ENERGÏA HIDROELECTRICA VERSUS MEDIO AMBIENTE.


La represa de Belo Monte es una central hidroeléctrica que se está construyendo en el río Xingú en el estado de Pará, Brasil.

Tendrá capacidad para generar hasta 11.233 megavatios, lo que la convierte en la tercera más grande del planeta después de la de Tres Gargantas, en China, e Itaipú, en la frontera entre Paraguay y Brasil. Sin embargo, el potencial máximo de generación eléctrica será alcanzado solamente algunos meses por año, por lo cual el gobierno prevé que la central producirá en promedio 4.419 megavatios.
Según los emprendedores el proyecto de construcción de Belo Monte incluye garantías suficientes de protección de los ecosistemas y de las poblaciones ribereñas, que serán beneficiadas en los campos de salud, educación, saneamiento básico y seguridad pública a ser adoptadas conjuntamente por el consorcio constructor y por autoridades locales.

Al conceder la licencia para la construcción de la planta, han ignorado la protesta de ambientalistas, de indígenas y de hasta de la OEA, que temen que la hidroeléctrica genere graves problemas sociales y ambientales. El gobierno aseguró que no habrá perjuicios para las poblaciones indígenas y ribereñas de la región del río Xingú a raíz de la obra, que será inaugurada en 2015 y costará unos 11.000 millones de dólares,

A su vez, la ministra de Planificación, Miriam Belchior, anunció que el gobierno destinará 2.280 millones de dólares a proyectos destinados a estimular el desarrollo sostenible en la región donde será construida la planta. La ministra anunció que el gobierno creará un comité gestor en la ciudad amazónica de Altamira —vecina a la planta—, que estará integrado por representantes de la sociedad civil y tendrá la misión de seguir de cerca la evolución de las obras y de fiscalizar el uso correcto de los recursos liberados para financiar la construcción de escuelas, hospitales y obras de saneamiento básico.

Ambientalistas han alertado que la planta provocará un desplazamiento de hasta 40.000 habitantes de la zona, por encima de los 19.000 calculados por el gobierno, y que trastornará la vida de los pobladores al destruir áreas boscosas, sacrificar especies ictícolas e interrumpir una ruta de tránsito por barco para comunidades vecinas. Adversarios del proyecto se movilizaron para impedir su aprobación,

Pero, lo cierto es que Dilma,, la nueva presidenta del Brasil, ha dado el visto bueno a la construcción de la planta.

Significa la desaparición de todos los pueblos cercanos al río ya que la presa inundará 400.000 hectáreas de bosque. Más de 40.000 indígenas tendrán que buscar otro lugar donde vivir. La destrucción del hábitat natural, deforestación y la desaparición de multitud de especies es un hecho.

Lo que conmueve y hace que algo se retuerza por dentro, es la expresión de dolor que tuvo el jefe de la comunidad Kayapo al enterarse de esa decisión, su gesto de impotencia ante el avance del progreso, la modernidad depredadora, la civilización que no respeta la diferencia ...Sí, ya lo sé: la energía hidroeléctrica, sin dudas, nos hace falta.

Imagen: jefe de la tribu Kayapo recibía la noticia de la aprobación de la presa.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Represa_de_Belo_Monte

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