PAULICIANISMO. DUALISMO CRISTIANO 1.0

Perpetrado por Oskarele

También en el área del Imperio Bizantino, como varias de las herejías que venimos analizando en esta sección, cobró fuerza hacia el siglo VII un movimiento considerado herético que caló especialmente entre los miembros de la pequeña iglesia de Armenia, aunque se extendería por buenas parte de Anatolia y los Balcanes y que con el tiempo desembocaría en los Bogomilos, a su vez emparentados con los posteriores cátaros. Se trata de lo que se conoce como “Paulicianismo” y vendría a ser una doctrina cristiana aunque con influencias paganas, gnósticas, maniqueas e islamistas. Veamos un poco su historia y su curiosa doctrina.

En primer lugar hay que decir que los datos que tenemos son pocos, escuetos y algo sospechosos, pues en su mayor parte los proporcionan quienes les condenaron, la iglesia de Roma (Aparece por primera vez en las actas del sínodo armenio de Duin en 719, uno de cuyos cánones prohíbe que nadie pase la noche en la casa "de los malvados herejes paulicianos”)

Su doctrina es sumamente interesante: el punto clave es la distinción entre el Dios que hizo y gobierna el mundo material y el Dios del cielo que creó las almas, el único al que se debe adorar. Esto se debe a que consideraban mala a toda la materia y por lo tanto el mundo lo era, así que no pudo ser creado por Dios. Esto, como veremos, los relaciona con los posteriores bogomilos y cátaros, pero también con los anteriores maniqueos y seguidores de Zoroastro.

En definitiva, con las corrientes dualistas.

Pero hay más: rechazaban el Antiguo Testamento, por un lado, pero también el nuevo, en parte, pues no creían que hubiese habido encarnación: Jesús, para ellos, era un ángel enviado al mundo por Dios, no Dios encarnado. Por lo tanto no creían ni en el bautismo ni en la eucaristía (no creían que hubiese muerto el nazareno, más que nada porque no creían que fuese humano, por la tanto el rito basado en su muerte no tiene sentido).

Por esto mismo no honraban la cruz y eran iconoclastas. Y creían un Nuevo Testamento versión 2.0, recortado a su gusto: rechazaban las cartas de Pedro, porque había negado a Cristo (tres veces) y siempre se referían al “Evangelio y Apóstol”, aparentemente San Lucas o San Pablo.

De todo esto podemos deducir que consideran que toda la jerarquía eclesiástica era mala, como también todos los sacramentos y el ritual. Su organización iba desde los lideres, autodenominados apóstoles y profetas, hasta los “compañeros-trabajadores” (synechdemoi) que formaban un consejo, y los “notarios” (notarioi), que cuidaban de los libros santos y mantenían el orden en las reuniones. Y sus templos no se llamaban iglesias, sino “casas de oración” (proseuchai).

Han sido descritos en varios estudios como sobrevivientes del primer y puro cristianismo, gente religiosa que se agarraba al Evangelio, que rechazaban supersticiones posteriores y que fueron groseramente calumniados por sus oponentes.

Su historia y su origen no están del todo claros, aunque se les encuentra por primera vez en la zona de Armenia alrededor del año 650. Se dice que el fundador fue un tal Costantino de Mananalis, que fundó la primera comunidad en Kibossa, cerca de Colonia (Armenia) hacia el 657. Este predicó durante casi treinta años y difundió la secta por toda la zona occidental de Asia menor, hasta que fue juzgado por herejía y condenado a muerte (por lapidación). Sus súbditos, como por ejemplo un tal Simeón (llamado Tito) enviado por el emperador Constantino Pogonato (668-85) a eliminar la secta pero que se convirtió a ella, también acabaron siendo condenados. Otro de sus seguidores fue un tal Pablo al que creen que se debe el nombre de la secta y también fue ejecutado. Pero además sufrieron la persecución de los musulmanes, que en otras ocasiones los respetaron, algo parecido a lo que pasó con el gobierno imperial bizantino, que a veces los protegía y otras los perseguía: Constantino IV y más aún Justiniano II, los persiguieron cruelmente, sin embargo, el primer emperador iconoclasta (León III) y sus sucesores) los protegieron.

Sea como sea, se mantuvieron activos durante los siglos VII y VIII y se alternaron persecuciones cono momentos de permisividad, como hemos visto. En los Balcanes, adonde fueron expulsados por el Imperio Bizantino, se cree entraron en contacto con otros grupos locales, derivando en la herejía de los Bogomilos, de la que posteriormente hablaremos y que, como hemos indicado, estaban vinculados a los famosos Cátaros, de los que también hablaremos... pronto.

Más información y fuentes por aquí: el libro “Herejes y malditos en la historia”, de Agustín Celis Sánchez (Ed. Alba Libros, 2006) y las Webs: http://ec.aciprensa.com/wiki/Paulicianos, aquí: http://www.iglesiapueblonuevo.es/index.php?codigo=enc_paulicianos, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Paulicianos y aquí: http://leerlabiblia.over-blog.com/article-los-paulicianos-92849632.html

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