DOLOR MANDIBULAR Y MALA POSTURA.


Habitualmente, cuando sufrimos alguna lesión o dolor en cualquier parte del cuerpo, acudimos a un especialista con el objetivo de que, después de una valoración, nos dé un diagnóstico y nos prescriba un tratamiento para remitir una serie de síntomas que a menudo dificultan nuestra vida diaria.

Pero, a veces, ese diagnóstico no describe una alteración exactamente en nuestro punto o zona de dolor, sino que hace referencia a una región corporal que se encuentra a distancia. Por ejemplo, podemos acudir al especialista por un dolor en una rodilla y él, después de una exhaustiva valoración, nos diagnostica que la causa de nuestro dolor se encuentra en la realización de un mal apoyo del pié. ¿Qué quiere decir eso? Que ante la aparición de un dolor determinado, la causa primaria que lo está provocando puede que no se encuentre allí. ¿Y eso por qué? Porque el cuerpo humano es una máquina que funciona de forma conjunta, de forma global, como un todo. De esta manera la alteración de un tejido u órgano en una determinada región del cuerpo puede fácilmente provocar alteraciones en otra, más próxima o más lejana.

Pero el cuerpo humano es una máquina inteligente y está construido para sobrevivir, para seguir adelante con las actividades de la vida diaria; de manera que lo que va a hacer para llevar a cabo su objetivo es compensar constantemente. Esas compensaciones van a ser las que a la larga van a provocarnos dolores y lesiones.
Nuestro sistema músculo-esquelético está formado por lo que llamamos cadenas musculares. Esto quiere decir que cada músculo de nuestro cuerpo tiene una función específica, pero que, al estar unido a varias estructuras del sistema (huesos, articulaciones….), su estado y su función va a estar condicionado por ellas. De manera que va a ser necesario un equilibrio entre todos ellos para que el cuerpo no se desequilibre y pueda funcionar óptimamente.

El día a día y estudios recientes, nos dicen que cada vez es mayor el tanto por ciento de la población que sufre problemas de mandíbula y que muy a menudo tienen una relación directa con una alteración de la postura corporal. En el 75-80% de los casos en los cuales se sufre dolor de mandíbula encontramos una alteración de esa postura.
Al igual que el hombro, el codo, la muñeca, la cadera, la rodilla o el pié, la mandíbula no es más que una articulación, y por tanto está formada por dos huesos (hueso temporal y hueso mandibular) que se aproximan entre sí a través de varios elementos que los unen y la estabilizan (músculos y ligamentos) con el fin de poder llevar a cabo la apertura y cierre de la boca, y por tanto, actividades tan básicas como hablar o masticar.

El equilibrio de la mandíbula (a la que técnicamente se le llama ATM – Articulación Témporo-Mandibular -) se puede romper por fenómenos dentales, traumatismos articulares o desequilibrio lingual, pero también se puede romper por tener una alteración del eje del cuerpo. El hecho de que el equilibrio se rompa no es motivo suficiente, en un primer momento, para que la mandíbula no se adapte; siempre lo hace frente a las nuevas condiciones. Pero cuando ya no existe esa capacidad es cuando pueden empezar a aparecer los primeros síntomas.

Cada vez más nos encontramos con población que sufre lo que se conoce como BRUXISMO, el cual se describe como un exceso de presión de un grupo de dientes sobre otro, llegando a provocar hiperpresión entre ellos, frotamiento y rechinamiento, en un movimiento mandibular que no es el de masticar y que principalmente aparece durante las horas de sueño.
Este bruxismo, que puede ser provocado por una mala oclusión dental y por diversos factores emocionales, es una de las principales causas del dolor mandibular, crepitaciones en la articulación y desgaste dentario.

Dado que el sistema muscular está organizado en cadenas de músculos, una alteración de posicionamiento dental, una pérdida de piezas dentales, una mala oclusión o un exceso de fuerza en el cierre de la boca…., puede provocar una alteración no únicamente en la articulación de la boca (ATM) y de todos los grupos musculares que la forman, sino que puede llegar a provocar dolor y lesiones de la columna vertebral, así como cefaleas (dolor de cabeza), acúfenos (ruidos o pitos en el oído) o otalgia (dolor de oído).
Cuando nos enfrentemos a esta situación va a ser muy importante encontrar la espina irritativa (¿quién es el responsable de ese dolor?); y una de las cosas en las que vamos a tener que prestar especial atención va a ser en la valoración de la postura de la cabeza en el espacio (postura).

Consecuencias sobre la ATM en función de la posición de la cabeza:

-Alteración de la posición de la mandíbula. Con la cabeza hacia atrás la mandíbula también se irá hacia atrás y con la cabeza hacia delante la mandíbula caerá.

-Alteración posicionamiento dental (desgaste dental, rechinamiento de los dientes) y lingual.

-Dolor mandibular

-Dificultad apertura de la boca

-Desequilibrio entre músculos anteriores y posteriores del cuello

-Dolor columna cervical (cervicalgia).

-Cefalea (dolor de cabeza).

-Sensación de mareo (inestabilidad)

-Irregularidad en el desgaste de la suela del zapato. Con la cabeza hacia atrás encontraremos más desgaste en la parte posterior del zapato; con la cabeza hacia delante encontraremos un mayor desgaste en la parte anterior del zapato.

-Molestias a nivel ocular

-Dolor columna lumbar (lumbalgia)

Siempre que suframos problemas de ATM debemos consultar con los especialistas que pueden ayudarnos a solucionarlos. El odontólogo puede hacernos una valoración revisando todas y cada una de las piezas dentales, valorar la oclusión e indicarnos si es necesaria la colocación una férula de descarga, una ortodoncia, etc…. Y un fisioterapeuta especializado en Disfunción Mandibular y en Reeducación Postural puede ayudarnos a reestablecer el equilibrio perdido por la descompensación de tensiones entre los músculos de la boca y los músculos del cuello, así como puede ayudarnos a recuperar el eje corporal.
Igualmente podrá indicarnos algunos ejercicios para que nosotros mismos aprendamos a relajar nuestra mandíbula así como ejercicios para recuperar la flexilibidad de la columna cervical.

Y fundamental...relajarse.

Fuente: Fisiolink.

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