SUBCONTRATACIÓN PEDAGÓGICA.


Por Fulgen García.

La Federación de Asociaciones de padres y madres de niños y niñas franceses y francesas (FCPE) ha pedido una quincena de reflexión en la que los susodichos vástagos y vástagas no hagan los deberes, las tareas que sus profesores y profesoras les mandan desde el aula o la clase para que hagan en la casa o el hogar. Argumentan los padres y madres que los niños y niñas pierden el tiempo haciendo los ejercicios o las tareas y que se fomentan las desigualdades y se crean dos grupos: el de los y las que han recibido ayuda o apoyo en casa y el de los y las que no. (Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/mayor-asociacion-padres-francia-convoca-huelga-deberes-1589403 , lunes 26 de marzo de 2012).

Esta soplapollez me parece estar a la altura de la del lenguaje políticamente correcto que, desde hace años, asola los medios de comunicación y la vida pública de este país. Así que no me extrañaría nada que, en breve, adoptaran algunas asociaciones de padres esa misma política. Analicemos la noticia frase a frase, ya que creo que hay varias verdades ocultas o, al menos, obviadas, en la redacción y difusión de la misma.

“Consideran que las tareas no son útiles y fomentan la desigualdad”: esta afirmación la hacen los padres basándose en que no todos los alumnos pueden tener apoyo o ayuda en casa y, por tanto, la calidad de la tarea desarrollada puede ser diferente. O sea, que reconocen de manera explícita que no todos los padres tienen tiempo para sus hijos, y que de la educación se encargue el colegio. Aberrante. Desligan en su totalidad la co-responsabilidad que es entre padres y centro formativo la educación y la formación de los futuros trabajadores y dirigentes del país. Y reconocen que no han conseguido, pese a tener una de las jornadas semanales más cortas de Europa, conciliar vida familiar y laboral.

“Presuponen que si sus hijos no han entendido la lección en el colegio no la van a entender en casa.” La segunda parte de esa sentencia es que ellos no van a utilizar su tiempo en explicar a su hijo lo que no hayan entendido en el colegio, así que el docente ha de aplicarse más y mejor: el niño tiene que llegar a casa totalmente educado, no ha lugar a usar el tiempo paterno. No van a dedicar sus conocimientos, experiencia o dinero en ayudar a su hijo. ¿Pero sí sus recursos económicos en comprar videoconsolas?

“Subcontratación pedagógica”. Según esta Federación de Asociaciones, el mandar tareas para hacer en casa es una forma de subcontratación pedagógica que fomenta los conflictos domésticos entre padres e hijos. Esto me lleva a recordar mis años de estudiante (muchos), en los que fui profesor particular de apoyo de unos cuantos niños problemáticos a los que sus padres (con una más que escasa formación) pretendían elevar en la vida mediante una educación sólida y la ayuda que ellos no podían ofrecer. Según esta Federación esta tarea sería inútil, pero yo me pregunto si el niño no es capaz de avanzar en clase y no ha de realizar tareas, ¿qué va a ser de él? ¿Se le excluirá o se le internará en algún centro de ecuación especial?

Al terminar de leer la noticia he recordado las horas pegado a los libros y a los apuntes después de las clases, entre las actividades extraescolares y la cena. Cuatro o cinco horas diarias a añadir a las ocho de clases. Pero no lo aborrezco ni lo repudio. Esas horas me ayudaron a leer a escondidas tebeos, libros, cuentos, revistas, a escuchar música. A pedir ayuda y conocer extraordinarios profesores y mejores personas. No soy un líder social ni político ni nada que se le asemeje. Pero tengo cierto criterio, me gusta estudiar y leer y considero que el tiempo mejor invertido es el dedicado a crecer como persona. Y eso es gracias a que tuve que hacer deberes y tareas en casa, y a que me ayudaron a realizarlas cuando no pude. Démonos cuenta de que la formación no es responsabilidad exclusiva del centro educativo. Démonos cuenta de que tener un hijo es una tarea formativa para ambas partes de por vida. Y dejémoslo estar como está.

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