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EL SINDROME AMOK Y LOS ASESINOS DE MASAS


Perpetrado por Oskarele 

En esta sección de psychokillers estamos tratando algunos de esos terribles y perturbadores casos de asesinatos protagonizados o por enfermos mentales con un visión distorsionada de la realidad (Ed Gein, Albert Fish) o por psicópatas puros (no considerados como enfermos mentales, y por lo tanto, conscientes de lo que hacen), como Ted Bundy o Ed Kemper. Pero existe otro tipo de asesino, tremendamente peligroso, más que nada por lo imprevisible y lo brutal de sus crímenes. Se trata del asesino de masas (mass murder), del típico que se sube a un tejado o se mete en una hamburguesería y dispara aleatoriamente a todo el mundo. 

Curiosamente este fenómeno tiene mucho que ver, salvando las distancias, con un fenómeno que se da en algunos países asiáticos y que se denomina “Sindrome Amok”, un síndrome cultural que consiste en una súbita y espontanea explosión de rabia salvaje, que hace que la persona afectada corra locamente, armada, y ataque, hiera o mate indiscriminadamente a las personas y animales que aparezcan a su paso, hasta que el sujeto es inmovilizado o se suicida. 

Se trata de un trastorno genuinamente asiático (en Filipinas a los afectados por tal rapto de locura son conocidos como “tulisanes” o “juramentados). De hecho el nombre procede de la palabra malaya “meng-âmok”, que significa “atacar y matar con ira ciega”, pues fue en aquel país donde se observó por primera vez el fenómeno, dado a conocer por el psiquiatra yanqui Joseph Westermeyer años después, en 1972. 

El caso es que el trastorno está relacionado con fenómenos culturales diversos y variedades del síndrome se dan en diferentes lugares: el dhat (propio de la India) y el latah (Sureste de Asia y el Pacífico Sur), cafard en Polinesia, iich’ aa entre los indios navajos… o el famoso Berserk de Escandinavia (curioso esto último, pues procede de una unidad de elite de los antiguos vikingos, cuyos miembros llevaban una piel de oso –bear- como única protección, pero luchaban como enloquecidos, con una furia aterradora, seguramente por un elixir a base de hongos y yerbas que tomaban) 

Además, la Criminología considera muchos asesinatos masivos como productos de este síndrome, ya que, según la OMS, un Amok sería un “episodio aleatorio, aparentemente no provocado, de un comportamiento asesino o destructor de los demás, seguido de amnesia y/o agotamiento. A menudo va acompañado de un viraje hacia un comportamiento auto-destructivo, es decir, de causarse lesiones o amputaciones llegándose hasta el suicidio” 

Un ejemplo pa entendernos: en abril de 1982, Woo Bom Kom, policía de 27 años de Corea del Sur, enloqueció violentamente tras discutir con su novia, se puso ciego, se fue a la armería de su comisaria y se hizo con dos escopetas, abundantes balas y ocho bombas de mano. Con todo esto inició una ronda nocturna  por varias aldeas de la zona con el resultado terrible de 72 personas muertas (su novia la primera, él el último). 

Otro ejemplo, más antiguo. Howard Unruh, 28 tacos, veterano de guerra y experto tirador de artillería pesada. Salió a las calles el 6 de septiembre de 1949 de East Candem, New Jersey, con dos pistolas. En 12 minutos mató a 13 personas. 

Un ejemplo patrio: en España, en 1989, Paulino Fernández, un campesino paranoico, perdió la cabeza y se dedicó a matar gente a la carrera en tres pueblos distintos, con la novedad de que lo hacía a cuchillo. Mató a seis personas, hiriendo a otras siete. Después se fue a su casa, metió fuego en la planta baja y se acostó en la cama. 

Un caso genuinamente estadounidense es subirse a una azotea y empezar a disparar aleatoriamente. Un ejemplo: en agosto de 1966 Charles Whitman se subió a la Torre del Reloj del campus de la Universidad de Texas, desde donde disparó con un rifle, con el brutal resultado de trece muertos y treinta y un heridos en hora y media. Tuvo que ser abatido por la pasma. Otro ejemplo: Nueva Orleans, 1973. Tres francotiradores negros liderados por Robert Essex, marine de 23 años, apostados en lo alto de un hotel, disparan aleatoriamente causando 9 víctimas. 

Otra variedad, por desgracia también común en los USA, se dio por primera vez ese mismo año, 1966. Robert Smith, estudiante de 18 años de la Escuela Superior de Arizona, entro en el Instituto de Belleza Rosefleur de Phoenix, asesinando a cinco mujeres. Años después los sucesos del Instituto Columbine vuelven a poner de actualidad esta variedad de asesinos de masa: Dos adolescentes, Eric Harris, de 18 años de edad, y Dylan Klebold de 17, entraron en la escuela, de donde eran alumnos, armados hasta las trancas, y antes de suicidarse, realizaron numerosos disparos en la cafetería y en la biblioteca de la escuela, asesinando a 13 personas (12 alumnos y un profesor) e hiriendo a 24 alumnos, resultando un total de 15 personas fallecidas (ellos dos incluidos). 

Otro ejemplo: en julio de 1984, James Oliver Huberty, cazador experto y supremacista blanco, se mete en un MacDonalds en San Isidro, California, matando a 21 personas. 

Así tenemos las tres variedades principales de asesinatos en masa tipo Amok: disparar a la carrera (por ejemplo, nuestro patrio Crimen de Puerto Hurraco), disparar de un tejado o entrar en un establecimiento disparando aleatoriamente. 

Cabe destacar como, aunque hay muchos casos en Europa, Asia y Sudamerica, la mayor parte de los casos conocidos se han dado en los Estados Unidos, posiblemente por el fácil acceso a las armas de fuego, donde es raro el año en el que no se produce un suceso de estos. 

Algo parecido es el caso de los llamados “Spree killers”, personas que cometen una serie de asesinatos en un intervalo corto de tiempo y en un lugar dado. La diferencia está en que estos suelen planear sus crímenes, no respondiendo a un brote espontaneo, pero la verdad es que ambas definiciones se rozan. Un ejemplo: Anders Behring Breivik, que el 22 de julio de este mismo año asesinó a 93 personas en el atentado de coche bomba en Oslo y la sucesiva masacre en la isla de Utoya. 

ED GEIN.

Perpetrado por Oskarele

Uno de los casos más terribles e impactantes de este escabroso tema de los psychokillers es el de un granjero de Wisconsin, EEUU, que impactó de manera brutal la conciencia colectiva americana en los años 50, y no por el numero de sus víctimas, que no fue demasiado elevado comparándolo con otros asesinos en serie, sino por lo que encontró la policía en su casa y el análisis psicológico posterior a su detención. Se trata de Ed Gein, también conocido con el torerísimo apodo de “El carnicero de Plainfield”.

8 de diciembre de 1954. En un bar de Plainfiel, Wisconsin, llamado “La taberna de los Hogan”, un cliente encuentra un enorme charco de sangre. La dueña del local, Mary Hogan, no está. Había desaparecido. Sin señales de que haya pasado algo violento. Sin señales de robo de ningun tipo. Pero sí indicios de que alguien había arrastrado un cuerpo dejando un reguero de sangre desde el charco hasta la calle. Todo indicaba el homicidio de Mary, pero esta no aparece.

3 años después. 16 de noviembre de 1957. Se repite la historia. Bernice Worden, propietaria de una ferretería en el pueblo, desaparece, y se encuentra en la tienda un enorme charco de sangre. La policía, rauda y veloz, investiga los últimos clientes y resulta que la ultima venta anotada en el libro de contabilidad había sido a un tipo raro del pueblo, un hombre pequeño y tímido que vivía en una granja a pocos kilómetros de allí.

Su nombre era Ed Gein.

Cuando la policía va en su busca descubren un espectáculo terrible y dantesco en su granja: encuentran el cuerpo decapitado de Bernice Worden en el cobertizo de Gein, colgada boca abajo por las muñecas y los tobillos, abierta en canal y destripada. Pero esto es solo el principio: aquella era la casa de una mente enferma, llena de basura, desperdicios, ropas viejas, herramientas oxidadas y montones de revisas y libros, pero también cosas perturbadoras, como un fregadero lleno de arena o una dentadura postiza sobre un mantel… y mezclado con todo esto cráneos humanos, unos cortados transversalmente y usados como cuencos, otros intactos, con su pelo y su piel incluidos, junto con un sinfín de restos humanos más… una silla de cocina forrada con piel humana, un chaleco hecho con piel curtida de un torso femenino, que incluía los dos pechos (prenda con la que, según confesó posteriormente Gein, solía vestirse y pasear por la casa), cabezas reducidas, vaginas curtidas, un collar hecho con pezones… y en el cubo de la basura de la cocina encuentran la cabeza de Bernice. 





Sin embargo, la investigación posterior desveló que en realidad solo había matado a estas dos mujeres. El resto de restos humanos pertenecían a trece cadáveres de Ed había robado del cementerio local.

Lógicamente la investigación policial se centró en averiguar quién era en realidad aquel monstruo.

Se llamaba en realidad Edward Theodore Gein y había nacido el 27 de agosto de 1906 en La Crosse, otra localidad de Wisconsin. Tenía un hermano mayor, Henry. Y una familia rota desde que nació, pues su padre era un borracho violento y la madre sufría un calvario. Aun así no se divorció por sus fuertes creencias cristianas. Poco tiempo después de nacer se compraron una granja en las afueras de la pequeña ciudad de Plainfield, Wisconsin, que a su vez, se convirtió en sede permanente de la familia Gein. Augusta, la madre de Ed, quería vivir apartada del pueblo para evitar que terceras personas influyesen en la mente de sus dos hijos, que solo fueran de la casa a la escuela y de la escuela a la casa. Y esto se debía a que, dentro de sus extremistas concepciones religiosas, quería apartar a sus hijos de la que consideraba innata inmoralidad del mundo. Consideraba que todas las mujeres eran putas y que estas, junto con el alcohol, eran los instrumentos favoritos del diablo. En definitiva, no pudieron tener ni amigos. 




Imagínense. Problemas en el colegio donde por su timidez y su cierto amaneramiento, era objeto de burlas, pero donde también atemorizaba y preocupaba a profesores y compañeros por sus violentos ataques de risa espontáneos, o por sus largas horas sin hablar. Aun así no tenia malas notas. Pero no era suficiente para la madre que lo veía como un fracasado. Como su padre.

Tras el colegio los dos hermanos comenzaron a hacer pequeños trabajos y chapuzas para ayudar en los gastos de la casa, sobre todo tras el fallecimiento del padre de un ataque al corazón. Curiosamente ambos fueron considerados confiables y honestos por sus vecinos. Tanto que Ed, incluso, trabajo cuidando a los hijos de algunos de ellos. Es más, parecía relacionarse más fácilmente con los niños que los adultos.

Pero conforme fueron creciendo, el hermano mayor, Henry, se fue alejando y rebelando contra la visión del mundo materna. Y preocupado por la influencia que tenía su madre sobre Ed, discutieron más de una vez, acabando siempre la cosa en una brutal paliza de la madre… a ambos.

Según contó el propio Ed, en mayo de 1944, su hermano decidió meterle fuego a unas basuras acumuladas en la propiedad. Dijo que en un momento dado se separaron, y que lo perdió de vista. Finalmente, llamó a la policía y el joven Henry Gein fue encontrado muerto… pero, curiosamente, el terreno donde fue encontrado no tenia restos del incendio y el cadáver presentaba fuertes golpes en la cabeza. Aun así, el forense dictaminó muerte natural provocada por asfixia. No se presentaron cargos contra Ed, a pesar de lo dudoso de las circunstancias.

Ahora solo quedaban Ed y su madre.

Pero esta murió solo un año después, el 29 de diciembre de 1945, tras una serie de derrames cerebrales.

Gein quedó devastado.

Permaneció en la finca. Eso si, dejando la habitación de su madre intacta, así como la sala de estar y el salón, las habitaciones que utilizaba su madre. Vivió en una pequeña habitación junto a la cocina.

Desde entonces entró en una espiral de aislamiento y locura que llevó a los terribles crímenes con los que empezábamos. 

Un particular aquelarre solitario de fetichismo, travestismo, necrofilia y canibalismo.




¿Provocado por qué?

Pues por dos cosas, sobre todo. Por un lado la edípica relación con su madre, fundamentalista religiosa fanática y posesiva. Por otro una severa esquizofrenia. Ambas cosas, junto con una serie de fijaciones infantiles (su afición por la caza, el rechazo a las mujeres por un lado, y su deseo confesado a cambiarse de sexo, por otro), y la tremenda soledad en que la que vivió desde que murió su madre, convirtieron a este granjero en un monstruo extremo.

Un ejemplo radical de lo que una mente enferma es capaz de hacer.

Gein fue declarado culpable pero exento de pena por ser un enfermo mental. Fue recluido en un psiquiátrico de por vida, hasta que palmó en 1984. Fue un paciente ejemplar.

Como curiosidad decir que el caso se hizo tan popular que la policía tuvo que precintar la casa de Gein, por miedo a que se convirtiese en un santuario para chalados. Finalmente alguien la acabó quemando a finales de los 50. Lo que no pudieron evitar es que un tipo llamado Bunny Gibbons, en 1958, comprase por 770 pavos el Ford del 49 de Gein y lo exhibiese como atracción cobrando 25 centavos la entrada. Más de dos mil personas pasaron a ver el coche en dos días, hasta que las autoridades lo prohibieron.

El ingenio popular creó, incluso, macabros chistes sobre Gein: “¿Por qué Eddie ponía tan fuerte la calefacción en su casa? Para que a los muebles no se les pusiera la carne de gallina”? (humor como exorcismo???)

El caso de Gein inspiró, por cierto, varias películas, como “Psicosis”, de Hitchcock (Norman Bates y su enfermiza relación con su madre), “El silencio de los corderos”, de Jonathan Demme, o “La matanza de Texas”, de Tober Hooper.

Por cierto, en la actualidad sus restos reposan en el cementerio de Plainfield, Wisconsin, junto a los de su madre…

ED KEMPER. EL GIGANTE ASESINO.

Perpetrado por Oskarele

Y llegamos al tercero del trió de asesinos que a principio de los setenta aterrorizaron la ciudad de Santa Cruz, California, hasta el punto de ser conocida en aquella época como “la capital mundial del crimen” (por cierto, en la película “Jóvenes Ocultos”, de 1987, se hace una clara referencia a esta ciudad, aunque en la peli se llama Santa Carla, pero también se le conoce como “la capital…”). Se trata de Edmund Emil Kemper III y forma junto a Herbert Mullin y John Linley Frazier, de los que ya hemos hablado, el trió de asesinos que comentaba.

Eso sí, este tipo era muy diferente de los otros asesinos de Santa Cruz. Era más grande, físicamente hablando, pues pasaba de los dos metros y pesaba 130 kilos. Pero además, a diferencia de los otros dos, psicóticos diagnosticados y declarados, este no tenía ningún trastorno mental que dañase su conciencia y poseía un cociente intelectual de 136. Distinguía, en definitiva, el bien y el mal y ni escuchaba voces ni hablaba con Dios. 
Pero desde pequeño manifestó un comportamiento claramente sociopatológico.

Él mismo narró como tuvo una infancia difícil, con una madre tiránica (le obligaba a dormir en el sótano para que no tuviese contacto con sus hermanas) que se casó con varios hombres sucesivamente, con estancias en casa de sus abuelos maternos tras cada divorcio, problemas con los padrastos… y una serie de “aficiones” terribles y macabras que hacían previsualizar el futuro de este cabronazo: torturaba y mataba animales, representaba rituales sexuales bizarros con las muñecas de sus hermanas… todo esto acrecentado por un añadido: su enorme tamaño, que lo hacía diferente y que le acomplejó siempre.

Así que cuando contaba 16 primaveras, el 27 de agosto de 1964, durante una de aquellas estancias en casa de sus abuelos, asesinó a su abuela (que, parece ser, le puteaba aun mas que su madre) y a su abuelo. Justo después llamó a su madre y le contó la movida.

Las declaraciones que dio a la pasma dejan claro el perfil de este inhumano: él "sólo quería ver qué se sentía al asesinar a su abuela" y mató a su abuelo porqué sabía que se enfadaría por haber matado previamente a la abuela.
Fue internado en el Psiquiátrico Estatal de Atascadero, donde pasó cuatro años y donde, curiosamente, se hizo amigo de su psicólogo y se convirtió en su asistente. Gracias a su inteligencia impresionó a su médico y consiguió el alta, volviéndose a vivir con su madre, al dichoso pueblo de Santa Cruz.

Aparentemente reinsertado, en 1971 entra a currar en el Departamento de Autopistas Californiano. Esto le daría un gran conocimiento de la red viaria que, unido a la afición por el autostop en aquella época hippie y a una dura discusión que tuvo con su madre, hizo que empezase de nuevo a matar.

Así entre mayo de 1972 y febrero de 1973, asesinó a seis colegialas autoestopistas recogidas por él en los alrededores de la universidad de California, donde trabajaba su madre. Todas fueron raptadas y asesinadas de formas diferentes. Luego se las llevaba a su casa, las decapitaba y les cortaba las manos, para, por ultimo violarlas. Luego descuartizaba el cuerpo y tiraba los restos por los acantilados.
Siempre mataba tras discutir con su madre.

Hasta que el 30 de abril de 1973, Kemper asesinó a su madre de un martillazo mientras dormía. Luego la decapitó, usando durante un rato la cabeza como diana para tirar dardos y para tener sexo. En su declaración, Kemper dijo que "eso parecía apropiado, tanto como ella me maldijo, gritó y chilló por muchos años".

Aun no tuvo bastante. Al día siguiente el monstruo llamó a una amiga de su madre, la invitó a casa y la estranguló.
Un día después se fue en coche hacia el este y, desilusionado ante la ausencia de la noticia de los crímenes en la radio, decidió entregarse a la policía, confesando los crímenes desde una cabina de teléfonos. Les confesó qué había hecho y donde podía encontrarle, además de reconocer su necrofilia y canibalismo.

Durante el juicio se le intentó defender con el argumento de la locura. Pero se determinó que estaba cuerdo cuando cometió los crímenes. Su abogado defensor, James Jackson, curiosamente, fue también el que defendió a Herbert Mullin y John Linley Frazier. El fiscal acusador de Santa Cruz fue también el mismo en todos los casos, Peter Chang, aquel que llamó a su condado como “la capital criminal del mundo”… y no me extraña.

Fue hallado culpable y condenado a cadena perpetua por ocho asesinatos (no fue condenado a muerte porque en aquel momento estaba suspendida en California).
“Soy americano; mate chicas americanas. Soy un ser humano y maté seres humanos. Y lo hice en mi sociedad”… dijo el tipo…

Curiosamente, y por último, en prisión Ed Kemper pasó a ocupar una celda junto a Herbert Mullin. Este ultimo detestaba al otro porque, como afirmaba el gigante asesino, "había matado sin tener unas buenas razones para ello”. Aborrecía, además, las canciones que entonaba.
Kemper lo molestaba constantemente, aunque a veces le regalaba dulces.

Putos psicópatas.

HERBERT MULLIN. EL PSICOPATA QUE QUERÍA EVITAR TERREMOTOS.

Perpetrado por Oskarele

Hablábamos el otro día del perturbado asesino John Linley Frazier, responsable de cinco muertes en octubre de 1970, en la localidad de Santa Cruz, California. Decía que le hablaba Dios y que iba a liberar el planeta de los humanos que no cuidasen el medio ambiente. Pues bien, curiosamente, en aquella misma localidad, Santa Cruz, otra psicópata, Herbert William Mullin, asesinó, entre octubre de 1972 y febrero de 1973, a trece personas. Veamos quien fue. Y veremos también porque esta ciudad se convirtió, según las palabras de su Fiscal Jefe, en la “Capital mundial del crimen”.

Nació en el 47 y nada en la infancia de Mullin hacía prever su enfermizo comportamiento posterior, aunque él mismo, posteriormente, declararía que sus padres le maltrataban. Claro que también dijo que enviaban amenazas telepáticas a los otros niños para que no jugaran con él… pero la verdad parece ser otra, pues si tenía muchos amigos de pequeño y era “popular”, tanto que en el último año de High School fue elegido por sus compañeros como "el que más probabilidades tenía de llegar al éxito".

Pero poco tiempo después todo cambió: uno de sus mejores amigos falleció en un accidente de moto y esto afectó enormemente a Herbert. Se le fue la pinza y construyó en su cuarto un santuario dedicado a su amigo muerto. Años después dijo que durante un tiempo pensó que era homosexual, a pesar de tener novia desde tiempo antes.

Además, poco tiempo después, otro amigo, Jim Ganiera, le introdujo en el mundo de las drogas. Aun así estudió un curso de dos años de Ingeniería de Caminos. Y en 1967 asistió a otro sobre Religiones Orientales durante tres meses, durante los cuales, parece ser, se hinchó de LSD.

Todos estos factores, y alguno más, llevaron a que en 1969 sufriese su primer ataque de locura, ingresando en un hospital y diagnosticándosele una esquizofrenia paranoide.

Queda bajo tratamiento, pero no lo toma. Vagabundea un par de años por ahí, de los que poco se sabe (parece ser que estuvo internado en un par de centros mas), hasta que en 1972 regresa a casa de los padres, que buscan algún centro cercano donde pueda ser atendido… sin éxito.

Pero, curiosamente, por aquella época, el gobernador de California, un actor mediocre que acabará siendo presidente de los USA, Ronald Reagan, en un ensayo de economía ultraliberal, que años después llevaría a la práctica durante sus ocho años como líder del mundo civilizado, decidió cerrar todos los manicomios públicos para ahorrar pasta.

Esta medida, lógicamente, tuvo que ver con la explosión de crímenes psicopáticos en aquellos años setenta en California. Entre estos, precisamente, el caso que nos ocupa, pues los padres, por culpa de este Decreto Reagan, no pudieron internarlo en un psiquiátrico público ni tampoco tenían pasta para hacerlo en uno de pago.

Y el delirio absoluto estalló.

Se ve que había leído algo sobre la posibilidad de que California fuese asolada por grandes terremotos. En plena barrena psicológica llegó a la perturbadora conclusión de que para impedir aquellos terremotos tenía que llevar a cabo sacrificios humanos que la naturaleza le exigía. Hizo una regla de tres entre los trece años que hacía que no se producía un seísmo fuerte en Ca. y la guerra de Vietnam, donde, según su enferma visión, se habían producido tantos sacrificios que el ecosistema se había apaciguado.

Pero en octubre de 1972 la guerra estaba de capa caída, así que, temiendo que una catástrofe, decidió encargarse él mismo de realizar los sacrificios. Claro que a esto ayudaban las voces que oía en su interior, que le alentaban a salir y matar por el bien de California.

Así el 13 de octubre inició su terrible carrera criminal, asesinando con un bate de beisbol a un autoestopista. Le siguieron 12 muertes más, hasta que en febrero de 1973 fue detenido. 



Sin ánimo de ser explicito ni morboso, creo que necesario mencionar el segundo crimen: dos semanas después del primer asesinato “las voces” le ordenaron matar a otra autoestopista, Mary Guilfoyle, ya que el medio ambiente estaba siendo contaminado y ella podía resolver el gran terremoto que se acercaba. Después de asesinarla se la llevó a un bosque cercano, la desnudó, la destripó y extrajo algunos órganos para valorar el impacto que la contaminación estaba haciendo en las vísceras… para lo que decidió colgarlas en las ramas de un árbol.

Por cierto, uno de los que mató, Jim Ganiera, fue amigo suyo durante el instituto y fue, precisamente, el que lo introdujo en el mundo de las drogas. Mató a este y a su mujer. Pero también a una señora que vivía en la antigua casa de Ganiera, que le había facilitado la nueva dirección de éste. Y a sus dos hijos pequeños.

Aseguró que aquella mujer se había ofrecido como víctima, igual que a sus hijos.

Debido a que el esposo de esta señora estaba asociado con el narcotráfico, en un principio se considero las 5 muertes, como un ajuste de cuentas.

A comienzos de febrero de 1973, Herbert Mullin estaba de excursión por un parque natural de la zona, Santa Cruz. Allí se topó con cuatro adolescentes, a los que les dijo ser guardia forestal y los que pidió que se marchasen por la contaminación ambiental de la zona, a lo que se negaron. No lo tomaron en serio. Y al día siguiente volvió y los mató a todos.

Poco después fue capturado tras asesinar a su última víctima, un anciano de 72 años en plena calle.

Confesó todos los crímenes, aunque dijo que era una mera herramienta de las voces que le hablaban y defendió que el motivo era prevenir terremotos y que gracias a él no se habían producido…

La culpabilidad estaba clara. Faltaba decidir en el juicio si estaba sano y consciente de lo que hacía o si era un enfermo mental sin control de sí mismo. El caso es que algunos de los crímenes fueron premeditados, por eso fue declarado culpable de asesinato en primer grado en los casos de Jim Gianera, su colega drogata, y la nueva habitante de la casa de este, por ser premeditados, mientras que por las 8 restantes fueron declarados como asesinatos en segundo grado al ser asesinatos impulsivos.
Fue condenado a cadena perpetua.

El caso es por aquella misma época otro asesino en serie, otro desalmado bastardo, estaba causando estragos en el mismo estado, California, en la misma ciudad, Santa Cruz… la misma ciudad donde un par de años antes la había liado John Linley Frazier, el asesino ecologista del que hablamos en el artículo anterior.

Así el tercero de este brutal trió de asesinos asquerosos de Santa Cruz (Ca.) será el más conocido de todos. Ed Kemper, El asesino de las colegiala, del que hablaremos en el capitulo siguiente.

Ah, se me olvidaba, precisamente fue este caso el que provocó que Reagan tuviese que echarse atrás y volver a abrir los psiquiátricos públicos en California, ante la polémica suscitada por las muertes de Mullin…

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Herbert_Mullin, aquí:http://escritoconsangre1.blogspot.com/2008/08/herbert-mullin-asesino-de-santa-cruz.html, aquí: http://www.trutv.com/library/crime/serial_killers/weird/mullin/earthquakes_4.html, aquí: http://deadsilence.wordpress.com/2006/10/16/herbert-mullin/.

JOHN LINLEY FRAZIER. EL CABALLERO DE LA VARA DE LA VIRTUD

Perpetrado por Oskarele

“Vispera de Todos los Santos, 1970. Hoy, los habitantes del Universo Libre han iniciado la III Guerra Mundial. A partir de hoy toda persona y/o grupo de personas que haga abuso del ambiente natural o provoque la destrucción del mismo será castigado por los habitantes del universo libre con la pena de muerte. A partir de hoy, yo y mis camaradas lucharemos hasta la muerte o la libertad contra todo aquel que no defienda la vida natural sobre este planeta. El materialismo debe morir, o la humanidad dejará de existir.
Firmado: El Caballero de la Vara de la Virtud, el Caballero de la Estrella de cinco puntas, el Caballero del Cáliz y el Caballero de la Tizona”
Esta perturbadora y enigmática misiva fue encontrada en un Rolls Royce propiedad de Victor Ohta, oftalmólogo de Soquel, Santa Cruz, California. Unas horas antes del hallazgo su mansión fue pasto de las llamas. Al apagar el incendio se encontraron los cuerpos sin vida de Victor, su mujer Virginia, sus dos hijos pequeños y la secretaria del oftalmólogo.

Era un 19 de octubre de 1970.

Ese mismo día se encontró la ranchera de Virginia en un túnel de tren cerca de la zona. Un tren de mercancías chocó contra el mismo, con la suerte de que no se produjo ninguna desgracia, aunque la intención, obviamente, era otra. Curiosamente, la tapicería del asiento había sido quemada y destrozada.

Situémonos: no hacía mucho del terrible crimen de Charles Manson y familia (a principios de agosto del año anterior, 1969). La paranoia era enorme. Así, nada mas encontrar aquella misteriosa misiva, la pasma comenzó a hostigar a los hippies que vivían en los bosques cercanos a Santa Cruz en busca del asesino.

Cuatro días después se detuvo a John Linley Frazier, de 24 años. Sus huellas habían sido encontradas en el Rolls Royce de la familia asesinada. Vivía con su madre, tras separarse de su esposa. Era vegetariano, mecánico, consumidor habitual de drogas y coleccionaba armas. Y dos años antes de la tragedia había decidido tirarse al vacío: se ve que en un viaje de mezcalina recibió la iluminación. Debía librar al mundo del materialismo y de la polución. Se atiborró de libros sobre ecología, conservacionismo y tarot (de ahí la firma de su mesiánica nota: las cuatro sotas o caballeros del tarot). Entre sus amigos alardeaba en muchas ocasiones de ser la reencarnación de San Juan. Y que la voz de Dios guiaba sus acciones.

Y empezó su terrible cruzada por los Ohta, que Vivian cerca de la casa materna y a los que conocía bastante. Lo hizo, según dijo en el juicio, “porque estaban muy materializados” y porque “contaminaban y destruían la tierra"…

Pasará a los anales mediáticos porque el primer día de su juicio se presentó ante el tribunal con media cara totalmente afeitada (sin melena, sin barba y sin ceja), y la otra media como si nada, como podemos comprobar en la foto.


Fue declaro mentalmente sano y se le condenó a muerte. Sin embargo, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaró inconstitucional la condena en 1976 y le conmutaron la pena capital por cadena perpetua.

Se suicido en prisión en agosto de 2009.

Curiosamente, su estela ha seguido viva porque algunos eco-activistas desde mediados de los setenta, en la costa oeste norteamericana, han realizado algunos sabotajes y atentados leves con el nombre de Habitantes del Universo Libre.

Hay gente pa to.

Mas info y fuentes por aquí: http://www.trutv.com/library/crime/notorious_murders/mass/john_frazier/index.html, aquí: http://bateman.lacoctelera.net/post/2010/09/01/john-linley-frazier, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Edmund_Kemper#Edmund_Kemper.2C_Herbert_Mullin_y_John_Linley_Frazier, aquí: http://www.examiner.com/homicide-in-national/1970-mass-murderer-john-linley-frazier-commits-suicide-prison-cell y aquí un video:http://www.aztecaamerica.com/capitulos/extremo/38530/el-crimen-de-john-linley-frazier

EL ANGEL DE LA MUERTE ARGENTINO

(B) .

Fue el autor de una saga de crímenes, no igualada en la historia policial argentina. Carlos Robledo Puch mató a 11 personas antes de cumplir los 20 años.

Carlos Eduardo Robledo Puch, nació el 22 de enero de 1952, en Olivos. Clase media, zona norte. Estudió piano, inglés y alemán. Su madre lo llevaba a misa todos los domingos. Su padre quería que fuera ingeniero. El soñaba con seguir la carrera militar y era fanático de las picadas de autos.

Antes de cumplir 20 años, ya había asesinado a 11 personas. Hoy está preso en el penal de Sierra Chica, donde pasó más de la mitad de su vida.Lo detuvieron en febrero de 1972.

Su estampa de boy scout, algo confundido y desorientado, impactó tanto como los títulos que acompañaron su foto en los diarios: Bestia humana. Muñeco maldito. El Unisex. Monstruo con cara de niño.La saga de crímenes de Robledo Puch nunca fue igualada en la historia policial argentina.

Le demostró a la gente que los asesinos, no necesariamente tienen cara de asesinos, ni tienen que haber crecido en medio de privaciones. Pueden vivir a la vuelta de casa, tener cara de ángel y ser compañeros de colegio del nene. De hecho, es difícil que a un policía se le hubiera ocurrido detenerlo en la calle para pedirle documentos.

La sociedad se planteó una pregunta que tampoco tendría respuestas hoy: ¿cómo puede ser que un chico mate y robe a su antojo sin que nadie lo detenga? Entonces eran tiempos de la dictadura de Lanusse. Aparecía el Fiat 1600 -el Torino de los pobres-, se estrenaba Los Doce del Patíbulo y Bobby Fischer peleaba el título de ajedrez con Boris Spassky.

La primera señal de alarma apareció en los diarios del 4 de febrero de 1972:
Un temible sindicato del crimen opera en la zona norte: asesinan serenos para robar empresas, tituló ese día Clarín. La Policía aseguraba que se trataba de elementos avezados y de extrema peligrosidad.La detención de ese sindicalista del crimen se conoció a los pocos días. Robledo Puch había cometido un grave error en el que sería su último golpe, en la madrugada del 3 de febrero de 1972. Luego de entrar a robar una ferretería y de matar al sereno, se peleó con su cómplice y lo mató. Después de balearlo, le quemó la cara y las manos con un soplete para evitar que lo identificaran. Pero olvidó sacarle del bolsillo la cédula de identidad. Horas después, el nombre de Héctor Somoza llevó a la Policía directamente a Robledo Puch.

Sus crímenes empezaron a salir a la luz. A los 20 años no se puede andar sin coche y sin plata, dicen que dijo para justificar sus 11 asesinatos, asaltos y violaciones. Su bautismo había sido el 15 de marzo de 1971, cuando asaltó un boliche.Allí mató a dos serenos mientras dormían. ¿Qué querían, que los despertara?, explicó luego. Los crímenes -muchos por la espalda, todos sin motivo- siguieron durante 1971 y principios del 72. Ocho años después fue condenado a reclusión por tiempo indeterminado. Desde su detención, volvió a estar en libertad una sola vez. Fue en julio de 1973, cuando escapó de la cárcel durante dos días, hasta que lo encontraron en un bar. Cercado, tuvo miedo por su vida.

Pero sabía que su nombre ya era una marca registrada: No me maten: soy Robledo Puch, gritó.

SUYO AFECTISIMO, JACK EL DESTRIPADOR. PARTE 5/6. LA TEORIA DE LA CASA REAL


Perpetrado por Oskarele

Una de las teorías más novelescas y fascinantes, aunque no por ello más valida, es la que introduce en la trama del Destripador al duque de Clarence, Edward, nieto de la reina victoria, hijo de Eduardo VII y heredero de la corona británica. La idea fue lanzada por Thomas Stowell, prestigioso neurocirujano inglés que fallecería, curiosamente, poco después de sus revelaciones.

Para este era evidente que nunca había sido detenido el asesino porque era el Duque de Clarence, y había llegado a esas conclusiones tras enterarse de que este había fallecido no como contaba la historia, de fiebre cerebral, sino debido a una enfermedad degenerativa cerebral provocada por la sífilis. Lo cierto es que las pruebas parecen indicar que no era un teoría acertada: no tenía experiencia ni como medico ni como carnicero y al menos en la época en la que se produjeron dos de los crímenes tenia coartadas más que demostradas.


Pero la teoría iría mas allá cuando Walter Sickert, destacado pintor ingles que mantuvo una intima amistad con este Duque de Clarence durante sus tiempos bohemios.

Pues bien, este plantea que el nieto de la reina conoció en su estudio a una joven modelo, Anne Elizabeth Crook, y que ambos se enamoraron perdidamente, tuvieron una hija, Alice Margaret, y se casaron en secreto, con Sickert de testigo. Claro, esto no hizo la más mínima gracia en palacio, así que rápidamente se ideó un plan para acabar con el escándalo: Annie fue declarada mentalmente enferma y fue internada a perpetuidad en un sanatorio. La hija, Alice, fue enviada a vivir con una niñera en algún punto del East End, para, años después, acabar casándose con el propio Sickert y tener un hijo con él…

Pero, curiosamente, la niñera que quedó al cargo de la joven Alice, una tal Mary Kelly, cometió un error: le contó la historia a varias amigas prostitutas e intentó chantajear a la casa real. Así, Sickert, introduce en la trama los crímenes: la casa real decide enviar a su médico principal, Sir William Gull, para eliminar una por una a todas las que habían conocido la historia.

Esta historia ha sido de las más queridas por los autores de best sellers y los productores de cine y televisión. De hecho, la BBC produjo una serie en 1973, “Los archivos del Destripador”, con la colaboración del propio Joseph Sickert, siguiendo paso a paso esta teoría, que también fue seguida en “Asesinato por decreto”, una película de 1979, dirigida por Bob Clark, basada en el libro de Stephen Knight “Jack the Ripper, the final solution”, que sigue también esta teoría de Sickert y que mezcla el mito del Destripador con Sherlock Holmes (genialmente interpretado por Christopher Plummer).




También se inspira en esta teoría la genial novela grafica “From Hell”,  creada por Alan Moore y Eddie Campbell acerca del Destripador, cuyo nombre es tomado de la carta homónima supuestamente escrita por el homicida. En el apéndice de la novela gráfica, Moore claramente menciona que no le da credibilidad a la teoría de Knight y explica que solamente utilizó el nombre con fines dramáticos.

Por desgracia, varias comprobaciones han demostrado que esta teoría estaba equivocada: Annie Elizabeth Crook no fue internada en ningún sanatorio. El médico de la reina, William Gull, estaba seriamente enfermo en la época de los crímenes. Además no encaja que en una conspiración de este calibre dejasen vivo, precisamente, al propio Sickert y a su hijo Joseph, que posteriormente, y ante las sospechas que apuntaban a su propio padre como el Destripador, dijo que era una leyenda o, incluso, un fraude de su padre, que, por otro lado, si había sido amigo del Duque de Clarence.

Es interesante, a pesar de todo, la fascinación de Walter Sickert por la historia del Destripador, pues estaba francamente obsesionado con el tema: le gustaba pasear por los lugares de los crímenes, vestido como si fuese el destripador, tomando apuntes de las casas y calles vecinas.

Una de sus series de cuadros más famosas es la que dedicó al asesinato de Camden Town, en el que un joven artista, Robert Wood, fue acusado de haber degollado a una prostituta en una habitación de un hotel.

Ante esto, no es de extrañar que él mismo fuese considerado sospechoso.





Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí:  http://cinefreaks.wordpress.com/2009/11/08/monografico-jack-el-destripador-los-sospechosos-i-la-teoria-real/ y aquí: http://www.elpais.com/articulo/ultima/Jack/Destripador/tiene/nombre/elpepiult/20021115elpepiult_1/Tes.

SUYO AFECTISIMO, JACK. PARTE 4/6, INVESTIGANDO SIN EXITO


Perpetrado por Oskarele

En cualquier caso, y a pesar de todos estos crímenes posteriores, que algunos adjudicaron al mismo autor, tras la muerte de Mary Kelly, la figura de Jack el Destripador, se diluye entre la melodramática niebla londinense, desapareciendo para siempre, dejando en su lugar un sombra mítica que cientos de investigadores y criminólogos han intentado iluminar, proponiendo un montón de teorías, sin que a día de hoy haya una versión definitiva.

La policía de Londres, a través de diversos y sucesivos departamentos, intentaron dar con el brutal asesino, pero, como todos sabemos, no lo consiguieron, a pesar de rastrear todo el barrio, interrogar a cientos de personas, detener a cerca de 80 sospechosos… este fracaso policial provocó una gran insatisfacción social, provocando que un grupo de ciudadanos voluntarios del East End, conocido como el Comité de Vigilancia de Whitechapel, optase por patrullar las calles en busca de personas sospechosas; de hecho, le solicitaron al gobierno que fijara una recompensa para aquel que diera información útil sobre el asesino.

Los carniceros, cirujanos y médicos se volvieron sospechosos debido a la naturaleza de las mutilaciones, pero no hallaron ningún sospechoso en estos gremios. A finales de octubre, el médico de la policía, Thomas Bond, realizó un informe (considerado hoy en día como el primer perfil criminal de la historia) sobre las habilidades y conocimientos quirúrgicos del asesino.

Decía lo siguiente: “No dudo que los cinco asesinatos fueron cometidos por la misma mano. En los primeros cuatro las gargantas parecieran haber sido cortadas de izquierda a derecha, mientras que en el último caso, debido a la considerable mutilación, es imposible señalar en qué dirección se hizo la cortada, aunque se hallaron rastros de la sangre arterial sobre la pared en forma de salpicaduras, muy cerca de donde la cabeza de la mujer debió haber estado.

Todas las circunstancias en torno a los asesinatos me llevan a deducir que las mujeres fueron asesinadas cuando se encontraban recostadas y, en todos los casos, la garganta fue cortada en primer lugar.

El asesino, en su apariencia externa, es muy probable que sea de aspecto inofensivo. Un hombre de mediana edad, bien arreglado y de aire respetable. Puede tener el hábito de llevar capa o abrigo porque si no, la sangre de sus manos y ropas hubiera llamado la atención a los viandantes.”

Bond se opuso totalmente a la idea de que el asesino poseía cualquier tipo de conocimiento científico o anatómico, o incluso los conocimientos técnicos de un carnicero o matadero. En su opinión, el asesino debía tener hábitos de un hombre solitario, relacionan los “ataques periódicos de homicidas y eróticas manías”, con un complejo de mutilaciones que probablemente indicaba “hipersexualidad”. Además, consideraba que el “impulso homicida debía haberse desarrollado a partir de un resentimiento de venganza o de una condición mental melancólica, o que la manía religiosa pudo haber sido la enfermedad”

Si bien no hay evidencia de ninguna actividad sexual con ninguna de las víctimas, la penetración de las víctimas con un cuchillo, la exhibición de los cadáveres en posiciones sexualmente degradantes con las heridas expuestas y el hecho en sí de que fueras prostitutas, parece indican que el autor obtenía placer sexual con los ataques. Muchos psicólogos proponen también que era un homosexual frustrado o alguien con algún tipo de trauma infantil, relacionado con la figura materna, para intentar explicar que eran todas mujeres.

Otros psicólogos, en cambio, proponen que podía asesinar bajo efecto de súbitos ataques de locura, víctima de una posible esquizofrenia.

Algunos aventuran incluso una doble personalidad.

Una fuerza policial de hoy en día, gracias a las actuales técnicas de ADN, hubiese dado, posiblemente con el criminal.

Pero en la torpeza de policía hay un factor muy importante que comentar: la propia sociedad victoriana.

En aquella época se consideraba el asesinato como algo propio  de las clases bajas, de la incultura y de la barbarie. Era algo provocado por la miseria y por el analfabetismo. No podían ni siquiera plantearse que podía ser uno de ellos, una persona normal y corriente, aparentemente. El vecino de al lado, el médico que visitaba a sus hijos… o el buen carnicero de la esquina.

En la actualidad sabemos, en cambio, que este tipo de seres monstruosos, los psicópatas, pueden aparecer en cualquier clase social. Es más, los más conocidos y sanguinarios pertenecen a clases medias.

Para la mayor parte de los londinenses era inadmisible que un asesino tan brutal fuese uno de ellos… salvo que fuese alguien “especial”. Así empezaron a aparecer un puñao de versiones a cual más retorcida e imaginativa, como, por ejemplo, la del periodista y novelista William Le Queux, que aseguró que se trataba de un espía alemán enviado para provocar el pánico en Londres. Aparecieron un sinfín de teorías sobre destripadores judíos, polacos, rusos… extranjeros, al fin y al cabo, todo con tal de que no fuese “uno de ellos”.

Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/11/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-i-polly-nichols-y-annie-chapman/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/21/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-ii-elizabeth-stride-y-catharine-eddowes/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/30/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-iii-mary-jane-kelly/.

SUYO AFECTISIMO, JACK EL DESTRIPADOR. PARTE 3/6, UNAS EXTRAÑAS CARTAS


Perpetrado por Oskarele

Una de las cosas más fascinantes de este caso son las cientos de cartas que la policía, los periódicos y otros recibieron sobre el asunto. Algunos intentaban ayudar a encontrar al asesino o indicaban algún sospechoso. Pero otras eran supuestas misivas enviadas por el propio asesino, de las que se recibieron un montón, entre las que cabe destacar tres, consideradas clásicas en todos los estudios sobre los crímenes.

Serian las conocidas como  la carta “Querido jefe”, la postal “Saucy Jacky” y la carta “Desde el infierno”. Vamos a analizarlas un poquillo, pues son sumamente interesantes:

La carta “Querido jefe” data del 25 de septiembre de 1888 (siendo sellada el 27 del mismo mes) y fue recibida por la Agencia Central de Noticias, siendo enviada a Scotland Yard el 29 de septiembre, casi un mes después del primer crimen. Fue considerada una broma o un fraude, pero después de que se encontrará a la cuarta víctima, Catherine Eddowes, tres días después del sellado de las cartas, con una oreja cortada parcialmente, la promesa de la carta “cortaré las orejas de las señoritas” llamó la atención. Sin embargo, la oreja de Eddowes parecía haber sido mellada por el asesino incidentalmente durante su ataque, mientras que la amenaza del autor de la carta consistente en enviar las orejas a la policía jamás se llevó a cabo.

Esta casa es muy famosa, ya que en ella es donde por primera vez aparece el nombre de “Jack el Destripador” (Jack the Ripper), usado en esta carta por el firmante. Como fue publicada en prensa, muchas otras cartas imitaron el tono narrativo de esta.

La carta contiene el siguiente texto:

“Querido Jefe, desde hace días no dejo de oír que la policía me ha atrapado, pero en realidad todavía no me ha pillado. En mi próximo trabajo le cortaré la oreja a la dama y se la enviaré a la policía para divertirme. No soporto a cierto tipo de mujeres y no dejaré de destriparlas hasta que haya terminado con ellas. El último es un magnífico trabajo, a la dama en cuestión no le dio tiempo de gritar. Mi cuchillo está tan bien afilado que quiero ponerme manos a la obra ahora mismo. Me gusta mi trabajo y estoy ansioso de empezar de nuevo, pronto tendrá noticias mías y de mi gracioso jueguecito [...]
Suyo afectísimo, Jack el Destripador.”

La postal "Saucy Jacky" fue sellada el 1 de octubre de 1888 y recibida el mismo día por la Agencia Central de Noticias. La caligrafía es similar a la de “Querido Jefe”, dos días después del doble crimen de Stride y Eddowes, hecho mencionado en la misiva, en la que dice que dos víctimas fueron asesinadas muy cerca una de la otra (“esta vez un doble acontecimiento”) y parece ser que fue enviada por correo antes de que los asesinatos se dieran a conocer, por lo que es poco probable que se tuviera conocimiento del crimen.

Decía lo siguiente:

 “No bromeaba querido jefe cuando le di el chivatazo. Mañana tendrá noticias del “Bueno de Jack”. Esta vez, la cosa es doble; la primera chilló un poco y no pude rematarla, no me dio tiempo a quitarle la oreja para la policía, gracias por retener mi última carta hasta que volvía al trabajo.
Jack el Destripador.”

La carta “Desde el infierno” (From Hell) fue recibida por George Lusk, líder del Comité de Vigilancia de Whitechapel, el 16 de octubre de 1888. En esta ocasión, la caligrafía y estilo de ésta difieren a los de las cartas anteriores e iba dentro de una cajica junto con la mitad de un riñón (la otra mitad, según dice la carta, se la comió). Lo cierto es que era un riñón humano… y a la Señora Eddowes, asesinada el 30 de septiembre, le faltaba un riñón… este es el texto de la carta:

“Desde el infierno. Señor Lusk. Señor le adjunto la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted, la otra parte la freí y me la comí, estaba muy rica. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo, si se espera usted un poco. Firmado, Atrápeme si puede Señor Lusk.
Jack el Destripador.”



El caso es que, a pesar de que estas tres misivas parecen ofrecer información inédita y veraz, hay serias dudas sobre la autoría real de las mismas. Scotland Yard publicó copias de la carta “Querido Jefe” y de la postal, el 3 de octubre, con la esperanza de que alguien reconociera la escritura. El 7 de octubre de 1888, George R. Sims, en el periódico dominical Referee, explicó mordazmente que la carta había sido escrita “con el fin de acrecentar al máximo la popularidad un periódico de baja circulación” Más tarde, los cuerpos policíacos afirmaron haber identificado a un periodista como el autor de ambas. El periodista fue identificado como Tom Bullen en una carta del Jefe Inspector John George Littlechild a George R. Sims, que tiene como fecha el 23 de septiembre de 1913. Algo después, en 1931, un periodista llamado Fred Best confesó que había escrito las cartas para mantener vivo el negocio.

Sean o no reales, lo cierto es que han pasado a formar parte del mito de Jack, además de ser las responsables de su nombre, Jack el Destripador.

Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/11/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-i-polly-nichols-y-annie-chapman/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/21/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-ii-elizabeth-stride-y-catharine-eddowes/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/30/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-iii-mary-jane-kelly/

SUYO AFECTISIMO, JACK EL DESTRIPADOR. PARTE 2/6, LAS VICTIMAS CANÓNICAS

Perpetrado por Oskarele

Mary Ann Nichols
, de 42 años, fue la primera víctima de las conocidas como “canonícas” (por tener un modus operandi similar) atribuidas a Jack el Destripador. Su cadáver fue descubierto alrededor de las 3:40 a.m. del día viernes 31 de agosto de 1888 en Buck's Row (hoy en día calle Durward), Whitechapel. Su garganta había sido seccionada profundamente por dos cortes, mientras que la parte inferior del abdomen se hallaba parcialmente desgarrada por una herida profunda e irregular, con muy poca efusión de sangre, y había sido (siento la crudeza) destripada, literalmente.  El forense denominaría el acto como “una mutilación precisa y cuidadosamente ejecutada”.


El cadáver de la segunda víctima canónica, Annie Champman, de 47 años, fue localizado aproximadamente a las 6 a.m. del sábado 8 de septiembre del mismo año, cerca de una puerta en el patio trasero de la calle Hanbury 29. Se piensa que había muerto unas dos horas antes. En esta ocasión hay mucha más sangre, pero el sádico ritual ha sido similar: el asesino ha cortado la garganta de nuevo mediante dos cortes, pero luego se ha entretenido en extraer intestinos y el útero (que además desaparece de la escena del crimen). El forense que examinó el cuerpo dijo que se trataba “obviamente de la obra de un experto”.


Tras el asesinato de Champman, el New York Times publicó la siguiente noticia “El desalmado de Whitechapel ha asesinado esta mañana a su cuarta víctima y sigue sin ser detectado, visto o conocido. Hay pánico en Whitechapel. El cuerpo de detectives de la policía londinense es, probablemente, el más estúpido del mundo”

La noche del domingo 30 de septiembre de 1888 es la infame noche del doble asesinato de Elizabeth Stride, de 45 años, cuyo cuerpo se encontró a la 1 a.m. en Dutfield's Yard, cerca de la calle Berner, y Catherine Eddowes, de 43 años, encontrada solo 45 minutos después en Mitre Square, en la Square Mile. La primera, Stride, no sufrió mutilación alguna, solo una clara incisión en la yugular, lo que hizo suponer a la policía que el asesino debió ser interrumpido en su macabra labor por algo o alguien. Los testigos, que creyeron haber visto a la víctima con un hombre esa noche, ofrecieron diferentes criterios: algunos coincidieron en que su acompañante era blanco, mientras que otros se pronunciaron a favor de que era de tez morena; de igual manera, unas versiones confirmaban que éste vestía ropa andrajosa, y otros señalaban que, al contrario, estaba bien vestido. En fin, nada valido.



Quizá porque no puedo acabar el trabajo con Elizabeth Stride, menos de una hora después asesinó a Catherine Eddowes. En este caso  la garganta había sido seccionada y el abdomen se hallaba descuartizado completamente por una larga, profunda e irregular herida. Asimismo, se extrajeron el riñón izquierdo y la mayor parte del útero. Además le rajó el rostro varias veces. Con este crimen va quedando cada vez más claro que el asesino ha de ser alguien diestro con cuchillos y herramientas cortantes, a la vez que conocedor de anatomía.

Parte del delantal ensangrentado de Eddowes fue hallado en la entrada de un conventillo en la calle Goulston. Un escrito hecho en la pared, justo encima de donde fue hallado  (que tiempo después sería conocido como el “grafiti de la calle Goulston”), parecía implicar a uno o varios judíos (ya que en esos tiempos, las calles de Whitechapel y sobre todo donde se encontró el anuncio, estaban ocupadas por gente judía), sin embargo resulta imposible saber si los trazos fueron hechos por el asesino al mismo tiempo que abandonó el delantal, o si simplemente se trataba de un incidente. El entonces comisario de policía, Charles Warren, temiendo que el escrito hiciera estallar una serie de disturbios antisemitas, ordenó borrarlo antes del amanecer.

La ultima victima oficialmente atribuida a Jack el Destripador fue Mary Kelly, una joven viuda de 25 años que alquilaba habitaciones a prostitutas, y que muere la madrugada del viernes 9 de noviembre, siendo encontrada en la cama de la habitación donde vivía, en la avenida Miller's Square 13. El cuerpo mostraba un corte que iba desde la garganta hasta la columna vertebral, y el abdomen carecía completamente de sus órganos. Igualmente, no se encontró el corazón en el cadáver. En este caso, curiosamente, el forense indica que la operación no implicaba ningún conocimiento especial de anatomía.


Los cinco asesinatos canónicos se perpetraron en la noche de un fin de semana, y hacia el final de un mes o la primera semana del siguiente. Las mutilaciones se volvieron cada vez más severas conforme la serie de asesinatos ocurría, excepto por el homicidio de Stride, cuyo atacante pudo haber sido interrumpido.

Históricamente, la creencia de que estos cinco crímenes fueron cometidos por la misma persona se deriva de documentos contemporáneos que los vinculan entre sí, excluyendo al mismo tiempo a otros. En 1894, Sir Melville Macnaghten, asistente del jefe de la Policía Metropolitana, y director del Departamento de Investigación Criminal, escribió un informe que decía: “el asesino de Whitechapel tuvo a 5 víctimas y nada más”.

Pero lo cierto es que si hubo cuatro crímenes posteriores, los de Rose Mylett (estrangulada el 20-12-1888), Alice McKenzie (degollada el 17 de julio de 1889), el torso de la calle Pinchin (como su nombre indica, era solo el tronco, sin cabeza ni piernas, de una mujer no identificada, hallado bajo un arco de tren en Whitechapel, el 10 de septiembre de 1889) y Frances Coles (también degollada, el 13 de febrero de 1891)
Un caso curioso es el de Annie Millwood, que ingresó a la enfermería del hospicio de Whitechapel con puñaladas en las piernas y la parte baja del abdomen el 25 de febrero de 1888, y que murió poco después, por causas naturales, el 31 de marzo. Con el paso del tiempo, se le consideró como la primera víctima del Destripador, sin embargo el ataque no puede ser conectado con el expediente de los canónicos.

Por último mencionar el caso de Carrie Brown (apodada “Shakespeare” debido a que citaba constantemente sonetos de este autor), fue estrangulada con prendas de vestir y mutilada con un cuchillo el 24 de abril de 1891 en Manhattan. Al momento de encontrar el cadáver, se halló en la escena del crimen un largo tenedor incrustado en la zona de la ingle, así como heridas superficiales en las piernas y espalda. A pesar de que ningún órgano fue extraído del cuerpo, se encontró un ovario sobre la cama. Para entonces, el asesinato fue comparado con los de Whitechapel, aunque la Policía Metropolitana de Londres descartó cualquier conexión entre éstos.

Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/11/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-i-polly-nichols-y-annie-chapman/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/21/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-ii-elizabeth-stride-y-catharine-eddowes/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/30/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-iii-mary-jane-kelly/.

SUYO AFECTISIMO, JACK EL DESTRIPADOR. PARTE 1/6. INTRODUCIENDO


Perpetrado por Oskarele

Sin duda, la figura de Jack the Ripper, Jack el destripador, es la primera que se corresponde con el moderno concepto de psychokiller o con el de asesino en serie. Este calificativo se trata de un seudónimo, ya que el autor de los crímenes jamás fue encontrado, provocado por alguien que se adjudicó los crímenes en una carta, pero que, parece ser, no fue escrita por el autentico psicópata. Es más parece ser que fue obra de un periodista, interesado en aumentar el interés de la historia.

Para entender bien la movida de este personaje es necesario conocer el contexto social en el que se produjeron los crímenes, la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX, una de las naciones, supuestamente, más civilizadas del momento, gracias a la exitosa Revolución Industrial, que por otro lado, estaba provocando graves desigualdades políticas y sociales. En aquella época Inglaterra experimentó la llegada de enormes cantidades de emigrantes irlandeses, así como judíos refugiados procedentes del este de Europa y de la Rusia zarista. Estos vinieron a sumarse a la ya de por si masiva capa social del proletariado industrial, que vivían en condiciones infrahumanas, en los barrios más pobres de las ciudades, en los que, debido a la pobreza y a la precariedad laboral, era más que habitual el robo, la violencia, la prostitución… acompañantes inseparables de la miseria en la que vivían aquellas gentes. No es de extrañar que en aquellos momentos surjan numerosas protestas sociales, como la famosa del 13 de noviembre de 1887, el Domingo Sangriento.

Por otro lado, en claro contraste, estaba el esplendor de las clases adineradas, con sus grandes mansiones, sus ricos vestidos y sus coches de caballos… y la más famosa característica de la Inglaterra victoriana: la hipocresía.

El contraste entre estos dos mundos quedaba ejemplificado divinamente en  Londres, la capital del imperio, que, por un lado, poseía la mejor fuerza policial del mundo (Scotland Yard), iluminación urbana (de la que fue pionera), organizaciones humanitarias (sociales y religiosas), parques y jardines maravillosos y una legión de escritores impresionante: Dickens, Collins, Conan Doyle, Kipling… pero, por otro lado, también tenía masas enormes de población que vivían en la absoluta miseria, con pésimas condiciones de trabajo, vivienda y salud, con robos, delincuencia, prostitución, alcohol, racismo… y el barrio que mejor mostraba este Londres oscuro y marginal era precisamente Whitechapel, considerado por los pijos de la clase alta, una “madriguera de la inmoralidad”…

Fue allí, precisamente, donde, entre la madrugada del viernes 31 de agosto de 1888 y la del viernes 9 de noviembre del mismo año, cinco prostitutas fueron brutalmente asesinadas, en un otoño que pasó a ser conocido popularmente como “El otoño del terror”.

El autor de los crímenes nunca será atrapado, a pesar de que, supuestamente, envió notas irónicas de su puño y letra a la policía, firmadas siempre con esto: “yours truly, Jack the Ripper” (Suyo afectísimo, Jack el destripador), aunque en la actualidad se pone en duda que fueran realmente suyas.

El estado de las prostitutas asesinadas no dejaba duda alguna de que se trataba de un sádico sexual, un enfermo que mata convulsivamente y que disfruta de su crimen y, sobre todo, con el trato especial que dedicaba post-mortem a sus víctimas, a las que solía extraer los órganos con una precisión de cirujano… de ahí que tradicionalmente se haya considerado que podía ser un medico o un carnicero.

Tradicionalmente se han asociado a los crímenes de Jack el Destripador cinco asesinatos (conocidos como “los cinco canónicos”), pero entre el 3 de abril de 1888 y el 13 de febrero de 1891 hubo un total de 11 crímenes, incluidos los cinco clásicos, asociados al mismo hombre por tener un modus operandi similar: la cortadura de garganta, la mutilación abdominal y en el área genital, la extracción de órganos internos y las amputaciones faciales.

Los primeros dos casos, Emma Elizabeth Smith y Martha Tabram, no coinciden con este patrón, por lo tanto la autoría es dudosa, aunque algunas fuentes si señalan la posibilidad de que fuesen los dos primeros crímenes de Jack.

Las cinco víctimas “canónicas” del Destripador fueron Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. De ellas hablaremos en el siguiente artículo...

Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/09/monografico-jack-el-destripador-prologo/, aquí: http://www.portalplanetasedna.com.ar/asesinos8.htm.

UNABOMBER

ByOskarele

El 22 de mayo de 1942, nació en Chicago, estado de Illinois,  Theodore John Kaczynski, en el seno de una familia de polaco-americanos, destacando desde su mas tierna infancia por tener una inteligencia asombrosa. Cuando estaba en el quinto curso le hicieron un test de inteligencia, en el que obtuvo una puntuación de 167, por lo que le adelantaron un curso escolar, hecho que, según el propio protagonista, marco definitivamente su vida, al sentirse aislado y marginado del resto de alumnos por su extrema inteligencia.

Nadie iba a pensar que unos años después seria el terrorista mas buscado de América.

Desde niño tuvo problemas de adaptación a la sociedad: tenia miedo a la gente, se mostraba introvertido y distante… por lo que su madre decidió introducirlo en un estudio sobre el síndrome de Asperger (una clase de autismo) en niños llevado a cabo por el psicólogo austriaco Bruno Bettelheim. Pero tampoco sacaron nada en claro.

Con un excelente expediente académico en el High School fue admitido en Harvard en 1958 con tan solo 16 años. Acabara graduándose con unas notas espectaculares en 1962  y se sacara más tarde un doctorado en la universidad de Michigan, con una tesis sobresaliente. Posteriormente tendría varios empleos relacionados con el mundo académico, llegando a ser asistente de profesor en la Universidad de Berkeley en el 1967. Pero dos años después,  en 1969, dimitió sin motivo aparente, a la edad de 26 años. En verano de ese año, Kaczynski se mudó a la pequeña residencia de sus padres en Lombard, Illinois.

Dos años después, en 1971, se mudó a una remota cabaña construida por él mismo en medio de Lincoln, Montana donde vivió una vida sencilla con muy poco dinero, sin electricidad ni agua corriente, y encontrando alimento mediante la caza y la recolección. Kaczynski realizó trabajos ocasionales y recibió apoyo económico por parte de su familia, con el que compró el terreno y, sin el conocimiento de ésta, comenzó su campaña de bombas. De 1978 a 1995, Kaczynski envió 16 bombas a objetivos incluyendo universidades y aerolíneas, acabando con la vida de 3 personas e hiriendo a otras 23.

La primera carta bomba fue enviada a finales de mayo de 1978 al profesor de ingeniería de materiales, Buckley Crist, en la Universidad de Northwestern, que fue levemente herido en  su mano izquierda. Se trataba de una bomba casera, pero sumamente eficaz y relativamente destructiva. A este primer atentado le siguieton otros similares dirigidos a algunas aerolíneas.

En 1979 coloco una bomba en el equipaje de un Boeing 727 de American Airlines, pero no llego a explotar, sino que provoco un incendio que obligo a un aterrizaje forzoso. Pero pudo haber sido una tragedia. A partir de aquí entra en escena el FBI, que puso al anónimo terrorista el nombre de UNABOM (University and Airline bomber). En 1980, el FBI emitió un perfil psicológico del terrorista aún sin identificar en el cual se le describía como un hombre con inteligencia superior a la media y con estudios. Más tarde se cambió el perfil, planteando ahora que el sospechoso era un simple mecánico de aviones.

Continuaria con sus ataques durante buena parte de los años 80, hiriendo a mas de una docena de personas, hasta que en 1985 una bomba acabo con la vida de un encargado de almacen. Esto hace que se detenga durante unos años, hasta que en 1993 puso otra bomba en la Universidad de California. En esta época "Unabomber" envió un comunicado al New York Times explicando que el autor de las bombas era el Freedom Club (Club de la Libertad), anarquistas anti-tecnología.

Rápidamente se reconstituyó el grupo especial de operaciones del FBI dedicado a este caso pero no pudieron hacer nada por salvarle la vida a Thomas Mosser, directivo de Burson-Marsteller, la agencia de publicidad que intentó recuperar la buena imagen de la compañía Exxon después de la catástrofe medioambiental del Exxon Valdez. La bomba fue colocada en la puerta de la casa del directivo el 10 de diciembre de 1994, que al abrirla reventó su cabeza.

El 24 de abril de 1995, una pesada caja llegó a la sede de la Sociedad Forestal de California, creyendo que podía ser una bomba y cuando la secretaria del presidente de la corporación no pudo abrirla, se la dio a su jefe a pesar de que iba dirigida al "antecesor" de éste, William Dennison. El presidente de la Sociedad Forestal de California murió debido a la explosión.

Esta fue la última acción de "Unabomber". Dos días después, el 26 de abril de 1995, el Freedom Club envió una carta al New Tork Times con su famoso manifiesto “La sociedad industrial y el futuro” (EN ESTE ENLACE LO PODEIS LEER INTEGRO Y TRADUCIDO), y pidió su publicación a cambio de poner mas bombas. En este escrito planteaba que las bombas eran medidas extremadas pero necesarias para atraer la atención sobre la erosión que sufría la libertad humana. Luchaba por el regreso a la "vida salvaje" a través de "una completa y permanente destrucción de la sociedad industrial moderna en cada parte del mundo”.

Este escrito se hizo publico con la idea de que alguien pudiese conocerlo y delatarlo. Recibieron miles de llamadas con miles de sospechosos, pero finalmente fue su hermano el que reconoció en el documento una frase clave: “No puedes comerte la tarta y seguir teniéndola”, la cual era típica de su hermano David . Decidio alertar a la policía que investigo a Theodore, que finalmente fue detenido tras comprobar en sus diarios que el era realmente el Unabomber. David Kaczynski recibió la recompensa de un millón de dólares que se ofrecía, aunque la mitad la entregó a los familiares de las víctimas. Este siempre había intentado seguir el ejemplo de su hermano hasta el punto de construirse una cabaña y abandonar la sociedad civilizada. Pero al pasar cierto tiempo abandonó esta idea y regresó a su vida anterior.

Durante el juicio Theodore Kaczynski rechazó a sus abogados por querer basar su defensa en una aparente enfermedad mental, y propuso que Tony Serra, un abogado celebre por defender a grupos radicales, llevase su caso. Tony Serra aceptó el caso sin cobrar pero el juez rechazó el cambio por considerar que era ya demasiado tarde.

En estos momentos se encuentra cumpliendo la cuadruple cadena perpetua con la que fue condenado (Su hermano David influyo junto a sus abogados defensores para librarlo de la pena de muerte alegando desordenes mentales) en una prisión de máxima seguridad en Colorado.