Mostrando entradas con la etiqueta 1ER CONCURSO FOTOGRAFIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1ER CONCURSO FOTOGRAFIA. Mostrar todas las entradas

PLATÓN. PARTE 9. EL MUNDO SEGÚN PLATÓN: EL DEMIURGO


Perpetrado por Oskarele

En el dialogo "Timeo", obra escrita ya en la vejez del filosofo, hacia el 360 a. C., en la que Platón expone su propuesta para una cosmología, basándose en su ya ampliamente desarrollada teoría del mundo de las ideas. Esta genial obra comienza con la famosa referencia a la Atlántida, tema este que desarrollará en el siguiente dialogo, el “Critias”, y del que hablaremos más adelante.

Después comienza a exponer su cosmología, haciéndolo en boca de Timeo, que es presentado como un sabio acerca de las ciencias de la naturaleza, especialmente docto en astronomía, y que dice ser originario de las regiones itálicas en las que, no por casualidad, se desarrolló el pitagorismo.

“¿En qué consiste lo que existe siempre y lo que cambia siempre?” Se pregunta Timeo.

La respuesta esta, como no, en la visión dual del mundo según Platón: lo que existe de toa la vida son las ideas,  y lo que cambia siempre es el mundo que percibimos con los sentidos. El cosmos, el universo. Y como ya hemos dicho de este mundo sensible no se puede obtener un conocimiento autentico, sino solamente simples conjeturas o de explicaciones probables acerca de ella.

Estamos, pues, ante una explicación verosímil, por lo que no debemos atribuir literalmente a todas las afirmaciones el carácter de reflejar objetivamente el pensamiento de Platón sobre el tema.


Así tenemos dos ingredientes básicos en esto que llamamos mundo: las ideas y la materia.

A estos hay que sumar el vacio, el espacio, por el que la materia se mueve y se manifiesta.

¿Cómo se crean, pues, las cosas, los planetas, los arboles, las piedras, los mares?

Pues aquí Platón se saca de la manga un ser al que denomina “Demiurgo”, una especie de divinidad hacedora, causa eficiente del universo, que crea todas las cosas del mundo sensible a partir de los modelos perfectos del mundo de las ideas.

El demiurgo, maravillado con la perfección y belleza de las ideas decide pasarlas a materia, ordenando así un universo caótico y desordenado, sometido al constante devenir.


Este Demiurgo, por lo tanto, es alguien lleno de bondad y buenas intenciones, pues, apenado por el desorden de la materia, decide hacerla participe de la belleza y la perfección del mundo supremo de las ideas. Por ello el mundo resultante es el mejor de los mundos posibles y las  imperfecciones que en él encontremos no se deben al Demiurgo, sino a las características propias de la imperfección de la materia.

Curiosamente, este Dios de Platón no es un dios creador al modo del Yahveh bíblico, pues no crea nada, sino que ordena. Seria más bien un ordenador.

Un dios ordenador…

El demiurgo consideró que no puede haber algo bello sin inteligencia y que no puede haber algo inteligente sin alma. Por ello puso la inteligencia en el alma, y el alma en el cuerpo. El Cosmos resulta ser entonces una especie de ser viviente provisto de alma e inteligencia por la providencia de este dios. En el centro de ese mítico universo el Demiurgo platónico colocó un alma que se extiende por todos lados, de la que emanarán las almas particulares de todos los seres vivos. Este “Alma del mundo” está compuesta por elementos del mundo de las ideas y por elementos del mundo sensible, al igual que el alma humana.

Timeo explica que el Demiurgo también fue el que dio inicio al tiempo porque quiso que el universo se asemejara a su modelo perfecto del mundo de las ideas, que es eterno. Como esto no es posible en este mundo del devenir, el Demiurgo crea una imagen móvil de la eternidad.

Su movimiento es eterno, pero con una eternidad que está sujeta al número, en la que se distingue el presente del pasado y del futuro.


Para ello se crean los astros, cuya función es señalar discretamente el paso del tiempo: Los astros, siete, se colocan en los siete circuitos de lo Otro. El Sol y la Luna son los principales divisores del tiempo, marcando el día y la noche, y el año, el primero; y los meses, la segunda. Los otros planetas también marcan el tiempo, aunque esto no lo advierta la mayoría de los hombres. Cada vez que los astros retornan a su configuración inicial, se cumple un Año Perfecto.

Lo siguiente es la creación de los seres que van a habitar en este universo recién hechico: serán cuatro tipos de habitantes.

En primer lugar los dioses celestes, hechos de fuego, que se corresponden con las estrellas fijas, los planetas y la Tierra.

Luego están los “Dioses  alados”, hechos de aire, los acuáticos, de agua y los que viven sobre la tierra.

Los humanos pertenecemos a ese último nivel, y aunque somos mortales, tenemos un elemento inmortal ofrecido directamente por el demiurgo, el alma, que está hecha con el mismo material que el alma del universo, aunque no es tan pura como aquella, al tener partes impuras y mortales. Y nuestro cuerpo en realidad fue creado por los dioses celestes con los cuatro cuerpos primarios, fuego, agua, tierra y aire.


Resumiendo: la cosmogonía que propone Platón plantea un cosmos ordenado siguiendo los dictados de la inteligencia, con la finalidad de trasladar al mundo de la materia la perfección y la belleza del mundo de las ideas.

De aquí se puede sustraer un lectura en clave religiosa, indicando una tendencia (ya mostrada en Sócrates) hacia el monoteísmo (aunque se mencionan varios tipos de dioses, por encima de todos está el demiurgo), aunque con elementos relacionados con la escuela pitagórica (los números, los cuatro elementos, la reencarnación de las almas…)

Bueno, con este artículo terminamos con Platón. Queda otro más, pero saldrá a la luz dentro de un par de días, cuando comencemos a publicar nuestro estudio sobre una isla mítica que se hundió bajo las aguas del Atlántico…

PLATÓN. PARTE 6. ANTROPOLOGIA PLATONICA: LAS TRES PARTES DEL ALMA. EL MITO DEL CARRO ALADO


Perpetrado por Oskarele

Pero la afirmación de que la naturaleza del alma es simple no fue la última palabra de Platón. Tanto en el “Fedro” como en el libro IV de la “República”, y posteriormente en el “Timeo”, nos presentará el alma como siendo de naturaleza tripartita. Un alma que realiza tres funciones distintas.

En el “Fedro”, en efecto, nos habla Platón de un alma tripartita en el famoso mito del carro alado.
El alma es comparada a un carro tirado por dos caballos y controlado por un auriga:

"Podríamos entonces decir que se parece a un carro que, como si hubieran nacido juntos, lleva a una yunta (caballo) alada y a su auriga. Pues bien, los caballos y los aurigas de los dioses son todos ellos buenos, y buena su casta, la de los otros es mezclada. Por lo que a nos-otros se refiere, hay, en primer lugar, un conductor que guía un tronco de caballos y, después, estos caballos de los cuales uno es bueno y hermoso, y está hecho de esos mismos elementos, y el otro de todo lo contrario, como también su origen. Necesariamente, pues, nos resultará di¬fícil y duro su manejo”

El auriga representaría la parte racional del alma, la que se encarga de dirigir el conjunto. El caballo bueno y hermoso representa las tendencias nobles, y el caballo malo y feo las tendencias más materiales y bajas.

Lo importante es que ya atribuye nuestro autor al alma el origen de las pasiones y las emociones humanas, como fuente de conflicto con la razón imperante y con la parte buena del alma. No obstante, la dirección del conjunto le corresponde al auriga, es decir, a la parte racional del alma. Lo que nos lleva a la conclusión de que el tipo de hombre no depende de la naturaleza de su alma, si no lo bien que la conduzca… y eso se puede enseñar.

En la “República” aparece varias veces la división tripartita del alma (razón, sentimientos y pasiones). Aquí nos deja claro que aquellos hombres en los que predomina la parte racional serán los gobernantes de la ciudad ideal de la que nos habla en la obra. En cambio, en los que domine la parte irascible (responsable de los buenos sentimientos) del hombre, pasaran a formar parte de la clase de los guerreros. Y la parte concupiscible (pasional) es la que predomina en la clase de los artesanos, de los currantes, que es la poseída por la mayoría de la población.

El tipo de hombre que se es depende, pues, del tipo de alma que se posea; y el tipo de alma, depende de cuál de sus partes predomine.

En el “Timeo”, libro que trata sobre el origen del mundo, trata de explicar su creación: el Demiurgo, después de crear el mundo, crea las almas particulares, con sus tres partes, que, curiosamente, están situadas en partes diferentes del cuerpo: la parte racional en la cabeza, la irascible en el tórax y la concupiscible en el abdomen.

Pero ¿Cómo explica lo que pasa cuando palmamos? Si el alma es inmortal ¿Adónde va después de la muerte del hombre?

Platón trata el tema en varios de sus diálogos, pero en todos hay una dimensión moral, según la cual se merece una recompensa o un castigo por la vida que se ha llevado en la tierra. Pero claro, esta recompensa no se la lleva el alma entera, si no su parte inmortal y racional. Las funciones irascible y concupiscible requieren un cuerpo para poder ejecutarse, y sólo tienen sentido en su interacción con él. Así que al morir, mueren con el cuerpo.

El destino de la parte inmortal del alma -la racional- sería, pues, la reintegración en el alma del mundo del mundo de las ideas.

Esto lleva a una serie de preguntas que Platón no responde. ¿Al morir, esa parte racional conserva parte de los recuerdos de las personas que fuimos?

De ser así ¿Al pasar a otro cuerpo, podemos recordar esos recuerdos anteriores?

De no ser así ¿Dónde se quedan los recuerdos, en que parte del alma?... o ¿Se puede parar de alguna forma este ciclo continuo de reencarnaciones?

¿Llega algún momento en el que el alma se queda para siempre en el mundo de las ideas?

PLATÓN. PARTE 4. EL MITO DE LA CAVERNA


ByOskarele

Esta curiosa, aunque polémica y poco creíble, teoría de las Ideas de Platón, que conlleva una contraposición entre la realidad y el conocimiento es descrita por Platón en el célebre mito de la caverna, incluido en su obra “La República”, en el Cap. VII, parte I, II y III.

Sobre este mito se han escrito cantidad de obras y ensayos. Desde mi perspectiva tiene el inmenso valor, sacándolo del contexto platónico, de servir como una genial metáfora sobre la percepción engañosa que a veces tenemos de la realidad y de cómo para avanzar en el conocimiento a veces tenemos que leer en la realidad entre líneas para alcanzar un atisbo de verdad.

Claro que Platón lleva esto mas allá, renegando de cualquier resto de verdad en el mundo sensible y planteando que el verdadero conocimiento solo se puede tener si se conoce el mundo de las ideas.

Os la reproduzco aquí porque merece la pena leerlo:

“- Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.

- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.
 -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué estos, son realmente más claros que los que le muestra?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. Él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?
- Claro que sí -dijo.
 -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.”

SÓCRATES. EL FILÓSOFO. PARTE 3: ¿FUE UNA CONDENA JUSTA? SEGURAMENTE, SI…


ByOskarele

Mucho se ha debatido sobre la cuestión del proceso a Sócrates y su posterior condena a pena de muerte. Y todos sabemos cómo termino la cosa: con el ateniense bebiéndose la cicuta. Partiendo desde nuestra perspectiva actual, conociendo como termino aquel juicio injusto, es necesario plantear primero lo terrible de la pena a la que se le condeno: al margen de si fue o no justamente condenado, la pena de muerte es una pena increíblemente excesiva para alguien que lo único que hizo fue pensar, por muy dañino y perjudicial que fuesen su pensamiento y sus acciones. No se puede matar a nadie por pensar. Sócrates se convirtió en un mártir de la filosofía, en alguien que decidió morir con valentía y arrojo defendiendo las ideas que pensaba hasta la muerte. Y esto le ha honrado, le honra y le honrara siempre. Es más, el mismo juicio en si fue una barbaridad y un despropósito.

¿Culpable o inocente? He ahí la cuestión. Sin la más mínima duda el veredicto más correcto, desde mi modo de entender, es la culpabilidad (reiterándome en que no se merecía, ni él ni nadie, ser juzgado por pensar y por llevar a cabo sus ideas filosóficas). Y además es culpable de todas las acusaciones que se hicieron contra él…

Seria culpable de Impiedad, de no creer en los dioses de Atenas, o por lo menos no creer como hay que creer, y de inventarse dioses nuevos, a los que solo él veía. Está claro que en ningún momento, ni durante su vida ni durante su defensa, Sócrates maldijo o mostro animadversión hacia los dioses de su pueblo, todo lo contrario, afirma creer en ellos, incluso plantea que son ellos (en concreto Apolo) los que le motivan en su búsqueda de la sabiduría. Sócrates atacó a los dioses con sus actos: relativizo sus capacidades y poderes, a la par que su importancia, al centrarse en el individuo como tal. El ser humano para Sócrates, mediante el “conócete a ti mismo”, era un dios en potencia.

El conocimiento de uno mismo nos acercaría a la divinidad, nos haría dioses.

Eso es una grave afrenta contra la idea de divinidad en si, como algo superior, por su naturaleza intrínseca, al ser humano. El hombre nunca puede ser como los dioses a no ser que estos dejen de ser lo que son. Sócrates relativizo, quizá sin darse cuenta, el poder de los dioses. Unos dioses con poder relativo quedan reducidos a cuentos, a leyendas.

Además Sócrates creía hablar con un ser interno, su daemon, que le aconsejaba que hacer, o mejor dicho, que no hacer ante determinadas circunstancias de su vida. Sería absurdo plantearnos si realmente hablaba con alguien o si era fruto de su imaginación (o quizá tenía algún desorden mental no diagnosticado). Pero el hecho estriba en que Sócrates consideraba que ese daemon suyo tenía un origen divino, por lo que, cuando intervenía para recomendarle que hacer, en realidad quien le estaba aconsejando eran las divinidades. Esto tuvo que ser un enorme insulto contra la concepción de la divinidad en la antigua Grecia, donde los dioses se mostraban prácticamente inaccesibles, interviniendo solo cuando ellos querían. El hecho de que ayudasen a nuestro protagonista en determinadas acciones de su vida, por lo menos eso creía él, equivaldría a considerarlo, por parte de los dioses, como un elegido, un enviado. Y esto era lo que realmente Sócrates pensaba. Más aun cuando se planteo contradecir al oráculo de Delfos, intentando demostrar que se equivocaba al calificarlo del hombre más sabio de Atenas.  Ni siquiera aquí acepto el mandato divino. A pesar de que luego comprobaría que tenía razón, siempre desde su lógica interna: era el más sabio de Atenas porque sabía que no sabía nada, porque sabía que el conocimiento nunca es pleno, siempre se está haciendo, siempre se está llenando.

Fue también acusado de corromper a la juventud, en el sentido de que mediante su retorica y su dialéctica convencía a los hijos para que se rebelasen contra las ideas de los padres.

Cierto es que Sócrates no fundo ninguna escuela, si tenía discípulos (entendidos como alumnos), ni cobraba por sus enseñanzas. Y también es cierto que otros filósofos y pensadores de la época, como los sofistas, sí que lo hacían. Pero el problema no está en si cobraba o no, o en si tenía pupilos o no. El problema radica en que el mensaje de Sócrates es “corruptor” por definición: el conócete a ti mismo que tomó Sócrates como punto de partida propio, a pesar de pertenecer al oráculo de Delfos, el individualismo racional basado en el constante debate contra las ideas asumidas “porque si”, era un claro atentado contra la labor educativa de los padres, pilar básico de una sociedad como la griega, sino de cualquier sociedad.

Sócrates no le dijo a ninguno de sus seguidores que se rebelasen contra sus padres, ni que dejasen sus casas para irse con él. Pero les dijo algo peor: les planteo a todos sus seguidores que pensasen por sí mismos, que pusiesen en tela de juicio todo lo que hubiesen considerado como verdad hasta ese momento, incluyendo lo que decían los políticos, los poetas o los filósofos, incluso lo que decía el mismo. En una sociedad como la griega, la educación de los hijos, tanto en lo referente al conocimiento como en lo referente a la moral, era una tarea de los padres, del padre, mejor dicho. El padre era el principal proveedor de verdad y de moral. Poner en tela de juicio esto, relativizar la educación paternal, era un grave atentado contra uno de los pilares del sistema social griego.

Incluso seria un atentado hoy en día (según algunos, claro).

También se acusa, aunque no fueron los motivos que lo llevaron a la muerte, a Sócrates de soberbia y de afán racionalista. Y también fue culpable de ambas cosas. Fue soberbio y prepotente desde el mismo momento en que no se cree la sentencia que dijo el oráculo de Delfos sobre el mismo: o quizá si se lo creyó, pero necesitaba justificarlo mediante hechos explícitos, proponiéndose de este modo hacer ver que los que dicen ser sabios no lo son. Pero esto lleva implícito lo siguiente: no es humilde en su postura porque es tramposo. El juzga a los que se creen sabios porque creen saber algo, pero en realidad no saben nada, como él, claro que el es consciente de que no sabe nada, y por eso es el más sabio. Esto es una postura increíblemente soberbia y prejuiciosa, y además errada, porque él considera que ser sabio es saber todo, es tener un conocimiento absoluto. Claro que no vas a encontrar a nadie que sea sabio desde este punto de vista, sobre todo cuando partes de que el único sabio eres tú, porque si sabes algo absoluto: que no sabes nada, que nunca sabrás nada, porque nunca sabrás TODO.

Además se mostro inmensamente soberbio durante su juicio: podía haber cedido, para evitar la pena de muerte, proponiendo una condena alternativa, tal y como planteaba el sistema griego de justicia. Pero no lo hizo, porque consideraba que era inocente de todo lo que se le acusaba, y que proponer una condena paralela equivaldría a reconocer la culpa. Pero es que ya había sido condenado como culpable: ya solo quedaba saber que iban a hacer con él. Podría haber elegido el ostracismo, el exilio o pagar una fuerte sanción económica, y hubiese sido comprensible, porque nunca es caro pagar por vivir. Está claro que le honra esta postura, que le honra su seguridad y su valor ante la muerte, pero, a la vez, es un enorme acto de soberbia, porque vida no hay más que una, y Sócrates decidió perderla antes que cambiar su pena.

Así que Sócrates fue culpable de todo por lo que fue acusado.

Pero, como ya hemos planteado, eso no justifica la tremenda injusticia que suponía tanto su juicio, como, sobre todo, su condena a muerte. Además de que su mensaje ha trascendido, hasta el punto de que hoy, dos mil y pico años después, seguimos dándole vueltas al caso de Sócrates, gracias a su muerte.

Igual por eso decidió morir y no proponer ninguna pena alternativa. Igual su daemon le mostro lo necesaria que era su muerte para que su mensaje perdurara durante siglos. Sócrates tenía que morir para predicar con el ejemplo, como Jesucristo, aunque el pobre ateniense no tuvo la suerte de resucitar tres años después… aunque leyendo los escritos de Platón lo mismo si lo hizo…

FOTOS

COMIENZAN LAS VOTACIONES....


Ha llegado el momento de que voteis por vuestras fotografías favoritas para decidir quien es el ganador del PRIMER CONCURSO DE FOTOGRAFIA de PLQHQ. La forma de votar es mu sencilla: id a nuestra pagina de FACEBOOK , buscad en la seccion album uno llamado PRIMER CONCURSO DE FOTOGRAFIA y simplemente PINCHAD "ME GUSTA" EN TODAS LAS FOTOS QUE QUERAIS. Tan sencillo como eso. No cuentan como voto las opiniones en los comentarios ni demas.

PODEIS VER LAS FOTOS CON MAS DEFINICIÓN AQUI

Además un par de cosillas:
1. Iremos cambiando el orden de las fotos para no favorecer a las primeras (ahora mismo estan ordenadas en orden alfabetico segun sus autores)
2. TENEIS UNA SEMANA PARA VOTAR (y para hacer que voten vuestros amigos las fotos que habeis enviado). Luego se elegirán las diez mas votadas y se hará una segunda y definitiva ronda.
3. A los participantes: si quereis modificar algo de la informacion, na mas que decirlo en un comentario.

SALUDOS Y SUERTE

PRIMER CONCURSO DE FOTOGRAFIA “PA LO QUE HEMOS QUEDAO”


Os invitamos a que participéis en el primer concurso de fotografía de nuestra página, avisando antes de nada de que no habrá ningún tipo de remuneración económica debido a la precaria situación de las arcas del colectivo PLQHQ. Estamos valorando como recompensar los trabajos ganadores de alguna otra manera, aparte del reconocimiento público y prestigio que de por si conlleva... Habrá sorpresas.

BASES DEL CONCURSO

La temática es libre, absolutamente libre

Las fotos tendrán que ser originales y en formato digital, sin manipulación ni tratamiento ninguno. Ya habrá ocasión para un concurso de retoque fotográfico.

Solo tres fotos por persona
El plazo de recepción termina el 31 de octubre del 2010

A partir de aquí se iniciará una votación entre los seguidores de PLQHQ en facebook y en blogger, en la que vosotros mismos decidiréis las mejores fotos.

Las fotos se irán publicando en el blog conforme nos vayan llegando: http://plqhq.blogspot.com

La dirección de envío es la siguiente: plqhq@hotmail.com. (por cierto esta es nuestra nueva dirección de contacto)

Recordad adjuntar vuestros datos de contacto y el nombre con el que queréis participar.