UN GRAN DESPLIEGUE POLICIAL…


Perpetrado por Oskarele

Uno tiene sus debilidades. Y entre las muchas que tengo está mi insana afición por ver las noticias en televisión. Insana porque hay veces que me las creo. Insana porque casi nunca me las creo. Pues bien, este mediodía, entre cucharada y cucharada de lentejas con chorizo, me he quedado perplejo ante una de esas noticias que te sueltan en toa la boca y que para el espectador poco avispado pasan sin pena ni gloria. La cosa venía a ser algo así: las fuerzas de seguridad del estado (españó) han montado un enorme dispositivo compuesto por 50 agentes de la policía local de nosemubiendondedelponientespañol, así como decenas de vehículos, en una zona de fiesta bacalaera (música electrónica, pastillas de colores, noche y desenfreno), con la intención de pillar a todo el que puedan en posesión de sustancias estupefacientes ilegales.

Tras seis horas de control antidrogas, las fuentes policiales se enorgullecen del enorme éxito obtenido: se han registrado a 300 personas en 53 vehiculos interceptados. De estas, 18 han sido sancionadas civilmente por posesión (multas entre 400 y 600 pavos, según la droga y la cantidad), y una por conducir bajo los efectos de algo de esto que se meten. Todo un éxito, proclamaba orgulloso el jefazo de los 50 estos.

Y digo yo ¿50 agentes movilizados para sancionar a 18 personas? Menudo exitazo. Esto es sin duda un hito en la historia de la lucha contra el narcotráfico en este país. ¿Qué demonios es esto? ¿Por qué esos medios no se emplean para hacer redadas en los barrios y en los puntos en los sitios en los que el que quiere saber sabe que pasan droga? ¿Merece la pena esa movilización para semejante mierda de resultado? ¿Por qué le dedica el telediario 4 minutazos (un diez por ciento de su tiempo), a un alijo de droga que no supera lo que se mete en una noche Pocholo Martinez Bordiú? O, por último, ¿De verdad consideran que es un éxito contra la drogadicción joder a 18 chavales poniéndole una multa que no podrán pagar la mayoría, seguramente por no tener trabajo? ¿Cómo considerar, pues, las toneladas que, por otro lado, se venden y difunden de drogas varios ante la miopía de las fuerzas de seguridad que mira al consumidor para no ver al que vende?

En fin, una vez más, un genial cachico de cotidianidad de esta España nuestra.


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