LOS PERROS NO VAN AL CIELO.


¿Cuántas vidas vivimos?, ¿cuántas veces morimos? Dicen que todos perdemos 21 gramos en el momento exacto de la muerte, todos. ¿Cuánto cabe en 21 gramos?
¿Mi alma será más pesada que la tuya? Digo…por los pecados…;)

El Dr. Duncan MacDougall de Haverhill, Massachusetts, fue quien postuló que el alma tenía que ser algo material, por lo que tenía que tener una masa medible. ¿Pero cómo se puede pesar el a priori despreciable peso del alma en un cuerpo humano? Pues tan simple como esperar al momento exacto de la muerte y comprobar el peso que pierde el cuerpo.
Para ello MacDougall creó una cama especial sujetada a una báscula la cual calculaba el peso de los que se posase sobre ella con una precisión de centésimas de onza (0,28 gramos).
El experimento fue llevado a cabo en el año de 1901 en un hogar de ancianos, en donde logro pesar seis ancianos enfermos de distintas enfermedades: cuatro con tuberculosis, uno con diabetes y otro con una enfermedad no determinada.

Pero ¿cómo pesar algo inmaterial, como el alma? Entonces el supuesto era que el alma si tenia una manifestación material.

Seis años más tarde, en abril de 1907, el Dr. MacDougall publica sus resultados en la revista American Medicine con el título: “El alma: hipótesis relativa a la sustancia del alma junto a una evidencia experimental de la existencia de dicha sustancia”.
Según decía el artículo el estudio fue llevado a cabo con 15 perros obteniendo una masa nula para sus almas, algo que difería de forma radical con lo sucedido en los experimentos con personas y encajaba a la perfección con la creencia de la época. Las personas tienen alma, los animales no.

Los resultados publicados fueron que el alma pesaba 21 gramos, sin embargo el propio MacDougall, pese a publicar su conclusión añadió que el experimento debería repetirse en un número mayor de sujetos para que el peso real del alma pudiera determinarse de forma más precisa.

Luego de esta publicación el Dr. MacDougall se dedicó a intentar ver el alma mediante rayos X, diciendo haberla visualizado en 12 sujetos en el momento de su muerte.
Desde su publicación, la hipótesis y experimentación llevadas a cabo por MacDougall fueron rechazadas rotundamente por la comunidad científica.

Extraído de yalosabes.com

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