… EN PARÍS.

Perpetrado por Oskarele

Esperemos que no nos pase como a los compañeros de la OTRA HISTORIA, censurados por Facebook por poner una imagen del tipejo este. Lo que no vamos a hacer es autocensurarnos. Así que aquí lo tienen, al austriaco este, responsable de uno de los fenómenos históricos más intrigantes y terribles de la historia, paseando al ladico de la Torre Eiffel. Veamos un poco la historia de esta imagen.

La cosa comienza el 10 de mayo de 1940, cuando los primeros panzers alemanes cruzan la frontera de Francia con la intención de invadirla. A primeros de junio ya habían tomado la capital francesa. Francia, finalmente capituló el 17 de junio y el armisticio, firmado en el famoso vagón de tren en el bosque de Compiégne (el mismo lugar donde los alemanes capitularon 22 años antes), entró en vigor el día 25.

Pero dos días antes, el 23 de junio,
Hitler se montó en un avión acompañado de varios secuaces (entre ellos Albert Speer), y se dirigió a la capital gala, donde les esperaban una comitiva de 5 Mercedes-Benz descapotables a las seis de la mañana. Así inició un tour por París, empezando por el edificio de la Ópera de Garnier, que se ve que le gustaba mucho y conocía bastante. Tanto que sucedió una curiosa anécdota: durante la visita le dijo al guía que faltaba una sala. Este le respondió que había sido sellada para su restauración. Entonces el Furher giró hacia atrás su cabeza y le dijo a Speer: “¿Veis que bien conozco este edificio?”


Desde allí fueron a la Madeleine, genial edificio de la época napoleónica, donde posó junto a sus colegas, y luego a la la plaza de la Concorde, donde, sin bajarse de los vehículos, se dieron una vueltecilla. Desde allí fueron pa los Campos Eliseos, hasta llegar al Arco del Triunfo donde Hitler visitó la tumba al soldado desconocido. Y luego fueron al Trocadero (que en su día fue el Palacio Chaillot), y donde se tomó la típica foto que todo el turista que va a Paris se hace con la Torre Eiffel al fondo (la podéis ver en el blog). Luego se dirigieron a la torre en sí, donde se hizo la foto que encabeza el artículo.

Después la comitiva tomó rumbo hacia Les Invalidés, lugar donde reposan los restos de Napoleón Bonaparte. Según Heinrich Hoffman, al salir Hitler del edificio dijo: "Este ha sido el momento más grande y hermoso de mi vida".

La ruta siguió por varios sitios más: el Louvre, Notre Damme, los Jardines de las Tullerías, Montmatre, la Basilica del Sacreé Coeur…

Tras esta última parada, y tras tan solo 3 horas de visita, Hitler se dirigió de nuevo hacia el Aeródromo de Le Bourget para pirarse… Se podía haber estrellado, leche…



Mencionar como curiosidad que cuando terminaron la visita a las 9, Hitler le dijo a Speer: “Poder ver París ha sido el sueño de toda mi vida, no puedo expresar todo lo feliz que soy al ver cumplido este deseo”

Hitler nunca más regresó a París, pero aquella misma noche le comunicó a su arquitecto que debía acelerar los trabajos sobre el nuevo Berlín, ante cuya grandiosidad debería palidecer la capital francesa. “¿No es verdad que París es hermoso? Pero Berlín deberá superarla en belleza, cuando hayamos terminado París quedará en una segundo lugar.” Le dijo a Speer aquella noche. 


Aquí os dejo un video en el que podéis ver la movida en acción y en color:


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