RELACIÓN ENTRE LA CULTURA DEL OCIO Y LA CULTURA DE MASAS.


Se identifica como “CULTURA DEL OCIO” al conjunto de patrones culturales desarrollados en las sociedades industriales como respuesta a la gradual disminución, a lo largo del siglo XX, de la jornada laboral de las clases trabajadoras.

Los conceptos ocio y tiempo libre cobran relevancia en la Inglaterra victoriana en paralelo con la incorporación a las fábricas de maquinaria más eficiente y la creación de los primeros sindicatos.

Así, de las jornadas a menudo por encima de las dieciocho horas diarias, con los domingos como único día libre, se va pasando a lo largo del decenio de 1870 a una gradual reducción de jornada primero y a la obtención del sábado como día de descanso después.

Éste proceso se consolidará a lo largo de la primera mitad del siglo XX, a medida que se desarrolla el estado del bienestar, con hitos como la adopción en 1936 por la Organización Internacional del Trabajo del Convenio 52 sobre las vacaciones pagadas.

En paralelo a todo ello surge la moderna Industria del entretenimiento, con el cine en primer lugar y el posterior desarrollo de sectores como la televisión, la industria musical o la industria de los videojuegos.

La extensión del ocio entre las clases trabajadoras ha tenido un enorme impacto en la cultura popular, convirtiendo al pueblo llano en generador y consumidor prioritario de determinadas formas expresivas. Sirvan como ejemplo el auge de las literaturas de género, el desarrollo de formas musicales como el jazz o la aparición de nuevos soportes como el cómic o el grafitti.

La explotación comercial de estos contenidos, una vez expurgados sus elementos más transgresores, son la base para la formación de una CULTURA DE MASAS,que a su vez es, desde el punto de vista cultural, un pilar básico en el fenómeno de la globalización.

La CULTURA DE MASAS consigue fabricar a gran escala, con técnicas y procedimientos industriales ideas, sueños e ilusiones, estilos personales, y hasta una vida privada en gran parte producto de una técnica, subordinada a una rentabilidad, y a la tensión permanente entre la creatividad y la estandarización; apta para poder ser asimilada por el ciudadano de clase media.

La “cultura de masas” es el desarrollo de un nuevo modelo en el que se refuerzan las diferencias y las desigualdades con estrategias e instrumentos mercadológicos cada vez más elaborados. La ciencia y el conocimiento se ponen al servicio de la producción de unos valores y símbolos estereotipados.

Los tres pilares fundamentales de esta cultura son: una cultura comercial, una sociedad de consumo y una institución publicitaria.

Por otro lado, la cultura de masas tiene unos principios interrelacionados surgidos de la escisión entre construcción y mercado:

-Maximización del poder en todos los niveles (económico, político, etc.)
-Uniformidad de los productos para consumidores similares y diferentes.
-Sincronización con nuevas técnicas como la línea de montaje y la producción en serie.
-Centralización de la productividad: máxima producción a un menor coste y en un menor tiempo.
-Concentración poblacional, producto de la urbanización de la sociedad.

Surge, así, el concepto de industria cultural, el cine y la radio no necesitan ya darse como arte, se autodefinen como industrias,

Puede entenderse a la cultura de masas como subproducto de la industria organizada de consumo y como red ampliamente ramificada de los medios de comunicación social. Tales medios gravitan sobre la conciencia individual y en sentido amplio, sobre la conciencia social.
La publicidad ocupa un lugar preponderante para asegurar por los miembros de la comunidad la demanda de los productos de tal cultura de masas.
Es tanto un instrumento de conservación y consolidación de las culturas nacionales dadas, como un ente que alienta una cosmovisión, un sentido de la vida, o un determinado estereotipo de educación.
Privilegia lo comunitario en un afán presuntamente «democrático», no coayuda a un auténtico desarrollo humano, no contribuye a enriquecer espiritualmente a los individuos y no contribuye, por lo mismo, a su perfeccionamiento moral ni a la consolidación de una auténtica personalidad autosostenida.

Y parece que de ociosos, pasamos a la masificación…

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_de_masas
http://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_del_ocio

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