SABADO. Reunión de viejos amigos…



Les cuento que hoy tuve un día especial: un encuentro de amigos, de esos que nacieron entre guardapolvos y tizas.

Y una se queda con ese sabor dulce de travesura, griterío, risa cómplice y juegos de recreo.
No es que el tiempo se haya detenido, no es que mirásemos para atrás, no…es que vestidos de hombres y mujeres de ahora, con un álbum de fotos lleno de caritas de hijos, hijas y hasta nietos, hemos sido capaces de redescubrir la alegría casi ingenua de ser niños.

Y es que la vida nos pone corbatas, zapatos y tarjetas de doctor en el bolsillo…pero si escarbas con los dedos de lo auténtico, debajo de tanto equipaje, sólo estamos vos, él, yo, nosotros, los de siempre. Sí, un poco más ajados, un poco más serenos, un poco más ¿maduros?…no lo sé, todavía soñamos, todavía jugamos, todavía cantamos...todavía buscamos.

Es reconfortante advertir que en este mundo nuestro, tan hostil por momentos, tan magnífico de a ratos, hay rondas que giran y suenan eternamente, mano a mano, estrofa a estrofa, pasito a paso, corazón a corazón…

Nada más. Estoy muy feliz.

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