¡QUE CALOR QUE HACE! ¿NO?


"Es llamativo cómo el “tiempo” funciona eficazmente como punto inicial de comunicación entre dos personas que se encuentran por primera vez, o de manera esporádica."

El clima es una especie de moneda universal para las conversaciones ocasionales. No descubrimos nada con eso. Pero es llamativo cómo el “tiempo” funciona eficazmente como punto inicial de comunicación entre dos personas que se encuentran por primera vez, o de manera esporádica.
Sucede invariablemente con taxistas, con los que están en la parada del colectivo/bus, con los papás que esperan la salida de los chicos de la escuela, o con el peluquero. Sea el frío o el calor, la lluvia o el viento, siempre habrá material de conversación.
Aunque uno sabe que esas charlas no van a llegar a nada, a veces sirven de guiño para iniciar una relación.

Árbol de variantes. Una vez que el “clima” abre una sesión comunicativa, aparecerá frente a nosotros un árbol de variantes sobre el mismo tema.
Una posibilidad es que comiencen a desplegarse los consabidos mitos meteorológicos. “Antes no hacía tanto calor”; “Esto es producto del calentamiento global”; “La contaminación hace que los inviernos sean menos fríos”; “Se viene el fin del mundo”.
Mientras la ciencia, con mucho esfuerzo, apenas si ha podido avanzar en la comprobación de las causas del cambio climático global, nosotros y nuestro remisero ya tenemos un veredicto definitivo sobre estos fenómenos.
Nuestras afirmaciones están basadas ya sea en impresiones lejanas, de nuestra niñez o juventud, o en algún episodio particular de calor o frío que esté sucediendo en ese momento. Pero eso no importa, mientras sirva para entretenernos en la peluquería, basta.
Cómo salir vestido. Una de las tantas ramificaciones que tiene este tema es su vínculo con las enfermedades. La variación en el clima (algo natural, por otra parte) obliga en forma periódica a revisar la forma en que uno saldrá vestido a la calle. Claro que eso ya es motivo para entablar un diálogo con un desconocido. “¡Qué tiempo loco! Uno ya no sabe cómo salir vestido a la calle”. “¡Así es! A la mañana hace calor y salís desabrigado. Pero a la noche refresca y después te agarrás un resfriado”.
La meteorología, así planteada, es un instrumento eficaz para “romper el hielo” en una comunicación informal. Estará en cada interlocutor lograr que ese vínculo alcance mayor o menor temperatura.

Juan Carlos Carranza.

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