LA MANDRÁGORA.


Perpetrado por Oskarele

La Mandrágora fue un bareto de la Cava Baja Madrileña. Hoy en día no existe, pero es sumamente conocido por ser el lugar donde tres tipos con barba, Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez, grabaron el famoso disco homónimo, en directo, con copas cayéndose y risas sonando, mientras Madrid se llenaba de crestas y pelos de colores en pleno boom de la Movida. Ellos en cambio, entre risas, whiskys, canciones y canutos, se lo pasaban bien criticando todo y a todos. Esta es la historia de la Mandrágora, disco, grupo y local.
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La cosa empezó por Sabina. En 1977, con 28 años y recién muerto Franco, regresa de su autoexilio en Londres (por motivos políticos) el cantautor ubetense, y entre hacer la mili, casarse, escribir canciones y cantar poesías se le va el tiempo. Al año siguiente, 1978, graba su primer disco, “Inventario”, una obra muy del rollo canción protesta, escrita durante el último año en Londres. Pero aquí, en España, Sabina cambia, y de cantautor cariacontecido pasa a currarse su más conocido papel cínico-vividor. A medias sigue andando a día de hoy.

Pues bien, Sabina comenzó a patearse los locales de Madrid haciendo conciertillos, con un show que se anunciaba con la coletilla de “canción poético-festiva-erótico-vecinal”. Uno de estos locales fue el bar La Mandrágora, como hemos dicho, en la Cava Baja Madrileña, en el barrio de La Latina. Y poco después invita a un colega, Don Javier Krahe, madrileño, algo mayor que Sabina, un cantante a medias entre Leonard Cohen y George Brassens, pero con una pluma para escribir versos y canciones impresionantes. Sabina y Krahe se habían conocido en otro garito, La Aurora, y ahora unas veces en solitario, otras juntos, comenzaron a tocar en la Mandrágora. El propio Krahe lo recuerda así: “Fue una casualidad. Yo había empezado a cantar en el Café La Aurora, de Madrid. En noviembre de 1977 Sabina me llamó para que lo acompañase a cantar en La Mandrágora, para hacer bulto”. Al poco descubrirían que la asociación Krahe-Sabina es un filón lucrativo, a la par que enormemente creativo. 


Y poco después se une al grupo el tercero en discordia, Alberto Pérez, que tenía 27 años por entonces (1978) y que era amigo de Krahe desde unos atrás: se conocieron en Sigüenza, Guadalajara, localidad natal de Alberto, que fue, curiosamente, el que enseñó a Krahe a tocar la guitarra. Pues bien, cuando comenzaron a tener exitillo en La Mandrágora, Krahe decidió llamar a su colega de Sigüenza, pues podía apartar un aire mas romántico y sentido al por entonces dúo de canallas. Además era mucho mejor músico que los otros. Y mejor cantante. Aunque ya sabemos que ni Krahe ni Sabina brillaron por como cantaban, sino por como cantaban. Y sigue siendo así.

Los tres juntos triunfan en La Mandrágora. Llenan el sótano de aquel bar cada vez que tocan. El famoso periodista y presentador, por aquel entonces, Fernando García Tola acude al garito y decide invitarlos a su programa “Esta Noche”, de TVE. El éxito llega a oídos de alguien de la CBS, que conocía a Sabina ya que había intentado venderles su segundo disco, recién salido con Epic/Ariola, “Malas compañías” (1980) y que incluye obras maestras como “Pongamos que hablo de Madrid” (tema que hizo famoso un par de años antes Antonio Flores) o “Calle Melancolía”.

Mientras nuestros protagonistas comienzan a patearse otros locales y otras ciudades, llegando incluso a tocar en el Teatro Salamanca de Madrid, los de la CBS, encantados con el espectáculo que ofrecían estos tres calaveras y con las reacciones del público, les ofrecen grabar algo. Pero no en estudio, sino en directo, allí mismo, en La Mandrágora. 

Así en 1981 se graba y publica este maravilloso disco, con trece temazos, unos de Krahe, que homenajeó al genial cantautor francés Georges Brassens interpretando versiones de sus canciones (“Marieta” o “La tormenta”) y reflejando su increíble estilo propio y sus peculiares letras que se convertirían en clásicos (“La hoguera”, “Un burdo rumor”, “Villatripas”, “Nos ocupamos del mar” o “El cromosoma”); otros de Sabina, como la ya conocidísima “Pongamos que hablo de Madrid”, “Pasándolo bien” y “Círculos viciosos”, también presentes en su disco “Malas compañías”, y la maravillosísima “Adivina, adivinanza”. Alberto Pérez no compuso ninguna, aunque canta en “Un Santo Varón”, “Mi ovejita Lucera” (con Sabina), “La tormenta”, “Nos ocupamos del Mar” y “Círculos viciosos”, también con Sabina. 



En definitiva, un disco histórico en el panorama musical español.

Poco después, a principios del 82, Alberto Pérez se escinde, retirándose a su Sigüenza natal a cuidar de una granja (aunque seguirá haciendo sus cosillas en el mundo de la música). Sabina y Krahe continuaran tocando, acompañados de vez en cuando por la vocalista Teresa Cano, vieja conocida de ambos. La ausencia de Pérez no variaría gran cosa el tirón que tenían, pues si bien éste aportaba humor e interpretación al espectáculo, en Sabina y Krahe se sustentaba el peso de las actuaciones.

Y finalmente se rompió el grupo. Krahe recuerda, años después, lo que pasó: “Aquello consistió en una juerga de 3 años y ya está. Una juerga entre amigos. Bueno, duró 2 años con 3 personas, y sin peleas o disputas, salvo al final, al día que lo dejamos. Son cosas que suceden. Ocurrían cosas con Sabina y yo dije “adiós y muy buenas; deshacemos esto”. Pero nada más.”



Y efectivamente fue algo así. La cosa se rompe, pero de mutuo acuerdo, sin malos rollos. De hecho Krahe y Sabina seguirán siendo colegas y colaborando en alguna que otra ocasión. Aunque por desgracia sus carreras no han ido en paralelo en cuanto a éxito: Krahe ha grabado numerosos discos, pero nunca ha tenido una popular excesiva (en parte debido a problemas políticos e ideologicos). Sabina, pues ya lo sabrán ustedes… triunfó.

Como curiosidad y para terminar, decir al respecto de este genial disco, La Mandrágora, que muchos de ustedes conocerán, que existe otra grabación de aquellos míticos conciertos (fácil de encontrar por internet al que sabe buscar), llamada “Piratas en La Mandrágora” y que fue realizada por el periodista y cantautor Joaquín Carbonell en 1981, aunque nunca llegó a ser editada. Incluye los siguientes temas, con algunos cambios respecto a la otra grabación: “Un burdo rumor” (Joaquín Sabina), “El cromosoma” (Joaquín Sabina), “Mi ovejita Lucera” (Joaquín Sabina), “Almacenes San Mateo” (Todos), “Ocupen su localidad” (Joaquín Sabina), “Caballo de cartón” (Joaquín Sabina), “Calle Melancolía” (Joaquín Sabina), “Cualquier noche puede salir el sol” (Jaume Sisa/Joaquín Sabina), “Pasándolo bien” (Joaquín Sabina/Alberto Pérez), “El hombre puso nombre a los animales” (conocida como “Con su bikini”, adaptación del tema “Man gave names to all the animals” de Bob Dylan) (Joaquín Sabina/Alberto Pérez) y “Círculos viciosos” (Chicho Sánchez Ferlosio).

1 comentario:

  1. tenía muchas ganas de conocer la historia de este grupo, como se juntaron y de que manera se separaron. Seguro que soy un bicho raro pero yo prefiero a Alberto Pérez luego Krahe y finalmente Sabina.

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