SOCIEDAD LIQUIDA.


En la actualidad, vivimos una época de posmodernidad denominada "sociedad líquida" por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman.

En ella, lo "líquido" es sinónimo de lo superfluo, pasajero, efímero, superficial y vacío.

Esta sociedad propone una serie de antivalores que podríamos llamar "el mal de los ismos": el individualismo, el egocentrismo, el hedonismo, el consumismo, el materialismo y el exitismo, entre otros.

La sociedad actual nos propone también una modalidad tipo zapping en el vínculo interpersonal. Diversión y aburrimiento son patrones de esta sociedad del maniqueísmo, donde todo se mide en términos de éxito o fracaso.

Por su parte, la sociedad del esteticismo nos propone ser jóvenes bellos y eternos, como si la sabiduría y la experiencia fueran una mala palabra. Entonces, las empresas piden profesionales con másters, doctorados y amplia experiencia laboral. pero que tengan 23 años.

A su vez, tenemos la sociedad ing: la del pearcing para ser siempre joven, la del scouting para ser modelo, la del casting para ser famoso, la del lifting para las arrugas, la del marketing para vendernos cómo debemos ser.

El tabú de la sociedad del velocímetro, donde importa solo la celeridad, es hablar de los afectos y demostrar nuestras emociones. En la era de las comunicaciones, vivimos la paradoja de perder cada vez más el encuentro personal profundo.

Hace poco leí una encuesta en la que se le preguntaba a la gente cuál era su mayor temor. La respuesta que ocupó el primero puesto no fue la enfermedad, la muerte, la tercera guerra mundial o un desastre natural… fue la soledad.

Arturo Clariá, psicólogo y educador.

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