UN TAL JESÚS. UNA PEQUEÑA BIOGRAFÍA INTRODUCTORIA, PARTE 2. LA VIDA PÚBLICA. EL QUE ANDUVO EN LA MAR.


Perpetrado por Oskarele

Como ya hemos visto, tradicionalmente, la vida del nazareno se suele dividir en cuatro etapas: la “Vida Oculta”, desde su nacimiento hasta el bautismo en el Jordán (hacia el año 28), de la que hablamos en el episodio anterior, la “Vida Pública”, que va desde el comienzo de su predicación hasta la entrada en Jerusalén, que da paso a la “Vida Dolorosa”, que dura solo una semana, la Semana Santa, y por último, la “Vida Gloriosa”, pura cuestión de fe, que narra los hechos acaecidos tras su muerte y sus diferentes reapariciones…

En fin, que tras el bautismo, según Marcos o Mateo,  fue llevado al desierto, donde permaneció cuarenta días “tentado por Satanás”, para terminar viendo la luz y comprendiendo su misión en el mundo. Otros como Juan, curiosamente, no lo mencionan.

Sea como sea, de alguna manera se enteró de que Juan había sido preso y se marchó a Galilea, exactamente a Cafarnaúm, a orillas del Mar de Galilea, como dice Mateo “para que se cumpliese lo que anunció el profeta Isaías”, y desde entonces “comenzó a predicar y a decir: Arrepentíos, porque se acerca el Reino de Dios”.

A partir de aquí hay diferencias entre las versiones evangélicas: los sinópticos (Mateo, Lucas y Marcos, los más parecidos entre si y relacionados) proponen que solo celebró una fiesta de Pascua en Jerusalén durante la cual fue crucificado. Juan, en cambio, menciona que Jesús celebró la fiesta anual en tres ocasiones. Esto es importante porque hablamos de uno o de tres años.

Sea como sea, todos coinciden en que desde entonces el nazareno comenzó a predicar por la zona septentrional de Galilea, en las cercanías del Mar de Galilea (también conocido como Mar de Tiberíades), en la citada ciudad de Cafarnaúm, pero también en otras, como Corozaín o Betsaida, o el sur de la región, en sitios como Caná o Nazaret, donde no fue muy bien recibido; o en la Judea, donde aparte de en Jerusalén estuvo en Jericó y Betania.

Y por esta zona irá encontrando y seleccionando a sus primeros seguidores, los famosos Apóstoles de las escrituras, los doce que le acompañaron supuestamente hasta su muerte. Serán, según los evangelios sinópticos los siguientes: Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, pescadores de Cafarnaúm (“Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron”. Mateo 4:18-20); Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, también pescadores de la misma zona;  Felipe, el quinto apóstol, que curiosamente,  era uno de los que seguían a Juan el Bautista y estaba con él cuando Juan señaló por primera vez a Jesús como el “Cordero de Dios”; Bartolomé, también conocido como Natanael; Tomás, uno de los que menos información se tiene; Mateo el publicano, recaudador de impuestos en Cafarnaúm, supuesto evangelista, también conocido como Leví de Alfeo; Santiago el de Alfeo, o Santiago el Menor, hermano de otro apóstol, Judas Tadeo; Simón el Zelote, o el Cananeo, que pertenecía a los zelotes, secta judía que luchaba contra el imperialismo romano; y por último Judas Iscariote, el que posteriormente traicionaría a Jesús.

El Evangelio de Juan, curiosamente, solo menciona los nombres de nueve de los apóstoles, aunque en varios pasajes hace referencia a que eran doce.

Jesús, ya con un sequito importante de seguidores, continuó predicando tanto en sinagogas como al aire libre.

Y su mensaje fue calando entre las poblaciones más humildes, precisamente, porque mostraba a un Dios cercano, que apoya a los marginados y a los oprimidos para ofrecerles su misericordia y la salvación. Ejemplo de ello es el famosísimo Sermón de la Montaña, narrado en el Evangelio de Mateo (Mt 5-7). Además proponía el amor al enemigo como autentica forma de lucha y rebeldía, el “pon la otra mejilla”. Y para sus enseñanzas se basó en sus conocidas parábolas, muchas de las cuales conoceréis, como la de la semilla que crece (Mc 4,26-29), la del samaritano (Lc 10,30-37) o la del hijo pródigo (Lc 15,11-32), todas con un target (un público objetivo) claro: las capas menos favorecidas de la población: campesinos, pescadores….

Por otro lado, en esta época, y siempre según los evangelios, Jesús comenzó a realizar milagros, casi siempre por la misma zona por la que estaba predicando. Y fueron de muy diverso tipo y categoría (aquí tenéis una lista bastante completica: http://es.wikipedia.org/wiki/Milagros_de_Jes%C3%BAs)

(Que conste en acta que un ateo practicante como el que escribe estas palabras duda sistemáticamente de este tipo de hechos que se le atribuyen al Nazareno, pero la historia es así, y así pienso contarla)

Por un lado realizó un montón de curaciones de distintas enfermedades: Sanó la fiebre de la suegra de Pedro, a un leproso galileo mediante la palabra y el contacto de su mano, a un paralítico en Cafarnaúm, a un sordomudo en la Decápolis metiéndole los dedos en los oídos,  a un ciego en Betsaida poniéndole saliva en los ojos e imponiéndole las manos…

Pero también ejerció de exorcista, expulsando a numerosos espíritus demoniacos.

Y no solo esto, sino que, según los evangelios, Jesús obró tres resurrecciones: resucitó una niña de doce años, la hija de Jairo; al hijo de la viuda de Naín y a Lázaro.

Y aparte realizó varios prodigios de tipo natural, en los que dejó claro, de ser cierto, que dominaba el medio. Así, por ejemplo, ordenó a la tempestad, que los pilló en un barco en el Mar de Galilea, que se calme y ésta obedeció (Mt 8,23-27), caminó sobre las aguas (Jn 6,16-21) o la Pesca Milagrosa, que sucedió en el Lago Genesaret y tras la cual Simón Pedro, Jacobo y Juan se convirtieron en discípulos de Jesús. Pero también tenemos la famosa multiplicación de los panes y los peces (que según Marcos (Mc 8,1-10) y Mateo (Mt 15,32-39) ocurrió dos veces) o la conversión del agua en vino en las bodas de Caná (Jn 2,1-11).

Y por esta época, al final de su vida pública, se produjo uno de los hechos más desconcertantes y asombrosos, de ser ciertos, de toda esta historia: la conocida “Transfiguración de Jesús”. Se cuenta en los sinópticos que Jesús un buen día subió con algunos de los apóstoles (Pedro, Santiago y Juan) a lo alto de un monte a rezar, cuando pasó un hecho realmente desconcertante: se transformó el aspecto de su rostro, su vestido se volvió blanco y resplandeciente y, lo más fuerte de todo, aparecieron junto a él Moisés y Elías. Los apóstoles, que dormían, despertaron y vieron a Jesús junto a los otros dos… cuando de pronto “una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia, a él oíd’. Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor” (Mateo 17). Y cuando se fue la nube ya estaba solamente Jesús… que les pidió no contaran a nadie lo que habían visto.

Y también por esta época es cuando Jesús, siempre según los evangelios, hace el primer anuncio de en qué consistirá su misión mesiánica, o, mejor dicho, el modo: por su pasión y resurrección, como dice en Mateo 16, 21: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día” (esto parece un añadido posterior con clara intención de ser una profecía autocumplida…)

Y también se produjo en estos últimos tiempos de su vida pública una confesión a Pedro de suma importancia:

“Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: ‘Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos” (Mat 16, 16-19)

La historia continua, como todos sabrán, con su llegada a Jerusalén para celebrar la Pascua Judía y su última semana de vida antes de ser crucificado… de eso hablaremos en la siguiente entrega.


Más info y fuentes por aquí: los libros “Historia de las religiones”, de Jorge Morales de Castro, ed. Libsa, 2009. Y “El nuevo testamento”, de Varios Autores… info de la web: aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Jes%C3%BAs_de_Nazaret, aquí: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/jesucristo.htm, aquí:http://www.mercaba.org/Cristologia/boff_infancia_J.htm, aquí:http://www.iglesia.org/articulos/jesus_bio1.php, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Transfiguraci%C3%B3n_de_Jes%C3%BAs

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