ROSTROPOVITCH Y LA CAIDA DEL MURO

Perpetrado por Oskarele

Durante 28 años un muro separó Alemania en dos, además de separar Berlin, separar amigos y separar familias. Tras la 2ª G.M. Berlín quedó dividida en cuatro cachos: soviético, estadounidense, francés e inglés. Unos años después, en 1949, los tres sectores occidentales (estadounidense, francés y británico) pasaron a llamarse República Federal Alemana (RFA) y el sector oriental (soviético) se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA). Berlín quedó dividida entre estos dos nuevos países, y se crearon 81 puntos de paso entre las dos zonas. Pero claro, la economía de la zona soviética estaba totalmente jodida, y el flujo migratorio era constante. Así que el gobierno de la RDA decidió en 1961 crear un muro para evitar esta migración masiva (aunque la versión oficial era que se hizo para prevenir la entrada de “elementos capitalistas y fascistas”)


Así se acabó levantando un terrible muro de hormigón y acero, de entre 3 y 4 metros de altura, y que se extendía a lo largo de 45 kilómetros que dividían la ciudad de Berlín y 115 kilómetros que separaban a la parte occidental de la ciudad del territorio de la RDA. 

Desde entonces y hasta su caída más de 3.000 personas fueron detenidas por intentar pasarlo y entre 100 y 270 murieron (las cifras no están nada claras). Lo cierto es que la ultima muerte fue el 5 de febrero de 1989.

Hasta que finalmente cayó en 1989. 


El motivo principal fue la apertura de fronteras entre Austria y Hungría en mayo de ese año, ya que cada vez más alemanes viajaban a Hungría para pedir asilo en las distintas embajadas de la República Federal Alemana. Este hecho, motivó enormes manifestaciones que llevaron a que, el 9 de noviembre de 1989 el gobierno de la RDA afirmara que el paso hacia el oeste estaba permitido.

Ese mismo día, miles de personas se agolparon en los puntos de control para poder cruzar al otro lado y nadie pudo detenerlos. 

Y los ciudadanos berlineses, de uno y otro lado, comenzaron a destruirlo. El virtuoso del violoncelo Mstislav Rostropovitch, que había tenido que exiliarse al Oeste, dos días después de la apertura del Muro, el 11 de noviembre, interpretaba delante de sus ruinas (la gente todavía lo estaba demoliendo) la suite número 2 para violonchelo de Johann Sebastian Bach.

La fotografía de esta anécdota se hizo célebre



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