente, habiendo bebido agua sacada de un pozo, pronosticó que dentro de tres días habría terremoto, y así sucedió. Subiendo de Olimpia a Micenas aconsejó a Perilao, que lo hospedaba en su casa, partiese de allí con su familia. No se persuadió Perilao, y Micenas fue luego tomada por los enemigos.”

Se dice también que fue autodidacta y que estuvo relacionado con el zoroastrismo o que tuvo acceso a libros secretos de los fenicios para formarse. También se dice que visitó Egipto para aprender los misterios de los constructores de pirámides. De nuevo vemos un parecido enorme con la historia de Pitágoras. De nuevo leyendas… o no.

Ni siquiera su muerte esta mu clara: el propio Diógenes menciona varias posibilidades: o la cascó después de haber salvado a Éfeso gracias a su poder de predicción, o se suicidó en Delfos, o murió de una enfermedad o comido por los piojos y fue enterrado por Pitágoras en Delos:

“Escribe Hermipo que, como hubiese guerra entre los efesinos y magnesios, y desease venciesen los efesinos, preguntó a uno que pasaba «de dónde era», y respondiendo que de Éfeso, le dijo: «Pues llévame de las piernas, y ponme en territorio de Magnesia; luego dirás a tus paisanos me entierren en el paraje mismo donde conseguirán la victoria». Manifestó aquél este mandato de Ferecides a los ciudadanos, los cuales, dada la batalla al día siguiente, vencieron a los magnesios, y buscando a Ferecides, lo enterraron allí mismo, y le hicieron muy grandes honras. Algunos dicen que se precipitó él mismo del monte Coricio caminando a Delfos; pero Aristóxenes, en el libro De Pitágoras y sus familias, dice que murió de enfermedad y lo enterró Pitágoras en Delos. Otros quieren muriese comido de piojos.”


Se le atribuye un libro titulado “Heptamychia” (Los siete escondrijos o las siete cavernas), una de las primeras obras en prosa de la literatura griega. En el enseñaba su filosofía y su visión del mundo a través de representaciones míticas, en un proceso sin freno de racionalización de la tradición mítica olímpica y homérica, que llegará a su culminación con el bueno de Sócrates. El libro, desgraciadamente no se encuentra completo, aunque si lo suficiente para esbozar su pensamiento.

Un punto clave, y curioso, es que considera que Zas (Zeus), Khronos (Crono) y Ctonia (Gea), las tres divinidades primigenias, han existido desde siempre. No fueron creados. Heráclito, un par de siglos después, planteó que el mundo “fue siempre, es y será”. Anaxímenes y Anaximandro, de los que ya hemos hablado, también defendían que los sustratos básicos (arjé) existían desde siempre.

El caso es que Khronos, de su propio semen, produce el fuego, el viento y el agua (la tierra ya la había creado Ctonia). Esto nos retrotrae a la mitología egipcia, donde los componentes básicos del mundo también aparecían relacionadas con las aficiones onanistas de sus dioses (por ejemplo Atum-Rem de la mitología de Menfís). Además, la idea de que el semen humano es generador de vida estaba bastante extendida.

Sus opiniones podrían calificarse, sin violentar la imaginación, de filosóficas ya que manifiestan un procedimiento que no se distingue en esencia del de Tales y los primeros filósofos jonios. Lo que a éstos les dio el título de filósofos fue el abandono de las formas míticas por formas materiales (agua, viento, apeiron). Sus obras, como menciona Aristóteles, son un puente entre la mitología y la filosofía. El eslabón perdido.

Por otro lado, algunos autores plantean que fue el primero que señaló la inmortalidad del alma. Diógenes, por ejemplo, menciona esto: “Ferécides, hijo de Badio, natural de Siros, según dice Alejandro en las Sucesiones, fue discípulo de Pítaco. Fue el primer griego que escribió del alma y de los dioses.”. Cicerón y San Agustín también lo pensaban.

Mas info y fuentes aquí, aquí y aquí

NEOPLATONISMO. AUTORES. HIPATIA DE ALEJANDRÍA.


Perpetrado por Oskarele

“Hubo una mujer en Alejandría llamada Hipatia, hija del filósofo Teón, que realizó tales logros en literatura y ciencia, que sobrepasó a todos los filósofos de su propio tiempo. Habiéndose formado en las ideas de Platón y Plotino, explicaba los principios de la filosofía a todos sus oyentes, muchos de los cuales venían de muy lejos para recibir sus enseñanzas”. Sócrates Escolástico (s. V d.C.). “Historia Ecclesiatica”. Libro VI, capítulo 15.

Hace un par de años el genial director de cine Alejandro Amenabar realizó una gran película sobre la vida de esta señora que nos ocupa, Hipatia de Alejandría, una matemática y filósofa neoplatónica, cuya muerte violenta marca un punto de inflexión entre la cultura del razonamiento griego y el oscurantismo del mundo medieval. Desgraciadamente sabemos relativamente poco sobre su vida (sabemos mas sobre su muerte) y de su obra se conoce sólo una pequeña parte.


Vivió durante la época del Imperio Romano en Alejandría, aunque por su formación podemos considerar que era griega, por la ubicación de Alejandría, egipcia y por la época, romana. Se cree que nació entre el 355 y el 370 d.C. y se sabe que su padre, Teón, fue también un ilustre matemático y astrónomo cuya vida está asociada al Museo de Alejandría , del que puede haber sido el último director.

Las dudas sobre su fecha de nacimiento hace que se barajen tres ideas distintas sobre cómo era Hipatia, ya que sabemos que falleció en el 415. Así podría ser, según la fecha, una mujer mayor, madura o joven. Más o menos se da por hecho que tendría unos cuarenta años cuando fue asesinada.

Su padre, Teón, supervisó la educación de su hija y, con un espíritu especialmente abierto para su época, permitió que desarrollara sus dotes excepcionales y se convirtiera en una astrónoma, filósofa y matemática. Quiso que fuese un ser humano perfecto por lo que vigiló la educación de su mente y de su cuerpo.

Y lo consiguió.

Hipatia aprendió también sobre la historia de las diferentes religiones que se conocían en aquel entonces, sobre oratoria, sobre el pensamiento de los filósofos y sobre los principios de la enseñanza. Viajó a Atenas y a Roma (parece ser que en Atenas siguió los cursos de la Escuela Filosófica dirigida por Temistius, Plutarco el Joven y por su hija Asclepigenia).

Y finalmente, a su regreso a Alejandría, se dedicó a enseñar matemáticas, astronomía, mecánica y filosofía (siguiendo las ideas propuestas por Plotino y Jamblico, además de las de Pitágoras y Platón) a gentes de todas las religiones, por lo que estaba bien considerada por casi todas las comunidades. Su casa se convirtió en un centro intelectual, adquiriendo el sobrenombre de la Filósofa y a ella venían estudiantes de Europa, Asia y África.


El filosofo pagano del siglo VI Damascio afirmaba que “además de conseguir el grado más alto de la virtud práctica en el arte de enseñar, era justa y sabia, y se mantuvo toda la vida virgen”, dato confirmado por la Suda, una enciclopedia bizantina del siglo XI, que sin embargo añade que fue esposa de Isidoro el Filósofo.

Este tal Damascio refiere una curiosa anécdota que muestra su supuesta actitud ante el sexo: en cierta ocasión un discípulo le confesó que estaba enamorada de ella. Hipatia le arrojó un paño manchado con su sangre menstrual, espetándole: “De esto estás enamorado, y no tiene nada de hermoso”…

Entre sus discípulos destaca Sinesio de Cirene, filósofo y cristiano, de familia ilustre, que llegó a ser nombrado Obispo de Temópolis. Se conocen siete cartas de Sinesio dirigidas a Hipatia. En esta correspondencia se mencionan los nombres de varios alumnos de Hipatia que fueron condiscípulos suyos, al parecer un grupo muy unido de aristócratas paganos y cristianos, algunos de los cuales desempeñaron altos cargos políticos.

El dato mejor conocido en la vida de Hipatia es su muerte.
Pero claro, como no sabemos cuando nació, podría haber tenido 25, 45 o 60 años.

Y murió víctima de las circunstancias convulsas de la Alejandría del siglo V. En el 412 el patriarca Cirilo, cristiano fanático, persiguió a los judíos, comenzando una espiral de odio religioso, íntimamente relacionado con asuntos de poder, pues el gobierno de Alejandría estaba siendo disputado entre el Prefecto de Roma, Orestes, y el Patriarca de Alejandría, Cirilo. Dos campos opuestos. Por un lado el orden antiguo, simbolizado por el gobernador Orestes, defensor del imperio greco-romano y de la emergente comunidad judía; y el poder cristiano en expansión conducido por Cirilo, que se apoyaba en el nacionalismo egipcio, en el malestar social y en las masas oprimidas de esclavos y de no ciudadanos.

Por otro lado Hipatia no quiso convertirse al cristianismo galopante. Ni quiso dejar de enseñar sus doctrinas filosóficas neoplatónicas, cubiertas de un misticismo considerado como pagano por los fanáticos cristianos.
Así, en la cuaresma, en marzo del 415, acusada de ejercer sobre Orestes una influencia contraria a Cirilo, fue asesinada.

Una horda de cristianos exaltados, dirigidos por un lector de nombre Pedro, la encontraron en el centro de Alejandría, la desnudaron en público y la acribillaron a golpes y cuchillazos, desangrándose allí mismo, la arrastraron por toda la ciudad... Y posteriormente la descuartizaron.

Los asesinos de Hipatia no fueron castigados.

La entrada referente a Hipatia en la monumental enciclopedia bizantina del siglo XI conocida como la “Suda”  atribuye la responsabilidad del crimen a la envidia de Cirilo y al carácter levantisco de los alejandrinos. Sin duda fue víctima del conflicto entre el poder civil de Orestes y el eclesiástico de Cirilo, más que una confrontación entre paganismo y cristianismo.


El “Suda”, la citada enciclopedia bizantina monumental, recoge que fue autora de tres obras: un comentario a la “Aritmética” de Diofanto de Alejandría, el “Canón Astronómico” y un comentario a las “Secciones Conicas” de Apolonio de Perga. Pero seguramente preparó muchas más, sin tener en cuenta sus enseñanzas privadas, que tuvieron que ser todo un manantial de sabiduría.

Además, su padre, Teón, fue un prolífico escritor de “Comentarios”, algunos de los cuales han sobrevivido, como la revisión de los “Elementos” de Euclides, y la revisión de “El Data y La Óptica” también de Euclides. Esta edición de los Elementos es la base de casi todas las siguientes ediciones de ese libro y es la versión de referencia hasta finales del siglo XIX. Pues bien, es probable que Hipatia colaborara con él en dicha mejora y revisión, pues es mencionada por su padre como su discípula y asociada, y juntos escribieron un tratado sobre la obra matemática de Euclides. Además en otras obras, como el “Comentario del Almagesto de Tolomeo” se dice que era una “Edición controlada por la filósofa Hipatia, mi hija”

Por otro lado, parece ser que Hipatia mantuvo la tesis del heliocentrismo contra el geocentrismo. Los comentarios a este Almagesto de Tolomeo se consideran de gran importancia pues es fácil que Copérnico tuviera conocimiento de ellos y este conocimiento pudiera haber influido en la “Revolución Copernicana”, pues el único ejemplar del libro III se conservaba en Florencia en la biblioteca de los Médicis y Copérnico estuvo en Florencia estudiando textos astronómicos griegos, y especialmente la obra de Tolomeo.

Hipatia calculó los valores matemáticos de los acontecimientos celestes descritos por Tolomeo. Las Tablas o Canón Astronómico serían el resultado de ello.
Por otro lado, gracias a su correspondencia con Sinesio de Cirene, su discípulo, sabemos de otras contribuciones científicas, especialmente de varios inventos, entre ellos el Astrolabio, aunque en realidad existen modelos anteriores, analizados, incluso, por su propio padre. Posiblemente ella lo perfeccionó. También asegura que inventó un hidroscopio, para pesar o medir la fluidez de los líquidos…  que tendría aplicaciones médicas: “Me encuentro tan sumamente mal de salud que necesito un hidroscopio. ... será posible contar las incisiones que son las que dan a conocer el peso”.

A modo de curiosidad, mencionar que el asteroide Hipatia (descubierto en 1884) y el cráter lunar Hipatia fueron bautizados en su honor. Este último se sitúa junto a los cráteres que recuerdan a su padre, Teón, y a los patriarcas Cirilo y Teófilo. Con unas medidas de 28 x 41 km, se localiza en los 4,3°S y 22,6°E del meridiano lunar. Unos 70 km al norte del cráter se halla un sistema de canales de 180 km de longitud llamado Rimae Hypatia, un grado al sur del ecuador lunar, a lo largo del Mare Tranquillitatis…

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%B3crates_de_Constantinopla, aquí: http://divulgamat.ehu.es/weborriak/historia/mateospetsuak/Inprimaketak/Hipatia.asp, aquí: http://www.historiaclasica.com/2009/10/que-sabemos-realmente-de-hipatia-de.html, aquí: http://www.astroseti.org/articulo/3515/, aquí: http://www.hipatia.info/index_es.php, aquí: http://www.fmujeresprogresistas.org/fichavisibilidad/Hipatiaciencia.htm.

NEOPLATONISMO. AUTORES. PORFIRIO Y JAMBLICO EL GRAN MISTICO

Perpetrado por Oskarele

Antes hemos mencionado a Porfirio,  el principal discípulo de Plotino, al que debemos la sistematización y publicación de su obra (las Eneadas) y  su biografía (Vida de Plotino). Nació en el 233 d.C., probablemente en Tiro. Después de haber estudiado en Atenas, visitó Roma, y llegó a ser ahí un devoto discípulo de Plotino, a quien acompañó a Campania en el 263. Murió hacia el 303.

Porfirio fue especialmente crítico con el incipiente cristianismo. Escribió incluso una obra llamada “Contra los Cristianos”. En ella refutaba la doctrina cristiana centrándose sobre todo en la cuestión de la divinidad de Jesucristo. En otra obra, “De Antro Nympharum” hace una elaborada interpretación alegórica en defensa de la mitología pagana.

Su obra más importante fue un tratado lógico llamado “Introductio in Praedicamenta”, un comentario de la obra “Categorías”de Aristóteles. En ella describe cómo las cualidades atribuidas a las cosas pueden ser clasificadas, rompiendo con el concepto filosófico de substancia como una relación de género/especie. De esta manera, puede incorporar la lógica aristotélica al neoplatonismo, especialmente la doctrina de las categorías del ser interpretada en los términos de las entidades. La “Isagoge”, traducción al latín de esta obra realizada por Boecio, se convirtió en un libro de texto básico en las escuelas medievales y ejerció considerable influencia en el desarrollo de la Escolástica.

Porfirio tuvo un discípulo sumamente importante.

Jamblico se llamaba.

Y con él el neopositivismo cogió una marcha más mística.

Jamblico nació en Siria hacia la mitad del siglo III d. C.  y falleció hacia el 325. Fue discípulo de Porfirio en Roma. Y prestó especial atención las propuestas de Pitágoras, tanto que sus obras llevan el título de “Sumario de doctrinas pitagóricas”. Ya sea él o un discípulo suyo es el autor del tratado "De Mysteriis Aegyptiorum" (Sobre los misterios de los egipcios) en el que da mucha importancia al factor mágico o teúrgico en el esquema neoplatónico de la salvación.  Así pues no fue un neoplatonista en el sentido estricto, aunque si  estuvo al frente de su propia escuela, primero en Apamea, lugar de larga tradición pitagórica, y más tarde en Dafne, y que un hijo suyo, Aristón, se casó con una discípula de Plotino llamada Anficlea.

A su muerte, le sucede en la dirección de la escuela su discípulo, Sópatro de Apamea, el cual fundó posteriormente una escuela en Constantinopla y fue condenado a muerte por practicar la magia.

Lo que parece fuera de toda duda es que Jámblico recibió la enseñanza filosófica de Porfirio, probablemente en Roma, y que aportó a la escuela neoplatónica la práctica de la teurgia, entendida como magia divina y benéfica, que permite entrar en comunicación con el propio yo divino y con los altos seres espirituales, para lo cual se requiere una exigente pureza de vida y profundo conocimiento esotérico.

Como vemos Jamblico representa una evolución en el pensamiento neoplatónico: En Plotino y Porfirio el elemento filosófico presenta más importancia que el místico, pero con este autor se produce un movimiento en sentido contrario: el elemento místico se sobrepone al filosófico, sin anularlo. Y esto queda más que claro en su obra “Sobre los misterios de los egipcios”, posiblemente la expresión más exacta de su pensamiento, aunque, curiosamente, no está muy claro que fuera suyo.

Todos los dioses, ya sean griegos, romanos, egipcios, persas u orientales, todos tienen su sitio, y su justificación en el pensamiento  de Jámblico, aunque, curiosamente, el Dios de los cristianos queda excluido de esta honorable sociedad divina. Así propone la existencia de tres clases, u órdenes, de dioses: Los dioses intelectuales (las Ideas platónicas), los dioses suprasensibles o superiores al mundo visible (los Números de Pitágoras), y los dioses inmanentes en el mundo (las Formas de Aristóteles), los cuales son inferiores a la Unidad absoluta o divinidad suprema, de la cual emanan todos los demás...

Como vemos la cosa se va poniendo cada vez más mística y especulativa.

A un nivel filosófico nos interesa como plantea y produce la comunicación con esos dioses y mundos superiores. Expone diferentes formas: la purificación del alma mediante la abstracción del mundo sensible, la vida asceta, la contemplación, la meditación… y otros métodos más “místicos”,  como las invocaciones, las palabras misteriosas, las prácticas sagradas, la inspiración, el éxtasis, la inspiración profética… y todo esto con el objetivo final de unirse con la Divinidad y el Ser absoluto.

“ El hombre que recibe esta comunicación divina, percibe como una especie de rayo luminoso, el cual es percibido alguna vez por los que están a su lado, y anuncia la presencia de un Dios. Los hombres experimentados en estas prácticas, conocen por ciertas señales  la verdad, el poder y el rango de este Dios, las cosas sobre que puede instruirnos, las fuerzas o virtud que puede comunicarnos... Pero hasta llegar a la perfección de la ciencia divina no basta haber aprendido a discernir estas señales; es preciso saber, además, en qué consiste esta inspiración. No procede esta inspiración de los genios, sino de los dioses mismos, y hasta es superior al éxtasis, el cual es más bien un accidente y consecuencia de la misma”, dice en su "De Mysteriis Aegyptiorum"

En realidad esta nueva postura mística es bastante antigua en cuanto a sus métodos y aspiraciones.

Considerando el aspecto especulativo del sistema de Plotino, dedicó atención a la doctrina de la emanación, que modificó hacia su acabamiento y mayor consistencia. La naturaleza precisa de la modificación no está clara. Es seguro, sin embargo, afirmar que, en general, anticipó el esfuerzo de distinguir tres momentos o etapas subordinadas en el proceso de emanación.

La defensa que hace Jamblico del politeísmo en paralelo a sus planteamientos sobre el Uno, lo enfrenta al cristianismo emergente, como últimos coletazos de las culturas paganas de la zona, cada vez mas arrinconadas por la nueva religión monoteísta.

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Porfirio, aquí: http://www.filosofia.org/zgo/hf2/hf21117.htm, aquí, sobre Jamblico: http://es.wikipedia.org/wiki/J%C3%A1mblico, aquí: http://www.nueva-acropolis.org.ar/Jamblico.387.0.html, aquí: http://www.filosofia.org/zgo/hf2/hf21118.htm y aquí: http://boards1.melodysoft.com/arje/jamblico-sobre-los-misterios-egipcios-96.html y aquí: http://ec.aciprensa.com/n/neoplatonismo.htm

NEOPLATONISMO. PLOTINO, EL TODO ES IGUAL AL UNO.


Perpetrado por Oskarele

Plotino (203-269 d.C.) es sin duda la principal figura de este movimiento neoplatónico. Era egipcio también, de Licópolis (hoy Assiut), y vivió entre el 205 y el 270 de nuestra era.  Cuando contaba 28 abriles, en el 232, fue llevado por un colega a escuchar a Amonio Saccas en Alejandría, y durante los seis años siguientes  fue su discípulo más fiel y entregado. Se dice que cuando terminó el primer discurso que le escuchó pronunciar dijo “Este es el hombre que estaba buscando”.

Su discípulo Porfirio, autor de su biografía Vida de Plotino y de la sistematización y publicación de su obra central “Enéadas”, refiere que en esos años que estuvo con él tuvo hasta 4 uniones místicas…

Estas “Enéadas”, su obra magna, es en realidad una recopilación de escritos suyos confeccionados desde el 254 (en total son, precisamente, 54), y es considerada hoy en día como uno de los tratados más sólidos de la Antigüedad, junto a los de Platón y los de Aristóteles.  Se llama así precisamente porque Porfirio lo recogió en seis grupos de nueve.

Unos años antes, en el 242, acompañó al emperador Gordiano I a Mesopotamia, con la idea de llegar a Persia. En el 244 fue a Roma, donde, durante diez años, enseñó Filosofía, contándose entre sus oyentes y admiradores al Emperador Galiano y su esposa Solonia.

En el 263 se retiró a Campania con algunos discípulos, incluyendo Porfirio, y allá murió en el 270, aquejado de una enfermedad chunga.

Vamos un poco con su pensamiento…

La doctrina central de Plotino es su teoría de la existencia de tres hipóstasis o realidades primordiales, de las que ya hablamos en el capitulo anterior: el Uno, el nous y el alma. En realidad, el principio básico es siempre el Uno, mientras que las otras dos realidades son derivadas.

Es un idealista puro.

“Todos los entes son entes en virtud del Uno, no sólo los así llamados en sentido primero, sino también los que se dicen sus atributos. Porque ¿qué es lo que podría existir que no fuera uno? (…) De los entes que decimos que son uno hacemos esta afirmación con una referencia concreta a su propia realidad. De modo que cuanto menos ser menos unidad, y cuanto más ser más unidad” (Enéadas: VI, 9, 1)


Parte de la enfática afirmación de la existencia del mundo espiritual, al margen, aunque interrelacionado, con el material. Como nuestra alma es espíritu, su origen no puede estar en el cuerpo (material). Así concluye que procede del Uno, el Absoluto, el Dios, el Bien.

El Uno sería el principio en sí, del que procede la multiplicidad, la variedad. Sería algo así como  la identidad que se despliega en la alteridad. Como es causa de todo, puede ser visto como Todo, en cuanto fundamento de todo, en cuanto produce y conserva en el ser el ser-uno de cada cosa singular, uniendo cada realidad a todas las demás y reconduciéndolas todas, como Todo, a sí mismo.

Toma ya!!!

Así, de este Uno emana en primer lugar el Intelecto (el Nous), que sería la primera alteridad, que es la imagen del Uno. Y es al mismo tiempo un derivado parcialmente diferenciado, porque es el mundo de las ideas, en el que están los múltiples arquetipos de las cosas.

De este Nous emana lo que denomina Mundo-Alma, el lugar donde emanan las fuerzas (como el Intelecto es el lugar donde residen las ideas). Una de estas fuerzas es el alma humana. Y estas fuerzas, tras sucesivas degradaciones hacia la nada llegan a ser finalmente materia.

Por otro lado, este Uno, como a la vez es Todo, es inenarrable, impronunciable, inabarcable. Plotino mismo dirá:

“¿Cómo, entonces, podremos hablar de Él? Podemos hacerlo, ciertamente, pero con ello no lo expresamos, ni tenemos conocimiento o pensamiento de Él. ¿Cómo, pues, podremos hablar de Él si no lo poseemos? Digamos que, si no lo poseemos por el conocimiento, no dejamos de aprehenderlo de algún modo y lo aprehendemos, en efecto, como para poder hablar de Él, aunque nuestras palabras no lo alcancen en sí mismo. Decimos de Él lo que no es, no decimos, en cambio, lo que es, porque hablamos de Él partiendo de las cosas que le son inferiores” (Enéadas: V, 3, 14).

Por otro lado, el hombre, compuesto de cuerpo y alma, es parcialmente como Dios, espiritual y, parcialmente como la materia, lo opuesto a lo espiritual.

Pero su deber es volver al Uno, al Dios, destruyendo de su ser, sus pensamientos y obras todo lo material. Y esto lo conseguirá gracias al conocimiento, que le permite discernir que es la realidad. El primer paso, en el retorno del alma a Dios es el acto por el que se libera por sí misma de la trama de la materia. Contempla en sí el Intelecto interior. De la contemplación del Intelecto interior, alcanza la contemplación del Intelecto superior y, desde éste llega a la contemplación del Uno.

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Plotino, aquí: http://www.philosophica.info/voces/plotino/Plotino.html, aquí: http://www.luventicus.org/articulos/02A034/plotino.html.

NEOPLATONISMO. UNA INTRODUCCIÓN NECESARIA


Perpetrado por Oskarele

El neoplatonismo es un sistema filosófico nacido en la antigua y desaparecida Alejandría (sí, aquella de la biblioteca), en el siglo III de nuestra era y que perduró hasta el siglo VI. Se trata de última tendencia filosófica inspirada por la antigua filosofía griega, especialmente en Platón (de ahí el nombre), pero también en Pitágoras y Aristóteles, entre otros. Además estaba aliñado con pizcas de ideas místicas hindúes, persas y judías.

Se puede decir, sin duda, que es la última manifestación importante del pensamiento antiguo, antes del triunfo definitivo del cristianismo, con el que tendrá relativas malas relaciones y el advenimiento de otro tipo de pensamiento.

En esencia se podría decir que era una corriente idealista y con tendencias al misticismo. Las últimas corrientes filosóficas griegas, el estoicismo, el epicureísmo, el eclecticismo y aún el escepticismo habían buscado como hacer felices a los hombres y, cada uno a su manera había fallado.

Así unos cuantos pensadores echan la vista atrás y encuentran en el idealismo de Platón mezclado con las ideas religiosas provenientes de Oriente un posible modelo que una pensamiento, moral y religión. Hay que tener en cuenta que su competidor principal en esos tres aspectos era el incipiente cristianismo, que, a su manera, intentaba lo mismo.

Parten de una concepción interesante: el principio de todo lo existente es la unidad absoluta, lo Uno, llamada realidad suprema o gran vacuidad, de la que surgen todas las demás realidades por emanación.

El primer ser emanado del Uno es el Logos (también conocido como Verbo o Inteligencia) que contiene las ideas de las cosas posibles. Después, la Inteligencia, el Logos, engendra el Alma como idea, principio del movimiento y de la materia.

Estas tres cosas, el Uno, el Logos y el Alma son las tres verdades absolutamente reales del neoplatonismo, defendidas a capa y espada por uno de los principales autores de esta corriente, Plotino, del que luego hablaremos. Pero en realidad el principio básico, esencial, único, es el Uno, lo absolutamente espiritual. El todo… y el resto de realidades son derivadas.

El Uno está más allá del Ser y, por lo tanto, no hay ninguna definición que describa positivamente al Uno y opta por la vía negativa, es decir, afirmando lo que no es. Y esto se debe, según los neoplatónicos, a que la comprensión humana no es capaz de comprender y explicar con el lenguaje esta realidad ultima.

El logos, por otro lado sería la primera emanación del Uno. Plotino lo ejemplifica de puta madre relacionándolo con el Sol y  la Luz: El Uno sería como el Sol y la Luz como el Logos. Es la puerta, la forma, por la que nosotros podemos ver al Uno. Plotino afirma que el Logos es observable aplicando nuestras mentes en dirección opuesta a nuestros sentidos. Este concepto está tomado de la noción de dialéctica de La República donde un proceso similar se dice que conduce a la visión de la forma del Bien, no del Bien mismo.

El Alma, la tercera realidad, es dual: existe a medio camino entre el Logos y el Mundo de los Sentidos. Para que el Alma se una al primer principio, al Uno, es preciso que supere el pensamiento y que, por el éxtasis, se confunda con él y pierda toda consciencia de sí misma. Plotino estaba convencido de haber llegado, dos o tres veces en su vida, a esta unión íntima con la más alta hipóstasis… El Uno.

De toda la vida se ha considerado a Amonio Saccas, un estibador de los muelles de Alejandría (su sobrenombre procede de este trabajo precisamente, "cargador de sacos" (en griego sakkas o sakkuforos), como el fundador de la Escuela Neoplatónica. Según Eusebio, Amonio nació de padres cristianos, pero se convirtió al paganismo. Su fecha de nacimiento se considera el 242.

Como no escribió nada, ya que prefería transmitir sus ideas verbalmente a sus discípulos, no conservamos mucho de su obra y pensamiento, más que por lo que de él escribieron sus seguidores Plotino, Longino y Erenio, que le tenían por “teodidacto” (enseñado por Dios).

Del primero de ellos, el más importante, hablaremos en el siguiente articulo…

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Neoplatonismo, aquí: http://ec.aciprensa.com/n/neoplatonismo.htm, aquí: http://www.ecovisiones.cl/diccionario/N/NEOPLATONISMO.htm, aquí: http://filosofia.laguia2000.com/filosofia-en-roma/el-neoplatonismo-y-la-corriente-platonica y aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Amonio_Saccas.

EL ESTOICISMO. PARTE 6. EL ESTOICISMO ROMANO. MARCO AURELIO, EL EMPERADOR FILOSOFO.


Perpetrado por Oskarele

Ya hemos mencionado a dos de las tres grandes voces del estoicismo romano, Séneca y Epicteto. El tercero, sorprendentemente, fue un emperador. Marco Annio Catilio Severo, se llamaba. Pero fue más conocido por el nombre que adquirió como emperador del Imperio Romano: Marco Aurelio Antonino Augusto (alias “El Sabio”). Se convirtió en el último gran exponente del estoicismo, al que hemos dedicado unos cuantos articulillos últimamente.  Vamos a ver un poco de su vida y obra…

Nació en Roma en el 121, único  hijo varón de Marco Annio Vero, un político de origen hispano (nacido en Ucubi , actual Espejo, Córdoba) y Domicia Lucilla. Su tía abuela materna era Vibia Sabina, mujer del emperador Adriano.

Tras la muerte de su padre, cuando tenía tres años, fue adoptado y designado heredero por su madre y por su abuelo paterno, que murió en el año 138, cuando Marco Aurelio tenía diecisiete años de edad. Parece ser que desde chiquitillo cayó en gracia con el emperador Adriano, que lo apodó cariñosamente verissimus (honesto). Cuando el joven noble tenía seis años, fue el propio emperador Adriano el que gestionó su ingreso en el ordo equester.

Tras la muerte del hijo adoptivo de Adriano, Lucio Aelio César, éste decidió nombrar como heredero del Imperio a Antonino Pío con la condición de que adoptara a Marco Aurelio y a Lucio Ceionio Cómodo (el hijo de Lucio Aelio, al que posteriormente se conocería como Lucio Vero) como herederos y que los nombrara como los siguientes en la línea sucesoria. Se abría el camino hacia el trono romano para Marco, pues Antonino cumplió su palabra.

Sabemos de su vida durante aquellos años en los que reinó su padre adoptivo, Antonino Pío, gracias a la correspondencia que tuvo que con uno de los tutores que le designó Adriano, Marco Cornelio Frontón, una relevante figura de la cultura de la época y que, desde entonces, habría de ser su amigo y consejero espiritual. A través de esas cartas conocemos como era Marco Aurelio, un hombre culto, inteligente, trabajador y recto, y, por la parte que nos interesa, muy interesado en el saber y la filosofía.

Efectivamente, en esos años fue cuando abrazó el estoicismo, llegando  a convertirse en un amante de la obra del poeta estoico Epicteto, del que hablamos en el articulo anterior.

En el año 145 se casó con Annia Galeria Faustina, más conocida como Faustina la Menor, hija del emperador Antonino y con ello prima paterna de Marco Aurelio.

En el 161 palma el emperador Antonino. Marco Aurelio aceptó el trono con la condición de que Vero y él fueran nombrados de manera conjunta Augusto. Al ser nombrado emperador cambió su nombre por el de Marco Aurelio Antonino. La sucesión conjunta pudo haber sido debida a que Vero contaba con experiencia y talento militar, algo muy necesario durante el mandato de Marco Aurelio, en el que el Imperio se mantuvo constantemente en guerra con varios pueblos.

La maniobra del emperador salió bien y Vero se mantuvo leal hasta su muerte en una campaña del año 169. A partir de entonces gobernó él solo.

Como buen estoico, llevó a la práctica muchas de sus ideas humanistas: promovió medidas favorables para los esclavos, las viudas y los niños, prohibió las luchas de gladiadores y las luchas entre hombres y fieras… además se mostró mucho más tolerante con los cristianos, que estaban creciendo como la espuma. Adoptó la misma actitud que Trajano, que evitaba la persecución pero reprimía las manifestaciones públicas de su fe y castigaba a los fieles que, tras ser denunciados, se negaban a celebrar el culto romano. De hecho, los cristianos nunca lo incluyeron en su lista de perseguidores.

Por otro lado tuvo que mantener una fuerte política militar, pues el imperio estaba asediado por todos lados: así, rechazó a los germanos hasta más allá del Danubio en el 168, venció a los partos y les arrebató parte de Mesopotamia (161) y sometió a marcomanos (172), cuadros (174) y sármatas (175).

Tras la paz general de 175 y la ocupación de una franja de seguridad al norte del Danubio, admitió en el imperio, por primera vez, a bárbaros como colonos y soldados (algo que a larga acabaría con el imperio). Quebrantada la paz por los bárbaros en el 177, Marco Aurelio emprendió una nueva campaña, en el curso de la cual sucumbió a la peste que desde el 166 asolaba el imperio, que pasó a regir su hijo Cómodo.

Marco Aurelio murió el 17 de marzo de 180 en la ciudad de Vindobona (la actual Viena), en compañía de su hijo y sucesor Cómodo, nombrado César en el 166 y con el compartió gobierno desde el 177.

Tras su muerte fue deificado y sus cenizas se transportaron a Roma, donde permanecieron en el Mausoleo de Adriano. Se construyó además una columna conmemorando sus victorias contra los sármatas y los germanos.

Cómodo, su hijo, se convirtió en un líder político y militar paranoico, tremendamente egoísta y afectado por problemas neuróticos. Por esta razón, la muerte de Marco Aurelio ha sido considerada como el fin de la época de mayor prosperidad del Imperio, conocida como la Pax Romana.

Por la parte que nos toca, sus escritos filosóficos, su pensamiento, es realmente sensacional. Su gran obra fue “Meditaciones”, escrita en griego helenístico, en doce libros, durante las campañas de la década de 170, considerada como un monumento al gobierno perfecto. Su estilo, influido sin duda por los maestros estoicos, carece, sin embargo, de la dureza dogmática de Epícteto, de quien adoptó el elogio de la libertad humana, o del tono docto y académico de Séneca.

Por el contrario, sus pensamientos son mucho más personales, íntimos y críticos. La obra se basa en una serie de reflexiones inspiradas por su experiencia cotidiana. Y, como hemos dicho, la influencia estoica es clarísima, en especial la del esclavo liberto Epicteto. Algo que no deja de ser curioso y sintomático de la valía de este señor. Un emperador inspirado en un esclavo. No en vano,  detestaba el poder despótico al que él mismo denominó, irónicamente, «cesarizar».

Marco Aurelio  prestó especial atención a la muerte y la vida, con ideas que rozan el existencialismo del siglo XX. Por ejemplo: "Vivimos por un instante, sólo para caer en el completo olvido y el vacío infinito de tiempo de esta parte de nuestra existencia" o esta otra cita: “Piensa en lo que han hecho, tras pasar una vida de implacable enemistad, sospecha, odio... ahora están muertos y reducidos a cenizas". 

O esta: “La vida del hombre es una simple duración, un punto en el tiempo, su contenido una corriente de distancia, la composición del cuerpo propensa a la descomposición, el alma un vórtice, la fortuna incalculable y la fama incierta. Las cosas del cuerpo son como un río y las cosas del alma como un sueño de vapor, la vida es una guerra y la fama después de la muerte, solo olvido."

A pesar de estas reflexiones sobre la vida y la muerte, Marco Aurelio fue un defensor racional de la virtud.
Tras la muerte de Marco Aurelio, se considera que el estoicismo entra en decadencia. Las sucesivas crisis políticas, económicas y militares que asuelan el Imperio romano durante el siglo III tienen como consecuencia una revalorización de la espiritualidad que el estoicismo no puede afrontar, surgiendo el Neoplatonismo, que, a partir del 250 d. C., desplazará al estoicismo como principal doctrina de las élites.

El giro cultural de esta época provoca que el plan de vida estoico pase a ser negativamente considerado. Igualmente, el auge del cristianismo afecta negativamente a todas las escuelas filosóficas helenísticas, al ser rechazadas muchas de sus enseñanzas por contrarias a la doctrina cristiana.

Para el año 300, la única capaz de objetar algo al cristianismo es el neoplatonismo, y el triunfo de aquél sentencia definitivamente al movimiento helenista en general, que formalmente concluye en el 529 d. C., cuando Justiniano cierra las escuelas filosóficas de Atenas (el Liceo, la Academia, la Stoa).

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Estoicismo, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Marco_Aurelio, aquí: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/marco_aurelio.htm, aquí: http://www.imperivm.org/cont/textos/txt/marco-aurelio_meditaciones.html (la obra “Meditaciones”, completa) aquí: http://homepage.mac.com/eeskenazi/marco.html y aquí: http://ec.aciprensa.com/m/marcoaurelio.htm.

ASÍ HABLÓ ZOROASTRO. PARTE 2. EL BIEN Y EL MAL, GEMELOS PELEADOS


Perpetrado por Oskarele

 “Cuando dudes si un acto es bueno o malo, abstente de practicarlo”

Casi todo lo que sabemos sobre Zoroastro, su obra y sus enseñanzas se deriva, principalmente, de los “Gathas”, una colección de himnos contenida en la primera y más antigua parte del “Avesta”, una recopilación de escrituras zoroástricas que, en su versión más conocida en la actualidad, fue confeccionada durante el reinado de Sapor II (309-379). Sin embargo, desde entonces se han perdido partes importantes, especialmente después de la caída del Imperio persa, cuando el zoroastrismo es sustituido por el islam. La copia más antigua de los textos data de 1288.

Como hemos dicho, la parte más antigua del “Avesta” son los “Gathas”, una serie de himnos transmitidos oralmente durante siglos, en verso, y que fueron escritos en un dialecto más antiguo y con un metro diferente al empleado en el resto del Avesta (conviene señalar que la lengua de los Gāthā es muy próxima a la del Rig Vedá, y sus lectores pueden comprenderla)

Se dice que pudieron se compuestos por el propio Zoroastro, pero no está demostrado. En estos himnos aparece como un sacerdote al que Ahura Mazda le habría dado la misión de renovar la antigua religión, abandonando el culto a las divinidades más antiguas a favor de este único Dios, así como la de preparar a la humanidad en una lucha sin tregua contra las fuerzas del mal, personificadas en los Daevas.

Ahura Mazda sería, pues, el único dios del Bien, la encarnación de la Luz, de la Vida y de la Verdad. Zaratustra condena el culto del haoma (soma) y, entre otros, el sacrificio del Toro que es el animal más sagrado reconocido por Zaratustra. Además elimina la condición divina del fuego, para hacerlo un símbolo concreto de la Luz. En lo sucesivo el fuego no se venera como un dios, sino como un aspecto principal de Ahura Mazda.

En muchos aspectos esta divinidad, Ahura Mazda, es semejante al Varuna indio, El Que Todo Lo Sabe, con quien probablemente se identificaba en sus orígenes. Pero Zoroastro, y he aquí su gran aportación, lo presentó como creador universal y mantenedor del bien y del mal, el Eterno y el Puro, así como “La única verdad”.

Observen el claro paralelismo entre este novedoso Dios Único y la  metafísica platónica, donde las ideas son eternas, puras y única fuente de verdad, y en la que gracias a la acción de un Demiurgo, un ser creador, que las usa como modelo, se crea todo lo sensible.

Bueno, pa ser exactos, habría que decir que no es la única divinidad.

Más bien es la más grande y la más importante, ya que hay otras cuantas que le son subordinadas, como los Amesha Spenta, seis categorías divinas, que algunos interpretan como atributos suyos personificados, aunque para otros son seres divinos creados por él. Serian: Vohu Manō: Buen Pensamiento. Asha Vahishta: Mejor Rectitud. Xshathra Varya: Imperio Deseable.  Spenta Armaiti: Benéfico Pensamiento Perfecto.  Haurvatāt: Integridad. Ameretāt: No-Muerte.

Luego están Spenta Mainyu, el espíritu santo y benéfico, opuesto a Angra Mainyu, el espíritu malvado primigenio, encarnación de las tinieblas y la muerte.

Más que enemigos, estos dos espíritus son gemelos, uno bueno y otro malo, que confluyen en Mazda, pero no se dicen que fueran creados por él, sino que existían antes de la creación del mundo.


Esta es una de las principales claves de la doctrina de Zoroastro es precisamente esto: la sempiterna lucha entre el bien y el mal, anterior y paralela a la divinidad, que posteriormente si sería el Dios del Bien, pero que en un principio se consideraba como principios en sí, al margen de Mazda, pero que, como creador de todo, al final, siempre prevalece, por lo mismo que el bien siempre debe prevalecer al mal.

Los Daevas serian los hijos de Angra Mainyu, el espíritu malvado, y buscan perder al hombre a través de malos pensamientos, palabras y acciones. Por eso el deber de los hombres elevados consiste en resistir esas poderosas tentaciones y destruir el mal mediante la correcta elección.

Es importante mencionar que cuando Mazda creó al hombre, según la doctrina de Zoroastro, lo creo con libertad de elección moral, con libre albedrio, algo que heredará posteriormente la tradición judeocristiana. Así, el ser humano tiene ante sí a ambos espíritus, tiene dos opciones. La buena elección es seguir el camino de Spenta Mainyu y convertirse al bien, a la verdad, a la justicia y a la bondad, siguiendo el ejemplo de Ahura Mazda; la opción de elegir a Angra Mainyu le llevará a la mentira, al mal sentir, al odio, que son las características del mal camino.

Con la elección acertada, aquellos que obedecen la ley (ashavan) de Mazda colaboran en su victoria final sobre el mal.

“Los dos espíritus primigenios que se revelaron como gemelos en la visión, son lo Mejor y lo Malo en el pensamiento, la palabra y la acción. Y entre uno y otro los prudentes escogen con acierto, pero los necios no”

Ahora bien, ¿En que consiste hacer el bien?

La moral zoroastrista se resume en la frase "buenos pensamientos, buenas palabras, buenos actos" (“Humata, Hukhta, Hvarshta” en avéstico y “Pendar-e Nik, Goftar-e Nik, Kerdar-e Nik” en persa moderno). Pero, a un nivel más pragmático, consiste en decir siempre la verdad, repudiar la vida nómada, labrar la tierra, cultivar cereales y frutas, tratar con cariño a los animales domésticos y regar los campos secos, porque “el que no es labrador no tiene parte en la buena nueva”. Esta identificación de la agricultura con la vida honesta procede del hecho de que los admiradores de Mazda, así como, posiblemente, el propio Zoroastro, eran granjeros sedentarios que tenían que defenderse del pillaje de los nómadas del norte, los turanios, a quienes consideraban seguidores del mal, que intentaban robar su ganado para sacrificarlo en honor a los daevas (hay que recordar que en los indoarios de la India, los Daevas eran las divinidades buenas, opuestos a los ashura, que eran los malos)

Es precisamente contra estos turanios contra los que lucho en guerra santa, llegando a perder la vida en el campo de batalla.

Las otras partes del Avesta son claramente posteriores a los Gāthā. Particularmente los himnos denominados Yasht, donde se ve el resurgir del panteón que había querido eliminar Zaratustra. Son la fuente de información más importante sobre la mitología irania. A pesar de su contradicción los Gāthā y los textos del Avesta reciente son venerados de la misma forma por el zoroastrismo.

Mas info y fuentes: aquí: http://www.homohominisacrares.net/php/zoroastro.php, aquí: http://www.portalplanetasedna.com.ar/la_cultura16.htm, aquí: http://www.filosofia.org/zgo/hf2/hf21021.htm, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Zoroastro, aquí: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zaratustra.htm, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Zoroastrismo.

ARISTÓTELES. SOBRE SU OBRA


Perpetrado por Oskarele

Como discípulo claro de Platón, por un lado, y como el más grande, influyente y leído filosofo de la antigüedad, al mismo nivel que su maestro, es obvio que es necesario comparar la obra de ambos. Pa empezar hay que dejar claro que si bien los escritos platónicos estaban dedicados al gran público y apenas queda nada de sus lecciones internas en la academia, con Aristóteles pasa lo contrario: nos han llegado sus obras escritas para uso interno del Liceo y, curiosamente se han perdido la mayor parte de sus obras publicas, que, al igual que las de Platón, estaban escritas en forma de diálogo.

Este hecho marca claramente los estilos literarios de ambos: las obras de Platón son más fluidas y estéticas, pues estaban pensadas para el público en general, mientras que las de Aristóteles son más toscas y esquemáticas, al ser resúmenes de las lecciones impartidas en el Liceo. Es más, si encontramos esa fluidez en sus diálogos, obras de juventud realizadas a la sombra de su maestro Platón y que no están exentas de ciertas gracias literarias.

Andrónico de Rodas, director de la escuela aristotélica entre el 78 y 47 a. C., en el siglo I a. C., divulgó para el gran público las obras de Aristóteles, estableciendo una clasificación cronológica que se mantuvo posteriormente durante siglos.

A él se debe la famosa división entre escritos exotéricos y esotéricos (públicos o internos), con la consiguiente leyenda de la doble doctrina, y también el nombre de los libros de Metafísica: los que van después de la Física.

Posteriormente se corregirían algunos errores de su datación, pero básicamente se suele emplear esta estructura en la actualidad:

1) Primer período (368-348 a. C.). La época en la que estuvo en la Academia platónica, en la que sigue fielmente sus principios, con estas obras:

- "Eudemo" o "Sobre el alma" (un diálogo en el que se mantiene la teoría de las Ideas y la inmortalidad del alma)
- "Protréptico" (carta en la que también se mantiene la teoría de las Ideas)

2) Segundo período (348-335 a. C.): desde que pasa de la Academia hasta que vuelve a Atenas tras pasar de Alejandro Magno, periodo en el que se aleja de Platón y crea su propio pensamiento, con estas obras:

- "Sobre la filosofía" (crítica la teoría de las Ideas, al menos en su interpretación matemática que las identifica con los números)
- "Ética a Eudemo" (se atribuye a sus años en Assos, ateniéndose aún a la concepción platónica de la virtud)
- "Del cielo" (Cosmología)
- "De la generación y la corrupción"
- Se atribuyen también a esta época algunos de los libros de la "Metafísica" (W. Jaeger) y de la "Política"

3) Tercer período (335-322): La época en el Liceo, periodo al que pertenecen la mayor parte de sus obras, destacando claramente la orientación empirista y científica de su pensamiento en contraposición a la filosofía metafísica de Platón. Muchas de estas obras no formaban unidades, si no que eran lecciones independientes, posteriormente agrupadas. Destacan las siguientes obras:

A) Lógica
- "Categorías" (Sobre los géneros supremos del ser y del decir)
- "Sobre la interpretación" (Sobre el enunciado y la proposición)
- "Primeros analíticos" (Los silogismos)
- "Analíticos posteriores" o "segundos" (La demostración científica)
- "Tópicos" (Los recursos silogísticos para solventar cualquier dificultad)

B) Metafísica
- Los libros "Metafísicos”. Componen el tratado del ser en cuanto ser, es decir, la ontología aristotélica.

C) Obras científicas
- "Física" (Tratado sobre la naturaleza. Análisis del cambio)
- "Meteorológicos"
- "Historias de los animales" (Zoología: un conjunto de estudios a los que dedicó la mayor parte de su actividad y que para algunos es su obra maestra)
- "Del movimiento de los animales"
- "De la generación de los animales"
- "Sobre el alma" (La psicología)
- "Parva naturalia" (conjunto de pequeños tratados sobre la percepción, la memoria, el sueño...)

D) Ética y política
- "Gran moral"
- "Ética a Nicómaco" . Obra que contiene la doctrina ética de Aristóteles.
- "Política". Exposición del pensamiento aristotélico sobre la organización social y política.
- "Constituciones" . Análisis de numerosas constituciones de las polis de su época.

E) Estética
-"Retórica" (El arte de convencer)
-"Poética" (Sobre la creación artística, obra perdida en su mayor parte)

PLATÓN. PARTE 9. EL MUNDO SEGÚN PLATÓN: EL DEMIURGO


Perpetrado por Oskarele

En el dialogo "Timeo", obra escrita ya en la vejez del filosofo, hacia el 360 a. C., en la que Platón expone su propuesta para una cosmología, basándose en su ya ampliamente desarrollada teoría del mundo de las ideas. Esta genial obra comienza con la famosa referencia a la Atlántida, tema este que desarrollará en el siguiente dialogo, el “Critias”, y del que hablaremos más adelante.

Después comienza a exponer su cosmología, haciéndolo en boca de Timeo, que es presentado como un sabio acerca de las ciencias de la naturaleza, especialmente docto en astronomía, y que dice ser originario de las regiones itálicas en las que, no por casualidad, se desarrolló el pitagorismo.

“¿En qué consiste lo que existe siempre y lo que cambia siempre?” Se pregunta Timeo.

La respuesta esta, como no, en la visión dual del mundo según Platón: lo que existe de toa la vida son las ideas,  y lo que cambia siempre es el mundo que percibimos con los sentidos. El cosmos, el universo. Y como ya hemos dicho de este mundo sensible no se puede obtener un conocimiento autentico, sino solamente simples conjeturas o de explicaciones probables acerca de ella.

Estamos, pues, ante una explicación verosímil, por lo que no debemos atribuir literalmente a todas las afirmaciones el carácter de reflejar objetivamente el pensamiento de Platón sobre el tema.


Así tenemos dos ingredientes básicos en esto que llamamos mundo: las ideas y la materia.

A estos hay que sumar el vacio, el espacio, por el que la materia se mueve y se manifiesta.

¿Cómo se crean, pues, las cosas, los planetas, los arboles, las piedras, los mares?

Pues aquí Platón se saca de la manga un ser al que denomina “Demiurgo”, una especie de divinidad hacedora, causa eficiente del universo, que crea todas las cosas del mundo sensible a partir de los modelos perfectos del mundo de las ideas.

El demiurgo, maravillado con la perfección y belleza de las ideas decide pasarlas a materia, ordenando así un universo caótico y desordenado, sometido al constante devenir.


Este Demiurgo, por lo tanto, es alguien lleno de bondad y buenas intenciones, pues, apenado por el desorden de la materia, decide hacerla participe de la belleza y la perfección del mundo supremo de las ideas. Por ello el mundo resultante es el mejor de los mundos posibles y las  imperfecciones que en él encontremos no se deben al Demiurgo, sino a las características propias de la imperfección de la materia.

Curiosamente, este Dios de Platón no es un dios creador al modo del Yahveh bíblico, pues no crea nada, sino que ordena. Seria más bien un ordenador.

Un dios ordenador…

El demiurgo consideró que no puede haber algo bello sin inteligencia y que no puede haber algo inteligente sin alma. Por ello puso la inteligencia en el alma, y el alma en el cuerpo. El Cosmos resulta ser entonces una especie de ser viviente provisto de alma e inteligencia por la providencia de este dios. En el centro de ese mítico universo el Demiurgo platónico colocó un alma que se extiende por todos lados, de la que emanarán las almas particulares de todos los seres vivos. Este “Alma del mundo” está compuesta por elementos del mundo de las ideas y por elementos del mundo sensible, al igual que el alma humana.

Timeo explica que el Demiurgo también fue el que dio inicio al tiempo porque quiso que el universo se asemejara a su modelo perfecto del mundo de las ideas, que es eterno. Como esto no es posible en este mundo del devenir, el Demiurgo crea una imagen móvil de la eternidad.

Su movimiento es eterno, pero con una eternidad que está sujeta al número, en la que se distingue el presente del pasado y del futuro.


Para ello se crean los astros, cuya función es señalar discretamente el paso del tiempo: Los astros, siete, se colocan en los siete circuitos de lo Otro. El Sol y la Luna son los principales divisores del tiempo, marcando el día y la noche, y el año, el primero; y los meses, la segunda. Los otros planetas también marcan el tiempo, aunque esto no lo advierta la mayoría de los hombres. Cada vez que los astros retornan a su configuración inicial, se cumple un Año Perfecto.

Lo siguiente es la creación de los seres que van a habitar en este universo recién hechico: serán cuatro tipos de habitantes.

En primer lugar los dioses celestes, hechos de fuego, que se corresponden con las estrellas fijas, los planetas y la Tierra.

Luego están los “Dioses  alados”, hechos de aire, los acuáticos, de agua y los que viven sobre la tierra.

Los humanos pertenecemos a ese último nivel, y aunque somos mortales, tenemos un elemento inmortal ofrecido directamente por el demiurgo, el alma, que está hecha con el mismo material que el alma del universo, aunque no es tan pura como aquella, al tener partes impuras y mortales. Y nuestro cuerpo en realidad fue creado por los dioses celestes con los cuatro cuerpos primarios, fuego, agua, tierra y aire.


Resumiendo: la cosmogonía que propone Platón plantea un cosmos ordenado siguiendo los dictados de la inteligencia, con la finalidad de trasladar al mundo de la materia la perfección y la belleza del mundo de las ideas.

De aquí se puede sustraer un lectura en clave religiosa, indicando una tendencia (ya mostrada en Sócrates) hacia el monoteísmo (aunque se mencionan varios tipos de dioses, por encima de todos está el demiurgo), aunque con elementos relacionados con la escuela pitagórica (los números, los cuatro elementos, la reencarnación de las almas…)

Bueno, con este artículo terminamos con Platón. Queda otro más, pero saldrá a la luz dentro de un par de días, cuando comencemos a publicar nuestro estudio sobre una isla mítica que se hundió bajo las aguas del Atlántico…

PLATÓN. PARTE 8. LA CIUDAD Y EL BUEN GOBIERNO


Perpetrado por Oskarele

Para Platón al ser humano no le queda otra que vivir en sociedad. Es su forma natural de vivir. No es autosuficiente, ni económicamente ni moral o espiritualmente. El ser humano tiene inclinaciones naturales hacia el amor, la amistad, la empatía y la convivencia… y estos instintos solo se pueden desarrollar en comunidad.

Esto en un mundo como el de la antigua Grecia era algo obvio, hasta el punto de que difícilmente se podría concebir la vida del hombre manteniéndose ajena al Estado, aunque también se le daba una enorme importancia al individualismo.

Platón de alguna propondrá la necesidad de que el estado tenga una estructura paralela a la estructura del alma humana. La comunidad, para funcionar perfectamente, tiene que funcionar como el individuo. Por eso en su obra, sobre todo en la “República” establece un paralelismo entre la moral individual y la moral colectiva. Lo que vale para el uno vale para el “todos”.

Un punto esencial es determinar que es la “justicia”, entendida como el principio básico sobre el que tiene que descansar el estado ideal. Pero ya sabemos lo difícil que le resultada a esta gente encontrar una definición clara  y concisa de un término, mucho más cuando es un término moral.

Lo cierto es que la experiencia demuestra que no ha existido ninguna ciudad justa.



¿Cómo tendría que ser una sociedad ideal según Platón? Pa empezar tiene que ser una que atienda a las necesidades básicas de sus miembros relacionadas con la subsistencia. Como los hombres nacen con diferentes capacidades o desarrollan diferentes oficios, lo suyo es que cada uno desarrolle lo que posee por naturaleza o lo que ha aprendido. Así se tienen que cubrir todas las labores básicas con diferentes oficios: carpinteros, granjeros, agricultores, herreros…

Pero hay un “poblema”: conforme la sociedad crece se hace necesaria la obtención de más recursos, por lo que se tiene que expandir por los territorios anexos… lo que suele llevar a la guerra. Y para esto tiene que haber una casta de hombres dedicados a estas labores a tiempo completo. Serán los “Guardianes de la ciudad”.

Pero, no solo de pan vive el hombre.

El ser humano necesita también satisfacer otras tendencias de su naturaleza relacionadas con el arte, la poesía, la diversión en general, etc... El fin de la ciudad, que comienza siendo estrictamente económico, no se limita a la producción de bienes, sino que se encamina más bien a hacer posible una vida feliz para el hombre.

Y de coordinar todo esto tienen que encargarse unos gobernantes, que formarían la tercera clase social junto a los currantes y a los guerreros guardianes. Pero cada una de estas clases ha de tener unas características distintas a las que poseen en la sociedad actual, lógicamente, pa empezar, que todas las clases están formadas tanto por hombres como por mujeres, que tenían idéntica valía (esto es un planteamiento bastante cercano a la Comunidad Pitagórica, que planteaba una igualdad extrema)

En un planteamiento curiosamente cercano a planteamientos revolucionarios posteriores, la clase de los currantes, que en el estado ateniense apenas obtenía beneficio de su trabajo, siendo la clase más baja y puteada, en este estado ideal platónico pasa a ser la que posee las mayores riquezas, además de ser la única que puede tener acceso a la propiedad privada, tanto de los medios de producción como de la vivienda… y de la familia.

Los guerreros, en cambio, no tienen acceso a todo esto. Y no deja de ser lógico, pues para evitar caer en tentaciones, como usar la fuerza para acaparar riqueza o dar más importancia a la defensa de lo propio que a la defensa de lo comunitario, no puede tener nada: ni propiedad, ni familia, ni ná.

Y lo mismo pasa con los gobernantes.

Pero ¿Cómo hacemos pa saber que individuos pertenecen a cada clase? En la sociedad de Platón las clases sociales se definían por el origen familiar. Pero en esta sociedad, lógicamente, no puede ser así. Aunque si tiene un componente innato esta movida: así como el alma tiene tres partes, correspondientes cada una con una virtud, la sociedad tiene tres clases, correspondientes a su vez con estas tres virtudes y con las tres partes del alma.

La virtud de la clase obrera, según Platón, sería la templanza (la parte concupiscible, básica, del alma), es decir, el disfrute con moderación de los bienes materiales; la virtud propia de la clase de los guerreros es la valentía (la parte irascible del alma) y la virtud propia de los gobernantes es la sabiduría (la parte racional del alma).

Así, según la parte del alma que mas predomine perteneceremos a una clase social u otra.

Y la justicia, en esa sociedad ideal, será dada por el equilibrio entre esas tres fuerzas y clases sociales.

La criba se hará mediante un proceso educativo que ira seleccionando y clasificando a los individuos, en función de su tipo de alma, siendo la educación más importante la de los gobernantes.

Así, todos, niños y niñas, recibirán inicialmente la misma formación, dirigida por el estado, no por sus familias, centradas en torno a la música y la poesía. El estudio del ritmo y la armonía suscitará en ellos una elevación hacia la comprensión y el respeto de las obras bellas y puras, lo que les alejará del vicio. El amor por la belleza desarrollará en ellos la generosidad, la grandeza de alma, la moderación y el coraje.

A esto hay que añadir una fuerte educación física, pues haciendo fuerte y ágil al cuerpo, se hace ágil y fuerte al alma. Por eso también es muy importante el cuidado de la alimentación.

A lo largo del proceso educativo se irá produciendo una criba, pues muchos niños abandonaran sus estudios por resultarles difíciles y tediosos, mientras que otros avanzaran entusiasmados. Y esta criba viene determinada, como ya hemos dicho, innatamente por la parte del alma que prevalezca en el sujeto. Y así se llegará al nivel máximo de la escala educativa, en el que se formará a los gobernantes con la ciencia máxima, la dialéctica, que llevará al conocimiento de las ideas.

Así, la tarea de gobernar será cosa de los filósofos, los que mediante la dialéctica logren ver la autentica realidad del mundo de las ideas.

PLATÓN. PARTE 6. ANTROPOLOGIA PLATONICA: LAS TRES PARTES DEL ALMA. EL MITO DEL CARRO ALADO


Perpetrado por Oskarele

Pero la afirmación de que la naturaleza del alma es simple no fue la última palabra de Platón. Tanto en el “Fedro” como en el libro IV de la “República”, y posteriormente en el “Timeo”, nos presentará el alma como siendo de naturaleza tripartita. Un alma que realiza tres funciones distintas.

En el “Fedro”, en efecto, nos habla Platón de un alma tripartita en el famoso mito del carro alado.
El alma es comparada a un carro tirado por dos caballos y controlado por un auriga:

"Podríamos entonces decir que se parece a un carro que, como si hubieran nacido juntos, lleva a una yunta (caballo) alada y a su auriga. Pues bien, los caballos y los aurigas de los dioses son todos ellos buenos, y buena su casta, la de los otros es mezclada. Por lo que a nos-otros se refiere, hay, en primer lugar, un conductor que guía un tronco de caballos y, después, estos caballos de los cuales uno es bueno y hermoso, y está hecho de esos mismos elementos, y el otro de todo lo contrario, como también su origen. Necesariamente, pues, nos resultará di¬fícil y duro su manejo”

El auriga representaría la parte racional del alma, la que se encarga de dirigir el conjunto. El caballo bueno y hermoso representa las tendencias nobles, y el caballo malo y feo las tendencias más materiales y bajas.

Lo importante es que ya atribuye nuestro autor al alma el origen de las pasiones y las emociones humanas, como fuente de conflicto con la razón imperante y con la parte buena del alma. No obstante, la dirección del conjunto le corresponde al auriga, es decir, a la parte racional del alma. Lo que nos lleva a la conclusión de que el tipo de hombre no depende de la naturaleza de su alma, si no lo bien que la conduzca… y eso se puede enseñar.

En la “República” aparece varias veces la división tripartita del alma (razón, sentimientos y pasiones). Aquí nos deja claro que aquellos hombres en los que predomina la parte racional serán los gobernantes de la ciudad ideal de la que nos habla en la obra. En cambio, en los que domine la parte irascible (responsable de los buenos sentimientos) del hombre, pasaran a formar parte de la clase de los guerreros. Y la parte concupiscible (pasional) es la que predomina en la clase de los artesanos, de los currantes, que es la poseída por la mayoría de la población.

El tipo de hombre que se es depende, pues, del tipo de alma que se posea; y el tipo de alma, depende de cuál de sus partes predomine.

En el “Timeo”, libro que trata sobre el origen del mundo, trata de explicar su creación: el Demiurgo, después de crear el mundo, crea las almas particulares, con sus tres partes, que, curiosamente, están situadas en partes diferentes del cuerpo: la parte racional en la cabeza, la irascible en el tórax y la concupiscible en el abdomen.

Pero ¿Cómo explica lo que pasa cuando palmamos? Si el alma es inmortal ¿Adónde va después de la muerte del hombre?

Platón trata el tema en varios de sus diálogos, pero en todos hay una dimensión moral, según la cual se merece una recompensa o un castigo por la vida que se ha llevado en la tierra. Pero claro, esta recompensa no se la lleva el alma entera, si no su parte inmortal y racional. Las funciones irascible y concupiscible requieren un cuerpo para poder ejecutarse, y sólo tienen sentido en su interacción con él. Así que al morir, mueren con el cuerpo.

El destino de la parte inmortal del alma -la racional- sería, pues, la reintegración en el alma del mundo del mundo de las ideas.

Esto lleva a una serie de preguntas que Platón no responde. ¿Al morir, esa parte racional conserva parte de los recuerdos de las personas que fuimos?

De ser así ¿Al pasar a otro cuerpo, podemos recordar esos recuerdos anteriores?

De no ser así ¿Dónde se quedan los recuerdos, en que parte del alma?... o ¿Se puede parar de alguna forma este ciclo continuo de reencarnaciones?

¿Llega algún momento en el que el alma se queda para siempre en el mundo de las ideas?

PLATÓN. PARTE 5. ANTROPOLOGIA PLATONICA: EL ALMA INMORTAL


Perpetrado por Oskarele

Ya hemos dejado claro que, para Platón, conocer la realidad es conocer las ideas. Como estas no son objetos empíricos, la realidad no puede ser conocida por la experiencia que proporcionan los sentidos. Solamente la razón puede acceder a la verdad verdadera.

Pero ¿Cómo es posible tal conocimiento?

Para entender esto es preciso entender como es la concepción platónica del ser humano.

La concepción del hombre en Platón está también inspirada en la teoría de las Ideas. Como no…

El hombre tiene una naturaleza dual: tiene un cuerpo y tiene un alma.

El cuerpo pertenece al mundo empírico de los sentidos, y, por lo tanto, está sujeto al cambio y la destrucción.

Es corruptible y mortal.

El alma, en cambio, hunde sus raíces en el mundo de las ideas: es eterna, y por lo tanto, inmortal y trascendente.

Existía antes y existirá después de nosotros.

El hombre es el resultado de una unión "accidental" entre el alma y el cuerpo, dos realidades distintas que se encuentran unidas en un solo ser de modo provisional, de tal modo que lo más propiamente humano que hay en el hombre es su alma, a la que le corresponde la función de gobernar, dirigir, la vida humana.

Tanto la concepción del alma como la de sus funciones en relación con el cuerpo sufrirán diversas modificaciones a lo largo de la obra de Platón, aunque se mantendrá siempre la afirmación de su unión accidental.

Como hemos dicho, al tener raíces en el mundo de las ideas, el alma debe tener conocimiento de ese mundo del que proviene… pero ese conocimiento parece haberlo olvidado cuando se encarna en este mundo. Pero precisamente por esto, al ser olvidado y no perdido, es posible rescatarlo con el trabajo y la formación adecuada.

Así, el verdadero aprendizaje, el verdadero conocimiento, es un recuerdo.

La idea de que el alma es inmortal y transmigra le viene a Platón, casi con toda seguridad, de los pitagóricos. A su vez éstos la habían tomado con probabilidad del orfismo, movimiento de carácter religioso y mistérico que se desarrolla en Grecia a partir del siglo VIII, y cuya creación fue atribuida a Orfeo. Se trataba, al parecer, de una renovación del culto dionisíaco que se proponía alcanzar la purificación a través de rituales ascéticos, en la creencia de la inmortalidad y transmigración (metempsícosis) de las almas, que se encontrarían encerradas en el cuerpo como en una prisión.

Pero, para quienes no fueran próximos al orfismo o al pitagorismo, la afirmación de la inmortalidad del alma no podía dejar de ser una afirmación sorprendente. De ahí la necesidad de Platón de demostrar dicha inmortalidad.

Las referencias a la inmortalidad del alma, así como los primeros intentos por abordar su demostración, los encontramos en los llamados diálogos de transición; aunque será en los diálogos de madurez, (en el Fedón, Fedro...), en donde se desarrollen las pruebas fundamentales, siendo ratificada la creencia en la inmortalidad del alma en uno de los diálogos de vejez, en el “Timeo”.

El “Menón” tiene por objeto la investigación acerca de si la virtud es enseñable. ¿Cómo podremos saber si la virtud es enseñable, o no, si no sabemos antes lo que es la virtud? Antes de decidir si tal objeto posee o no tal cualidad es necesario saber qué es ese objeto, por lo que la discusión se encamina hacia la búsqueda de la definición universal de virtud. Pero esto es algo muy difícil, que nos lleva a entrar en una espiral en la que nunca podemos alcanzar el conocimiento (pues lo estamos buscando en el mundo de los sentidos).  La alternativa que propone Sócrates, y que dice haber conocido a través de una sacerdotisa experta en las cosas divinas, es la de una nueva explicación del conocimiento: la teoría de la reminiscencia.

Aprender no es apropiarse de algo ajeno al alma, sino recuperar lo que el alma ya poseía de alguna manera, es decir, recordar lo que desde luego ya sabía.

¿Cuándo ha conocido el alma lo que recuerda?

Puesto que no ha sido en esta vida ha tenido que ser necesariamente en una vida anterior, de donde se sigue que el alma es inmortal.

En el “Fedón”, diálogo en el que se relata la conversación que tuvo Sócrates con sus amigos el último día de su vida, se discute también el tema de la inmortalidad del alma.  Al principio Sócrates afirma dos cosas: a) que estamos en la vida colocados en un lugar por voluntad de los dioses y b) que el filósofo debe aspirar a abandonar, esta vida. Parecen afirmaciones contradictorias, así que Sócrates demostrar que el verdadero filósofo debe afrontar la muerte con valentía y que puede esperar una vida feliz en el otro mundo.

¿Por qué el verdadero filósofo no debe temer la muerte? Porque ella le libera del cuerpo, que es un obstáculo para el alma en la búsqueda de la verdad. Pero, para que el filósofo, liberado del cuerpo, pueda alcanzar la verdad únicamente con su alma, es necesario que ésta sea inmortal.

De ese modo es como Sócrates se halla obligado a demostrar la inmortalidad.

Una vez hecha la demostración, Sócrates saca las consecuencias morales: los buenos serán recompensados y los malos castigados en el otro mundo.

Los argumentos para demostrar la inmortalidad del alma en el Fedón son los siguientes:

1.    El argumento de los contrarios está basado en una vieja concepción de la cultura griega según la cual los contrarios proceden unos de otros, combinada con la creencia de que nuestras almas van de aquí a otro mundo y que de ese otro mundo retornan a este. Las almas vivientes procederían, entonces, de almas muertas, y éstas de aquellas.

2.     El segundo argumento está basado en la teoría de la reminiscencia, y es similar al que se propone en el "Menón", con la particularidad de que aquí ya hay una referencia clara a la teoría de las Ideas. Si se admite que existen las Ideas y que el conocimiento es el recuerdo de éstas, entonces el alma ha tenido que existir antes de esta vida.

3.    El tercer argumento también está basado en la teoría de las Ideas. Si existen las Ideas entonces tenemos dos tipos de existencia: el de las Ideas y el de las cosas. Si la naturaleza del alma le confiere el papel de conocer las Ideas (Formas) y dirigida al cuerpo, ha de ser semejante a las Ideas o Formas, por lo que ha de ser simple y no compuesta. Ahora bien, lo simple es incorruptible, por lo que el alma de ser inmortal.

4.    Hay todavía un cuarto intento por demostrar la inmortalidad del alma, apoyándose, esta vez, en la idea tradicional de que el alma es el principio vital de los seres: todo lo que tiene alma tiene, pues, vida, y la vida acompaña necesariamente al alma; sería contradictorio admitir que el principio vital "muere", por lo que la alma ha de ser inmortal.

En el “Fedro” encontramos un nuevo argumento sobre la inmortalidad del alma, basado en la idea de que el alma es el origen de todo movimiento; se establece una equivalencia entre vida y movimiento, siendo el origen de ambos el alma, la única realidad que tiene capacidad de moverse a sí misma sin necesidad de la acción de una fuerza exterior:

"Toda alma es inmortal. Pues aquello que está siempre en movimiento es inmortal. Todo aquello que mueve a otra cosa siendo, a su vez, movido por otra cosa, cuando cesa su movimiento, cesa también su vida. Sólo aquello que se mueve a sí mismo, al no fallar nunca, tampoco cesa nunca de moverse, sino que es la fuente y principio del movimiento para todas las otras cosas que mueve. Pues el principio nunca comenzó a existir.”

PLATÓN. PARTE 4. EL MITO DE LA CAVERNA


ByOskarele

Esta curiosa, aunque polémica y poco creíble, teoría de las Ideas de Platón, que conlleva una contraposición entre la realidad y el conocimiento es descrita por Platón en el célebre mito de la caverna, incluido en su obra “La República”, en el Cap. VII, parte I, II y III.

Sobre este mito se han escrito cantidad de obras y ensayos. Desde mi perspectiva tiene el inmenso valor, sacándolo del contexto platónico, de servir como una genial metáfora sobre la percepción engañosa que a veces tenemos de la realidad y de cómo para avanzar en el conocimiento a veces tenemos que leer en la realidad entre líneas para alcanzar un atisbo de verdad.

Claro que Platón lleva esto mas allá, renegando de cualquier resto de verdad en el mundo sensible y planteando que el verdadero conocimiento solo se puede tener si se conoce el mundo de las ideas.

Os la reproduzco aquí porque merece la pena leerlo:

“- Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.

- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.
 -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué estos, son realmente más claros que los que le muestra?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. Él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?
- Claro que sí -dijo.
 -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.”