FALACIA DEL ACCIDENTE. SUSTANTIVOS CONTRA ADJETIVOS

Perpetrado por Oskarele

Pongamos el ejemplo siguiente: “A los religiosos, generalmente, no le gustan los ateos. Usted es religioso, así que no deben gustarle los ateos”. Otro ejemplo: “Hitler era vegetariano, luego ser vegetariano es malo”. ¿Qué tienen en común ambas muestras?, pues que ambas caen en una falacia que se conoce como Falacia del Accidente, que consiste en confundir la esencia con el accidente, el sustantivo con el adjetivo. Me explico:

La esencia de una cosa es su substancia, lo que hace que una cosa sea lo que es. Platón llamaría a esto idea. Sócrates, concepto. En definitiva es eso, lo universal, lo necesario en último extremo. Por ejemplo: un bolígrafo. ¿Qué es un bolígrafo? Pues aunque parezca sencillo es complejo pues puede tener mil formas y ni siquiera la función lo explica (¿un bolígrafo que no pinta es un bolígrafo?). Pero todos sabemos distinguir un bolígrafo cuando lo vemos…

Y es que esa es la esencia: el mínimo común denominados que hace que identifiquemos un concepto abstracto. Un triangulo es un polígono con tres lados. Aquí y en China.

Pero un triangulo se puede dibujar en un papel, formar con piedras o hacer con plastilina. Eso sería el accidente (del latín accidere, sobrevenir a), lo que particulariza, matiza, adjetiva los conceptos, las esencias.

Y es mediante los accidentes como las substancias (del latín substare, estar debajo), se muestran en la realidad: un bolígrafo sin tinta es un bolígrafo. Un bolígrafo con forma de pene o con forma de tenedor o cuchillo es un bolígrafo, pese a lo curioso de su “accidente”.

Así, las diferencias entre los distintos ejemplos de una esencia (triángulos) se dan por sus accidentes (de tiza, de piedra, tallados)
Dicho esto igual se entiende mejor la falacia de la que vengo a hablar y que consiste, precisamente, en eso, en tomar una propiedad accidental como esencial, lo que lleva a errores al generalizar y al definir, y por supuesto, al argumentar.

Volviendo a los dos ejemplos del comienzo (“A los religiosos, generalmente, no le gustan los ateos. Usted es religioso, así que no deben gustarle los ateos” y “Hitler era vegetariano, luego ser vegetariano es malo”), ambos caen en esto. El que una persona sea religiosa no implica que odie a los ateos. Eso sería un accidente que se da en algunos religiosos, pero no necesariamente en todos. En la esencia de un religioso no está el odio a los ateos. 


Con lo Hitler pasa lo mismo: el que Hitler fuese vegetariano no implica, para nada, que todos los vegetarianos sean como Hitler. El que esto señor lo fuese es una mera casualidad que no debe llevar a establecer reglas de tres de este tipo. Decir que los vegetarianos son malos porque Hitler lo era es una temeridad (y una chorrada), ya que atribuimos como esencial a todos los individuos de un grupo una cualidad que sólo conviene accidentalmente a uno de ellos. El supuesto vegetarianismo de Hitler era una circunstancia de su vida como lo era no fumar o su rechazo al arte moderno, es decir, anécdotas que son independientes de sus ideas políticas o raciales, o que al menos no derivan directamente de las mismas.

Generalmente esta falacia se manifiesta en forma de generalización precipitada o exagerada, llevando a equívocos que se producen muchas veces por definir no por la esencia sino por el accidente. Por ejemplo. Si definimos las aves como “vertebrados que vuelan” no serían aves ni los pingüinos ni las gallinas, pero sí Dumbo o Supermán.
O “Todos los andaluces bailan flamenco”... No es preciso bailar flamenco para ser andaluz. Puede pasar o no, pero no define.

Mas info y fuentes por aquí: http://perso.wanadoo.es/usoderazonweb/html/conten/arca/listado/acci.htm, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_(falacia), aquí:http://elfilosofovegano.blogspot.com.es/2006/06/detectar-falacias-falacia-del.html, aquí: http://www.angelfire.com/az/ateismo/logica.html#falacia_accidente

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