ENCADENADOS.

Perpetrado por Oskarele

Gobiernos nacionalizando bancos mientras esos mismos bankios embargan casas. Casas desahuciadas por bancos que dieron créditos sin medir el riesgo y que evaluaron el valor de esas casas sin tener en cuenta que el valor podría bajar. Casas que pierden su valor y que hacen que los dueños virtuales no pueden ni venderlas para salvar sus deudas con los bancos. Deudas que se convierten en eternas. Deudas que continúan tras los desahucios, atando de por vida a gente que ya no tiene su casa, y que posiblemente nunca tendrá otra. Casas cerradas de par en par. Gente que además ve como el trabajo se convierte en el vellocino de oro de la búsqueda cotidiana. Trabajo que nunca llega y nunca se encuentra, en parte porque esos bancos que embargan casas y que piden ayuda al estado, no prestan dinero a los empresarios pequeños. Currantes que no curran. Pequeños empresarios con ganas de dejar de serlo y de ser currantes que no curran. Pequeñas empresas que intentan ganarse la vida, pero que son exprimidas con impuestos, mientras que los grandes empresarios pagan cantidades ridículas en relación a lo que ganan. Grandes empresarios y millonarios de postín que prefieren invertir su dinero en especular en bolsa y en comprar países antes que en crear empresas que les proporcionan beneficios mucho menores. Beneficios que permiten vivir a cuerpo de Rey a unos pocos mientras los muchos, los nadie, cada vez son más pobres. El lujo convertido en derecho, el derecho convertido en lujo. Reyes campechanos que se rompen la cadera mientras cazan elefantes por el mundo, mientras su pueblo entra en barrena. Reyes campechanos que permiten a sus aun mas campechanos yernos robar a manos llenas sin informar a nadie. Yernos de reyes que pese a hincharse a robar no pisan el talego, mientras cualquier hijo de vecino entrado en desgracia se come dos años por robar una tienda. Justicia que de tanto no ser ha pasado a ser injusta. Jueces que se gastan presupuestos en putitas y en viajes a Marbella. Jueces que dejan de ser jueces por intentar juzgar a dictadores enanos fallecidos y a sus secuaces, camuflados. Dictadores fallecidos que pese al tiempo pasado y pese a lo hondo de la tumba, siguen vivitos y coleando en la mente de algunos y en los templos de otros. Templos que han perdido el sentido original de su profeta, que se han apartado de su gente y que sin embargo tienen la misma fuerza de siempre. Con la iglesia hemos topado, y seguiremos topando. Religiosos que osan llamar enfermos a los homosexuales mientras no hacen nada por enjuiciar a sus compañeros pederastas. Religiosos que claman por la familia y por la vida, cuando paradójicamente ellos mismos se castran y no tienen hijos.

Hijos de puta convertidos en políticos que se olvidan que el pueblo es quien les vota y quien les paga. Hijos de puta que ganan elecciones diciendo una cosa, para en cuanto las han ganado hacer lo contrario o más allá. Hijos de puta que recortan bienes y derechos sociales conseguidos a base de sangre y fuego para nacionalizar bancos. Rescates convertidos en préstamos cojonudos. Ruina convertida en brotes verdes. Esperanza convertida en “¿Qué pasará mañana?”. Miedo convertido en día a día. Circos remasterizados en Eurocopas. Pan transformado en hambre.

Hambre convertida en rutina. Futuro convertido en pasado. Fe convertida en mentira. Mentira convertida en realidad. Realidad convertida en desesperanza.

Desesperanza convertida en impulso, en acción, en reacción, en la profunda necesidad de crear un mundo nuevo. Que ya está bien. Que va haciendo falta.

Un abrazo, paloqueños.

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