HUGO. CINE HACIENDO CINE.

Perpetrado por Oskarele

Existen dos formas básicas de ver lo que es el Cine, aunque, por supuesto, con muchos matices que complejizan la ecuación. Una forma es entenderlo como entretenimiento, como escape, como huida del mundanal ruido y de las cotidianas miserias, como diversión, como un sueño. Un retal que pusimos el otro día del maestro Alfred Hitchcock define perfectamente esta idea: “El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel”. La otra forma es verlo como un espejo, como una representación realista de la realidad, como un documental ficticio pero más real que lo real, como una pesadilla, quizás. Otra frase, esta vez del genial François Truffaut, explica esta otra idea perfectamente: “La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo”. Está claro que ambas ideas se diluyen en muchas obras cinematográficas, donde ficción y realidad van de la mano, cogidicos.

Una de estas obras es la peli que os quiero comentar a continuación, la ultima de uno de los grandes nombres de la historia de este Séptimo Arte, Martin Scorsese, maravilloso creador de obras maestras como “Taxi Driver”, “Toro Salvaje”, “Uno de los Nuestros”, “La edad de la inocencia” o “Casino”, que da un cambio de registro, en realidad aparente, para contarnos lo que parece una historia infantil pero que en realidad es una declaración de amor en toda regla al cine.

“La invención de Hugo” se llama en este país nuestro, aunque el titulo original es simplemente “Hugo”, y se trata de la primera incursión del maestro italoamericano en el cine tridimensional (totalmente apropiada visto y entendiendo la intención del film, homenajear al cine como magia, como show, como mentira). Además cuenta con un reparto maravilloso, aparte de los dos niños protagonistas, Asa Butterfield y Chloë Moretz, compuesto por Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Ray Winstone, Emily Mortimer, Christopher Lee y Jude Law. Y un apartado técnico absolutamente deslumbrante, desde la maravillosa y efectista fotografía (totalmente pensada para agudizar el sentido de las 3D), a una bellísima Banda Sonora del bueno de Howard Shore, pasando por unos decorados y unos vestuarios impresionantes. No en vano está nominada a casi todos los Oscars técnicos del año.

La peli se basa en la novela ilustrada “The Invention of Hugo Cabret”, publicada en 2007 por Brian Selznick, por lo que la grandeza de la obra no solo ha de agradecerse a Scorsese, sino también a este autor, ya que la historia es magnífica y su adaptación genial.

Cuenta la historia de Hugo, (ATENCIÓN SPOILER, SI NO QUIERES SABER COSAS DE LA PELI, NO SIGAS LEYENDO) un muchacho que vive solo, tras el fallecimiento de su padre, en una estación de tren de París, en la década de los 30, y que se encarga del mantenimiento de los relojes de la estación sin que nadie lo sepa (si veis la peli entenderéis por qué). El chaval vive y duerme allí, y se pasa el día buscándose la vida para comer y dedicándose a arreglar un autómata estropeado, único legado de su padre, relojero de profesión, para lo que tiene que robar piezas mecánicas de donde puede… y lo suele hacer en una tienda de juguetes que hay en la misma estación, hasta que un día tiene la mala fortuna de que el propietario, un señor serio y arisco, lo trinca. Gracias a este desafortunado incidente entabla amistad con la ahijada del juguetero, Isabelle, que le ayudará en su misión de reparar el autómata, algo que consiguen y que les llevará a entender quien es realmente el propietario de la tienda de juguetes: nada más y nada menos que (SUPER SPOILER), el maravilloso director de cine Georges Méliès (interpretado por un impresionante Ben Kingsley), que, como en la realidad, después de ser uno de los pioneros más importantes de este arte, dejó el cine y durante décadas se le creyó muerto. 

No cuento más, que he contado bastante. De más.

Cine sobre Cine.

He de reconocer, to sea dicho, que en un principio, y dejando claro que amo a Scorsese por encima de todas las cosas y que suelo ver sus películas en cuanto las tengo disponibles, no me daba demasiado buen rollo esta película. Me parecía ver que mi querido director se había marcado una peliculita para niños, sin más pretensiones que ganar unos millones de pavos y contar una historia bonica y relajada. Una peli de domingo por la tarde. De Día de Reyes. Pero gracias a una manía que tengo (nunca leo de que ven las películas que voy a ver, e intento enterarme de lo menos posible de la trama), esta peli me pilló absolutamente por sorpresa. Por eso he hecho tanto hincapié en el tema de los spoilers.

Y es que la peli da un giro brutal cuando nos percatamos de la autentica identidad del dueño de la tienda de juguetes. Lo que parecía una historia algo dickensiana sobre un niño perdido se torna en una oda al Cine con mayúsculas con la aparición en escena de uno de los más grandes pioneros de la historia de este arte, el increíble Georges Méliès. A partir de ese momento la peli se transforma en un homenaje a aquel cine primigenio de artesanos, de magos, de gentes de teatro fascinadas por las posibilidades del nuevo medio, centrándose, especialmente en este director, que, como retrata la peli, pasó de ser el más grande de su época a desaparecer completamente, hasta convertirse en vendedor de juguetes en una pequeña tienda de París, para finalmente ser reconocido por un periodista, que luchará para restaurar su imagen, hasta terminar siendo condecorado con la medalla de la Légion d'Honneur (Legión de Honor). 


Méliès, el genial mago que un buen día se tropezó con el cinematógrafo de los Lumière y se quedó prendado. El genial mago que fue el primero en darse cuenta de que el cine no es nada más y nada menos que eso: Magia. Mentira hecha espectáculo. Y que mediante esta nueva invención se podía ir más allá de adonde habían ido los hermanos Lumière, que se limitaron a poner la cámara y grabar la realidad. El Cine podía servir para contar historias. Y Méliès fue el primero en hacerlo… y a pesar de ello, a pesar de ser uno de los pilares fundamentales de ese arte recién nacido, acabó siendo olvidado. Y lo que es aun más triste, casi todas sus películas desaparecieron. De hecho hoy solo quedan unas 80 de las cerca de 500 que hizo (hay que tener en cuenta que eran pelis cortas, de unos minutos).

Scorsese, que aparte de ser uno de los grandes maestros del Cine contemporáneo es un gran estudioso del mundo del cine (totalmente recomendable su serie documental “A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies” sobre la historia del cine yanqui), se marca un homenaje increíblemente precioso, trabajado y emotivo a una de las figuras mas grandes para todo cinéfilo que se precie. Pero no lo hace a modo de biopic convencional, limitándose a contar la vida, obra y tragedia de este señor, sino que aprovecha el material original de la novela de Selznick para enmarcar la vida de Méliès dentro de este dickensiano cuento de hadas metalingüístico.

La metáfora y el mensaje final de la peli consiste en la idea de que nuestras vidas, como un juguete roto, como el autómata que obsesiona a Hugo, se puede reparar. Y nos pone como ejemplo la finalmente exitosa restauración de Méliès, hombre roto tras extirparle de su vida lo que más quería, la magia y el cine, que en su caso se habían fundido en uno solo. Imagínense lo que tuvo que ser para un creador de esta categoría no solamente verse alejado de los aplausos, sino verse alejado de las cámaras, de los decorados, del ruido de la cámara grabando… y encima ver como ese arte al que ayudó a nacer sigue creciendo sin ni siquiera acordarse de sus maravillosas aportaciones. 



Y es aquí donde regresamos a la reflexión que os planteaba al principio: el cine como divertimento, como juego, como trozo de pastel o el cine como documento, como espejo, como trozo de vida. Y la simbiosis entre ambas ideas: el reflejo de la realidad bajo el prisma de la diversión y de la magia. Esto último lo representa a la perfección esta peli, tanto en lo formal, donde Scorsese emplea el último recurso “mágico” que se han sacado de la manga estos magos del cine, la tridimensionalidad, y una estética colorista y fantástica para contar una tragedia y unas vivencias tan reales como la vida misma, en el fondo. El propio Méliès ejemplifica perfectamente esto: el mago que deja de serlo, el payaso triste…

En definitiva, todo queda resumido por una genial frase que pronuncia Ben Kingsley (Méliès en la ficción) durante el rodaje de una de sus pelis visto en un flashback: “Si alguna vez preguntan de dónde vienen tus sueños, mira a tu alrededor”. Eso, iba diciendo, es el cine, el lugar donde nacen los sueños, pero también donde se reproducen las pesadillas.

Como la vida misma.


Sin duda una pequeña gran obra maestra, que aspira a una hartá de Oscars (esperemos que se los llevé todos este Domingo que viene) y que se convertirá en una de esas pelis de referencia, especialmente para los cinefagos hambrientos de cine metalingüístico.

De las mejores películas de los últimos años, en definitiva.

Aquí os dejo algunos datos más:

TÍTULO ORIGINAL Hugo (Hugo Cabret)
AÑO 2011
DURACIÓN 127 min.
DIRECTOR Martin Scorsese
GUIÓN John Logan (Libro: Brian Selznick)
MÚSICA Howard Shore
FOTOGRAFÍA Robert Richardson
REPARTO Asa Butterfield, Chloe Moretz, Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen, Jude Law, Emily Mortimer,Michael Stuhlbarg, Ray Winstone, Christopher Lee, Richard Griffiths, Helen McCrory, Frances de la Tour



Mas info y datos por aquí: http://www.hugomovie.com/#home (página web oficial), aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Hugo_(pel%C3%ADcula), aquí:http://www.imdb.com/title/tt0970179/, aquí: http://www.imdb.com/name/nm0000217/ y aquí: http://www.filmaffinity.com/es/film504011.html y aquí:http://www.fotogramas.es/Noticias/Asa-Butterfield-y-Chloe-Moretz-los-ninos-de-Scorsese

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