Mostrando entradas con la etiqueta CIENCIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CIENCIA. Mostrar todas las entradas

¿QUE ES UNA ESTRELLA? II. EVOLUCION ESTELAR


Por Encke

En el anterior artículo vimos que era básicamente una estrella y como se origina partiendo de una nube de gas, principalmente hidrogeno, que se contrae calentándose hasta iniciarse las reacciones termonucleares.

La región central opaca y densa de esa nube que se contrae se conoce como una protoestrella, su masa aumenta conforme más materia cae de la zona exterior y su radio continua disminuyendo porque su presión no es suficiente para soportar el empuje de la gravedad. Llegados a este punto, comienza a distinguirse claramente un superficie delimitadora de la protoestrella, su fotosfera.

La protoestrella sigue contrayéndose y disminuyendo de tamaño, aumentando su densidad y su temperatura en el centro y en la fotosfera. Las propiedades físicas de una estrella se representan en un diagrama denominado H-R (Hertzsprung – Russell, en honor a los astrónomos que lo idearon). Consiste en representarlas mediante su luminosidad y la temperatura de su superficie. Así de esta manera las estrellas se clasifican mediante su tipo espectral: O, B, A, F, G, K, M... desde las más calientes hasta las más frías. Nuestro Sol es un tipo G o enana amarilla.

La luminosidad de la protoestrella puede ser del orden de varios miles de veces la luminosidad solar, porque aunque su temperatura superficial sea pequeña, del orden de la mitad de la solar, su tamaño es mucho mayor, unas cien veces el solar. Esta luminosidad se debe a la energía gravitacional cedida en la contracción, ya que aún no han comenzado las reacciones termonucleares en su interior.

La protoestrella aparecerá en el diagrama H-R por la derecha (por el lado rojo o frío), como continua contrayéndose se mueve en este diagrama hacia abajo (hacia luminosidades menores) y ligeramente hacia la izquierda (hacia temperaturas mayores). Este camino recorrido en el diagrama H-R (traza evolutiva) se denomina la traza de Hayashi. Es la traza que roja que vemos en la figura.


Las protoestrellas en esta fase muestran una violenta actividad superficial, como intensos vientos protoestelares mucho más densos que el viento solar. Las estrellas de tipo “T Tauri” se encuentran en esta fase y son su evidencia observacional, realmente son protoestrellas en la traza de Hayashi. En definitiva son “fetos” de estrellas.

Al final de la traza de Hayashi la protoestrella tiene aproximadamente 1 masa solar, un radio de aproximadamente un millón de km y la contracción ha aumentado la temperatura hasta unos 10 millones de grados, suficiente para iniciar las reacciones termonucleares. En el centro de la estrella los núcleos de hidrógeno empiezan a fusionarse para dar núcleos de helio, y es entonces cuando la estrella ha nacido. Durante aproximadamente los 30 millones de años siguientes la estrella se contrae un poco más aumentando su densidad central y su temperatura alcanza los 15 millones de grados mientras que en la superficie es de unos 6000 grados.

Finalmente la estrella alcanza la “secuencia principal” (su vida de estrella como tal) en la posición en que se encuentra el Sol. En la figura, la secuencia principal viene representada por la línea verde. La presión contrarresta a la gravedad alcanzándose el equilibrio hidrostático que mantiene a la estrella y la energía nuclear generada en el núcleo es la emitida por la superficie de la estrella.

Toda esta fase evolutiva anterior a la secuencia principal tiene una duración de 40 a 50 millones de años, que aunque es mucho tiempo es menos del 1% de la vida del Sol en la secuencia principal que dura del orden de 10 mil millones de años.

Los fragmentos más masivos dentro de la nube interestelar tienden a producir protoestrellas más masivas y en consecuencia estrellas más masivas. El comportamiento de estos fragmentos masivos es similar al descrito anteriormente pero las densidades, radios y temperaturas alcanzados son diferentes, así como la traza evolutiva seguida, que en algunos casos difiere considerablemente.

Los fragmentos de la nube que formaran estrellas masivas se acercan a la secuencia principal a lo largo de trazas más altas en el diagrama H-R, es decir con luminosidades y temperaturas mayores.

El tiempo requerido para que una nube interestelar llegue ser una estrella de la secuencia principal depende de su masa. Los grandes fragmentos de nube se contraen en estrellas en sólo un millón de años. El caso opuesto son los objetos con masa menor que el Sol, aquellos fragmentos de nube que darán lugar a las estrellas poco masivas que son más pequeñas y más frías que el Sol. Una estrella típica de tipo espectral M tarda mil millones de años en su fase “presecuencia principal”, unas 20 veces más que el Sol.

Es importante recalcar que una vez una estrella está dentro de su secuencia principal, ya no evoluciona a lo largo de ella, sino que permanecerá inmóvil en el tipo espectral que le corresponde, hasta el fin de sus días. Las poco masivas estarán en la parte baja de la secuencia principal y las muy masivas en la parte alta.

También es interesante recordar que muchos fragmentos del gas que se colapsa no llegan a formar nunca una estrella, porque son demasiado pequeños para que se alcancen reacciones termonucleares en su interior. Un ejemplo lo tenemos en los planetas gigantes gaseosos como Júpiter.

Júpiter se contrajo por su propia gravedad y de hecho emite más energía de la que recibe, esa energía es debida al remanente de su colapso gravitacional. Sin embargo este colapso no continuó y las reacciones termonucleares nunca sucedieron. Júpiter nunca evoluciono más allá del estado de protoestrella. Las cosas hubiesen sido muy diferentes si lo hubiese conseguido y hoy tendríamos un sistema de dos soles. A estos “abortos” estelares como Júpiter, se les denomina enanas marrones.

Tales (Mileto, hacia el 639 a.C - 546 a.C)

Tales (Mileto, hacia el 639 a.C - 546 a.C)
Por Encke

Tales es considerado el iniciador de la indagación racional sobre el universo. Fundador de la ciencia griega, matemáticas y filosofía, y el primer filosofo de la historia de la filosofía occidental. Junto a sus alumnos Anaximandro y Anaxímenes conforma la llamada escuela filosófica Jónica o de Mileto.

De ascendencia fenicia, visito Egipto y Babilonia y fue educado en las ideas cosmogónicas del Oriente Próximo. Aristóteles lo considera como el primer “physikoi”, o filosofo de la naturaleza (“physis”), rama de pensamiento de la que derivo posteriormente la Física como una de las disciplinas de la Ciencia moderna.

El hecho que con el que se ganó su fama y reputación fue la predicción de un eclipse de Sol. Cuando ocurrió asusto a los medos y a los lidios, que estaban a punto de enfrentarse en una batalla, y los convenció para que firmasen la paz. Posteriormente las investigaciones astronómicas modernas demostraron que el único eclipse que tuvo lugar en Asia Menor en la época de Tales fue el 28 de mayo del 585 a.C, de modo que aquella batalla prevista es el primer acontecimiento histórico que puede fecharse con certeza absoluta.

La habilidad de Tales para predecir aquel eclipse fue adquirida probablemente en sus viajes a Babilonia, ya que los babilonios manejaban desde tiempo atrás métodos para predecir este fenómeno astronómico. Tales fue el primer griego en mantener que la Luna brillaba por reflejo de la luz del Sol, hecho también representativo de la ciencia babilónica.

En la Geometría dio un avance fundamental. Tales tomo prestada la geometría de los egipcios y la traslado a Grecia, convirtiéndola en un estudio abstracto, siendo el primer hombre que sabemos que la considera tratando con líneas imaginarias de grosor nulo y trazo perfectamente recto en lugar de con líneas reales, gruesas e imperfectas, garabateadas en la arena o rayadas en la cera.

Parece que Tales también fue el primero en emprender la tarea de probar exposiciones matemáticas mediante series regulares de argumentos, ordenando lo que hasta entonces se conocía y llegando, paso a paso, hasta la prueba deseada como consecuencia inevitable. En otras palabras, el invento la matemática deductiva, que sería sistematizada y pulida por Euclides dos siglos y medio más tarde.

El descubrimiento de ciertos teoremas geométricos específicos fue también atribuido a el posteriormente, por ejemplo:

•    “Un triángulo que tiene por lado el diámetro de la circunferencia que lo circunscribe es un triángulo rectángulo”.
•    “El diámetro de una circunferencia la divide en dos partes iguales”.
•    “Los ángulos de lados perpendiculares dos a dos son iguales”.
•    “Los ángulos de la base de un triángulo isósceles son iguales”.

En la filosofía natural (física), fue el primero en estudiar el magnetismo. Pero aún más importante es que fue el primer hombre en preguntarse: ¿De que esta hecho el universo?, y respondérselo sin recurrir ni a dioses ni a demonios.

Su propia respuesta consistía en que el principio fundamental (el “arché” o el “elemento” como diríamos ahora) del universo era el agua, mientras que la tierra era solamente un disco plano que flotaba en un océano infinito. Esta respuesta era la conjetura más razonable que hubiera podido surgir en aquella época, pero sin duda, lo verdaderamente importante era la pregunta en sí misma, ya que inspiro a filósofos posteriores, que florecieron en la misma región cerca de Mileto, tales como Anaximandro, Anaxímenes y Heráclito, a especular en la misma materia. Y fue esta corriente de pensamiento la que indujo la Química y la Física modernas después de dos mil años de lucha intelectual.

Siglos más tarde, cuando los griegos hicieron lista de sus “Siete Sabios”, Tales fue invariablemente nombrado uno de ellos.

¿QUE ES UNA ESTRELLA?


Por Encke

Seguramente todos estemos acostumbrados a verlas en el cielo nocturno. Pero quizas pocos nos hayamos preguntado ¿que son realmente? ¿De que estan hechas? ¿Como y porque se formaron? ¿Y cual es su destino? Pretendo aclarar estas y otras cuestiones en este primer articulo y en los sucesivos.

En el colegio nos enseñaron que una estrella es un astro que emite luz propia. Cierto, pero vayamos un poco mas alla. Son masivas esferas gaseosas en un estado de la materia denominado plasma y que no se suele dar en la Tierra.  

Estas esferas de plasma estan en un estado de equilibrio entre dos fuerzas: por un lado la presion provocada por la enorme temperatura que hace que un gas se expanda y por otro la gravedad que contrarresta dicha presion. Es lo que se denomina equilibrio hidrostatico.

¿Pero qué es el plasma? Imaginemos un cubito de hielo. Logicamente esta en estado solido. Si lo dejamos a temperatura ambiente al cabo de un rato se habra fusionado o derretido y habra pasado a estado liquido. Si ahora lo ponemos a calentar, al cabo de un tiempo comenzara la ebullicion y el agua pasara a estado gaseoso o vapor. Estas son las tres fases o estados de la materia habituales.

Si seguimos proporcionando temperatura (y por tanto suministrando energia), ese vapor cada vez estara mas caliente. Llegara un momento en que la molecula de agua se disocia en sus elementos hidrogeno y oxigeno. Aumentemos mas la temperatura... los electrones de las capas mas externas de esos atomos reciben tanta energia que escapan. La materia por tanto comienza a ionizarse (deja de ser neutra y comienza a adquirir carga electrica). Al final de todo el proceso tendremos el nucleo atomico desprovisto de su capa de electrones y a una increible temperatura de cientos de miles o millones de grados. Esa extraña “sopa” de nucleones y electrones es lo que se llama plasma.

¿Que es lo que hace que brille y este tan sumamente caliente?

Hasta bien entrado el siglo XX esta pregunta era uno de los mayores quebraderos de cabeza de la ciencia. En el siglo XIX lord Kelvin propuso el mecanismo que lleva su nombre que basicamente consiste en que el colapso gravitatorio que produce una estrella como nuestro Sol, hizo que la energia potencial se convierta en energia termica. El problema es que segun ese mecanismo el Sol deberia tener una antiguedad de unos 30 millones de años. Si en la Tierra existen fosiles muchisimo mas antiguos... entonces hay algo que no cuadraba.

Y en esto llego Albert Einstein a primeros del siglo XX con su teoria de la Relatividad y su principio de equivalencia entre masa y energia, la famosa ecuacion E = mc2. Unas decadas mas tarde fisicos como Hans Bethe y Mark Oliphant descubrieron los procesos de fusion nuclear que junto con la ecuacion de Einstein resolvieron el misterio.

Muy basicamente consiste en lo siguiente:

La masa del hidrogeno es practicamente la masa de un proton; la masa del helio, la de dos protones y dos neutrones. Pero la masa del helio es menor que cuatro veces la masa del hidrogeno: es decir, hay un defecto de masa. ¿A donde ha ido esa masa que falta? Este defecto de masa es la energia liberada en el proceso de fusion nuclear 4H --> He. Se pierde en el proceso un pequeño porcentaje que se convierte en energia en forma de luz, calor, radiacion y neutrinos que recibimos a diario.

Mediante la fusion nuclear se generan atomos mas y mas pesados hasta llegar al hierro. A partir del hierro, las reacciones nucleares son endotermicas, es decir, consumen mas energia de la que aportan. El hierro es un “veneno” que literalmente “mata” a la estrella provocando una colosal explosion conocida como supernova. Hablaremos de todo esto mas adelante en las sucesivas partes.

¿Como se forma una estrella?

El proceso de formación de una estrella se puede resumir de la forma siguiente: se inicia en el interior de una nube fría de polvo y gas interestelar que empieza a colapsarse bajo la acción de su gravedad (su propio peso). La nube se fragmenta y la contracción calienta los fragmentos hasta que eventualmente el centro se hace lo suficientemente caliente para que las reacciones de fusion nuclear se inicien. En este punto la contracción se detiene contrarrestada por la presion, llegando a ese estado de equilibro comentado antes. Es el nacimiento de una estrella.

La primera fase en el proceso de formación de una estrella es una gran nube de gas interestelar de decenas de parsecs (un parsec equivale a unos 3’26 años luz) de diámetro. Con una temperatura extremadamente gelida de entre 263 a 163 grados bajo cero y una masa de miles de veces la masa del Sol en forma de gas, esta nube se hace inestable y eventualmente se fragmenta en nubes más pequeñas.

¿Pero que produce este colapso?

No esta demasiado claro aun pero se piensa que quizás este influido por causas externas como pueden ser las ondas de presión producidas por estrellas cercanas o explosiones de supernovas.

Una vez que se inicia el colapso, una consecuencia es la fragmentación en nubes más pequeñas mientras continúen las inestabilidades en el gas. Una nube típica puede romperse en diez, cien y hasta miles de fragmentos cada uno de los cuales sigue el comportamiento de la nube madre y continua contrayéndose cada vez más rápido. Este proceso dura unos pocos millones de años. De esta forma, una nube interestelar puede producir muchas estrellas al mismo tiempo, incluso un cúmulo con cientos de estrellas. Por tanto las estrellas no nacen aisladas, la mayoría se originan como miembros de sistemas múltiples o de cúmulos.

Aunque la nube ha disminuido substancialmente su tamaño por la contracción, la temperatura no ha variado mucho ya que la energia se disipa facilmente al exterior del nube debido a la poca densidad del gas. Si continua la contraccion el gas se hacen má denso y la radiación empieza a no poder escapar fácilmente. La radiación queda atrapada haciendo que la temperatura suba, y aumente la presión.

Varias decenas de miles de años después del comienzo del colapso, un fragmento típico tiene la forma de una esfera gaseosa con un diámetro aproximadamente como el de nuestro sistema solar. La región más interior del fragmento se ha hecho opaca a su propia radiación y ha empezado a calentarse a unos 10 mil grados. Sin embargo la temperatura en la periferia del fragmento no ha aumentado mucho, ya que la densidad aumenta mucho más rápidamente en el núcleo de los fragmentos que en la periferia...

Continuaremos en el proximo articulo hablando de “palabros” como protoestrellas, globulos de Bok, objetos de Herbig-Haro y trazas de Hayashi.

LA ULTIMA PREGUNTA DE ASIMOV...

Por Encke

La historia comienza en el año 2061, cuando un colosal ordenador ha resuelto los problemas energéticos de la Tierra diseñando un enorme satélite solar en el espacio que puede enviar la energía del Sol a la Tierra. El AC (ordenador analógico) es tan grande y avanzado que sus técnicos solo tienen una idea muy vaga de cómo funciona. Por una apuesta de cinco dólares, dos técnicos borrachos preguntan al ordenador si puede evitarse la muerte final del Sol o, lo que es lo mismo, si el universo debe morir inevitablemente.

Después de meditar tranquilamente esta pregunta, el AC responde: DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA SIGNIFICATIVA.

Algunos siglos después, el AC ha resuelto el problema del viaje en el hiperespacio, y los seres humanos empiezan a colonizar miles de sistemas estelares. El AC es tan grande que ocupa varios cientos de kilómetros cuadrados en cada planeta, y tan complejo que se automantiene y autorrepara. Una familia joven es lanzada a través del hiperespacio, guiada infaliblemente por el AC, en busca de un nuevo sistema estelar que colonizar. Cuando el padre menciona accidentalmente que las estrellas deben morir con el tiempo, los hijos se ponen histéricos. “Que no mueran las estrellas”, piden los niños. Para calmar a los niños, el padre pregunta al AC si la entropía puede invertirse. “Mirad”, tranquiliza el padre, leyendo la respuesta del AC, el AC puede resolver cualquier cosa. Les anima diciendo: “Él se ocupara de todo cuando llegue el momento, así que no os preocupéis”.

Lo que el padre no dice a los niños es que el AC ha impreso en realidad: DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA SIGNIFICATIVA.

Miles de años después, la galaxia entera ha sido colonizada. El AC ha resuelto el problema de la inmortalidad y controla la energía de la galaxia, pero debe encontrar nuevas galaxias que colonizar. El AC es tan complejo que ha superado hace tiempo el punto en el que nadie comprende cómo funciona. Rediseña y mejora continuamente sus propios circuitos. Dos miembros del Consejo Galáctico, cada uno de ellos con cientos de años de edad, debaten la cuestión urgente de encontrar nuevas fuentes de energía galáctica, y se preguntan si el propio universo se está agotando. ¿Puede invertirse la entropía?, preguntan.

El AC responde: DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA SIGNIFICATIVA.

Después de millones de años, la humanidad se ha extendido por las innumerables galaxias del universo. El AC ha resuelto el problema de liberar la mente del cuerpo, y las mentes humanas son libres de explorar la vastedad de millones de galaxias, dejando a salvo sus cuerpos en algún planeta hace tiempo olvidado. Dos mentes se encuentran accidentalmente en el espacio exterior, y casualmente se preguntan en cuál de las innumerables galaxias se originaron los seres humanos.

El AC, que ahora es tan grande que la mayor parte de él tiene que alojarse en el hiperespacio, responde transportándolos instantáneamente a una oscura galaxia. Ellos quedan decepcionados. La galaxia es tan ordinaria como millones de otras galaxias, y la estrella original hace tiempo que murió. Las dos mentes se angustian porque miles de millones de estrellas en los cielos están encontrando lentamente el mismo destino.

Las dos mentes preguntan: ¿puede evitarse la muerte del propio universo? Desde el hiperespacio, el AC responde: DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA SIGNIFICATIVA.

Miles de millones de años después, la humanidad consta de un billón de billones de billones de cuerpos inmortales, cada uno de ellos servido por autómatas. La mente colectiva de la humanidad, que está libre para volar a cualquier parte del universo a voluntad, se fusiona finalmente en una sola mente, que a su vez se fusiona con el propio AC. Ya no tiene sentido preguntar de que esta hecho el AC, o donde está realmente el hiperespacio. “El universo está muriendo”, piensa el hombre colectivamente. A medida que las estrellas y las galaxias dejan de generar energía, las temperaturas en todo el universo se aproximan al cero absoluto. El hombre pregunta desesperadamente si el frio y la oscuridad que rodean a las galaxias significa su muerte final.

Desde el hiperespacio, el AC responde: DATOS INSUFICIENTES PARA UNA RESPUESTA SIGNIFICATIVA.

Cuando el hombre pide al AC que reúna los datos necesarios, este responde: ASI LO HARE. LO HE ESTADO HACIENDO DURANTE CIEN MIL MILLONES DE AÑOS. A MIS PREDECESORES LE HAN PLANTEADO ESTA PREGUNTA MUCHAS VECES. TODOS LOS DATOS QUE TENGO SIGUEN SIENDO INSUFICIENTES.

Transcurre un intervalo intemporal, y el universo ha llegado finalmente a su muerte definitiva. Desde el hiperespacio, el AC pasa una eternidad reuniendo datos y considerando la pregunta final. Al fin, el AC descubre la solución, aunque ya no queda nadie a quien dar la respuesta. El AC formula cuidadosamente un programa y entonces comienza el proceso de invertir el Caos. Recoge gas interestelar frio, lo acumula en estrellas muertas hasta que se crea una bola gigantesca.

Entonces, cuando su labor está hecha, desde el hiperespacio el AC truena: ¡HAGASE LA LUZ!

Y la luz se hizo.


“La Ultima Pregunta” relato corto de Isaac Asimov, resumido por Michio Kaku en su libro Hiperespacio.

La version completa la teneis aqui: http://www.librosgratisweb.com/pdf/asimov-isaac/la-ultima-pregunta.pdf

EL BIPEDO MISTERIOSO. INTRODUCIENDO


Perpetrado por Oskarele

En 1879 una niña de ocho años, que acompañaba a su padre por una recién descubierta cueva de Santillana del Mar, Cantabria (España), se quedó pasmada al presenciar un techo repleto de figuras pintadas en tiempos inmemoriales por dios sabe quién.

Sería uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la historia y pondría de relieve la grandeza de aquellos seres que nos precedieron en milenios. Se trataba de la “Capilla Sixtina” de Altamira…

Unos años antes, en 1856 unos canteros encontraron en el valle de Neander, cerca de Düsserdorlf, unos restos humanos antiguos, que, sin embargo, fueron interpretados como los de un antiguo cosaco ruso que perseguía a las huestes de Napoleón.

Tres años después, en 1859, un tal Charles Darwin publicaba su controvertida obra “El origen de las especies”, en las que insinuaba que, al igual que el resto de animales, el hombre era fruto de la evolución de especies anteriores, señalando que posiblemente teníamos relación con los simios.

Poco después del hallazgo de Altamira, en 1891, un holandés descubrió en Sumatra (a la que llegó tentado por Haeckel que consideraba que era uno de los bastiones que quedaron de la antigua Lemuria) unos restos aun más antiguos que aquellos alemanes. Se trataba del famoso hombre de Java (hoy clasificado como Homo erectus)

A partir de entonces se fueron encontrando restos de aquellas “humanidades” anteriores por casi todo el mundo, sobre todo en África, pero también en Asia, Europa, Australia y América.

Poco a poco el ser humano fue entendiendo que en verdad era fruto y consecuencia de una larga evolución, de por lo menos 6 o 7 millones de años, que nos llevó desde un pequeño primate que comía nueces y ratas hasta los prepotentes y altaneros seres humanos en que nos hemos convertido, fabricantes de armas de destrucción masiva y de Gran Hermano.

Visto así se podría decir que poco hemos evolucionado.

Pero en realidad los cambios han sido impresionantes, tanto a un nivel físico, como a un nivel tecnológico, cultural y mental. Aquel pequeño primate se acabó convirtiendo en la especie más impresionante, más inteligente y, sobre todo, más hábil con sus manos y con su mente. Aunque también, y no es por ser pesao, en el depredador más peligroso y destructivo que ha pisao la Tierra.

Recuerdo de mi época universitaria cuando nos enseñaban que nuestra cadena evolutiva se componía de solo cuatro grandes grupos: Australopithecus, Homo Habilis, Homo erectus y Homo sapiens, hasta llegar hasta nosotros, los Homo sapiens sapiens.

Cuando me puse a redactar estos artículos lo primero que me sorprendió es ver como aquellas antiguas categorías que yo tenía en mi mente desde aquella época alocada de la universidad (de la que tampoco hace tanto) o no existían o no eran como me habían contado. Además había un montón de subcategorías, ramas paralelas, evoluciones sincronizadas… todo era muchísimo más complejo de lo que recordaba.

O no.

En realidad creo que básicamente viene a ser lo mismo. Los estudiosos e inteligentes académicos se han empeñado en ponerles nombres distintos a cada uno de los restos que se han ido encontrando. Es difícil encontrar a dos que estén de acuerdo en la línea evolutiva. Y esto es por la extraña manía del ser humano de clasificarlo todo.

En realidad es mucho más sencillo.

En realidad ha sido un proceso lento, lentísimo, donde las especies no se daban el relevo unas a otras, sino que se superponían, cohabitando hasta que al final una salía victoriosa gracias al mejor aprovechamiento de los recursos y a la selección natural, que ayudadaba a los mejor adaptados a las condiciones cambiantes. Y en el camino se fueron quedando muchos primos, tíos y parientes lejanos nuestros.

Este fue el largo camino hacia nosotros, camino que vamos a seguir en esta nueva sección y a lo largo de un puñao de entregas que esperemos sean de vuestro agrado…

Así que, sin nada más que decir, empecemos: erase una vez un pequeño primate que andaba erguido, un bípedo misterioso que…

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 7. EN EL FILO DE LA NAVAJA


Perpetrado por Oskarele

Las eras glaciales más recientes parecen fenómenos llevaderos, al tener una escala mucho menor, comparadas con la época criogénica (que empezó hace 850 millones de años y duró unos doscientos millones), esta de la que hablábamos en el artículo anterior. Pero eso no quiere decir que fuesen poca cosa: fueron realmente grandes comparadas con la configuración actual de nuestro templado planeta.

Después vino una glaciación menor, la “andeana-sahariana” como la denominan los científicos, sucedida hace entre 460 y 430 millones de años, durante el Ordovícico superior y el Silúrico, tuvo intervalos con extensos casquetes polares entre hace 350 y 260 millones de años, durante el Carbonífero y Cisuraliano, relacionados con la glaciación de Karoo.

La glaciación actual empezó hace 40 millones de años con la expansión de una capa de hielo en la Antártida. Se intensificó a finales del Plioceno, hace tres millones de años, con la extensión de capas de hielo en el hemisferio norte, y continuó durante el Pleistoceno. Desde entonces, el mundo ha pasado ciclos de glaciación con el adelanto y retroceso de las capas de hielo durante miles de años.

El periodo glacial más reciente en sentido amplio acabó hace unos diez mil años, por lo que, dependiendo del autor, podríamos aseverar que nos situamos en un periodo interglaciar, aunque otros creen que estamos en una era postglacial.

Durante la última glaciación, por ejemplo, conocida como Würm en Europa y como Wisconsin en América , y que daba fin al Pleistoceno, comenzó hace 100.000 años, terminando hace solo unos 10.000, si es que ha terminado, la capa de hielo “Wisconsiana” cubrió gran parte de Europa y de Norteamérica y llegó a tener más de tres kilómetros de espesor en la parte central y hasta 800 metros en su extremo frontal, avanzando a un ritmo de unos 120 metros por año.

Continentes enteros estaban aplastados bajo el peso de tantísimo hielo y aun hoy en día siguen elevándose en busca de su posición natural, 12.000 años después de que comenzasen a retirarse los glaciares.

Un dato más: durante mucho tiempo se pensó que la transición entre las eras glaciares se producían de forma gradual, a lo largo de centenares de miles de años, pero parece ser que no es así. Gracias a los testigos de hielo de Groenlandia sabemos que la oscilación ha sido más brusca de lo que pensábamos, alternándose periodos de calor y frio brutal.

Hacia el final de la última glaciación, hace unos 12.000 o 10.000 años, la Tierra empezó a calentarse, y con gran rapidez, pero luego volvió a precipitarse bruscamente en el frio, durante otros mil años o así, en un acontecimiento que los fieras denominan “El Joven Dryas” (el nombre se debe a una planta artica que es de las primeras que recolonizan el terreno después de que se retire una capa de hielo. También hubo un periodo “El Dryas mas viejo”, pero no fue tan intenso).


Al final de este periodo, al cabo de un millar de años, las temperaturas medias saltaron de nuevo, hasta 4 grados en veinte años, lo que no parece mucho, pero que equivale a cambiar el clima de Asturias por el de Almeria en solo veinte años. Así que los cambios fueron espectaculares a nivel local, pues en algunos sitios la temperatura media subió hasta 8 grados, modificándose drásticamente el régimen de lluvias, los ciclos de crecimiento de las plantas…
Lo peor de todo es que no tenemos ni zorra idea de a que se debió este cambio tan brusco en el termómetro de la Tierra.

Una teoría bastante plausible es la que propone que el enorme flujo de agua fundida a los mares en el inicio del “Joven Dryas” redujo la salinidad y, por tanto, la densidad del agua marina de los océanos septentrionales, haciendo desviarse la corriente del Golfo de México hacia el sur. Las latitudes septentrionales, privadas del calor de la corriente del Golfo, volvieron a las condiciones de frio. Pero esto no explica porque mil años después, cuando la tierra vuelve a calentarse, la citado corriente no se desvió como antes.

Aquí tenéis mas información de estos extraños acontecimientos.

En vez de eso surge el periodo de calma que aun tenemos, conocido como Holoceno.

Y no tenemos ninguna razón que haga suponer que este periodo de estabilidad vaya a durar mucho mas.

En realidad algunas autoridades en la materia, algo catastrofistas, plantean que nos esperan cosas terribles, sobre todo por culpa del famoso Calentamiento Global, que, paradójicamente puede acabar desencadenando una nueva era glacial: la idea es que un ligero calentamiento aumentaría los índices de evaporación, e incrementaría la cubierta de nubes, lo que provocaría que en la latitudes altas la acumulación de nieve fuese mas persistente.

Pero el clima es un producto de muchos factores y variables, muchas de las cuales las hemos mencionado en estos artículos sobre las edades del hielo. Por eso resulta difícil aventurar como será el clima futuro de nuestro planeta.


Así que también podría pasar lo contrario: que el calentamiento global terminase por descongelar las capas de hielo, elevándose el nivel del mar hasta 60 metros e inundándose todas las ciudades costeras del mundo. A corto plazo se desmoronaría la capa de hielo de la Antártida (en los últimos cincuenta años las aguas que hay en torno a ella se han calentado unos 2 grados y medio y los desmoronamientos han aumentado espectacularmente). Cuando suceda esto, si es que sucede, el nivel del mar podría subir entre 4.5 y 6 metros de media, y además, muy rápidamente.

Vivimos en el filo de una navaja, y la cantidad de mierda que tiramos en el planeta, desde luego, no ayuda.

Pero, por otra parte, hay que decir que los periodos glaciares no son en modo alguno una mala noticia para la Tierra: trituran las piedras dejando atrás suelos enormemente fértiles, forman lagos de agua dulce, mantienen, en definitiva, dinámico al planeta.

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 6. EL PERIODO CRIOGÉNICO, CUANDO LA TIERRA ERA UNA BOLA DE NIEVE



ByOskarele

De todos modos, no os preocupéis. En el artículo anterior decíamos que nuestro actual clima templado, con gran cantidad de hielo acumulado en los polos y en las grandes cordilleras alpinas, tiene pinta de durar bastantes años, siempre y cuando no cambie la configuración de las tierras emergidas y sin tener en cuenta cómo podemos cambiar la termodinámica de la tierra con la acción humana.

Así que, en teoría, pasaran miles de años antes de que podamos presenciar un deshielo absoluto.

Hay que tener en cuenta que hasta hace unos cincuenta millones de años nuestro planeta no tenía eras glaciares regulares, pero cuando empezamos a tenerlas tendieron a ser colosales: hace unos 2.200 millones de años se produjo un congelamiento masivo, al que siguieron unos mil millones de años de calor.

Luego hubo otra era glacial aun mayor que la primera, tan enorme que algunos científicos denominan a ese periodo el Criogénico o la era hiperglacial, aunque la denominación más popular es Tierra Bola de Nieve.

El período Criogénico (del Griego “cryos”, hielo y “génesis”, origen) comenzó pues hace 850 millones de años y finaliza hace 630 millones de años. Su nombre hace referencia a los depósitos glaciales encontrados en latitudes tropicales, seguidos de sedimentos de carbonatos.

En general, se considera que deben considerarse al menos dos grandes glaciaciones mundiales. Las glaciaciones Sturtian (que comprendió el intervalo de 760 a 700 millones de años) y Marinoan/Varanger (en torno a 635 millones de años) son las más grandes conocidas en la historia de la Tierra y pueden haber cubierto todo el planeta. Una glaciación final se produjo hace 582 millones de años durante el Período Ediacárico.

La teoría de la “Tierra bola de nieve”, que planteaba que los glaciares invadieron todo el globo, fue propuesta por el Doctor Kirshivink y es ahora sostenida por Paul F. Hoffman de la Universidad de Berkeley, y ha generado un gran debate pues no está mu claro si las glaciaciones fueron realmente acontecimientos mundiales o estaban localizadas. Aquí tenéis más información de esta sugerente teoría.

Es difícil hacerse una idea de las terribles condiciones que imperaban: se dice que, debido a una disminución de la radiación solar del 6% y a una reducción de la producción o retención de gases de efecto invernadero, la Tierra perdió casi toda su capacidad para mantenerse calentica.

Así se convirtió toda ella en una especie de Antártida.

Las temperaturas medias descendieron unos 45 grados, haciendo que se congelase prácticamente toda la superficie del planeta, alcanzando el hielo en los océanos los 800 metros de espesor en latitudes altas y decenas de metros en el ecuador.

Pero algo no encaja: los testimonios geológicos indican que había hielo por todos lados. Pero los testimonios biológicos indican con la misma fuerza que tenía que haber aguas abiertas en alguna parte… en primer lugar porque las cianobacterias sobrevivieron a la experiencia y fotosintetizan, es decir, necesitan luz solar y el hielo se vuelve enseguida opaco.

Así que se han propuesto dos posibilidades: una es que una pequeña cantidad de agua oceánica permaneció expuesta y la otra es que tal vez el hielo se formase de manera que se mantuviera traslucido, algo que sucede a veces en la naturaleza.

Además, si la Tierra se congeló por completo, se plantea la pregunta de cómo volvió a calentarse de nuevo: un planeta helado reflejaría tanto el sol que se mantendría congelado para siempre… pues parece que la salvación pudo llegar desde su caliente corazón de hierro fundido.

Es muy posible que nos salvasen los volcanes, que brotaron a través de la congelada superficie, bombeando gran cantidad de calor y gases que fundieron las nieves y reformaron la atmosfera.

Durante aquel periodo de tiempo, la vida estuvo a punto de extinguirse en nuestro planeta, pero, aparte de las cianobacterias mencionadas, en las profundidades marinas, gusanos tubiformes, almejas y otros bichicos vivían pegadicos a las chimeneas volcánicas como si nada estuviera pasando.

Curiosamente al final de ese periodo hiperfrígido se produjo la expansión cámbrica de la que hablamos en artículos anteriores, aquella explosión primaveral que cambio el rumbo de la vida en la Tierra.

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 5. UN EXTRAÑO PLANETA TEMPLADO


Perpetrado por Oskarele

Así, no es necesariamente la cantidad de nieve la causa de las planchas de hielo y de las glaciaciones, sino el hecho de que la nieve, aunque sea poca, se mantenga por culpa de veranos anormales. Incluso se cree que podría iniciarse una edad del hielo a partir de solo un verano frio…

En realidad tampoco bastaba con los famosos ciclos orbitales planteados por Milankocvitch (de los que hablamos en artículos anteriores) para explicar los misteriosos ciclos glaciales.

Intervienen muchos otros factores en juego, como por ejemplo, la disposición de los continentes, en especial, la presencia de masas de tierra en los polos. Pero en realidad aun no conocemos del todo los detalles concretos de esta movida.

Hay quien dice, incluso, que si tiramos de Norteamérica, Eurasia y Groenlandia pa arriba unos 500 kilómetros solamente, tendríamos eras glaciales permanentes e inevitables.

Parece, en realidad que somos muy afortunados por tener buen tiempo.

Pero es que, además, no tenemos ni idea (bueno, exagero un poco, algo de si sabemos…) de los ciclos de temperaturas templadas dentro de las propias eras glaciares, conocidos como “Periodos interglaciares”

Y lo más perturbador de todo es que toda la historia humana “significativa” ha tenido lugar dentro de un atípico periodo de buen tiempo…

Dentro de un periodo interglaciar que ya dura 10.000 años… los periodos interglaciares anteriores no pasaban de 8.000 años.

El hecho es que en realidad estamos dentro de una era glacial, lo que pasa es que es chiquitica, aunque no tanto como puede parecer… me explico: en el punto máximo de la última glaciación, hace unos 20.000 años, el 30% de la superficie terrestre estaba bajo el hielo. El 10 % aun lo está (mas un 14% en estado de permafrost).

Tres cuartas partes del agua del mundo esta helada en la actualidad, y tenemos, aun, casquetes de hielo en ambos polos.

El hecho de que haya inviernos con nieve en gran parte del mundo y glaciares permanentes incluso en zonas templadas como Nueva Zelanda, puede parecer muy natural, pero en realidad es algo enormemente insólito en la historia de nuestro amado planeta…

La norma general ha sido, como dicen en mi tierra, la “caló”.

Sin ningún tipo de hielo permanente por ningún sitio.

La actual época del hielo se inició hace unos cuarenta mil años, y ha oscilado entre un tiempo criminalmente chungo y un tiempo templadico y bueno. En la actualidad vivimos en uno de los pocos periodos como estos últimos.

Las eras glaciales tienden a eliminar los testimonios de las eras glaciales anteriores, de modo que, cuanto más pa atrás nos vamos en el tiempo, más esquemático se va haciendo el cuadro. Pero más o menos sabemos que nuestro planeta ha tenido un mínimo de 17 episodios glaciales graves en los últimos 2.5 millones de años, el periodo que coincide con la aparición de Homo Erectus en áfrica, al que siguieron los humanos modernos.

Se dice que los dos culpables de nuestro buen clima actual son el surgimiento del Himalaya y la formación del Istmo de Panamá, el primero por perturbar las corrientes de aire (el terreno más elevado y frio desviaba los vientos hacia el norte, hacia Norteamérica, que pasó tener fríos mas intensos y prolongados) y el segundo por hacer lo mismo con las corrientes oceánicas (cuando hace unos 5 millones de años se cierra el vacio entre americe del norte y del sur, se interrumpió el paso de las corrientes cálidas entre el pacifico y el atlántico, modificando las pautas de precipitaciones en la mitad del mundo)

Una consecuencia directa de ambos factores fue la desecación paulatina de áfrica, que obligo a unos antiguos simios a bajarse de los árboles y a buscar una nueva forma de alimentarse por las sabanas en formación… y de esto a que estos neo-simios comenzasen a matarse entre ellos con bombas atómicas solo pasó un rato…

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 4. SOBRE COMO LOS MOVIMIENTOS DE LA TIERRA INFLUYERON EN LAS GLACIACIONES.


ByOskarele

La tierra se mueve por el espacio.

Su órbita se ve sometida no solo a variaciones de longitud y de forma, sino también a cambios rítmicos en su ángulo de orientación respecto al Sol, es decir, en su inclinación, posición y oscilación, y todo esto afecta a la duración e intensidad de la luz solar que cae, gracias al sol, sobre nuestro hermoso planeta.

En particular, la Tierra experimenta, durante largos periodos de tiempo, tres cambios de posición, conocidos oficialmente como oblicuidad, precesión y excentricidad. Pues bien, el serbio Milutin Milankovitch, partiendo de las ideas propuestas por Croll (del que hablamos en el artículo anterior) se preguntó si no podría haber una relación entre estos complejos ciclos y la aparición y desaparición de las eras glaciales… el problema era que estos ciclos tenían duraciones muy diferentes: unos 20.000. 40.000 y 100.000 años respectivamente, pero que variaban en cada caso unos cuantos miles de años. Esto significaba que determinar los puntos de intersección de estos cambios rítmicos conllevaba una cantidad enorme de cálculos.

Milankovitch (joer con el nombrecico….) tenía que obtener el ángulo y la duración de la radiación solar que llegaba a todas las latitudes del planeta, en todas las estaciones, durante un millón de años, según tres variables en constante cambio… toma ya.

Por suerte, y aunque parezca mentira, este era el tipo de trabajo repetitivo y coñazo que le molaba a Milankovitch: durante veinte añazos, incluso cuando estaba de vacaciones, trabajó incesantemente elaborando tablas de ciclos, un trabajo que hoy en día haría mi mediocre ordenata en un par de días… lo bueno es que tuvo mucho tiempo libre, pues, en 1914, con el estallido de la Gran Guerra, le detuvieron por su condición de reservista del ejército serbio, pasando la mayor parte de los siguientes cuatro años en Budapest, sometido a un arresto domiciliario. El resto del tiempo lo empleaba trabajando en la Biblioteca de la Academia de Ciencias Húngara.


El resultado final de sus veinte años de cuentas, gráficos y tablas de ciclos fue un libro publicado en 1930 llamado “La climatología matemática y la teoría astronómica de los cambios climáticos”.

Y resulta que tenía razón: existe una relación entre las eras glaciares y el giro excéntrico del planeta, aunque supuso, erróneamente, como la mayoría de la gente, que se trataba de un aumento gradual de inviernos duros que conducían a largos periodos de frio.

Fue un meteorólogo ruso-alemán el que se dio cuenta de que el proceso era sutil y muchísimo más desconcertante…

Wladimir Peter Köppen se dio cuenta de que el tema de las glaciaciones era mucho más complejo de lo que el bueno de Milankovitch había imaginado.

Pero vayamos por partes… este señor nació en San Petersburgo en 1846 y palmó en 1940. Fue un conocido e importante geógrafo, meteorólogo, climatólogo y botánico.

Sobre todo es conocido por lo que se conoce como el sistema de clasificación climática de Köppen, el cual es todavía comúnmente usado hoy en día para agrupar los climas (a pesar de las numerosas modificaciones efectuadas). En 1924 publicó el documento científico “Die Klimate der Geologischen Vorzeit” (Los climas del pasado geológico) junto con su yerno Alfred Wegener (famoso científico alemán por su teoría de la deriva continental), lo cual dio un soporte fundamental a la teoría de eras glaciales de Milanković.

La causa de las eras glaciales, que es de lo que venimos hablando en estos últimos artículos, decidió Köppen, no hay que buscarlas en inviernos brutales, como planteaba Milankovitch, si no en los veranos frescos: si los veranos son demasiado templados, lo suficiente como para que no puede fundirse la nieve acumulada durante el invierno en una zona determinada, hay una mayor proporción de luz solar devuelta por la superficie reflectante, lo que aumenta aun más el efecto refrescante y contribuye a que la nieve dure aun mas.

La situación tendería, vista de este modo, a perpetuarse.

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 3. JAMES CROLL, EL CONSERJE QUE DIO EN LA TECLA

ByOskarele

En los años sesenta del siglo XIX comenzaron a aparecer en las revistas y publicaciones científicas de Inglaterra artículos sobre hidrostática, electricidad y otras movidas científicas firmados por un tal James Croll, de la Universidad Anderson, de Glasgow.

Uno de estos artículos, publicado en 1864 en la “Philosophical Magazine”, trataba de cómo las variaciones en la órbita de la Tierra alrededor del sol podrían haber provocado las eras glaciales.

Inmediatamente se le dio un enorme valor al estudio, tanto por su nivel académico, como porque su autor, Croll, no era profesor de aquella universidad citada, sino SU CONSERJE…

Croll nació en 1821, en el seno de una humilde familia escocesa, por lo que solo pudo estudiar hasta los trece años, obligado a trabajar para tirar pa’lante de la familia. Así se empleó en una gran variedad de tareas: carpintero, vendedor de seguros, encargado de un hotel de templanza (en los que no se permiten bebidas alcohólicas…) hasta que en 1859 consiguió el puesto de conserje en la Universidad de Anderson (ahora “Strathclyde University”), en Glasgow, con lo que tuvo acceso a libros que le permitieron desarrollar sus ideas.

Croll logró convencer a su hermano para que hiciera gran parte de su trabajo, mientras él se pasaba las noches en silencio, en la biblioteca de la universidad aprendiendo física, matemáticas, mecánica, astronomía, hidrostática y las otras ciencias en boga en la época… y poco a poco comenzó a escribir sus articulillos, en los que se empezó a centrar, sobre todo, en los movimientos de la Tierra y sus repercusiones en el clima.

Croll fue el primero en plantear que los cambios cíclicos en la órbita de la Tierra, de elíptica a casi circular y a elíptica de nuevo, podrían explicar la aparición y la desaparición (repliegue es el termino correcto…) de las eras glaciales. Su idea era que las disminuciones invernales de la luz solar favorecerían la acumulación de la nieve, y aventuró la idea de que la capa de hielo amplifica los efectos de las variaciones solares. Sugirió que cuando la excentricidad orbital es alta, los siguientes inviernos tenderán a ser más fríos cuando la tierra está más lejana del sol, y por lo tanto, que durante períodos de alta excentricidad orbital, ocurren las glaciaciones.

Gracias a la persuasiva teoría de Croll, empezó a aceptarse en Inglaterra la idea de que, en un periodo lejano, muchas partes de la Tierra habían estado cubiertas de hielo.


Como reconocimiento le fue concedido un empleo en el Servicio Geológico de Escocia y se le honró nombrándole miembro de la Real Sociedad de Londres y de la Academia de Ciencias de Nueva York.

Pero su teoría, así como las de Agassiz, acabaron siendo rechazadas e ignoradas.

En el caso de Croll, porque sus cálculos indicaban que la Edad del Hielo más reciente se había producido hace 80.000 años, mientras que había pruebas concluyentes de que nuestro planeta había sufrido algún tipo de perturbación espectacular en fechas más recientes.

Sin embargo, la idea básica de las variaciones orbitales influyendo en las temperaturas terrestres debido a las variaciones de la insolación fue desarrollada más a fondo por Milutin Milankovitch, un profesor serbio que no tenían antecedentes como especialista en movimientos celestes, pero que, a principios de 1900 se dio cuenta de que el problema de la teoría de Croll no era que fuese falsa, sino que era demasiado simple.

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 1. EL AÑO SIN VERANO



ByOskarele

“¿Descendemos de los monos? Esperemos, querido mío, que no sea verdad, pero, si lo es, recemos para que no llegue a saberlo todo el mundo” (Comentario atribuido a la esposa del obispo de Worcester, claro enemigo y némesis de Darwin, después de que le explicasen la teoría de la evolución humana)

En 1815, en la bella isla indonesia de Sumbawa, una hermosa montaña llamada Tambora, inactiva durante mucho tiempo, petó espectacularmente, llevándose por delante la vida de más de 100.000 personas entre la explosión y los consecuentes tsunamis y hambrunas.

Nadie que esté vivo ha presenciado una furia similar.

Fue la mayor explosión volcánica de los últimos 10.000 años, equivalente a unas 60.000 bombas atómicas como las de Hiroshima.

La nube de cenizas emitidas por la explosión se expandió a más de 600 km de distancia del epicentro y la nube generada en 24 horas -según se cree- bastó para que cubriera el Sol por 2 días completos.

La lluvia de cenizas cubrió la zonas cercanas del volcán en un área de 500.000 km² con un espesor de 3 metros de cenizas.

El ruido de la explosión se escuchó a más de 4.800 km de distancia del volcán.

Según estimaciones el volumen de los piroclastos fue de 150 a 175 km³ y, en el océano, se formaron verdaderas islas de lava, ceniza, material piroclástico, piedra pómez y se precipitaron fragmentos del cráter, lo que afectaría gravemente a la navegación durante los años siguientes.

La erupción afectó gravemente al clima del mundo, registrándose descensos de temperatura, intensas tormentas de nieve en lugares cercanos al ecuador y lluvias torrenciales en los polos. En el ambiente, los primeros registros se dieron en Europa, principalmente en Londres, donde las puestas y salidas del sol se observaban muy anaranjadas, llevando las tonalidades naranjas, rojas, púrpuras e incluso rosas.

Así, con la erupción de Tambora, tuvo lugar un año más tarde, en 1816, un año sin verano —“The year without summer”—. En efecto, este verano boreal fue frío y lluvioso en los Estados Unidos y en Europa, con consecuencias desastrosas para las cosechas. En Irlanda una hambruna y una epidemia de tifus relacionada se llevó por delante otras 65.000 vidas. En Nueva Inglaterra el año pasó a llamarse Mil Ochocientos Hielo y Muerte.

Los altos niveles de ceniza en la atmósfera produjeron espectaculares ocasos durante este período, rasgo que se plasmó en las pinturas de J. M. W. Turner, como esta que ilustra el articulillo, llamada “Chichester Canal”, de 1828 (Un fenómeno similar se observó después en 1883 tras la erupción del Krakatoa.)

Básicamente fue un año horrible, eso, teniendo en cuenta que la temperatura a escala mundial solo descendió un grado centígrado.

Pero es que el siglo XIX ya era considerado un periodo frio: Europa y Norteamérica llevaban doscientos años experimentando lo que ha llegado a conocerse como la Pequeña Edad del Hielo. Pero aun así esto no tenía nada que ver con épocas mucho mas frías que habían existido en la antigüedad… claro que en aquella época los científicos aun no sabían que la Tierra no siempre había sido un lugar más o menos templado.

Sabían, eso sí, que había algo extraño en el pasado.

El paisaje europeo estaba plagado de anomalías inexplicables, como huesos de reno ártico en el sur de Francia o rocas inmensas plantadas en lugares imposibles. Se propusieron algunas soluciones, unas más imaginativas que otras, como la propuesta por un naturalista francés llamado De Luc, que, para explicar que hubiese rocas de granito en lo alto de las laderas de caliza, propuso que tal vez habían sido lanzadas por el aire comprimido de las cavernas, como los corchos de las pistolas de juguete…

James Hutton, el padre de la geología en el siglo XVIII, rechazó de plano la idea de que las inundaciones pudiesen explicar la presencia de esas rocas erráticas en lo alto de las montañas y fue uno de los primeros en proponer una glaciación generalizada, aunque, por desgracia, no le hicieron ni puto caso.

De haberse dado una vueltecica por Suiza se habría dado cuenta inmediatamente de lo que significaban aquellos valles esculpidos, las pulidas estriaciones y las reveladoras líneas de la orilla donde se habían depositado las rocas y los sedimentos que indicaban el paso de gigantescas moles de hielo.

Los glaciares...

LOS LADRILLOS DE LA VIDA. PARTE 11 Y FINAL. LA VIDA ES COMPLEJISIMA… PERO ES LA QUE TENEMOS.



ByOskarele

Otras investigaciones revelaron la existencia de un grupo de genes encargados del control, cada uno de los cuales dirigía el desarrollo de un sector del cuerpo, a los que se denominó “homeóticos” o “genes hox”, que aclaraban un interrogante que duraba mucho tiempo rayando a los investigadores: como miles de millones de células embrionarias, surgidas todas de un solo huevo fertilizado, con el mismo ADN, sabían adonde tenían que ir y que tenían que hacer: unas se convertían en células hepáticas, otras en neuronas… pues bien, son los genes Hox los que se encargan de controlar todo esto.

Además, la cantidad de ADN que tienen los seres vivos y como esta organizado no reflejan siempre el nivel de complejidad de la criaturica correspondiente: nosotros tenemos 46 cromosomas. Un helecho tiene mas de 600. El pez pulmonado, uno de los animales complejos menos evolucionados que existen, tiene 40 veces mas ADN que nosotros.

Así, lo importante no es el numero de genes, sino lo que hacemos con ellos.

Esto es importante, porque recientes descubrimientos han demostrado que tenemos menos de lo que pensábamos: de 100.000 hemos pasado a 35.000 o 40.000 genes, mas o menos los mismos que tiene el césped…

Muchas veces leemos en la prensa o vemos en las noticias como un sesudo investigador de no se donde ha descubierto los genes responsables de la obesidad, la esquizofrenia, la homosexualidad, la delincuencia o el alcoholismo… el punto culminante de esta gilipollez biodeterminista se dio en 1980 cuando en la revista “Science” se publico un articulo que sostenía que las mujeres son genéticamente inferiores en matemáticas a los hombres.

Pues bien, cuando leas o escuches algo de esto, piensa inmediatamente “estos es mentira”… y acertarás.

Nada es tan simple en la naturaleza.

Y es una lastima, la verdad, porque si pudiésemos genes individuales que determinasen la estatura, la propensión a la diabetes o a la calvicie, seria fácil (relativamente) aislarlos y manipularlos. Pero no es así. Por desgracia, 35.000 genes funcionando independientemente no son ni mucho menos suficientes para producir el tipo de complejidad física que te caracteriza.

Los genes no trabajan solos. Cooperan.

Es cierto que hay unos cuantos trastornos, como la hemofilia, el Parkinson, la fibrosis quística o la enfermedad de Huntington, que se deben a genes disfuncionales solitarios, pero la norma es que la selección natural, a largo plazo, elimina los genes chungos mucho antes de que puedan ser un problema para la especie. Así que nuestro destino grupal no lo determinan unos cuantos genes, sino todos trabajando al unisono.

Por eso es tan chungo saber como encaja todo

Por eso no podemos hacer replicantes…

En realidad, cuanto mas sabemos, mas se complica la movida: por ejemplo, a principios de los noventa, unos científicos hicieron unos experimentos que les llevaron a descubrir algo trascendental. Al destruir genes supuestamente vitales de ratones en estado embrionario, comprobaron que no solo nacian sanos, sino que incluso nacian mas aptos que sus hermanos sin manipular. Resultaba que cuando quedaban destruidos ciertos genes importantes, acudían otros a llenar el hueco. Eran noticias cojonudas para nosotros como organismo, pero malas para nuestro conocimiento del modo en que trabajan las células, ya que se introducía una nueva capa de complejidad.

Así nos dimos cuenta de que conocer el genoma general humano era solo el principio. Lo que hacia falta era conocer el manual de funcionamiento que lo hace trabajar. Lo que se intenta ahora es descifrar el “Proteoma” humano, la biblioteca de información que crea las proteínas, mucho, muchísimo mas complicado que el genoma, y de reciente acuño (se creó en 1995).

Las proteínas, como ya dijimos en artículos anteriores, son las bestias de carga de todos los seres vivos. En cada célula hay hasta cien millones currando a saco. Mucha actividad para abarcarla entera. Pero además, su conducta y funciones no se basan simplemente en su composición química, como sucede con los genes, sino que depende también de su forma.

Además, las proteínas cambian de estado rapidísimamente: se fosforilizan, glicosilizan, acetilizan, sulfatan…

Así que todo es complejísimo.

Impresionante e inabarcablemente complejo.

Pero también es cierto que hay una simplicidad subyacente en todo esto, igual de elemental en la forma de actuar de toda la vida. Todos los procesos químicos que animan las células, evolucionaron solo una vez y se han mantenido fijos desde entonces.

Todos los seres vivos son ampliaciones de un único plan original.

Somos, como humanos, simples incrementos en la complejidad.

Pero en realidad, nuestras células funcionan como las del gusano mas chico que exista o como las de un limón.

La vida es toda una.

Y punto.

LOS LADRILLOS DE LA VIDA. PARTE 10: EL ADN TE CONTROLA, AMIGO



ByOskarele

Pero es que el ADN es la hostia: aun nos falta explicar que es el ADN basura y por qué tan poco tiene una finalidad clara (un 3%). Aunque suene desconcertante y perturbador, la explicación parece estar en que el propósito de la vida es perpetuar el ADN. El 97% de tu ADN suele denominarse “basura” y está compuesto por grupos de letras que existen por la simple y extraña razón de que son buenos en lo de conseguir duplicarse. En otras palabras, la mayor parte de TU ADN está dedicado no a ti sino a sí mismo.

Tú estás a su servicio.

Como hemos dicho más de una vez, la vida, simplemente, quiere ser, y el ADN es el culpable de eso…

Además, piensa en esto: ni siquiera cuando el ADN “bueno” o “útil” incluye las instrucciones para hacer genes (cuando codifica para ellos), lo hace pensando en que tu cuerpo vaya mejor.

Un ejemplo: uno de los genes más comunes que tenemos es para una proteína con el bonito nombre de “transcriptasa inversa”, que no tiene absolutamente ninguna función conocida beneficiosa para los humanos. Lo único que parece hacer es permitir que retrovirus como el maldito VIH, penetran sin llamar la atención en el organismo… así pues, nuestro cuerpo se dedica a fabrican una proteína que no solo no le ayuda, sino que puede perjudicarle. Pero no culpes a tu cuerpo. Solo cumple órdenes del ADN. Somos juguetes de sus caprichos.

En conjunto, casi la mitad de los genes humanos (la mayor proporción conocida en un organismo) no hace absolutamente nada más que reproducirse.

Así se puede decir sin riesgo de ser presuntuoso, que todos los seres vivos son esclavos de sus genes. Por eso la mayor parte de seres vivos se juegan muchas veces la vida para poder procrear y mantener a su progenie (por ejemplo, los salmones o los pingüinos emperador). El deseo de engendrar, de propagar los propios genes, es el impulso más potente de la naturaleza.

Visto así, el placer sexual no es otra cosa que un mecanismo de gratificación para impulsarnos a transmitir nuestro material genético.

Pero el ADN es aun más curioso, como demostraron algunos experimentos científicos posteriores al descubrimiento del ADN basura. Así en uno los científicos cogieron el gen que controlaba el desarrollo de un ratón y lo insertaron en la larva de una mosca de la fruta.

La idea era producir un ser grotesco, pero interesante. En realidad, el gen del ojo del ratón no solo hizo un ojo viable en la mosca de la fruta, sino que hizo un ojo de mosca. Dos criaturas separadas por quinientos millones de años de evolución, sin ancestros comunes cercanos, podían intercambiar material genético como si fuesen hermanas…

Y esto mismo lo comprobaron en otros experimentos: descubrieron que podían insertar ADN humano en ciertas células de moscas y que las moscas lo aceptaban como si fuese suyo.

Claro que resulta que más del 60% de los genes humanos son básicamente los mismos que se encuentran en las moscas de la fruta. El 90% lo compartimos con los ratones.

Esto daba que pensar: la vida se construía a partir de un mismo juego de planos...

Y con los mismos ladrillos.

HAZTE EL MUERTO….



ByOskarele

La Tanatosis es una arriesgada y teatral estrategia antipredatoria empleada por algunas especies, que consiste, simple y llanamente, en hacerse el muerto, con la finalidad de escapar del ataque del predador. Es una buena técnica, si tenemos en cuenta que los depredadores tienen ciertos miramientos para con sus presas, como atacar solo animales en movimiento, no comérselos si están muertos (no todos comen carroña)… así que conseguir hacerse el muerto y, sobre todo, que los parezca, es un gran merito evolutivo, pal que lo necesite.

Según los zoólogos, esta simulación incluye desde movimientos errantes, simulando agonía, hasta volverse de espaldas sobre el sustrato, con los miembros encogidos (posición típica de una situación real post-mortem), quedándose paralizados por varios minutos. Otros simplemente recogen sus partes vitales (cabeza y miembros), encogiéndose hasta que se restablezca su seguridad y el predador se aleje o pase.

Existen especies que practican tanatosis entre los mamíferos, anfibios, reptiles y artrópodos, siendo en estos últimos los casos de mayor ocurrencia.

Un ejemplo impresionante es la Zarigüeya (EN LA FOTO), que se queda quietecica y retrae los labios, aparentando perfectamente el rigor mortis, permaneciendo hasta seis horas en esa posición y desprendiendo un líquido fétido por el ano…

O la culebra de collar, Natrix Natrix, que imita como nadie los signos de la muerte: introduce aire en su vientre para fingir el hinchazón característico y deja la lengua colgando y hace que caigan gotas de sangre por su boca…

Otros ejemplos son los Anfibios Anuros (Thoropa megatympanu, Bufo marinus, Elachistocleis cf. ovalis, Phyllomedusa hypochondrialis, entre otros), las Comadrejas (Didelphis marsupialis) o diferentes artrópodos de varios órdenes: Opilones (Acutisoma proximum), Arañas (Pisaura mirabilis), Crustáceos isopodos, escarabajos (Sphenophorus levis Vaurie, Spermologus Rufus Boheman, Tribolium castaneum, entre otros).

Mas info y fuentes aquí: http://biologia.laguia2000.com/biologia/etologia-%E2%80%93-tanatosis, aquí: http://www.muyinteresante.es/ique-es-la-tanatosis, y aquí: http://attila.inbio.ac.cr:7777/pls/portal30/INBIO_BIODICTIONARY.DYN_WORD_DETAIL.show?p_arg_names=_show_header&p_arg_values=YES&p_arg_names=pTermino&p_arg_values=Tanatosis y aquí: http://hallucigeniante.blogspot.com/2010/06/fingiendo-que-es-gerundio.html.

LOS LADRILLOS DE LA VIDA. PARTE 9: POR QUE SOMOS IGUALES. POR QUE SOMOS DIFERENTES…



ByOskarele

El descubrimiento de Watson y Crick de la estructura en doble hélice del ADN, en realidad, no se confirmó hasta la década de los ochenta (que bien bonica fue…). Pero aun así, una vez aclarada, al menos en la teoría, los avances fueron enormes, en 1968 la revista “Science” pudo publicar un articulo titulado “Así es como era la biología”, donde se aseguraba, prepotente y presuntuosamente, que la tarea de la genética estaba casi tocando a su fin, que ya se sabia todo lo que se podía saber.

En realidad, no había hecho mas que empezar…
Hoy día, incluso, muchas de las peculiaridades del ADN nos son desconocidas, como por ejemplo, porque hay un gran porcentaje que no parece “hacer” nada en realidad. Un porcentaje enorme: un 97% de tu ADN consiste en largas extensiones de materia extraña sin ningún sentido aparente. Los bioquímicos lo llaman ADN basura o “sin código”. Solo aquí y allá encuentran secciones que controlan y organizan funciones vitales. Se trata de los curiosos y escurridizos genes que descubrió Mendel…

Los genes, por si no lo habíamos dicho, son, nada mas y nada menos, que instrucciones para fabricar proteínas. Para que se hagan con una fidelidad monótona, pero segura. Son como teclas de un piano. Cada una de ellas da una nota y nada mas, lo que es, evidentemente monótono… pero seguro. Pero si combinas los genes, al igual que pasa cuando combinas las teclas del piano, puedes crear acordes y melodías con una variedad infinita. Pon todos los genes juntos, y tendremos, continuando con la bonita metáfora, la gran sinfonía de la vida, conocida como genoma, en nuestro caso, el genoma humano.

El genoma humano es el libro de instrucciones de tu cuerpo. Los cromosomas serian los capítulos y los genes los párrafos, compuestos de palabras, que se llaman “Codones” , y letras, que se llaman “bases”, formadas por los cuatro nucleótidos del ADN (adenina, tiamina, guanina y citosina), que, pese a su enorme importancia, no están compuestas por nada raro. La guanina, por ejemplo, es mismo material que abuna en el guano (excremento de aves o murciélagos tratado para servir como abono), que le da su nombre.

La forma de la molécula de ADN, como todos sabemos, o al menos, deberíamos saber, es una doble hélice, algo así como una escalera de caracol doble. Los soportes verticales de esa escalera están hechos de un tipo de azúcar llamado “Desoxirribosa” y toda la hélice esta hecha de un acido nucleico, de ahí el nombre de acido desoxirribonucleico.

Los escalones están formados por dos bases que se unen en el espacio intermedio, y solo pueden combinarse de dos modos: la guanina con la citosina y la tiamina con la adenina. El orden en el que aparecen esas letras, cuando vas hacia abajo o hacia arriba por la escalera, constituye el código del ADN.

Pues bueno, la esplendida particularidad del ADN reside en su forma de reproducirse: cuando llega la hora de producir una nueva molécula, las dos hebras se abren por la mitad, como una cremallera, y cada mitad pasa a formar una nueva asociación. Como cada base se emparente con otra especifica, cada filamento sirve como plantilla para la formación de su pareja…¿Me explico?. Aunque solo tuvieses un filamento de tu ADN, podrías reconstruir la pareja. Eso es lo que hace la naturaleza… o dios, según se mire.

Además, se hace rapidísimo… en solo unos segundos, lo que es toda una gesta.
Nuestro ADN se duplica con una exactitud impresionante, teniendo en cuenta que no para de hacerlo. Pero de vez en cuando (una vez entre un millón dicen los que saben de esto) una letra se coloca en un sitio equivocado. Esto se conoce con el rimbombante nombre de “polimorfismo nucleótido único” o SNP, que suele ser denominados por los frikis de los bioquímicos como “snip”.

Estos “snips” suelen estar enterrados en extensiones de ADN basura y no suelen tener consecuecias desagradables para ti. Pero, muy de vez en cuando, si tienen consecuencias, incluso, bastante desastrosas: podrían dejarte predispuesto para alguna enfermedad o directamente, enfermarte. Pero también pueden otorgarte alguna pequeña ventaja que antes no tenias, como por ejemplo, mas pigmentación protectora o una mayor producción de celular rojas en sangre para alguien que vive a mucha altitud. Con el tiempo y los años, esas leves modificaciones se acumulan, tanto en los individuos como en las poblaciones, contribuyendo al carácter distintivo de estos.

El equilibrio entre exactitud y error en la reproducción es delicado e importante. Si hay muchos errores, el organismo no funciona bien, pero si hay demasiados pocos, se sacrifica la capacidad de adaptación.

Esto también explica por que somos todos tan singulares. Por que somos todos diferentes.


Dentro de que la evolución tampoco nos deja ser demasiado distintos… salvo que crees una nueva especie, claro.

La diferencia entre tu y yo no es mas de un 0.1% de nuestros de genes, y esto se debe a los snips. Pero ten en cuenta que si los comparamos con una tercera persona la diferencia sigue siendo igual… ¿Cómo se come esto? Pues es así porque los snips están en partes diferentes. Por esto decíamos en el primer capitulo de esta saga de “Los ladrillos de la vida” que, en términos estrictos, no existe un Genoma Humano, sino que tenemos mas de 6.000 millones.

Aunque somos iguales en 99.9%, se puede decir que no hay nada que compartan todos los humanos… absolutamente nada

LOS LADRILLOS DE LA VIDA. PARTE 8: DESCIFRANDO LA ESTRUCTURA DEL ADN, 2/2

ByOskarele

En el articulo anterior adelantábamos que el hallazgo de la estructura del ADN se debió a un curioso cuarteto de científicos, que iban a su bola, que no trabajaban juntos y que se llevaban mal. Vamos a ver quienes eran: el mas cercano a lo que podemos llamar un cerebrito era Maurice Wilkins, que había pasado gran parte de la Segunda Guerra Mundial ayudando a proyectar la bomba atómica. Dos de los cuatro, Rosalind Franklyn y Francis Crick, trabajaron para el gobierno ingles en cosas relacionadas con las minas, el segundo en las que explotaban, el primero en las de carbón…

El mas “raro” de los cuatro era el que falta, James Watson, un niño prodigio que se distinguió de muchacho como participante en un concurosso radiofónico titulado “The Quiz Kids” y que ingresó en la Universidad de Chicago con 15 años, se doctoró con 22 y comenzó a trabajar en el prestigioso Laboratorio Cavendish de Cambridge. En 1951 tenia 23 años… Francis Crick, doce años mayor, y aun sin doctorado, era menos memorablemente inteligente y un poco mas rustico. En la versión de Watson, se le presenta como tempestuoso, impertinente, amigo de dicutir, impaciente, además de no tener una formación en bioquímica.

La cuestión fue la siguiente: supusieron que, si se podía determinar la forma de la molécula de ADN, se podría ver como hacía lo que hacía.

Tampoco se querían complicar mucho la vida, como el propio Watson reconocería en su genial libro autobiográfico “La doble hélice”, donde dice que “albergaba la esperanza de poder resolver lo del gen sin tener que aprender química”.

Además, realmente, no tenían asignada la tarea de dedicarse a esto del ADN, incluso, en determinado momento, les dieron orden de que lo dejasen. En teoría, Watson estaba estudiando el arte de la cristalografía y Crick estaba terminando una tesis sobre la disfraccion de los rayos X en las grandes moléculas, una cosa amena como pocas…

Aunque a Crick y a Watson se les atribuyó todo el merito de haber aclarado el misterio del ADN, su descubrimiento tuvo como base indispensable el trabajo experimental de los otros dos. Maurice Wilkins, neozelandes de nacimiento, era un tipo retraido, casi invisible. Rosalind Franklyn, según palabras de Watson, era una mujer poco razonable, reservada, que siempre se negaba a cooperar y especialmente poco atractiva (esto parece ser que era lo que mas le jodía). Sin embargo esta señora tenia las mejores imágenes que existían de la posible estructura del ADN, conseguidas por medio de la cristalografía de rayos X, la técnica perfeccionada por el citado anteriormente Linus Pauling… pero, para constante irritación de Watson y Wilkins, se negaba a compartir sus descubrimientos.

Tampoco se le puede echar la culpa por no compartir sus hallazgos. Las mujeres científicas en aquella época se les trataba con un desden formalizado y machista. Además, los otros tres la presionaban sin parar, llegando incluso al acoso, para que compartiera sus resultados, no caracterizándose demasiado por un gran respeto hacia la dama. Además, dos de aquellos hombres trabajaban para una institución rival y el tercero se alineaba con ellos. Por eso no es de extrañar que no quisiese compartir lo que tenía.

El enfrentamiento entre Wilkins y Franklyn llego a ser bastante elevado, y esto lo aprovecharon Watson y Crick en su beneficio. La señora Rosalind estaba empezando a actuar de una forma decididamente extraña: aunque los resultados que había obtenido dejaban claro que el ADN tenia forma helicoidal, ella les decía insistentemente que no la tenia. En el verano del 52, para mayor vergüenza de Wilkins, la señora colocó una nota burlona en el departamento de física del Colegio King donde trabajaba que decía: “tenemos que comunicar, con gran pesar, la muerte, el viernes 18 de julio de 1952, de la hélice del ADN… se espera que el doctor Wilkins diga unas palabras en honor de la hélice difunta”… bromicas frikis…

El resultado de toda esta movida fue en Enero de 1953, Wilkins mostró a Watson las imágenes de Franklyn, “al parecer sin que ella lo supiese o lo consintiese”… pero fue el acontecimiento clave que les movilizó: Watson y Crick, armados con el conocimiento de la forma básica del ADN, redoblaron sus esfuerzos, concentrándose febrilmente en la investigación.

Se sabia que el ADN tenia cuatro elementos químicos que lo componían (adenina, guanina, citosina y tiamina), y que esos se emparejaba de formas determinadas. Así que, jugando con piezas de carton cortadas según la forma de las moléculas, al mas puro estilo de la “cuenta de la vieja”, Watson y Crick consiguieron determinar como encajaban, construyendo a partir de ahí un modelo tipo mecano (famosísimo a posteriori) que consistía en placas metalicas atornilladas en una espiral, e invitaron a Wilkins y a Franklyn a que lo viesen.

Habían resuelto el problema.

La edición del 25 de abril de 1953 de la revista “Nature”, incluía un articulo de 900 palabras de Watson y Crick, titulado “Una estructura para el acido desoxirribonucleico”, acompañado de artículos independientes de Wilkins y Franklyn.

Pasó totalmente desapercibido.

Por desgracia, Rosalind Franklyn no pudo recibir el nobel, pues murió de un cáncer de ovarios con solo 37 años en 1958, cuatro años antes de que les concediesen el premio, que no se concede a titulo póstumo. Posiblemente aquel cáncer lo cogió por una sobreexposición a los rayos X en su trabajo, que podría haberse evitado, ya que raras veces se ponía el delantal de plomo recomendado.

LOS LADRILLOS DE LA VIDA. PARTE 7: DESCIFRANDO LA ESTRUCTURA DEL ADN, 1/2

ByOskarele

En 1944, tras quince añazos de duro trabajo, un equipo del Instituto Rockefeller de Manhattan, dirigido por un canadiense tímido, pero inteligente, Oswald Avery, consiguió demostrar, con un delicadísimo experimento, en el que se convirtió en permanentemente infecciosa una cepa inocua de bacterias, cruzándola con un ADN diferente, que el ADN era mucho más que la molécula pasiva y que se trataba, ya sin duda alguna, del agente activo de la herencia.

Más tarde, un austriaco llamado Erwin Chargaff, bioquímico, afirmó con toda seriedad que el hallazgo de Avery merecía dos premios nobel. Cosas de la vida: su principal enemigo fue Alfred Mirsky, un compañero del Instituto Rockefeller, que hizo todo lo que estuvo en su mano para joderle la vida a Avery, llegando incluso a presionar a las autoridades del Instituto Karolinska de Estocolmo para que no le concediesen el novel. Avery, con 66 años ya, pasó de polémicas y de rollos, dimitió de su cargo y nunca más volvió a pisar un laboratorio.

Pero sus descubrimientos abrieron el camino para lograr desentrañar cómo funcionaba aquella extraña molécula.

Si había alguien a principio de los años 50 por el que apostar como descubridor de la estructura del ADN, este era sin duda Linus Pauling, del Instituto Tecnológico de California: no tenía rival en la tarea de determinar la arquitectura de las moléculas y había sido un adelantado en el campo de la cristalografía de rayos X, una técnica que resultaría crucial para entender el ADN. Tuvo una trayectoria profesional impresionante, con dos premios nobel en su vitrina, uno de química en 1954, por su trabajo sobre los enlaces químicos y otro de la paz en 1962, por su campaña contra las pruebas nucleares terrestres.

En la foto adjunta lo podéis ver en una manifestación:

Pauling hizo contribuciones importantes a la definición de la estructura de los cristales y proteínas, y fue uno de los fundadores de la biología molecular. Es reconocido como un científico muy versátil, debido a sus contribuciones en diversos campos, incluyendo la química cuántica, química inorgánica y orgánica, metalurgia, inmunología, anestesiología, psicología, decaimiento radiactivo y otros campos.

Pero la cagó con la estructura del ADN: se convenció a sí mismo de que era una hélice triple, no doble como realmente es, y nunca consiguió llegar a dar del todo con el procedimiento adecuado para desentrañarla.

La victoria no le correspondería a él, sino a un inusual cuarteto de científicos hijos de la Gran Bretaña que no trabajaban en conjunto, se enfadaban muy a menudo, apenas se hablaban y eran novatos, exagerando un poco, en ese campo.

Aquí tenéis mas info de este genial señor: http://es.wikipedia.org/wiki/Linus_Pauling

LOS LADRILLOS DE LA VIDA. PARTE 6: LA IMPORTANCIA DE LOS CROMOSOMAS AL DESCUBIERTO

ByOskarele

La importancia del ARN, del ADN, de los cromosomas, las proteínas y otras cosicas, la tenemos muy clara hoy en día, tras un intenso siglo de descubrimientos y hallazgos. Pero no era así a comienzos del siglo XX, cuando aun estaban muy lejos de entender cómo funciona la movida de la genética. Hacía falta gente despierta, atrevida y con ideas innovadoras. Afortunadamente, aquella época produjo a un señor excepcional, con el valor y la inteligencia necesaria para dar un paso pa´lante.

Su nombre era Thomas Hunt Morgan (1866-1945) y nació en los Estados Unidos. Y ya en 1904, justo cuatro años después del oportuno descubrimiento de Mendel con semillas de guisantes y todavía casi una década antes de que la palabra “gen” se convirtiera siquiera en una palabra, empezó a hacer cosas notablemente nuevas con los cromosomas, que habían sido descubiertos por casualidad en 1888 y que fueron llamados así porque absorbían en seguida la tintura y eran fáciles de ver al microscopio. Pero no se sabía para que servían, aunque se comenzaba a intuir que tenían que ver con la transmisión de los rasgos.

El bueno de Morgan eligió como objeto de estudio una mosca pequeña y delicada, llamada oficialmente “Drosophila melanogaster”, pero conocida como la mosca de la fruta o la mosca del vinagre o la mosca de la basura. Vamos, las moscas chiquiticas de toda la vida que se empeñan en meterse en nuestras bebidas y sopas. Estos pequeños insectos, aunque parezca que no, tenían ciertas ventajas muy atractivas como especímenes de laboratorio: no costaba casi nada alojarlas y alimentarla, se podían criar por millones, crecían en ná de tiempo y solo tenían cuatro cromosomas. Su simplicidad era nuestro mejor aliado.

Morgan y su equipo de ayudantes trabajaban en la Universidad de Columbia, Nueva York. Allí se embarcaron en un ambicioso programa de reproducción y cruce con millones de moscas, cada una de las cuales tenía que ser capturada con pinzas y examinada con una lupa de joyero para localizar pequeñas variaciones en la herencia.

Durante seis años intentaron producir mutaciones por todos los medios que se les ocurrieron (criándolas en oscuridad absoluta o con muchísima luz, asándolas en pequeños hornos, sometiéndolas a rayos X, haciéndolas girar en centrifugadoras)… pero nada sirvió. Tras seis años desesperantes, cuando ya Morgan estaba a punto de renunciar, se produjo una mutación súbita y repetible: una mosca tenía los ojos de color blanco en vez del rojo habitual.

La progenie que salía del cruce entre un macho de ojos blancos con una hembra de ojos rojos presentaba también ojos rojos. Esto, aplicando las leyes de Mendel, quería decir que el carácter “ojos blancos” era recesivo. Morgan denominó white al gen correspondiente, iniciando así la tradición de nombrar a los genes según el fenotipo causado por sus alelos mutantes.

Pero no solo eso: al cruzar estas moscas entre sí, Morgan se percató de que sólo los machos mostraban el carácter "ojos blancos". De sus experimentos, concluyó que algunos caracteres se heredan ligados al sexo, que el gen responsable del carácter residía en el cromosoma X, y que probablemente otros genes también residían en cromosomas específicos.

Así, Morgan y su equipo, determinaron las correlaciones entre caracteres particulares y cromosomas individuales, llegando a demostrar, por fin, para su satisfacción y la nuestra, que los cromosomas eran claves para la herencia.

Pero aun seguía en pie el siguiente problema: los enigmáticos genes y el ADN del que se componían, mucho más difíciles de estudiar y aislar. Aun en un año tan próximo como 1933, fecha en la que se le dio el premio nobel de Medicina a Morgan, muchos investigadores ni siquiera estaban convencidos de que los genes existiesen. De lo que no cavia duda era que los cromosomas estaban dirigiendo la reproducción celular.