FALACIA DEL SECUNDUM QUID... O DE LA MALA APLICACIÓN DE UNA REGLA GENERAL.


Perpetrado por Oskarele

Esta falacia, bastante curiosa, y en parte relacionada con la Falacia del Accidente de la que hablábamos el otro día, viene a caer en un error lógico importante: aplicar una regla tan rígidamente que se olvidan las posibles excepciones, es decir, determinados y puntuales casos específicos. Se confunde, en definitiva, lo relativo con lo absoluto.

Por ejemplo: “no matarás”.

Dicho así, como en las tablas aquellas de Moises, se trata de una ley absoluta en la que no caben excepciones y que podría decirse así: “no matarás, sin excepciones”. Quien tome la norma así, de manera rígida y total, no tiene en cuenta que determinadas circunstancias podrían hacer justificable el incumplimiento de la norma… y este incumplimiento justificado, la excepción (por ejemplo, matar en defensa propia), lo toman como algo que de aceptarse rompería la regla general.

Es decir, consideran que la regla deja de tener validez si se admiten las posibles excepciones. La excepción no confirma la regla, sino que la rompe. Esa es la falacia, considerar que las leyes generales dejan de tener validez si se pueden romper en casos puntuales.

Esto pasa por confundir una regla general, por definición abierta a excepciones, con una regla absoluta. Pero además pasa por olvidar que las excepciones no anulan la regla. Obviamente, como norma o regla general, no es bueno matar, mentir o robar, por citar preceptos bíblicos, pero puede haber excepciones justificadas, sin que por ello se anule la valía de la norma moral. Es el sentido común el que nos hace ver en qué momentos puede estar justificada la quiebra de una norma general.

Por cierto, el nombre, “secundum quid”, que se suele traducir como “respecto a algo”, es cosa de Aristóteles, que en sus “Refutaciones sofísticas” llama a esta falacia así: “A dicto simpliciter ad dictum secundum quid”: de lo dicho sin más (simplemente) a lo dicho según lo que (realmente) es. No es lo mismo hablar relativamente, en cierto sentido, en un sentido restringido (secundum quid), que hacerlo absolutamente (simpliciter).

Hay cosas que siendo ciertas en general pueden ser falsas en algún aspecto, en algún lugar, en alguna ocasión, en definitiva.

- Las aves vuelan y esto es un ave, luego esto vuela.
- Oiga, que es un avestruz.
- Me da igual; no sea usted ilógico; ¿no acabamos de aceptar que las aves vuelan?

Fuente: http://perso.wanadoo.es/usoderazonweb/html/conten/arca/listado/secu.htm

3 comentarios:

  1. Discrepo, el problema radica en que la regla no tiene bien definida cuál es su dominio, por lo que ésta puede ser interpretada por cualquier persona según su propio razonamiento de manera totalmente legítima, por lo que todos y cada uno de ellos serían aceptables.
    Entonces, ¿qué sentido tiene una regla que puede presentar una interpretación distinta para cada persona y donde cada uno es libre de exponer sus excepciones? En definitiva, la regla dejaría de ser una regla y se convertiría en una frase con un significado distinto en función del intérprete.

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  2. Hace poco tiempo en un foro pusieron en tela de juicio la existencia de una enfermedad porque no era creíble una foto "porque internet está lleno de fotos trucadas". Sin embargo esa enfermedad existe y una foto puede estar o no trucada, independientemente de la generalización de fotos trucadas en internet.
    ¿Sería esta la típica falacia secundum quid?

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  3. Hace poco tiempo en un foro pusieron en tela de juicio la existencia de una enfermedad porque no era creíble una foto "porque internet está lleno de fotos trucadas". Sin embargo esa enfermedad existe y una foto puede estar o no trucada, independientemente de la generalización de fotos trucadas en internet.
    ¿Sería esta la típica falacia secundum quid?

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