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LA RELIGIÓN DEL MONSTRUO DE ESPAGUETI VOLADOR


Perpetrado por Oskarele

A finales de 2005, Bobby Henderson, licenciado en Fisica por la Universidad Estatal de Oregón, remitió una carta abierta al Consejo de Educacion del Estado de Kansas para protestar por su decisión de permitir la enseñanza de la Teoría del Diseño Inteligente, de la que ya hemos hablado por aquí, como alternativa a la Teoría de la Evolución. En la carta, Henderson, defendió su creencia en una deidad creadora sobrenatural, exactamente una gigantesca bola de espaguetis con albóndigas… y, en consecuencia, solicitaba que la teoría de diseño inteligente defendida por él fuera también enseñada en las clases de ciencias…


Aunque parezca mentira, esto es verdad… como la vida misma.

En realidad todo este rollo de intentar enseñar en los colegios el Diseño Inteligente formaba parte de un movimiento impulsado por sectores políticos y religiosos neoconservadores (neocons) que durante el reinado de George W. Bush (el hijo tonto), pretendieron que esta doctrina religiosa fuese enseñada en los colegios, equiparándola con la Teoría de la Evolucion, que para ellos también representaba una visión “religiosa” de la existencia.  Como en los USA esta prohibido enseñar en las escuelas publicas (no en las privadas), teorías Teocéntricas, estos fundamentalistas pretendieron argumentar que la evolución también era una forma mas de religión, y para compensar, se debía enseñar el creacionismo en los colegios, ahora camuflado como “Diseño Inteligente”.

En 2004, el Consejo de Educacion de Kansas ordenó que las escuelas estatales, en las clases de biología, dedicaran la misma cantidad de horas lectivas al creacionismo y a la evolución. De esto es de lo que se quejó Bobby Henderson en su carta, y por eso propuso una delirante versión del Creacionismo, el Pastafarismo…



Así, de aquella carta de Henderson surgió la parodia que hoy conocemos como “Pastafarismo” o religión del Monstruo de Espagueti Volador (del idioma inglés: Flying Spaghetti Monster FSM), neologismo derivado de pasta (espaguetti) y rastafarismo. La parodia alcanzó cierta popularidad gracias a su difusión por los medios de comunicación. Grupos de ateos y agnósticos, denominados por los pastafarianos "espagnósticos", consideran el argumento del "Monstruo de Espagueti Volador" como una versión adaptada de las teorías de la tetera de Russell o la del Unicornio rosa invisible, de la que hablaremos algún dia.

La creencia central, inventando por supuesto, como toda esta satira, gira en torno al Monstruo de Espagueti Volador, que es invisible e indetectable. Este ser creó el universo después de pillar un buen pedo etílico, de ahí las imperfecciones observadas. Aunque parece que la evolución ha existido, en realidad se trata de un engaño de la deidad, que quiere poner a prueba a sus fieles. El monstruo guía continua e invisiblemente la conducta de cada ser humano (creyente o no) por medio de sus “apéndices tallarinescos”


El cielo para los Pastafaris, como se autodenominan los cachondos seguidores, tiene volcanes de cerveza hasta donde alcanza la vista y una fabrica de bailarines y bailarinas de striptease... el infierno, en cambio, también tiene volcanes de cerveza, pero está aguada y caliente.

El día sagrado es el viernes, dia en el que los pastafaris devotos deben vestir completamente con atuendo de pirata.

Aunque el MEV posee un nombre, éste es tan hermoso y difícil de pronunciar que no sólo mata a quienquiera que lo intente, sino también a todo ser dentro de un radio de 6.534 kilómetros. Este radio se duplica cuando uno trata de escribir o mecanografiar el nombre. Esto fue hecho a propósito por el MEV sólo para entretenerse. El símbolo principal es una cruz, que en vez de tener un Jesús, tiene un tenedor.



"Creo que todos podemos esperar con entusiasmo el momento en que estas tres teorías reciban el mismo tiempo en nuestras clases de ciencia por todo el país, y finalmente el mundo; un tercio del tiempo para el Diseño Inteligente, un tercio para el Monstruo de Espagueti Volador, y un tercio para las conjeturas lógicas basadas en una abrumadora cantidad de pruebas observables”, decía en la carta.

Henderson, ante la falta de respuestas del Consejo aquel,  publicó su carta en su web, y atrajo una gran cantidad de atención del publico, ganando mucha notoriedad en apenas dos meses. La popularidad del sitio se desató en agosto cuando el Monstruo de Espagueti Volador apareció en varios blogs y sitios de noticias y humor de internet (como Boing Boing, Something Awful, Uncyclopedia y Fark.com), atraídos por el tono sarcástico del argumento de Henderson. Pronto le siguieron artículos en los principales medios de comunicación.

 Y así el Monstruo de Espagueti Volador se convirtió en un símbolo de la lucha contra la enseñanza del diseño inteligente en los colegios públicos.

En agosto de 2005, en respuesta al reto de una lectora, la web BoingBoing.net propuso una competición con un premio de 250.000$, posteriormente ampliado a 1.000.000 $, para cualquiera que pudiera presentar pruebas empíricas que demostraran que Jesucristo no es el hijo del Monstruo de Espagueti Volador.

Era una respuesta a otro reto planteado por el creacionista Kent Hovind, defensor de la Tierra Joven (esa teoría que propone que el universo existe como mucho hace 10.000 años), en el que ofreció 250.000 $ a cualquiera que demostrase que la evolución es la única forma por la que se manifiesta la vida.



La cosa llegó a extremos surrealistas, cuando en noviembre de 2007 tuvieron lugar tres conferencias sobre el Monstruo de Espagueti Volador, en una convención sobre religión celebrada en San Diego, California. Las charlas incluyeron títulos como "Sagrada Pasta y Auténtica Salsa: las enredadas implicaciones del Monstruo de Espagueti Volador para teorizar sobre la religión." Con el cachondeo se produjeron interesantes debates.

“Con millones, si no miles de fieles devotos, la Iglesia del MEV es ampliamente considerada una religión legítima incluso por sus opositores - principalmente fundamentalistas cristianos, quienes han aceptado que nuestro dios tiene las bolas más grandes que el suyo”

De especial importancia por lo surrealista y comico que es, es la importancia que le dan a los piratas. En la carta original defendia mediante graficos que había una perfecta correlación entre el calentamiento global y la disminución de los piratas desde 1820, burlándose así de la falacia lógica de que la correlación implica causa, esgrimida por algunos grupos religiosos cuando afirman que las catástrofes y guerras del mundo van en aumento como consecuencia de la disminución de los valores religiosos a nivel mundial.


Por este motivo los piratas son una parte esencial de esta doctrina, pues son “seres absolutamente divinos”, “exploradores amantes de la paz y diseminadores de la buena voluntad” que distribuyen caramelos entre los niños pequeños, e indican que los piratas modernos no tienen nada que ver con “los bucaneros buscadores históricos de diversión”.

El caso es que la cosa alcanzó tal notoriedad que una editorial le ofreció a Henderson publicar un libro, que finalmente salió a la calle el 28 de marzo de 2006, con el título “El evangelio del Monstruo de Espagueti Volador con el subtítulo”, e incluye un mito sobre la creación, una guía propagandística para evangelizar, algunas pruebas…



Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Pastafarismo, aquí: http://www.venganza.org/, la página web del movimiento; aquí tenéis la carta completa que dio lugar a toda la movida: http://www.proyectosandia.com.ar/2009/09/pastafarismo-la-iglesia-del-monstruo-de.html.

TEOLOGOS DEL VACIO. PARTE 2. ¿POR QUÉ NO SOY CREACIONISTA?


Perpetrado por Oskarele

Reduzcamos al absurdo (si es lo que absurdo puede ser reducido aun más). Los creacionistas científicos clásicos (que conste en acta el empleo de este adjetivo) afirman que el universo entero, con todas sus galaxias, sus estrellas, sus supernovas, sus agujeros negros y sus planeticas, y todos los seres vivos que viven en este mundo nuestro, fue creado en seis días (unos, los menos, to sea dicho, afirman que eran de 24 horas, otros creen que se refiere a “etapas”)… y el séptimo se lo tomó libre.

Además, en general, afirman, basándose en unos textos, sagrados para ellos  y que consideran pruebas fidedignas de sus ideas (aunque no son más que la transcripción de las antiguas tradiciones orales de unos pueblos tribales de Oriente Medio), que estos seis días habrían tenido lugar no más allá de hace 10.000 años. Algunos incluso plantean que son solo 6.000. Otros, siendo justos, barajan las mismas cifras de los científicos.

Esto les lleva a asegurar que los humanos y todas las clases de animales, vivos o extintos, en una época estuvieron vivos a la vez. Y continuaron estándolo un tiempecillo, hasta que la divinidad se mosqueó y mandó un Diluvio Universal del carajo, que acabó con casi toda la vida en el planeta, librándose solamente la familia de un tal Noé y un montón de parejas de animales de todas las especies.

Después las aguas formaron las cuencas oceánicas (que antes, según los más estrictos, no existían), las tierras se secaron y… hasta ahora.

Para ser justos, como ya mostramos en el artículo anterior, no todos los creacionistas creen esto. Algunos, aunque en lo básico piensan lo mismo, se toman las escrituras de un modo metafórico, reniegan del Diluvio Universal o de la antigüedad de la Creación.

Algunos, incluso, aceptan que la evolución ha sido el modo en que su divinidad ha procedido a trabajar después de la creación.

¿Entramos a cuestionar punto por punto todos estos argumentos? Aparte de absurdo es innecesario. Pero, por mero entretenimiento dialectico (sumado a algunas goticas de mala leche), vamos a hacernos unas preguntas:

¿Cómo puede alguien dudar de que el universo y la Tierra tienen millones de años cuando, simplemente, su inmensisisisimo tamaño, hace que la luz procedente de los puntos más lejanos del Universo tarde en llegar mucho mas de 10.000 años?

¿Cómo alguien puede plantear que en el arca de Noé se metieron realmente una pareja de todas las especies que hay en la Tierra cuando ni nosotros mismos ahora sabemos cuántas hay? Imagínense un pobre hebreo de hace milenios…

Esto del diluvio nos lleva a otras cuestiones: ¿Metieron juntos a todos? ¿O iban en jaulas? ¿Dónde metieron las ballenas, de las que, además, hay un montón de especies? Y no digo ná de los dinosaurios…

¿Qué clase de evidencia pueden mostrarnos estos “científicos” creacionistas acerca de la supuesta y pretendida coexistencia de humanos con especies extintas como, por ejemplo, los dinosaurios o los trilobites?


Es cierto, siendo justos, y para que luego no nos tachen de parciales, que no todos los creacionistas aceptan to este rollo.

Ya hemos hablado de los que defiende la llamada “Teoría del Diseño Inteligente”, que viene a ser lo mismo, aunque más cobardes (al no mojarse claramente con ninguna deidad, afirmando que es necesario, simplemente un “Creador”), y que en vez de hablar de Noé, barcas y diluvios, emplean términos científicos.

Los que creen en esta teoría, religiosos en su mayoría, tienen un argumento básico: la improbabilidad de la complejidad.

Para ellos todo es tan complejo que no puede provenir de la casualidad. Así que la improbabilidad se convierte en “evidencia” del diseño. El problema está en que nada proviene de la casualidad, efectivamente, pero la selección natural y las ciencias del Universo explican con bastante solvencia como funciona casi todo, sin azar ni casualidad por medio.

En ese "casi" esta el problema...

Otro argumento de estos señores es la reducción final.

Un ejemplo nos ilustrará: “Vale, pongamos que sucedió el Big Bang, pero ¿Qué había antes?”… este tipo de cosas… Según estas gentes, al no poder explicar todo, la teoría se cae entera, y a la fuerza acabamos llegando a Dios.

Hagamos lo mismo con ellos.

Que lo expliquen todo, porque si no, su teoría también caerá con ellos. Y daremos por válida la nuestra… por ejemplo: Si el diseñador diseñó todo lo diseñado, según ellos, en el este universo de diseño ¿Quién diseño al diseñador?... este trabalenguas nos lleva a una paradoja irresoluble (como la explicación ultima de la existencia del universo por la ciencia)…

¿Acaso ese diseñador no diseñado existe desde siempre? ¿Por qué no admitir como posible que la materia haya existido desde siempre?

Si al final es una cuestión de creencias ¿Por qué la nuestra va a ser más probable que la suya?

Pues simplemente por un motivo. Los evolucionistas muestran evidencias. Ellos no.

Ahora bien. ¿Podemos demostrar que existe la evolución?

 Lamentablemente, en los seres complejos es difícil, pues las mutaciones y la selección natural se toman su tiempo, y no se puede reproducir en laboratorio. Pero la cosa cambia con los seres chiquitillos. El pequeño tamaño, la reproducción rápida y la vida efímera de los microorganismos, ha permitido comprobar la evolución in situ, en laboratorios.

Un ejemplo de esto es el famoso caso de los antibióticos. Si nos excedemos en el consumo de estos medicamentos, los enemigos que estos tratan de combatir se van haciendo resistentes. Y esto se produce porque la selección natural favorece a los más resistentes, que sobreviven al ataque los antibióticos, siendo los que se reproducen, pues siguen vivos,  y los que perpetuán la especie, cada vez con una tasa mayor de sujetos adaptados.

¿Cómo explican esto los creacionistas?

Pues como suelen hacer cuando se les plantea un argumento contra el que no tienen explicación. Simplemente diciendo “¿Quiénes somos nosotros para intentar comprender los motivos de Dios para hacer las cosas como son?...” y se quedan tan panchos.

Queda otro punto por aclarar: Si el Diseñador Inteligente, Dios o como lo queramos llamar, creo todas las especies del planeta… ¿Por qué se extinguieron, por ejemplo, los dinosaurios o los mamuts? ¿Por qué crear algo para luego destruirlo? Pues unos argumentan que desaparecieron todos en el Diluvio Universal, otros, en cambio, proponen que no, pues Noé salvó una pareja de cada especie, así que se tuvieron que extinguir después, probablemente, dicen, por acción humana.

Otros creen un poco en todo: en la evolución y la extinción, pero siempre controladas por la divinidad de turno.

Ah, queda otra pregunta por aclarar ¿Por qué hemos elegido este título para estos artículos sobre el creacionismo?... pues muy sencillo, os explico: Los creacionistas parten de la grosera idea de que cuando se encuentran un vacio en la explicación evolutiva del mundo, Dios, por defecto, debe rellenarlo.

Son adoradores del vacío, como expone Richard Dawkins en su genial obra “El espejismo de Dios”.

La ciencia gira en torno a esos vacios también, pero intenta rellenarlo con hipótesis, teorías y experimentos. Las áreas de ignorancia son el objetivo de las investigaciones. Para ellos, las áreas de ignorancia de los científicos demuestra el diseño inteligente.

Especialmente adoran los vacios en el registro fósil, numerosísimos, como ya hemos planteado en algún otro texto, y para ellos prueba irrefutable de la no necesaria correlación entre los Australopithecus y nosotros, por ejemplo. Al no poder tener la secuencia completa evolutiva, según ellos, la teoría se cae…

Así que eso… teólogos del vacío.

TEOLOGOS DEL VACIO. PARTE 1. ACLARANDO CONCEPTOS.


Perpetrado por Oskarele

Últimamente (esta tarde mismo) han surgido varios debates en esta página en torno a si existe o no un proceso evolutivo en los seres vivos, levantándose algunas pasiones ancestrales. Aunque  nos parezca mentira a los que hemos sido educados en los planteamientos de Darwin, en Estados Unidos, por ejemplo, cerca de un 40% de la población no cree en la evolución, basándose, única y exclusivamente, en sus creencias religiosas. Incluso en algunos estados se imparte en la escuela su propia versión de la historia de la humanidad. Y pongo el ejemplo de Estados Unidos y no el de la India, Etiopía o Mongolia, para que nadie piense que es algo fuera de lo que llamamos “sociedades civilizadas”.

Generalmente, a los detractores de las posturas científicas evolucionistas (con las que si están de acuerdo prácticamente todos los científicos del planeta) se les conoce como “Creacionistas” y a su teoría como “Creacionismo”, y a ello vamos a dedicar unas palabras.

Una de las cosas que más les apasiona a los fundamentalistas religiosos de occidente es atacar al concepto de “Evolución”, propuesto hace más de un siglo por Darwin y completado, estudiado y demostrado (aunque estos digan que no) por cientos de científicos posteriores. 

Basándose en los testimonios mostrados por sus libros sagrados, que no interpretan de ninguna manera, sino que aceptan literalmente, reniegan de todos estos estudios científicos… pero a la vez tienen el rostro de calificar sus planteamientos, por lo menos en el occidente judeocristiano, con el contradictorio nombre de “Creacionismo Científico”, y con teorías surrealistas como la “Teoría del diseño inteligente”.

El Creacionismo considera, básicamente, que el Universo, La Tierra y todos los seres vivos que habitamos en ella existen porque un buen día un ser divino (o varios, según el sitio), decidieron crearlos y crearnos.

Se trata, obviamente, de una creencia religiosa, basada en sus libros sagrados o en tradiciones orales antiquísimas.

Claro, a los Creacionistas les sentó como una patada en el culo las teorías que propuso Darwin… “¿Cómo vamos a proceder del mono?”.

Pero lo peor es que en los últimos años el Creacionismo se ha visto enriquecido y fortalecido por una serie de planteamientos pseudocientíficos y religiosos que parten de una negación absoluta de la evolución y postulan algo que llaman “Diseño Inteligente”, que viene a ser lo mismo, solo que empleando, bochornosamente, términos científicos, de lo que defendían los filósofos cristianos y musulmanes de la Edad Media.

Los creacionistas clásicos, los mas fundamentalistas y apegados a las doctrinas religiosas, sobre todo cristianas, rechazan todas las pruebas científicas que los científicos aportan (todos los fósiles, las pruebas genéticas e, incluso, la propia evolución comprobada experimentalmente con insectos y bacterias), pero, sin embargo, aceptan sin duda alguna que procedemos de una pareja divina creada por un tal Yahveh (o Alá, según se mire), al igual que todos los animales y plantas, creadas casi a la vez, y, esto es importante, tal y como son; que la Tierra existe desde mucho menos años de lo que dicen los científicos (algunos proponen, incluso, 6.000 de antigüedad solamente); que aquel ente creador no solo nos creó sino que continua activo, interviniendo cuando considera oportuno en su obra; y que, para terminar, existió un gran diluvio en la que la humanidad sucumbió y los animales se salvaron en parejas gracias a un tal Noé y su barca…

Así, defienden que las especies fósiles no son antepasados nuestros, sino especies extintas, que fueron creadas a la vez que nosotros, pero han ido sucumbiendo.

De esto podemos deducir que en un principio los dinosaurios, los trilobites y los humanos vivimos juntos y en el mismo tiempo.


Lo triste, aunque parezca mentira, es que hay mucha gente que cree que esto fue así…


En la actualidad algunos se han dado cuenta de lo ridícula que era su postura, ante la abrumadora cantidad de pruebas que aportan los científicos evolucionistas, y han rebuscado para, en vez de demostrar nada, intentar desacreditar la Evolución con pruebas científicas y calificándola como “simple teoría” (jugando con el doble significado de la palabra teoría en el habla común y en las ciencias naturales).

El producto más refinado de esta factoría es la “Teoría del Diseño Inteligente”, movimiento que no suele hacer explícita su motivación religiosa, y que parte de que la complejidad de la naturaleza y del universo es tal que, forzosamente, ha tenido que ser creada (diseñada) por un ser inteligente y previo. Pero de nuevo no pretender demostrar sus teorías, sino refutar las del contrario, los evolucionistas.

Parten, por ejemplo, de la idea de que el Universo y la Tierra son tan perfectos y equilibrados, con miles de factores interrelacionados entre si, que el hecho de que alguno de estos cambiase haría imposible la vida. Es algo así como la versión creacionista de la Teoría de la Tierra Extraña, que defiende que la vida es imposible en ningún otro planeta, pues las condiciones para que se dé son tantas y tan “extrañas” que es imposible que se hayan dado en otro planeta. De manera que esta gente cree que para que la vida exista, hace falta la presencia de un diseñador inteligente que asegure que las condiciones requeridas estuvieran presentes en su momento produciendo el resultado que este diseñador había previsto.

Otro argumento es lo que llaman “complejidad bioquímica irreducible”. Viene a querer decir que los seres vivos son sistemas complejísimos integrados por varias partes que interactúan, en donde, eliminar alguna de ellas, produce el fin del sistema. Según ellos, la selección natural no podría crear sistemas irreductibles, debido a que la función de selección se aplica luego que el sistema complejo ya está armado.

El ejemplo característico que proponen es la complejidad irreductible del ojo. Un ojo o es un ojo o no.

Esta gente, los defensores del Diseño Inteligente, plantean que existe un creador, aunque no se mojan en decir quién es, aunque en general los principales defensores afirman que creen que el diseñador es el Dios de Abraham, el de los judeocristianos y musulmanes. Claro, partir de esta idea les permite tener respuestas para todo: cualquier incongruencia o fallo en sus propuestas son excusadas con el argumento de que como humanos que somos, desconocemos las motivaciones del diseñador.

Por supuesto, como la existencia de un creador y diseñador se da por hecha, no se ven en la necesidad de responder a una pregunta trascendental: ¿Quién hizo al diseñador? O ¿De que esta hecho? O ¿Dónde está?

Para ser justos hay que mencionar una tercera opción, que casa perfectamente ambas posturas. Sería lo que se conoce como “Creacionismo Evolutivo”, teoría que acepta la teoría de La Evolución, planteando que si bien Dios es el creador de todo, luego dejo a la naturaleza hacer. Así la evolución sería algo así como el modo de trabajar de Dios. Esta postura no pretende interferir en el ámbito de las ciencias naturales, aunque hay algunos aspectos que deja para la libre voluntad de la Divinidad, como el tema del Alma y la moral.

Así, según estos, se puede ser perfectamente partidario de la teoría científica de la evolución de las especies y creer en la existencia de un dios creador, personal y providente.

En el siguiente artículo os propondré mi particular visión crítica de estas teorías pseudocientíficas, desde mi punto de vista, ridículas, groseras y enormemente prepotentes.

Teólogos del vacío... ya os comentaré porque…