CHEMTRAILS, O EL COLMO DE LA PARANOIA, PARTE 2/2. LAS SUPUESTAS PRUEBAS

(Encke)

Como en cualquier teoría conspiranoica que se precie, se aboga porque a pesar del ultracontrolado, oculto e impenetrable plan a nivel mundial, existen una serie de pruebas que son evidentes para cualquiera que sea mínimamente inteligente. Sin embargo, la realidad es tan simple como categórica: no existe prueba alguna que apoye tamaña conspiración.

Examinemos lo que se supone que son las señales que toda mente abierta, crítica e inteligente no debe tener problema en detectar:

1. En el cielo se observan estelas tras el paso de aviones

Efectivamente, muy a menudo podemos ver estelas blanquecinas que cruzan el cielo, a veces en buena cantidad. Sin embargo, es algo normal, y se produce por la condensacion del vapor de agua que contiene el aire que sale de los motores a reacción, al descender bruscamente la temperatura. Aunque las estelas de condensación (contrails) son un fenómeno que existe desde la aparición de la aviación a reacción, cada vez son más frecuentes debido al incremento del tráfico aéreo comercial.

2. Los contrails solo se producen a partir de 8 km de altura, por lo que si un avión deja una estela a menor altitud, se trata de una fumigación.

Vayamos por partes: en primer lugar, esta afirmación no es cierta. Las estelas de concentración se producen generalmente a partir de 8.000 metros, no solamente a partir de 8.000 metros. Esto se explica porque la formación de estas estelas dependen de diversos factores, principalmente la temperatura, presión atmosférica y humedad relativa. Lo más normal es que se produzcan a gran altura, debido a los factores mencionados, pero pueden producirse menos frecuentemente a mucha menor altitud. Así pues, los factores reales que influyen en la formación de estelas de condensación son la temperatura, presión y humedad relativa, no la altitud. De hecho, en algunos gráficos predictivos, ni siquiera se muestra esta última. Como ejemplo, es posible que se formen chemtrails a unos pocos cientos de metros o, incluso, a nivel del mar, como ocurre algunas veces en las regiones polares.

3. Las estelas de condensación desaparecen rápidamente, mientras que los contrails permanecen horas y se confunden con las nubes.

En primer lugar, conviene señalar una obviedad que no parece ser conocida por los que utilizan este argumento: las estelas de condensación son muy parecidas (por no decir semejantes, a pesar de su distinto origen) a las nubes. Ambas consisten en la condensación de agua o cristales de hielo. Existen dos tipos de estelas de condensación: las estelas de corta duración y las estelas persistentes. Estas últimas pueden permanecer durante horas e incluso confundirse o fusionarse con otras nubes. El que se forme o no se forme una estela, así como su persistencia, no depende del avión ni de la altitud, sino de nuevo de las condiciones de temperatura, presión y humedad relativa.
La argumentación errónea de los pro-chemtrails consite en una falacia: “como hay contrails de corta duración, si una estela persiste durante horas, no es un contrail”. O lo que es lo mismo: “como hay elefantes en África, si no está en África, no es un elefante”.

4. Las estelas de larga duración (supuestos chemtrails) son un fenómeno reciente, posterior a 1980.

Esta afirmación no es inexacta: es simplemente falsa. Existe documentación sobre la formación de contrails desde al menos 1920!, y durante la segunda guerra mundial eran extraordinariamente abundantes en algunas rutas aéreas. La mayor abundancia actual se explica sin recurrir a conspiraciones: el aumento en el tráfico aéreo durante las últimas décadas (solo durante la última se ha incrementado un 50%).


5. Los chemtrails forman a menudo discontinuidades, debidas posiblemente al cambio de bombonas del agente fumigante.

No hace falta ser un mortífero producto químico lanzado sobre la población para mostrar discontinuidades. Un avión que atraviesa una zona con diferentes características de humedad o temperatura puede dejar de formar su estela, para continuar más adelante, al cambiar las condiciones atmosféricas. De esta forma se explica también que, de dos aviones cuyas rutas parecen cruzarse, uno forme un contrail y el otro no: ambos estarán volando a diferente altitud y, por lo tanto, a diferente condición de presión, humedad y temperatura.

6. A diferencia de los contrails, los chemtrails se emiten formado redes, lo que da un aspecto cuadriculado en el cielo, lo que suguiere una fumigación planificada.

Las supuestas “redes de fumigación” no son más que las estelas de diferentes rutas aéreas que se cruzan unas con otras. Cualquier vistazo a un mapa en el que aparezcan éstas, ofrece una explicación bastante más sencilla:

7. La composición química de los chemtrails es diferente a la de las estelas de condensación, presentando elementos pesados, polímeros e incluso restos orgánicos.

Esta afirmación es, simplemente, pura fantasía. No existe un solo análisis químico que muestre composiciones “extrañas” en una estela de condensación, sea contrail, chemtralil o cuaquiercosatrail. Tratándose de una invención, los conspiranoicos suelen recurrir a una estratagema retórica muy común en las pseudociencias: ¿acaso se puede meter una nube en un tubo de ensayo? No hay pruebas porque, según ellos, no puede haberlas, hay que asumirlo sin más. Resumiendo, los chemtrails presentan bario, aluminio y glóbulos rojos porque así se lo sugiere su intuición a estos “himbestigadores”. Supongo que huelga cualquier tipo de crítica a estos métodos tan novedosos de análisis químicos.

8. Estos productos químicos son dañinos para la salud y nos están envenenando.

Aparte de que difícilmente podemos saber si los supuestos chemtrails son perjudiciales para la salud humana cuando ni siquiera conocemos de que se están compuestos. Y, por otro lado existe una enorme incongruencia: ¿no se suponía que la función de estas fumigaciones era controlar la mente? ¿cómo se compatibiliza esto con producir un fallo respiratorio generalizado o un ataque cardiaco?.

Conclusión

Por poco que se analice esta curiosa teoría con el más mínimo espíritu crítico, observamos que no se está hablando de nada tangible. Todo es humo o, mejor dicho, vapor de agua. No hay ningún indicio que nos lleve a pensar en una actividad extraña sobre nuestros cielos, y las supuestas evidencias presentadas por los partidarios de la conspiración no son más que una colección de incorrecciones o invenciones directas. Siempre lo digo: una cosa es que te guste el cine de ciencia-ficción y otra creerte el guión…

Fuente: http://lacienciaysusdemonios.com/

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