EL CAMPO, BASE DE LA CULTURA DEL HOMBRE.


El campo, un lugar que busca ser revalorizado en estos tiempos. Ha sido el causante a lo largo de toda la historia de cultivar al hombre. Los ecosistemas del mundo, cada uno con sus particularidades en variedades de climas, terreno, disponibilidad de agua, etc, han sido los que marcaron al hombre una forma de vida, que en su conjunto forman las diferentes culturas del planeta. Podemos afirmar que en la medida que la humanidad se va alejando de la tierra va perdiendo la identidad con ella. Estando inserto ahora en las ciudades, la identidad son las tendencias que surjan en el mercado.
Los hechos demuestran que los sistemas actuales poseen cierta fragilidad que motivan nuevamente al hombre volver a los orígenes, buscando la identidad original, que es precisamente en la tierra.
La base de la sobrevivencia del hombre en el pasado ha sido la agricultura y en la actualidad no difiere mucho, a excepción de grandes consecuencias ambientales generadas por el avance tecnológico propio de esta época y de un objetivo marcado hacia lo económico.

La agricultura es algo integral, es decir, individuos que tienen una intima relación entre si y que uno sin el otro no pueden sobrevivir. Es así que si observamos a un ecosistema posee una inteligencia que le permite interactuar entre cada uno de los individuos que la habita, de modo que en el tiempo y el lugar donde nos ubiquemos existe un equilibrio que permite continuar la sobrevivencia de cada especie.
El problema surge cuando el hombre interviene en un ecosistema, y rompe la estructura original. Cuando la intervención se sostiene únicamente en el aspecto rentable, los mecanismos naturales que mantienen en equilibrio el sistema van dejando de participar. Es interesante analizar como imitar la interacción que tiene un ecosistema y además provea de alimentos y productos que son necesarios para la vida actual. Esto incluye aspectos culturales, sociales, naturales y económicos.
Cuando la elección se sostiene en un solo aspecto el medio natural comienza a sufrir desequilibrios que conducen al sistema a ser dependientes de productos externos a el mismo, tales como agroquímicos, fertilizantes, hormonas, inoculizantes, etc. Sería como enfermarse y tener que dar antibióticos.
Es necesario conocer el origen de los efectos que actualmente tiene nuestro campo y a partir de ahí tomar decisiones integradoras que motiven a independizarse de insumos externos y que el propio sistema pueda sostenerse de una forma equilibrada en el tiempo.
Una visión integradora incluye ver al campo como una unidad viviente, en el cual todo lo que un productor agregue como insumos son síntomas de las verdaderas deficiencias que está teniendo ese sistema.
Es necesario que el hombre vuelva a ver el campo como el generador de aspectos culturales, sociales, ambientales y económicos.
La UNESCO declaro en 1982: la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden.

Autor: Ing. Agrónomo Mario López

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