QUIÉN FUE A SEVILLA, PERDIÓ SU SILLA


Perpetrado por Oskarele

Esta curiosa expresión se suele emplear para referirnos a alguien que abandona durante un momento un lugar, objeto o cargo y que al regresar lo pierde. Por ejemplo, en un salón lleno de amigos, alguien se levanta para ir al baño, y al regresar su sitio en el sofá ha sido ocupado por otro que estaba en una silla. En definitiva, viene a justificar la pérdida de algún derecho, propiedad o privilegio por el simple hecho de haberlo abandonado de forma momentánea.


Pues bien, resulta que la expresión procede de un hecho histórico acaecido en el siglo XV, en tiempos de Enrique IV de Trastámara cuando fue nombrado arzobispo de Santiago de Compostela un sobrino de don Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla, Alonso de Fonseca y Acevedo, deán de la catedral de Sevilla.

Pero la cosa era complicada porque en aquellos tiempos había bastantes problemas en Galicia: el nuevo arzobispo quería recuperar los privilegios y propiedades que le habían sido usurpados a la Iglesia durante años por los señores feudales de allí. Esto produjo la rebelión de la nobleza local, que se decantó a favor del otro candidato a arzobispo, Luis de Osorio, hijo del conde Osorio de Trastámara, protagonizando continuas revueltas, en una de las cuales, en 1465, el prelado es encarcelado en la fortaleza de Vimianzo, en Noya (La Coruña).

Allí estará dos años preso, y finalmente es liberado a condición de que el arzobispo no pusiese pie en la diócesis durante un periodo no inferior a diez años.

Y es aquí donde se lía la cosa: el sobrino pide ayuda al tío, el arzobispo de Sevilla, y acuerdan, curiosamente, intercambiarse temporalmente las sedes, acuerdo que se lleva a efecto en 1467.

Pero dos años después, hacia 1469, Alonso I de Fonseca había logrado pacificar la archidiócesis de Santiago y borrar la condición impuesta a su sobrino de abandonar la diócesis. Así que se decide a volver a Sevilla para deshacer el trueque… pero el sobrino se negó. Alonso, indignado, clama al cielo y solicita incluso a Pío II la firma de una bula pontificia que obligara al sobrino a desistir de su actitud.

Finalmente tuvo que intervenir el propio rey Enrique, quien, para disuadirlo por la fuerza, ordenó la intervención armada de un ejército real al mando del Duque de Medina Sidonia, reduciendo a los partidarios del sobrino y ahorcando a los considerados como sus instigadores, entre ellos su sobrino.

El hecho hubo de ser popular, pues dio origen a esta expresión, aunque curiosamente cambiada respecto a la historia original, se ha cambiado la “de” por una “a”, puesto que, originariamente, hubo de decirse: “Quien se fue de Sevilla, perdió la silla”.

Curiosamente en algunos sitios este dicho continua, diciendo “... y quien se fue a León, perdió el sillón”, algo de origen popular y sin fundamento histórico que lo sustente.

Mas info y fuentes por aquí: http://www.gibralfaro.uma.es/dichos/pag_1561.htm, aquí: http://www.lasfrasesparahoy.com/rec/frorigen014.htm, aquí: http://www.fundacionlengua.com/es/quien-fue-sevilla-perdio-silla/art/148/ y aquí: http://bibliotecaiesfuentelucena.blogspot.com.es/2012/04/el-porque-de-dichos-y-refranes-quien.html

Imagen inferior: http://lamaldiciondeldiablolabrujayloschinos.blogspot.com.es/2010_07_01_archive.html

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada