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LA TIERRA HUECA capitulo I -primer contacto-


bymoser

La presentación de esta historia se ha venido posponiendo de manera regular desde el mismo comienzo de esta pagina; historias como esta; donde misterio, ocultación, censura y gnosis, leyenda y ciencia comparten un aparentemente inextinguible y ya antiguo baile son el primitivo resorte de nuestro pulso; y eso, el alma, el principio de voluntad e interés, es con frecuencia escurridizo, difícilmente concretable.

La ciencia oficial describe a la Tierra como una masa/ pelota compacta, densa, solo superficialmente explorable y dividida en diferentes capas sin solución de continuidad, sin lugar al vacio y un centro de metal solido sumido en la mas eterna de las oscuridades

Pero… la Tierra esta hueca y será mejor q nos vayamos haciendo a la idea.

Y por supuesto, hay puertas, caminos, q comunican los dos lados.

Recuerdo; estaba leyendo por entonces el Retorno de los Brujos de Pawells y Bergier, referencia constante de lo insólito; uno de los capítulos está dedicado a la ciencia nazi; su naturaleza, orígenes, sus absolutamente desconcertantes, para el común, planteamientos; sabido es q para la elite nazi la guerra y sus objetivos, atendían mas a lo místico/esotérico, mítico/extraordinario q a razonamientos lógicos; así el Estado Alemán envuelto en la mayor y mas costosa de las guerras q contemplo la humanidad conocida gastaba importante sumas en investigaciones de alquimia o antigravedad, pero también en busca del grial o de la entrada a la Tierra Hueca. Lo verdaderamente inquietante es q si bien muchos de sus planteamientos resultan ridículos, sino risibles, la tecnología alemana simultáneamente se mostraba como la más avanzada del planeta, convirtiéndose de hecho sus máximos representantes en las más ansiadas piezas de caza de la postguerra para soviéticos y americanos.

Los planteamientos nazis sobre la estructuración de la Tierra son particularmente singulares dentro de la singularidad de esta idea per se, y merecerán ser sin duda desarrollados más adelante. Baste decir q deberían situarse en una subcarpeta titulada “la Tierra cóncava”, pues tal era para muchos de sus científicos la verdadera naturaleza geométrica de nuestra corteza; la Tierra no solo seria hueca, sino q además, nosotros viviríamos en su interior; dentro, el Sol y las estrellas conformarían un ficticio Universo; espejismo de la inmensidad; por fuera un real infinito de piedra extendiéndose hacia la eternidad.

Eso es lo q muchos planteaban;

quizás deban volver a leerlo;

pero no todos; otros jerarcas-intelectuales nazis estaban en sintonía con ideas mas generalizadas dentro de este aparentemente exótico dislate; se trataría de una “Tierra hueca” más al uso; nosotros andando por el lado convexo-por el exterior- y un verdadero universo de estrellas rodeándonos; de hecho no era raro q la mesa de proyectos del gabinete técnico de Hitler albergara tesis diametralmente contrapuestas e incongeniables; y es q en palabras del propio Führer “no necesitamos una concepción coherente del mundo”; a fe q no la tenían.



Como digo esa fue mi particular puerta de entrada a la inmensa oquedad terrestre pero pronto comprendí q no era más q anecdótica; q los hombres y su historia han vuelto continuamente su intuición, sus creencias y esfuerzos hacia este mito.

El folklore escandinavo, los cuentos populares rusos, las leyendas de los esquimales, las mitologías clásicas griega o nórdica así como la actual budista se refieren de una u otra forma a las oquedades terrestres y como también lo hicieron los nazis relacionándolo con la realidad de la existencia de razas humanas más desarrolladas morando en su interior desde un hoy ya insondable pasado.

Seres q o bien pudieron verse obligados en masa a recluirse por largo tiempo en el interior debido a planetarias catástrofes (diluvios bíblicos) o, como es el caso q plantean los budistas, evolucionados y puros q encuentran en las singulares condiciones del interior un hábitat afín desde el q vigilan por nuestro desarrollo. Las tierras de Agartha o Shamballa con su Rey del Mundo para budistas, la hiperbórea griega, el legendario Reino deTule para los nórdicos. Tierras bañadas por la luz perpetua-constante de un enigmático Sol Negro, q seria en realidad el centro de nuestro planeta.

Hay q decir q no siempre se trata de una Tierra completamente hueca; es decir una gigantesca oquedad envuelta protegida del espacio por nuestra corteza terrestre, en ocasiones, quizás lo mas habitual sea hablar de inmensas e inexploradas tierras subterráneas interconectadas por legendarios túneles como es el caso de los Chinkanas Incas por donde cuentan escaparon y aun se guarecen el pueblo precolombino y sus riquezas.

En otras la tierra realmente hueca se subdivide a su vez en diferentes subniveles; al modo del infierno de Dante o de “Viaje al centro de la Tierra” de Verne.

Y una vez esbozados las diferentes posibles geometrías de la Oquedad y algo de la naturaleza de sus habitantes queda por hablar de las puertas; las entradas; el camino al interior; y aquí lo q con mística-lógica nos refiere a una metáfora del autoconocimiento y parece reducir toda conjetura a la búsqueda interior, hay quien apunta a su materialidad; a lo absolutamente tangible de su realidad; la Tierra esta hueca y comunica con el exterior al menos por dos grandes orificios situados sobre los polos.

El disparate aparente; la tierra Tiene agujeros (quizás de 3000km de diámetro) en sus opuestos verticales; quizás no sea tal; quizás al menos nos encontremos con preguntas aun mas incomodas si intentamos verificarlo.

¿Sería posible tal encubrimiento? semejante fraude planetario?

Dejo el debate para más adelante pero me quedo con las aberturas polares pues lo cierto, por inconcebible q parezca, es q tal premisa, la necesaria abertura polar, es congruente con teorías científicas elaboradas-seguidas por físicos capitales, a lo largo de la historia; Halley, Kepler o Euler fueron convencidos de la Tierra Hueca en alguna de sus variantes y lo fueron por razones de lógica tanto como de fe; por una razonable Ley de Economia Universal y su consecuencia astronómica en forma de orbes huecos; no solo la Tierra seria hueca sino también el resto de planetas y verdaderos satélites.
(aunque habrá q matizar)

Antes de siniestras conspiraciones de la ocultación, de fotos que son y no son, antes de fantásticas expediciones censuradas e inexplicablemente filtradas, antes q el pasado mítico perfectamente indocumentado, antes que los mensajes telepatiados por nuestros vecinos interiores, antes de hablar del vril y su inextinguible energía, antes de nada oiremos la voz de estos q así la entienden, hueca, por medio de la razón.

LA ATLÁNTIDA. PARTE 38. MONTEXANO Y LA ATLANTIDA EN JAEN. MARROQUIES BAJOS

Perpetrado por Oskarele

En 2003, Georgeos Díaz-Montexano planteo el supuesto parecido entre la primitiva ciudad de Jaén, en Marroquíes Bajos, un yacimiento al norte de la actual ciudad, y la acrópolis de Atlantis descrita por Platón. Según plantea, el núcleo central se organizaba en cinco círculos concéntricos, al igual que la capital atlante, delimitados por fosos excavados que canalizaban el agua proveniente de las sierras circundantes. 

Vamos a ver primero lo que dice la arqueología ortodoxa:

“Marroquíes Bajos” es el nombre de un yacimiento arqueológico que está dentro de la ciudad andaluza de Jaén, exactamente en la zona norte de la misma. Según argumentan los estudiosos ha tenido cuatro fases de ocupación, siendo la más antigua de la época Calcolitica, aunque después muestra una ocupación por parte de pueblos iberos, romanos y posteriormente musulmanes.


Lo cierto es que la ciudad se lo ha comido, quedando gran parte del yacimiento destruido o enterrado por las construcciones aledañas. Pero desde 1995 se lleva a cabo un gran esfuerzo por recuperar todo lo que se pueda de aquella antigua ciudad jiennense (aunque aún permanece sin excavar en su totalidad precisamente la parte que más nos interesa, la más antigua, la de época calcolítica)

Los arqueólogos plantean que los primeros asentamientos se dan en el neolítico, hacia la mitad del IV milenio a. C. correspondientes a un campamento estacional (es decir, no permanente, solo habitado en las estaciones cálidas). Posteriormente, en el periodo calcolítica (principios del III milenio hasta mediados del II milenio a. C.) ya era una gran aldea, aun sin status urbano, aunque con espacios claramente definidos: recintos funerarios, de almacenaje, defensivos…

En esa época calcolítica, el espacio habitado se organizaba en una serie de anillos concéntricos, separados por foros de agua excavados, flanqueados en su lado interior por empalizadas de madera y muros de adobe o piedra. Este sistema permitía recoger el agua procedente de los manantiales del Cerro de Santa Catalina (donde posteriormente se levantaría la Alcazaba Musulmana), facilitando su distribución hacia las zonas de huerta entre los respectivos fosos. Se han localizado cuatro anillos, aunque hay probablemente dos más. Eso hace variar el diámetro de la ciudad entre los 650 metros seguros y los 1900 metros probables.

Aún en la actualidad es posible advertir sobre el plano de Jaén la herencia de la topografía del asentamiento, pues dos vías urbanas (Doctor Eduardo García-Triviño López y Federico Mayor Zaragoza) discurren describiendo una curva, ya que fueron planificadas sobre el antiguo trazado férreo, que aprovechó los terraplenes que la erosión acumuló sobre los restos de las murallas calcolíticas de uno de estos anillos.

Las casas y estructuras de almacenaje también tenían planta circular, estando excavadas en roca, dentro de los anillos concéntricos y entre los fosos, algo sumamente inusual.

Los arqueólogos ortodoxos admiten lo extraño y singular de esta ciudadela dentro del contexto de la Prehistoria de Europa Occidental. Por ejemplo David Ordóñez, un historiador local, en su obra “Historia de Jaén”, plantea lo siguiente: “El origen de la ciudad de Jaén es antiquísimo, tanto, que aunque le pese a muchos, algunos historiadores opinan que es la ciudad más antigua de Europa, datada entre el tercer y cuarto milenio antes de nuestra era. Sus primeros vestigios de población se han encontrado en la parte norte de la ciudad, en la zona conocida como Marroquíes Bajos.

En esta zona que hoy representa la zona de expansión de la villa, se descubrieron hace siete años los restos de lo que se ha dado a llamar la "Venecia del Neolítico" que no es más que un yacimiento de distintas épocas desde hace más de 5 milenios que tiene una extensión calculada de 15 hectáreas en la cual se ha estudiado como una ciudad formada por anillos concéntricos que servían de defensa a la ciudad estaba regada por una de las mayores y más antiguas obras de ingeniería civil que no es más que todo un sistema de canales de agua que servían para el riego y el consumo humano. "

Pues bien, Montexano no piensa que esta fuese en realidad la Acrópolis de la Atlántida platónica, pues esta se encontraba a unos cincuenta estadios del “agua salada”, unos 9 km, mientras que la ciudad actual esta a mas de cien kilómetros del mar y está demasiado alto como para haber sido tragado por un tsunami o una inundación. Montexano plantea, para escapar de esta contradicción, que en realidad existía un patrón arquitectónico empleado habitualmente por aquellos iberos del calcolítico.

“Creo -mantiene el experto- que la primitiva ciudad concéntrica de Jaén podría demostrar que éste era el patrón arquitectónico usado por determinados pueblos de Iberia durante el Calcolítico y la Edad del Bronce, que son los mismos que Platón describe bajo el nombre de Atlánticos, es decir, pueblos de las costas atlánticas. La ciudad de Marroquíes Bajos fue edificada por estos pueblos que podríamos llamar (como lo hizo Platón) 'atlantes' o 'atlánticos'; pueblos del Calcolítico y del Bronce de la Península Ibérica que no sólo habitaron en Andalucía, según se deduce de los últimos hallazgos en otros lugares de Iberia como en la propia capital de España, Madrid”.



De este modo, hasta la fecha, la ciudad circular concéntrica de Marroquíes Bajos de Jaén es la que más se aproxima -según el investigador- a las descripciones que ofrece Platón de la ciudad principal de Atlantis en cuanto al diseño arquitectónico y las medidas de los fosos circulares y demás estructuras de canalización.

También asegura Montexano haber encontrado en una pieza cerámica de finales del Bronce, también hallada en Jaén, exhibida en el Museo Arqueológico Nacional, el mismo diseño concéntrico de Atlantis y de la Jaén prerromana… además parece ser que ese símbolo (unos círculos concéntricos desde cuyo centro sale una línea hacia el exterior) se daba en más sitios de la antigua Iberia (como en el Carambolo, Guadalajara o Sevilla). Incluso lo denomina el “Símbolo de la Atlántida".

Montexano también argumenta que en las costas de Cádiz o Huelva, o en las cercanías, podría estar la antigua ciudad de Tartessos, que podría ser la capital concéntrica de la Atlántida, pues es la costa que esta inmediatamente después de las Columnas de Hércules, como decía Platón. Allí estaba la región llamada Gadeira por los griegos, Gadir por los fenicios y Gades por los romanos. Aquella recién que citaba Newton en aquel oscuro libro del que hablamos hace tiempo.

La Atlántida seria Iberia, aunque con una configuración geográfica diferente a la actual. Además plantea que en realidad platón no dijo que era una isla, si no que el término que empleó vale igual para isla que para “península”…

Mas info y fuentes aquí: citas extraídas de aquí: http://www.tartessos.info/html2/ceramica_jaen.htm, aquí mas cosas: http://www.antiquos.com/La-Atlantida-de-Platon/, aquí: my.opera.com/Georgeos-Diaz-Montexano/blog/index.dml/tag/anillos%20concentricos y aquí: http://globedia.com/tartesso-atlantida-cientifico-csic-buscan-resto-andalucia

IMÁGENES TOMADAS DEL PERFIL DE FACEBOOK DE MONTEXANO: http://www.facebook.com/georgeos.diazmontexano?sk=photos.

LA ATLÁNTIDA. PARTE 37. LA ATLANTIDA Y TARTESSOS, MONTEXANO Y LA ATLANTIDA ANDALUZA


Perpetrado por Oskarele

Recientemente se ha abierto este debate (sobre si la Atlántida podía haber estado en la zona de Doñana, entre Huelva y Cadiz), más que nada por unas declaraciones de un científico alemán (físico-químico), Rainer W. Kühne, que afirmó que, gracias a unas imágenes de satélite que le había facilitado un investigador español, en las que se podían observar unas estructuras circulares, la Atlántida se encontraba en Doñana, un parque natural situado en el suroeste de Andalucía, en la misma región en la que se sitúa Tartessos.

Parece ser que la información la obtuvo del investigador hispanocubano Georgeos Díaz-Montexano, que lleva un montón de años estudiando el tema de la Atlántida y que alguna vez hemos mencionado por aquí. Montexano propone que se trataba en realidad de una civilización importante que se asentó en la península ibérica, aunque sobre todo en Andalucía, así como en el Marruecos occidental. Plantea que colapsó hacia el 1500-1300 a. C.

Por otro lado un equipo de científicos españoles (algunos pertenecientes al CSIC) esta investigando esta propuesta del alemán Kühne, que parece ser se apropio de las teorías de Montexano, que todo sea dicho, hace años ya propuso esta idea (aunque también es cierto que algunos la propusieron antes que él). El autor hispanocubano dice que la zona se vio afectada por diferentes tsunamis, precedidos por grandes terremotos, y que esta sería la causa del hundimiento de aquella civilización. Pues bien, los científicos estos parecen haber hallado pruebas de que las marismas de Doñana se vieron afectadas, al menos, por dos tsunamis.

Como explica el geólogo Antonio Rodríguez, un geólogo de la universidad de Huelva que investiga la zona: "...Donde tenía que haber sólo arcilla -procedente de la sedimentación normal de una zona permanentemente anegada por el agua- hay dos capas que pueden tener un metro de concentración de arena...". lo que viene a querer decir que hubo dos episodios violentos.  "...Esto cuadra perfectamente con la teoría de una ciudad prerromana borrada del mapa..." dice el profesor.


Montexano hace años ya afirmó haber encontrado pruebas de estructuras circulares y rectangulares mediante fotografía aerea y de satélite. Cuando se puso en contacto con los técnicos del parque de Doñana, en 2006,  para comentarles sus hallazgos estos dijeron que esas formas eran causadas por un tractorista que trabajaba para ellos… pero un poco después, llega el artículo del alemán y las investigaciones citadas. Montexano está convencido de que están usando sus investigaciones (en 2002 y 2003 este señor expuso en un par de universidades españolas, en Madrid y Barcelona, un resumen de sus teorías e investigaciones, un año antes que la afirmación de Kühne).
Finalmente Kühne tuvo que rectificar y admitir que fue una fuente esencial de su estudio.

Por otro lado, Montexano asegura haber descubierto evidencias paleográficas y lingüísticas que apuntan a que la antigua península ibérica pudo ser conocida por los fenicios como “Isla de los Metales", la "Isla de los Toros", o incluso como la "Isla de Atlas o Atlante", o sea, la Atlántida. En su obra “La Atlántida histórica: el estudio de las fuentes paleográficas y lingüísticas” plantea que tras analizar varios idiomas indoeuropeos y africanos, los nombres con los que ha sido conocida la península (Iberia, Hispanis o Tartessos), podían ser traducidos en esos lenguajes como "Isla/península de los Metales, o de los Toros", e incluso como "Isla de Atlas o Atlante", "el que soporta o sostiene la bóveda celeste", el "axis mundis", el Andalo o Andalu, demostrándose así que el nombre de Andalucía remonta sus raíces a los tiempos prerromanos, y que su traducción era la misma que el griego Atlas o Atlante. (Mas info aquí: http://www.tartessos.info/html2/iberia_atlantis.html).

Montexano incluso plantea que el propio Platón podría descender de atlantes: aquí tenéis un artículo suyo al respecto: http://www.tartessos.info/html2/platon_atlante.html.

IMÁGENES TOMADAS DEL PERFIL DE FACEBOOK DE MONTEXANO: http://www.facebook.com/georgeos.diazmontexano?sk=photos.

EN EL SIGUIENTE ARTÍCULO HABLAREMOS ALGO MAS SOBRE SUS PLANTEAMIENTOS.

LA ATLÁNTIDA. PARTE 36. LA ATLANTIDA Y TARTESSOS, LA SEÑORA WHISHAW

Perpetrado por Oskarele

Charles Berlitz, en el ya mencionado libro “El misterio de la Atlántida”, se hace eco de los estudios de una tal Elena Maria Whishaw (1857-1940), viuda del conocido arqueólogo Bernard Whishaw, a quien sucedió como directora de la escuela Anglo-Hispanoamericana de Arqueología, y que dedicó buena parte de su vida a la búsqueda de evidencias sobre la Atlántida en Andalucía, en especial en torno a la idea de que no es que el mítico continente perdido hubiese estado aquí, sino que aquí había una colonia atlante.

Así, tras veintitantos años de estudio e investigación, en 1928 publicó un libro llamado “Atlantis in Andalusia: A Study of the Ancient Sun Kingdoms of Spain” (La Atlántida en Andalucia: un estudio de los antiguos Reinos del Sol de España). El descubrimiento de un “templo del sol” en Sevilla, a nueve metros de profundidad, le hizo plantearse la idea de que la antigua capital de Tartessos podría haber estado allí (como la antigua Roma está enterrada bajo la Roma moderna), partiendo de la idea de que a la capital andaluza se puede acceder por barco a través del Guadalquivir. Además, consideraba que determinadas obras hidráulicas, como las del puerto interior de Niebla, en la provincia de Huelva (localidad en la que vivió sus últimos años y donde creó un pequeño museo), cerca de las minas de Rio Tinto podían relacionarse con las construcciones hidráulicas narradas por Platón. Y la verdad es que la ciudad de Niebla fue un importante centro comercial tartésico y romano. Aquí tenéis más info: http://es.wikipedia.org/wiki/Niebla_%28Espa%C3%B1a%29
 

“Para expresarla concisamente —escribió— mi teoría es que el relato de Platón ha sido corroborado en todas sus partes, por lo que hemos encontrado aquí, incluso el nombre atlántico de su hijo Gadir, que heredó aquella parte del reino de Poseidón que se encuentra más allá de las Columnas de Hércules y que gobernó en Gades (Cádiz)... Aquel pueblo prehistórico maravillosamente culto, cuya civilización he documentado, resultó de la fusión de los libios de la Antigüedad, que en una etapa anterior a la historia de la Humanidad vinieron a Andalucía desde la Atlántida para comprar el oro, la plata y el cobre extraído por los mineros neolíticos de Río Tinto, y en el curso de las generaciones... fundieron las culturas ibérica y africana hasta tal punto, que África y Tartessos resultaron en una raza común, la libio-tartessa.”

Dice en un su libro la señora Whishaw…

Planteaba que los atlantes libios, hacia el 10.000 a. C., cuando comenzó a desertizarse la zona, invadieron el sur de la península ibérica, en definitiva… además plantea que la civilización tartésica, por influencia atlante, tenia documentos escritos de hasta 6.000 años de antigüedad. Precisamente en Niebla, Schulten encontró un anillo de oro con unas extrañas inscripciones, aun no descifradas, que podéis ver aquí.


La señora Wishaw un montón de inscripciones ibéricas prerromanas (que nadie ha podido todavía traducir) y afirmó que alrededor de 150 de estos Signos alfabéticos pueden verse también en las paredes de las cuevas excavadas en roca, en Libia.

Wishaw, así como Schulten, también propuso una idea interesante: la relación entre Esqueria, la tierra de los feacios situada en el fin del mundo, mencionada por Homero en la Odisea, y la Atlántida mencionada por Platón. Y la verdad es que hay bastantes y notorios parecidos, como ya hemos mencionado en alguna ocasión: el maravillo palacio de Alcinoo, hecho de metal, las gigantescas murallas, el poder marítimo de los feacios e incluso la mención a dos manantiales en el jardín del palacio real.

No se sabe donde estaba esta mítica tierra de Esqueria, únicamente mencionada en la Odisea por Homero, pero una pista la puede aportar el propio nombre: en fenicicio “esquera” significaba  “intercambio, comercio”. Así, la palabra podría referirse a algún lugar que era un importante centro comercial en su época.

Y, por lo tanto, es posible que fuera una vaga referencia a Tartessos.

Mas info y fuentes por aquí: http://atlantipedia.ie/samples/whishaw-elena-maria/, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Niebla_%28Espa%C3%B1a%29, aquí: http://atlantipedia.ie/samples/atlantis-in-andalusia/,

LA ATLANTIDA Y TARTESSOS, ¿PODRÍA SER?


Perpetrado por Oskarele

Si tenemos en cuenta todo lo dicho en la introducción ofrecida en el capitulo anterior, tanto por su posición geográfica, como por su súbita destrucción, no es de extrañar que muchos autores hayan considerado que se trataba de la Atlántida mencionada por Platón en sus diálogos. Por eso se ha convertido en una de las versiones más extendidas y aceptadas, aunque, no existan demasiadas pruebas al respecto.

Como hemos dicho, el arqueólogo alemán Adolf Schulten, empeñado en encontrar pruebas de una civilización autóctona europea (a ser posible germanica), estudió a fondo Tartessos, afirmando que se encontraba en la zona que estamos planteando, en la desembocadura del Guadalquivir, y llegó a afirmar que se trataba de la Atlántida platónica.

En realidad esta hipótesis de ubicar la capital o acrópolis de la Atlántida en las "Marismas de Hinojos" ya fue planteada y defendida -por primera vez- por tres autores españoles: José Pellicer de Ossau I Tovar en 1673, Francisco Fernández y González y Juan Fernández Amador y de los Ríos en 1919.

Richard Hennig, geógrafo alemán, era de la misma opinión que Schulten,  y llegó a afirmar que “todo lo que Platón cuenta sobre el carácter paradisiaco de Atlantis parece un eco de antiguos recuerdos relativos a Tartessos. Platón vivía hacia el año 400 a. C.  y para esta época Tartesos no era desde hacia cien años sino el eco de un recuerdo, ya antiguo para el mundo griego, de una ciudad tragada por el mar y desaparecida”

Tanto este Hennig, como Schulten, consideraban que en realidad se trataba de una antigua colonia germánica.
Otros, como A. Netolitzky también la identificaron con Tartessos, aunque este señor añade una novedad interesante: consideraba que el templo de Poseidón que menciona Platón podía tener relación con el del Melkart de Gadir, del que se creía haber encontrado restos en la Isla de Santipetri, cerca de la actual ciudad de Cádiz. Además, consideraba que el famoso “oricalco”, extraño metal que existía, supuestamente, en la Atlántida, era en realidad un aleación de cobre y plata, metales muy abundantes en la zona.

Una aportación curiosa es la de Otto Jessen, otro profesor alemán que estaba convencido en la relación Atlántida- Tartessos. A instancias de Schulten, hizo varias excavaciones arqueológicas en la zona de la desembocadura del Guadalquivir, convencido de que allí encontraría los restos del mítico país hundido. Pero lo más interesante es que creó un cuadro en el que dispuso las pruebas de la correspondencia entre la versión platónica y la hipótesis tartésica, en once puntos clave.

Berlitz en su libro sobre la Atlántida lo resume de manera genial:

1.    Según Platón, la Atlántida estaba frente a las columnas de Hércules, es decir, frente a la desembocadura del Guadalquivir, al igual que Tartessos.
2.    Según Platón era mayor que el conjunto comercial de Libia (África) y Asia Menor, y según este, no era una isla sino un enorme monopolio comercial.
3.    Según los diálogos platónicos, era un puente hacia otras islas y hacia el continente que se extendía mas allá del océano. Lo que comerciaban con Gran Bretaña (estaño), consideraron que esta isla era un continente.
4.    Según Platón, su imperio se extendía hasta Egipto y Etruria, y, parece ser que Tartessos abastecía de metales a todo el Mediterráneo.
5.    Según el mito platónico, desapareció en un solo día, hundiéndose en el océano. Tartessos fue conquistada y diferentes catástrofes hicieron que no quedase resto de ella.
6.    Por otra lado, el mito proponía que era el mar que la cubre es inaccesible y no podía ser explorado, pero en realidad, según Jessen, esto era cierto, aunque por motivos políticos.
7.    Según Platón, un barro muy sólido impedía su navegación, pero esto era propaganda cartaginesa, según Jessen.
8.    El mito cuenta que era una tierra riquísima en minerales, y, efectivamente la zona, y la Sierra Morena, al norte, eran riquísimos en metales y minerales.
9.    También contaba la leyenda que existía un extensa red de canales, y estos proponen que en el Guadalquivir, navegable hasta Sevilla, también los había.
10.    Platón también dice que el último rey atlante era el más viejo de su pueblo, y Argantonio, el último rey tartesico, según Herodoto, reinó durante más de ochenta años…
11.    El último punto se refiere a la antigüedad, que según Platón es de nueve mil años antes, y que algunas fuentes, como Estrabón, proponen que los iberos tenían escritura y libros desde siete mil años antes.

La mayoría son pruebas vagas, aunque lo cierto es que la principal, la localización geográfica de Tartessos, si parece relacionarse claramente con el mito platónico. El problema es que la ciudad de Tartessos, si es que alguna vez existió, no ha sido encontrada nunca… por lo menos hasta ahora.

Mas info y fuentes: http://www.facebook.com/photo.php?fbid=151439718206246&set=a.110147919002093.17891.109752169041668&type=1&pid=476539&id=109752169041668, aquí: http://www.facebook.com/photo.php?fbid=151727771510774&set=a.110147919002093.17891.109752169041668&type=1&pid=479270&id=109752169041668 (ambos enlaces de PLQHQ), aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Tartessos, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Adolf_Schulten y aquí: http://books.google.es/books?id=VAt0zgr6aN8C&pg=PA457&lpg=PA457&dq=o+jessen+tartessos&source=bl&ots=ajb25WXOQa&sig=_pmIn1WZcllWUE7ijaaeRzZ3LlM&hl=es&ei=xIa6TdblAsar8AOY_8HZBQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBsQ6AEwAA#v=onepage&q=o%20jessen%20tartessos&f=false

LA ATLANTIDA Y TARTESSOS. INTRODUCCIÓN


Perpetrado por Oskarele

Recientemente un documental de National Geographic mostró al mundo una idea, presentada como novedosa, pero que en realidad ya fue propuesta por Newton hace unos siglos: que la Atlántida se encontraba en las marismas de Doñana, bellísimo espacio natural protegido,  situado en las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz (Andalucía), justa al otro lado del estrecho de Gibraltar, las antiguas Columnas de Hércules de las que hablaba Platón. Pero no solo eso: el lugar exacto que plantea el documental, la Marisma de los Hinojos, fue mencionado hace ya varios años por el investigador hispanocubano Georgeos Díaz-Montexano, del que hablaremos más adelante.

Así que nada nuevo bajo el sol.

Pues bien, precisamente allí, en la zona donde el rio Guadalquivir desemboca en el mar, existió una antigua civilización, hoy en día desaparecida y de la que se conservan poquísimos restos. Se trata de la mítica Tartessos, de la que hemos hablado en alguna ocasión por aquí. Pues bien, algunos estudiosos del tema de la Atlántida han planteado que esta antigua civilización andaluza era la Atlántida a la que se refería Platón.
Antes de continuar, veamos un poco que sabemos de Tartessos.

Tartessos fue el nombre por el que los griegos conocían a la que creyeron primera civilización de Occidente, que se desarrolló en la zona que estamos hablando, en la costa suroeste de la península Ibérica y que se extendió probablemente a lo largo del Rio Guadalquivir (este es su nombre árabe, los romanos le llamaban Betis, y posiblemente los autóctonos lo llamaban Tartessos). La primera referencia escrita es del poeta Estesícoro (siglo VI a. C.) que menciona a Tartessos en su “Geroneida”, donde se narra el décimo trabajo que encomendó Euristeo a Heracles que consistía en matar al gigante Gerión, que gobernaba en un reino cercano a Tartessos. Se considera como la primera referencia oficial a Tartessos.

Posteriormente, el historiador griego Heródoto, en el siglo V a.C. habla de un rey llamado Argantonio (“hombre de plata”), que gobernó durante cien años en un lugar llamado Tartessos, que destacaba por su riqueza, sabiduría y generosidad. Unos siglos después (el IV de nuestra era) el escritor romano Rufo Festo Avieno, en su obra “Ora marítima”, donde describe las costas mediterráneas, también habla de aquella supuesta civilización del sur de la actual España.

Pero también tenemos referencias en la Biblia: se habla de un lugar llamado 'Tarsis'. “En efecto, el Rey Salomón tenía naves de Tarsis en el mar junto con las naves de Hiram.

Las naves de Tarsis venían una vez cada tres años y traían oro, plata, marfil, monos y pavos reales” (AT, Reyes I, 10-22). En un texto del Profeta Ezequiel (27, 12) (siglo VI a. C.) se comenta que Tiro comerciaba con Tarsis. En el Libro de Jonás 1,3 (escrito hacia el 400 a. C. pero que narra una historia ocurrida en el siglo VIII a. C. dice: "Pero Jonás se levantó para ir a Tarsis, lejos de la presencia de Yahvéh. Bajó a Yoppe y encontró una nave que iba a zarpar hacia Tarsis"

Tartessos es especialmente conocida gracias a las investigaciones del arqueólogo alemán Adolf Schulten y su libro “Tartessos: contribución a la historia más antigua de Occidente” (1924). Este proponía las tesis del desarrollo autónomo de la civilización, sin aculturación fenicia (semita). Sus obras fueron malinterpretadas y empleadas por el III Reich para justificar la civilización autónoma aria en Europa.  Otros autores, en cambio, creen que su desarrollo se debió al fenómeno colonial fenicio o a la llegada de pueblos celtas procedentes del norte de Europa.

Hoy en día la hipótesis más aceptada es un hibrido: se considera que Tartessos fue el resultado del desarrollo de las culturas autóctonas anteriores, fuertemente estatales, centralizadas y comerciales, que sufrieron un enorme impulso económico y cultural con las llegadas de los pueblos fenicios, produciendo un mestizaje y una orientalización de estos pueblos del sur de España. Existen claras referencias arqueológicas (cerámicas y representaciones religiosas similares a las divinidades fenicias…) al respecto.

El problema es que no es seguro que existiera una ciudad llamada Tartessos, dado que aún no se ha encontrado su ubicación, aunque si están perfectamente documentadas las zonas de influencia. Hay quien plantea que su capital fue Turtha (la actual Sanlúcar de Barrameda), en la desembocadura del Guadalquivir, de cuya raíz “Trth-” saldrían todas las formas de Tartessos, pero tampoco está muy claro esto. Se conocen algunas otras ciudades de Tartessos, como Mastia (actual Cartagena), Molybdan, de la que sólo se conoce el nombre, y Etibirge, posterior Iliberri; nombre que coincide, por cierto, con los términos propuestos en protovasco para "ciudad nueva", del que deriva su denominación actual, Elvira en la provincia de Granada.

Arqueológicamente se han establecido dos periodos: uno inicial, que coincide con el bronce final y abarca desde el 1200 al 750 a.C. y un periodo orientalizante, en el que la cultura tartésica se empapa de elementos orientales provenientes principalmente de los contactos fenicios y foceos. Coincide con la I Edad del Hierro y abarca desde el año 750-550 a.C.

Gerión sería el primer rey mitológico de Tartessos. Según la leyenda, era un gigante tricéfalo, o al menos con tres cuerpos, que pastoreaba sus grandes manadas de bueyes a las orillas del Guadalquivir. El mito dice que una de las doce pruebas de Heracles era el robo de los bueyes de Gerión. También dice la leyenda que Gerión era el gigante mítico que mató Heracles y sobre el que construyó la Torre de Hércules, en La Coruña.

Gárgoris sería el primer rey de la segunda dinastía mitológica tartésica, rey de los curetes. Inventó la apicultura y el comercio. Su hijo Habidis, bastardo, escapó de la muerte ordenada por su padre viviendo entre las bestias. Fue amamantado por una cierva hasta hacerse un hombre y ser después reconocido por su padre. Descubrió la agricultura, atando dos bueyes a un arado. Formuló las primeras leyes, dividió la sociedad en siete clases y prohibió el trabajo a los nobles. Bajo su reinado se establece un sistema social en que unos pocos viven a costa del trabajo y la miseria de una mayoría pobre. Cuentan que dividió el reino en siete ciudades.

Argantonio es el único rey del que se tienen referencias históricas. Se sabe que fue el último rey de Tartessos. Vivió 120 años según Heródoto, aunque algunos historiadores piensan que puedan referirse a varios reyes conocidos por el mismo nombre.

En el siglo VI a. C., Tartessos desaparece abruptamente de la historia, posiblemente barrida por Cartago y las demás colonias fenicias (Gadir, metrópolis fenicia, se encontraba en pleno reino Tartesico) que, después de la batalla de Alalia, entre Cartago y Grecia, le hicieron pagar así su alianza con los griegos focenses. Otros dicen que fue refundada, sobre condiciones poco claras, con el nombre de Carpia. Los romanos llamaron a la amplia Bahía de Cádiz 'Tartessius Sinus', pero el reino ya no existía.

También se considera que el agotamiento de las vetas de minerales, fuente principal de su riqueza comercial, habría colapsado la economía tartésica y creado convulsiones sociales al perder las élites la fuente de su riqueza y poder, basado en el comercio exterior. Una vez desaparecidas las élites, habría desaparecido la unidad política y social de los núcleos tartésicos. Otras teorías afirman que su desaparición pudo deberse a invasiones de los celtas e incluso se habla de que pudo haber un terremoto.

Más recientemente se ha planteado que esta civilización pudo ser barrida del mapa por la sucesión de desastres naturales en la zona… lo que encajaría con el Mito de la Atlántida...

... Del que hablaremos en las siguientes entregas.

Mas info y fuentes: http://www.facebook.com/photo.php?fbid=151439718206246&set=a.110147919002093.17891.109752169041668&type=1&pid=476539&id=109752169041668, aquí: http://www.facebook.com/photo.php?fbid=151727771510774&set=a.110147919002093.17891.109752169041668&type=1&pid=479270&id=109752169041668 (ambos enlaces de PLQHQ), aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Tartessos, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Adolf_Schulten y aquí: http://books.google.es/books?id=VAt0zgr6aN8C&pg=PA457&lpg=PA457&dq=o+jessen+tartessos&source=bl&ots=ajb25WXOQa&sig=_pmIn1WZcllWUE7ijaaeRzZ3LlM&hl=es&ei=xIa6TdblAsar8AOY_8HZBQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=1&ved=0CBsQ6AEwAA#v=onepage&q=o%20jessen%20tartessos&f=false

JACINTO VERDAGUER Y L'ATLÀNTIDA


Perpetrat por Oskarele

“¿Qué me importa que lance Platón desde la historia
mi nombre coronado por un nimbo estelar
si de mí habéis perdido, ingratas, la memoria
y en mi existencia pesa la inmensidad del mar?”

En 1877, unos añicos antes de las obras de los teosofistas, Blavatsky y compañía, un genial escritor catalán llamado Jacint Verdaguer y Santaló (1845-1902), poeta que escribió tanto en castellano como en catalán, realizo un extenso poema, escrito en este idioma, que tuvo bastante éxito, influyendo decisivamente en el movimiento cultural conocido como “La Renaixença”. Al año siguiente, incluso, el papa Leon XIII lo recibió y hablaron del famoso poema.


El poema está compuesto por una introducción, diez cantos y una conclusión. Es un texto extraño y complicado. Empieza con una introducción, en la que explica como un joven Cristóbal Colón sobrevive a un naufragio, llegando a algún punto indeterminado de la Lusitania (en las costas andaluzas), donde un anciano ermitaño le narra la historia de la Atlántida, que según aquel anciano estaba cerca de aquellas tierras, quedando solo el Teide (“Tan sólo queda el Teide, cual dedo de una mano que marca el sitio justo que Atlántida ocupó”). Los supervivientes se refugiarían en la antigua Iberia.

"Mas, ¡ay!, atlantes rudos, ya muere nuestro imperio
Que como el sol, desciende del mediodía al mar;
lo que los cielos narran con lenguas de misterio,
la tierra en su locura, lo empieza a pregonar."

Luego pasa a describir como Hércules, el héroe de la mitología griega, que, como parte de sus famosos Doce Trabajos, tenía que matar al Gigante Gerión, que vivía en la isla Eritia, una de las Hesperides, que Verdaguer identifica con las Islas Canarias (cosa que es bastante habitual en todos los estudios sobre la Atlántida, así como la identificación con las Islas Afortunadas).

Curiosamente plantea que el Estrecho de Gibraltar no existía, sino que África y Europa estaban unidas por un puente de tierra. Cuenta que será precisamente Hércules el que las separará, creando el estrecho y dejando un montón de tierras al descubierto tras vaciase un poco el mar interior (el Mediterráneo) que formaba, y surgiendo algunas de las islas griegas. Después va a Hesperis (Iberia) para buscar las dichosas naranjas de las hespérides, otro de sus trabajos.

El relato del viejo ermitaño concluye con un Colon maravillado y, desde entonces, se decide a partir en busca de nuevas tierras hacia el Oeste, posiblemente restos de aquella isla hundida y termina con un presentimiento del descubrimiento de América.


Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jacinto_Verdaguer (en castellano), aquí: http://ca.wikipedia.org/wiki/Jacint_Verdaguer_i_Santal%C3%B3 (en catalán). Aquí tenéis el texto completo en catalán, su lengua original: http://ca.wikisource.org/wiki/L%27Atl%C3%A0ntida, y para los que no dominen esta lengua, la versión en castellano: http://www.tartessos.info/html2/atlantida_verdaguer00.htm

LEMURIA. PARTE 7. EL MONTE SHASTA, LA CIUDAD SUBTERRANEA, LOS HOPI Y LOS ROSACRUCES… 2/2


Perpetrado por Oskarele

En 1894 un residente del condado Siskiyou, California, llamado Frederick Spencer Oliver, publicó una obra titulada  “A Dweller on Two Plants, or, the Dividing of the Way” en la que describía una ciudad secreta que se encontraba dentro del Monte Shasta, aquel lugar sagrado para algunas tribus autóctonas norteamericanas, como, por ejemplo, el pueblo Hopi, de la que hablamos en el artículo anterior.

Pues bien, en aquella obra, Spencer, planteaba que aquella ciudad fue construida por supervivientes de la hundida Lemuria (o más bien por supervivientes de la Atlántida, que a su vez fue habitado por lémures).

Aparentemente Spencer Oliver fue invitado a esta morada subterránea, ya que en libro  se encarga de describirla al detalle. Según esta obra, en aquella montaña vivía una hermandad mística en una ciudad-cueva en la que “las paredes, pulidas como si fuesen joyas, fueron excavadas por gigantes; los suelos tenían largas alfombras que parecían hechos de lana blanca, pero que en realidad eran de un productor mineral”. Además todo estaba decorado con metales preciosos. Además afirmaba que aquellos supervivientes poseían vehículos aéreos con alas alimentados con combustible fósil, pero que con el tiempo fueron sustituidos por naves impulsadas por fuerzas electromagnéticas.

Lo curioso es que, parece ser (según la información proporcionada por un tal Michael Zanger en su libro “Mt. Shasta: History, Legend and Lore”, de 1992), que el tal Spencer escribió el libro gracias a la inspiración o comunicación astral que recibió de un tal Phylos, un maestro tibetano. Sea o no cierto esto, lo que sí es verdad es que aquel libro se convirtió en la fuente esencial de las leyendas esotéricas del Monte Shasta (junto con las antiguas historias de los Hopi, de las que luego hablaremos).

En 1904, un geólogo inglés llamado J.C. Brown, analizando la zona, halló un túnel que se adentraba en el volcán. Narraría lo siguiente: “a tres millas de la entrada del túnel, me encontré con un cruce, mostrando mineral con contenido de oro y más adelante, me encontré con otro cruce en donde una raza antigua aparentemente habían trabajado cobre”. Según cuenta, atravesó amplias galerías, vio estatuas de oro y se encontró con un extraño disco de dolor dorado. Además, dice que encontró muchos cuartos cubiertos con planchas escritas con unos símbolos similares a los egipcios, junto a una veintena de esqueletos de hasta tres metros… y un par de momias.

Misteriosamente, durante los treinta años siguientes, no se supo nada de él, pues parece ser que se dedicó a darle vueltas al tema Lemuria y a las razas prehistóricas. Así, cuando salió a la superficie, treinta años después, propuso que en aquella montaña se encontraban los restos de los supervivientes de aquellos continentes, y decidió compartirlo con el mundo… y con 79 años reunió a un grupo de adeptos (ocho dicen unos, ochenta dicen otros), incluyendo al editor de un diario, un guardián de un museo, un impresor retirado, varios científicos y otros ciudadanos sólidos.

Pasaron semanas estudiando los relatos de Brown acerca de continentes perdidos, jeroglíficos y un tesoro cojonudo que les esperaba allí dentro…

Sin embargo, el día en el que iban a partir (un 19 de junio de 1934), en un yate que les había conseguido, no apareció. Brown nunca más fue visto.

Lamentablemente, J.C. Brown nunca reveló la ubicación exacta del túnel secreto.


En 1913, unos años después de la publicación de aquel enigmático libro de Spencer Oliver, pero antes de la reaparición supuesta de Brown, Edgar Lucian Larkin, un escritor y astrónomo americano (fue director del Observatorio del Monte Lowe) se hizo eco de aquella curiosa historia, planteando que era posible la existencia de aquella mítica ciudad. En 1925, un autor que escribió con el seudónimo Selvius, publicó un breve articulo de dos páginas llamado “Decendants of Lemuria", en el que, entre otras cosas, asegura que el citado profesor Larkin divisó la ciudad con un telescopio (exactametne dice que distinguió en lo alto del monte, una cúpula resplandeciente rodeada de construcciones...) (aquí tenéis el texto integro, en inglés: http://www.siskiyous.edu/shasta/fol/lem/selvius.htm)

Una obra clave de esta movida es la que publicó en 1931 un tío llamado Wishar Spenle Cerve, titulada “Lemuria: The Lost Continent of the Pacific” que hizo enormemente popular el tema. En ella habla de los lémures, describiéndolos como altos, fuertes y agiles, y habla de que, en aquella ciudad bajo el monte Shasta, disponían de una tecnología mucho más avanzada que la nuestra, que les permitía tener muchas de las comodidades de las que disponemos nosotros.

Curiosamente, las similitudes entre esta novela y el articulillo de Selvius da que pensar la posibilidad de que en realidad fuesen la misma persona. Pero es que, en realidad, ese nombre ya era un seudónimo, pues el autor en realidad se llamaba Harvey Spencer Lewis…

Pues bien, resulta que este señor fue el fundador de la orden rosacruz AMORC (Ancient Mystical Order Rosae Crucis) en Estados Unidos y en 1915, seis años después que Max Heindel fundara la Fraternidad Rosacruz. Parece ser que también estuvo relacionado con la OTO (Ordo Templi Orientis) y con el polémico ocultista Aleister Crowley. También sabemos que este tipo se entrevisto personalmente con Benito Mussolini, al que reveló que era la reencarnación de Julio Cesar, en 1931. En su segunda visita a la Italia fascista (1937), Mussolini pronunció un discurso prometiendo un futuro radiante para AMORC en Europa.

También mantuvo correspondencia con Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, a quien envió sus libros “La vida mística de Jesús” y “Las doctrinas secretas de Jesús”, en los que Spencer Lewis llama a Jesús el ario gentil, negando su origen judío. 


Y una última historia de esta montaña magina, íntimamente relacionada con las leyendas sobre Lemuria: Guy Warren Ballard (1878–1939) fue un ingeniero de minas que, junto con su esposa, Edna Anne Wheeler Ballard, fundó una sociedad o movimiento llamada “ I am”. Ambos estaban relacionados con círculos ocultistas y teosóficos. Parece ser, según él mismo contó, que en 1930 visita el Monte Shasta, del que estamos hablando en estos artículos, y allí, adivinen, se encontró con un ser que se identificó a sí mismo como Saint Germain (el famoso conde). Desde entonces tuvo varios encuentros más con el “inmortal” de los que salieron una serie de libros, como “Unveiled Mysteries” o “The Magic Presence”, escritos bajo el  seudónimo "Godfré Ray King."

Tanto el tal Ballard, como su esposa Edna, y posteriormente su hijo Donald, influidos supuestamente por Saint Germain, crearon un corpus conocido como “Las enseñanzas de los maestros ascendidos”, y ello tuvo mucho que ver con la creación de los grupos “I Am”, en los que se leía públicamente lecturas sobre aquellos encuentros, y que crecieron como la espuma. Se trataba de una organización apolítica, espiritual y educativa, autofinanciada por las donaciones de los miembros.

Mas info aquí: sobre Brown: http://www.unifaweb.com.ar/modules/news/article.php?storyid=1387 , sobre el Monte Shasta:  http://www.siskiyous.edu/shasta/fol/intr.htm, sobre H. S. Lewis: http://es.wikipedia.org/wiki/Harvey_Spencer_Lewis, sobre Ballard y el movimiento “I Am”: http://en.wikipedia.org/wiki/Guy_Ballard, http://www.scribd.com/doc/3937571/Saint-Germain-Guy-Ballard-YO-SOY-la-magica-presencia, http://www.saintgermainfoundation.org/.

LEMURIA. PARTE 6. EL MONTE SHASTA, LA CIUDAD SUBTERRANEA, LOS HOPI Y LOS ROSACRUCES… 1/2


Perpetrado por Oskarele

Nuestro repaso a la leyenda de Lemuria nos lleva ahora hasta Norteamérica, a una misteriosa montaña, sagrada desde tiempos ancestrales para los pueblos nativos de su zona, y también sagrada, ya en el siglo XX, para muchos iluminados y  seguidores de doctrinas new age, que vieron en ella un centro de poder, a su vez, íntimamente relacionado con el continente perdido.

Se trata del monte Shasta (también conocido como “White Mountain”), un volcán supuestamente inactivo (aunque la última erupción fue hace doscientos años) que se encuentra en el condado de Siskiyou, en el estado yanqui de California y que tiene 4.322 metros de altitud.

Pertenece al macizo montañoso llamado “Sierra Nevada”. Los alrededores del monte muestran signos de ocupación humana desde aproximadamente el 5.000 a. C.

Cuando los europeo-americanos llegaron a la zona, hacia 1820, atraídos por la fiebre del oro,  vivían allí diversas tribus americanas, como los Shasta, Okwanuchu, Modoc, Achomawi, Atsugewi, Karuk, Klamath, Wintu, y los Yana. La primera ascensión que se conoce es de poco tiempo después, exactamente de 1854, cuando un tal Elías Pearce subió a to lo alto… además, allí se descubrió el primer glaciar de EEUU, en 1870.


A partir de finales del siglo XIX comenzó a desarrollarse un curioso interés por este Montaña desde determinados círculos relacionados con el ocultismo (especialmente por teósofos y rosacruces), de los que hablaremos en la segunda parte de este articulo, que unido a la tradicional importancia mística religiosa que le daban los nativos de la zona, han convertido este lugar en un autentico punto sagrado.

Para estos pueblos nativos el Monte Shasta era el centro de la creación: consideraban que el Gran Espíritu primero creó la montaña, echando hielo y nieve desde el cielo para poder bajar a la Tierra. Después creo todo lo demás: arboles, ríos, pájaros… y al final se quedó a vivir allí. Pero un día su hija se perdió y fue secuestrada por un clan de osos grizzli… y acabó casándose con uno de ellos, y de la descendencia que tuvieron surgieron los primeros humanos. Como castigo, el gran espíritu condenó a los osos a andar sobre cuatro patas.

Hasta aquí, nada que ver con Lemuria.


Pero existe un pueblo nativo americano, que si bien no son de esa zona, si ponen en relación el monte Shasta con un antiguo continente desaparecido: se trata del pueblo Hopi, un grupo que vivía más al este, en la meseta central, y que en la actualidad están reducidos a una reserva en Arizona.

Pues bien, esta gente posee una leyenda según la cual una civilización desconocida construyó una serie de túneles subterráneos en el subsuelo norteamericano, en los que viven todavía. Ellos mismos provienen, según las leyendas hopi, de un continente desaparecido, ubicado en el océano pacifico, llamado “Kasskara”, y llegaron a América gracias a unos seres de apariencia humana que poseían avanzados conocimientos científicos y tecnológicos que le permitían volar y construir enormes estructuras subterráneas.

Estos serian los dioses Kachinas, procedentes, según ellos de las Pléyades) y los llevaron a bordo de “escudos volantes” y “pájaros de fuego”, siendo uno de los puntos de aterrizaje, precisamente, el Monte Shasta…

Así que, los Hopi también tienen al Monta Shasta como un lugar sagrado: sus misteriosas leyendas narran que en su interior se halla una inmensa ciudad que sirve de refugio a una raza de hombres blancos, dotados de poderes superiores a los nuestros, y que son sobrevivientes de una cultura muy antigua que ya está desaparecida hoy día, depositando allí los registros históricos de su civilización.

Pero no son los únicos: los indios sioux y apaches también tienen leyendas que se suman a la convicción de los hopi y de los indígenas de la región del monte Shasta, de que en el subsuelo del continente americano mora una raza de seres de tez blanca, superviviente de una tierra hundida en el océano. Pero también mucho más al norte, en Alaska y en zonas más norteñas aún, esquimales e indios hablan una y otra vez de la raza de hombres blancos que habita en el subsuelo de sus territorios.

Una última curiosidad: El nombre “Shasta” no procede del inglés, ni de ninguno de los idiomas ni dialectos autóctonos norteamericanos. En cambio, curiosamente, ese vocablo existe en sánscrito, y significa "sabio", "venerable" y "juez"…


Mas info y fuentes aquí: http://www.sacred-destinations.com/usa/mount-shasta, aquí: http://www.grupoelron.org/temasextraterrestres/monteshasta.htm, aquí: http://www.indioshopi.com/2007/11/similitudes-entre-los-hopi-y-los.html y aquí: http://www.indioshopi.com/2008/12/el-monte-shasta-sucesos-inexplicabes.html

LEMURIA. PARTE 5. KUMARI KANDAM


Perpetrado por Oskarele

Existe otra interesante leyenda en la India acerca de una gran isla o continente sumergido bajo las aguas del Océano Indico, al sur de Kanyakumari, el extremo meridional de la India. Se trata de la mítica isla de Kumari Kandam o Kumarikhandam.

Esta leyenda tiene su origen en la literatura del pueblo Tamil, un grupo étnico nativo del estado de Tamil de la India y del norte de Sri Lanka que hablan la lengua homónima y cuya historia se remonta a mas de dos mil años. La mayoría profesan el hinduismo aunque hay minorías jainista, musulmana, budista y cristiana.

Este pueblo Tamil pertenece a lo que se conoce como Pueblos dravídicos, que es como se conoce a los habitantes del extremo meridional de la India, al sur de los ríos Narmada y Mahanadi, y que contiene aprox. un 21% de la población del país.

Pues bien, no está mu claro de donde proceden estas gentes, más que nada por los extraño de las lenguas que hablan, que no están relacionadas con otra familia lingüística conocida, aunque algunos las relacionan con los antiguos elamitas del suroeste de Irán y que formaban parte de la antigua cultura del Valle del Indo. Pero no está mu claro, hasta el punto que se han hecho varios intentos de relacionar estas lenguas con el japonés, el vasco, el sumerio y las lenguas aborígenes australianas… sin lograrse nada.

Pero, si hacemos casos a las antiguas leyendas de los Tamil, la explicación puede ser clara: según ellos, los drávidas provenían originalmente de esa isla sumergida denominada Kumari Kandam al sur de la India, y que, lógicamente, ha de tener relación con el tema que estamos tratando, el continente mítico de Lemuria.

En las epopeyas tamiles encontramos numerosas referencias a esta mítica historia: el Kalittokai, un libro poético redactado en el siglo VII a. C., habla de cómo el mar destrozó la tierra de los reyes Pandiyan, que tuvieron que buscar nuevas tierras para vivir en el sur del subcontinente. También encontramos referencias a dos ríos, el Pagliyaru y el Kumari que fluían en aquellas tierras hundidas.

En una obra posterior, el Shilappadikaram, del siglo V, también se menciona esta misma historia y estos mismos ríos, así como Adiyarkkunallar, un escritor tamil que en el siglo XII comentó esta historia, explicando que a unos 10.000 kilómetros al sur se encontraba una gran isla, dividida por dos ríos y por una cordillera montañosa, pero también estructurada administrativamente en 49 territorios, con numerosas ciudades y una gran población.

Dos de esos territorios quedaron tras la catástrofe y serian los actuales estados de Kollam y Kanyakumari.

Lo que sí es cierto es que ninguno de esos textos llaman "Kumari Kandam" a la isla hundida. La primera vez que se menciona es en un texto  del siglo XII llamado "Kantapuranam", en el que se dice que era uno de los nueve continentes y una de las nueve divisiones de la India, la única que no fue conquistada por “extranjeros”.

En las postrimerías del siglo XIX y los principios del XX, los nacionalistas Tamiles identificaron Kumari Kandam con el tan de moda continente perdido de Lemuria, tanto por los naturalistas como por los místicos ocultistas. El concepto cambio, y Kumari Kandam pasa a ser la cuna de la civilización, algo que se adjudicaba a Lemuria (por ejemplo, el propio Ernst Haeckel), pero también el origen de todas las lenguas, incluida, por supuesto, la tamil.

Un tal R. Mathivanan, Editor jefe del Diccionario Etimológico  Tamil, en 1991 dijo haber descifrado unos misteriosos escritos en Tamil antiguo en los que se proporcionaba una línea histórica que el resumió en una curiosa cronología:

Entre el 200.000 y el 50.000 a. C. se produce la evolución de los Tamiles en Kumari Kandam
Sobre el 50.000 a. C. surge la lengua Tamil y la civilización de Kumari Kandam
Sobre el 20.000 a. C. surge un cultura Tamil perdida en las isla este (planteaba que estaba compuesto por dos islas), también bastante avanzada.
Hacia el 16.000 a. C. se hunde el continente.
Hacia el 6087 a. C. el segundo Rey Tamil superviviente se convierte en un rey Pandya (sic)
En el siglo VII  a. C. se escribe el Kalittokai, el testimonio más antiguo en gramática Tamil

Mathivanan propone que la invasión de los arios del norte fue la que terminó con los restos de aquella civilización que se habían asentado en el sur de la India y en Sri Lanka.

Sobra decir que las teorías del Mathivanan este no son aceptadas por los historiadores ortodoxos.

Mas info y fuentes aquí: Whiskypedia en castellano sobre los Tamil: http://es.wikipedia.org/wiki/Tamil_%28pueblo%29,   en inglés sobre KK, http://en.wikipedia.org/wiki/Kumari_Kandam; aquí, también en inglés: http://www.tamilnet.com/art.html?catid=79&artid=13862, y aquí: http://koenraadelst.bharatvani.org/reviews/atlantis.html, como no, en inglés.

LEMURIA. PARTE 4. W. SCOTT ELLIOT


Perpetrado por Oskarele

Blavatsky, como ya dijimos, palmó en 1891. Uno de sus discípulos más destacados, William Scott Elliot (del que, curiosamente, se sabe que murió en 1930, pero no cuando nació, y del que ya hemos hablado en artículos anteriores de esta sección), delegado de la Sociedad Teosófica en Gran Bretaña, escribió una monografía en siete tomos titulada “The story of Atlantis and the lost Lemuria”, que, supuestamente, se basa en las mismas fuentes que “La doctrina secreta”, es decir, que le fue dictado telepáticamente por los Mahatmas tibetanos… incluso afirmaba tener unos mapas de los antiguos continentes (que teneis en el blog de PLQHQ)

La obra, editada en 1925, en realidad era una versión ampliada de dos obras anteriores suyas: “The Story of Atlantis” de 1896 y  “The Lost Lemuria” de 1904, y es, como la de su maestra, es de un espesor brutal, cargada de datos, citas y palabras complejísimas.

Pa muestra, un botón:

“De cuatro a cinco millones de años, en guarismo redondo, duró la vida geológica de la Atlántida, porque este tiempo hace poco más o menos que en parte del continente lemúrico, todavía firme a la sazón, aparecieron los remoahles, primera subraza de la cuarta raza raíz que iba a poblar la Atlántida. Si recordamos que en el proceso de la evolución, el guarismo 4 representa invariablemente no sólo el nadir del ciclo respectivo, sino el período más breve, tanto en un manvántara como en una raza, podremos presumir que Lemuria existió durante un número de millones de años muy superior al asignado al continente atlante o de la cuarta raza. Pero respecto a Lemuria no tenemos fechas, ni siquiera aproximadas, por lo que sólo cabe apoyarnos en las épocas geológicas, tal como las conoce la ciencia moderna.”

Básicamente, en este texto, lo que plantea es que Lemuria existió durante muchos millones de años, muchos más de lo que existió la Atlántida, que, además, queda claro que fue habitada por descendientes de lémures.

Lemuria, según Scott Elliot, surge como un trozo desgajado del antiguo continente nórdico de la Hiperbórea.
Los “Manus”, extraños supervisores invisibles del mundo, eligieron esta tierra como el lugar donde evolucionaría la tercera raza matriz, de la que acabaría saliendo el ser humano.

De la etérea segunda raza (invisible para nuestros órganos visuales) procedió la tercera, la de los lémures,  “cuyos cuerpos estaban ya constituidos de gases, líquidos y sólidos, es decir, de las tres más densas subdivisiones del plano físico”, aunque en un principio su esqueleto era cartilaginoso, no alcanzando el status óseo hasta una evolución posterior. “Así es que la evolución de la raza lemúrica es uno de los más oscuros al par que interesantes puntos de la línea evolutiva del hombre; porque durante este período, no sólo alcanzó la verdadera humanidad, sino que su cuerpo experimentó profundas alteraciones físicas y hubo dos mudanzas en el procedimiento funcionario de la reproducción



En un primer lugar destaca el aparato visual de los lémures (aquella visión psíquica de la que hablaba la Blavatsky): en un primer momento tenían solo dos ojos frontales, “hasta que después nació en medio de la frente un tercer ojo cuya reminiscencia es la glándula pineal, hoy centro único de visión astral, y órgano entonces no sólo de la vista astral, sino también de la física…

Conforme empezó a solidificarse poco a poco el gigantesco cuerpo gelatinoso comenzaron a mantenerse erguidos. “Es en extremo curioso que cuando la primera raza pudo mantenerse en pie y andar en posición vertical, con igual facilidad caminaba hacia atrás que hacia adelante, no sólo a causa de la capacidad visual del tercer ojo, sino también por la singular configuración de los talones, a que luego nos referiremos…

Según  Scott-Elliot, los lémures medían entre los 5 y los 6,40 metros de estatura.  Tenían la cara plana, exceptuando un hocico saliente, muy parecido al de los cerdos, y carecían de frente. Su piel era de color marrón verdoso y su ojo posterior giraba 90 grados, como el de los camaleones, lo  cual  les permitía ver a derecha e izquierda. Sus talones sobresalían tanto que les permitían andar hacia atrás tan fácilmente que como hacia adelante, utilizando su inmensa cola reptiliana para mantener mejor el equilibrio…

“El aspecto del hombre de esta raza, según queda descrito, causaba cierta repugnancia, pero no era del todo inculto, y representaba el vulgar término medio de las gentes de su tiempo”… aunque, en la actualidad, sería más bien algo terrible.

Si esto os resulta chocante, agarraos, que vienen curvas… Después de la descripción de estas gentes, pasa a describir como era su reproducción: al principio los lémures eran hermafroditas que ponían huevos. Ya Blavatsky planteaba esta evolución sexual, planteando que los lémures no dejaron de ser hermafroditas hasta su quinta subraza: “A últimos de la cuarta subraza, la criatura perdió la facultad de andar apenas salida del huevo, ya fines de la quinta los seres humanos nacieron ya en las mismas condiciones y según el mismo procedimiento de nuestras históricas generaciones. Por supuesto que la mudanza requirió millones de años”

Sin embargo, durante su desarrollo sexual cometieron el error de cruzarse con animales (sic), dando lugar a los monos que hoy pueblan nuestro planeta… “Al ver esto los Lhas (seres cósmicos de los que también hablaba Blavatsky, que tenían como misión ayudar a los lémures en su evolución), que no habían formado hombres, lloraron diciendo: «Los amentes han mancillado nuestras futuras moradas. Esto es Karma. Moremos en otras.” Así que los Lhas fueron sustituidos por unos seres procedentes de Venus (los venusianos, ya mencionados por Blavatsky a los que llamó "Señores de la Llama", habían creado una civilización muy avanzada en su propio planeta, que aun existiría), y son los que les enseñaron a alcanzar la inmortalidad mediante la reencarnación personal (también trajeron varios presentes a nuestro planeta, como las abejas y los plátanos, que tendrían pues un origen extraterrestre…)

“Durante la séptima subraza ya últimos de la sexta, aprendieron los lemurianos a edificar ciudades populosas, de ciclópea arquitectura, adecuada a los gigantescos cuerpos de la raza. Edificaron las primeras ciudades en la vasta región montañosa del continente que, según aparece en el primer mapa, comprendía la actual isla de Madagascar”.

Blavatsky ya afirmaba en “La Doctrina Secreta” de una ciudad construida solo con tempanos de lava, a unas treinta millas al occidente de la actual Isla de Pascua, que fue destruida por los volcanes. Precisamente la Isla de Pascua fue uno de los pocos restos que quedaron de ese continente mítico, y sus gigantescas estatuas, los Moais, representan, según Blavatsky y Scott, “no sólo las facciones, sino también la estatura de quienes las esculpieron, o tal vez de sus antecesores, pues dichas estatuas datan, según toda conjetura, de la época de transición entre las razas lemúrica y atlante.

En diferentes puntos del continente florecieron interesantes y complejas civilizaciones con regímenes urbanos y políticos, aunque muchas tribus, parcialmente civilizadas, siguieron llevando una vida nómada. 

Fue también esa séptima subraza las que recibieron de los venusianos (sic) la idea de un Ser Supremo, simbolizado en el sol, con el que comienza la historia de las religiones.

A diferencia del futuro destino de la Atlántida, que pereció anegada por aguas diluviales,  Lemuria fue destruida por convulsiones sísmicas, y asolada por las ardientes cenizas y el ígneo polvillo de innumerables volcanes.

Los lemurianos hallaron la muerte asfixiados por el humo o abrasados por el fuego.

No obstante sobrevivió una parte de Lemuria: una península que se extendía hacia el Atlántico Norte y  que más tarde sería conocida como la Atlántida, donde nació y floreció la cuarta raza matriz de la Blavotsky, hace unos 800.000 años: los atlantes, que durante siglos pelearon con los restos de sus antepasados lémures (que vivían en lo que ahora es Australia)

Aquí tenéis el libro completo  “The story of Atlantis and the lost Lemuria”: http://www.erbzine.com/mag11/1122.html.

LEMURIA. PARTE 3. BLAVATSKY Y LEMURIA


Perpetrado por Oskarele

Nuestra siguiente protagonista, Helena Blavatsky, de la que hemos hablado ya en esta sección, en los capítulos dedicados a la Atlántida y la Teosofía,  tomó, por decirlo suavemente, “prestada” la obra de Jacolliot, sin nombrar: en un análisis de "Isis sin velo", el orientalista estadunidense William Emmette Coleman encontró que madame Blavatsky había tomado textualmente 17 pasajes del primer libro del francés “La Biblia en la India, o la vida de Iezeus Christna”, de 1869. Posteriormente, Blavatsky si señalaría su obra como referencia en “La doctrina secreta”, obra trascendental en la mitología de los continentes perdidos, que pretendemos analizar a continuación.

Hace tiempo, cuando hablábamos de la Atlántida, publicamos una introducción biográfica de esta controvertida, fraudulenta, pero, a la vez, interesantísima señora, que tenéis aquí . Así como un resumen de su obra clave, “The Secret Doctrine, the Synthesis of Science, Religion and Philosophy” (La doctrina secreta, síntesis de ciencia, religión y filosofía), publicado en 1888.

Aquel libro, os recuerdo, según ella fue en parte inspirado por los Mahatmas, unos maestros de la India que mediante diferentes métodos le transfirieron la historia, que a su vez, ya había sido escrita en un pergamino antiguo, “El Libro de Dzyan”, al que habría tenido acceso y que decía haber estudiado.

En aquella monumental obra se plantea, como ya vimos, que la Tierra será habitada por 7 razas “matriz”, siendo la nuestra la 5º de una serie que comenzó hace millones de años. A su vez, cada una de estas razas está formada por siete “subrazas”. Cada una de las cuatro razas matriz anteriores vivieron en un espacio geográfico totalmente diferente al nuestro: la primera raza vivió en lo que llama “La Isla Sagrada e imperecedera”, la segunda habitaba el antiguo continente ártico de Hiperbórea...

La tercera "raza matriz" fue la de los lémures, y habitó, como no, en Lemuria.

Y la cuarta fue la de los atlantes.

El  término “Lemuria” lo tomó prestado de las ciencias biológicas del momento: P. L. Sclater, entre 1850 y 1860 planteó con fundamentos zoológicos la existencia de un continente que se extendía desde Madagascar hasta Ceilán y Sumatra. Para ello propone varios animales que eran comunes en zonas muy alejadas, como los propios lémures. “Este gigantesco Continente, que se extendía desde el Océano Indico hasta la Australia, ha desaparecido ahora por completo bajo las aguas del Pacífico, dejando aquí y allá solamente algunas de las cumbres de sus montes más elevados, que en la actualidad son islas”.  Los humanos lémures de Blavatsky  eran unos seres gigantescos, sin cerebro, de aspecto entre reptil y simiesco.

 “La Lemuria no fue sumergida como la Atlántida, sino que se hundió bajo las olas, debido a temblores de tierra y a fuegos subterráneos, como sucederá un día con la Gran Bretaña y Europa.”

En “La doctrina secreta” hace una descripción bastante detallada de estos lémures: Tenían cuatro brazos y un sólo ojo en la parte posterior de la cabeza, lo cual les confería "visión psíquica", por lo que no tenían necesidad de usar ninguna lengua hablada. Vivían en cuevas inmensas, de cientos o miles de kilómetros, escavadas en el suelo y, aunque carecían de cerebro propiamente dicho, podían usar su fuerza de voluntad para mover montañas, en sentido literal. Además, en un primer momento tienen reproducción ovípara (con huevos…) pero evolucionan (o según Blavatsky, involucionan) hacia la reproducción sexual, que luego tendrían los humanos.

Cuando Lemuria se hundió bajo las aguas, los lémures, que habían ido evolucionando (hay que recordar que dentro de cada raza existen siete subdivisiones, unas mas “avanzadas” que otras), se esparcieron por todos los alrededores del antiguo gran continente: por un lado se mezclaron con los atlantes, la cuarta raza matriz, que ya existía, pero por otro se mezclaron con los hombres actuales de la quinta raza, que aparecerían miles de años después.

LEMURIA. PARTE 2. LOUIS JACOLLIOT Y LA LEMURIA DEL PACIFICO (MU)


Perpetrado por Oskarele

En 1874 (diez años después de que Sclater y Haeckel propusiesen la existencia del continente mítico al que llamaron Lemuria, de lo que hablamos en el artículo anterior), un abogado francés, Louis Jacolliot (1837-1890) que trabajó como juez en la India, aunque también fue escritor y conferenciante, publicó un extraño libro llamado “Histoire des vierges, les peuples et les continents disparus” (Historia de las vírgenes, personas y continentes desaparecidos), que posteriormente sería citado por nuestra siguiente protagonista, Helena Blavatsky, en su libro “La doctrina secreta”, como una de las fuentes de estudio sobre el tema de Lemuria.

Entre otras cosas, afirmaba que había unas “tablillas sánscritas” que contaban la historia de un continente (llamado “Rutas”) hundido en el océano Índico, aunque Jacolliot lo resitúa en el océano Pacifico y lo relaciona con el mito de Atlantis.

Planteaba, pues, que aquellas antiguas leyendas de la India decían que hace varios cientos de miles de años existía un continente inmenso que se hundió por convulsiones geológicas y “cuyos fragmentos pueden encontrarse en Madagascar, Ceilán, Sumatra, Java, Borneo y las islas principales de la Polinesia.”

“Las altas mesetas del Indostán y Asia, según esta hipótesis, sólo habrían sido, en aquellas lejanas épocas, grandes islas contiguas al continente central…”.

Este continente habría alcanzado un alto grado de civilización, que fue heredada por los habitantes de la península India. Los pueblos de aquel mítico lugar eran llamados “Rutas” y de su lenguaje surgió, según Jacolliot, el sanscrito.

Ahora bien ¿Tendrá que ver esto algo con la antigua leyenda de la Atlántida que recoge Platón en sus diálogos y de las que hablamos anteriormente?

Según Jacolliot, la cultura griega procede también de aquellas mentes preclaras que fueron a la India tras el hundimiento del continente. Sin desechar la idea de que hubiese también una gran masa de tierra hundida en el océano atlántico (“cuyos vestigios pueden encontrarse en las islas volcánicas y la superficie montañosa de las Azores, las Canarias y las islas de Cabo Verde”), propone que es posible que la leyenda de la Atlántida sea un eco lejano de aquellas leyendas indias.

Jacolliot propone una ancestral creencia religiosa, común a los habitantes de la Polinesia y a los de la zona del Indo, que afirma que “todas estas islas formaron una vez dos países inmensos, habitados por hombres amarillos y negros, que siempre estaban en guerra; y que los dioses, cansados de sus querellas, encargaron al Océano que los pacificara, y éste se tragó los dos continentes, y desde entonces ha sido imposible conseguir que devuelva a sus cautivos. Sólo las crestas de las montañas y las mesetas elevadas escaparon a la inundación, por el poder de los dioses, que percibieron demasiado tarde el error que habían cometido”.

Con esta base, Jacolliot llega a la siguiente conclusión: “Sea lo que sea que pueda haber en esas tradiciones, y sea cual sea el lugar donde una civilización más antigua que la Roma, Grecia o Egipto e India se desarrollaran, es seguro que esta civilización existió, y es de gran importancia para la ciencia recuperar sus restos, por débiles y fugitivos que puedan ser.


La conclusión final del autor, que visitó personalmente todas las islas de la Polinesia,  que dedicó años al estudio de la religión, lenguaje y tradiciones de casi todos los pueblos, es la siguiente: “En cuanto al continente polinesio que desapareció en el tiempo de los últimos cataclismos geológicos, su existencia se funda en tales pruebas, ante las que, para ser lógicos, no podemos seguir dudando… Las tres cimas de este continente, las islas Sandwich, Nueva Zelanda y la Isla de Pascua, distan unas de otras de mil quinientas a mil ochocientas leguas, y los grupos de islas intermedias, Viti (Fidji), Samoa, Tonga, Futuna, Ouvea, las Marquesas, Tahití, Pomotu, las Gambier, se hallan distantes de estos puntos extremos de setecientas u ochocientas a mil leguas…

…Todos los navegantes están de acuerdo en decir que los grupos extremo y central no han podido jamás comunicarse, en vista de su posición geográfica actual, con los  medios insuficientes de que disponían. Es físicamente imposible cruzar semejantes distancias en una piragua… sin una brújula, y viajar meses sin provisiones…

…Por otra parte, los aborígenes de las islas Sandwich, de Viti, de Nueva Zelanda, de los grupos centrales, de Samoa, Tahití, etc., jamás se habían conocido; nunca habían oído hablar unos de otros, antes de la llegada de los europeos. Y sin embargo, cada pueblo de éstos sostenía que su isla había formado parte en un tiempo de una inmensa extensión de tierra, que se extendía al Occidente hacia el lado de Asia. Y todos ellos se vio que hablaban la misma lengua, que tenían los mismos usos y costumbres, la misma creencia religiosa. Y todos a la pregunta: “¿Dónde está la cuna de vuestra raza?”, por toda respuesta, extendían su mano hacia el sol  poniente…”


Posteriormente, Jacolliot derivó sus investigaciones hacia otro tema que algún día trataremos, la existencia de una civilización oculta en el interior de la Tierra (la famosa leyenda de Agartha o la Tierra Hueca), tema que plantea en su obra de 1884 "La ciencia oculta de India", donde revela detalles acerca de un reino subterráneo heredero de la sabiduría de esa civilización olvidada, y cita algunos relatos específicos de la antigua India, como el "Agrouchada Pariskshai" que habla de un paraíso subterráneo que existe desde “tiempos anteriores a nuestra era”.


Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Louis_Jacolliot, aquí: http://www.pastichesdumas.com/pages/Auteurs/Jacolliot.html, aquí: http://www.sacred-texts.com/eso/osi/index.htm. Citas extraidas de “La Doctrina Secreta” de Mme. Blavatsky