EL MIJO EN LA DIETA.


El mijo es otro de los cereales muy interesantes para el consumo humano. Hoy en día parece aceptado que la utilización del mijo como alimento humano arranca en el África tropical, desde donde se extiende a India y China, donde ha sido una de las bases de la dieta desde hace varios miles de años.
El mijo es una gramínea que se adapta muy bien a las bajas lluvias y a suelos de mala calidad y se puede almacenar fácilmente durante algunos años, lo que lo hace muy recomendable en determinadas regiones. Así, se ha convertido en un alimento fundamental para muchas de las sociedades más empobrecidas de África.
Aunque se cultivan muchas clases diferentes de mijo a lo largo y ancho del mundo, son el mijo perla, el mijo coracán y el mijo proso los más cultivados. India, China, Nigeria y América del Sur son las principales regiones productoras de mijo el mundo.
A pesar de presentar un contenido nutricional, como ahora veremos, muy adecuado para la alimentación humana, buena parte de la producción mundial de mijo se utiliza como cultivo protector de otros cereales o del suelo, como forraje, como alimento para aves o para producir etanol para los vehículos. Recordamos que los cereales son la base de las pirámides alimenticias propuestas por las instituciones en la mayor parte de los países y la conveniencia de consumir siempre los granos integrales.

PROPIEDADES DEL MIJO
Es relevante señalar que los valores que se indica a continuación pueden ser utilizados como referencia pues las composiciones varían dependiendo del tipo de mijo y de sus condiciones de cultivo.
-El mijo contiene un 11% de proteínas, más que trigo, arroz o maíz, siendo más alto su contenido en lisina así como en metionina y cistina.
-El mijo es un cereal muy energético, de los que más junto con la avena, con más de un 65% de contenido en hidratos de carbono, proporcionando 350 calorías, aproximadamente, por cada 100g.
-El mijo contiene algo más de un 3% de grasas, de las cuales el 4% está presente en forma de ácido linoleico.
-El mijo es un cereal muy rico en hierro y en magnesio. Un consumo de 60 gramos de mijo aporta el 40% de las necesidades diarias de hierro y el 30% de las de magnesio. Contiene, además, cantidades no despreciables de otros minerales como calcio, fósforo, potasio, sodio, cinc y manganeso. Su contenido en magnesio contribuye a la absorción del calcio.
-En cuanto a las vitaminas, el mijo presenta un contenido muy bajo en vitamina B3, lo que puede ser un problema si la dieta se basa en exclusiva en este cereal pero es un tanto irrelevante si la dieta incluye otros tipos como arroz, trigo o avena. Su contenido en vitaminas B1, B2 y B9, por contra, es mucho mayor que el de otros cereales.
-El mijo no contiene gluten, aunque tiene poder aglutinante. No es panificable, por tanto, pero se utiliza para tortas o budines.

Por su alto contenido en hierro es recomendable el consumo de mijo en casos de anemia, calambres musculares, debilidad o en mujeres embarazadas.
El ácido silícico presente en el mijo ayuda a estimular el esmalte dental, cabello, uñas, piel y el tono intestinal.
Distintas ramas de medicina natural consideran al mijo un alimento anti-estrés, revitalizante, diurético y digestivo así como adecuado para el funcionamiento de bazo, estómago o páncreas.

Crece en climas secos y es un sustituto eficaz del arroz, de gusto suave, lo que permite usarlo junto a otros ingredientes que realcen su sabor.

Se lo consume pelado y como muchos cereales, se beneficia de un tostado previo, que puede realizarse en seco, en la misma olla de cocción. Luego se añaden tres partes de agua por cada una de mijo, se tapa y se pone a hervir a fuego lento durante unos 45'. Durante los últimos 5 o 10' se quita la tapa y se deja evaporar todo el líquido sobrante para que los granos queden sueltos. No se ha de remover más de una vez y mejor con tenedor, por el riesgo que el grano se rompa demasiado y quede gomoso. Resulta ideal cuando se quieren preparar budines o convertirlo en masa base para pizzas, tartas o milanesas. También se lo puede conseguir en forma de harina, utilizándolo para la preparación de panificados, panqueques, fainá ó como reemplazo de sémolas y polentas.

Les doy una receta sencilla:

Guisado de mijo y lentejas:
3 tazas de mijo cocido, 1 taza de lentejas cocidas (una lata), 2 cucharadas de aceite de oliva, 3 dientes de ajo picados, 1 cebolla picada, ½ cucharadita de cardamomo molido, ½ cucharadita de canela molida, 2 hojas de laurel, sal marina, pimienta opcional.
Freír el ajo y la cebolla en una cacerola. Añadir el resto de los ingredientes, mezclar y cocinar 15’ a fuego suave. Se puede acompañar con ensalada de hojas verdes (rúcula, berro, achicoria, diente de león, lechagas, etc) Y queda una comida completa.

Fuentes: http://alimentacionadecuada.blogspot.com.ar/2011/03/propiedades-del-mijo.html
http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=627
http://www.prama.com.ar/alimentos_saludables/mijo.htm

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