JOAQUIN BLAQUEZ GARCES. El hombre que luchó por los derechos del adorable extraterrestre.



Todos hemos visto la película de Spielberg E.T. de 1982, y seguro que al verla, todos sentimos simpatía hacia ese extraterrestre tan agradable. Bueno, casi todos, ya que para un dibujante barcelonés llamado Joaquin Blázquez, el estreno de esa película supuso el inicio de una batalla legal que no llego a ver resuelta.

Joaquín Blázquez Garcés nace en Barcelona el 6 de octubre de 1946. Rápidamente descubre que su vocación es el dibujo y su pasión los cómics, y a la temprana edad de 13 años, ya presenta su primer trabajo profesional para la agencia “Bardon Art” .

Dedicado de lleno al dibujo y a crear historias, a los 18 ya realiza su primera serie completa de aventuras, titulada “Buffalo Bill”.
En 1975 da el salto internacional, y crea a un peculiar personaje para la editorial americana “Warren Magacines” que se convertiría en su pesadilla. El personaje en cuestión es un extraterrestre muy parecido a otro que todos tenemos en mente, pero que no vería la luz en las pantallas hasta siete años después.

Con el estreno de la película “E.T”, de Steven Spielberg, y al ver la similitud que este personaje tiene con el creado por él, Blázquez comienza a obsesionarse y llega a reclamar los derechos a Spielberg, sin obtener respuesta.

Entonces sufre una crisis creativa fruto de una depresión nerviosa de la que no llegaría a salir, y comenzó a vivir única y exclusivamente para intentar que el director más famoso de Hollywood reconociera que la autoría de la criatura era suya.

Envió a Spielberg cientos de cartas que no tuvieron respuesta, y tres años después, con 40 años, fallecía al mezclar medicamentos antidepresivos y alcohol sin haber conseguido su objetivo.

Coincidiendo con el 25 aniversario del estreno de “E.T”, se estrenó un documental llamado “Melvin contra E.T”, donde la viuda del dibujante plasma la creatividad y la lucha de Blázquez hasta su muerte, y donde enseña las cartas dirigidas a Spielberg y las encuestas callejeras en las que la gente reconoce a E.T. cuando se les muestra a Melvin.

¿Casualidad en el diseño?, ¿Plagio?, nunca lo sabremos, aunque quizás el silencio del Rey Midas de Hollywood sea significativo.

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