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LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 35 Y ULTIMA: PARALELO 30, NORTE… Y LA MIRADA DE LA ESFINGE

ByOskarele

Sabemos, por los textos astronómicos sumerios, que el firmamento de la Tierra fue dividido en tres sectores o "vías": una franja norte (la vía de Enlil), una franja sur (la vía de Ea/Enki) y la franja céntrica (la vía de Anu). Y todo indica que, según Sitchin, esas líneas eran los paralelos 30 norte y sur. Y, curiosamente, las ciudades sagradas de las cuatro regiones citadas por los textos sumerios quedaban en el paralelo 30… ¿Será esto mera coincidencia?

Los textos sumerios cuentan que, "cuando la monarquía descendió del Cielo", después del diluvio, "ella estaba en Eridu", que quedaba en el paralelo 30 norte (más o menos, lo más cercano que permitían las marismas). Y, a pesar de que el centro administrativo había cambiado de ciudad, Eridu continuó siendo siempre una ciudad sagrada.


La capital secular de la segunda región (el área del Nilo) varió de lugar, pero Heliópolis siempre se mantuvo como una ciudad sagrada. Los “Textos de las Pirámides” reconocen sus vínculos con otros lugares santos y llaman a los antiguos dioses "Señores de los Santuarios Dobles" (esos santuarios tenían nombres intrigantes y posiblemente pre-egipcios de Per-Neter "Lugar de la Llegada de los Guardianes" y Per-Ur "Lugar de Llegada de los Antiguos")

Heliópolis también quedaba situada en el paralelo 30, lo más próximo que podía por el área pantanosa del delta del Nilo.

La Tercera Región, la que comprende la civilización del valle del Indo, tenía su capital situada en el litoral del océano índico. Sin embargo, la ciudad sagrada, Harapa, quedaba a centenares de kilómetros al norte… exactamente sobre el paralelo 30.

La movida del paralelo 30 parece haber continuado a lo largo de los milenios. Alrededor de 600 a.C., los reyes persas resolvieron construir una ciudad "sagrada para todas las naciones" y escogieron para su localización un área remota y deshabitada. Allí se levantó Persépolis (Ciudad de los Persas). Las ruinas de esa ciudad sagrada aún hoy causan gran admiración. Sin embargo, nadie vivía allí. El rey y su séquito
sólo iban a ese lugar especial para conmemorar la entrada del Año Nuevo, en el equinoccio de primavera.

Y esa ciudad sagrada quedaba situada en el paralelo 30.

Nadie sabe cuando fue fundada Lhasa, la ciudad sagrada del budismo, situada en el Tíbet. Sin embargo, de nuevo, se localizaba en el paralelo 30…

¿Por qué esta movida del paralelo 30 norte?


Pues la solución nos lleva de nuevo a Egipto, exactamente a uno de los grandes enigmas de la antigüedad, la Gran Esfinge de Gizeh... una gigantesca escultura que representa un cuerpo de león con la cabeza de un hombre con un tocado real.

Pero ¿Quién la construyó? ¿Cuando? ¿Con que propósito?

Para Sitchin hay que partir de una idea indudable: la Esfinge mira hacia el este y la línea de su mirada sigue el paralelo 30…

En la Antigüedad, esa precisa alineación con “El Divino Paralelo” fue enfatizada por la construcción de una serie de estructuras que, saliendo de la Esfinge, se extendían en la dirección del Oriente, asentadas en un eje este-oeste


Cuando Napoleón y sus hombres llegaron a la Esfinge en el inicio del siglo XVIII, estaba prácticamente cubierta de arena y sólo se veía la cabeza y parte de los hombros. Fueron necesarias repetidas y sistemáticas excavaciones para que el monumento se revelase en toda su grandiosidad (73 metros de largo, 20 metros de altura) y forma completa, confirmando lo que los historiadores griegos vieron: una escultura colosal, hecha de un único bloque de piedra natural.

Y fue, precisamente, nuestro conocido capitán Caviglia, que más tarde sería expulsado de Gizeh por el coronel Vyse, el que, entre 1816-1818, dirigió las obras que revelaron no solamente el resto del cuerpo de la Esfinge, sino también los templos, santuarios, altares y estelas erigidos delante de ella, al limpiar el área delante del monumento. Descubrió así una plataforma con una anchura prácticamente igual a la de la Esfinge, pero que parecía tener su lado mayor apuntando hacia el este. Excavando 30 metros en esa dirección, llegó a una espectacular escalera de treinta escalones que terminaba en un nivel sobre el cual había unas ruinas que recordaban un púlpito. Fue descubierta, a unos doce metros de la primera escalera, otra, con trece escalones, elevando así el nivel de la estructura completa a la misma altura de la cabeza de la Esfinge.

En la parte más alta de ese conjunto, había una estructura cuya función era soportar dos columnas, situadas en tal posición que la mirada de la Esfinge pasaba exactamente entre ellas…

Los arqueólogos dicen que esas ruinas son de época romana. Sin embargo, como es bien sabido y vimos en el caso de Baalbek, griegos y romanos tenían el hábito de embellecer monumentos de otras eras y construir templos en lugares considerados sagrados por las poblaciones de las regiones que dominaban.


Como la Esfinge queda situada cerca del camino elevado que conduce a la Segunda Pirámide, los estudiosos pensaron que fue construida por Kefren y que, por lo tanto, debía retratarlo. Esa teoría, según Sitchin no es cierta, como demuestra, por ejemplo, la Estela del Inventario, que deja claro que la Esfinge ya estaba en Gizeh en la época de Keops, antecesor de Kefren. En la inscripción, se dice que mandó remover la arena que invadía la Esfinge - una afirmación que se repite en las inscripciones de otros faraones.

Pero, entonces ¿quién fue el faraón, anterior a Keops, que la esculpió, dándole al rostro su propia imagen? Para Sitchin la respuesta es obvia: no es el rostro de un faraón, si no de un dios, pues para él todo indica que no fueron mortales, si no dioses, los que esculpieron la Esfinge.

En la Estela del Inventario, Keops llamó a la Esfinge "Guardián del Éter, que guía los vientos con su mirada" y deja bien claro que era la imagen de un dios: “Esta figura del dios durará hasta la eternidad; Teniendo siempre su rostro vuelto hacia el este.”

Diversos investigadores han planteado que hubiese algún tipo de cámara secreta bajo la Esfinge, entre ellos el propio Caviglia o el Sr. Perring, el colega del coronel Vyse. Auguste Mariette, en 1853, compartía la opinión generalizada de que existía un compartimiento secreto en el interior del monumento o bajo él, motivada por los libros del historiador romano Plinio, que escribió que la Esfinge contenía la tumba de un gobernante llamado "Harmaquis" y por el hecho de que todos los antiguos dibujos la muestran asentada sobre una gran estructura de piedra.


Las inscripciones más antiguas parecen sugerir que existían dos cámaras secretas, tal vez accesibles por una entrada escondida bajo las patas de la escultura. Además de eso, un himno de la época de la 18ª. Dinastía revela que dos "cavernas" permitían que ella funcionara como un centro de comunicaciones… Según ese cántico, el dios Amen obtiene "percepción en el corazón, comando en los labios... cuando entra en las dos cavernas que están bajo sus pies". Entonces: “Un mensaje es enviado del cielo; Ella es oída en Heliópolis, Y repetida en Menfis por el Bello de Rostro. Ella forma parte de un despacho en la caligrafía de Thot, Que trata de la ciudad de Amen (Tebas)...”

En el tiempo de los faraones, se creía que la Esfinge, a pesar de ser esculpida en piedra, era capaz de oír y hablar.

En una larga inscripción grabada en una estela erigida entre las patas del monumento por Tutmésis IV y dedicada al Disco Alado, el rey cuenta que la Esfinge habló con él y le prometió un largo y próspero reinado si mandaba retirar la arena que le cubría las patas. "Soy tu ancestral Horem-Akhet, aquel creado de Ra-Aten", le dijo…

Está claro, según Sitchin, a partir de numerosos textos funerarios, que la Esfinge era considerada el Guía Sagrado que orientaba los fallecidos del "ayer" para el "mañana". La jornada del fallecido sólo se iniciaba cuando Hor-en-Akhet (la Esfinge) decía: "Puede pasar!"

De hecho, los Textos de las Pirámides se refieren a la Esfinge como "el gran dios que abre las puertas de la Tierra"

“Mi teoría es que los Portones del Cielo y de la Tierra –el espacio-puerto de los "dioses"- quedaba en el lugar donde la Línea de Jerusalén cortaba el paralelo 30. Esa intersección está en el interior de la llanura céntrica de la península del Sinaí… El hombre, por más sabio que pueda haber sido, no tuvo nada que ver con eso. Baalbek, las pirámides de Gizeh, el espaciopuerto (del Sinaí), todos fueron construidos sólo para los dioses. El hombre, sin embargo, buscando la inmortalidad, jamás dejó de seguir la mirada de la Esfinge.”

FIN DEL SEGUNDO LIBRO

PROXIMAMENTE, EL TERCERO, "LAS GUERRAS DE LOS DIOSES Y LOS HOMBRES"...

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 34: UN NUEVO CENTRO DE CONTROL DE VUELOS: JERUSALEN

ByOskarele

Igualmente sagrada para judíos, musulmanes y cristianos, Jerusalén, cuya atmósfera parece cargada de algún misterio inexplicable, ya era una ciudad santa antes de que el rey David estableciera en ella su capital y de que Salomón construyera la “Morada del Señor”, su famoso templo. Cuando Abraham llegó a sus puertas, Jerusalén ya era un centro de culto bien establecido de "EL, el Supremo, el justo del Cielo y de la Tierra".

El nombre más antiguo de la ciudad es Ur-Shalem, la "Ciudad de Shalem" o, traduciendo el nombre propio, la "Ciudad del Ciclo Completado", que sugiere una asociación con El Dios de las órbitas o con asuntos orbitales. Pero ¿Quién era Shalem? Los estudiosos proponen varias teorías. Unos, como Benjamim Mazer, dicen que se trata de Shamash, el nieto de Enlil. Otros prefieren identificarlo con Ninib, el hijo de Enlil. Pero, en todas las teorías se menciona la conexión de las raíces de Jerusalén con el panteón mesopotámico.

La ciudad de Jerusalén, desde sus inicios, tiene tres picos de montañas. De norte a sur, son los siguientes: monte Zofim, monte Moria y monte Sión. Los nombres denuncian sus antiguas funciones. El más al norte es el "Monte de los Observadores" (actualmente llamado monte Scopus); el céntrico "Monte del Direccionamiento"; el más al sur "Monte de la Señal" (Mantienen esas denominaciones a pesar del paso de los milenios)

De estos tres montes, el Monte Moria fue siempre el más sagrado. El Libro del Génesis afirma explícitamente que Dios mandó a Abraham ir hacia allí en compañía de su hijo Isaac en aquella ocasión en la que quiso probar la fidelidad del patriarca. Las leyendas judias cuentan que Abraham reconoció el monte Moria a distancia porque vio sobre él "un pilar de fuego yendo de la tierra hasta el cielo y una nube pesada donde se veía la Gloria de Dios". (Ese lenguaje es casi idéntico al usado en la descripción bíblica sobre el descenso de Dios en el monte Sinaí)

Y es que precisamente sobre ese monte se levantó una gran plataforma que nos recuerda un poco a Baalbek, aunque esta de Jerusalén sea mucho mas pequeña. Y sobre aquella plataforma es donde se construyó el templo dedicado a Yahveh, en época y por orden del Rey Salomón. Por eso se llama también “El monte del Templo”, aunque actualmente esta ocupado por varias mezquitas y templos musulmanes, de los cuales el más famoso es la Cupula de la Roca, significativamente, traída de Baalbek por el califa Abd-al-Malik en el siglo VII (en Líbano adornaba una iglesia bizantina), pensada para dar techo a un edificio octagonal que erigió para abrigar la Roca Sagrada, una enorme piedra a la cual, desde tiempos inmemoriales, eran atribuidas cualidades mágicas y divinas.


Los judíos afirman que ese lugar fue donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac por orden de Yahveh, donde Jacob vio la escalera al cielo, y donde se encuentra el corazón del templo de Jerusalén. Otras tradiciones judías dicen que es el punto donde se puso la primera piedra para construir el mundo.

Los musulmanes creen que fue esa la Roca Sagrada desde la que Mahoma, su profeta, partió para visitar el Cielo: Según el Corán, el arcangel Gabriel transportó al profeta desde la Meca a Jerusalén, con una rápida paradica en el monte Sinaí. Para subir al Cielo, en compañía del ángel, Mahoma usó una "escalera de luz". Después de pasar por los Siete Cielos, finalmente se vio en presencia de Dios, que le dio unas cuantas instrucciones y, enseguida, lo mandó de nuevo pa la Tierra, por el mismo rayo de luz, llegando de nuevo a la roca. De allí retornó a la Meca, con otra parada rápida en el monte Sinaí, montado en el “caballo alado del ángel”.


Los viajantes de la Edad Media pensaban que la Roca Sagrada era un enorme bloque de piedra cortada artificialmente en forma de cubo, cuyas esquinas apuntaban para los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, como sólo la parte superior de la roca es visible, la idea de que tiene forma cúbica debe haberse originado de la tradición musulmana que afirma que la Gran Piedra Sagrada de la Meca, la Kaaba, es una réplica (hecha por orden divina) de la Roca Sagrada de Jerusalén, pues hoy se sabe que no tiene esa forma y que tiene estancias subterráneas debajo.

Lo cierto es que fue allí mismico donde Salomón construyó el Primer Templo, siguiendo instrucciones precisas dadas por su Señor. El Sancta Sanctorum fue erigido precisamente encima de la Roca Sagrada, y era la estancia mas importante del templo, en la parte mas interior, toda revestida de oro, pensada para albergar el Arca de la Alianza, del interior de la cual Dios habló a Moisés en el desierto.


¿Seria Jerusalén, pues, un centro de comunicaciones divino, un lugar donde había una Piedra “que susurraba”, por la cual la Voz de Dios era irradiada para áreas más remotas? Sitchin piensa que esto no es tan absurdo como puede parecer. De hecho la Biblia lo dice bien claro: "Responderé al Cielo y ellos responderán a la Tierra", garantizó el Señor al profeta Oseas. Amos profetizó que "desde Sión, Yahveh rugirá, de Jerusalén su voz emanará". Y el salmista afirmó que cuando Dios hablara desde Sión, sus pronunciamientos serían oídos en todos los confines de la Tierra y en el Cielo.

La Piedra Sagrada de Jerusalén estaba escondida en una cámara subterránea. Sabemos de eso por medio de un texto llamado “Lamentación sobre la desolación de Jerusalén”, en el que describe lo que pasó después de que la ira del Señor cayese sobre su pueblo: “El palacio fue abandonado por los habitantes; Olvidado está la cumbre del monte Sión (y) El "sondador que testifica, La Caverna del Eterno Testimonio, Es lugar de broma de asnos salvajes, Pasto para rebaños.” Después de la restauración del templo de Jerusalén, prometieron los profetas, "la palabra de Yahveh de Jerusalén emanará". Isaías garantizó al pueblo que no sólo la "Piedra del Testimonio" sino también las "funciones de mediación" le serían devueltas.

Para poder servir como Centro de Control de la Misión, Jerusalén tenía que quedar localizada en la línea que dividía el Pasillo de Aterrizaje por la mitad. Sus tradiciones confirman esa posición de peso y sugieren que era la Roca Sagrada la que marcaba el centro geodésico de la ciudad. Según las tradiciones judaicas, era el "ombligo de la Tierra": El profeta Ezequiel se refería al pueblo de Israel como "habitantes del ombligo de la Tierra". El Libro de los Jueces relata un incidente donde el pueblo descendía de las montañas venido del "ombligo de la Tierra". Ese término señala a Jerusalén como un punto focal, un centro de comunicaciones, del cual salían" cordones" (una línea continua de señales) en la dirección de otros puntos de la Red de Orientación.

Ah, y Jerusalén queda exactamente en esa línea que partía por la mitad el triangulo Ararat-Gizeh-Monte Umm Shumar…


Jerusalén, según el Libro de los Jubileos, era uno de los cuatro "Lugares del Señor" en la Tierra, siendo los otros el "Jardín de la Eternidad", en la Montaña de los Cedros (Líbano), la "montaña del este", el monte Ararat, y el monte Sinaí. Tres de ellos quedaban en las "tierras de Sin" (o Shem), hijo de Noé del cual descendían los patriarcas de la Biblia. Y esos lugares estaban interrelacionados: “El Jardín de la Eternidad, el más sagrado, Es la montaña del Señor; Y el monte Sinaí, en el centro del desierto; Y el monte Sión, en medio del ombligo de la Tierra. Los tres fueron creados como lugares sagrados. Mirando unos hacia los otros.

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 33: UNA NUEVA RED DE ORIENTACIÓN Y ATERRIZAJE…

ByOskarele

Según Sitchin, tras el diluvio, los Nefilim tuvieron necesidad de crear nuevas infraestructuras para poder aterrizar y despegar con sus navecicas, al destruirse el espaciopuerto de Sippar y el centro de control de Nippur. Así crearon, según nuestro autor, una nueva “Red de Orientación de Aterrizaje que tenía como punto focal los picos del monte Ararat y comprendía Jerusalén como Centro de Control de la Misión,  para guiar los vehículos espaciales en dirección al espacio-puerto situado en la península del Sinaí. Pero, inmediatamente después de su construcción, cuando la plataforma de Baalbek era usada como espaciopuerto provisional, las propias pirámides servían como marcos de orientación debido a su localización, alineación y formato…”

Para que sirviesen en este sentido fue necesario recubrir las pirámides, por un lado para que tuviesen caras lisas y por otro, empleando calcáreo blanco, para reflejar la luz, funcionando como una especie de balizas.



Además, las pirámides estaban perfectamene orientadas y alineadas, tanto que algunos estudiosos demostraron que pueden servir como un gigantesco reloj de sol, ya que, a través de la sombra que lanzan, es posible determinar la hora diaria y la época del año. Pero además, estas sombras, vistas desde el cielo, se vuelven alargadas, pareciendo, según Sitchin, flechas indicativas de una dirección…

Una vez escogido el punto focal del nuevo pasillo de aterrizaje (de nuevo el Monte Ararat), se hizo necesario encontrar los puntos que determinasen las líneas noroeste y sudeste del triangulo, que convergían en el Ararat. Por un lado, escogieron el monte Umm Shumar, que tiene 2.608 metros, siendo por lo tanto casi de misma altura de Santa Catarina (el supuesto monte del éxodo y que había servido para señalar la dirección hacia el espaciopuerto de Baalbeck). Desde aquel monte se pueden avistar fácilmente los dos golfos y se tiene una visión libre en todas las direcciones. Fue debido a esas características que los ingleses lo escogieron sin vacilación para ser el punto focal de la medición y levantamiento topográfico de la península.



Existen varios aspectos intrigantes en ese monte y en su localización. Pa comenzar, su nombre, extraño,
quiere decir: "Madre de la Sumeria", un título usado en la ciudad de Ur para Ningal, la esposa de Sin... Algunos kilómetros al sur, se localiza el puerto más importante de ese litoral, la ciudad de El-Tor,  "El toro", que, como ya vimos, también era un epíteto del dios cananeo EL.

Sitchin al micro: “Mi teoría es que ese monte sustituyó a Santa Catarina cuando fue determinado el Corredor de Aterrizaje definitivo, con foco en los picos del Ararat.  ¿Siendo así, donde quedaba el punto de anclaje para la línea noroeste del perímetro?... Creo que no fue por casualidad que fundaron Heliópolis en el lugar que ocupaba. Queda en la línea Ararat-Baalbek-Gizeh y … la distancia de ella al Ararat es exactamente igual a la que separa el Ararat del monte Umm Shumar!

Pero ¿todas aquellas montañas naturales y artificiales solo servían como indicadores o albergaban algún tipo de instrumento de direccionamiento y control? Sitchin piensa que si. Y pone como ejemplo los famosos conductos “de aire” de la Gran Pirámide, que para muchos científicos tienen funciones astronómicas, como, por ejemplo, para Virginia Trimble y Alexander Badawy, “pues están irrebatiblemente inclinados en la dirección de las estrellas circumpolares, con un margen de error de sólo 1 grado…”.



También plantea la posibilidad de que aquel bloque de piedra gigantesco que había dentro de la Cámara del Rey sirviese para alguna función desconocida. El investigador Flinders Petrie, en su libro “The Pyramids and the Temple of Gizeh”, constató que, cuando se golpeaba en el ataúd, emitía el sonido de una campana, y que resonaba por toda la pirámide, lo que da pie a Sitchin a plantear la posibilidad de que fuese algún emisor o repetidos de sonidos o señales electrónicas…

(En la actualidad, los equipos de orientación y aterrizaje de los aeropuertos emiten unas señales electrónicas que los instrumentos de una aeronave en aproximación traducen en un zumbido agradable cuando mantiene el curso correcto. Si la aeronave sale del curso, el zumbido se transforma en un bip alarmante)

“Mi teoría es que las cámaras en el interior de las pirámides servían para abrigar esos instrumentos de orientación y comunicación.”



El antiguo  Centro de Control de vuelo estaba en Nippur, donde había un recinto "sagrado", o prohibido, bajo el absoluto control de Enlil en el que se encontraba el DUR.AN.KI "El Vínculo entre el Cielo y la Tierra, "un alto pilar que alcanzaba el firmamento, vuelto hacia el cielo"y que era usado por Enlil para "pronunciar la palabra" en la dirección del cielo. Sitchin entiende que esos términos eran tentativas sumerias de describir antenas e instrumentos de comunicación sofisticados. Allí se guardaban, además,  las "Tablas del Destino", donde estaban escritas las informaciones sobre vuelos espaciales y orbitales.

Pero Nippur se fue a la mierda tras el diluvio… por lo que era necesario crear uno nuevo para la Red de Aterrizaje/despegue que estamos planteando. ¿Dónde lo hicieron?... “Mi respuesta es: en Jerusalén”, dice Sitchin…

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 32: LAS PIRÁMIDES DE LOS DIOSES Y LOS REYES, PARTE 6. EL CORONEL VYSE, EL FALSIFICADOR, PARTE 2


ByOskarele

Las pirámides de Gizeh son singulares, entre otras cosas, por la ausencia de cualquier tipo de ornamento o inscripción – con excepción de las pinturas encontradas, supuestamente, por Vyse.

Si los albañiles no tuvieron el menor reparo en pintar con tinta roja en aquellas cámaras por encima de la cámara del Rey, ¿por qué ninguna inscripción fue hecha en la primera de ellas, el compartimiento descubierto por Davison en 1765?

El caso es que en aquellas cámaras si había marcas de albañiles y canteros (flechas, líneas de posicionamiento y pequeñas señales), todas en posición horizontal, algo logico, pues, cuando fueron hechas, las pequeñas cámaras aún no estaban cubiertas y se podía estar en pie, caminar de un lado para otro y pintar las marcas sin trabas. Sin embargo, las inscripciones de Vyse están orientadas cabeza abajo o verticalmente,  como si el que las hizo necesitara inclinarse o agacharse para poder hacerlas dentro de aquellos compartimentos bajos (la altura varía de 0,40 a 1,34 metros en la cámara de lady Arbuthnot y de 0,67 a 1,10 metros en la de Wellington).



Pero además, los cartuchos y títulos reales pintados eran borrosos, groseros y excesivamente grandes. La mayoría de los cartuchos tenía de 80 a 90 centímetros de largo y cerca de 30 centímetros de ancho, a veces ocupando la mayor parte de un bloque de piedra (como si el escriba necesitara de todo el espacio disponible). Esto contrasta con la precisión, delicadeza y perfecto sentido de la proporción de los jeroglíficos egipcios, evidentes en las verdaderas marcas encontradas en esos compartimentos.

Mas pruebas: salvo algunas marcas en el canto de la pared este de la cámara de Wellington y algunas líneas sin sentido y el contorno parcial de un pájaro en la pared este de la cámara de Campbell, Vyse no encontró ninguna inscripción en las paredes este de los compartimentos.

Eso es bastante extraño.

Especialmente cuando se considera que fue excavando un pasaje en el lado este como Vyse consiguió penetrar en las cámaras… ¿Qué pasa? ¿Es que no es posible que los albañiles de la Antigüedad anticipasen que un día un inglés iría a entrar por ese lado este y tuvieron la gentileza de no escribir en esas paredes para que las inscripciones no fueran dañadas?

¿O será que la persona que las hizo prefirió usar las paredes intactas, olvidando las destruidas por la polvora?


Esta claro, analizando todo este movidón lo que pasó: Vyse estaba empeñado en encontrar algo que le llenase de honor y de fama, mas cuando ya se había gastado una buena pasta intentándolo. La tumba de Campbell, descubierta por el despedido Caviglia, estaba generando  no sólo piezas deseadas por los museos de todo el mundo si no marcas de cantera y jeroglíficos que despertaban gran interés por parte de los egiptólogos.

Vyse estaba desesperándose.

Finalmente consiguió penetrar en las cámaras, hasta entonces desconocidas, pero descubrió que eran exactamente iguales a la primera, encontrada por Davison, y que estaban vacías, sin ningun tipo de ornamento en las paredes.

¿Qué demonios iba a exhibir al mundo después de tantos gastos?

Así que entre Vyse y su colega Hill se curraron unas pinturas falsas, que para colmo, estaban erradas, (alrededor de 1830 la egiptología aún estaba en su infancia y nadie sabía de hecho cual sería el dibujo jeroglífico correcto para el faraón que Herodoto había llamado "Keops"), y callaicos, con nocturnidad y alevosía las pintaron en las cámaras recién encontradas.


¿Y como explicar lo de los dos nombres? Poco familiarizado con la escritura jeroglífica, quien hizo las pinturas debió llevar  consigo algún libro escrito por un especialista en el asunto, del cual copiaría los símbolos. La única obra de ese rollo mencionada, a menudo, en las crónicas de Vyse es “Materia Hieroglyphica”, de sir John Gardner Wilkinson, publicada en 1828 (9 años antes). Pues bien, ese libro, aunque clásico, tiene numerosas erratas: entre ellas confunde el jerogrifico de Kefren con el de Keops (no vamos a entrar en detalles, pero en el libro Sitchin lo explica mu bien). En su libro, transcribe la señal encontrada en los cartuchos de los monumentos de las dos maneras.

Y esto lleva a Sitchin a pensar que Vyse o Hill debieron haber copiado el libro de Wilkinson para todos los cartuchos que identifican a Kefren (los que contienen el símbolo del cordero). El símbolo de Keops autentico, en cambio, lo hicieron posteriormente, coincidiendo con el descubrimiento por parte de Caviglia de la Tumba de Campbell, en las afueras de la pirámide, donde si aparece realmente el cartucho de Keops (medio).

Pero ahora viene la parte aún más sospechosa: Vyse afirma que la piedra con parte del nombre de Sufis o Keops fue encontrada el 2 de junio. Sin embargo, su crónica tiene fecha del 9 de mayo! Obviamente la escribió con la intención de llevar a sus lectores a creer que el pedazo de cartucho encontrado fuera de la pirámide, corroboraba el descubrimiento del nombre completo encontrado en el interior de ella algunos días antes. Sin embargo, las fechas sugieren que lo que aconteció fue lo contrario…

De alguna forma, alrededor del 9 de mayo, Vyse y Hill se dieron cuenta de que habían escrito mal el nombre de Kéops. Y de nuevo, fue gracias a Wilkinson, que acababa de publicar un nuevo libro, “Manners and Customs of the Ancient Egyptians”, donde corregia aquel error de atribución.

Fue así que el último y conclusivo cartucho apareció en la parte superior, en el compartimiento recién-descubierto. Y es por eso por lo que se creo la confusión en torno a que apareciesen los nombres de los dos faraones, Keops y Kefren, pero con la cronología equivocada.

Una desfachatez…



Pero no contento con esta bochornosa falsificación que, por otro lado, le hizo enormemente famoso, el coronel Vyse, decidió seguir investigando y estudiando las otras dos pirámides. En la pirámide de Kefren, la segunda, con excepción de algunas marcas en tinta roja encontradas en piedras sueltas, no se descubrió nada de importancia. Pero en la tercera, los “esfuerzos” de Vyse si fueron productivos…

A finales de julio de 1837 - como ya mencionamos anteriormente -, sus trabajadores consiguieron penetrar en la supuesta "cámara sepulcral", encontrando allí un "sarcófago"  con un féretro de madera con bellísimos tallados, pero vacío. Además había inscripciones en árabe en las paredes y "el suelo  de las cámaras y pasillos gastados por el pasar constante de gran número de personas" dejando claro que "la pirámide había sido muy frecuentada".

Pues bien, a pesar de esto, a pesar de ser “frecuentada” y del ataúd vacio, Vyse consiguió encontrar pruebas de quien fue su constructor: El coronel concluyó que la cámara "era probablemente usada en ceremonias fúnebres, como las otras existentes en Abu Simbel, Tebas etc." Cuando se retiró la basura encontraron, supuestamente, quebrada la mayor parte de la tapa de una sarcófago y cerca de ella, sobre un bloque de piedra, encontró fragmentos de una tapa de féretro de momia (inscrita con jeroglíficos, entre ellos el cartucho de Menkara-Micerinos) junto con restos de un esqueleto.


Pa entendernos, este es el escenario esbozado por Vyse: Siglos antes los árabes entraron en la cámara, encontraron el sarcófago y abrieron la tapa. Dentro de él estaba la momia en su féretro de madera (el cuerpo del constructor de la Segunda Pirámide, según él). Los invasores movieron el féretro con la momia con la intención de examinarlo a la busca de tesoros, quebrándolo durante el transporte. Gracias a dios, él, había encontrado los restos de ese robo y, por suerte, justamente el pedazo de la tapa del féretro donde estaba grabado el cartucho donde se leía Men-ka-ra - nada más y nada menos que el propio Miquerinos de Herodoto… Con eso, Vyse comprobaba la identidad de otro de los constructores de las pirámides de Gizeh!!

Curiosisimamente, el sarcófago se perdió en el mar por culpa del naufragio del navío que lo transportaba para Inglaterra, pero el pedazo de féretro y los restos de la momia llegaron intactos al Museo Británico y Samuel Birch pudo leer las propias inscripciones y no sólo copias de ellas, como en el caso de las cámaras de la Gran Pirámide. Inmediatamente expresó sus dudas, diciendo que "el féretro de Micerinos muestra una considerable diferencia de estilo cuando es comparado con monumentos de la 4ª. Dinastía". Wilkinson, sin embargo, si aceptó el fragmento como prueba auténtica de la identidad del constructor de la Tercera Pirámide, pero se quedó en duda sobre la momia porque el tejido que la envolvía no le pareció ser de la antigüedad alegada. En 1883, Gaston Maspero concluyó que "la tapa de madera del rey Menchere no es de la época de la 4ª. Dinastía".


Actualmente está científicamente probado (por pruebas con Carbono14) que, tanto el féretro, como los huesos no son restos de un sepelio original, aunque curiosamente, de épocas distintas.

Esa afirmación niega la autenticidad del hallazgo pero no va al centro de la cuestión. Si los restos no eran del entierro original, sólo podían ser de un sepelio intruso. Pero entonces, momia y féretro tendrían que ser del mismo periodo. Como no era este el caso, sólo existe una única explicación: alguien colocó dentro de la Tercera Pirámide una momia y un féretro desenterrados en lugares diferentes.


Y la conclusión ineludible es que ese descubrimiento fue un fraude arqueológico deliberado.

Como cuentan sus crónicas, cerca de un mes después del descubrimiento en la Primera Pirámide, Vyse encontró el nombre Men-ka-ra escrito en tinta roja en el techo de una de las tres pirámides pequeñas situadas al sur de la Tercera. Debe haber sido la suma de los dos hechos que le dio la idea de crear un
importante hallazgo arqueológico dentro de la propia pirámide...

Aclamado por ese segundo descubrimiento, el coronel Vyse, que inmediatamente sería promovido a general, y el Sr. Perring, partieron para producir en la casa de campo (para ellos) arqueológica de la pirámide de Djoser, una piedra con el nombre de ese faraón escrito en tinta roja. No existen detalles suficientes en las crónicas de Vyse para determinar si allá también hubo una falsificación, pero es increíble que haya sido nuevamente el mismo equipo el que consiguió desenterrar pruebas de la identidad de otro constructor de pirámides.

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 31: LAS PIRÁMIDES DE LOS DIOSES Y LOS REYES, PARTE 6. EL CORONEL VYSE, EL FALSIFICADOR

Perpetrado por Oskarele

El 29 de diciembre de 1835 llega a Egipto el coronel Richard Howard Vyse, la "oveja negra" de una aristocrática familia británica, conocido por su mal vivir y por sus escarceos amorosos. En aquella  época, otros oficiales del ejército de Su Majestad ya habían destacado como "anticuarios" (como eran llamados los arqueólogos de la época) presentando informes ante las más afamadas sociedades científicas y recibiendo la debida aclamación pública. Puede que Vyse fuese (o no) a Egipto en busca de fama, pero el hecho es que al visitar las pirámides de Gizeh fue inmediatamente arrebatado por la fiebre de los descubrimientos, quedando especialmente pillado con las historias y teorías de un tal Giovanni Battista Caviglia, que había estado buscando una cámara secreta dentro de la Gran Pirámide.

La meticulosidad arqueológica aplicada por Caviglia en sus excavaciones fueron refrendadas posteriormente por la arqueología. Sus trabajadores aprendieron su método de trabajo y el propio William M. Flinders Petrie, uno de los egiptólogos mas importante que ha trabajado en la Gran Pirámide, cuando llegó a Egipto en 1880, buscó y contrató a Ali Gabri, quien 40 años antes fue capataz de Caviglia.

Howard Vyse le ofreció financiación a cambio de poder presentarse a la prensa como copartícipe de los hallazgos que se produjesen, propuesta que Caviglia rechazó, ya que vio en el coronel cierto ánimo de protagonismo en lugar del espíritu de estudio que debía presidir toda investigación arqueológica. Vyse, ofendido, partió para Beirut a finales de febrero de 1836, con el objetivo de visitar Siria y Asia Menor.

Sin embargo, el largo viaje no fue capaz de aplacar la ambición que había crecido dentro de él. En vez de volver a Inglaterra, Vyse desembarcó nuevamente en Egipto en octubre de 1836. Y consiguió obtener o, mejor dicho, comprar al gobierno egipcio un permiso para excavar en Gizeh. Con unos recursos financieros notables, que entonces ascendieron a diez mil libras, organizó todo un pelotón de trabajadores. Contrató entonces como capataz de los trabajos a Caviglia, pero el método empleado por éste resultaba lento para sus aspiraciones de gloria. El poco entendimiento y las acusaciones contra Caviglia fueron aumentando. El 11 de febrero de 1837, tuvieron una discusión violenta. Al día siguiente, Caviglia hizo importantes descubrimientos en una tumba: un sarcófago con jeroglíficos y marcas en tinta roja en las paredes del sepulcro. El día 13, Vyse despidió a Caviglia y le mandó dejar inmediatamente el lugar de las excavaciones.

Vyse contrató entonces los servicios de John Perring (ingeniero del Departamento de Obras Públicas de Egipto y experto en egiptología) para iniciar su particular búsqueda desenfrenada de un descubrimiento importante, aunque para ello utilizara métodos tan destructivos como … la pólvora. Tras volar el hombro y el lomo de la esfinge (esperando por lo menos encontrar marcas de pedrería en ella), centró sus explosiones en el interior de la Gran Pirámide, ya que las prospecciones que intentó realizar en el nicho de la Cámara de la Reina o en el suelo de la Cámara del Rey se realizaban de forma lenta y costosa.

La idea de que sobre la Cámara de Descarga descubierta por Nathaniel Davidson en 1765 había otras similares era de Caviglia, refrendado por una pequeña grieta por la que se podía introducir un palo, pero la composición granítica de los bloques hacía difícil su perforación. Howard-Vyse decidió usar también aquí la pólvora para abrirse camino hacia arriba , consiguiendo abrir un agujero lo suficientemente grande como para pasar a otra estancia superior. El 30 de marzo de 1837, acompañado por el Sr. J. R. Hill, un colega, empleado en una fabrica local de cobre, entraron por primera vez en la cámara secreta, que estaba herméticamente cerrada y solo con un sedimento negro que se distribuía por igual sobre todo el suelo, cuya naturaleza nunca ha sido determinada. Vyse ordenó que el agujero fuera aumentado aún más y envió un mensaje al cónsul británico comunicando que había dado al compartimiento recién descubierto el nombre de "Cámara de Wellington".


El día de la apertura del primer compartimento encima de la Cámara de Davidson, Vyse escribió esto en su diario:  "A la noche, cuando llegaron el Sr. Perring y el Sr. Mash, entramos en la cámara de  Wellington y comenzamos a medirla. Mientras hacíamos las mediciones, encontramos las marcas hechas en la cantera!"

¡Que súbito y extraordinario golpe de suerte!

Esas señales eran similares a las marcas de cantera escritas en tinta roja encontradas en las tumbas de al lado de la pirámide. Es extraño que Vyse y Hill no las hubieran visto en la noche anterior, cuando examinaron minuciosamente la cámara. El singular descubrimiento sólo aconteció en la presencia de dos testigos, el Sr. Perring y el Sr. Mash, un ingeniero que estaba visitando la cámara a su invitación.

El hecho de que la cámara de Wellington era casi idéntica a la de Davison llevó Vyse a sospechar que podría existir algún otro compartimiento por encima de ellas. Así, de nuevo gracias a la polvora, descubrió otro compartimento superior, que Vyse bautizó como "Cámara de Nelson" en honor al almirante, abierta el 25 de abril de 1837,  tan vacía como las otras y con la misma misteriosa arena negra.

Vyse relató haber encontrado "varias marcas de cantera escritas en tinta roja en los bloques de granito, en especial en la pared oeste".

El 7 de mayo se descubrió otro compartimiento más, que Vyse bautizó como "Cámara de lady Arbuthnot". En su diario, curiosamente, no registra el hallazgo de marcas de cantera, aunque más tarde existieran allí en profusión… Lo sorprendente en esas nuevas marcas era que incluían un gran número de cartuchos, que sólo podían significar nombres de reyes. ¿Habría Vyse encontrado una prueba irrefutable del nombre del faraón que construyó la pirámide?

El 26 de mayo fue encontrada la ultima cámara, llamada “Cámara de Campbell”, y en ella se hallaron mas marcas y un nuevo cartucho real, ya si, con el nombre del faraón… Entre los dos millones y medio de bloques que forman la Gran Pirámide, H. Vyse había encontrado una única señal existente con el nombre de su constructor, en un lugar no destinado a ser visto por nadie.




Aquellas inscripciones fueron estudiadas por Samuel Birch, experto en jeroglíficos del Museo Británico, quien atribuyó uno de los cartuchos encontrados a Keops, basándose en unos dibujos realizados, como no, por el colega de Vyse, el Sr. Hill… pero lo cierto es que el Coronel regresó a Inglaterra, rodeado de grandes honores, aunque en su travesía se hundió su barco frente a las costas de Cartagena con gran cantidad de restos arqueológicos a bordo, entre ellos el sarcófago recuperado de la pirámide de Micerinos (que casualidad).

El impacto de los descubrimientos de Vyse fue enorme. Había demostrado que Kéops había sido el constructor de la Gran Pirámide.

Pero, según Sitchin, aparte de lo sospechoso que fue el hallazgo de aquellas pinturas rojas, existe un error enormemente grosero del  falsificador. Birch, el experto del museo británico que las analizó no se entusiasmó mucho con la ortografía y el texto de muchas marcas: "Los símbolos y jeroglíficos pintados en rojo por el escultor o albañil en los bloques de las cámaras de la Gran Pirámide son aparentemente marcas hechas en la cantera", y prosigue: "Aunque no muy legible, por que fueron sido escritas en caracteres semi-hieráticos o lineal-jeroglíficos, ellas poseen puntos de considerable interés...

¡¡Pero le intrigó que las marcas de cantera del inicio de la 4ª. Dinastía estuviesen claramente hechas en una escritura que comenzó a aparecer siglos después!!


Además, algunos símbolos eran raros, nunca habían sido vistos antes en otra inscripción egipcia: "El cartucho de Sufis (Kéops) es seguido por un jeroglífico para el cual sería difícil encontrar un paralelo". Otros símbolos eran "igualmente de difícil solución". Las señales que venían después del cartucho real (escritos "en la misma caligrafía lineal") también causaron extrañeza al perito. Birch partió de la hipótesis de que debían expresar un título cualquiera, algo como "Poderoso en el alto y Bajo Egipto", pero la única similaridad que pudo encontrar con esa hilera de símbolos fue una que deletreaba "un título que existe en el ataúd de la reina de Amasis", del periodo saítico.

(Birch no vio necesidad de añadir que el faraón Amasis reinó en el siglo VI a.C. ¡¡más de 2 mil años después de Keops!!)

El autor de la falsificación tampoco era muy letrado (ni mu listo) pues gran parte de los jeroglíficos estaban incompletos, fuera de lugar, poco claros o a la sazón eran completamente desconocidos. El propio Karl Richard Lepsius, uno de los egiptólogos mas grandes, también se mostró intrigado con el hecho de que las pinturas "hayan sido hechas con pincel y tinta roja en una escritura cursiva, de tal forma que se parecen a las señales hieráticas"

Pero aun hay mas: Según Birch, había dos nombres reales dentro de la pirámide!! Dos cartuchos en dos salas distintas. Uno de los cartuchos fue leído como Saufou o Shoufou; el otro, por incluir el carnero, símbolo del dios Khnum, como Senekhuf o Seneshoufou. Aceptando que los dos nombres encontrados en la pirámide podrían ser de aquellos faraones que en la antigua Lista de Reyes eran llamados como Sufis I (Keops) y Sufis II (Kefren), Birch intentó resolver el enigma imaginando que los dos, de alguna forma, pertenecían a Kéops, siendo uno su nombre verdadero y el otro "un sobrenombre". Sin embargo, su conclusión final fue que "la presencia de un segundo nombre de las marcas de cantera de la Gran Pirámide es un enredo adicional".

El más notable egiptólogo inglés, Flinders Petrie, cincuenta años después del descubrimiento de Vyse, plantea que los nombres pertenecían a dos reyes diferentes. Entonces, ¿como explicar las localizaciones de los cartuchos en la Gran Pirámide, los de Kefren mas abajo que los de Keops? Para Petrie, la única explicación plausible sería que Keops y Kefren habían sido co-regentes, reinando juntos. Pero eso era bastante raro.

Y el enigma, a pesar de todas las teorías sugeridas, continúa siendo embarazoso para los estudiosos.

La clave está en dejar de atribuir a los maestros canteros las famosas y dichosas inscripciones…

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 30: LAS PIRÁMIDES DE LOS DIOSES Y LOS REYES, PARTE 5. LA MISTERIOSA ESTELA DEL INVENTARIO


Perpetrado por Oskarele

Aparte de una controvertida prueba arqueológica, de la que hablaremos dentro de un ratico, el único indicio de que Keops construyó la Gran Pirámide es la afirmación de Herodoto, que describe a Khufu como un faraón que esclavizó a su pueblo por treinta años para construir el camino elevado y la pirámide.

Pero algo falla aquí: ese faraón reinó sólo 28 años (el Canon de Turin le da solo 23, aunque Herodoto le da 50). Y su paso por el mundo fue de lo mas austero y sobrio, pues no hizo ningún otro monumento destacable ni hay estatuas suyas (La única representación que perdura de Keops, fue encontrada por Flinders Petrie en Abidos, la ciudad sagrada de Osiris. La pequeña estatua de marfil tiene unos siete centímetros de altura y se conserva en el Museo Egipcio de El Cairo, la podéis ver aqui arriba)

Todos los templos construidos por Keops, inclusive los del valle, donde probablemente fue enterrado, quedaban cerca de la Gran Pirámide, próximos de ella, pero sin tocarla. Y es por eso que la construcción de la Gran Pirámide se le atribuyó a él.

“A primera vista, mi afirmación de que Keops (como Kefren y Micerinos) no tuvo nada que ver con la construcción de la pirámide conectada a su nombre puede parecer absurda. Pero no lo es.”

Solo un objeto arqueológico ha sido descubierto que mencione directamente a ese faraón relacionándolo con la Gran Pirámide. Se trata de una estela de piedra calcárea, descubierta por Auguste Mariette alrededor de 1850, en las ruinas del templo de Isis, cerca de la Gran Pirámide… pero en la inscripción lo que se afirma es que ¡¡La pirámide ya existía en la época de su reinado!!:


La inscripción identifica esa estela como un monumento autolaudatorio, que Keops mandó erigir para conmemorar la reforma del templo de Isis y la restauración de las imágenes y emblemas de los dioses en él existentes, obra hecha bajo sus órdenes. Los versos de apertura lo identifican claramente por su cartucho:

“Ankh Hor Mezdau” Viva Horus Mezdau;
“Suten-bat” (al) Rey (del) Alto y Bajo Egipto
“Khufu tú Ankh” Khufu, es dada vida!




Esa overtura común, invocando al dios Horus y pidiendo larga vida para el rey, es seguida de las declaraciones explosivas: “Él fundó la casa de Isis, Dueña de la Pirámide. Al lado de la casa de la Esfinge”… según esto la Gran Pirámide ya existía cuando Keops entra en escena y pertenecía a la diosa Isis. Y también estaba ya la Esfinge, que nos estamos olvidando…

La estela continua diciendo que Keops construyó una pirámide para la princesa Henutsen "al lado del templo de la diosa". Los arqueólogos encontraron pruebas de que una de las tres pequeñas pirámides situadas al lado de la Grande, más al sur de ella, estaba de hecho dedicada a Henutsen. Queda bien claro que el faraón afirma sólo que construyó la pirámide pequeña pues, de haber hecho la Gran Pirámide, lo mencionaría…

En otra parte de la estela se dice que la Gran Pirámide también era llamada de "La montaña Occidental de Hathor": “Para su madre Isis, la Divina Madre, Dueña de la montaña Occidental de Hathor, Él hizo esta inscripción ... Él le hizo una nueva ofrenda sagrada. Le construyó una casa [templo] de piedra,Renovó los dioses encontrados en su [antiguo] templo” (Hathor era la señora de la península del Sinaí. Si la Gran Pirámide era la montaña Occidental de Hathor, tenía que existir una montaña Oriental… ¿el pico más alto de la península?)



Esa "Estela del Inventario", como es conocida, tiene toda la pinta de ser autentica. Pero muchos la han considerado una falsificación, mas que nada por lo complicado de sus declaraciones, y la situan como hecha posteriormente a la muerte del faraón. Además, solo una década antes, se había conseguido, inequívocamente, demostrar que Keops era el autentico constructor, presentando unas pruebas que, en aquel entonces, fueron concluyentes.

¿Qué pruebas eran estas? Pues eran inscripciones hechas en tinta roja, encontradas en unos pequeños compartimentos descubiertos en 1837, situados sobre la cámara del Rey, que fueron interpretadas como marcas hechas en las canteras, durante la extracción de los bloques, o por los albañiles, durante la construcción de la obra. Como esos compartimentos estaban herméticamente cerrados, las marcas tenían que ser autenticas, y, por lo tanto, la “Estela del Inventario” un fake…


Pero, si analizamos las circunstancias en las que fueron descubiertas esas marcas de tinta roja y quienes fueron sus descubridores la conclusión que emerge es la siguiente: si hubo una falsificación,  no se hizo en la Antigüedad, si no en el año 1837. Y los falsificadores fueron dos (o tres) ingleses con pocos escrúpulos. Vamos a ver esta fascinante historia….

Mañana…

Mas info aquí (de donde hemos sacado las imágenes) y aquí

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 29: LAS PIRÁMIDES DE LOS DIOSES Y LOS REYES, PARTE 4. FALSIFICANDO El NOMBRE DEL FARAÓN



Perpetrado por Oskarele

La falsificación como medio de alcanzar fama y fortuna no es un hecho raro en el comercio y en las artes, en las ciencias y en la historia. Cuando se descubre la falsificación bien, pero cuando no, cuando es aceptada, puede llegar a alterar los registros de la Historia. Un caso de falsificación y manipulación histórica con consecuencias importantes es, según Sitchin, la adjudicación a Keops de la construcción de la Gran Pirámide de Gizeh.

La verdad es que muchas piezas de la teoría oficial, mas o menos aceptada, no acaban en encajar.

Por ejemplo: se dice que a esta gente le dio por construir pirámides, empezando por Djoser, y que, poquito a poco, se fueron haciendo mejores, hasta llegar al máximo grado de perfeccion con la Gran Pirámide. Pero ¿Por qué eran tan importante para ellos hacer una pirámide perfecta, de 52 grados, y con las caras lisas? Si el arte de hacer pirámides se fue mejorando ¿Por qué las posteriores a las de Gizeh son peores y mucho menos perfectas?. Así pues, ¿La pirámide de Djoser habría sido el modelo para las otras o era una copia de algo ya existente?

Desde aquella primera pirámide de Djoser se intentó hacer la cosa con las caras lisas, colocando un revestimiento encima de la roca. Como era de ladrillos de arcilla, se terminaron deshaciendo a la intemperie, dejando la impresión de que Imhotep construyó una pirámide en escalones.

¿Sería posible que Djoser e Imhotep intentasen imitar un modelo previo? ¿Por qué se empeñaron todos en construirlas con una inclinación de 52 grados, sin conseguirlo, y de pronto, Keops lo hace Sin mayores problemas? ¿Por qué el hijo de Keops, Radedef, no construyó la suya al laico de la de su padre? Supuestamente las otras dos no estaban, de modo que Radedef tenía un gran espacio libre para hacerlo… sin embargo la hizo a unos kilómetros al norte. Además, si los ingenieros y arquitectos de su padre ya habían dominado el arte de la construcción de pirámides, pues habían hecho la Gran Pirámide, ¿por qué no lo ayudaron a construir una tan imponente como aquella, en vez de erigir una chiquitilla y que inmediatamente se deterioró?

Es importante destacar que sólo la Gran Pirámide posee un Pasillo Ascendente (aquel pasaje que fue encontrado bloqueado y que permaneció escondido hasta el año de 820)… y ninguna mas, ni antes, ni después.

La ausencia de inscripciones jeroglíficas en las tres pirámides de Gizeh también ha motivado especulaciones diversas. ¿Cómo puede ser que aquellos egipcios, amantes como fueron de saturar los muros de sus construcciones con relieves e inscripciones jeroglíficas y decorativas, dejarían aquellos monumentos sin nada de esto?

Para Sitchin esta mu claro: “Djoser y sus sucesores iniciaron la costumbre de la construcción de pirámides, pero intentaban copiar las ya existentes, las pirámides de Gizeh. Estas no fueron un resultado del perfeccionamiento de los esfuerzos iniciados por Djoser, si no prototipos que él y los faraones siguientes intentaron imitar.” Y aquellas primeras pirámides “fueron construidas, reafirmo, para servir de marcos de orientación para los Anunnaki.” (pág. 377)

Entonces ¿Cómo explica Sitchin los templos y el camino elevado que va hasta la Tercera Pirámide, por ejemplo, que suministran indicios de que fueron construidos por Micerinos, tales como las inscripciones con su nombre y varias estatuas? Pues simplemente: aquel faraón construyó esas estructuras secundarias, pero nada demuestra que construyese la pirámide ni que esta sea contemporánea a las otras obras. En esta Tercera Pirámide no existe ninguna inscripción, estatua o pintura mural. (Como ya hemos dicho en un articulo anterior, dentro de esta se encontraron los restos de un ataúd de madera, con el nombre del faraón escrito, pero que, analizado con modernos métodos de datación, resultos ser de, como mínimo, el siglo VII de nuestra era)

La Segunda Pirámide también es completamente austera.

Las estatuas con el cartucho de Kefren (la forma ovalada con el jeroglífico de su nombre), fueron encontradas sólo en los templos próximos y no existe ningún indicio de que él fue el constructor de la pirámide.

¿Y en cuanto a la Keops?

Pues resulta que aquí si se encontró algo que prueba que la hizo en realidad Keops… o no, porque esta es precisamente la falsificación a la que se refiere nuestro autor y de la que hablaremos en el articulo siguiente…

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 28: LAS PIRÁMIDES DE LOS DIOSES Y LOS REYES, PARTE 3. ¿REALMENTE ERAN TUMBAS LAS PIRÁMIDES?


ByOskarele

¿Cómo encaja todo este vacío hallado dentro de la Gran Pirámide con la teoría oficial de que las pirámides eran tumbas reales construidas para proteger las momias de los faraones y los tesoros con ellos enterrados, de ladrones o profanadores que podrían perturbar la paz eterna del fallecido? ¿Para qué sellar un pasillo que no lleva a nada que proteger? Sitchin se queda con esta idea: “el hecho es que no existe nada, absolutamente nada para apoyar la afirmación de que la Gran Pirámide era una tumba de un faraón” (pág. 365)

En realidad, nunca hubo indicios concretos de que las pirámides de Gizeh fueron construidas para ser túmulos reales. Y, según Sitchin, otras, como la de Djoser, la primera, tampoco contenían los restos del faraón. En esta, por ejemplo, se encontraron dos cámaras cubiertas por la mastaba inicial. En 1837, el famoso coronel Howard Vyse excavó minuciosamente el interior de la pirámide y relató haber descubierto "un monte de momias" (fueron contadas ochenta de ellas posteriormente) y haber alcanzado una cámara "con el nombre del rey Djoser pintado con tinta roja" (que casualidad... más tarde veremos porque). Hoy día es generalmente aceptado que todas esas momias y ataúdes representan entierros intrusos, o sea, muy posteriores a la de la construcción de las pirámides, aprovechando sus galerías y cámaras. La momia del rey Djoser no se encontró, o por lo menos, no se identificó. 


La mayoría de los arqueólogos, en la actualidad, dudan de que Djoser fuera realmente sepultado dentro de la pirámide que tiene su nombre. Todo indica que fue enterrado en una magnífica tumba descubierta en 1928, al sur de la pirámide. Los egiptólogos creen que la pirámide era sólo un túmulo simbólico de Djoser. 

La pirámide en escalones iniciada por el sucesor de Djoser, Sekhemkhet, también contenía una "cámara mortuoria", que al ser descubierta abrigaba un "sarcófago" de alabastro. Los libros cuentan que el arqueólogo que la encontró, Zakaria Goneim, concluyó que la cámara fue invadida por ladrones, que habían robado la momia y todo el contenido del compartimiento. Sin embargo, eso no es totalmente cierto. De hecho, el Sr. Goneim encontró la puerta deslizante vertical del baúl de alabastro cerrada con yeso y dentro... nada. Hoy en día muchos creen que era también una tumba simbólica.


La tercera pirámide en escalones, atribuida a Khaba, también contenía una "cámara mortuoria", encontrada vacía, sin momia aunque con el ataúd de piedra. Los arqueólogos identificaron en el área vecina las ruinas de otra pirámide, no terminada, que imaginan fue iniciada por el sucesor de este Khaba. La subestructura de granito contenía un "sarcófago" oval, de formato raro, embutido en el piso, como si fuera una bañera moderna. La tapa estaba en el lugar, lacrada con cemento; no había nada en su interior.


La exploración de la pirámide desmoronada de Meidum no reveló la existencia de cámara mortuoria o sarcófago. Se encontraron solamente algunos fragmentos de un ataúd de madera, de los que se dijo que eran los restos del féretro de Snefru. Actualmente, todos los especialistas creen que esos fragmentos provenían de un sepelio mucho más posterior, un entierro intruso, pues la pirámide está cercada por numerosas mastabas de la 3ª y 4ª. Dinastías, donde, seguramente, eran enterrados los miembros de la familia real y otras personalidadesde la época.

Las otras dos pirámides de Snefru, de acuerdo con la cronología oficial, son aún más engorrosas para aquellos que defienden la teoría de que son tumbas. La primera, la Romboidal, posee dos supuestas "cámaras mortuorias", y la segunda, la Roja, tres. Si los faraones mandaban construir pirámides para abrigar su momia después de la muerte, ¿por qué Snefru construyó dos de ellas, con tres cámaras? Además, todos esos compartimentos fueron encontrados vacíos, sin sarcófagos.

La teoría "una pirámide por faraón" afirma que la pirámide siguiente, en orden cronológico, fue construida por Kéops, el hijo de Snefru y, según Herodoto y los historiadores romanos que se basaron en sus obras, ella sería la Gran Pirámide de Gizeh. Pero de nuevo, como ya hemos explicado, sus cámaras y compartimentos, descubiertos en tiempos modernos, fueron encontrados intactos y vacios.

Eso, de hecho, no debería ser gran sorpresa, pues el propio Herodoto escribió: "Y en los diez años de fatiga empleados en la construcción del camino, no se incluye el tiempo invertido en preparar el terreno del collado donde las pirámides debían levantarse, y en fabricar un edificio subterráneo que sirviese para sepulcro real, situado en una isla formada por una acequia que del Nilo se deriva." (Historia, vol. II, pág. 127). ¿Cómo?... resulta que el propio Herodoto, que atribuye la construcción a Keops afirma que no se enterró allí… ¿Quedaría la verdadera tumba del faraón en el valle próximo a las pirámides, más cerca del río? La verdad, no se sabe.


Kefren, a quién se le atribuye la Segunda Pirámide de Gizeh, no fue el sucesor inmediato de Khufu. En medio hubo un faraón llamado Radedef (Dyedefra), cuyo reinado duró ocho años. Por motivos que los estudiosos no consiguen explicar, escogió erigir su pirámide en un lugar un poco distante de Gizeh, a unos ocho kilómetros. Tenia la mitad del tamaño de la Gran Pirámide y contenía la acostumbrada "cámara mortuoria" que, al ser visitada, se reveló vacía.

La Segunda Pirámide de Gizeh, la construida, según Herodoto y la historiografía oficial, por Kefren,  presenta dos entradas en lugar del habitual pasaje por la cara norte. La primera lleva hacia una cámara inacabada. La segunda lleva a una camara donde se encontró un sarcófago de granito vacío y con la tapa caída y quebrada. Una inscripción en árabe denunció una visita varios siglos antes. No se sabe si había algún cadáver.

La Tercera Pirámide de Gizeh, atribuida a Micerinos, aunque mucho menor que las otras, posee características singulare: en la construcción del núcleo, fueron empleados los mayores bloques de piedra encontrados en las tres. Los dieciséis cursos inferiores no eran revestidos de calcáreo, sino de granito. Primero fue erigida como una pirámide menor y después su tamaño fue doblado. Por eso existen dos entradas utilizables y una tercera inacabada, tal vez una "tentativa" no aprobada por los constructores. En ella, hay varias cámaras y aquella que es considerada la principal, la "cámara mortuoria", fue explorada en 1837 por Howard Vyse y John Perring, que encontraron un magnífico sarcófago de basalto, pero de nuevo, vacío, como de costumbre.

Sin embargo, cerca de aquel sarcofago, Vyse y Perrig hallaron un pedazo de un féretro de madera con el nombre "Men-ka-ra" y los restos de una momia "posiblemente de Menkara", una confirmación directa de la afirmación de Herodoto de que la Tercera Pirámide "pertenecía la Miquerinos". Pero dataciones recientes, obtenidas con Carbono 14 han demostrado que el féretro de madera no es anterior al 660 a.C.

Después de Micerinos vino Shepsekaf, que curiosamente, fue enterrado en una monumental mastaba, cuya cámara mortuoria contenía un sarcófago de granito negro, que había sido saqueado en la antigüedad. Se dice que intento construir varias pirámides, pero que todas resultaron un fracaso, no pudiendo erigir finalmente ninguna.

La 5ª. Dinastía comenzó con Userkaf, sucesor de Shepsekaf, que construyó su pirámide en Saqqarah, cerca del complejo de Djoser. Fue expoliada y se encontraron números restos de entierros intrusos. Su sucesor, Sahura, construyó su pirámide al norte de esta, en Abusir, no mu bien conservada en la actualidad y en la que tampoco se encontró nada dentro de la supuesta "cámara mortuoria". Neferirkara, que ascendió al trono después de Sahura, construyó su complejo funerario en un lugar no muy distante del escogido por su antecesor. La cámara que existía dentro de su pirámide no terminada (o devastada) fue encontrada también vacía.


Neuserra, el faraón siguiente, construyó su pirámide cerca de las de sus antecesores. Contenía dos cámaras, encontradas vacías, sin el menor vestigio de enterramientos. Sin embargo, Neuserra es conocido por su templo funerario, construido en forma de obelisco corto y grueso, de 36 metros de altura, asentado sobre una pirámide truncada.

La pirámide de Unis (ultimo faraón de la 5ª. Dinastía, o, como prefieren algunos, el primero de la 6ª) marca un importante cambio de costumbres. En ella fue donde, en 1880, se encontraron los primeros “Textos de las Pirámides”, escritos en las paredes de cámaras y pasillos. Las cuatro pirámides de los faraones de la 6ª. Dinastía, que siguieron a Unas - Teti, Pepi I, Mernera y Pepi II -, presentaban complejos funerarios similares, con la inclusión de aquellos textos en las paredes. Pero, de nuevo, todos los sarcófagos de basalto o granito encontrados en las "cámaras mortuorias" estaban vacíos, con excepción del existente en la pirámide de Mernera, donde si había una momia (aunque, posteriormente, se descubrió que  era de un entierro intruso posterior)



¿Qué pensar entonces de la tradicional asimilación entre pirámides y enterramientos faraónicos? Pues, según Sitchin, todos los hechos demuestran lo contrario.

Las pirámides del Viejo Imperio nunca abrigaron el cuerpo de un faraón porque no fueron erigidas con ese objetivo.

El objetivo era guiarlos en su camino hacia la Escalera al Cielo, función que tenían las primeras pirámides, las de Gizeh, construidas, según nuestro autor, por los dioses.

“Lo que los faraones intentaron copiar, unos después de los otros, sugiero, no fue la pirámide de Djoser, como dicen los libros, sino las Pirámides de los Dioses: las pirámides de Gizeh.” (pág. 373)

LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 27: LAS PIRÁMIDES DE LOS DIOSES Y LOS REYES, PARTE 2. LA GRAN PIRÁMIDE. DATOS.


ByOskarele

Y tras Snefru y sus esfuerzos por construir pirámides, llegamos, según los libros de texto, al máximo en la construcción de estas geniales obras: Snefru fue el padre de Khufu, a quien los historiadores griegos llamaban Keops. Se especula que el hijo, siguiendo los pasos del padre, construyó la segunda verdadera pirámide, sólo que mucho mayor y grandiosa, la Gran Pirámide de Gizeh…

Este impresionante monumento se yergue desde hace milenios, junto a sus dos pirámides colegas (las de Chefra –Kefren- y Men-ka-ra –Micerinos-, hijo y nieto, respectivamente, de Keops) y una serie  de templos, mastabas, tumbas y la única y singular Esfinge.

Aunque atribuidas a faraones diferentes, obviamente fueron planeadas y ejecutadas como un grupo coherente, perfectamente alineadas con los puntos cardinales y también entre sí, sobre el paralelo 30 norte (el centro de la Gran Pirámide queda en la latitud norte 29° 58' 55" - a sólo un 1/6 de grado del paralelo 30 y el centro de la Segunda Pirámide se queda sólo a 13 segundos (13/3 600 de grado al sur del paralelo), con la inclinación de los lados en un ángulo de 52 grados y algunos minutos (en el cual la altura de la pirámide en relación a la circunferencia que circunscribe su base es la misma de un arco de círculo en relación con su circunferencia),  con unas bases cuadradas, montadas en plataformas perfectamente niveladas…



Vamos,  una obra impresionante que requería un nivel de conocimientos en matemáticas, astronomía, geometría, geografía y, claro, arquitectura y construcción, realmente enormes, además, lógicamente, de una enorme habilidad administrativa para movilizar cantidades brutales de mano de obra y planear y ejecutar proyectos tan inmensos a largo plazo.

Pero esto, en realidad, no es nada, comparado con lo que tenemos dentro… los complejísimos interiores,  la precisión de las galerías, pasillos, cámaras y aperturas, sus entradas ocultas, los sistemas de cierre y encaje (todos invisibles para quienes está afuera, todos perfectamente alineados unos con los otros) y todo esto ejecutado en el interior de esas montañas artificiales mientras iban siendo construidas capa tras de capa ... una autentica maravilla.

Aunque la Segunda Pirámide (Kefren) sea sólo un poco menor que la Gran Pirámide (alturas: 143,35 y 146,4 metros; lados de la base: 215,64 y 230,58 metros) fue siempre ésta ultima la que despertó el interés y la imaginación de los estudiosos desde que pusieron los ojos en esos monumentos. Fue y continúa siendo la mayor construcción en piedra del mundo, con entre 2,3 y 2,5 millones de bloques de calcáreo amarillo (núcleo), calcáreo blanco (revestimiento pulido) y granito (laterales y techo de cámaras y galerías interiores etc.), con una masa total estimada en aproximadamente 2,6 millones de metros cúbicos, y unos 7 millones de toneladas…





PIRAMIDES DE KEOPS, KEFREN Y MICERINOS.


Mas cosas: La Gran Pirámide está asentada sobre un suelo nivelado y se eleva a partir de una fina plataforma (7 metros), que, a pesar del paso de los milenios, deslizamientos continentales, el balance de la Tierra, terremotos y el inmenso peso de la propia pirámide, continúa intacta y perfectamente nivelada: el error o variación en su alineación horizontal es de menos de 3 centímetros a lo largo de los 231 metros de largo de los lados de la plataforma.

Desde lejos, las tres pirámides parecen tener caras lisas, pero de cerca queda claro que son pirámides escalonadas, construidas capa tras capa (los especialistas las llaman "cursos") de piedras, cada una menor que la anterior. Lo que la hacía tener caras lisas era las capas de revestimiento, que fueron removidas durante la dominación árabe y usadas en la construcción de la ciudad de El Cairo, aunque algunas de aquellas placas aún pueden ser vistas en su posición original en lo alto de la Segunda Pirámide y unas pocas fueron descubiertas en la base de la Gran Pirámide.


Actualmente las pirámides de Gizeh ya no tienen el ápice o espigón, también en forma piramidal (los pyramidion), que debían ser de metal o revestidos de él, exactamente como las puntas de los obeliscos. No se sabe quien ni como, pero en algún momento los mangaron. En épocas posteriores, esas piedras de ápice se hacían de un granito especial y poseían muchas inscripciones.


Herodoto visitó Gizeh en el siglo V, época en que las pirámides aún mantenían el revestimiento, pero no menciona la presencia de ápices. Sus guías le informaron que habían sido necesarios 100.000 hombres, sustituidos cada tres meses, y "diez años de opresión del pueblo", sólo para construir la rampa hasta el lugar de la obra, para posibilitar el transporte de los bloques de piedra. "La pirámide en sí exigió veinte años de construcción." Herodoto nos transmitió la información, además, de que fue el faraón Keops (Khufu) quien ordenó la construcción de la Gran Pirámide, pero no explica cómo ni por qué. También atribuyó a Kefren la construcción de la Segunda, "con las mismas dimensiones de la primera, sólo que 12 metros más baja" y dijo que Micerinos "también dejó una pirámide, pero muy inferior en tamaño que la construida por su padre", dejando implícito que se trataba de la Tercera Pirámide.

En el siglo I, el geógrafo e historiador griego Estrabón registró, no sólo su visita a las pirámides, sino también su entrada en la Gran Pirámide por una apertura en la cara norte, escondida por una piedra articulada. La localización de esa entrada acabó siendo olvidada los siglos que siguieron y, cuando el califa Al-Mamun intentó entrar en la Gran Pirámide el año de 820, necesitó emplear un verdadero ejército de ingenieros, herreros y albañiles para perforar las piedras, abriendo un túnel hasta el núcleo. Según Sitchin, este califa estaba al corriente de las antiguas leyendas que afirmaban la existencia, en el interior de la pirámide, de una cámara secreta donde en la Antigüedad habían sido escondidos mapas celestes y terrestres, inclusive globos, así como "armas que no herrumbran" y "vidrio que puede ser doblado sin quebrarse"… Aunque seguramente también le motivó el ansia de encontrar algún tesorillo escondido…

Los hombres de Al-Mamun avanzaron centímetro a centímetro y acabaron por alcanzar el llamado Pasillo Descendiente, y descubrieron, subiéndolo la entrada original, que no habían visto desde afuera. Descendiendo, encontraron la cavidad subterránea descrita por Estrabón y un túnel que salía de allí, que parecía no llevar a ningún lugar.


Pero Al-Mamun no encontraba nada más… hasta que el destino intervino: cuando estaban de desistir vieron una piedra caída en el pasillo. Era triangular, un formato bastante extraño. Examinando el techo, descubrieron que servía para esconder de la vista un gran bloque de granito posicionado en ángulo en relación al pasaje. Aquel bloque era el primero de una serie de piedras de granito y calcáreo que obstruían un Pasillo Ascendente, posicionado en un ángulo de 26 grados, el mismo del Pasillo Descendiente (y exactamente a la mitad del ángulo de inclinación de las caras de la pirámide).

En lo alto de aquel pasillo, un pasaje horizontal llevaba a una cámara medio cuadrada, con techo inclinado en forma de V invertida, con un nicho raro en la pared este. Estaba totalmente vacía y no tenía ni siquiera decoración. (Más tarde se descubrió que esa cámara queda exactamente en medio del eje norte-sur de la pirámide - hecho cuyo significado aún no se ha descifrado) Esa cámara se conoce como la cámara de la Reina, aunque el nombre está basado en ideas románticas, pues no existe la menor señal de evidencias para corroborar esa designación.



Partiendo desde el final del Pasillo Ascendente fue encontrada la llamada Gran Galería, que mantiene  el mismo ángulo de 26 grados y se extiende por 46 metros de construcción intrincada y precisa. Las paredes de esta galería tienen más de 5,5 metros de altura y la anchura va estrechándose progresivamente, de modo que, en su punto más alto, el techo tiene la misma anchura del piso rebajado. Y termina en una plataforma formada por un enorme bloque de piedra.  De allí, un pasaje, corto y angosto (sólo 1 metro de altura) lleva a una antecámara de construcción compleja, equipada para bajar con una maniobra simple (tal vez tirando de cuerdas) tres placas de granito sólido que podían descender en vertical, obstruyendo el pasaje e impidiendo el avance.

Otro pequeño pasaje, con altura y anchura similares al anterior, lleva hacia una cámara de techo muy alto, hecho de granito rojo pulido, conocida como la Cámara del Rey, que fue encontrada vacía, solo con un bloque de granito, labrado de modo que sugiere el formato de un ataúd sin tapa… pero nada más… ni siquiera decoración.


Imaginad la cara del califa Al-Mamun al ver aquella estancia totalmente vacía, salvo por el enorme bloque de piedra tallada. ¿Toda esa montaña de bloques de piedra fue erigida solamente para esconder un "baúl" dentro de una cámara secreta? Se podría pensar que alguien había saqueado ya aquello, pero el pasillo Ascendente está perfectamente sellado cuando lo descubrieron los currantes de  Al-Mamun el siglo IX.

Con el paso del tiempo se descubrieron otras cosas inquietantes como, por ejemplo, los conductos oblicuos que atraviesan la obra, que algunos creen son entradas de aire (¿para qué o para quién?) y otros plantean que servían para observaciones astronómicas (¿por quién?).

¿Cómo encaja esto con la teoría oficial de que las pirámides eran tumbas reales construidas para proteger las momias de los faraones y los tesoros con ellos enterrados, de ladrones o profanadores que podrían perturbar la paz eterna del fallecido? ¿Para qué sellar un pasillo que no lleva a nada que proteger?