LA CELESTINA. PARTE 2. UNA OBRA CUMBRE DE NUESTRA LITERATURA


Perpetrado por Oskarele

Al margen de todo el follón de ediciones, de títulos y de todos los problemas en torno a la autor inicial y a la vida de Fernando de Rojas, que comentábamos en el artículo anterior, lo importante es la grandísima calidad de una obra esencial de nuestra literatura. Vamos a ver algo sobre la obra en sí. Empezando por ver de qué trata:

Calisto, un niñato de la alta sociedad, solo preocupado por satisfacer sus deseos, cínico, egoísta y algo pesado, está enamorado de Melibea, que en un primer momento lo rechaza. Ante esto, Calisto se vale de la Celestina, una vieja alcahueta y bruja, además de regente de un prostíbulo, que le recomendado su criado, Sempronio.

El otro criado de Calisto, Pármeno, cuya madre fue maestra de Celestina, intenta disuadirlo de sus intenciones amorosas, pero termina despreciado por su señor, al que sólo le importa satisfacer sus deseos, y se une a Sempronio y Celestina para explotar la pasión de Calisto y repartirse los regalos y recompensas que produzca. A cambio, la vieja le proporcionará una manceba (Areusa) pues su compañero tiene ya relaciones con Elicia, una de las pupilas de la alcahueta.

Mediante la magia de un conjuro a Plutón, unido a sus habilidades dialécticas, logra que Melibea se enamore de Calisto. Como premio Celestina recibe una cadena de oro  y que será objeto de discordia, pues la codicia la lleva a negarse a compartirla con los criados de Calisto; éstos terminan asesinándola, por lo cual se van presos y son ajusticiados.

Calisto y Melibea viven su primer contacto erótico. En la "Comedia", la muerte de Calisto se producía inmediatamente después (acto XIV). En la "Tragicomedia" la acción sigue con la intercalación del "Tratado de Centurio", los cinco actos añadidos en las ediciones de 1502. Elicia y Areusa, que han perdido a sus amantes, deciden vengarlos y para ello acuden a Centurio, un chulo fanfarrón que organiza una cuadrilla para dar un sobresalto a Calisto cuando vaya a visitar a Melibea.

Se produce el segundo encuentro de los amantes. Los rufianes concertados por Centurio tratan de asustar a los criados de Calisto, pero éstos se defienden y los ponen en fuga; su señor, que dormía en los brazos de Melibea, se intranquilizó y "quiso salir fuera"; en la oscuridad, tropieza y cae de la tapia; muere sin confesión.

Melibea se suicida tras lamentarse de lo efímero y fugaz de sus amores.

El acto XXI y último está ocupado por el plano de Pleberio, padre de la joven protagonista, ante el cadáver de su hija.

Muere hasta el apuntador…

Habría que empezar diciendo que es difícil encajar dentro de un género literario. El titulo indica que es una tragicomedia, y junto a la forma dialogada y la división en actos lo acercan a los dramas teatrales. En cambio no parecía pensada para ser representada, más que nada por su extensión. Lo curioso es que en un principio era una “Comedia”, a pesar de que en aquella época una comedia clásica tenía que tener un final feliz. Y esta no lo tiene...

Tampoco podía llamarse tragedia porque tenía personajes de baja condición social. Así, en el XVIII como no encajaba en las preceptivas clasicistas, especialmente por su extensión, que la hacía irrepresentable, dejó de considerarse teatro para ser definida con términos tan ambiguos como "novela dramática" o "novela dialogada".

La teoría más difundida es la que interpreta a La Celestina como una "comedia humanística" (desarrollo lento, ambientes contemporáneos, personajes humildes, diálogos variados, sentencias y refranes, citas cultas...), al estilo de las que se estaban realizando en Italia.

Se trata de una obra tremendamente irónica y cómica, aunque con elementos, ciertamente, trágicos, cercanos al humor negro, pero también al drama. De ahí, quizá que Rojas decidiese cambiarle el título de comedia a tragicomedia. Esto no quiere decir que las intenciones del autor no fuesen serias, que lo eran.

El propio Rojas afirmó que el propósito era enseñar a los amantes a escapar de la cautividad del amor, y para ello nos recomienda atender al argumento de toda la obra. Muchos han confundido esta intención con algo moralizante, y parte de razón tiene. Pero es más bien un “ten cuidao con lo que haces por amor”. Así se podía decir que es un ejemplo negativo y didáctico de los desastres de aquellos que sucumben al deseo irracional. Por eso el final de la obra no puede resultarnos, en este sentido, más estremecedor: todos los protagonistas, principales y secundarios (Calisto, Melibea, Celestina, Sempronio, Pármeno), hallan una muerte trágica.

Es de destacar de esta obra su carácter realista, que sido motivo de críticas y alabanzas a partes iguales, debido esencialmente a la sensación de modernidad que suele provocar en el ánimo de cualquier lector el concepto de realismo. Habría que hablar más bien de verosimilitud, tanto en las descripciones como en la psicología de los personajes. Así sirve, por un lado, como asombroso catalogo documental de la España de la época.

Todo gira en torno al amor, culpable, en parte, de la muerte de casi todos los protagonistas, como hemos dicho.

El modo de presentar el amor en “La Celestina” es complejo, ambiguo y a veces contrario a las ideas tradicionales recibidas por los jóvenes. Así, por ejemplo, en la literatura amorosa tradicional se respetaba cuidadosamente la separación de las clases sociales, atribuyendo a la clase alta doctrinas y refinamientos ante el amor que las capas bajas eran incapaces de experimentar.

Así, por un lado seria una clara parodia del amor cortés, tan de moda en aquella época. Pero también una llamada de atención, como ya hemos planteado, al amor como locura, exagerando para intentar educar los posibles efectos nocivos de la entrega incondicional. Y también hay que dejar clara la importancia que se le da al sexo, defendido a muerte por la Celestina, que identifica sexo con amor.


Un notable rasgo de La Celestina es que casi todos los personajes carecen de pasado, aparte del que van adquiriendo a consecuencia de lo que les acontece durante el desarrollo de la obra. La única excepción es Celestina misma, cuya biografía se comunica al lector con gran riqueza de detalles. Parece indudable que Rojas empezaba a escribir sin tener ningún concepto fijo y detallado, ideado con anterioridad.

No puede dejar de asombrarnos la modernidad de La Celestina, la riqueza de sus personajes, el verismo del lenguaje y de las situaciones ambientales, la soltura del diálogo y su naturalidad. Sin embargo, ya hemos dicho que la obra se inserta dentro de unos módulos de pensamiento que respondían con fidelidad al horizonte del siglo XV.

La obra es un derroche de lenguaje que fluye con asombrosa facilidad de la boca de todos los personajes, un torrente de palabras que acierta milagrosamente a encauzar constantemente todos los elementos dramáticos, las facetas vivenciales de los personajes, la complejidad de sus tensas relaciones.

Los tonos utilizados, así como los niveles de enunciación, abarcan desde un lenguaje casi erudito y escolástico hasta la más descarada obscenidad, pasando por los distintos grados intermedios del habla popular o culta, de la ironía incisiva o de la más grotesca comicidad, sin olvidar el recurso constante del habla refranera.


Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/La_Celestina, aquí: http://bib.cervantesvirtual.com/bib_obra/celestina/autor.shtml, aquí: http://www.monografias.com/trabajos/lacelestina/lacelestina.shtml, aquí: http://www.spanisharts.com/books/literature/celestin.htm.

ESPANTAPAJAROS

(B) .

No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso si! - y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme! Está fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Que me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Que me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres... ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado". ¡María Luisa! ¡María Luisa!...y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera... aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿ Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo

ESTADO de BIENESTAR

(B) .
La sociedad actual persigue el crecimiento económico porque lo asocia a mayor bienestar y felicidad. Sin embargo, una vez superadas las etapas iniciales del progreso económico, las evidencias no son claras en este sentido. El crecimiento permanente comporta perjuicios en lo individual (estrés, adicción al consumo, falta de tiempo para la familia, etc.) y en lo colectivo (salud ambiental, consumo insostenible de los recursos naturales, privación a generaciones futuras, etc.).
Por tanto, el objetivo principal no debería ser el crecimiento económico per se (que no es positivo ni negativo), sino la mejora del bienestar individual bajo el respeto del bienestar colectivo, tanto actual como futuro.

Nuestra forma actual de vida empuja hacia el consumo y el derroche, pero ¿somos más felices por ello?

En los primeros estadios del desarrollo, el crecimiento del PIB y del consumo van parejos con el incremento del bienestar. Sin embargo, una vez satisfecho un determinado nivel de necesidades, parece existir consenso entre economistas y psicólogos para afirmar que la felicidad y la calidad de vida colectiva dejan de ajustarse al incremento del PIB, especialmente cuando existen grandes diferencias en la distribución de la renta. Esta convicción se explica por el hecho de que el dinero (y la adquisición de bienes y servicios que permite) es solo un componente más de la felicidad, en la que existen otros muchos factores, como las relaciones familiares, la comunidad y los amigos, la salud, la propia carga genética, las relaciones laborales, el ambiente social externo y los valores personales hacia la vida.
A partir de ciertos niveles, el aumento en términos de bonanza económica suele entrar en contradicción con el resto de componentes que conforman el bienestar.

En el último siglo ha aumentado significativamente nuestra esperanza de vida, pero el estrés con que la vivimos provoca que no la aprovechemos adecuadamente para ser más felices. Con frecuencia trabajamos para poder consumir más y no para satisfacer el verdadero aliciente de vivir. Simplificar nuestros hábitos de vida puede llevar asociada una reducción en el tiempo de trabajo remunerado necesario para satisfacer nuestras necesidades; lo que también tendría consecuencias en el reparto del trabajo. La moderación en el consumo y la simplicidad voluntaria (downshifting) dotan de mayor libertad a los individuos porque rompen las ataduras sociales ligadas a la codicia. Es una propuesta de austeridad, no de pobreza, que consiste en librarse de lo superficial para dedicarse a lo fundamental, no solo en relación con los objetos, sino también en la esfera de las actividades y el uso del tiempo (como, por ejemplo, el dedicado a la familia y a la educación de los hijos).

Además, la sobriedad nos permite compartir los recursos no solo con los habitantes de hoy, sino también con los de generaciones futuras, al reducir nuestra huella ecológica. La actual sociedad de consumo no es generalizable y resulta, pues, insostenible. Es una cuestión de ética intergeneracional y de solidaridad, que propone un modo de vida que pueda ser extensible, que pueda ser compartido por todos.

Desde la sobriedad personal hacia la sostenibilidad colectiva

Además de las consecuencias personales, la reducción en los ritmos de consumo y de producción tiene la ventaja de disminuir los impactos negativos del sistema económico actual. Es por ello que se debe plantear tanto en el ámbito personal como en el colectivo, en el que resulta imprescindible el compromiso de las instituciones, fomentando prácticas más respetuosas con el planeta y educando en valores más solidarios y más críticos ante el consumo.

Incesantemente se aboga por la necesidad de incrementar el consumo para salir de la crisis actual y efectivamente será la solución a corto plazo; pero será difícil evitar que no se convierta en la semilla de futuras crisis. A largo plazo se hace necesario proponer y fomentar cambios en la perspectiva y animar el debate hacia un esquema diferente, que reenfoque las prioridades personales y colectivas.
Es un cambio cultural lento, en el que sería necesario la colaboración de las instituciones para crear un clima social favorable a una visión diferente del consumo, a aceptar una nueva distribución del tiempo entre el trabajo remunerado y el no remunerado, a fomentar la reutilización, a rechazar el derroche, a movilizarse por el bien personal y por el colectivo. No hay que olvidar que los hábitos sociales son difíciles de alterar, pero todos conocemos grandes cambios logrados gracias a campañas apropiadas de sensibilización y a una adecuada comunicación (por ejemplo, la incorporación del voto femenino, el uso del cinturón de seguridad, la percepción ante el tabaco, etc.).
En este sentido habría que incidir también en la educación que reciben las generaciones más jóvenes, para dar importancia al respeto al medio ambiente, fomentar el consumo responsable y mesurado, insistir en las consecuencias colectivas de nuestros actos individuales y evitar instaurar modelos de comportamiento personal insostenibles.

Las incomodidades generadas por la crisis y el paro, así como el descontento de mucha gente ante el funcionamiento de un capitalismo deshumanizado, pueden facilitar el interés de determinados grupos de individuos por un planteamiento de vida diferente. No debería desaprovecharse esta ocasión para fomentar estilos de vida más sencillos, menos consumistas y más respetuosos con el planeta, tanto entre aquellas personas que lo sienten como una necesidad como entre las que lo defienden por convicción.

Es evidente que un planteamiento de este tipo supone un cambio profundo y complejo, con muchos interrogantes por resolver. Pero desde una perspectiva integral se hace necesario iniciar el avance hacia un modelo más respetuoso, tanto en lo personal como en lo comunitario. El camino es largo, pero inevitable desde el punto de vista de la honestidad hacia las generaciones futuras. Por tanto, hay que empezar a caminar en una nueva dirección y asumir que iremos aprendiendo durante la travesía hacia un nuevo estilo de vida, respetuoso con uno mismo, con los demás y con el hogar que todos habitamos.

Es hora de que el crecimiento económico no sea el principal factor a tener en cuenta y deje paso a otros ámbitos más respetuosos con el planeta y con el bienestar individual y colectivo, presente y futuro.

“La dificultad no es tanto concebir nuevas ideas como saber librarse de las antiguas” (J.M. Keynes)

Fragmento de Vicent Cucarella.

REESCRITO PARA NUEVOS PUBLICOS

(B) .

Si no puedes educar al lector, simplifícale la vida. Es lo que parece haber pensado Umberto Eco, que, para hacer el libro más accesible a los nuevos lectores, decidió reescribir partes de él.

“El autor advirtió la necesidad de volver a El nombre de la rosa para agilizar algunos trozos y refrescar el lenguaje”, dice diplomáticamente un escueto comunicado la editorial Bompiani, que publicó originalmente la novela.

Eco dio una versión un tanto más descarnada: “Odio El nombre de la rosa ”, dijo durante su clase magistral en el Salón del Libro de Turín. “Escribí seis novelas, ésta es la primera y, como es normal, la peor. Además ocurre con ella algo muy molesto: cada vez que saco una nueva, suben las ventas de aquella primera”. Fue hace dos meses frente a centenares de aspirantes a escritores y estudiantes que lo escuchaban embelesados.


Otros especulan que en realidad el semiótico, ensayista, columnista y prolífico escritor italiano nunca escondió su relación conflictiva con el noir medieval que en 1980 lo llevó a la fama mundial.

Quizás por eso quiso volver allí, reinventarlo, escribirlo otra vez lijando algunos pasajes y simplificando el léxico, sólido y perfecto como las bóvedas de la abadía benedictina donde deambulan sus protagonistas, pero oscuro y denso como el misterio que investigan.

Eco, catedrático de la Universidad de Bolonia, pretende acercarse a las nuevas tecnologías y generaciones. El objetivo es que, quienes sólo conocen la obra por trozos, porque la consultaron por Internet, asustados por su dificultad idiomática o por lo denso de algunos pasajes, puedan leerla también.

Los lectores noveles van a encontrarse con los dos monjes de siempre: el franciscano Guillermo de Baskerville, una especie de Sherlock Holmes del siglo XIV, y su pupilo, el perspicaz Adso. Los dos investigan unos asesinatos acontecidos en un monasterio benedictino, todos ellos relacionados con un libro prohibido. La nueva versión será más liviana, al menos en la forma, para adaptarse a una realidad que consume rápido y a vuelo raso.
En fin...

SIEMPRE

EL HOMBRE QUE APRENDIO A LADRAR

(B) .

Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se autoflagelaba con humor: "La verdad es que ladro por no llorar". Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación.

¿Cómo amar entonces sin comunicarse?

Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendian, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre tenas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.

Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: "Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinás de mi forma de ladrar?". La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: "Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano."

Benedetti

LA TEORIA de la EVOLUCION

(B) .
Material multimedia.

Hemos hablado sobre la evolución de la vida en muchas ocasiones y desde distintos enfoques.
Hemos expuesto nuestros puntos de vista enriqueciendo conceptos y también intercambiando apasionadamente creencias, a veces movidos por la razón y en otras ocasiones por la fe.
Resumiendo, la explicación propuesta por Darwin y Wallace respecto a la forma en que ocurre la evolución, puede puntualizarse en la forma siguiente:

- La posibilidad de variación es característica de todas las especies de animales y plantas. Darwin y Wallace suponían que la variación era una de las propiedades innatas de los seres vivos. Hoy sabemos distinguir las variaciones heredadas de las no heredadas. Sólo las primeras, producidas por mutaciones, son importantes en la evolución.

- De cualquier especie nacen más individuos de los que pueden obtener su alimento y sobrevivir. Sin embargo, como el número de individuos de cada especie sigue más o menos constante bajo condiciones naturales, debe deducirse que perece un porcentaje de la descendencia en cada generación. Si la descendencia de una especie prosperara en su totalidad, y sucesivamente se reprodujera, pronto avasallaría cualquiera otra especie sobre la Tierra.

- Sentado que nacen más sujetos de los que pueden sobrevivir, tiene que declararse una lucha por la existencia, una competencia en busca de espacio y alimento. Esta lucha es directa o indirecta, como la de los animales y vegetales para sobrevivir ante condiciones de falta de agua o de bajas temperaturas o a otras condiciones desfavorables del medio ambiente.

- Aquellas variaciones que capacitan mejor a un organismo para sobrevivir en un medio ambiente dado favorecerán a sus poseedores sobre otros organismos menos bien adaptados. Las ideas de la "lucha por la supervivencia" y "supervivencia del más apto" son la esencia de la teoría de la selección natural, de Darwin y Wallace.

- Los individuos supervivientes originarán la siguiente generación, y de este modo se transmiten variaciones "aventajadas" a la siguiente generación y a la siguiente.

Las teorías del naturalista británico modificaron diametralmente las nociones acerca del origen y la evolución del hombre. Darwin refutó la arraigada creencia de que el hombre poseía un origen divino y demostró que los seres humanos eran el resultado de un proceso de desarrollo biológico. Opuso teorías científicas a las explicaciones de carácter teológico, hecho que tuvo un impacto considerable en la mentalidad de la época. Las teorías provocaron una enorme controversia en la sociedad decimonónica y dieron lugar a encendidos debates.

Consecuencia lógica de estas teorías fue la puesta en cuestión de la visión antropocentrista de la naturaleza. Si el hombre no era una creación divina, tal como afirmaban las creencias vigentes hasta el siglo XIX, no había razón para sostener que ocupaba un lugar central en el orden natural.

Este breve repaso es sólo para introducir un material audiovisual que contiene explicaciones sencillas, gráficas y con suficientes ejemplos. Son seis videos. Pensé ir "colgando" uno por día. Pero no sería adecuado, se perderían en el fluir de la página. Así es que van todos y así sabrán donde buscarlos si los ven de a poquito.

LA RELACION HOMBRE-NATURALEZA COMO ENTORNO CONSTRUIDO

(B) .
La inserción de la naturaleza en la cultura.

Seguramente uno de los problemas más interesantes para los seres humanos es el de su propia definición. Es bastante común que nos entendamos a nosotros mismos a partir de la contraposición con las cosas que ocurren a nuestro alrededor; según nos dice la psicología evolutiva, uno de los mayores logros del bebé, a los pocos meses de haber nacido, es darse cuenta de que la realidad no es una prolongación natural de su propia mano, sino que es “algo distinto”, “totalmente diferente”.
Esa experiencia, por la que todos hemos tenido que pasar, configura uno de los principales mecanismos de clasificación de la realidad para el ser humano: lo “mío”, que está dentro de mí (de alguna manera), y lo “no mío”, que es externo a mí, y con lo que interactúo. En esta relación bipolar elemental parece excluirse una cosa que no es “mía” pero que se comporta “como yo”: el resto de los seres humanos. Aunque pueda parecer muy elemental, tal mecanismo de inclusión-exclusión funciona no sólo en tanto que individuos, sino en cuanto especie, con el resultado de que, con mayor o menor grado de comunión con la naturaleza, el ser humano en todas las culturas se ve como una singularidad en la realidad, y una singularidad que se integra de algún modo en el todo de su cosmovisión. Precisamente ese “de algún modo” es lo que configura la relación simbólica hombre-naturaleza.
En efecto, el ser humano, que de manera constante se pregunta por sí y por la relación con las demás cosas, articula la realidad en torno a lo que se viene llamando “cul-cohetura”. Bajo este término se conjuntan modos de vida, costumbres, arte, tecnología, relaciones políticas y demás de los diversos grupos humanos y en diversos momentos de la historia. Ahora bien, en muchas ocasiones, al entenderse que la cultura tiene que ver con el “espíritu” –y, por lo tanto, con el ámbito en que cada quién adquiere conciencia de sí y le da sentido a la realidad–, parece dejarse de lado a la naturaleza, determinándola nada más como ese sustrato material en que se desarrolla. Es más, la reflexión sobre la cultura de buena parte del siglo XX –eurocéntrica en sus raíces– se cebó en la idea de que sólo las culturas más primitivas conceden a la naturaleza un valor preponderante en el discurso antropológico, mientras que las más desarrolladas o evolucionadas la ven tan sólo como un sustrato. De este modo, a medida que una cultura va madurando y se va haciendo más compleja, parece querer abandonar paulatinamente su dependencia de la naturaleza, esto es, del orden de lo “físico”.
Así, de manera general podemos afirmar que el ser humano se sabe unido a la naturaleza, mas al mismo tiempo poseedor de algún rasgo cualitativo que lo distingue de ella; esa relación paradójica se expresa en la cultura de múltiples maneras, como pueden ser las manifestaciones artísticas (naturaleza como expresión de los estados de ánimo), religiosas (la vuelta a la simplicidad natural taoísta o el acceso a lo divino a través de la unión mística con la naturaleza) o científicas (todos los procesos de explicación del universo a partir de conjuntos de leyes). Sin comprender esa tensión cultural, es imposible plantear escenarios sostenibles realistas, pues la voluntad de sobrevivir de nuestra especie, en este momento histórico, no parece ser suficiente si va ligada tan sólo al desarrollo científico-tecnológico. Para que el sistema tecnocientífico sea realmente una herramienta de desarrollo humano, debe insertarse en el universo simbólico de las diversas culturas (en la medida en que éstas lo demanden), y hacerlo de forma propositiva e integradora de lo humano en el orden natural.

José Antonio Hernanz
http://www.uv.mx/cienciahombre

LA ECONOMIA EXPLICADA CON DOS VACAS

(B) .

Socialismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te obliga a darle 1 a tu vecino.

Comunismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te DA algo de leche.

Fascismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te VENDE algo de leche.

Nazismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te dispara en la cabeza.

Burocratismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Luego te jubilas rico.

Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Economía japonesa: Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana: Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa: Tú tienes 2 vacas. Cuentas y tienes 5 vacas. Vuelves a contar y te salen 257 vacas Vuelves a contar y te salen 3 vacas. Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china: Tú tienes 2 vacas. Tienes a 300 tíos ordeñándolas. Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera. Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.

Capitalismo americano: Tienes dos vacas. Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas. Te quedas sorprendido cuando ella muere.

Economía iraquí: Tú no tienes vacas. Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país. Tú sigues sin tener vacas.

Economía india: Tú tienes 2 vacas. Las pones en un altar para adorarlas. Después sigues comiendo arroz al curry.

Economía suiza: Hay 5000000000 vacas Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa: Tú tienes 2 vacas. Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Economía neozelandesa: Tú tienes 2 vacas. La de la izquierda te parece cada día más atractiva

Capitalismo italiano: Tienes dos vacas. Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra, ¡¡maledetto!!!

Capitalismo británico: Tienes dos vacas. Las dos están locas.

Economía de hispanoparlantes: Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están. Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tiene el Pepe. Quizás, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de San Nepomuceno.

DEPENDIENTES

MARIANO JOSE DE LARRA. Escritor español del siglo XIX.


"Por grandes y profundos que sean los conocimientos de un hombre, el día menos pensado encuentra en el libro que menos valga a sus ojos, alguna frase que le enseña algo que ignora"
MARIANO JOSE DE LARRA. Escritor español del siglo XIX.

LA HEROICA VIRTUD

(B) .

Al vertiginoso ritmo de la industria del fin de siglo, el Vaticano está produciendo santos.

En los últimos veinte años el papa Juan Pablo II beatificó a más de 900 virtuosos y canonizó a casi 300.

A la cabeza de la lista de espera, favorito entre los candidatos a la santidad, figura el esclavo negro Pierre Toussaint.

Se asegura que el Papa no demorará en colocarle la aureola, «por mérito de su heroica virtud».

Pierre Toussaint se llamaba igual que Toussaint Louverture, su contemporáneo, que también fue negro, esclavo y haitiano.

Pero ésta es una imagen invertida en el espejo: mientras Toussaint Louverture encabezaba la guerra por la libertad de los esclavos de Haití, contra el ejército de Napoleón Bonaparte, el bueno de Pierre Toussaint practicaba la abnegación de la servidumbre. Lamiendo hasta el fin de sus días los pies de su propietaria blanca.

El ejerció "la heroica virtud" de la sumisión: para ejemplo de todos los negros del mundo, nació esclavo y esclavo murió, en olor de santidad, feliz de haber hecho el bien sin mirar a quién.

Además de la obediencia perpetua, y de los numerosos sacrificios que hizo por el bienestar de su ama, se le atribuyen otros milagros.

De "Espejos blancos para caras negras" - Eduardo Galeano

RESILIENCIA.

(B)Florecer en la aridez.

Resiliencia, del verbo latino resilio, resilire: ‘saltar hacia atrás, rebotar’, tiene varios signficados según el contexto:

La resiliencia (en ingeniería) es una magnitud que cuantifica la cantidad de energía por unidad de volumen que almacena un material al deformarse elásticamente debido a una tensión aplicada.

La resiliencia (en ecología) es la capacidad de las comunidades de soportar perturbaciones;

La resiliencia (en psicología) es la capacidad de las personas o grupos de sobreponerse al dolor emocional para continuar con su vida.

En Psicología, el término define, entre otros conceptos, lo que ya trae el individuo sobre el que hay que actuar; esto es, su naturaleza o su herencia, además de sus condiciones de vida e, incluso, su medio social.
Podríamos agregar que es la ciencia explicativa del comportamiento humano que proporciona hipótesis agudas para superar determinados traumas. Así, reiterando, la resiliencia resulta la habilidad para enfrentar de manera eficaz y adecuada experiencias adversas traumáticas, canalizando atributos y habilidades innatas.
Y así como hay material de hierro, vidrio, madera, etcétera, existen individuos de distinto temperamento y carácter. Los de carácter fuerte o de gran voluntad pueden crear totalmente las condiciones del medio de las que tienen necesidad y llegar a ser grandes figuras. Desde luego, no es fácil cambiar el carácter, como lo dice el refrán: “Genio y figura hasta la sepultura”.
La herencia y el ambiente son vitales; por ello, los especialistas destacan la necesidad de trabajar con niños pequeños.

De este modo se categorizan los sujetos en no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una gradación intermedia. Se observa que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidad intelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas de los sujetos.
Ciertamente que no es absoluta la relación “mayor nivel intelectual = mayor resiliencia“, pero estadísticamente es muy frecuente. El sujeto con mayores conocimientos y mayor capacidad intelectual puede procesar y elaborar más eficazmente los traumas y los factores distresantes.
Ante situaciones de catástrofe (natural o provocada por el ser humano) se debe considerar la formación de las llamadas “comunidades resilientes” y para éstas un tratamiento específico. Teniendo en consideración que la resiliencia psíquica es el resultado de múltiples procesos que contrarrestan las situaciones nocivas, se trata de una dinámica en la cual se podrían señalar las siguientes etapas:

El equilibrio que enfrenta a la tensión
El compromiso y el desafío
La superación
La significación y valoración
La positividad de sí mismo
La responsabilización
La creatividad

Clínicamente se hace una diferenciación neurobiológica entre las personalidades no-resilientes y las pro-resilientes en situaciones de estrés postraumático. En los sujetos no-resilientes o poco resilientes se observan fenómenos llamados de alta call memory; tal call memory se define por la frecuencia e intensidad en que se reactiva en la memoria consciente el momento traumático o altamente distresor. Desde la perspectiva clínica, tales reminiscencias traumáticas se pueden presentar como flash-backs o como pensamientos intrusivos, siempre de modo compulsivo.

La investigación neurológica ha demostrado que tales evocaciones del trauma se generan con activaciones autónomas de diversas partes del cerebro, en especial las de la memoria y las de vigilancia, es decir, regiones del cerebro tales como los núcleos de la amígdala, el lugar azul o locus coeruleus, el hipocampo, y luego el neocórtex.

Si tuviésemos que definir el agente de esta ciencia o técnica con una sola palabra, consignaríamos voluntad, que es una de las tres facultades del alma. Las otras son el pensamiento (razón) y el sentimiento. Respecto a esta última, no deben perderse de vista la autoestima, la amistad, el amor, la responsabilidad.

Para apoyar a la razón, se estudia la autonomía, el autocontrol y la observación de sí mismo. Y la voluntad ,que para Juan Jacobo Rousseau y Federico Nietzsche es la facultad más importante de la conciencia, es capital para tratar la frustración, el enojo y el dolor, además también de la autoestima.

Enfrentamos tiempos difíciles: desempleo, crisis de valores individuales y sociales, inestabilidad…son tiempos para la RESILIENCIA.

DEL PSICÖPATA COMO POLITICO

(B) .

Alrededor del dirigente psicópata se mueven obsecuentes, gente que, bajo su efecto persuasivo, es capaz de hacer cosas que de otro modo no haría.

Comparemos. En las cuatro últimas décadas del siglo 20, la política tenía como protagonistas a líderes como Nikita Kruschev​, John Kennedy, Mao Tse Tung, Konrad Adenauer​, Willy Brandt​, Aldo Moro​, Gamal Abdel Nasser​, Jawaharlal Nehru​, David Ben Gurion​, Ahmed Ben Bella​, Nelson Mandela​, Nkwame Nkrumah, Charles de Gaulle, Josip Brodz (“mariscal Tito”), Ahmed Sukarno​, Juscelino Kubitschek, Arturo Illia​, Arturo Frondizi.

A fines de esa centuria y principios de la actual, gobernaron o gobiernan George W. Bush, Barack Obama, Nicolas Sarkozy​, Hu Jintao​, Silvio Berlusconi​, Daniel Ortega, Hugo Chávez, Carlos Menem​, Fernando de la Rúa, Néstor Kirchner, Benjamin Netanyahu, Hosni Mubarak, Muamar Kadhafi. La mayoría de estos contemporáneos abandonaron el poder, repudiados por sus pueblos por su incapacidad o por sus gigantescas corrupciones, y algunos, como Netanyahu y Kadhafi, sobreviven a pesar de sus clamorosos actos de corrupción. ¿Qué ha pasado con la política?

¿Hay una decadencia de la praxis en la era de la globalización? Sí y no. Hay una decadencia en la calidad humana de quienes mandan y, desde la demolición del Muro de Berlín (1989), se da el triunfo planetario del capitalismo y una quiebra de las ideologías; es la era de quienes son cooptados para el poder político por el poder económico, que gobierna la aldea global mediática (Robert Murdoch, por ejemplo).


No por azar, crecen de año en año las crisis de representación y de participación políticas. Es obvio que en el pasado hubo líderes como Gengis Kan, Tamerlán, Quin Shi Huangdi, Calígula, Nerón, Cómodo el Gladiador, Iván el Terrible, Lenin, Stalin, Beria, Hitler, Himmler, Mao Zedong​, Slobodan Milosevic​ y toda una subsiguiente legión que no se caracterizó, precisamente, por su equilibrio psíquico.

Tampoco es atribuible al azar que se hayan multiplicado las investigaciones psiquiátricas aplicadas a la praxis política. Es llamativo el consenso de los investigadores en la identificación de psicópatas metidos a políticos, aunque exista una evidente contradicción, porque se puede conocer a un psicópata por lo que hace o deja de hacer, pero no se puede conocer verdaderamente cuál es la enfermedad que padece.

Hay dos obras que han adquirido en los últimos años un extendido prestigio: A psychopath test , de Jon Ronson, y la Escala de calificación de psicopatía (Escala PCL-R), de Robert Hare, un test psicométrico que se usa para evaluar si los criminales tienen tendencias psicópatas, que, no por casualidad, ha sido usada profusamente por Theodore Babiak para establecer si existen también tendencias psicopáticas en los políticos y en los ejecutivos.

Un solo universo. Esos autores coinciden en señalar una turbadora similitud psicopatológica entre los mundos del delito, de la política y de la economía, que a veces se funden en un solo universo turbio y ominoso.

Así, Jon Ronson descubrió una perturbadora similitud en las praxis del político y del empresario capitalista. Ambos destilan lo que describe como “una malevolencia casi invisible, especialmente si son líderes empresariales. Pueden afectar al capitalismo. Y creo que eso fue lo que vimos con la reciente crisis bancaria: es capitalismo moldeado por una especie de psicopatía. (...) en su expresión más despiadada, el capitalismo es una manifestación de psicopatía”.

Hare, creador del test más usado en esas investigaciones, sostiene que “los psicópatas son esponjas emocionales y absorben todo lo que tengamos. Pero si exprimes una esponja, suelta todo lo que absorbió. Ellos, no. Si los aprietas, sólo saldrá polvo. (...) ¿Qué tipo de persona cree usted que es capaz de robar a miles de inversores, de arruinarles y empujarles al suicidio? (...) Es prácticamente imposible para la sociedad defenderse de eso. Porque son ellos los que hacen las reglas, dictan los principios y gastan millones para explicar al mundo que lo que hacen es fantástico. No sé lo que podríamos hacer. Para eso, las elecciones no sirven. (...) Lo mejor y lo único que se puede hacer es intentar comprender. Y la sociedad no lo entiende, porque la psicopatía es diferente. No hay patrones, como pasa, por caso, con la esquizofrenia. Pasan años antes de identificar al psicópata”.

Asombran similitudes en actitudes de ejecutivos y políticos: “Son superficialmente encantadores, se creen los mejores, no tienen metas específicas, mienten fácilmente, no tienen remordimiento; sus afectos no son profundos, son fríos, inconsiderados y despectivos; sólo ayudan cuando les conviene, son irritables, se enfurecen a menudo y son impacientes e impulsivos”.

Los psicólogos D. L. Paulhus y K. M. Williams aportaron su teoría de la “tríada oscura”, es decir, tres tipos de personalidades políticas psicopáticas: los “autopromotores aberrantes”, lo que la gente denomina comúnmente arribistas o trepadores (“trepas”), los maquiavélicos y los narcisistas. Indagan con mayor profundidad el caso de los “trepas”, porque hay semejanzas concluyentes entre ejecutivos y políticos. “Su rasgo definitorio –sostienen– es que intentan ascender sin importarles cómo y barriendo con todos los obstáculos que se encuentran de por medio. Suelen ser una versión de Dr. Jekyll​ o Mr. Hyde​, adaptando su discurso y conductas según quien tenga delante. Suelen presentarse como el más fiel, leal, dócil, incluso servil, seguidor del dirigente o jefe al que se arriman para trepar. Se pegan a él para esperar su oportunidad. (...) Cuando están ya mejor situados en la organización, comienzan a utilizar sus armas de la autopropaganda, el marketing personal (saber venderse) y no se arredran en levantar calumnias bien distribuidas y calculadas para eliminar o desprestigiar a sus competidores o enfrentarlos entre sí. Usar esas armas no les produce ningún tipo de revulsivo moral. La ignorancia u olvido de los valores morales es uno de los rasgos más acentuados de los psicópatas políticos. (...) El camino de la ascensión va siempre cubierto de los cadáveres de sus antiguos compañeros. Se rodearán entonces de recién llegados, “seguidores incondicionales” a su persona, y tratarán de seguir ascendiendo, como trepadores natos, hacia esas cumbres a las que creen estar llamados para cumplir sus destinos personales manifiestos”.

“Una característica básica del psicópata –reflexiona el psiquiatra argentino Hugo Marietán, que se especializó en el tema– es que es un mentiroso, pero no es un mentiroso cualquiera. Es un artista. Miente con la palabra, pero también con el cuerpo. Actúa. Un dirigente común sabe que tiene que cumplir su función durante un tiempo determinado. Y, cumplida su misión, se va. Al psicópata, en cambio, una vez que está arriba, no lo saca nadie: quiere estar una vez, dos veces, tres veces en el escenario. No larga el poder, y mucho menos lo delega. (...) Otra característica es la manipulación que hace de la gente. Alrededor del dirigente psicópata se mueven obsecuentes, gente que, bajo su efecto persuasivo, es capaz de hacer cosas que de otro modo no haría. Los políticos de fuste generalmente son psicópatas, por una sencilla razón: el psicópata ama el poder”.

Juan F. Marguch.
La Voz del Interior.

EL TUNEL. Ernesto Sábato

(B)
" Fue una espera interminable. No sé cuanto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte. Pero de mi propio tiempo fue una cantidad inmensa y complicada, lleno de cosas y vueltas atrás, un río oscuro y tumultuoso a veces, y a veces extrañamente calmo y casi mar inmóvil y perpetuo donde María y yo estábamos frente a frente contemplándonos estáticamente, y otras veces volvía a ser río y nos arrastraba como en un sueño a tiempos de infancia y yo la veía correr desenfrenadamente en su caballo, con los cabellos al viento y los ojos alucinados, y yo me veía en mi pueblo del sur, en mi pieza de enfermo, con la cara pegada al vidrio de la ventana, mirando la nieve con ojos también alucinados.
(...)
A veces volvía a ser piedra negra y entonces yo no sabía qué pasaba del otro lado, qué era de ella en esos intervalos anónimos, qué extraños sucesos acontecían; y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida. Y en uno de esos trozos transparentes del muro de piedra yo había visto a esta muchacha y había creído ingenuamente que venía por otro túnel paralelo al mío, cuando en realidad pertenecía al ancho mundo, al mundo sin límites de los que no viven en túneles; y quizá se había acercado por curiosidad a una de mis extrañas ventanas y había entrevisto el espectáculo de mi insalvable soledad.
(...)
Yo no decía nada. Hermosos sentimientos y sombrías ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oía su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caída del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentí que ese momento mágico no se volvería a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil sería arrastrarla al abismo, conmigo. "
Fragmento de El túnel. Sábato.

Tras su publicación en 1948, Sabato logró el reconocimiento internacional al recibir elogios de personalidades del mundo como Thomas Mann y Albert Camus. Fue su primera novela.
"El túnel", una historia sobre la incomunicación y sobre la conversión del amor en odio, es una novela fácil de leer, que se puede considerar policíaca, aunque no de misterio. Desde el principio sabemos quién es la víctima y quién el verdugo. Pese a la amargura y el pesimismo que recorre toda la trágica historia, Sabato deja también espacio para la ironía..
Forma parte de una trilogía que se complementaría más tarde con: Sobre héroes y tumbas (1961) y Abbadón el exterminador (1974).

El Túnel se ha traducido a más de diez idiomas y convierte a Sábato en un experto en novela psicológica comparado con sólo con Dostoievsky.

La narración tiene indudable originalidad y valores psicológicos relevantes: la confesión de Castel, que ha cometido un crimen, enfrenta al hombre de hoy con una sociedad desquiciada y resalta los contrastes con pincel agudo y lleno de color. El estilo está en consonancia con el tema, dentro de un desequilibrado equilibrio.

Un breve resumen:

El pintor Juan Pablo Castel, nos hace partícipes con un tono existencialista del crimen que cometió. Castel conoce a María Iribarne por quien se obsesiona y mantiene una extraña relación. María está casada con Allende, un hombre ciego mayor que ella y según sospechas de Juan Pablo, María también mantiene relaciones con Hunter, primo de Allende, que vive en una estancia fuera de Buenos Aires que María visita frecuentemente. Atormentado por sus dudas y por el misterio que envuelve a María, Castel la mata. Confiesa a Allende sus sospechas de infidelidad que según él lo justifican de haberle dado muerte a su esposa. Allende se suicida y Juan Pablo Castel se entrega a las autoridades.

Ernesto Sábato era un escritor argentino nacido en 1911.
Se doctoró en física en la Universidad de la Plata e inició una prometedora carrera como investigador científico en París, donde había ido becado para trabajar en el célebre Laboratorio Curie. Allí trabó amistad con los escritores y pintores del movimiento surrealista, en especial con André Breton, quien alentó la vocación literaria de Sábato. En París comenzó a escribir su primera novela, La fuente muda, de la que sólo publicaría un fragmento en la revista Sur.

En 1945, de regreso en Argentina, comenzó a dictar clases en la Universidad Nacional de La Plata, pero se vio obligado a abandonar la enseñanza tras perder su cátedra a causa de unos artículos que escribió contra Perón. Aquel mismo año publicó su ensayo Uno y el Universo (1945), en el que criticaba el reduccionismo en el que desembocaba el enfoque científico. El ensayo prefiguraba buena parte de los rasgos fundamentales de su producción: brillantez expositiva, introspección, psicologismo y cierta grandilocuencia retórica.
Su carrera literaria estuvo influida desde el principio por el experimentalismo y por el alto contenido intelectual de sus obras, marcadas por una problemática de raíz existencialista.

A partir de la década de 1970, más que un escritor, Sábato representó una conciencia moral que actuaba como un llamado de alerta frente a una época que él no dudó en calificar de "sombría". Esa identificación entre Sábato y la autoridad ética quedó muy reforzada por su labor como presidente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), para la que fue designado en 1983 por el entonces presidente de la República, Raúl Alfonsín. Los años que dedicó a investigar "el infierno" de la represión durante el anterior gobierno militar, según sus propias palabras, no le dejaron aliento ni espacio para la literatura. La conclusiones de la comisión quedaron recogidas en el llamado Informe Sábato. En 1984 fue galardonado con el Premio Cervantes.
La obra de Sábato, que ha sido prestigiada con numerosos premios internacionales y difundida en múltiples traducciones, incluye además multitud de ensayos como Hombres y engranajes (1951), El escritor y sus fantasmas (1963), El otro rostro del peronismo (1956), Tango: discusión y clave (1963), La cultura en la encrucijada nacional (1973), Tres aproximaciones a la literatura de nuestro tiempo (1974), Apologías y rechazos (1979), Antes del fin (1998) y La resistencia (2000). Aquejado de un grave problema de visión, se dedicó además a la pintura, otra de sus pasiones. Este año 2011 ha fallecido.

Fuentes:http://finalesdenovela.blogspot.com/2010​/06/ernesto-sabato-el-tunel-1948.htm http://www.alohacriticon.com/viajelitera​rio/article1305.htm y Wikipedia

PACO IBAÑEZ


Por Bicho

Sus inicios

De padre valenciano y madre vasca, es el menor de cuatro hermanos. Pasa su primera infancia en Barcelona, lugar en el que reside actualmente. Tras la guerra civil, su familia se ve obligada a exiliarse a Francia puesto que su padre era un militante anarcosindicalista de la CNT. Entre el invierno de 1939 y el inicio de la ocupación alemana, residirán en París. Su padre, militante anarquista, es arrestado e internado en un campo de trabajo para republicanos españoles. Su madre regresa entonces con los cuatro hijos a San Sebastián para trabajar, viviendo en el caserío familiar de Aduna en Guipúzcoa hasta los 14 años. Más tarde, estos recuerdos de infancia en el caserío familiar los recoge en su disco Oroitzen —Recordando—, cantado en euskera. En 1948, la familia atraviesa clandestinamente la frontera y se reúne con el padre en Perpiñán. Paco aprende de su padre el oficio de ebanista, al tiempo que comienza a estudiar violín. Pronto sustituye el violín por la guitarra. Instalados definitivamente en París, a principios de los años cincuenta, descubre primero la música de Georges Brassens y de Atahualpa Yupanqui, referencias fundamentales para su formación artística e ideológica, e inmediatamente después a Léo Ferré y al movimiento existencialista francés, que se encontraba en pleno auge.

En 1956 la foto de una mujer andaluza vestida de negro le inspira su primera canción sobre el poema "La más bella niña", de Luis de Góngora. Con los poemas de Góngora a los que añade otros de García Lorca realiza su primera grabación en 1964. Un disco que, desde el mismo momento de su aparición, se convierte en un clásico utilizado por los profesores de lengua y literatura española como material pedagógico, y por los defensores de las libertades como un símbolo de resistencia cultural.

En 1958, una amiga de Paco y de Pierre Pascal, le lleva a Salvador Dalí, a Cadaqués, un disco de prueba con algunas canciones de Lorca y Góngora. Cuando Salvador Dalí lo escucha quiere conocer "al muchacho" que ha hecho el disco. Cuando se conocen, nace la idea de que el pintor realice el dibujo para la portada del disco y se inaugura así una estrecha relación de Paco, no sólo con el mundo de la poesía y de la literatura en general, sino también con el de las artes plásticas.


Paco Ibáñez y el activismo

En 1966, junto a diversos activistas culturales asentados en la capital francesa funda "La Carraca" donde se presentan espectáculos en lengua castellana (representaciones teatrales, exposiciones de pintura, coloquios literarios, manifestaciones musicales y proyecciones cinematográficas). En esa época la casa de los Ibáñez en París es un centro de paso y acogida de los muchos artistas, políticos e intelectuales españoles que pasan por la capital francesa, idas y venidas del exilio o simples escapadas para respirar aire fresco.

El segundo disco de la colección "España de hoy y de siempre" aparece en 1967 incluye poemas de Rafael Alberti, Luis de Góngora, Blas de Otero, Gabriel Celaya, Miguel Hernández y Francisco de Quevedo. Otro clásico. Esta vez el disco estará ilustrado por José Ortega.

En febrero de 1968 ofrece su primer concierto en España, en Manresa, durante la "Primera Trobada de Canço de Testimoni". A partir de ahí su actividad se extiende por diversas Universidades llegando a cantar en TVE el tema "Andaluces de Jaén", de Miguel Hernández. Inmediatamente después se instala en Barcelona donde contacta con José Agustín Goytisolo, amistad convertida en colaboración íntima.

En mayo de 1968, en una emisión de la TV francesa realizada en directo por Raoul Sangla, presenta el disco y Ortega las pinturas que lo ilustran. En esta emisión canta "La poesía es un arma cargada de futuro", de Gabriel Celaya y "Balada del que nunca fue a Granada", de Rafael Alberti.

Problemas con el franquismo

Con motivo del primer aniversario de la toma estudiantil, el 12 de mayo de 1969, realiza un concierto en La Sorbona. Un pequeño cartel amarillo realizado por los estudiantes y pegado en los árboles, en los cristales de los cafés, en los pasillos de las aulas, anuncian un concierto de “Paco Ibáñez, la voz libre de España”, en la sala Richelieu. Los universitarios franceses se identifican con él y le toman como uno de sus símbolos. En este mismo año edita su tercer disco con poemas de Rafael Alberti, Luis Cernuda, León Felipe, Gloria Fuertes, Antonio Machado, José Agustín Goytisolo. El autor de la pintura que ilustrará el disco es Antonio Saura. En diciembre, realiza su recordada aparición en el Olympia de París. Un doble álbum recoge esta velada. En el Olympia canta por primera vez una canción de Georges Brassens traducida al castellano.

En 1970, conoce a Pablo Neruda en París, que oye por primera vez sus poemas cantados. "Tú tienes que cantar mis poemas, tu voz está hecha para cantar mi poesía..." le dice el poeta.

Un año después, el gobierno español incluye a Paco Ibáñez en su larga lista de censurados, se le prohíbe cualquier actuación en el territorio español. Las dificultades para seguir viviendo en Barcelona le aconsejan regresar a París, desde donde viaja por todo el mundo, especialmente por los países de América Latina. En todos estos años entra en contacto con numerosos personajes del mundo de la cultura, como el escritor vallisoletano Blas Pajarero.

En el año 1975, tras la muerte del dictador Francisco Franco se levanta la censura sobre su música, pero se queda todavía en París. Durante esos años, en España se celebran conciertos multitudinarios y es invitado a participar, aunque generalmente rehúsa. Colabora también en algunos actos anarcosindicalistas de la recién legalizada CNT.

En la campaña electoral de 1982 realiza un concierto en Madrid ante miles de personas, en el cierre de campaña electoral del PSOE, que ganaría por primera vez las elecciones generales. (si no fuera por el público, seguro que se habrá arrepentido mil veces).
Las últimas décadas

El ministro de Cultura del Gobierno de Mitterrand, le otorga la Medalla de las Artes y las Letras en 1983. No la acepta: "Un artista tiene que ser libre en las ideas que pretende defender. A la primera concesión pierdes parte de tu libertad. La única autoridad que reconozco es la del público y el mejor premio son los aplausos que se lleva uno a casa." En 1987 Jack Lang le otorga por segunda vez la Medaille des Arts et des Lettres. Nuevamente la rechaza.

A principios de la década de los 90 publica un nuevo disco “Por una canción”. Se instala definitivamente en España, primero en Madrid, después en Aduna y desde 1994 en Barcelona.

En el mes de agosto de 1998, Almenara, Sociedad Cultural Andaluza, le concede en Barcelona el Premio "Gerald Brenan" en reconocimiento a su larga trayectoria en pro de la libertad y la poesía, así como su esfuerzo de independencia de los poderes políticos, económicos y culturales; siguiendo su principio de no aceptar premios, lo rehúsa.En los últimos años ha colaborado con la actriz y poeta Tachia Quintanar.

Pondremos alguna de sus canciones en los comentarios.


Fuentes; Wikipedia



Bicho.

HOMO MORENO.


Perpetrado por Oskarele

“Los seres humanos no son en su mayoría ni muy blancos ni muy oscuros: son morenos. La blanquísima piel de los europeos septentrionales y sus descendientes, y las negrísimas pieles de los centroafricanos y sus descendientes, no son probablemente sino adaptaciones especiales”. Marvin Harris, de su obra “Nuestra Especie”.

La frase tiene un calado enorme: los blancos blancos y los negros negros son minoría. La mayor parte de los humanos somos morenos. Así que sería interesante ver cuando comenzamos a diferenciarnos.

Pero antes de nada hay que explicar, aunque imagino que lo sabréis, a que se debe el color de la piel.

Se debe a la melanina.

Este pigmento se encuentra, en los seres humanos, en la piel, el pelo y algunos sitios más. La de la piel, la que nos da el color que tenemos, es producida por los melanocitos, de los que tenemos concentraciones similares según el grupo humano, debido a que es un valor que se hereda de generación en generación.

Los melanocitos estos se encargan de insertar melanina en los melanosomas, que a su vez son transportador dentro de otras células de la piel localizadas en la epidermis. Los melanosomas se acumulan encima del núcleo de la célula, donde protegen el ADN nuclear de cualquier mutación causada por la ionización o radiación que provocan los rayos ultravioleta del Sol.

Esa es su función. Proteger el ADN del daño del Sol.

Esta radiación ultravioleta es bastante jodida, especialmente para nosotros, los Humanos, que carecemos de la gruesa capa de pelo que sirve de protección a la mayoría de mamíferos. La falta de pelo nos expone a dos peligros: las quemaduras corrientes y el cáncer de piel, ambos provocados por la prolongada exposición al Sol.

Así que cuanto más partículas de melanina tengamos más oscura será nuestra piel, y menor el riesgo de quemaduras y de melanomas.

Pero esto nos lleva a una pregunta.

Si la exposición a la radiación solar solo tuviese efectos chungos y malignos, la selección natural, que suele ser sabia, se habría decantado porque todos los humanos fuésemos negros.

Pero no es así.

En aquellas zonas donde la radiación del sol era ligeramente menos intensa, ligeras variaciones en los genes hicieron que la producción de melanina comenzara a desaparecer en la población, manifestándose en un caballo y una piel más clara. Pero ¿A qué se debe esto? ¿Es fruto simplemente de la casualidad? La respuesta es que no, tiene un motivo claro.

Vayamos por partes.

La luz Solar convierte en vitamina D las sustancias grasas de la epidermis. La sangre transporta esta vitamina de la piel a los intestinos, donde por un proceso que no vamos a detallar ahora, se acaba convirtiendo en una hormona y donde desempeña un papel esencial en la absorción del calcio.

Por otro lado… el calcio es decisivo para tener unos huesos sanos y fuertes. Sin él estamos realmente jodidos. Se obtiene de muchos vegetales y de la leche.

Pero la vitamina D se puede conseguir también gracias a algunos alimentos, principalmente aceites e hígados de peces marinos. Por eso las poblaciones del interior se ven obligados a depender de los rayos del sol y de su piel para obtener el suministro de tan importante vitamina.

Esto explica que la piel más oscura se dé en las poblaciones ecuatoriales y más clara entre las que habitan en latitudes más altas.

Curiosamente, en las latitudes intermedias, la estrategia es cambiar de color según las estaciones. En la zona del Mediterráneo, por ejemplo, la exposición a la solana conlleva un alto riesgo de cáncer y un riesgo pequeño de enfermedades óseas. El cuerpo, durante el verano, por este motivo, se oscurece, se broncea, y durante el invierno, se aclara, al producir menos melanina.

Pero la correlación entre el color de la piel y la latitud nos es perfecta, por que otros factores naturales, como la disponibilidad de alimentos ricos en vitamina D y calcio, la nubosidad invernal, la ropa y las presencias culturales, pueden cambiar la movida.

Por ejemplo, los esquimales del ártico que en contra de esta teoría, no son de piel clara, pero su hábitat y su economía les permite tener una dieta excepcionalmente rica en vitamina D y calcio.

Los europeos del norte, blancuzcos, se vieron obligados desde antaño a vestir con ropas abundantes para cobijarse del frio invierno. Esto, junto con el poquito sol que disfrutaban, les llevaba a tener graves carencias de vitamina D y calcio, por eso la selección natural benefició la piel clara, pues era capaz de producir más vitamina D con menos luz (y con menos melanina).  La selección cultural también pudo favorecer el éxito de las pieles blancuzcas en el norte de Europa. Y aquí tiene mucho que ver el consumo de leche de vaca, rica en calcio, que en aquellas latitudes era difícil de conseguir durante los largos inviernos (al no haber muchos vegetales). El blanco, en esas latitudes, era saludable.

En las latitudes ecuatoriales la ropa era un obstáculo por el calor, lo que llevaba a la necesidad de exponerse mucho al sol, lo que a su vez favorecía la producción de vitamina D. Además el calcio se obtenía sin problemas de los vegetales.

El problema era el cáncer de piel, y la selección natural les dotó de cuerpos ricos en melanina, y la cultura se limitó a amplificar lo que el medio había iniciado. El negro era hermoso porque era saludable, en aquellas latitudes.

Y la mayor parte de la humanidad, como decíamos al principio, vivimos entre esos dos extremos, entre las pieles blancas como la leche o negras como el betún, de ahí lo acertado de la afirmación inicial de Marvin Harris. “Los seres humanos no son en su mayoría ni muy blancos ni muy oscuros: son morenos”.

Somos morenos.

Sin duda este es el argumento básica contra aquellos imbéciles fanáticos que han discriminado y marginado a las gentes con otros colores de piel por considerarlos inferiores, o incluso, por no considerarlos humanos.

Todo es cuestión de melanina.

MACHU PICCHU

(B)

Machu Picchu, del quechua sureño machu pikchu, "Montaña Vieja", es el nombre contemporáneo que se da a una llaqta, antiguo poblado andino inca, de piedra construida principalmente a mediados del siglo XV en una formación rocosa entre las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu en la vertiente oriental de los Andes Centrales, al sur del Perú.

Según documentos de mediados del siglo XVI, Machu Picchu habría sido una de las residencias de descanso de Pachacútec (primer emperador inca, 1438-1470). Sin embargo, algunas de sus mejores construcciones y el evidente carácter ceremonial de la principal vía de acceso a la llaqta demostrarían que ésta fue usada como santuario religioso. Ambos usos, el de palacio y el de santuario, no habrían sido incompatibles. Algunos expertos parecen haber descartado, en cambio, un supuesto carácter militar, por lo que los populares calificativos de "fortaleza" o "ciudadela" son descartados.

Machu Picchu es una obra maestra de ingeniería


Las ruinas de Machu Picchu se ubican a 13º 9' 47" Latitud sur y 72º 32' 44" longitud oeste. Forma parte del distrito del mismo nombre, en la provincia de Urubamba, en la Región Cusco, en Perú.
La ciudad importante más cercana es Cusco, actual capital regional y antigua capital de los incas, a 130 km de allí.

Las montañas Machu Picchu y Huayna Picchu forman parte de una gran formación orográfica conocida como Batolito de Vilcabamba en la Cordillera Central de los Andes peruanos. Se encuentran en la ribera izquierda del llamado Cañón del Urubamba, conocido antiguamente como Quebrada de Picchu. Al pie de los cerros y prácticamente rodeándolos corre el río Vilcanota-Urubamba.

Las ruinas incas se encuentran a medio camino entre las cimas de ambas montañas, a 450 metros por encima del nivel del río y a 2438 metros sobre el nivel del mar.

Las ruinas propiamente dichas están dentro de un territorio del Sistema Nacional De Áreas Naturales Protegidas por el Estado llamado Santuario Histórico de Machu Picchu que se extiende sobre una superficie de 32.592 hectáreas de la cuenca del río Vilcanota-Urubamba.
El Santuario Histórico protege una serie de especies biológicas en peligro de extinción y varios establecimientos incas entre los cuales Machu Picchu es considerado principal.

La ciudadela de Machu Picchu ha tenido diversos periodos de ocupación. Tomados de las crónicas, del estilo constructivo y las cerámicas encontradas, se deducen los siguientes:

Periodo Inicial: 1300 dc
Periodo Clásico: 1400 dc
Periodo Imperial: 1533 dc
Periodo de Transición: 1533-1572 dc

La mayoría de los arqueólogos modernos e historiadores coincide en que Machu Picchu fue construida por el Inca Pachacútec, el más grande estadista del Tahuantinsuyo, quien gobernó desde 1438 a 1471. Los arqueólogos presumen que la construcción de la ciudadela dataría del siglo XV, aproximadamente, fecha cronológica dada por el carbono 14 o radiocarbono.
La construcción de Machu Picchu corresponde al momento en que el pequeño señorío Inca comenzó a crecer. Según los arqueólogos, en esta zona se libró la última batalla que definió la victoria sobre los chancas, que otorgó el poder al Inca Pachacútec.





Pachacútec fue el primer Inca en salir más allá del valle del Cusco luego de su victoria sobre los chancas. Fue el que llevó a cabo la expansión del Tahuantinsuyo y se le reconoce como el "constructor" del Cusco.
Construida como refugio de lo más selecto de la aristocracia incaica, la fortaleza fue ubicada en la vertiente oriental de la cordillera del Vilcanota, a unos 80 km del Cusco, la capital del imperio.

Su estratégica situación geográfica fue elegida con admirable acierto. Rodeada de profundos acantilados y alejada de la vista de extraños por una enmarañada selva, la ciudadela de Machu Picchu poseía la cualidad de tener una sola y angosta entrada, lo que permitía, en caso de un ataque sorpresivo, ser defendida por muy pocos guerreros.
Ocupada por lo menos por tres generaciones de Incas, la ciudadela de Machu Picchu fue abandonada en una decisión repentina y misteriosa.

El 24 de julio de 1911 es conocido como la fecha del "descubrimiento" del Machu Picchu. Había permanecido oculto, por más de cuatro siglos, bajo la exuberante naturaleza del cañón del Urubamba. Este hallazgo fue hecho por el explorador norteamericano, aficionado a la arqueología, de la Universidad de Yale, profesor Hiram Bingham.

Si bien el descubrimiento le es adjudicado a Bingham, según el investigador del Cusco, Simone Waisbard, el hallazgo fue producto de una casualidad, ya que habrían sido Enrique Palma, Gabino Sánchez y Agustín Lizárraga, los primeros en visitar estos restos arqueológicos sobre cuyas piedras dejaron grabados sus nombres el 14 de julio de 1901. De manera que el descubrimiento de Bingham se reduciría a la difusión del hecho para la ciencia.

Para llegar a Machu Picchu por el principal Camino Inca se debe hacer una caminata de unos 3 días. Para ello es necesario tomar el tren hasta el km 82 de la vía férrea Cuzco - Aguas Calientes, desde donde parte el recorrido a pie.


Los arqueólogos han dividido a Machu Picchu en 3 grandes sectores:

El primer sector de Machu Picchu, el barrio Sagrado, incluye el Intiwatana, el Templo del Sol y la Habitación de las Tres Ventanas.
La habitación de las Tres Ventanas, es la representación simbólica del Tamputocco, o cerro con tres ventanas de donde, según el mito de los hermanos Ayar, salieron los Incas el día de la creación.
El Intiwatana o "lugar donde se amarra al sol" es la piedra central y la más importante de un complejo sistema de mediciones astronómicas para determinar las fechas de inicio y fin de las campañas agrícolas, también conocida como el reloj solar.

El segundo sector del Machu Picchu es el barrio de los Sacerdotes y la Nobleza, zona residencial.

El tercer sector es el barrio Popular, que se encuentra ubicado en la parte sur de la ciudad, con las viviendas de la población común.

Todas las edificaciones en Machu Picchu siguen el clásico estilo arquitectónico inca: las construcciones con muros de sillares pulidos de forma regular, junturas perfectas entre los bloques de piedra y un ligero talud o inclinación, haciendo que la base sobresalga ligeramente con respecto a su remate.
Vacíos siempre trapezoidales y uso de hornacinas y esculpidos como ornamentos arquitectónicos.
Machu Picchu puede ser conocida, también, como la ciudad de los andenes, las escalinatas y fuentes de agua.
De las primeras escalinatas y andenes, se pueden contar más de un ciento, algunas de las cuales con cien peldaños o más.
En algunos casos la escalinata de ocho o diez peldaños ha sido esculpida íntegramente en un solo bloque de roca de granito.
En toda el área de Machu Picchu abundan los estanques y fuentes de agua llamadas "pacchas", labradas en piedra e interconectadas por canales y desagües perforados en la roca. De hecho, son innumerables las terrazas preparadas para cultivos.
En realidad, es prácticamente imposible para un visitante ocasional recorrer toda su arquitectura, llena de rincones, senderos, peldaños construidos con rocas cortadas con una perfección inexplicable… un rompecabezas gigante y misterioso.

El día 7 de julio de 2007, Machu Picchu resultó elegida como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno.


Fuentes:
http://www.agenciaelvigia.com.ar/histori​a_de_machu_picchu.htm
http://www.enjoy-machu-picchu.org/machu-​picchu/historia-machu-picchu-historia-ma​chu-picchu-historia.php
http://es.wikipedia.org/wiki/Machu_Picch​u

CRECIENDO

PARMENIDES Y ZENON

by Encke

Parmenides

Filósofo griego, nacido en Elea, 540 a.C - ¿?

Parménides fue un seguidor de aquellos notables exiliados jónicos Pitágoras y Jenofanes, y el primer filosofo importante nativo de Italia. Se opuso a las ideas de Heráclito y, lejos de aceptar el devenir como la verdad universal, negó su posibilidad, ya que, según afirmaba, un objeto no puede transformarse en otro objeto fundamentalmente diferente. Insistía en que resultaba más razonable suponer que la creación (algo a partir de la nada) y la destrucción (nada a partir de algo) son imposibles.

Como, pese a su razonamiento, el devenir se ofrece a nuestros sentidos por todas partes en nuestro entorno, Parménides hubo de escoger entre los sentidos y la razón. En su opinión, los sentidos eran inseguros y no debían usarse como guías. Este punto de vista constituyo la piedra angular de la Escuela Eleática, fundada por él, y cuyo miembro más conocido, Zenón, llevaría a la desconfianza en los sentidos hasta sus últimas consecuencias, en la serie de sus conocidas paradojas.

Platón tituló uno de sus diálogos “Parménides”, y en el describe un encuentro entre Parménides, ya anciano, y el joven Sócrates. La fecha de este encuentro debe de haber estado cercana al 450 a.C, de manera que, en efecto, Parménides debía de tener entonces una edad avanzada. Sin embargo, esto puede ser también un anacronismo de Platón.


ZENON

Filósofo griego, nacido en Elea (la moderna Velia), Italia del Sur, hacia el 450 a.C; muerto en fecha desconocida.

Zenón es la primera figura de la Escuela Eleática de filosofía (cuyo nombre se ha tomado de la ciudad de Elea, donde estaba situada). Aparece como habitante de Atenas durante un tiempo y se supone, que, entre otros, dio clases a Pericles.

La Escuela Eleática negaba el uso de los sentidos como medio para llegar a la verdad. De hecho, los eleáticos trataron de demostrar que razonadamente podían poner de manifiesto como el mensaje de los sentidos debía de ser ignorado.

Zenón se presenta como uno de los pensadores griegos con cuatro famosas paradojas que, en conjunto, parecían negar la posibilidad del movimiento tal y como se percibe con los sentidos. La más conocida es la de Aquiles y la tortuga. Se supone que Aquiles puede correr diez veces más de prisa que una tortuga y que dicha tortuga tiene una ventaja de diez yardas. Seguidamente se llega a la conclusión de que Aquiles nunca puede alcanzar a la tortuga, porque mientras el cubre las diez yardas de diferencia, la tortuga habrá avanzado una yarda. Cuando Aquiles cubra esa yarda, la tortuga habrá avanzado un décimo de yarda, y así sucesivamente. Sin embargo, puesto que nuestros sentidos nos muestran claramente a un corredor veloz alcanzando a uno lento, quiere decir que tienen que ser falsos.

Estas paradojas, aunque están todas basadas en falacias, fueron de máxima importancia para la Ciencia, puesto que estimularon el pensamiento. Aristóteles, por ejemplo, presentó argumentos en contra de ellas y hasta nuestros días unos y otros han ido adoptando posturas en pro o en contra de los postulados eleáticos.

Puesto que las paradojas de Zenón se basaban todas en la consideración de que el espacio y el tiempo son infinitamente divisibles, animaron a hombres como Demócrito a negarlas basándose en la búsqueda de la indivisibilidad que encontró en los átomos, a quienes considero los componentes de la materia. Estos argumentos no ganaron el favor general en los tiempos griegos, pero sí lo hicieron dos mil doscientos años más tarde con Dalton. La noción de divisibilidad infinita fue rematada unos cien años después de Dalton, por las teorías de Planck sobre las partículas de energía.

En matemática pura, casi veintiún siglos más tarde, fue demostrado por Gregory que ciertas cosas, tales como series convergentes, ya existían, en las cuales un número infinito de términos da, sin embargo, como resultado una suma finita. La paradoja de Aquiles y la tortuga (sin que lo supiera Zenón) se trataba de una de esas series convergentes. Por otro lado, métodos para tratar con divisiones infinitas no se desarrollaron hasta Newton y su invención del Cálculo (aunque incluso se supone que existían entonces).

Zenón fue completamente derrotado al final, pero se merece un coro de aplausos por la cantidad de valores que se desarrollaron durante más de dos milenios de lucha intelectual necesaria para derrotarlo.

EDGARD ALLAN POE. Escritor estadounidense del siglo XIX

"Los que sueñan de día son conscientes de muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche."

EDGARD ALLAN POE. Escritor estadounidense del siglo XIX