SIN SENTIDOS.

Perpetrado por Oskarele

Imagina que de pronto pierdes el olfato. Y a la vez que tú, toda la humanidad. No sería algo realmente grave ni estaría en peligro tu vida ni la de los que te rodean. Pero perderías muchas cosas: no podrías volver a percibir el maravilloso olor de un café recién hecho, ni el olor que desprende tu pareja cuando te abraza, ni el olor de una flor cuando se abre. Pero tampoco podrías notar en todo su esplendor el olor de las comidas, ni tu propio olor corporal, ni el de los que te rodean. Ni el jabón, ni la colonia, ni la lejía, ni la contaminación, ni el olor a nuevo de los libros nuevos, ni el olor de algo podrido, o de algo picante o de algo acido.

Solo te quedaría el vago recuerdo, almacenado en tu memoria, de todas las cosas que habías olido antes. Pero no podrías almacenar olores nuevos, ni saber si hueles peste, ni te darías cuenta si has pisado un excremento o si se está pegando la comida. O si se ha metido fuego en tu casa.

Aun así, podrías seguir viviendo, con algún que otro problema, pero viviendo. Al fin y al cabo, la vida se abre camino. 

Pero imagina ahora que pierdes también el sentido del gusto. Y a la vez que tú, toda la humanidad. Al perder el gusto pierdes el sabor. No notarías ni lo dulce, ni lo salado, ni lo acido, ni lo amargo, ni lo soso, ni lo picante. No podrías volver a saborear un buen entrecot de ternera, ni usas sardinas asadas, ni un bocata de jamón, ni una sopa de verduras, ni un tomate recién cortado con sal, ni podrías deleitarte con el sabor de un buen vino o un buen whisky, o de una paella, o del sushi, o de unos callos a la madrileña. Ni podrías volver a notar el sabor de un beso con tu pareja, o el sabor a salado del sudor de su piel. Ni siquiera podrías saber la temperatura de aquello que comieses.

Como en el caso anterior, aun así, podrías seguir viviendo, con algún que otro problema, pero viviendo. Ambos sentidos, el gusto y el olfato están relacionados (son sentidos químicos), pero no son imprescindibles para poder vivir medianamente bien. Y al fin y al cabo, la vida se abre camino.

Pero sigue imaginando. Imagina ahora que, además del gusto y del olfato, también pierdes el oído. Y a la vez que tú, toda la humanidad. No podrás volver a escuchar a tu pareja despertándote cuando te quedes frito en el sofá, ni el ladrido del perro avisando de que viene alguien. No podrás volver a escuchar las voces de los actores de las películas, ni las de los cantantes. Ni podrás volver a disfrutar con las canciones de los Beatles. Ni de Queen, ni de los Creedance, ni de Led Zepelin. Ni de Joaquin Sabina. Pero tampoco oirás a un coche que te pita porque está a punto de atropellarte, ni una ambulancia que viene, ni un ladrón que entra, ni la alarma del despertador, ni alguien pidiendo auxilio. Eso sí, te ahorrarás escuchar a los políticos.

Como en los casos anteriores podrás seguir viviendo. Pero las consecuencias serían muchísimo mayores que las de las anteriores perdidas sensitivas. Recuerda que no solamente tú has perdido el gusto, el olor y el oído, sino que también los han perdido todos los que te rodean. ¿Cómo avisar a un ser querido de que, por ejemplo, tenga cuidado con ese coche que se ha saltado el stop? ¿Cómo ir de compras, o ir al cine, o un bar? ¿Cómo volver a decirle te quiero a tu pareja? ¿O que tu pareja te lo diga a ti?

Pero aun podrás seguir viviendo. Malamente, con un cambio brutal en hábitos, costumbres y acciones cotidianas. Pero podrás seguir pa’lante. Y al fin y al cabo, la vida se abre camino.

Imagina ahora, puesto a imaginar, que además de perder los tres sentidos estos, pierdes la vista…



Pues bien, todo esto que os he comentado viene a ser lo que pasa (sin espoilear demasiado), en una estupenda película, aun no estrenada en España (y dudo que se estrene, en todo caso directamente en DVD, aunque esta por ahí pa descargar en páginas de “esas”). “Perfect sense” se llama. “Sentido perfecto”. Y es una peli dirigida por un tal David Mackenzie, hasta ahora no demasiado desconocido (y tampoco creo que lo sea demasiado a partir de ahora), y protagonizada por un estupendo Ewan McGregor (como siempre) y la bella Eva Green.

La peli habla de esto que os comentaba: de una pandemia que va, uno a uno, eliminando los sentidos de la gente, con el añadido de que entre pérdida y pérdida se producen crisis depresivas o de ira entre los humanos. Una peli apocalíptica y terrible, pero realista y seria en el planteamiento. Sin grandes efectos ni efectismos. Consigue lo que pretende: conmover y arrastrar al espectador a una durísima empatía para con los personajes que están padeciendo el tremendo drama. Consigue eso que os he propuesto al principio, que imaginemos como nos comportaríamos nosotros mismos si de pronto pasase eso. Si de pronto no pudiésemos ni oler, ni saborear, ni oler, ni ver…

En fin una gran película, aunque posiblemente más por lo que cuenta que por como lo cuenta. Una película existencialista. Altamente recomendable.

Más datos por aquí:
TÍTULO ORIGINAL Perfect Sense
AÑO 2011
DURACIÓN 88 min.
DIRECTOR David Mackenzie
GUIÓN Kim Fupz Aakeson
MÚSICA Max Richter
FOTOGRAFÍA Giles Nuttgens
REPARTO Ewan McGregor, Eva Green, Connie Nielsen, Ewen Bremner, Stephen Dillane, Denis Lawson



Mas info por aquí: http://www.filmaffinity.com/es/film572486.html, aquí:http://www.imdb.com/title/tt1439572/, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Perfect_Sense, aquí: http://www.blogdecine.com/trailers/perfect-sense-con-ewan-mcgregor-y-eva-green-trailer-y-cartel y aquí el trailer:http://www.youtube.com/watch?v=iexMJrBzZtA

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