CARRIE NATION, EL HACHA CONTRA EL ALCOHOL.

Perpetrado por Oskarele

El otro día os comentábamos por aquí algo sobre la famosa y fracasada Ley Seca (Ley Volstead, en realidad), que pretendió entre 1920 y 1933 erradicar el consumo de alcohol en los USA, prohibiendo la fabricación, venta y transporte de bebidas alcohólicas, aunque, curiosamente, no el consumo, que era considerado un derecho individual. Y también mencionamos de pasada un movimiento que durante el siglo XIX había luchado contra el empleo de bebidas alcohólicas, el Movimiento por la templanza, que no solo se desarrolló en los USA, sino también en Inglaterra, Australia, Canadá, Irlanda y Nueva Zelanda, aunque surge en los Estados Unidos a principios del siglo XIX. 


Pues bien, la Sociedad Norteamericana por la Templanza (American Temperance Society) se formó en 1826, y se benefició por el renovado interés que el país sentía por la moralidad y la religión. En 12 años llegó a tener 8.000 agrupaciones locales y más de un millón y medio de miembros.

Por otro lado, debido a la correlación entre el alcoholismo y la violencia doméstica, el Movimiento por la Templanza se vinculaba a menudo con otros movimientos por los derechos de la mujer.

A lo que vamos: en el extremo más fanático del movimiento se ubica Carrie Nation, la señora de la foto, una mujer que, hacha en mano (en la foto le acompaña una biblia), invadía tabernas y destruía las botellas que allí encontraba… y que se convirtió en símbolo de ese Movimiento por la Templanza yanqui. 



Resulta que la tal Carrie (nacida Carrie Amelia Moore), de Kentucky, comenzó a luchar contra los males del alcohol tras un desastroso primer matrimonio con un alcohólico (con el que tuvo una hija y que falleció un año después de divorciarse). Se casaría en segundas nupcias con David Nation (abogado y sacerdote de Texas), pasando a llamarse Carry A. Nation, lo que no deja de ser un juego de palabras bonico, ya que en inglés “carry a nation” se puede traducir libremente como “cuidar (guiar) a una nación”.

Pues bien, la señora, por cierto de una gran envergadura (1,82 m de estatura y 79 kg de peso), se convirtió en el azote de viciosos y alcohólicos durante los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX, convirtiéndose en un personaje tremendamente popular. La señora se describía a sí misma como “un bulldog que corre a los pies de Jesús, ladrando a lo que él rechaza” y afirmaba seguir órdenes divinas cuando atacaba los bares a base de hachazos y plegarias religiosas…



Entre 1900 y 1910 fue arrestada 30 veces por sus violentas irrupciones en los tugurios de Kansas y Missouri. La buena mujer pagaba las multas con el dinero obtenido con la venta de unos pins en forma de hacha, modelos a escala de aquéllas con las que imponía su ley de sobriedad y las ventas de hachas de mano como la que usaba en sus ataques… así como de donaciones que recibía…

Murió en Leavenworth, Kansas, Estados Unidos, el 9 de junio de 1911, siendo enterrada en una tumba sin nombre.

La Asociación de Mujeres Cristianas Abstemias erigió en su honor una placa que rezaba “Fiel a la causa de la abstinencia, hizo lo que pudo”…

Una década tras su muerte se impuso la Ley Seca

Su atribulada vida sirvió de argumento a una ópera en dos actos escrita por Douglas Moore en 1966.

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