EL CREADOR NO CREADO


Perpetrado por Oskarele

Una chica, paloqueña, me pidió cordialmente ayer, en mitad de una de esas batallas dialécticas que suceden sobre temas religiosos en esta página, que respondiese a una pregunta, o que al menos expresase mi opinión al respecto. “¿Quién piensas que hizo todo lo creado visto y hasta ahora no visto por el ojo humano?”. Así, sin anestesia ni ná… como un caballero andaluz que soy, prometí contestar, a sabiendas de que más de uno se va a indignar con mi razonamiento, y esta es mi respuesta. Que Dios se apiade de mi alma.

Al principio fue el verbo. Ya lo dijo Nietzsche, Dios ha muerto, pero nos queda la gramática (o algo así).

El problema está en el enunciado, en la pregunta. “¿Quién ha creado todo?”

El problema, iba diciendo, está en el “quién”.

Para mí, desde mi perspectiva escéptica y racionalista del universo, no existe un “quien” inicial que crease todo. Y, entre otras cosas, parto de dos argumentos lógicos: en primer lugar, Todo no existe desde el principio, sino que se fue “haciendo” progresivamente. En segundo lugar, y aunque parezca absurdo, ese “quien” creador por el que me preguntas, para crear Todo, debía estar necesariamente fuera de ese Todo.

Esto, inevitablemente me lleva a otra reflexión: ¿Quién creó a quién nos creo?

Esta paradoja la responden las diferentes religiones de formas distintas, pero todas tienen en común un punto: a la fuerza el acto de crear tuvo que estar provocado por un ser no creado, mas allá del tiempo y de la física.

El creador no creado.

Un tal Santo Tomás de Aquino, teólogo y filósofo italiano del siglo XIII, en un esfuerzo de racionalizar la existencia de Dios, propuso cinco pruebas al respecto, las “Cinco vías”, como son conocidas en el mundillo. Básicamente se trata de una regresión infinita (la respuesta a una pregunta lleva, irremediablemente, a una pregunta anterior, y así, hasta el infinito, y más allá…). Y en común tienen la necesidad de la existencia de un creador no creado, motor inmóvil de lo que se mueve, causa sin causa de las causas.

Para mí esto no puede ser.

Al menos, no veo posible la existencia de una inteligencia no creada que un buen día decidiese ponerse a crear.

Y no lo veo necesario.

Pero los científicos se enfrentan a un problema similar.

La comunidad científica parte de que el Universo surge tras un evento conocido como el Big Bang. Esta idea plantea que toda la materia y la energía del universo estaban concentradas en un punto chiquitísimo e hiperdenso y que, de pronto, se produjo algo que estas gentes llaman una “singularidad espaciotemporal”. Toda esa materia concentrada, de pronto, comenzó a expandirse, y conforme lo hacía se fue expandiendo el espacio. De hecho, en la actualidad, sigue expandiéndose.

Esto sucedió hace, agárrense, 13,73 ± 0,12 miles de millones de años.

Pero esto en realidad no explica lo que usted me pedía.
La teoría del Big Bang explica cómo surge el universo, e incluso cuando. Pero no explica cómo surge la materia o la energía que había antes. Otras teorías científicas, como la metafísica Teoría de Cuerdas, intentan explicar  cómo era ese punto primigenio de materia hiperdensa. Incluso algunos proponen que en realidad es un proceso cíclico: Big Bang, expansión de la materia y del espacio, contracción de la materia  y de nuevo otro BB.

Pero esto no explica, como iba diciendo, lo que usted me pedía.

O si.

Retomemos la paradoja de un ser creador no creado. Las mentes religiosas aceptan plenamente esto como posible.

Pero, ¿Y si no hubo creación? ¿Y si todo lo que forma el universo ha existido desde siempre?

En fin, no sé si he conseguido expresar bien la idea ni si usted me ha entendido, pero si quiero añadir una cosa más.

El Universo es algo impresionantemente complejo, fascinante y maravilloso. Tanto que entiendo que muchos a la fuerza no puedan entenderlo sin poner una inteligencia creadora detrás.

Pero no hace falta creer en ese Gran Arquitecto para quedarse perplejo ante la maravilla de lo que nos rodea. De hecho, no hay día en el que me quede impresionado al ver la grandeza de la naturaleza en acción, o del Universo en acción. En definitiva, de la “creación”, en argot religioso, en acción.

El Universo, la Creacion en estos términos, es realmente impresionante, tanto a gran escala, donde existen fenómenos grandiosos como las supernovas, los agujeros negros y la creación de nuevas estrellas, como a pequeña escala, donde decenas de partículas diminutas forman todo lo que es, producen fuerzas increíbles y donde el vacio ocupa más espacio que la materia.

Y en ambas escalas, la complejidad del sistema es apabullante.

Y bella.

Pero el puntazo final es la Vida.

En algún momento dado de la historia del Universo, surgió una molécula “mágica”:

Todos los seres vivos están formados por células, unos son solo una, otros somos conjuntos enormes. Pero todos somos células. Dentro de estas están los cromosomas, especie de manual de instrucciones en el que queda indicado y explicado cómo hacerte, mantenerte y, posiblemente, matarte. Estos están formados por genes, unas secuencias lineales organizadas de nucleótidos, que, a su vez, están formados por unas largas hebras compuestas (entre otras cosas) por un pequeño milagro químico llamado “acido desoxirribonucleico”, más conocido como ADN.

El ADN es la molécula mágica que te comentaba. Toda la vida que conocemos tiene ADN, y sin él, no hay vida. El ADN parece existir para crear más ADN.

Pero el ADN no es vida.

Es materia inerte.

Se podría decir que el ADN es la manifestación más impresionante e increíble de la materia, pues es el portador de la vida, el creador de la vida.

Es más, se podría decir incluso, que la vida es la manifestación ultima y necesaria de la materia, un poco temerariamente, eso sí.

La materia tiende a la vida.

Con todo este rollo quiero simplemente decir que el Universo, la Naturaleza, la Física, la Química, la Vida y en general todo lo que nos rodea, lo que somos, lo que fuimos y seremos es de una complejidad enorme y de una belleza posiblemente más grande.

Y todo esto sin la necesidad de que exista Dios.

Que igual existe.

En fin, la respuesta a la pregunta que me hiciste, querida lectora, desde mi perspectiva, es la siguiente: “nadie”.

Y esa respuesta no debe restar grandiosidad ni importancia a lo maravilloso que es todo lo que es.

Un abrazo.

3 comentarios:

  1. La cosa se va complicando conforme la física no encuentra respuestas. Ahora se dice que pueden existir infinitos universos ¡ahí es ná!, y si es así, las teorías y filosofías de los ínclitos eruditos de cada época se nos están quedando cortas... vamos, que parece que no estamos preparados por ahora para entender o dar respuestas a todo; quizá porque aún no estamos suficientemente evolucionados y esta limitación parece molestar mucho a los que se creen superhombres :)

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  2. Primero nos cae un meteorito en la cabeza y quedamos fosilizados como los dinosaurios, antes de que podamos entender que es lo que pasa fuera de nuestro planeta, o mente, o espiritu. Al menos como civilizacion.

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  3. Yo lo entendí todo Oskarele!! jajaja...es casi perfecto,y digo "casi" para dejar la posibilidad de la duda...por si acaso.

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