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SUYO AFECTISIMO, JACK EL DESTRIPADOR. PARTE 5/6. LA TEORIA DE LA CASA REAL
Perpetrado por Oskarele
Una de las teorías más novelescas y fascinantes, aunque no por ello más valida, es la que introduce en la trama del Destripador al duque de Clarence, Edward, nieto de la reina victoria, hijo de Eduardo VII y heredero de la corona británica. La idea fue lanzada por Thomas Stowell, prestigioso neurocirujano inglés que fallecería, curiosamente, poco después de sus revelaciones.
Para este era evidente que nunca había sido detenido el asesino porque era el Duque de Clarence, y había llegado a esas conclusiones tras enterarse de que este había fallecido no como contaba la historia, de fiebre cerebral, sino debido a una enfermedad degenerativa cerebral provocada por la sífilis. Lo cierto es que las pruebas parecen indicar que no era un teoría acertada: no tenía experiencia ni como medico ni como carnicero y al menos en la época en la que se produjeron dos de los crímenes tenia coartadas más que demostradas.
Pero la teoría iría mas allá cuando Walter Sickert, destacado pintor ingles que mantuvo una intima amistad con este Duque de Clarence durante sus tiempos bohemios.
Pues bien, este plantea que el nieto de la reina conoció en su estudio a una joven modelo, Anne Elizabeth Crook, y que ambos se enamoraron perdidamente, tuvieron una hija, Alice Margaret, y se casaron en secreto, con Sickert de testigo. Claro, esto no hizo la más mínima gracia en palacio, así que rápidamente se ideó un plan para acabar con el escándalo: Annie fue declarada mentalmente enferma y fue internada a perpetuidad en un sanatorio. La hija, Alice, fue enviada a vivir con una niñera en algún punto del East End, para, años después, acabar casándose con el propio Sickert y tener un hijo con él…
Pero, curiosamente, la niñera que quedó al cargo de la joven Alice, una tal Mary Kelly, cometió un error: le contó la historia a varias amigas prostitutas e intentó chantajear a la casa real. Así, Sickert, introduce en la trama los crímenes: la casa real decide enviar a su médico principal, Sir William Gull, para eliminar una por una a todas las que habían conocido la historia.
Esta historia ha sido de las más queridas por los autores de best sellers y los productores de cine y televisión. De hecho, la BBC produjo una serie en 1973, “Los archivos del Destripador”, con la colaboración del propio Joseph Sickert, siguiendo paso a paso esta teoría, que también fue seguida en “Asesinato por decreto”, una película de 1979, dirigida por Bob Clark, basada en el libro de Stephen Knight “Jack the Ripper, the final solution”, que sigue también esta teoría de Sickert y que mezcla el mito del Destripador con Sherlock Holmes (genialmente interpretado por Christopher Plummer).
También se inspira en esta teoría la genial novela grafica “From Hell”, creada por Alan Moore y Eddie Campbell acerca del Destripador, cuyo nombre es tomado de la carta homónima supuestamente escrita por el homicida. En el apéndice de la novela gráfica, Moore claramente menciona que no le da credibilidad a la teoría de Knight y explica que solamente utilizó el nombre con fines dramáticos.
Por desgracia, varias comprobaciones han demostrado que esta teoría estaba equivocada: Annie Elizabeth Crook no fue internada en ningún sanatorio. El médico de la reina, William Gull, estaba seriamente enfermo en la época de los crímenes. Además no encaja que en una conspiración de este calibre dejasen vivo, precisamente, al propio Sickert y a su hijo Joseph, que posteriormente, y ante las sospechas que apuntaban a su propio padre como el Destripador, dijo que era una leyenda o, incluso, un fraude de su padre, que, por otro lado, si había sido amigo del Duque de Clarence.
Es interesante, a pesar de todo, la fascinación de Walter Sickert por la historia del Destripador, pues estaba francamente obsesionado con el tema: le gustaba pasear por los lugares de los crímenes, vestido como si fuese el destripador, tomando apuntes de las casas y calles vecinas.
Una de sus series de cuadros más famosas es la que dedicó al asesinato de Camden Town, en el que un joven artista, Robert Wood, fue acusado de haber degollado a una prostituta en una habitación de un hotel.
Ante esto, no es de extrañar que él mismo fuese considerado sospechoso.
Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/11/08/monografico-jack-el-destripador-los-sospechosos-i-la-teoria-real/ y aquí: http://www.elpais.com/articulo/ultima/Jack/Destripador/tiene/nombre/elpepiult/20021115elpepiult_1/Tes.
SUYO AFECTISIMO, JACK. PARTE 4/6, INVESTIGANDO SIN EXITO
Perpetrado por Oskarele
En cualquier caso, y a pesar de todos estos crímenes posteriores, que algunos adjudicaron al mismo autor, tras la muerte de Mary Kelly, la figura de Jack el Destripador, se diluye entre la melodramática niebla londinense, desapareciendo para siempre, dejando en su lugar un sombra mítica que cientos de investigadores y criminólogos han intentado iluminar, proponiendo un montón de teorías, sin que a día de hoy haya una versión definitiva.
La policía de Londres, a través de diversos y sucesivos departamentos, intentaron dar con el brutal asesino, pero, como todos sabemos, no lo consiguieron, a pesar de rastrear todo el barrio, interrogar a cientos de personas, detener a cerca de 80 sospechosos… este fracaso policial provocó una gran insatisfacción social, provocando que un grupo de ciudadanos voluntarios del East End, conocido como el Comité de Vigilancia de Whitechapel, optase por patrullar las calles en busca de personas sospechosas; de hecho, le solicitaron al gobierno que fijara una recompensa para aquel que diera información útil sobre el asesino.
Los carniceros, cirujanos y médicos se volvieron sospechosos debido a la naturaleza de las mutilaciones, pero no hallaron ningún sospechoso en estos gremios. A finales de octubre, el médico de la policía, Thomas Bond, realizó un informe (considerado hoy en día como el primer perfil criminal de la historia) sobre las habilidades y conocimientos quirúrgicos del asesino.
Decía lo siguiente: “No dudo que los cinco asesinatos fueron cometidos por la misma mano. En los primeros cuatro las gargantas parecieran haber sido cortadas de izquierda a derecha, mientras que en el último caso, debido a la considerable mutilación, es imposible señalar en qué dirección se hizo la cortada, aunque se hallaron rastros de la sangre arterial sobre la pared en forma de salpicaduras, muy cerca de donde la cabeza de la mujer debió haber estado.
Todas las circunstancias en torno a los asesinatos me llevan a deducir que las mujeres fueron asesinadas cuando se encontraban recostadas y, en todos los casos, la garganta fue cortada en primer lugar.
El asesino, en su apariencia externa, es muy probable que sea de aspecto inofensivo. Un hombre de mediana edad, bien arreglado y de aire respetable. Puede tener el hábito de llevar capa o abrigo porque si no, la sangre de sus manos y ropas hubiera llamado la atención a los viandantes.”
Bond se opuso totalmente a la idea de que el asesino poseía cualquier tipo de conocimiento científico o anatómico, o incluso los conocimientos técnicos de un carnicero o matadero. En su opinión, el asesino debía tener hábitos de un hombre solitario, relacionan los “ataques periódicos de homicidas y eróticas manías”, con un complejo de mutilaciones que probablemente indicaba “hipersexualidad”. Además, consideraba que el “impulso homicida debía haberse desarrollado a partir de un resentimiento de venganza o de una condición mental melancólica, o que la manía religiosa pudo haber sido la enfermedad”
Si bien no hay evidencia de ninguna actividad sexual con ninguna de las víctimas, la penetración de las víctimas con un cuchillo, la exhibición de los cadáveres en posiciones sexualmente degradantes con las heridas expuestas y el hecho en sí de que fueras prostitutas, parece indican que el autor obtenía placer sexual con los ataques. Muchos psicólogos proponen también que era un homosexual frustrado o alguien con algún tipo de trauma infantil, relacionado con la figura materna, para intentar explicar que eran todas mujeres.
Otros psicólogos, en cambio, proponen que podía asesinar bajo efecto de súbitos ataques de locura, víctima de una posible esquizofrenia.
Algunos aventuran incluso una doble personalidad.
Una fuerza policial de hoy en día, gracias a las actuales técnicas de ADN, hubiese dado, posiblemente con el criminal.
Pero en la torpeza de policía hay un factor muy importante que comentar: la propia sociedad victoriana.
En aquella época se consideraba el asesinato como algo propio de las clases bajas, de la incultura y de la barbarie. Era algo provocado por la miseria y por el analfabetismo. No podían ni siquiera plantearse que podía ser uno de ellos, una persona normal y corriente, aparentemente. El vecino de al lado, el médico que visitaba a sus hijos… o el buen carnicero de la esquina.
En la actualidad sabemos, en cambio, que este tipo de seres monstruosos, los psicópatas, pueden aparecer en cualquier clase social. Es más, los más conocidos y sanguinarios pertenecen a clases medias.
Para la mayor parte de los londinenses era inadmisible que un asesino tan brutal fuese uno de ellos… salvo que fuese alguien “especial”. Así empezaron a aparecer un puñao de versiones a cual más retorcida e imaginativa, como, por ejemplo, la del periodista y novelista William Le Queux, que aseguró que se trataba de un espía alemán enviado para provocar el pánico en Londres. Aparecieron un sinfín de teorías sobre destripadores judíos, polacos, rusos… extranjeros, al fin y al cabo, todo con tal de que no fuese “uno de ellos”.
Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/11/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-i-polly-nichols-y-annie-chapman/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/21/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-ii-elizabeth-stride-y-catharine-eddowes/, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/30/monografico-jack-el-destripador-las-victimas-iii-mary-jane-kelly/.
SUYO AFECTISIMO, JACK EL DESTRIPADOR. PARTE 1/6. INTRODUCIENDO
Perpetrado por Oskarele
Sin duda, la figura de Jack the Ripper, Jack el destripador, es la primera que se corresponde con el moderno concepto de psychokiller o con el de asesino en serie. Este calificativo se trata de un seudónimo, ya que el autor de los crímenes jamás fue encontrado, provocado por alguien que se adjudicó los crímenes en una carta, pero que, parece ser, no fue escrita por el autentico psicópata. Es más parece ser que fue obra de un periodista, interesado en aumentar el interés de la historia.
Para entender bien la movida de este personaje es necesario conocer el contexto social en el que se produjeron los crímenes, la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX, una de las naciones, supuestamente, más civilizadas del momento, gracias a la exitosa Revolución Industrial, que por otro lado, estaba provocando graves desigualdades políticas y sociales. En aquella época Inglaterra experimentó la llegada de enormes cantidades de emigrantes irlandeses, así como judíos refugiados procedentes del este de Europa y de la Rusia zarista. Estos vinieron a sumarse a la ya de por si masiva capa social del proletariado industrial, que vivían en condiciones infrahumanas, en los barrios más pobres de las ciudades, en los que, debido a la pobreza y a la precariedad laboral, era más que habitual el robo, la violencia, la prostitución… acompañantes inseparables de la miseria en la que vivían aquellas gentes. No es de extrañar que en aquellos momentos surjan numerosas protestas sociales, como la famosa del 13 de noviembre de 1887, el Domingo Sangriento.
Por otro lado, en claro contraste, estaba el esplendor de las clases adineradas, con sus grandes mansiones, sus ricos vestidos y sus coches de caballos… y la más famosa característica de la Inglaterra victoriana: la hipocresía.
El contraste entre estos dos mundos quedaba ejemplificado divinamente en Londres, la capital del imperio, que, por un lado, poseía la mejor fuerza policial del mundo (Scotland Yard), iluminación urbana (de la que fue pionera), organizaciones humanitarias (sociales y religiosas), parques y jardines maravillosos y una legión de escritores impresionante: Dickens, Collins, Conan Doyle, Kipling… pero, por otro lado, también tenía masas enormes de población que vivían en la absoluta miseria, con pésimas condiciones de trabajo, vivienda y salud, con robos, delincuencia, prostitución, alcohol, racismo… y el barrio que mejor mostraba este Londres oscuro y marginal era precisamente Whitechapel, considerado por los pijos de la clase alta, una “madriguera de la inmoralidad”…
Fue allí, precisamente, donde, entre la madrugada del viernes 31 de agosto de 1888 y la del viernes 9 de noviembre del mismo año, cinco prostitutas fueron brutalmente asesinadas, en un otoño que pasó a ser conocido popularmente como “El otoño del terror”.
El autor de los crímenes nunca será atrapado, a pesar de que, supuestamente, envió notas irónicas de su puño y letra a la policía, firmadas siempre con esto: “yours truly, Jack the Ripper” (Suyo afectísimo, Jack el destripador), aunque en la actualidad se pone en duda que fueran realmente suyas.
El estado de las prostitutas asesinadas no dejaba duda alguna de que se trataba de un sádico sexual, un enfermo que mata convulsivamente y que disfruta de su crimen y, sobre todo, con el trato especial que dedicaba post-mortem a sus víctimas, a las que solía extraer los órganos con una precisión de cirujano… de ahí que tradicionalmente se haya considerado que podía ser un medico o un carnicero.
Tradicionalmente se han asociado a los crímenes de Jack el Destripador cinco asesinatos (conocidos como “los cinco canónicos”), pero entre el 3 de abril de 1888 y el 13 de febrero de 1891 hubo un total de 11 crímenes, incluidos los cinco clásicos, asociados al mismo hombre por tener un modus operandi similar: la cortadura de garganta, la mutilación abdominal y en el área genital, la extracción de órganos internos y las amputaciones faciales.
Los primeros dos casos, Emma Elizabeth Smith y Martha Tabram, no coinciden con este patrón, por lo tanto la autoría es dudosa, aunque algunas fuentes si señalan la posibilidad de que fuesen los dos primeros crímenes de Jack.
Las cinco víctimas “canónicas” del Destripador fueron Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly. De ellas hablaremos en el siguiente artículo...
Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_el_Destripador, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Asesinatos_en_Whitechapel, aquí: http://cinefreaks.wordpress.com/2009/09/09/monografico-jack-el-destripador-prologo/, aquí: http://www.portalplanetasedna.com.ar/asesinos8.htm.
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