HIEROFANIA


Hierofanía, del griego hieros (ἱερός) = sagrado y faneia (φαίνειν)= manifestar. Es el acto de manifestación de lo sagrado.

El término fue acuñado por Mircea Eliade ( filósofo rumano, historiador de las religiones y novelista ) en su obra Tratado de Historia de las Religiones para referirse a una toma de consciencia de la existencia de lo sagrado cuando éste se manifiesta a través de los objetos de nuestro cosmos habitual como algo completamente opuesto al mundo profano.

Para traducir el acto de manifestación de lo sagrado, Eliade propone el término Hierofanía, que es preciso, ya que se refiere únicamente a aquello que corresponde a lo sagrado que se nos muestra.
Las hierofanías pueden ser de forma simple o complejas. Las simples son cuando se manifiestan a través de objetos, tales como una piedra, un anillo, una espada o un río. Las complejas ocurren cuando estas se manifiestan mediante un complejo y largo proceso, por ejemplo, el surgimiento del cristianismo.

El simbolismo mitológico tiene también una dimensión hierofánica, en tanto puede ser portador de una singificación sagrada. De esta forma, símbolos y objetos arquetípicos se funden en una misma búsqueda: la búsqueda de lo supranatural.
Elaborar un diccionario de símbolos mitológicos es sin duda, una meta pretenciosa, porque en rigor, la alegoría mitológica, caracterizada por la ambigüedad, no admite una definición unívoca. He allí la verdadera riqueza de lo simbólico.

Es así que todo símbolo, aún cuando hayan sido usado por muchas tradiciones y su simbolismo, definido y revelado, subsiste siempre una dimensión personal e individual que le asigna a cada símbolo un significado único que cada uno habrá de descubrir de acuerdo a su propia historia.

Un ejemplo es el árbol. El respeto y la veneración por los árboles se halla muy extendido en todo el mundo. Son muchas las tradiciones en las que se habla del árbol de la vida. A menudo un árbol es el punto central y el eje del mundo, estableciendo un punto de unión entre el cielo y la tierra ya que echa raíces en el infierno y sus ramas se extienden hacia el cielo. Puede interpretarse como la lucha del hombre por alcanzar la perfección.

Otro, la serpiente. La serpiente es quizá la criatura más venerada, ya que encarna un gran número de fuerzas. De los relatos biblicos a los mesopotámicos, simboliza gran número de fuerzas. Se la relaciona con el mundo subterráneo y con las aguas primordiales como creadoras de vida. En las comunidades agrícolas también puede representar la fertilidad. Y su cambio de piel, la renovación e incluso la eterna juventud, tal como aparece en el relato de Gilgamesh.

Fuente: Wikipedia y http://mitosyleyendas.idoneos.com/
Imagen: El árbol de la vida. Gustav Klimt.

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