LUCAS, AL PRINCIPIO. “Esa película de ciencia ficción”.


Perpetrado por Oskarele

George Lucas es en la actualidad una de las personas más ricas del mundo del cine, gracias, sobre todo, a las sagas de Indiana Jones y de Star Wars, que le han reportado cientos de millones de dólares. Pero no siempre fue así. De hecho, en sus principios, las pasó canutas para llevar sus proyectos adelante, entre ellos, el primer capítulo de La Guerra de las Galaxias.

Antes, en 1973, rodó por 775.000 dólares “American Graffiti”, una peli de culto en la actualidad, pero que en su momento estuvo a punto de ni siquiera ser estrenada. Lucas sudó gotas de sangre para conseguir que la Universal la estrenara. Ned Tannen, uno de los productores, llegó incluso a decir que sería imposible de estrenar.

Finalmente se estrenó y recaudó 21 millones de dólares: 50 pavos por cada dólar gastado.


La cosa fue aun mas chunga (y vista desde la perspectiva actual, sabiendo todo lo que pasó, hasta ridícula), cuando comenzó a buscar distribuidor para su siguiente cinta, “Star Wars” (La Guerra de las Galaxias). Lucas negoció con Alan Ladd Jr. (hijo del mítico actor y productor de la 20th Century Fox), y consiguió convencerles, aunque a regañadientes. Tanto que los productores creían que iba a ser una fracaso estrepitoso y tanto que hablaban de la peli despectivamente, sin llamarla por su nombre y refiriéndose a ella como “esa película de ciencia ficción”.

De hecho Lucas, para conseguir distribuir el Episodio IV tuvo que aceptar unas condiciones terribles: ceder los derechos a cambio de solo 5.000 dólares como guionista y de 100.000 como director. Así como un 50% de los potenciales beneficios (algo que los productores consideraron una trampa, pues esperaban que no tuviese demasiado éxito).



Pero tuvo el ojo de incluir en el contrato algo que en aquel momento la Fox y sus no demasiado previsores abogados consideraban residuos: el merchandising.

La peli recaudó 300 millones de dólares solamente en los Estados Unidos. Y casi multiplicó esa cantidad por los beneficios obtenidos con los jugueticos, camisetas, videojuegos y demás.

Lucas se forró de mala manera.

Tanto que tres años después, cuando se estrenó la secuela, “El Imperio Contraataca”, dirigida por Irvin Kershner, con Lucas solo de productor y guionista, renegoció su contrato con la Fox, logrando subir del 50 al 77% su participación en los beneficios del total bruto, unas condiciones increíblemente generosas.



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