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MANUSCRITOS del MAR MUERTO.


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Los famosos Manuscritos del Mar Muerto o Rollos de Qumrán, llamados así porque los primeros rollos se encontraron en una gruta situada en Qumrán, a orillas del mar Muerto, son una colección de alrededor de 800 escritos de origen judío, escritos en hebreo y arameo supuestamente por integrantes de la congregación judía de los esenios.

Los primeros siete rollos, de pergamino, fueron encontrados en 1947 por Jum'a y su primo Mohammed ed-Dhib, dos pastores beduinos de la tribu Ta'amireh en una cueva de Qumrán.
Dicen que usaron algunos para alimentar una hoguera para calentarse pues no advirtieron la importancia del hallazgo. Además los vendieron en fragmentos para aumentarles el precio.
El descubrimiento inicial de los rollos fue seguido de una exploración científica de las cuevas vecinas bajo el patrocinio del Departamento de Antigüedades de Jordania, la École Biblique et Archéologique dominicana de Jerusalén y el Museo Arqueológico de Palestina, hoy Museo Rockefeller. Estas exploraciones y ulteriores compras a los beduinos dieron como resultado decenas de miles de fragmentos adicionales, así como un registro de un tesoro enterrado y grabado en caracteres hebreos sobre tiras de cobre.

Al parecer, los manuscritos fueron parte de la biblioteca de la comunidad, cuya sede se encontraba en lo que hoy se conoce como Qirbet Qumran, cercana al lugar de su descubrimiento. Las pruebas paleográficas indican que la mayoría de los documentos fueron escritos en distintas fechas, al parecer desde el 200 a.C. hasta el 68 d.C y han resaltado la fecha más tardía, ya que las excavaciones en el lugar demuestran que fue saqueado en el 68 d.C. Es posible que un ejército bajo las órdenes del general romano Vespasiano saqueara la comunidad cuando marchaba a sofocar la rebelión judía que estalló en el 66 d.C. Lo más probable es que los documentos fueran ocultados entre el 66 y el 68 d.C.

Lo más importante de este hallazgo es su antigüedad, pues nos permite estudiar importantes fuentes teológicas y organizativas del judaísmo y del cristianismo. La mayoría de los manuscritos datan de entre los años 250 a. C. y 66 d. C., y entre ellos están los textos más antiguos de que se dispone en lengua hebrea del Tanaj o Antiguo Testamento bíblico. Se cree que fueron ocultados por los esenios debido a las revueltas judías contra los romanos en esos años.

Los manuscritos, escritos en su origen sobre cuero o papiro, están en distintos estados de conservación. Incluyen manuales de disciplina, libros de himnos, comentarios bíblicos y textos apocalípticos, dos de las copias más antiguas conocidas del Libro de Isaías casi intactas y fragmentos de todos los libros del Antiguo Testamento, a excepción del de Ester.

Entre estos fragmentos se encuentra una fantástica paráfrasis del Libro del Génesis. Asimismo se descubrieron textos, en sus idiomas originales, de varios libros de los apócrifos, deuterocanónicos y pseudoepígrafos. Estos textos, ninguno de los cuales fue incluido en el canon hebreo de la Biblia, son Tobías, Eclesiástico, Jubileos, partes de Enoc y el Testamento de Leví, conocido hasta entonces sólo en sus antiguas versiones griega, siríaca, latina y etíope.
Sobre el libro de Enoc, ya nos contó Oskarele.(pueden reerlo en un documento incluído en esta misma carpeta).

En el contenido de los rollos, la comunidad de Qumran aparece descrita en los manuales de disciplina como una especie de Casa de Israel modelo, organizada con el objeto de preparar el camino para la inminente llegada del reino de Dios y el día del juicio.

La congregación estaba constituida sobre bases comunales, imitando la organización de Israel bajo Moisés. Los miembros debían someterse a un periodo de dos o tres años de prueba, y eran clasificados en grados ascendentes de pureza. Ascensos y destituciones se votaban en una asamblea anual. La dirección espiritual estaba en manos de tres sacerdotes, ayudados por 12 presbíteros laicos (ancianos) y cada una de las varias sedes era administrada por un supervisor cuyas funciones semejaban las de un obispo.
A su vez los supervisores dependían de un "arzobispo" o "príncipe", de la orden íntegra. El estudio de la Ley, la primera sección de la Biblia hebrea, era obligatorio y se ha afirmado que la interpretación correcta de la misma era obra de una serie de maestros espirituales, conocidos como "comentaristas correctos" o "maestros de rectitud". Estaba previsto que la era en que vivió la congregación concluiría con la aparición de un nuevo comentarista y profeta (Dt. 18,18). Uno de los rollos contiene detalles de una guerra final entre los "hijos de la luz" y los "hijos de las tinieblas".

Las similitudes entre las creencias y prácticas descritas en los rollos con las que el filósofo judío helenista Filón de Alejandría y el historiador judío Flavio Josefo atribuyeron a los esenios han sugerido a numerosos especialistas que la comunidad de Qumran estaba relacionada con dicha secta.
Otras pruebas para esta identificación pueden hallarse en las obras del escritor romano Plinio el Viejo, quien escribe que en su época los esenios vivían en la región de Qirbet Qumran. Con todo, otros estudiosos destacan la diferencia entre la cofradía de Qumran y los esenios, dando a entender una afinidad genérica en lugar de una identidad específica.

Tienen suma importancia para la ciencia bíblica. Numerosas ideas halladas en los Manuscritos del Mar Muerto se repiten en los apócrifos, deuterocanónicos y pseudoepígrafos del Antiguo Testamento y en las primeras partes del Talmud. Además, numerosos paralelismos respecto a conceptos iraníes sirven como prueba de la medida en que el pensamiento judío bebió de esa fuente durante el periodo intertestamental.

De especial interés son los numerosos vínculos entre el pensamiento y los modismos de los Manuscritos con los del Nuevo Testamento. En unos y otros se hace hincapié en la inminencia del reino de Dios, en la necesidad del arrepentimiento inmediato y en la esperada derrota de Belial, el Malo. En unos y otros aparecen referencias similares en relación con el bautismo en el Espíritu Santo y se encuentran caracterizaciones semejantes de los fieles como "los elegidos" e "hijos de la luz”. Estos paralelismos son los más llamativos, ya que la congregación de Qumran vivió en la misma época y en la misma región que Juan el Bautista, quien fuera un precursor de las ideas cristianas.

Aunque contienen diversas nociones que son evocadoras de la teología cristiana, los Manuscritos del Mar Muerto no ofrecen similitudes con doctrinas cristianas tan definitorias como el dios encarnado, la expiación interpuesta y la redención por la cruz.
El material descubierto entre los Manuscritos del Mar Muerto ha sido publicado por la American School of Oriental Research, la Universidad Hebrea y el Servicio de Antigüedades de Jordania.

La mayoría de los Manuscritos se encuentran hoy en el Templo del Libro y en el Museo Rockefeller de Jerusalén, así como en el Museo del Departamento de Antigüedades en Ammán. Desde su descubrimiento se han publicado varias traducciones de los manuscritos y numerosos comentarios sobre los mismos. Entre 1951 y 2002, la Oxford University Press ha editado la trasncripción de la totalidad de los manuscritos bajo el título Discoveries in the Judaean Desert.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Manuscritos_del_Mar_Muerto
http://www.allaboutarchaeology.org/spanish/rollos-del-mar-muerto.htm
http://mundomisterio.portalmundos.com/los-manuscritos-del-mar-muerto-%C2%BFque-esconden/

EVANGELIO DE JUDAS

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El Nuevo Testamento nos cuenta que Judas Iscariote es el discípulo que traicionó a Jesús. Durante siglos su nombre fue sinónimo de traición y engaño. Este evangelio relata una historia distinta. Descubierto por casualidad en 1970, dos veces vendido y una vez robado, su estado de conservación se ha deteriorado considerablemente.

La urgencia está ahora en preservar las páginas antes de que se conviertan en polvo. Pero el interrogante es, ¿cuándo se escribió este evangelio y quién lo escribió? La investigación y documentación de su contenido revelan detalles fascinantes. Además, hay partes clave traducidas del antiguo copto.

Un equipo de primera línea de eruditos bíblicos y científicos verifica su autenticidad. Analizaremos todo este proceso de autenticación, que incluye el sistema de datación mediante la técnica del carbono radiactivo, análisis de tinta, análisis de imagen multiespectral, evidencia contextual y más - en profundidad. Además, estudiaremos la historia actual del documento desde que fue descubierto, incluyendo el exhaustivo proceso de conservación.

Este especial, El Evangelio según Judas, nos muestra la versión perdida de los últimos días de Jesús, mediante la representación de escenas que nos ayudarán a entender esta compleja historia de intrigas y tinte político que ocurrió en los primeros días del Cristianismo como así también al evangelio mismo.

Este evangelio nos replantea a Judas como el discípulo más cercano a Jesús, que comete ese acto de traición a instancias de Jesús mismo. "El Evangelio según Judas transforma la traición de Judas en un acto de obediencia," establece Craig Evans, Profesor Emérito Payzant del Nuevo Testamento en el Acadia Divinity College de Wolfville, Nueva Escocia. "El sacrificio del cuerpo, la carne de Jesús de hecho se convirtió en salvación. Y por esa razón Judas emergió como el campeón y terminó siendo envidiado y hasta calumniado y apartado por los otros discípulos."

Este manuscrito del Evangelio según Judas fue probablemente escrito cerca del año 300 D.C. pero la primera referencia sobre el Evangelio de Judas fue alrededor del año 180 D.C., cuando el influyente obispo cristiano Ireneo lo denunció como herético.

En esa época existían variados relatos sobre la vida e historia de Jesús escritos por muchos de los primeros cristianos 150 años antes de su muerte, en más de 30 evangelios. Ireneo ayudó a clarificar el mensaje cristiano sobre la idea de que debían existir sólo cuatro evangelios aprobados: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Todos los otros, incluido el de Judas, fueron condenados como prohibidos por la Iglesia.

"Uno puede estar de acuerdo o no, o considerarlo interesante o censurable, pero es innegable que hay una perspectiva muy interesante en la idea de que uno de los seguidores de Jesús en los inicios del movimiento cristiano lo consideró obviamente significativo," dice Elaine Pagels, de la Fundación Harrington Apear Paine y Profesora de Religión en la Universidad de Princeton, acerca del manuscrito.

¿Qué es un Códice y por qué este documento se llama Códice Tchacos?

Un códice es un antiguo cuadernillo que consta de hojas que se doblan y unen mediante costura en uno de sus laterales. Los códices eran el formato más utilizado para los textos de escrituras o clásicos, ya que podían incluir mucha más información que los rollos de pergamino y eran más sencillos de manipular. El Códice Tchacos recibe su nombre en honor a Dimaratos Tchacos, padre de Frieda Nussberger-Tchacos, conocida anticuaria con sede en Zurich, que adquirió el documento en abril de 2000.

¿Qué contiene el Códice Tchacos?

El códice contiene no sólo el Evangelio según Judas sino también un texto titulado Santiago (también conocido como El Primer Apocalipsis de Santiago), la Carta de Pedro a Felipe y un fragmento de un texto que los eruditos llaman provisoriamente el Libro de Allogenes (el extraño).

¿Dónde fue encontrado el Códice Tchacos?

El códice, que contiene el Evangelio según Judas, fue encontrado en 1970 en las cercanías de El Minya, Egipto, y fue llevado hacia Europa y luego hacia Estados Unidos. Una vez arribado a Estados Unidos, fue depositado en una caja de seguridad de Long Island, NY, donde permaneció por 16 años hasta que fue comprado por la anticuaria Frieda Nussberger-Tchacos en abril de 2000. Luego de dos infructuosos intentos de venta, Nussberger-Tchacos - preocupada por el avanzado estado de deterioro del códice - se lo cedió a la Fundación Maecenas para el Arte Antiguo en Basilea, Suiza, en Febrero del 2001, para su restauración y posterior traducción. El manuscrito será enviado a Egipto y albergado en el Museo Cóptico de El Cairo.

¿Cómo sobrevivió durante tantos siglos?

Porque el Evangelio según Judas estuvo oculto en el desierto de Egipto durante más de 1.600 años, por lo cual el papiro se conservó intacto. No obstante, el documento se deterioró considerablemente durante los 16 años que estuvo guardado en la caja de seguridad de Long Island, N.Y. En consecuencia, el proceso de conservación para rescatar y preservar el manuscrito fue toda una proeza; Rodolphe Kasser y su equipo armaron el documento nuevamente uniendo casi mil fragmentos rotos de papiro.

¿Cuál es la historia del Códice que contiene el Evangelio según Judas?

La National Geographic Society trabajó con un equipo de expertos internacionales para analizar una colección de documentos contenidos en antiguos papiros, entre ellos el Evangelio según Judas, descubierto por primera vez hace más de treinta años en Egipto. Los extraños textos religiosos contenidos en el códice fueron escritos en el antiguo copto dialectal egipcio y tienen unos 1.700 años de antigüedad. La National Geographic colaboró con el Instituto Waitt de Descubrimientos Históricos, la Fundación Maecenas para el Arte Antiguo y expertos científicos, historiadores y teólogos de todo el mundo para autenticar, reconstruir, conservar y traducir estos extraordinarios documentos y explorar su significado.

¿Los eruditos, conocían este Evangelio según Judas?

Los eruditos sabían de la existencia del Evangelio según Judas por referencias en textos antiguos. La referencia más antigua la hace Ireneo, Arzobispo de Lyon, en el 180 D.C. No obstante, este códice que contiene el Evangelio según Judas no fue descubierto sino hasta 1970 en Egipto, y recién en el año 2001 un grupo liderado por el Profesor Rodolphe Kasser de Suiza, estudioso del copto mundialmente conocido, comenzó la traducción y conservación del texto antiguo.

¿Quién escribió el Evangelio según Judas?

El autor del Evangelio según Judas permanece en el anonimato. Se estima que el texto griego original del evangelio, del que hay una traducción al copto, fue escrito por un grupo de los primeros gnósticos cristianos en algún momento entre la escritura de los Evangelios según Mateo, Marcos, Lucas y Juan, incluidos en el Nuevo Testamento, en el 180 D.C.

¿Por qué se crearon estos textos antiguos? ¿Cuál era su propósito?

En el Siglo II, diferentes grupos de cristianos apelaron a una variedad de escritos para autenticar sus prácticas y creencias particulares. Aparecieron entonces una gran cantidad de evangelios, muchas veces escritos en nombre de los apóstoles; estos pseudo escritos fueron reverenciados como escrituras por algunos grupos, aunque con el tiempo la mayoría fueron considerados "heréticos" y más tarde los cristianos ortodoxos terminaron por desterrarlos.

¿Qué representa la publicación de este texto para las enseñazas cristianas?

Este es un increíble descubrimiento arqueológico de interés cultural, que nos ofrece una mirada distinta de lo ocurrido en el Siglo I ó II, sobre la relación entre Jesús y Judas; y además de enriquecer nuestro conocimiento sobre historia, ayuda a preservar los distintos puntos de vista teológicos de aquel período. National Geographic sabe que la información contenida en este documento es compleja y como tal merece ser estudiada y evaluada en detalle, proceso que llevará tiempo. Para descubrir cuál creen los más destacados eruditos es la importancia de este documento, visiten el sitio oficial de El Evangelio según Judas en la página de National Geographic: www.nationalgeographic.com/lostgospel

¿Por qué su publicación demoró tanto tiempo?

Porque el manuscrito sufrió un gran deterioro en los últimos 30 años y la restauración, conservación y traducción del texto fue una enorme proeza. Si lo comparamos con el tiempo que llevó la conservación, traducción y publicación de los manuscritos de Nag Hammadi (unos 25 años) y los manuscritos (o rollos) del Mar Muerto (unos 50 años), podríamos decir que el proceso de publicación del Evangelio según Judas, que apenas demandó cinco años, fue bastante expeditivo.

¿Cómo fue el proceso de traducción y quiénes trabajaron en él?

La Fundación Maecenas para el Arte Antiguo reclutó al Profesor Rodolphe Kasser, de Suiza, uno de los más destacados eruditos en copto, como responsable de un equipo internacional de estudiosos, traductores, científicos, arqueólogos e historiadores encargado de traducir este documento.

¿Cómo fue el proceso de conservación del Evangelio según Judas?

Este proceso fue bastante desalentador, ya que el documento había sufrido un gran deterioro en las últimas dos décadas. Kasser solicitó la ayuda del experto en conservación de papiros Florence Darbre, de Suiza, y del erudito en copto Gregor Wurst, de la Universidad de Augsburg, Alemania, para reunir cada una de las 26 páginas del Evangelio según Judas. Con el soporte técnico de programas de computación que graban textos, registran espacios en blanco y encuentran concordancia entre esos espacios y el texto, además de una inspección ocular sumamente detallada de las concordancias sugeridas para corroborar la continuidad en las fibras del papiro, Darbre, Wurst y Kasser han podido rearmar más del 80 por ciento del texto en cinco años de trabajo meticuloso.

¿Cómo hace National Geographic para autenticar el documento?

Este códice fue autenticado como un documento genuino de literatura cristiana apócrifa en cinco pruebas: sistema de datación mediante la técnica del carbono radiactivo, análisis de tinta, análisis de imagen multiespectral, evidencia contextual y evidencia paleográfica.

Fuente: Natgeo.

EL LIBRO MAS MISTERIOSO:


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En la Librería Beinecke, perteneciente a la Universidad de Yale, podemos encontrar uno de los más misteriosos e interesantes desafíos que la historia nos ha dejado. Se trata de un manuscrito de 235 páginas, donado en 1969 por H.P Kraus, que en 1912 había sido adquirido por Wilfrid M. Voynich a un colegio de Villa Mondragone, cerca de Roma.

Este libro fue escrito por un autor desconocido y constituye en sí mismo todo un enigma, ya que está escrito en un lenguaje desconocido, con unos caracteres desconocidos, y hasta la fecha nadie ha logrado descifrarlo.
A lo largo de su existencia constatada, el manuscrito ha sido objeto de intensos estudios por numerosos criptógrafos profesionales y aficionados, incluyendo destacados especialistas estadounidenses y británicos en descifrados de la Segunda Guerra Mundial. Ninguno consiguió descifrar una sola palabra. Esta sucesión de fracasos ha convertido al manuscrito en el Santo Grial de la criptografía histórica, pero a la vez ha alimentado la teoría de que el libro no es más que un elaborado engaño, una secuencia de símbolos al azar sin sentido alguno.

Sin embargo, el que cumpla la ley de Zipf, que dice que en todas las lenguas conocidas la longitud de las palabras es inversamente proporcional a su frecuencia de aparición (cuantas más veces aparece una palabra en un idioma, más corta es), hace pensar que se trata de un texto redactado en un lenguaje concreto.
Los espacios más anchos dividen el texto en alrededor de 35.000 "palabras" de longitud variada. Estas parecen seguir una cierta fonética o reglas ortográficas de cierto tipo; por ejemplo, algunos caracteres deben aparecer en cada palabra (como las vocales en el castellano), algunos caracteres nunca siguen a otros, algunos pueden ser dobles pero otros no.
En 2009, investigaciones de la Universidad de Arizona (EE.UU.) demostraron, mediante la prueba del carbono 14, y con una fiabilidad del 95%, que el pergamino del manuscrito podía datarse entre 1404 y 1438

Para cualquier criptógrafo y estudioso de los lenguajes este libro constituye un estimulante reto, ya que ni siquiera se conoce cuál es el tema que trata.
Sus numerosas ilustraciones parecen indicar que es un tratado de alquimia cuyo auténtico contenido se quiso mantener en secreto, pero esto no son más que especulaciones.
Posee diferentes secciones, que parecen tratar los siguientes temas: Botánica (la mayoría de los dibujos representa plantas no identificadas), Astronomía (aparecen casi todos los símbolos zodiacales), Biología (con algunos dibujos sobre anatomía), Cosmología y Farmacia. Al final se incluye lo que parece un recetario.

Además, el libro posee numeración de páginas, algunas anotaciones en alemán, otras en algún alfabeto desconocido, y una anotación en la última página en caracteres tradicionales que parece representar una clave para descifrar el texto. No obstante, ni siquiera se sabe a ciencia cierta si el texto está cifrado o no.
A partir de las vestimentas de los personajes dibujados, podría decirse que el manuscrito fue escrito en Europa durante el siglo XIII, aunque una de las ilustraciones se parece a un girasol, lo cual sugiere que en parte fue escrito después del descubrimiento de América.

El libro tiene alrededor de 240 páginas de pergamino, con vacíos en la numeración de las mismas lo que sugiere que varias páginas se han extraviado.
Existen dos grandes bloques con tipos de escritura claramente diferenciados en el libro. Esto se ha logrado analizando estadísticamente el contenido. La causa de esto puede ser múltiple: diferentes autores, mismo autor pero diferente estilo, o simplemente temas diferentes.

El proyecto EVMT (European Voynich Manuscript Transcription) pretende recoger y aglutinar todo lo que en la actualidad se sabe acerca del libro, y elaborar una transcripción completa en formato electrónico. Cuando esta versión esté finalizada, probablemente permita efectuar análisis numéricos más precisos que corroboren o refuten algunas de las teorías expuestas hasta la fecha. Veremos…

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Manuscrito_Voynich#Roger_Bacon
http://ciudadanodelmundo.espacioblog.com/post/2006/05/18/el-manuscrito-voynich-libro-mas-raro-misterioso-e

EL LIBRO DE HENOC. PARTE 4/4. HISTORIA E INFLUENCIA. RELACIÓN CON EL FENOMENO OVNI


Perpetrado por Oskarele

En los últimos años El Libro de Henoc ha sido relacionado, no en vano, con el fenómeno OVNI y la cuestión sobre las visitas de extraterrestres en un pasado remoto.  Autores como Zecharia Sitchin, con sus geniales “Crónicas de la Tierra”, en las que propone que lo que llamamos Dioses son en realidad extraterrestres venidos del planeta Nibiru (a Sitchin le estamos dedicando una sección entera en PLQHQ), o Erich Von Däniken, con sus conocidos libros sobre antiguos visitantes de otros planetas que han dejado su impronta en muchos pueblo de la Tierra, han analizado los extraños viajes de Henoc, llevado por los “Ángeles del cielo”, y los misteriosos sitios a los que fue, llegando a la conclusión de que en realidad esos “ángeles” (“Vigilantes” en el original) eran seres de otros planetas, y que el mismo Dios (Él en el Libro de Henoc) era el líder de aquellos seres “from outer space”.

El caso es que, visto desde esta perspectiva, algunas cosas parecen encajar estupendamente. Y lo mismo sucede con otros relatos bíblicos. Vamos a ver un poquito de este tema:

Como ya hemos dicho en alguna ocasión, en el antiguo testamento existen diferentes referencias a mortales (humanos) que han ascendido a los cielos, como Elías, del que se afirma que fue raptado al cielo por "un carro de fuego con caballos de fuego" o el misterioso rey de Tiro, cuyo nombre no se menciona, pero que, como era perfecto y sabio, fue invitado a vivir con los dioses: “Tú eras el dechado de perfección, lleno de sabiduría y de esplendida belleza. En Edén, jardín de Dios, vivías. Innumerables piedras preciosas adornaban tu manto (…) Eras un querubín ungido, protegido, y yo te había puesto en el monte santo de Dios, caminando entre las piedras de fuego” (Ezequiel, 28.12). Pero allí se ve que se volvió engreído, haciendo un uso indebido de su sabiduría.

En la tradición mesopotámica, de la que bebe el antiguo testamento tenemos muchas referencias a este tipo de ascensos humanos al cielo. Cabe destacar el de Etana, soberano de Kis, “el que ascendió al cielo”, en busca de una planta del nacimiento con la que podía tener un hijo varón (sic). Le clamó a UTU, su dios, para que le consiguiese un Shem. No se lo concede. Pero le dice que un águila le llevará. La narración es asombrosa:

“¡Mira amigo lo que parece la tierra! Mira al mar, a los lados de la Casa Montaña (¿¿Pirámide??), la tierra se ha convertido en una simple colina, el ancho mar es como una bañera (…) La tierra se ha convertido en un surco, el ancho mar es como un cesto de pan” y más tarde “cuando mire a mi alrededor, la Tierra había desaparecido y mis ojos ya no podían recrearse en el ancho mar”

Pues bien, el primero que subió al cielo, según la Biblia, llevado por los “ángeles” fue Henoc, aquel patriarca antediluviano que se hizo colega de Dios y que “caminaba con el señor”. Dios se llevo a Henoc al cielo para escapar de la muerte en la Tierra, dice la tradición.

Antiguas leyendas judías hablan de un que un “caballo de fuego” vino a recogerlo cuando el patriarca predicaba la virtud entre su pueblo y que el pueblo no le dejó partir. Y tras siete días de persecución, “un coche de fuego estirado por ángeles y caballos flamantes” descendió y se llevó a  Henoc.

El citado Von Däniken, educado en un férreo catolicismo, comenzó a plantearse gracias al Libro de Henoc, según él mismo argumenta, que aquellos dioses luminosos, brillantes, aquellos mensajeros de los cielos que hablaron con Jacob, Henoc, Elías o Abraham, “figuras como nosotros, que no comen ni beben y que vuelan”, eran en realidad extraterrestres. Así, el libro que nos trata, según él, bíblico, aunque apócrifo, muestra “una relación completa de los nombres de una expedición de extraterrestres, descritos como ángeles: Gekun, el líder; Gadreel, que enseñó la forma de hacer armas a los humanos...”.

Desde esta perspectiva, el siguiente capítulo de esta obra suena realmente perturbador: “y los vientos, en la visión, me hicieron volar (y me hicieron apresurar); me llevaron a lo alto (y me hicieron entrar en los cielos). Entres hasta que hube llegado cerca de un muro construido por piedras de granizo; lenguas de fuego lo rodeaban y ellas comenzaron a asustarme. Entré en las lenguas de fuego y me acerqué a una gran casa, construida por piedras de granizo; los muros de esta casa eran como un mosaico de piedra de granizo y su suelo era de granizo. Su techo era como el camino de las estrellas y como rayos; en medio había querubines de fuego y su cielo era de agua. Un fuego ardiente rodeaba los muros, y su puerta llameaba con el fuego” (1Henoc, cap. 14)

Para Däniken este pasaje, según dice en su obra “El mensaje de los dioses”, “deja muy pocas dudas sobre el hecho de que Enoc fuera transportado desde la tierra en un vehículo de enlace hasta la nave nodriza, que permanecía en órbita alrededor de nuestro planeta: El brillo de la envoltura metálica de la nave espacial hizo que el profeta le pareciera "construida como de piedra cristalina". A través de un techo de vidrio de seguridad, refractario al calor, podía ver las estrellas y meteoritos, así como también contemplar los fogonazos que despedían las boquillas de los reactores de otras astronaves más pequeñas ("Su techo era como la trayectoria de de los astros y de los rayos, con centelleantes querubines atravesándolo") ..."

Nuestro querido Sitchin opina algo parecido.

Para él también queda claro que Henoc fue llevado a los cielos por unos seres con el “rostro brillante como el sol, los ojos eran como candelas y fuego salía de sus labios”… “Subiendo más, vi el aire y, más alto aún, el espacio celeste. Inicialmente ellos me pusieron en el Primer Cielo y me mostraron un mar inmenso mayor que el terrestre”.  Ascendiendo al cielo en "nubes que se movían", Enoc fue transportado al Primer Cielo, donde "doscientos ángeles gobiernan las estrellas", y enseguida para el sombrío Segundo Cielo. De ahí él fue para el Tercero, donde le mostraron “Un jardín agradable a la vista, bellos y perfumados árboles y frutos. En medio de él queda un Árbol de la Vida - en el lugar donde Dios reposa cuando viene al paraíso.”
Subiendo para el Cuarto Cielo, Henoc pudo ver las luminarias y varias criaturas formidables, además de la Hueste del Señor. En el Quinto Cielo, más "huestes"; en el Sexto, "bandos de ángeles que estudian la revolución de las estrellas". Alcanzando el Séptimo Cielo, donde los mayores ángeles andaban apresuradamente de un lado para el otro, Henoc vio a Dios - "de lejos" - sentado en su trono.

Aquel primer viaje, según Sitchin, duró 70 días. Tras esto regresó a la Tierra, donde debía enseñar a sus hijos lo que había visto y lo que le habían enseñado. Y de nuevo, un mes más tarde, fue de nuevo llevado al cielo por los anunnaki, esta vez para siempre.

Y efectivamente, leyendo el libro desde esta perspectiva, encontramos cosas curiosísimas: cuando fue de nuevo llevado hacia lo alto, Henoc  pudo ver toda la Tierra: "las desembocaduras de todos los ríos de la Tierra... todos los marcos de frontera de la Tierra... y los vientos cargando las nubes". Subiendo más “Vi los vientos del cielo que giran y traen la circunferencia del Sol y de todas las Estrellas”. Siguiendo "los caminos de los ángeles", Henoc llegó a un punto del "firmamento del cielo arriba", desde el cual pudo ver "el fin de la Tierra".

Desde aquel lugar consiguió avistar la expansión de los cielos y "siete estrellas como grandes montañas centelleantes", "siete montañas de magníficas piedras". Cuando pidió una explicación al ángel que lo transportaba, oyó: "Allá los cielos fueron completados... es el fin del cielo y de la Tierra, una prisión para las estrellas y huestes del cielo".

Continuando el relato sobre su viaje a los cielos, Henoc dice: "Proseguí hasta donde las cosas eran caóticas y allá vi algo terrible". Lo que lo impresionó fueron "estrellas del cielo amarradas unas a las otras". El ángel explicó: "Son las estrellas del cielo que transgredieron el mandamiento del Señor y están presas aquí hasta que pasen 10 mil años”.

EL LIBRO DE HENOC. PARTE 3/4. HISTORIA E INFLUENCIA. LAS ESCUELAS DE MISTERIO. CABALISTAS, ALQUIMISTAS, ESOTÉRICOS…


Perpetrado por Oskarele

“La historia contiene una profunda alegoría velando una misteriosa y más profunda verdad; y cuanto más grande es el absurdo de la letra, más profunda es la sabiduría del Espírit…”
...Así pues, los padres de aquel cristianismo incipiente, en el siglo IV de nuestra era, renegaron del Libro de Henoc, principalmente porque no venía de sus propios videntes y porque no encajaba con sus doctrinas, cada vez mas estandarizadas. Lo que no captaron aquellos señores es que esta obra en realidad era una obra iniciática, fruto de antiguas tradiciones simbólicas provenientes tanto de Egipto como de Mesopotamia.

Por eso, aunque el cristianismo lo repudió, el Libro de Henoc permaneció activo a través de las escuelas de misterio, que entendían que en todas aquellas obras “sagradas” se escondían sagrados misterios detrás de sus mitos religiosos.

Porfirio (232 – 304 d. C.), un filósofo neoplatónico griego discípulo de Plotino, en su “Vida de Plotino” dijo lo siguiente al respecto de estas obras simbólicas consideradas como dogmas de fe: “los sabios y filósofos de todas las religiones penetran el verdadero significado, mientras que el ignorante ve únicamente el símbolo externo, la corteza que lo cubre”.

Siglos después, el rabino cordobés Maimónides, (1135- 1204), que tuvo una enorme importancia como filósofo en el pensamiento medieval, escribió:  “Cada vez que encuentres en nuestros libros un cuento cuya realidad te parezca imposible, una historia que es repugnante a la razón y al sentido común, entonces puedes estar seguro de que la historia contiene una profunda alegoría velando una misteriosa y más profunda verdad; y cuanto más grande es el absurdo de la letra, más profunda es la sabiduría del Espíritu”.

Efectivamente muchas de estas obras apócrifas, entre las que se encuentra el Libro de Henoc, y muchas de las obras canonícas, como el mismo Génesis o el Apocalipsis de San Juan,  tienen un significado absolutamente distinto del sentido corriente o aparente que transmite la letra muerta.

Según estas tradiciones ocultistas fueron escritos por Iniciados para ser leídos por Iniciados. Quien los toma al pie de la letra pierde su tiempo irremediablemente. Es más, esto, precisamente, es lo maravilloso de estos textos, la forma en la que se oculta, se cubre con velos, el verdadero significado, que ha descubrir el iniciado.

La verdad hay que buscarla, en definitiva.

No aparece dada.

Y, efectivamente, el Libro de Henoc si parece haber tenido una continuidad en los círculos herméticos y ocultistas, basados en los textos e historias de las antiguas tradiciones judías, como la Cábala. Así, su obra cumbre, el “Sepher ha Zohar”, lo menciona. Además, entre las secta gnósticas, era considerado uno de los profetas de la humanidad, junto a Adán, Zoroastro, Buda y Jesús.

En siglo XV se vuelve a hablar de él en Europa, sobre todo entre los cabalistas cristianos. Pico de la Mirandola, Jean Reuchlin o Guillermo Postel, el traductor del “Zohar”, lo citan. Este último le da especial importancia. Y por supuesto, tuvo gran importancia para los alquimistas posteriores, algunos de los cuales lo consideraban como a Hermes.

En el prefacio a los “Siete tratados o Capítulos Dorados de Hermes Trimegistro” leemos que “tres fueron los grandes personajes llamados Hermes. El primero fue Henoch, antes del diluvio (…) el segundo fue Noé, que se salvo del diluvio en un arca, y el ultimo fue Hermes o Mercurio”. De alguna forma Henoc representa, de una forma arquetípica, al iluminado que ofrece su saber a la humanidad.

En realidad Henoc, aquel que “caminó con Dios y desapareció, porque Dios lo llevó con él”, representa el proceso de cambio interior que anhelan todas estas escuelas herméticas.

El ascenso, la apoteosis de Henoc (hay que recordar que apoteosis, en el mundo clásico, era la concesión de la dignidad de dioses a los héroes), su unión final con dios, era en realidad una experiencia espiritual que termina con la “disolución de lo manifestado”. Por ello es por lo que se dice que “aquellos que caminan con Dios, como Henoch ′no son′”... algo así como la integración con la totalidad del universo, algo así como el Nirvana hindú, la visión directa del Dios cara a cara y la identificación misma con la Divinidad.

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Henoc, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Libro_de_Enoc; aquí tenéis el libro completo: http://www.gratisweb.com/apocrifos/Henoc.htm; aquí: http://usuarios.multimania.es/LafabiWords/mesian-1.htm, aquí: http://ec.aciprensa.com/wiki/Henoc.


BIBLIOGRAFIA EMPLEADA:

SITCHIN, ZECHARIA. El 12º planeta. 1976
VON DÄNIKEN, ERICH. El mensaje de los dioses. 1975.
VALE AMESTI, FERMÍN. El retorno de Henoch o la masonería primigenia. 1993.
VVAA. Apócrifos del Antiguo Testamento.1984.

EL LIBRO DE HENOC. PARTE 2/4. HISTORIA E INFLUENCIA. EL CRISTIANISMO, LO COPIA PERO LO PROHIBE…


Perpetrado por Oskarele

El libro de Henoc era muy conocido entre los primeros cristianos. En la “Carta a los hebreos”, San Pablo lo cita: “por la fe fue arrebatado de este mundo Henoc, sin experimentar la muerte; nadie lo pudo encontrar, porque lo había arrebatado Dios. Y la Escritura dice que antes de ser arrebatado había agradado a Dios” (Hebreos 11, 5).

En la “Carta de San Judas” también se cita: “Ya profetizó de ellos Henoc, séptimo patriarca después de Adán, diciendo: mirad, el señor viene con miles y miles de ángeles a entablar juicio contra todos y a condenar a todos los criminales por todos los crímenes que cometieron y por todas las blasfemias que estos pecadores pronunciaron contra él” (Versículo 14-15)

Tertuliano, del siglo II-III, lo cita a menudo y lo considera canónico.

Prisciliano, el obispo hereje hispano del siglo IV, apoyándose en San Judas y en la carta de Pablo citada antes, lo considera un libro profético.

Pero es que además hay referencias a Henoc en un montón de versículos de los evangelios: Mateo 3:12, 5:4-12, 11:28, 13:31-32, 24:14, 24:27, 26:64; Marcos 13:24-27, 14:21, 14:62; Lucas 1:52, 2:13-14, 6:24, 9:35,16:13, 16:23-31, 24:36; Juan 3:20; y en otros libros del Nuevo Testamento, como los Corintios(6:2-3) o el Apocalipsis (3:17,6:10, 8:2, 12:16, 16:14, 19:19, 20:1-3, 21:23-24)

Pero… ¿Por qué entonces no está éste libro en nuestra Biblia? Pues no lo sabemos muy bien, pero fue apartado del canon tras el Concilio de Laodicea, en 364, para pasar al olvido eclesiástico… a pesar de que, sin duda, sus avisos sobre el fin del mundo son ampliamente recogidos por el cristianismo. 

San Agustín de Hipona (354 –430), uno de los cuatro grandes padres de la iglesia primigenia, en su obra “Ciudad de dios”  (426 aprox) dice lo siguiente al respecto: “Vamos a omitir, entonces, las fábulas de esas escrituras llamadas apócrifas, porque su oscuro origen era desconocido a los Padres, de quienes la autoridad de las verdaderas Escrituras nos ha sido transmitida por una cierta y bien determinada sucesión. Porque aunque hay alguna verdad en estos escritos apócrifos, sin embargo, contienen falsas afirmaciones que no tiene autoridad canónica. No podemos desconocer que Henoch, el séptimo desde Adán,  dejó algunas escrituras divinas (…) las escrituras que son reproducidas bajo su nombre, y que contienen estas fábulas acerca de los gigantes, diciendo que sus padres no fueron hombres, son propiamente juzgadas por hombres prudentes como no genuinas; al tiempo que muchos escritos son producidos por heréticos bajo los nombres de otros profetas, y más recientemente bajo los nombres de los apóstoles, todos los cuales, después de cuidadoso examen han sido puestos aparte de la autoridad canónica bajo el título de Apocrypha.

Pero también dice el sabio de Hipona que “No hay duda de que, de acuerdo con las Escrituras Canónicas Hebreas y Cristianas, había gigantes antes del diluvio, y que éstos eran ciudadanos de la sociedad terrestre de los hombres, y que los hijos de Dios, quienes eran según la carne los hijos de Seth, se hundieron en esta comunidad cuando abandonaron la virtud. Ni necesitamos extrañarnos de que los gigantes naciesen aún de éstos. Pues todos sus hijos no eran gigantes; pero había entonces más que en los restantes períodos desde el diluvio…

Curiosamente es necesario decir que a pesar de no estar incluido en el Canon bíblico, el libro tuvo una influencia enorme en el cristianismo, sobre todo en lo relacionado con el fin del mundo y el juicio final, que, como podéis comprobar si habéis leído el libro o el resumen que publicamos en el artículo anterior, está literalmente tomado de esta obra, que, además, influyó enormemente en el Apocalipsis, que copia literalmente muchas ideas y párrafos del Libro de Henoc.

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Henoc, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Libro_de_Enoc; aquí tenéis el libro completo: http://www.gratisweb.com/apocrifos/Henoc.htm; aquí: http://usuarios.multimania.es/LafabiWords/mesian-1.htm, aquí: http://ec.aciprensa.com/wiki/Henoc.


BIBLIOGRAFIA EMPLEADA:

SITCHIN, ZECHARIA. El 12º planeta. 1976
VON DÄNIKEN, ERICH. El mensaje de los dioses. 1975.
VALE AMESTI, FERMÍN. El retorno de Henoch o la masonería primigenia. 1993.
VVAA. Apócrifos del Antiguo Testamento.1984.

EL LIBRO DE HENOC. PARTE 1/4. INTRODUCCIÓN


Perpetrado por Oskarele

 “Henoc, a la edad de sesenta y cinco años engendró a Matusalén, y después de haber engendrado a Matusalén, siguió los caminos de Dios (Elohim) trescientos años, y engendró hijos e hijas. Henoc vivió en total trescientos sesenta y cinco años, y siguió los caminos de Dios (Elohim). Después no fue visto más, porque Dios (Elohim) se lo llevó”… Génesis 5, 21-24.

Según el Génesis bíblico, Henoc, a veces transcrito como Enoc, Enoch o Henoch, fue hijo de Jared, descendiente de Set (hijo de Adán), así como padre de Matusalén, abuelo de Lamec y bisabuelo de Noé, el héroe del diluvio bíblico.

Pero no da mucha más información sobre él, algo especialmente curioso si tenemos en cuenta que existe un texto, conocido como “El libro de Henoc”, en el que se cuenta su ascensión al cielo (en primera persona), además de una serie de profecías y visiones sumamente interesantes y con mucha influencia en la escatología cristiana posterior. A esta obra vamos a dedicar esta serie de artículos.

EL LIBRO

Pa empezar decir que existen diferentes versiones de este libro: una de ellas está dentro de la Biblia de la iglesia Copta (I Henoc), pero que no es aceptada como canónica por las demás iglesias cristianas. Las únicas versiones completas están en copto, pero son conocidas varias partes en griego, siríaco, armenio, árabe y latín. Además han sido encontrados varios fragmentos en arameo y uno en hebreo, en Qumrán.

Hoy en día, básicamente, se considera que hay dos versiones: la primera, identificada como IHenoc y llamada como “Libro Etíope de Henoc”, es la traducción para el griego de un original en hebraico o arameo. La otra, llamada IIHenoc, es una traducción al eslavo eclesiástico de un original griego cuyo título completo era “El Libro de los Secretos de Henoc”.

La versión etíope contenía varios pasajes omitidos en el texto griego, lo que hizo pensar que se trataba de la más antigua. Aunque existen diferencias entre ambos, no son demasiado importantes y parecen deberse más bien a errores de traducción.

Así que para nuestro estudio emplearemos la versión etíope, IHenoc.


Por otro lado, hay que dejar claro que en realidad se trata de una recopilación de siete libros, siete partes que parecen proceder de diferentes periodos, composiciones o, incluso, autores; aunque, parece ser, se escribió entre los siglos III a. C. y I d. C. (cuatro siglos…)

Estas partes son:

Libro del Juicio o Introducción: Capítulos 1 al 5, trata las palabras de bendición de Henoc a los justos, que vivirán cuando los impíos sean condenados. Se estima que su composición data de antes del 200 a. C. aprox.

Libro de los Vigilantes o Caída de los ángeles: Capítulos 6 a 36, se centra en el tema de la caída los Vigilantes (ángeles). Parece inspirarse en el famoso relato del  Génesis 6:1-5, en el que se cuenta que los ángeles (Los Hijos de los Dioses) tuvieron relaciones sexuales con mujeres y engendraron gigantes (nephilim), además de enseñar a los humanos las ciencias de la agricultura y la metalurgia. Por ello la Tierra será castigada con el Diluvio universal. Fue escrito antes del 160 a. C. según se cree.

Libro de las parábolas: Capítulos 37 a 71, de carácter mesiánico, profetiza la venida del Hijo del Hombre (Jesús de Nazaret??), la caída de los reyes y poderosos y el día del Elegido. Es la única parte que no se ha encontrado en los manuscritos de Qumrán. Escrito después del 63 a. C. a finales del siglo I a. C.  En este caso la fecha es muy importante ya que el texto parece describir la venida de un mesías muy parecido a la figura de Jesucristo, pero claro, si es posterior a su muerte, no había predicción alguna.

Libro del cambio de las luminarias celestiales: Capítulos 72 a 82, expone en detalle el calendario solar hebreo, en concordancia con el Libro de los Jubileos. Fue escrito entre el 250 y el 190 a. C. Se trata de un asombroso relato en el que se describen viajes espaciales y estudios astronómicos.

Libro de los sueños: Capítulos 83 a 90, refiere dos visiones apocalípticas obtenidas por Henoc en sueños; la primera simplemente anuncia que la Tierra será destruida y la segunda es una historia de la humanidad y de Israel hasta el fin de los tiempos, en la que los actores son representados como animales simbólicos. Escrito entre los años 161 y 125 a. C.

Libro de la exhortación y de la maldición: Capítulos 91 a 105, curiosísimo, en el que se relata la historia de la Tierra y la humanidad simbólicamente, en diez “semanas”, interpretando el pasado y proyectándose escatológicamente al futuro. Escrito después del año 135 a. C., probablemente entre el 110 y el 60 a. C.

Por último hay un apéndice, con los capítulos 106, 107 y 108, que parecen ser una parte del Libro de Noé, que se ha perdido pero presente en los Manuscritos del Mar Muerto. Predice los crímenes de la humanidad y el advenimiento de tiempos mesiánicos con el triunfo de los justos.


Como ya hemos dicho el libro no es homogéneo ni lineal en su contenido, pues fue escrito en diversas épocas y por diversos autores. Pero, grosso modo, podemos decir que es una mezcla entre libro profético, cosmogónico y escatológico. Nos muestra un universo iluminado por el Sol, la Luna y las Estrellas, que recorren el mundo en carros movidos por el viento, ascendiendo y poniéndose en doce puertas abiertas en los confines de la Tierra, que, sin duda corresponden a los doce signos del zodiaco (como muestra estupendamente “El libro de las luminarias celestiales”, los capítulos 72 al 82 del libro)

Además, el movimiento del Sol y de la Luna son los que rigen la sucesión del día y la noche, de las estaciones, de los meses y los años. Todas estas cosas les serán mostradas en su primer viaje a los cielos y serán las que tendrá que enseñar a su regreso, pues serán de tremenda utilidad para los hombres (para las cosechas, las lluvias…), así como la escritura y la oración al Señor.

Por otro lado, siguiendo con la idea bíblica del Génesis, el mundo fue hecho por Dios para el hombre, y el hombre fue hecho para Dios, para que alabe y bendiga a su creador hasta el fin de los tiempos. Pero Dios, en un principio, nos hizo inmortales… aunque, a raíz de “la caída”, fuimos condenados a perecer. Curiosamente aquí se muestra ambiguo: los motivos de la caída se achacan por un lado a la movida de Adán y Eva, pero por otro lado, se dice que se debe a que Azazel, un ángel caído, enseñó a los hombres malas artes, así como “los secretos eternos que se realizan en los cielos” (cap. IX, 1Henoc).

Pero además también se produce una caída en los ángeles del señor. Y parece ser que por dos motivos: porque tuvieron sexo con las Hijas de los Hombres, dando a luz a aquellos gigantes “Nefilim” de los que habla el Génesis 6, por un lado,  y porque enseñaron las artes y las ciencias a los hombres, lo que no queda demasiado claro. Por eso fueron castigados y maldecidos por el Señor.

Y es precisamente por esto por lo que los Ángeles Justos le revelaron a Henoc los secretos del Cielo y de la Tierra, del pasado y del futuro. El objetivo era poner a la humanidad en el camino recto.

Sea como sea, desde entonces los hombres estaban divididos en dos grupos, los justos y los pecadores, entre los que existe un conflicto eterno. Los pecadores son los que no hicieron caso a “Él” y decidieron aliarse con los ángeles caídos, los que se rebelaron contra su líder. Por eso “no subirán al cielo y no alcanzaran la Tierra”. En cambio los justos, los elegidos, los que siempre alabaron al Señor, se levantaran de entre los muertos llenos de gloria: “y tales serán vuestros vestidos, vestidos de gloria de parte del Señor de los Espíritus y vuestros vestidos no envejecerán” (cap. LXII, 1Henoc), y vivirán allí, en medio de los ángeles, y junto al mesías, el Hijo del Hombre.

Y al final de los tiempos habrá un gran apocalipsis, en el que todos perecerán.

El día del Juicio Final todos, justos y pecadores, resucitaran, en cuerpo y alma, ya sea para su felicidad o para su tormento, pues serán juzgados y recibirán su merecido. Los pecadores descenderán a un infierno chunguisimo, donde les espera el tormento eterno, y cuya entrada esta en el valle de Hinnon. Satán mismo, a la cabeza de los ángeles del castigo, ejecutará la sentencia de la condenación y se encargará de proveer los tormentos infinitos.

Y la Tierra será le herencia de los justos, que quedaran libres de pecado, impureza y corrupción y el Señor mismo, en persona, descenderá desde una alta montaña para visitar una tierra ahora bendita.

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Henoc, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Libro_de_Enoc; aquí tenéis el libro completo: http://www.gratisweb.com/apocrifos/Henoc.htm; aquí: http://usuarios.multimania.es/LafabiWords/mesian-1.htm, aquí: http://ec.aciprensa.com/wiki/Henoc.

BIBLIOGRAFIA EMPLEADA:

SITCHIN, ZECHARIA. El 12º planeta. 1976
VON DÄNIKEN, ERICH. El mensaje de los dioses. 1975.
VALE AMESTI, FERMÍN. El retorno de Henoch o la masoneria primigenia. 1993.
VVAA. Apocrifos del Antiguo Testamento.1984.

LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA. PARTE 2/2. ORGANIZACIÓN Y DESTRUCCIÓN

Perpetrado por Oskarele

Sea como sea, lo cierto es que los Ptolomeos, durante siglos, apoyaron y conservaron la biblioteca como la joya de la corona, dedicando grandes medios a su conservación y ampliación, así como a la adquisición de libros, traídos de todas partes del mundo, pues tenía intención de ser universal, aunque, en verdad, la mayoría de obras eran griegas.

Aunque sobra decirlo, hay que mencionar que cuando hablamos de “libros” no empleamos el concepto actual. No eran libros como los que compramos y no leemos.

Exactamente eran rollos de papiro, de entre 6 y 10 metros de largo, y, normalmente, una obra podía ocupar varios rollos.

Esto igual explica la confusión y lo complejo que ha sido, y continua siendo, determinar el volumen de obras que hubo en la Biblioteca. En los textos a veces se utilizan indistintamente los términos rollo y libro.

Lo cierto es que el volumen fue aumentando con los años, desde los 200.000 que algunas fuentes antiguas consideran que tenia al principio, hasta los 700.000 en el año 48 a. C.  con Julio César, o 900.000 cuando Marco Antonio ofreció 200.000 volúmenes más a Cleopatra, traídos de la Biblioteca de Pérgamo.

Las obras se conseguían comprándolas o copiándolas. Galeno cuenta una curiosa anécdota al respecto: parece ser que todos los libros que se encontraban en los barcos que llegaban al puerto eran confiscados y copiados, pero a los dueños se les devolvía la copia, quedándose el original en la biblioteca. También era habitual el donativo de libros y la apropiación de los libros del enemigo,  tras una guerra vencida. Y por supuesto se realizaron traducciones al griego de textos persas, babilónicos o egipcios (imagínense la gran cantidad de obras de estos pueblos que debieron perderse)

De toda la vida se ha dicho que se organizó según las instrucciones del poeta Calímaco, que escribió una magna obra que unos ven como el inventario y catálogo de los fondos de la gran Biblioteca, pero que en realidad era una bibliografía de la literatura griega, seguramente elaborada a partir de las obras que se conservaban en la Biblioteca. Por desgracia no se conserva completo.


Sea como sea, lo cierto es que la Biblioteca ganó un prestigio impresionante con los años, recibiendo la visita de numerosos sabios ilustres, como los matemáticos Euclides y Arquímedes, el historiador Estrabón, el astrónomo Claudio Ptolomeo, el médico Galeno…

Pero todos aquellos libros, todas aquellas obras acumuladas durante siglos, se perdieron. La biblioteca completa del filósofo Aristóteles, las 20 versiones diferentes de la “Odisea” de Homero, la obra “La esfera y el movimiento” de Autólico de Pitano, “Los Elementos” de Hipócrates de Quíos y tantas obras de las que no se conserva más que el nombre y el recuerdo, obras de Sofocles, de Esquilo, de Eurípides… o la “Historia” de Beroso, o las obras atribuidas a Zoroastro, o los escritos babilónicos y sumerios…


Todo fue pasto de las llamas, y es que los libros, aunque sean de papiro, arden muy bien, sobre todo si se le atiza con fanatismo religioso.


Como ya hemos comentado, tampoco está muy claro cuando desapareció la Gran Biblioteca de Alejandría. Lo que sí parece claro que es que la destrucción no se produjo de golpe, sino que fueron varios acontecimientos a lo largo de los siglos los que acabaron destruyéndola.

Un primer palo se lo puedo llevar en los años 47 y 48 a. C. durante los enfrentamientos entre las tropas de Julio Cesar, aliado de Cleopatra (VII) con las tropas egipcias de Ptolomeo XIII, su hermano y aspirante al trono. En el trascurso de un enfrentamiento en Alejandría, Cesar dio la orden de incendiar los barcos de la gente de Ptolomeo XIII, que estaban en el puerto, y parece ser que el incendio  se propagó a los edificios cercanos, entre los que estaba el Museo/Biblioteca.

Esta versión es mencionada por Plutarco y por Seneca.
Pero la Biblioteca continuó existiendo después de este incendio, como demuestra el hecho de que algunos sabios trabajaron en ella después (como Estrabón) y las listas romanas de directores de la Biblioteca. Así que hoy en día se considera que aquel incendio solo destruyó una parte de las obras.

Otra fecha posible de destrucción sería el año 272 d.C., en época del emperador Aureliano, durante la guerra contra Zenobia, reina de Palmira, que se había apoderado de la ciudad. Cuando intentó recuperar Alejandría, la arrasó y destruyó gran parte de la zona donde se supone estaba la Biblioteca.

Posteriormente, con Diocleciano, hacia el 296 d. C. hubo una revuelta, y al intentar reprimirla, destruyó de nuevo gran parte de la ciudad.

A pesar de todos estos episodios violentos, seguramente la Biblioteca y el Museo sobrevivieron y el episodio final tiene lugar durante el reinado del emperador cristiano Teodosio I (375-395 d.C.) cuando se clausuran todos los templos paganos. Sabemos con certeza que el Serapeum y su biblioteca fueron destruidos en el 391 por orden del obispo Teófilo.

Probablemente, la Biblioteca de Alejandría también desapareció, definitivamente, en esa época.

El sucesor de Teófilo, su sobrino Cirilo, se dedicó a eliminar a los filósofos, entre los que se encontraba la última directora de la Academia, Hipatia; su asesinato en el 412 marca el fin de la filosofía y la enseñanza platónica en todo el Imperio romano.  Sabemos que Hipatia vivió aproximadamente entre el 355 y el 412 d. C. y que destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía, además de ser líder de la Escuela Neoplatónica de Alejandría. También se sabe murió víctima de un linchamiento por una turba de enfervorecidos cristianos, alentados por la animadversión que hacia ella sentía Cirilo, el patriarca cristiano de Alejandría. Esta muerte violenta la convirtió en un mártir de la ciencia, uno de tantos que brindaría el catolicismo fanático.


Pero, aparte de todo esto, se sabe que algunos factores naturales y geológicos han sido claves en el declive de la ciudad: numerosos terremotos entre el siglo IV y el XIV (el mismo faro de Alejandría fue convertido en ruinas por un seísmo muy fuerte que tuvo lugar durante el siglo XIV), olas gigantes, inundaciones y hundimiento del terreno de la ciudad bajo el nivel del mar, como consecuencia de la especial ubicación de la ciudad junto al mar, en un delta.


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LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA. PARTE 1/2. ACLARANDO CONCEPTOS. EL MUSEO


Perpetrado por Oskarele

Se cuenta que en un ocasión el genial astrónomo y divulgador científico Carl Sagan, ante le pregunta “¿Dónde iría usted en primer lugar si pudiese viajar en el tiempo?”, respondió, “sin duda alguna, a la Biblioteca de Alejandría”.

Y es que esta famosa Biblioteca, de la que se sabe bastante poco en realidad, aunque hay cientos de referencias de escritores antiguos y contemporáneos, se ha convertido en el símbolo del saber perdido por culpa del dogmatismo religioso, símbolo del enfrentamiento eterno entre ciencia y dogma.

Veamos brevemente como fue su historia.

La ciudad de Alejandría fue fundada en el año 331 a. C. por Alejandro Magno, el gran monarca macedónico, alumno del filosofo griego Aristóteles. Un año antes las tropas de Alejandro habían conquistado Egipto, hasta ese momento en manos de los persas, gobernados por el gran Darío III.

Para levantar esta nueva ciudad, que se convertiría en la capital del Egipto alejandrino, escoge una aldea situada al norte del país, llamada Racotis, situada entre el mar y lago Mareotis. Era un lugar interesante desde el punto de vista estratégico, por la facilidad para dominar el comercio de esa zona del Mediterráneo.

Así que se encarga la construcción al arquitecto griego Dinócrates de Rodas, que fabrica una ciudad totalmente griega en pleno Egipto, según el típico trazado hipodámico, sistema que se venía utilizando desde el siglo V a. C.: una gran plaza, una calle mayor que atravesaba la ciudad, con calles paralelas y perpendiculares, cruzándose siempre en ángulo recto.

Alejandro muere en el 323 a.C.

Su vasto imperio se reparte entre sus generales, aunque no de una forma pacífica, sino mediante guerras, traiciones y asesinatos. Los típicos problemas sucesorios.


Egipto, la zona que nos interesa, se la quedó Ptolomeo I Sóter (“El salvador”), que fue nombrado emperador en el 305 a. C., inaugurando la dinastía de los Ptolomeos, que a pesar de reinar como faraones, nunca dejaron de ser culturalmente griegos. Durante 300 años los Ptolomeos gobernaran Egipto, entre el 305 a. C. y el 30 d. C. (año de la derrota de Cleopatra VII, la famosa Cleopatra), cuando el país es absorbido por el Imperio Romano.

Esta dinastía helenística elegirá como capital la ciudad fundada por Alejandro, Alejandría, completando su construcción con bellos edificios, entre los que estaban el famoso Faro, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, y el Museo-Biblioteca, que permitió que la ciudad se convirtiese, valga el paralelismo, en el faro intelectual del mundo antiguo.

Uno de los mayores enigmas que rodean esta mítica construcción es que no sabemos a ciencia cierta ni cuando se construyó ni cuando fue destruida. Es, más, lo más seguro es que ambas cosas fueran progresivas.

Es decir, ni se construyó, en su forma definitiva, de golpe, ni fue destruida en un único acontecimiento.

Por otro lado, aunque siempre se habla de Biblioteca como de algo aislado, hay que dejar claro que en realidad pertenecía al complejo del Museo (palabra, por cierto, derivada de “musa”, aquellas divinidades, hijas de Zeus, protectoras e inspiradoras de la actividad artística e intelectual).

Pero no se trataba un museo como los nuestros.

Era en realidad una construcción dedicada al culto a la cultura, en todas sus manifestaciones, desde la poesía a la música, pasando por el teatro, la filosofía y el arte.

Era, básicamente, un lugar destinado al saber.


Pero además, en aquella época, los hombres sabios, subvencionados por el estado ptolomeico, grandes mecenas de la época, aparte de encargarse de sus labores intelectuales, también vivían allí.

De alguna manera, para poder entender esto, hay que remitirse al Liceo fundado por Aristóteles, su particular respuesta a la Academia de Platón, ambas escuelas del saber, que de alguna forma se verán continuadas en Alejandría.

Y, lógicamente, un centro como este, dedicado al saber, debía disponer de una gran Biblioteca.

Para saber cuando se construyó nos encontramos con un problema: como fue destruida, no queda nada. Y a pesar de que se han hecho numerosos estudios arqueológicos, no se han determinado a ciencia cierta ni la ubicación exacta, ni la forma, ni la cronología. Así que nos tenemos que basar en los datos que otros historiadores, algunos contemporáneos, dieron sobre la misma.

No está mu claro si el constructor inicial fue Ptolomeo I, o su hijo y sucesor, Ptolomeo II, aunque todo parece indicar que la obra la inició el padre, en torno al 295 a. C.  Y la terminó el hijo.

Como hemos dicho, tampoco está muy claro donde estaba, aunque se sabe que estaba cerca del mar y que formaba parte del complejo palaciego. Y tampoco sabemos mu bien como era, ni el Museo ni la Biblioteca, aunque se cree que formaban parte del mismo edificio.

Estrabón en su Geografía, aunque no menciona la Biblioteca dice: “El Museo forma parte de los edificios palaciegos y está formado por un pórtico para pasear, una exedra con asientos y un gran edificio, donde está la sala común donde comen los sabios, miembros del Museo”.

Sabemos pues que la Biblioteca no tenía salas de lectura propiamente, sino que estaba constituida por una serie de salas y pórticos, en cuyas paredes había nichos para guardar los libros.

Lo que si sabemos con precisión es que Ptolomeo III fundó otra biblioteca auxiliar a esta, anexa al Serapeum, antiguo templo erigido por los primeros ptolomeos al dios Serapis, debido a la necesidad de ampliar la biblioteca principal ante la gran cantidad de obras acumuladas (que, por cierto, tampoco se sabe mu bien cuantas fueron)

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