CATAROS. ANTECEDENTES: EL GNOSTICISMO

Perpetrado por Oskarele

La religión de la que habla el Antiguo Testamento es sumamente curiosa, y en parte poco tiene que ver con el Cristianismo que surge posteriormente. Es una religión materialista con un Dios “poco divino”, en el sentido de que tiene numerosas propiedades humanas: es colérico, celoso, se arrepiente de sus actos y cambia de decisiones. Además es el dios de un pueblo específico, el pueblo de Israel, y se aparece constantemente en el mundo sensible. El tal Jesús, de haber existido, nace en el seno de este pueblo y bebe de esta religión, pero su propuesta difiere en muchos aspectos: su mensaje se dirige a la humanidad entera, no solo al pueblo judío; asume aun mas que el Antiguo Testamento la idea dualista entre el mundo terrenal y un más allá al que se llega tras la muerte (ya sea en modo infierno o en modo cielo); su religión propone el amor como motor y la búsqueda espiritual como camino, aunque siempre sujeta a la obediencia dogmática.

En definitiva, el Dios de los cristianos pretender ser el mismo que el Dios de los judíos, pero las diferencias son más que notables, y esto se debe, en parte a la influencia de principios orientales y dualistas en Jesús o en sus primeros seguidores.

El caso es que el acuerdo entre los primeros seguidores de Jesús, a lo largo de los primeros cuatro o cinco siglos, fue escaso, surgiendo numerosas sectas, enfrentadas entre sí y que terminarán formando varias iglesias, entre las que finalmente se elevará altanera la Iglesia de Pedro y Roma. De algunas hemos hablado en esta sección, de otras vamos a hablar algo ahora.

Y es que entre estas diferentes sectas cristianas surge una sumamente interesante para nuestro propósito, encontrar los gérmenes del catarismo. Se trata de las corrientes filosófico-religiosas, llamadas Gnósticas, que acabaron siendo declaradas heréticas tras una etapa de cierto prestigio. Gnósticas por el griego “Gnosis” que quiere decir “conocimiento”.

De hecho, estas ideas son anteriores al cristianismo y beben de las culturas de Oriente Próximo. Tienen en común diferentes aspectos, aunque también muchas diferencias: Su carácter iniciático, por el cual ciertas doctrinas secretas del Cristo o el “ungido” estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados. Estos, mediante la experimentación introspectiva llegaban a verdades trascendentales, al conocimiento. Esto es lo que producía la salvación. Además tienen en común el carácter dualista del mundo, separado entre materia y espíritu: El mal y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser humano sólo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el espíritu. 

Sin duda los gnósticos bebieron de todas las fuentes dualistas que mencionamos en el primer capítulo de esta serie, así como de las propuestas filosóficas de Platón (dualismo materia-espíritu, su forma introspectiva de acceder al conocimiento superior), Sócrates (la gnosis vendría a ser la mayéutica socrática) o Pitágoras.

Pero hay algo más que influirá enormemente en los posteriores cataros: su peculiar cristología. Y es que, coherentemente con su versión dualista del mundo, no es concebible que Jesús pudiera ser un ser divino y tener un cuerpo material a la vez, puesto que la materia es impura y contamina. Por esto surge lo que se conoce como “doctrina del Cuerpo aparente de Cristo”, según la cual la Divinidad no pudo venir en carne sino que vino en espíritu mostrando a los hombres un cuerpo aparentemente material. Otras corrientes sostienen que Jesucristo fue un hombre vulgar que en la época de su ministerio fue levantado, adoptado por una fuerza divina. Otras afirman que la verdadera misión del nazareno era transmitir a los espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por sí mismas al liberarse de la materia. Otras enseñanzas proponían incluso que Jesús no era un ser divino.

Y es que es complicado casar las ideas dualistas de dos mundos separados (material-mal, espiritual-bien) con un hijo de Dios hecho hombre. De ahí tantas versiones y tantos problemas.

Por otro lado, los gnósticos, en coherencia con esta idea del mundo dual, consideran que el creador del mundo, de la materia, no podía ser Dios, sino un Demiurgo, un hacedor emanado de la divinidad que al multiplicar con su creación la materia, sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió.

Y en consecuencia, como condenan la materia, condenan el cuerpo. De ahí que fuese habitual en estas sectas el castigo y la martirización para, a través del padecimiento de la carne, contribuir a la liberación del espíritu, propugnando un modo de vida ascético. Aunque otros, en cambio, pensaban que lo mejor era “pasar” del cuerpo, liberándose de él mediante la introspección ascética. Incluso existían corrientes que, al igual que el platonismo y las filosofías orientales, creían en el retorno cíclico de las almas a la prisión de la materia a través de la reencarnación.

En definitiva se trata de una serie de doctrinas en las que la salvación no se consigue por la fe y la obediencia, solamente, sino por el trabajo y el esfuerzo, por la gnosis o el conocimiento introspectivo de lo divino que hay en nosotros, emanación del propio Dios.

Como veremos, todas estas ideas están presentes de alguna manera en los cátaros.

Mas info y fuentes por aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Gnosticismo, aquí:http://es.wikipedia.org/wiki/Demiurgo, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Iluminaci%C3%B3n_(conocimiento)

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