¿POR QUÉ LA CARNE ES ROJA? ¿POR QUÉ SE PONE MARRON AL ASARLA?



Perpetrado por Oskarele

Habréis comprobado en alguna ocasión que al cocinar, por ejemplo, un buen chuletón de ternera, el color rojo característico de la carne cambia de momento a una tonalidad más oscura, tirando a marrón.

¿A qué se debe esto?

Pues mira, básicamente, se debe que le estamos quitando el oxigeno.

Me explico: la carne tiene ese color rojo o rosáceo por un proteína mu bonica que se llama mioglobina y que es prima hermana de la hemoglobina, la molécula que transporta el oxigeno por la sangre, y que también está en la carne, pero solo en los sitios con capilares y venas. Esta función (conservar y transportar oxigeno) también la tiene la mioglobina, solo que lo hace por los músculos.

Fue la primera proteína a la que se le determinó su estructura tridimensional por cristalografía de rayos X en 1957.

Está compuesta por 153 aminoácidos y contiene en su estructura un átomo de hierro, esencial para el funcionamiento de esta complicada maquina, como suelen ser todas las proteínas.

Pues bien, cuando a la mioglobina se le une una molécula de oxigeno, la carne adquiere un color rojo intenso (se forma lo que se conoce como oximioglobina). Pero cuando se calienta, la parte proteica de la mioglobina se desnaturaliza en un santiamén, lo que hace que el hierro se oxide.

Esto mismo pasa si dejamos la carne fuera del frigo: por la parte exterior comienza a coger ese color marrón característico de las carnes cuando se empiezan a poner chungas. En cambio, por el interior, aun conserva el rojo intenso.

En este proceso se produce una molécula llamada ferrihemocromo, que es la que dará el bonito y atractivo color marrón a la carne bien hechica…

¡¡¡Buen provecho!!!
Mas info y fuentes aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Mioglobina, aquí: http://milksci.unizar.es/bioquimica/temas/proteins/mioglobina.html, aquí: http://metodosanpablo.com/Nutricion/03Alimentos/01componentesdelosalimentos.htm y aquí: http://pruebasfisicoquimicasdelacarne.blogspot.com/.

EVALUACION FILOSOFICA…



Respuesta del alumno a la cuestión “6+7”: 18

Comentario de evaluación:
1.- La grafía del signo seis es del todo correcta.
2.- Se puede apreciar lo mismo con el siete
3.- El signo más nos dice, acertadamente, que se trata de una suma.

En cuanto al resultado vemos que el uno es correcto. El segundo número, efectivamente, no es ocho. Bueno, si lo cortamos por la mitad de arriba abajo, observamos que el alumno ha escrito dos treses simétricos. Elegimos el bueno porque se ve que la intención era buena.

EVALUACIÓN: El conjunto de estas observaciones evidencia que:
a) La actitud del alumno era buena (lo intentó)
b) Los procedimientos son correctos (Los elementos están ordenados correctamente)
c) En conceptos sólo se equivocó parcialmente en uno de los seis elementos que forman el ejercicio. Esto es casi de sobresaliente.

En consecuencia podemos otorgarle un NOTABLE y decir que Progresa Adecuadamente.

Fuente aquí

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 5. UN EXTRAÑO PLANETA TEMPLADO


Perpetrado por Oskarele

Así, no es necesariamente la cantidad de nieve la causa de las planchas de hielo y de las glaciaciones, sino el hecho de que la nieve, aunque sea poca, se mantenga por culpa de veranos anormales. Incluso se cree que podría iniciarse una edad del hielo a partir de solo un verano frio…

En realidad tampoco bastaba con los famosos ciclos orbitales planteados por Milankocvitch (de los que hablamos en artículos anteriores) para explicar los misteriosos ciclos glaciales.

Intervienen muchos otros factores en juego, como por ejemplo, la disposición de los continentes, en especial, la presencia de masas de tierra en los polos. Pero en realidad aun no conocemos del todo los detalles concretos de esta movida.

Hay quien dice, incluso, que si tiramos de Norteamérica, Eurasia y Groenlandia pa arriba unos 500 kilómetros solamente, tendríamos eras glaciales permanentes e inevitables.

Parece, en realidad que somos muy afortunados por tener buen tiempo.

Pero es que, además, no tenemos ni idea (bueno, exagero un poco, algo de si sabemos…) de los ciclos de temperaturas templadas dentro de las propias eras glaciares, conocidos como “Periodos interglaciares”

Y lo más perturbador de todo es que toda la historia humana “significativa” ha tenido lugar dentro de un atípico periodo de buen tiempo…

Dentro de un periodo interglaciar que ya dura 10.000 años… los periodos interglaciares anteriores no pasaban de 8.000 años.

El hecho es que en realidad estamos dentro de una era glacial, lo que pasa es que es chiquitica, aunque no tanto como puede parecer… me explico: en el punto máximo de la última glaciación, hace unos 20.000 años, el 30% de la superficie terrestre estaba bajo el hielo. El 10 % aun lo está (mas un 14% en estado de permafrost).

Tres cuartas partes del agua del mundo esta helada en la actualidad, y tenemos, aun, casquetes de hielo en ambos polos.

El hecho de que haya inviernos con nieve en gran parte del mundo y glaciares permanentes incluso en zonas templadas como Nueva Zelanda, puede parecer muy natural, pero en realidad es algo enormemente insólito en la historia de nuestro amado planeta…

La norma general ha sido, como dicen en mi tierra, la “caló”.

Sin ningún tipo de hielo permanente por ningún sitio.

La actual época del hielo se inició hace unos cuarenta mil años, y ha oscilado entre un tiempo criminalmente chungo y un tiempo templadico y bueno. En la actualidad vivimos en uno de los pocos periodos como estos últimos.

Las eras glaciales tienden a eliminar los testimonios de las eras glaciales anteriores, de modo que, cuanto más pa atrás nos vamos en el tiempo, más esquemático se va haciendo el cuadro. Pero más o menos sabemos que nuestro planeta ha tenido un mínimo de 17 episodios glaciales graves en los últimos 2.5 millones de años, el periodo que coincide con la aparición de Homo Erectus en áfrica, al que siguieron los humanos modernos.

Se dice que los dos culpables de nuestro buen clima actual son el surgimiento del Himalaya y la formación del Istmo de Panamá, el primero por perturbar las corrientes de aire (el terreno más elevado y frio desviaba los vientos hacia el norte, hacia Norteamérica, que pasó tener fríos mas intensos y prolongados) y el segundo por hacer lo mismo con las corrientes oceánicas (cuando hace unos 5 millones de años se cierra el vacio entre americe del norte y del sur, se interrumpió el paso de las corrientes cálidas entre el pacifico y el atlántico, modificando las pautas de precipitaciones en la mitad del mundo)

Una consecuencia directa de ambos factores fue la desecación paulatina de áfrica, que obligo a unos antiguos simios a bajarse de los árboles y a buscar una nueva forma de alimentarse por las sabanas en formación… y de esto a que estos neo-simios comenzasen a matarse entre ellos con bombas atómicas solo pasó un rato…

CUALQUIERA

ZECHARIA SITCHIN. LIBRO 2º: LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 15: EL VIAJE DEL FARAON A LA OTRA VIDA. LA CONEXIÓN EGIPTO-SUMER


ByOskarele

¿Adonde nos está llevando Sitchin con todo este rollo? Pues, como os podéis imaginar, a Mesopotamia, al antiguo Sumer:  “Ta Ur” significa literalmente La Tierra de Ur, y el nombre Ur es bien conocido en nuestra historia: fue el lugar de nacimiento de Abraham, el patriarca hebreo. En los comienzos del siglo XIX, cuando los arqueólogos y lingüistas comenzaron a descifrar la historia y los registros escritos de Egipto, la única fuente que citaba Ur era el Viejo Testamento.

Conforme los estudiosos del XIX fueron aprendiendo más sobre Egipto y comparando el cuadro histórico emergente con los escritos de historiadores griegos y romanos, dos hechos más fueron destacándose:
Primero, la civilización egipcia y su grandeza no fueron una flor aislada que floreció en un desierto cultural, sino parte de un desarrollo conjunto que ocurrió en todas las tierras antiguas.
Segundo, los cuentos bíblicos sobre otras tierras y reinos, sobre ciudades fortificadas y rutas de comercio, sobre guerras y tratados, migraciones y establecimiento en lugares diferentes, no eran sólo verdaderos, sino también exactos.

Los hititas, conocidos durante siglos sólo por las breves citas en la Biblia, surgieron en los registros egipcios como poderosos adversarios de los faraones. Algo similar sucedió con los filisteos, "pueblos del mar", fenicios, hurritas, amorritas…  comenzaron a surgir como realidades históricas a medida que iba progresando el trabajo arqueológico en Egipto.

Sin embargo, por los relatos, las mayores civilizaciones de todas parecían haber sido los antiquísimos imperios de la Asiria y Babilonia. Pero en el siglo XIX todo aquello estaba enterrado bajo toneladas de arena. En vez de edificaciones monumentales, las excavaciones en esas áreas sólo daban con el descubrimiento de pequeños artefactos, sobre todo tablas de arcilla cocida inscritas con marcas en forma de cuña. Las famosas tablillas cuneiformes.

Con la escritura cuneiforme pasó lo que pasó con los jeroglíficos egipcios. La llave para descifrarla surgió gracias a una inscripción en tres idiomas, encontrada grabada en las rocas de una montaña en Behistun. En 1835, un mayor del Ejército inglés, Henry Rawlinson, consiguió copiar la inscripción y descifrar la escritura y sus idiomas: el texto estaba escrito en persa antiguo, elamita y acadiano. El acadiano fue la lengua-madre de todos los idiomas semitas y fue a través del conocimiento del hebraico que los estudiosos consiguieron leer y comprender las inscripciones sobre los asirios y babilonios de la Mesopotamia.

Impulsado por esos descubrimientos, un inglés nacido en París llamado Henry Austen Layard viajó a Mosul, un centro de caravanas al noroeste de Irak, en la época del Imperio Otomano, en 1840. Versado tanto en las referencias bíblicas pertinentes como en los clásicos griegos, Layard se acordó de que un oficial del ejército de Alejandro había relatado haber visto en el área "un lugar con pirámides y restos de una antigua ciudad", o sea, una ciudad cuyas ruinas ya eran consideradas antiguas en la época del rey de la Macedonia!

Así Layard comenzó a estudiar varios “tells” (túmulos) existentes en el área, donde había  ciudades enterradas de la antigua Mesopotamia. Y fueron saliendo a la luz las antiguas ciudades citadas en el Antiguo Testamento: Nínive, Kish, Ur…

Y, lo más importante, salieron a la luz miles de tabillas cuneiformes, con escritos de todo tipo: contratos comerciales, sentencias de tribunales, registros de boda y herencias, listas geográficas, informaciones matemáticas, fórmulas médicas, leyes y normativas, historias de las familias reales, de hecho, todos los aspectos de la vida de sociedades avanzadas y altamente civilizadas. Pero también Cuentos épicos, leyendas sobre la Creación, proverbios, textos filosóficos y  canciones de amor. Y por supuesto trataban los asuntos celestiales: listas de estrellas y constelaciones, informaciones planetarias, tablas astronómicas; y también listas de dioses, sus relaciones familiares, atributos, tareas y funciones.

Una de los mayores descubrimientos de la Mesopotamia fue la biblioteca de Asurbanipal, en Nínive, que contenía más de 25.000 tablas de arcilla ordenadas por temas. Y este descubrimiento llevó a otro más importante: a comprobar la existencia de una lengua desconocida que precedía al acadio, al asirio y al babilónico. Era la lengua de Shumer, la bíblica Sennar, y posiblemente la Ta Neter de los egipcios, la Tierra de los Observadores, de la cual habían venido los dioses para Egipto.

Realmente fue en donde comenzó la civilización, hace casi 6 mil años.  Prácticamente no existe ningún aspecto de nuestra actual cultura y civilización cuyas raíces no puedan ser encontradas en Sumer, como ya dijimos en los primeros capítulos del libro anterior.

Y esto llevó al descubrimiento y análisis de las complejísimas cosmogonías sumerias, que hablaban de aquellos dioses "que vinieron del Cielo para la Tierra", dejando claro que ellos no los llamaban “dioses”. Para ellos eran seres físicos venidos de un lejano planeta. Eran los Nefilim, aunque los acadios los llamaban Ilu  (Los Altísimos, de lo cual se origina el bíblico El), los cananeos y fenicios los llamaban Ba' al (Señor). Los sumerios los llamaban de DIN.GIR. "Los Virtuosos de los Cohetes Espaciales", según Sitchin.


Ya sabemos cómo fue la historia de la creación del sistema solar y también conocemos las complejas relaciones que unieron y separaron a la gran familia de los dioses venidos del cielo. Por si alguien no se acuerda, revisen nuestros artículos anteriores. Sitchin, en esta parte del libro, vuelve a repetir, más resumidamente toda esta movida, supongo para refrescar nuestros conocimientos, así que nosotros seguiremos con el relato…

Si tenemos que mencionar que Sitchin comienza a relacionar el planeta Nibiru, el planeta del cruce, lugar de origen de los dioses extraterrestres, con lo que los egipcios llamaban de Estrella Inmortal o "El Planeta de los Millones de Años" -, la Morada Celestial de los Dioses.  En Egipto, Mesopotamia y todos los otros lugares, su omnipresente emblema era el del Disco Alado, que en el país de las pirámides representaba la Morada Celestial de Ra.

Los estudiosos siempre insistieron en referirse a Ra como un "dios del Sol" y al Disco Alado como "Disco Solar". Para Sitchin no se trataba del sol, sino del 12º Planeta. De hecho, las pinturas egipcias hacían una distinción nítida entre el Disco Celestial y el Sol.

Como se puede ver, ambos eran mostrados en el cielo (representado por la forma arqueada de la diosa Nut).

Pero esta idea de que los dioses egipcios y los sumerios eran los mismos (Nefilim), nos lleva a otras cuestiones: por ejemplo ¿Sabían los egipcios que el sol era el centro del sistema solar, que estaba compuesto por doce cuerpos celestes? Pues según Sitchin, parece ser que si, y aporta una prueba sabrosona: en un sarcófago encontrado en Tebas en 1857 se muestra a la diosa Nut, personificación egipcia de la bóveda celeste, en el panel central de la parte superior, rodeada de las doce constelaciones del zodiaco. En los laterales del sarcófago se representan además las doce horas del día y de la noche, así como los planetas, personificados en dioses celestiales que viajen en sus orbitas predeterminadas, los barcos celestiales ( (los sumerios llamaban a las órbitas "destinos" de los planetas).

En la posición céntrica, vemos el globo del sol, emitiendo rayos. Cerca de él, al lado de la mano izquierda de Nut, vemos dos planetas: Mercurio y Venus. (Venus está correctamente pintado como siendo mujer - era el único considerado femenino por todos los pueblos de la Antigüedad). Después, en el panel lateral, a la izquierda del cuerpo de la diosa, están la Tierra (seguida del emblema de Horus), la Luna, Marte y Júpiter como Dioses Celestiales viajando en sus barcos.

En el panel lateral a la derecha del cuerpo de Nut, se localizaron otros cuatro Dioses Celestiales en la parte inferior – continuando después de Júpiter -, sin Barcos Celestiales, pues sus órbitas eran desconocidas para los egipcios: Saturno, Urano, Neptuno y Plutón.

La época de la momificación del cuerpo está marcada por el Lancero apuntando su arma en la parte media del Toro.

Así, encontramos a todos los planetas en su orden correcto, inclusive los externos, que sólo fueron descubiertos en tiempos bastante recientes. Los eruditos, que estudiaron el conocimiento planetario de la Antigüedad, partían de la hipótesis de que los pueblos antiguos creían que cinco planetas - entre ellos el Sol - giraban en torno a la Tierra. Cualquier dibujo o referencias escritas a otros planetas eran, según lo afirmaban, debido a algún tipo de "confusión". Pero no había confusión ninguna. Existía, sí, una impresionante exactitud: el Sol es el centro del sistema solar, la Tierra es un planeta y, además de ella, de la Luna y de los ocho planetas que conocemos actualmente, hay otro planeta, mucho mayor. En el sarcófago está pintado destacándolo, por encima de la cabeza de Nut, como un importante Señor Celestial en su enorme Barco Celestial, o sea, su órbita.

Hace 450 mil años - según nuestras fuentes sumerias -, los astronautas venidos de ese Señor Celestial descendieron en el planeta Tierra.

J. R. R. TOLKIEN. Escritor.

“No es oro todo lo que reluce, ni toda la gente errante anda perdida; a las raíces profundas no llega la escarcha; el viejo vigoroso no se marchita.”
J. R. R. TOLKIEN. Escritor. De su obra “El señor de los anillos, parte 1, la comunidad del anillo”, extracto de la carta entregada por Bilbo Bolsón a su sobrino Frodo para que reconozca a Trancos (Aragorn)

LA CAJA DE LETRAS cienciaficción “…los neutrinos de Sanduleak lloviendo sobre la recreación del primer momento de la existencia.”

LA CAJA DE LETRAS cienciaficción
 “…los neutrinos de Sanduleak lloviendo sobre la recreación del primer momento de la existencia.”
                    a_moserselection
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la caja de letras es un reducto,
un solar; uno de esos donde jugaba cuando era niño
uno de esos descampados heridos de hierba amarilla y ladrillos
de granito, a pedazos
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Un nuevo cuerpo, todo plata y oro, suave y brillante…



Vio…sí, había leído al respecto hacia incontables años, pero nunca hubiera pensado vivir para verlo; la Vía láctea, el remolino de estrellas que la humanidad llamaba hogar, chocaba contra Andrómeda, su vecina, de mayor tamaño; los dos remolinos se fundían y el gas interestelar brillaba cegador.


    Sin duda, rozaba cada uno de esos tiempos tan solo un instante fugaz.


    Le sorprendió que mantuviera su individualidad; había pensado que, si la humanidad lograba sobrevivir millones de años, sin duda lo haría como una conciencia enlazada y colectiva. Pero no había oído otras voces en su mente; por lo que había visto, seguía siendo una entidad única y diferenciada, aunque el frágil cuerpo físico que una vez lo había encapsulado hubiera dejado de existir hacía tiempo.
Había visto la esfera de Dyson rodeando el Sol, lo que significaba que la humanidad dominaría un día tecnologías fantásticas, pero seguía sin ver más inteligencia que la del hombre.


Y entonces llego como un destello el conocimiento. Lo que estaba significaba que no había más vida inteligente en ninguna otra parte; que no había vida en ninguno de los planetas de los doscientos mil millones de estrellas que componían la Via Láctea y Andromeda. Tampoco en ninguno de los planetas de cualquiera de las estrellas de los incontables miles de millones de galaxias que conformaban el universo.


En cuyo caso la humanidad estaría absoluta, abrumadora, despiadadamente sola en la vasta oscuridad del cosmos, como única chispa de conciencia que nunca jamás existiría.


Y seguía viajando, Lloyd, o aquello en lo que se había convertido, hacia el futuro…


Nunca existiría un punto Omega. Y nunca habría otro universo. Aquella era la única iteración de espacio y tiempo.


Pero él, fuera lo que fuese, seguía vivo de algún modo, aún pensante, aún sintiente.
Tenía que haber alguien más con quien compartir todo aquello.
Salvo que…
Salvo que aquel fuera el modo de sellar la inesperada grieta creada por los neutrinos de Sanduleak lloviendo sobre la recreación del primer momento de la existencia
Eliminar a toda vida extraña. Dejar un único observador cualificado, una forma omnisciente, observándolo… todo, decidiendo la realidad de las observaciones, cerrando un “ahora” constante, moviéndose inexorable de  segundo a segundo.
Un dios…




Al fin acabo su viaje en el tiempo.


Y ahora, frente a él, se abría el futuro lejano.


El cielo era oscuro; las estrellas se habían separado tanto las unas de las otras que solo unas pocas eran visibles. El único alivio era que esas estrellas, ricas en metales forjados en las generaciones de soles que les habían precedido, brillaban con colores nunca vistos en el joven universo que Lloyd había conocido; había estrellas esmeralda, y purpura, y turquesas, como gemas en el firmamento de terciopelo.
Y ahora que había llegado a su destino…


Estaba en una superficie planetaria, una vasta llanura de polvo blanco que podría ser nieve, o roca pulverizada


No había edificaciones…


…vio otra figura, otra esencia humana encapsulada. Para su sorpresa, el rostro no era liso, no era un simple ovoide. Tenía rasgos intrincados, delicadamente tallados; y si el cuerpo de Lloyd parecía de metal liquido, el otro fluía de mármol verde, veteado, pulimentado, hermoso, una estatua encarnada.
No había nada masculino ni femenino en su forma, pero supo al instante de quien se trataba.


        Flashforward 2001 Robert J. Sawyer
            Traducción Carlos Lacasa Martín

ANTES

PLATÓN. PARTE 4. EL MITO DE LA CAVERNA


ByOskarele

Esta curiosa, aunque polémica y poco creíble, teoría de las Ideas de Platón, que conlleva una contraposición entre la realidad y el conocimiento es descrita por Platón en el célebre mito de la caverna, incluido en su obra “La República”, en el Cap. VII, parte I, II y III.

Sobre este mito se han escrito cantidad de obras y ensayos. Desde mi perspectiva tiene el inmenso valor, sacándolo del contexto platónico, de servir como una genial metáfora sobre la percepción engañosa que a veces tenemos de la realidad y de cómo para avanzar en el conocimiento a veces tenemos que leer en la realidad entre líneas para alcanzar un atisbo de verdad.

Claro que Platón lleva esto mas allá, renegando de cualquier resto de verdad en el mundo sensible y planteando que el verdadero conocimiento solo se puede tener si se conoce el mundo de las ideas.

Os la reproduzco aquí porque merece la pena leerlo:

“- Y a continuación -seguí-, compara con la siguiente escena el estado en que, con respecto a la educación o a la falta de ella, se halla nuestra naturaleza.

Imagina una especie de cavernosa vivienda subterránea provista de una larga entrada, abierta a la luz, que se extiende a lo ancho de toda la caverna, y unos hombres que están en ella desde niños, atados por las piernas y el cuello, de modo que tengan que estarse quietos y mirar únicamente hacia adelante, pues las ligaduras les impiden volver la cabeza; detrás de ellos, la luz de un fuego que arde algo lejos y en plano superior, y entre el fuego y los encadenados, un camino situado en alto, a lo largo del cual suponte que ha sido construido un tabiquillo parecido a las mamparas que se alzan entre los titiriteros y el público, por encima de las cuales exhiben aquellos sus maravillas.

- Ya lo veo-dijo.
- Pues bien, ve ahora, a lo largo de esa paredilla, unos hombres que transportan toda clase de objetos, cuya altura sobrepasa la de la pared, y estatuas de hombres o animales hechas de piedra y de madera y de toda clase de materias; entre estos portadores habrá, como es natural, unos que vayan hablando y otros que estén callados.
- ¡Qué extraña escena describes -dijo- y qué extraños prisioneros!
- Iguales que nosotros-dije-, porque en primer lugar, ¿crees que los que están así han visto otra cosa de sí mismos o de sus compañeros sino las sombras proyectadas por el fuego sobre la parte de la caverna que está frente a ellos?
- ¿Cómo--dijo-, si durante toda su vida han sido obligados a mantener inmóviles las cabezas?
- ¿Y de los objetos transportados? ¿No habrán visto lo mismo?
- ¿Qué otra cosa van a ver?
- Y si pudieran hablar los unos con los otros, ¿no piensas que creerían estar refiriéndose a aquellas sombras que veían pasar ante ellos?
- Forzosamente.
- ¿Y si la prisión tuviese un eco que viniera de la parte de enfrente? ¿Piensas que, cada vez que hablara alguno de los que pasaban, creerían ellos que lo que hablaba era otra cosa sino la sombra que veían pasar?
- No, ¡por Zeus!- dijo.
- Entonces no hay duda-dije yo-de que los tales no tendrán por real ninguna otra cosa más que las sombras de los objetos fabricados.
- Es enteramente forzoso-dijo.

- Examina, pues -dije-, qué pasaría si fueran liberados de sus cadenas y curados de su ignorancia, y si, conforme a naturaleza, les ocurriera lo siguiente. Cuando uno de ellos fuera desatado y obligado a levantarse súbitamente y a volver el cuello y a andar y a mirar a la luz, y cuando, al hacer todo esto, sintiera dolor y, por causa de las chiribitas, no fuera capaz de ver aquellos objetos cuyas sombras veía antes, ¿qué crees que contestaría si le dijera d alguien que antes no veía más que sombras inanes y que es ahora cuando, hallándose más cerca de la realidad y vuelto de cara a objetos más reales, goza de una visión más verdadera, y si fuera mostrándole los objetos que pasan y obligándole a contestar a sus preguntas acerca de qué es cada uno de ellos? ¿No crees que estaría perplejo y que lo que antes había contemplado le parecería más verdadero que lo que entonces se le mostraba?
- Mucho más-dijo.
 -Y si se le obligara a fijar su vista en la luz misma, ¿no crees que le dolerían los ojos y que se escaparía, volviéndose hacia aquellos objetos que puede contemplar, y que consideraría qué estos, son realmente más claros que los que le muestra?
- Así es -dijo.
- Y si se lo llevaran de allí a la fuerza--dije-, obligándole a recorrer la áspera y escarpada subida, y no le dejaran antes de haberle arrastrado hasta la luz del sol, ¿no crees que sufriría y llevaría a mal el ser arrastrado, y que, una vez llegado a la luz, tendría los ojos tan llenos de ella que no sería capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas?
- No, no sería capaz -dijo-, al menos por el momento.
- Necesitaría acostumbrarse, creo yo, para poder llegar a ver las cosas de arriba. Lo que vería más fácilmente serían, ante todo, las sombras; luego, las imágenes de hombres y de otros objetos reflejados en las aguas, y más tarde, los objetos mismos. Y después de esto le sería más fácil el contemplar de noche las cosas del cielo y el cielo mismo, fijando su vista en la luz de las estrellas y la luna, que el ver de día el sol y lo que le es propio.
- ¿Cómo no?
- Y por último, creo yo, sería el sol, pero no sus imágenes reflejadas en las aguas ni en otro lugar ajeno a él, sino el propio sol en su propio dominio y tal cual es en sí mismo, lo que. Él estaría en condiciones de mirar y contemplar.
- Necesariamente -dijo.
- Y después de esto, colegiría ya con respecto al sol que es él quien produce las estaciones y los años y gobierna todo lo de la región visible, y que es, en cierto modo, el autor de todas aquellas cosas que ellos veían.
- Es evidente -dijo- que después de aquello vendría a pensar en eso otro.
- ¿Y qué? Cuando se acordara de su anterior habitación y de la ciencia de allí y de sus antiguos compañeros de cárcel, ¿no crees que se consideraría feliz por haber cambiado y que les compadecería a ellos?
- Efectivamente.
- Y si hubiese habido entre ellos algunos honores o alabanzas o recompensas que concedieran los unos a aquellos otros que, por discernir con mayor penetración las sombras que pasaban y acordarse mejor de cuáles de entre ellas eran las que solían pasar delante o detrás o junto con otras, fuesen más capaces que nadie de profetizar, basados en ello, lo que iba a suceder, ¿crees que sentiría aquél nostalgia de estas cosas o que envidiaría a quienes gozaran de honores y poderes entre aquellos, o bien que le ocurriría lo de Homero, es decir, que preferiría decididamente "trabajar la tierra al servicio de otro hombre sin patrimonio" o sufrir cualquier otro destino antes que vivir en aquel mundo de lo opinable?
- Eso es lo que creo yo -dijo -: que preferiría cualquier otro destino antes que aquella vida.
- Ahora fíjate en esto -dije-: si, vuelto el tal allá abajo, ocupase de nuevo el mismo asiento, ¿no crees que se le llenarían los ojos de tinieblas, como a quien deja súbitamente la luz del sol?
- Ciertamente -dijo.
- Y si tuviese que competir de nuevo con los que habían permanecido constantemente encadenados, opinando acerca de las sombras aquellas que, por no habérsele asentado todavía los ojos, ve con dificultad -y no sería muy corto el tiempo que necesitara para acostumbrarse-, ¿no daría que reír y no se diría de él que, por haber subido arriba, ha vuelto con los ojos estropeados, y que no vale la pena ni aun de intentar una semejante ascensión? ¿Y no matarían; si encontraban manera de echarle mano y matarle, a quien intentara desatarles y hacerles subir?
- Claro que sí -dijo.
 -Pues bien -dije-, esta imagen hay que aplicarla toda ella, ¡oh amigo Glaucón!, a lo que se ha dicho antes; hay que comparar la región revelada por medio de la vista con la vivienda-prisión, y la luz del fuego que hay en ella, con el poder del sol. En cuanto a la subida al mundo de arriba y a la contemplación de las cosas de éste, si las comparas con la ascensión del alma hasta la región inteligible no errarás con respecto a mi vislumbre, que es lo que tú deseas conocer, y que sólo la divinidad sabe si por acaso está en lo cierto. En fin, he aquí lo que a mí me parece: en el mundo inteligible lo último que se percibe, y con trabajo, es la idea del bien, pero, una vez percibida, hay que colegir que ella es la causa de todo lo recto y lo bello que hay en todas las cosas; que, mientras en el mundo visible ha engendrado la luz y al soberano de ésta, en el inteligible es ella la soberana y productora de verdad y conocimiento, y que tiene por fuerza que verla quien quiera proceder sabiamente en su vida privada o pública.
- También yo estoy de acuerdo -dijo-, en el grado en que puedo estarlo.”

IGUAL NO QUEDA OTRA

IGOR STRAVINSKY (1882-1971) (Compositor ruso de música clásica) Anécdotas y frases.



ByCineclásicajazz Pizcadelodemás

La cantidad de anécdotas que es capaz de depararnos la trayectoria vital de Igor Stravinsky es sorprendente. Durante largo tiempo era realmente frecuente que los taxistas de Nueva York fueran originarios del este de Europa. En uno de sus viajes Stravinsky se montó en uno de esos famosos taxis amarillos de la gran manzana y observó como en la licencia del taxi ubicada junto al taxímetro aparecía el nombre de Stravinsky. Esto le movió la curiosidad y sabedor de parientes suyos que habían abandonado Rusia hacia Estados Unidos en busca de mejor suerte, se presentó y le preguntó si era pariente suyo. El taxista le contestó, que el no era Stranvinsky, que ese era el apellido del dueño del taxi, añadiendo que él sólo era un empleado y que no tenia apellido ruso ni tenía nada que ver con la música. Despues se presentó y dijo llamarse Puccini. Las cosas.....

Algunas de sus frases:

"Me he vuelto un revolucionario a pesar de mi mismo."
"No basta con oír la música; además, hay que verla."
"¡Prisa! Nunca tengo prisa, no tengo tiempo."
"Seguir un sólo camino es retroceder."
"Una revolución no es sino el desplazamiento de un móvil que, luego de recorrer su giro retorna al punto de partida."
"La música es incapaz de expresar nada por sí misma"
"Los músicos se inspiran en lo que han escuchado, los genios directamente robamos"
"Hay más música en La Donna e Mobile que en toda la Tetralogía Wagneriana"
"Si todo me estuviera permitido, me perdería entre tanta libertad"
"Escuchar es un esfuerzo, y sólo escuchar no es mérito. Un pato oye también"
"No vivo ni en el pasado ni en el futuro; estoy afirmado en el presente. No puedo saber qué es lo que ha de traer consigo el día de mañana; puedo tan sólo atenerme a lo que hoy es para mí una certeza"
"¿Acaso no es por el amor que tenemos éxito en llegar hasta la esencia misma del ser?"
"La música de la película debería tener la misma relación con la película dramática que la que tiene el que toca el piano en un salón con el libro que estoy leyendo"
"Soy un inventor de la música"
"La música nos es dada con el único propósito de establecer un orden en las cosas, incluidos, y, en particular, la coordinación entre el hombre y el tiempo."
"Con el fin de crear debe haber una fuerza dinámica, y ¿qué fuerza es más potente que el amor?"
"Vivaldi no escribió cientos de conciertos, lo que hizo fue escribir el mismo concierto cientos de veces"

La publicación original aquí, en la pagina de nuestro compañero: http://www.facebook.com/group.php?gid=126815644036357

MIGUEL DELIBES. Escritor. De su obra “Cinco horas con Mario”


“… reconoce, Mario, que si en vez de emplear tanto tiempo en esos librotes absurdos, te hubieras dedicado a algo más provechoso, un Banco por ejemplo, cualquier cosa, otro gallo nos cantara. Porque se dice pronto, hijo mío, las horas muertas que te has pasado en este despacho, dale que te pego, es que ni a hacer pis, y total, ¿para qué? Muy sencillo, para hacernos ver que los paletos viven sin ascensor, que hay que hacer a los locos un Manicomio nuevo, que todos los hombres deben partir de cero, que tú sabrás lo que quieres decir con eso, y que hay que cortar de arriba y añadir de abajo. Bueno, ya está, ¿y para eso tantos años como yo digo?”
MIGUEL DELIBES. Escritor. De su obra “Cinco horas con Mario”

ZECHARIA SITCHIN. LIBRO 2º: LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 14: EL VIAJE DEL FARAON A LA OTRA VIDA. REPRESENTANDO APARATOS VOLADORES

Perpetrado por Oskarele

Aquí, Sitchin, saca a colación una extraña pieza que ha intrigado a todo el mundo desde que se descubrió en 1936, y de la que no hicimos eco en un artículo anterior de nuestra sección “Arqueología Imposible” (http://plqhq.blogspot.com/2010/08/el-misterioso-disco-del-principe-sabu.html). Se trata del famoso Disco del Príncipe Sabu.

El objeto en cuestión tiene 61 centímetros de diámetro y unos 10 de altura en la zona central. Está hecho de una roca y su forma es similar a un plato cóncavo. Pero lo que destaca es que en el centro del plato tiene tres huecos que hacen que se parezca a una hélice de un barco actual, además de un agujero en el centro similar al que tienen las ruedas, como si un eje lo atravesase longitudinalmente.

De toda la vida se ha dicho, con relativa razón, que los egipcios no empleaban la rueda. Se dice que su introducción se debe a la llegada de los Hicsos, al final del denominado Imperio Medio (1600 a.C. aprox.). Pero claro, si este cacharro encontrado en Saqqarah y esta datado en torno al 3.100 a. C., no es una rueda; pero, entonces ¿Qué es? Pues esto es lo que dice, literalmente, Sitchin: “Después de 1936, ningún esfuerzo fue hecho para descifrar el enigma. Sin embargo, su posible función acudió a mi mente en 1976, cuando leía una revista técnica donde eran mostrados los dibujos de un revolucionario tipo de volante desarrollado en California y conectado al programa espacial americano... alrededor de 1970, los ingenieros de la Lockheed Missile & Space Company inventaron un modelo completamente diferente - una rueda de bordillos finos -, afirmando que es más adecuado para economizar energía en trenes de transporte de masa o para almacenarla en autobuses eléctricos. La Airsearch Manufacturing Company continuó las investigaciones y desarrolló un modelo de ese volante - que no llegó a ser perfeccionado - herméticamente lacrado dentro de una carcasa llena de lubricante. El hecho de que ese volante revolucionario sea muy parecido al objeto de hace 5 mil años descubierto en Egipto es impresionante, pero se hace aún más asombroso cuando se descubre que esa pieza, encontrada en una tumba de 3.100 a.C., es semejante a una parte del equipamiento aún en desarrollo en el año de 1978!” Y aporta esta imagen de aqui arriba

Por desgracia, no queda nada de Heliópolis, la ciudad donde estaba el templo del “Ben-Ben”, una nave espacial según Sitchin, ya que fue destruida durante el llamado Primer Periodo Intermedio de Egipto. En esa época Ra dejó su templo en Heliópolis y se convirtió en Amón - "El Dios Oculto": Cuando el orden comenzó a ser restaurado, lo que primero se hizo, bajo la 11ª. Dinastía, es pasar la capital a Tebas y el dios supremo a Amón (o Amen).

Después del 2.000 a.C., al iniciarse el reinado de la 12ª dinastía, se produjo la reunificación de Egipto, el orden fue restaurado y volvió a permitirse el acceso a Heliópolis. El primer faraón de esa dinastía, Amen-En-Hat I, comenzó a reconstruir los templos y santuarios de esa ciudad. Pero los objetos sagrados ya no estaban. Su hijo, el faraón Sen-Usert (Hjeper-Ka-Ra) - el Sesóstris o Sesonchusis de los historiadores griegos, el que se encontró Alejandro - erigió delante del templo dos enormes columnas de granito (con más de 20 metros de altura), y en lo alto de cada uno réplicas de la Cámara Celestial de Ra, un pyramidion cubierto de oro o plata. Uno de esos moles de granito continúa en el lugar donde fue erigido hace aproximadamente 4 mil años. El otro fue destruido el siglo XII.

Los griegos llamaban a esos pilares obeliscos (cortadores con punta).


Los egipcios les daban el nombre de “Rayos de los Dioses”. Muchos fueron erigidos, siempre en pares, delante de entradas de templos, durante la 18ª y 19ª dinastías. Posteriormente, algunos fueron llevados hacia Nueva York, Londres, París y Roma. Los faraones afirmaban que erigían esos obeliscos para "obtener (de los dioses) el don de la vida eterna" u "obtener la vida perenne", pues ellos imitaban en piedra lo que los antiguos reyes habían visto (y presumiblemente alcanzado) en el Duat, la Montaña Sagrada: los cohetes espaciales de los dioses.

Además, de manera pictórica, los egipcios afirmaron desde sus inicios que los dioses vinieron de otro lugar, casi siempre representando el viaje en barco. Con lo “otro lugar” no se refiere a su autentico lugar de origen, según Sitchin, Nibiru, sino a un lugar de la Tierra. En la antigua geografía egipcia existía un lugar llamado Ta Neter - "Lugar o Tierra de los Dioses" -, en el extremo sur del mar Rojo, que ahora tiene el nombre de Bab-el-Mandeb. Seria a través de ese estrecho donde llegarían los dioses a Egipto. El nombre egipcio para el mar Rojo era mar de UR. El término “Ta Ur” significaba la “Tierra Extranjera en el Este”.

COHERENCIA

A LA SOPA BOBA


Perpetrado por Oskarele

Cotidianamente, en este país nuestro, se suele emplear la expresión “vive a la sopa boba”, o “come a la sopa boba” o “anda a la sopa boba”, para referirnos a aquellas personas que capacitadas para el completo y correcto desarrollo de las mínimas actividades necesarias para la supervivencia, prefiere darse a la vida contemplativa, a la holgazanería, a sabiendas de que otro le va a cubrir esas necesidades básicas… vamos, lo que se dice un vago, un holgazán, un haragán o un zángano.

La RAE, dentro de la entrada al término “sopa” ( http://buscon.rae.es/draeI/SrvltObtenerHtml?LEMA=sopa&SUPIND=0&CAREXT=10000&NEDIC=No), añade la siguiente definición:
~ boba.
1. f. Comida que se da a los pobres en los conventos.
2. f. Vida holgazana y a expensas de otro. Comer la sopa boba Andar a la sopa boba

¿Comida que se da a los pobres en los conventos?

Pues sí, parece ser que esta expresión tiene su origen en las comidas “ligeras” que servían los monjes y los curas a los pobres e indigentes consistente, como no, en una sopica pobre que contenía, básicamente, agua, pan y alguna mata del campo. Conforme se fue extendiendo la práctica, y se fue extendiendo la educación universitaria, se produjo un giro interesante, pues, muchos estudiantes buscaban el sustento en las puertas de los conventos. A estos estudiantes se les comenzó a denominar “sopistas”

Además, con el tiempo, se extendió la costumbre de que los que iban a pedir la sopa “ligera” cantasen una canción o recitasen un verso a cambio del necesitado plato.

Mas info y fuentes aquí: http://forodeespanol.com/Archive/ALaSopaBoba/bkln/post.htm y aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Sopa_boba

PLATÓN. PARTE 3. LA GENIAL TEORIA DE LAS IDEAS.



Perpetrado por Oskarele

La teoría de las Ideas, sumamente conocida, divulgada y criticada, representa el núcleo de la filosofía platónica, el eje a través del cual se articula todo su pensamiento. No se encuentra formulada como tal en ninguna de sus obras, sino tratada, desde diferentes aspectos, en varias de sus obras de madurez como "La República", "Fedón" y "Fedro".

Por lo general se considera que la teoría es propiamente una teoría platónica, pese a que varios estudiosos hayan defendido la tesis de que Platón la había tomado directamente de Sócrates.

Su concepción de la naturaleza de la realidad (la naturaleza del ser) es radicalmente distinta a la concepción mostrada por Demócrito, que consideraba que todo estaba constituido por átomos en movimiento.

Para Platón el componente esencial son lo que él llamo “ideas”… pero ¿Qué entendía este señor por “ideas”?

Piensa en el color rojo…

¿Ya?

Ahora piensa ¿Cómo has aprendido ese color?

Se podría decir que a lo largo de tu vida has visto un montón de cosas rojas: coches, rosas, la sangre… y que todas estas cosas tienen esa propiedad en común, el color rojo, que podemos describir y aislar de las otras propiedades que tengan.

Por semejante proceso de abstracción podríamos obtener el concepto de color rojo.

Sin embargo para Platón no es así la movida: él se preguntaría ¿Cómo podemos saber que debemos abstraer de todo, excepto el color rojo, si no conocemos ya previamente el concepto de color rojo?

Por eso, Platón plantea que ese concepto existe de un modo alternativo a la realidad sensible, en una realidad “real” a la que llama “inteligible”.

Así, la realidad inteligible estaría compuesta por lo que llama “ideas”, que aparte de ser inmateriales, tienen las características del ser de Parménides: son inmutables y eternas (sin generación ni destrucción). Y estas ideas constituyen el modelo de la realidad sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser materiales y corruptibles, (sometidas al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción).

Así, el mundo que percibimos no deja de ser más que una burda copia de aquella realidad inteligible.

Como las ideas son inmutables y eternas, son reales (según el argumento de Parménides). Los objetos del mundo físico, al estar sometidos al cambio, no pueden ser reales.

Son como imágenes imperfectas del mundo real.

Así, para conocer la realidad es necesario conocer las ideas y como estas no son objetos físicos perceptibles por los sentidos, el conocimiento solo puede hacerse mediante la razón. La realidad sensible solo puede entenderse como “opinión”.

Esto nos lleva a una cuestión esencial: ¿Existe realmente esa separación entre la realidad inteligible y la realidad sensible? Para Platón estas ideas REALMENTE existen, no son conceptos al modo socrático ni contenidos mentales expresados mediante el lenguaje.

Existen independientemente de que sean pensadas…

Pero a la vez plantea que son inmateriales… entonces ¿Dónde existen? Esta es una de las críticas a este sistema de pensamiento, como veremos más adelante.

Es dudoso que podamos atribuir a Platón la intención de degradar la realidad sensible hasta el punto de considerarla una mera ilusión.

La teoría de las Ideas, a mi entender, pretende solucionar, entre otros, el problema del conocimiento y esto no puede pasar por la negación de toda realidad a las cosas. Pero si por la superación y la abstracción.

En los diálogos de vejez, especialmente en los llamados diálogos críticos y, entre ellos, en el "Parménides", Platón expone dos formas de relación entre las ideas y las cosas: la imitación y la participación: la semejanza mutua que existe entre los objetos es el resultado de la imitación de un modelo que permanece él mismo inmutable; pero esto lleva a un problema: si eso es así, entonces la semejanza que existe entre los objetos de la misma clase y el modelo que imitan deberá tener a su vez su razón explicativa en un tercer modelo al que imiten tanto la Idea como las cosas; y este argumento se podría realizar indefinidamente… ¿Qué ocurre si en lugar de imitación hablamos de participación? Los problemas no parecen desaparecer, sino multiplicarse: ¿Participan las cosas de toda la Idea o sólo de una parte de ella? En el primer caso tendría que haber tantas Ideas como cosas, lo que contradice la no multiplicidad de Ideas; en el segundo caso las cosas participarían sólo de una parte de la Idea, lo que también contradice los principios de la indivisibilidad de las Ideas.

Platón no sabe salir de este círculo vicioso, pero no por ello reniega de su teoría: parece que tiene que haber Ideas de todas las cosas y que de alguna manera esos objetos universales, las esencias, han de ser reales y han de existir.

Pero no solo eso. Resulta que, además, las Ideas están jerarquizadas. El primer nivel lo ocupa la Idea de Bien, tal como nos lo presenta Platón en la "República". A continuación vendrían las Ideas de los objetos éticos y estéticos, seguida de las Ideas de los objetos matemáticos y finalmente de las Ideas de las cosas.

Esta curiosa teoría platónica tiene, por un lado, como modelo el conceptualismo de Sócrates. Obviamente. Pero, por otro lado, las investigaciones de los filósofos anteriores, tanto de las escuelas jónicas como de las escuelas itálicas, habían puesto de manifiesto también la necesidad de reconocer la unidad en la diversidad, a través de la búsqueda del arjé. La preocupación socrática, limitada estrictamente a los objetos éticos, es extendida por Platón a la investigación de los objetos naturales de los presocráticos: del mismo modo que debe existir una definición universal de "virtud", ha de existir una definición universal de todos y cada uno de los componentes de la realidad.

CHARLES BAUDELAIRE. Poeta. De un poema titulado “El extranjero”. De su obra "Las flores del mal"


“ -¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime, a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
-Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo.
-¿A tus amigos?
-Empleáis una palabra cuyo sentido, hasta hoy, no he llegado a conocer.
-¿A tu patria?
-Ignoro en qué latitud está situada.
-¿A la belleza?
-Bien la querría, ya que es diosa e inmortal.
-¿Al oro?
-Lo aborrezco lo mismo que aborrecéis vosotros a Dios.
-Pues ¿a quién quieres, extraordinario extranjero?
-Quiero a las nubes..., a las nubes que pasan... por allá.... ¡a las nubes maravillosas!”

OMNIPRESENTE

ZECHARIA SITCHIN. LIBRO 2º: LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 14: EL VIAJE DEL FARAON A LA OTRA VIDA. VOLABAN!!

ByOskarele

...Claro que ese viaje no lo hacía el cuerpo del faraón, sino su Ka. Sin embargo, si hacía un viaje real por sitios reales, siempre según Sitchin, claro, que empleará un largo capitulazo de este segundo libro de las Crónicas de la Tierra, para demostrar que en realidad, lo que representaba este ritual del viaje postmortem del faraón era ni más ni menos que un viaje hasta un lugar donde despegaba en dirección al planeta de los dioses, Nibiru. No voy a resumir aquí todas sus explicaciones, porque la verdad, no aportan nada nuevo y con lo explicado en el artículo anterior tenemos bastante.

Si estáis interesados en más detalles, aquí tenéis el capitulo en cuestión, por si lo queréis leer: http://www.bibliotecapleyades.net/archivos_pdf/escaleracielo.pdf (pág. 76-106)

La conclusión que podemos sacar de todo este rollo es que los antiguos faraones egipcios viajaban hasta un área de lanzamiento al este de Egipto, entraban en un complejo subterráneo, lleno de túneles y cámaras; pasaban por una fábrica atómica y una cámara de radiación de la instalación; se ponían ropa y equipamiento de astronauta; entraba en una cabina de ascensor y cuando se abrían las Puertas Dobles del Duat, los motores de la nave Halcón entraban en ignición y el Ascensor se transformaba en una escalera Divina, por la cual el faraón alcanzaría la Morada de los Dioses en su "Planeta de Millones de Años".

Aunque os parezca increíble, si leéis la descripción que los “Textos de las Pirámides”  y “El libro de los muertos” hacen del viaje postmortem del faraón desde esta perspectiva Sitchiniana si parece encajar todo. Y claro, si ponemos todo este lio en relación con las teorías elaboradas por Sitchin en su obra anterior, “El 12º planeta”….

Ahora, nuestro autor, pasa a buscar por el antiguo arte egipcio pruebas que avalen su idea de que en aquella época los dioses (en realidad Anunnakis) eran capaces de volar en sofisticados aparatos, que eran inalcanzables e incomprensibles para los humanos, pero que si fueron representados artísticamente.



Uno de los ejemplos que aporta, realmente sorprendente, es una pintura descubierta en la tumba de Amenhotep-Huy, Virrey de Cush y gobernador de las Tierras del Sur (Nubia), durante el reinado del famoso Tutankamon (aquí tenéis algo de info de esta tumba: http://www.egiptologia.org/tumbas/nobles/tt040/). La susodicha tumba estaba decorada con escenas de personas, lugares y objetos de las dos regiones que Huy gobernaba, pero, aparte de esto, muestra lo que es, sin duda alguna para Sitchin, UN COHETE ESPACIAL (como podéis comprobar en la foto).

Parte del “cohete”, está en un silo subterráneo y la parte superior, con el módulo de comando, queda al nivel del suelo. El cuerpo está sub-dividido como un cohete de varias etapas. En su parte inferior, dos personas cuidan de mangueras y palancas; hay una hilera de mostradores que circulan por encima de ellas. El corte transversal del silo muestra que está cubierto por cavidades tubulares para escape de gases u otra función cualquiera relacionada con energía. Al nivel del suelo, la base de la parte superior está claramente pintada como quemada, posiblemente como resultado de una reentrada en la atmósfera terrestre (sic). El módulo de comando es bastante grande para abrigar tres o cuatro personas – tiene forma cónica y "orificios de inspección" verticales en torno a su parte inferior.


Otro ejemplo: En la ciudad de An (Heliópolis), el más antiguo centro de veneración de Egipto, el dios Ptah construyó, una estructura especial - una especie de Instituto Smithsoniano -, dentro del cual ¡una cápsula espacial “de verdad” podía ser vista y reverenciada por el pueblo! Ese objeto secreto, el “Ben-Ben”, estaba guardado en el Het-Benben, el "templo del Ben-Ben". Sabemos, por la escritura en jeroglíficos en el lugar, que esa estructura parecía una enorme torre de lanzamiento dentro de la cual un cohete se mantenía apuntado para arriba, hacia el cielo.

Según los antiguos egipcios, el Ben-Ben era un objeto sólido que había venido del Disco Celestial. Una inscripción de la estela del faraón Pi-Ankhi (por Brugsch, Dictionnaire Géographique de I'Ancienne Égypte) decía: “El rey Pi-Ankhi subió la escalera hasta la gran ventana para poder ver al dios Ra dentro del Ben-Ben. El propio rey, en pie y solo, empujó el cerrojo y abrió las dos hojas de la puerta. Entonces él vio a su padre Ra en el espléndido santuario del Het-Benben. Él vio el Maad, la Barcaza de Ra; y vio Sektet, la Barcaza del Aten.”





Los devotos egipcios hacían viajes a Heliópolis para reverenciar y orar al Ben-Ben, probablemente con un fervor religioso semejante al de los fieles musulmanes que hacen peregrinaciones a la Meca, donde van a rezar en la Kaaba (una piedra negra que, se cree, es una réplica de la "Cámara Celestial" de Dios…)

Además, en el santuario de Heliópolis había una fuente o pozo cuyas aguas eran famosas por sus poderes curativos, especialmente en cuestiones de virilidad y fertilidad, aunque también era buena para el rejuvenecimiento, lo que, por su parte, dio origen a la leyenda del pájaro Ben, llamado Fénix por los griegos que visitaban Egipto. Según esas leyendas, el Fénix era un águila con plumaje rojo y dorado y, cada quinientos años, cuando estaba por morir, iba a Heliópolis y de una manera sorprendente renacía de las cenizas de sí misma (o de su padre).

Las historias egipcias cuentan que el santuario fue destruido varias veces por enemigos invasores.

Nada queda de él actualmente.

Y por supuesto, el Ben-Ben también desapareció.

Sin embargo, quedan las representaciones que se hicieron de él: monumentos con forma de  cámara cónica, dentro de la cual se podía ver un dios, como, por ejemplo, este que tenéis abajo.

LA ABSURDA HISTORIA DEL ARBOL Y LA FLOR


Un relato de El Pajarito

                    Era un hermoso prado tapizado de hierbas, en él, crecia un solitario árbol sobre las suaves colinas, desde ahí dominaba su alrededor.
                    Todas las mañanas se entretenia contando las gotas de rocío, que cual diamantes, el sol del amanecer hacía brillar, jugando con sus hojas al viento o alguna casual mariposa que se posara en  sus ramas, trayendo historias de otros lejanos lugares.

                   Una mañana de "esa" primavera estaba contando, como siempre las gotas de rocío, cuando  algo lo distrajo, asombrado noto que algo pequeñito y fragil brotaba del suelo muy cerca suyo y pensó;
_ que tonto arbolito crecer tan cerca mio ! … _mas no era un arbolito_.

                  Sin prestarle mucha importancia siguió con su rutina, solamente lo observaba de vez en  vez y comenzo a sentir ansiedad, viendo que esa planta era de esas que suelen dar flores. Entonces sintio miedo, por él y por ella, él lo viejo que era, antiguo, desabrido, gastado, y ella por lo fragil, joven é inocente que parecía, tambien empezo a sentir angustia, por temor a que alguien la dañara.

                 Estiro sus raices hasta rodear las de ella, creyendo asi protegerla, luego se dio cuenta que así, ella no podria nutrirse por sus medios, entonces con rabia por él mismo las fue retirando.

                 En la siguiente tormenta, la lluvia caía con violencia, las rafagas de viento parecian arrancar el suelo, entonces estiro sus ramas para cubrirla y asi protegerla, pero… pasada la tormenta se percató que estaba impidiendo el paso del sol y la flor no crecía, entonces con mas rabia por el mismo, por lo tonto que era, dejo que sus ramas se quebráran y dejáran pasar al sol.

                La planta lucía hermosas flores, cuando el árbol vió qué algunos animales rondaban jugando, y se acercaban peligrosamente a la flor, con furia cubrió su tronco y ramas con agudas espinas, y  con ayuda del viento se agito violentamente hasta que los animales espantados huyeron del lugar…pero el espanto tambien llego a él, cuando consideró que ella podia ser dañada por sus espinas, y ciertamente con urgencia las desprendió.

               Y comenzó a sentir celos de las mariposas y picaflores que se posaban en ella, -asi que él-  el árbol desprendió su hojas para alejarlos, pero no lo conseguía, pues seguian rodeando la flor, entonces renovando su savia se obligo a florecer, y dió grandes y perfumadas flores, atrayendo de ese modo a las mariposas y picaflores, más luego tambien con rabia vio que la flor quedaba sola…y se preguntó para que hacia lo que estaba haciendo, si perdió sus hojas, perdió sus ramas, perdió sus espinas, sus raíces y sus flores, pero no queria perder a la pequeña flor que crecía a su lado, resignado, volvió a ser el árbol que siempre fué, y comenzó a sentirse feliz, por el solo hecho de permitirle libremente a la flor que creciera, que creciera en paz, sin custodia, sin presiones, sin limitaciones, porque siempre iba a estar a su lado…

PLATÓN. PARTE 2. OBRA


ByOskarele

Ni están todos los que son, ni son todos los que están… se dice que tenemos todos los Diálogos de Platón, lo que no quiere decir que todos los Diálogos con su nombre que han llegado hasta nosotros sean suyos… ahora veremos porque.

Lo que sí es cierto es que Platón elige el diálogo como forma de expresión de su pensamiento; quizá como tributo a su maestro Sócrates a quién, por lo demás, convierte en interlocutor de prácticamente todos ellos; o quizá por el influjo de su época.

Su obra se puede dividir en varios períodos, según distintos criterios, siendo una de las clasificaciones más aceptadas la cronológica:

1. Diálogos de juventud (de los 28 a los 38 años) (399-389), dominados por los temas de carácter socrático, en los que se mantiene fiel a lo enseñado por Sócrates. La mayor parte de estos diálogos terminan sin llegar a ningún resultado definido… es el característico “no saber nada”. Esta es la época de los viajes a Megara, Cirene, Egipto e Italia y los diálogos serian estos:

- Apología de Sócrates (defensa de Sócrates durante su juicio)
- Critón (Sócrates en la cárcel sobre problemas cívicos y lo injusto de su condena)
- Laques (sobre la valentía)
- Lisis (sobre la amistad)
- Cármides (sobre la templanza)
- Eutifrón (sobre la Piedad)
- Ión (contra los poetas y los rapsodas)
- Protágoras (¿Es enseñable la virtud?)



2. Diálogos de transición (de los 38 a los 41 años) (389-385), en los que ya se empieza a alejar de la senda socrática, comenzando a introducir elementos de su propia cosecha, algunos de los cuales apuntan ya hacia la teoría de las Ideas. Tiene lugar en ésta época el primer viaje a Siracusa (Sicilia) a la corte de Dionisio primero y la amistad con Dión. Serán estas obras

- Gorgias (Sobre retórica y política)
- Crátilo (Sobre la significación de las palabras)
- Hipias mayor y Menor (Sobre la belleza el primero, y sobre la verdad del segundo)
- Eutidemo (Sobre las falacias de los sofistas)
- Menón (¿Es enseñable la virtud? Pues si)
- Meneceno (parodia sobre la retórica)

3. Diálogos de madurez (de los 41 a los 56 años) (386-370), en las que ya encontramos el pensamiento de Platón en toda su dimensión, donde ya la influencia de Sócrates es mínima. Es la época de Academia en Atenas y serán estas obras:

- Fedón (Sobre la inmortalidad del alma, el último día de Sócrates en prisión)
- Banquete (Sobre el amor y la belleza)
- República (Sobre política y otros asuntos: metafísicos, gnoseológicos, etc.)
- Fedro (Sobre el amor, la belleza y el destino del alma)

4. Diálogos críticos y de vejez (de los 56 a los 80 años) (370-347), en los que revisa alguna de sus ideas y se muestra algo más pesimista:

- Parménides (defensa de la teoría de las ideas frente a las críticas recibidas)
- Teeteto (Sobre el conocimiento real, fuera de los sentidos)
- Sofista (Lenguaje, retórica y conocimientos)
- Político (Sobre política y filosofía. El verdadero gobernante es el que sabe)
- Filebo (sobre la relación entre el placer y el bien)
- Timeo (sobre ciencia natural y cosmología. En él aparece por primera vez el Demiurgo)
- Critias (sobre el estado ideal agrario contrastado con el poderío marítimo imperialista. Aquí aparece el mito de la Atlántida...)
- Las Leyes (La ciudad ideal, revisión pesimista de la República)
- Carta VII (en esta carta Platón nos presenta su conocida y breve autobiografía)


Los personajes de los diálogos son generalmente personajes históricos, como Sócrates, Parménides de Elea, Gorgias o Fedón de Elis, aunque a veces también aparecen algunos de los que no se tiene ningún registro histórico aparte del testimonio platónico. Cabe destacar, además, que si bien en muchos diálogos aparecen discípulos de Sócrates, Platón no aparece nunca como personaje. Solamente es nombrado en Apología de Sócrates y en Fedón, pero nunca aparece discutiendo con su maestro ni con ningún otro.

Ya en la antigüedad se formularon sospechas en torno a la autoría de algunos de estos diálogos. Algunos atribuían el “Alcibiades II” a Jenofonte. Otros rechazan la autoría de las “Leyes” o incluso de la “República”…  en la actualidad la crítica especializada afirma que, sin duda, los diálogos más importantes, como el “Fedón”, “El banquete”, “La república” o el “Timeo”, son sin duda suyos. Lo que sí es probable es que muchos de los diálogos menores no lo sean, como el citado “Alcibiades II”, el de los “Amantes” o el “Minos”.

EL CAMINO HACIA NOSOTROS. LA EDAD DEL HIELO, PARTE 4. SOBRE COMO LOS MOVIMIENTOS DE LA TIERRA INFLUYERON EN LAS GLACIACIONES.


ByOskarele

La tierra se mueve por el espacio.

Su órbita se ve sometida no solo a variaciones de longitud y de forma, sino también a cambios rítmicos en su ángulo de orientación respecto al Sol, es decir, en su inclinación, posición y oscilación, y todo esto afecta a la duración e intensidad de la luz solar que cae, gracias al sol, sobre nuestro hermoso planeta.

En particular, la Tierra experimenta, durante largos periodos de tiempo, tres cambios de posición, conocidos oficialmente como oblicuidad, precesión y excentricidad. Pues bien, el serbio Milutin Milankovitch, partiendo de las ideas propuestas por Croll (del que hablamos en el artículo anterior) se preguntó si no podría haber una relación entre estos complejos ciclos y la aparición y desaparición de las eras glaciales… el problema era que estos ciclos tenían duraciones muy diferentes: unos 20.000. 40.000 y 100.000 años respectivamente, pero que variaban en cada caso unos cuantos miles de años. Esto significaba que determinar los puntos de intersección de estos cambios rítmicos conllevaba una cantidad enorme de cálculos.

Milankovitch (joer con el nombrecico….) tenía que obtener el ángulo y la duración de la radiación solar que llegaba a todas las latitudes del planeta, en todas las estaciones, durante un millón de años, según tres variables en constante cambio… toma ya.

Por suerte, y aunque parezca mentira, este era el tipo de trabajo repetitivo y coñazo que le molaba a Milankovitch: durante veinte añazos, incluso cuando estaba de vacaciones, trabajó incesantemente elaborando tablas de ciclos, un trabajo que hoy en día haría mi mediocre ordenata en un par de días… lo bueno es que tuvo mucho tiempo libre, pues, en 1914, con el estallido de la Gran Guerra, le detuvieron por su condición de reservista del ejército serbio, pasando la mayor parte de los siguientes cuatro años en Budapest, sometido a un arresto domiciliario. El resto del tiempo lo empleaba trabajando en la Biblioteca de la Academia de Ciencias Húngara.


El resultado final de sus veinte años de cuentas, gráficos y tablas de ciclos fue un libro publicado en 1930 llamado “La climatología matemática y la teoría astronómica de los cambios climáticos”.

Y resulta que tenía razón: existe una relación entre las eras glaciares y el giro excéntrico del planeta, aunque supuso, erróneamente, como la mayoría de la gente, que se trataba de un aumento gradual de inviernos duros que conducían a largos periodos de frio.

Fue un meteorólogo ruso-alemán el que se dio cuenta de que el proceso era sutil y muchísimo más desconcertante…

Wladimir Peter Köppen se dio cuenta de que el tema de las glaciaciones era mucho más complejo de lo que el bueno de Milankovitch había imaginado.

Pero vayamos por partes… este señor nació en San Petersburgo en 1846 y palmó en 1940. Fue un conocido e importante geógrafo, meteorólogo, climatólogo y botánico.

Sobre todo es conocido por lo que se conoce como el sistema de clasificación climática de Köppen, el cual es todavía comúnmente usado hoy en día para agrupar los climas (a pesar de las numerosas modificaciones efectuadas). En 1924 publicó el documento científico “Die Klimate der Geologischen Vorzeit” (Los climas del pasado geológico) junto con su yerno Alfred Wegener (famoso científico alemán por su teoría de la deriva continental), lo cual dio un soporte fundamental a la teoría de eras glaciales de Milanković.

La causa de las eras glaciales, que es de lo que venimos hablando en estos últimos artículos, decidió Köppen, no hay que buscarlas en inviernos brutales, como planteaba Milankovitch, si no en los veranos frescos: si los veranos son demasiado templados, lo suficiente como para que no puede fundirse la nieve acumulada durante el invierno en una zona determinada, hay una mayor proporción de luz solar devuelta por la superficie reflectante, lo que aumenta aun más el efecto refrescante y contribuye a que la nieve dure aun mas.

La situación tendería, vista de este modo, a perpetuarse.

... SON LOS PADRES

"Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sábe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga."
ALBERT CAMUS. Escritor. Extraido del discurso que pronunció al recoger el premio Nobel en 1957

ZECHARIA SITCHIN. LIBRO 2º: LA ESCALERA AL CIELO. PARTE 13: EL VIAJE DEL FARAON A LA OTRA VIDA. EL VIAJE DEL KA


ByOskarele

Como ya dijimos en un artículo anterior, fue en Tebas y sus alrededores (Karnak, Luxor y Deir-el-Bahari), donde Alejandro encontró los santuarios y templos dedicados a Amón, que continúan impresionantes hasta el día de hoy, a pesar de que están en ruinas. En su mayoría, esos monumentos fueron construidos por los faraones de la 12ª Dinastía, uno de los cuáles probablemente era "Sesonchusis" o Sesostris, así como el famoso templo de Hatshepsut, que también tenía fama de ser hija de Amón.

Esas alegaciones de parentesco divino no eran raras ni nuevas. La reivindicación del faraón de su posición de divinidad, basado en el simple hecho de ocupar el trono de Osiris, a veces era ampliada con el fundamento de que el gobernante era hijo o hermano de este o de aquel dios o diosa. Los estudiosos consideran que esas afirmaciones sólo tienen significado simbólico, pero para Sitchin en muchos “realmente” eran descendientes físicamente de Ra, engendrados por él a través de la fecundación de la esposa del alto sacerdote de su templo.

Otros reyes atribuían su descendencia de Ra a medios más sofisticados: a veces el dios se introducía dentro del faraón y tenía relaciones sexuales con la reina, siendo pues el hijo descendiente hijo directo de Ra.

Pero, además de esas pretensiones específicas de un origen divino, todos los faraones eran teológicamente considerados la encarnación de Horus y así, por extensión, hijos de Osiris. En consecuencia, el faraón tenía derecho a la vida eterna exactamente de la manera experimentada por Osiris: resurrección después de la muerte, una Otra Vida…Alejandro pretendía tener derecho a la inmortalidad por los dos lados: como hijo secreto de Amón y como encarnación de Horus/Osiris.

Básicamente, los antiguos egipcios, consideraban que los dioses y los faraones conseguían vivir eternamente porque estaban siempre rejuveneciéndose en su morada divina, a la que los faraones llegaban tras morir y donde compartían la sagrada comida y bebida con las divinidades. El fallecido faraón esperaba encontrar ese sostén en el reino celestial de Ra, en la "Estrella Inmortal". Allá, en un mítico "Campo de las Ofrendas" o "Campo de la Vida", crecía la "Planta de la Vida". Un texto de la pirámide de Pepi I dice lo siguiente:
“Él viajó para el Gran Lago, Junto a lo cual descienden los Grandes Dioses.
Los Grandes de la Estrella Inmortal Dan a Pepi la Planta de la Vida
De la cual ellos viven, Para que él también pueda vivir.”

Las representaciones egipcias muestran al fallecido (a veces con su esposa) en ese paraíso celestial, bebiendo el Agua de la Vida, de la cual nace la Planta de la Vida, bajo la forma de datilera, con sus frutos donantes de vida.

El destino celestial del rey muerto era el lugar de nacimiento de Ra, al cual éste había vuelto después de su muerte en la Tierra. Allá el propio dios era siempre rejuvenecido o "despertado de nuevo" porque periódicamente la Diosa de los Cuatro Jarros le servía un cierto elixir. Así, la esperanza del faraón era ser servido del mismo elixir por la diosa, para "con él refrescar su corazón para la vida". En cuanto a Osiris, él se rejuvenecía bañándose en el Agua de la Juventud.

Después de ganar una nueva vida y hasta quedarse rejuvenecido, el faraón llevaría una existencia paradisíaca: "Su provisión es entre los dioses: su agua es vino, como el de Ra. Cuando Ra come, da a él; cuando Ra bebe, da a él".

No estaban demasiado preocupados estos reyes por que la forma de conseguir la preciada inmortalidad fuese muriendo primero. Al fallecer su cuerpo físico sería embalsamado, pues los egipcios creían que cada persona poseía un Ba, algo semejante a lo que llamamos "alma", que, como un pájaro, subía a los cielos después de la muerte, y también un Ka -en general traducido por Doble, Espíritu Ancestral, Esencia o Personalidad -, y era bajo esas formas que el faraón se veía trasladado para la Otra Vida. El concepto sugería la existencia de un elemento divino en el hombre, un doble celestial o divino que podía retomar la vida en el otro mundo.

La otra vida era posible, pero no era nada fácil obtenerla: El fallecido rey tenía que viajar por un largo y desafiante ritual, y someterse a las largas y elaboradas ceremonias antes de ponerse en camino. Todo comenzaba con la purificación e incluía el embalsamamiento (momificación) para quedar como Osiris, con todos los miembros amarrados por ataduras. El cuerpo embalsamado entonces era llevado en una procesión fúnebre.

Dentro de algún templo funerario, los sacerdotes conducían rituales pidiendo la aceptación del faraón por los dioses al final del viaje. El rito, llamado en los textos fúnebres egipcios de "Apertura de la Boca", era supervisado por un sacerdote que, usando una herramienta curva de cobre o hierro, abría la boca de la momia o de una estatua representando al faraón. Pero era más que nada algo simbólico. Se hacían también llamamientos especiales al "Ojo" de Horus, perdido en la batalla con Set, para que fuera abierto "un camino para el rey entre los Luminosos, para que él pueda establecerse entre ellos".

La tumba del faraón tenía una puerta falsa en su lado este, por la que se supone que el faraón saldría después de aquel ritual. Según el relato de los “Textos de las Pirámides”, que describe el proceso de resurrección paso a paso, el faraón no podía atravesar la pared solo. "Tú estás delante de la puerta que contiene las personas hasta él, que es el jefe del departamento - un mensajero divino encargado de esa tarea -, viene a tu encuentro. Él te coge por el brazo y te lleva hacia el cielo, hacia tu padre.”

Sin embargo, antes de que el faraón subiera al cielo para comer y beber con los dioses, tenía que emprender un arduo y peligroso viaje. Su meta era un país llamado Neter-Khert, "La Tierra de los Dioses de la Montaña". Ese lugar a veces era pictóricamente escrito en jeroglíficos colocándose el símbolo para Dios (Neter) sobre una balsa, pues, de hecho, para alcanzar esa tierra el faraón tenía que atravesar un largo y tortuoso lago de Juncos. El área pantanosa sería vencida con la ayuda de un Barquero Divino, que antes de transportarlo le interrogaba sobre que le hacía pensar que tenía derecho a atravesar el lago o si era realmente hijo de un dios o una diosa.

Después del lago, de un desierto y una cadena de montañas, el rey llegaba al Duat, la mágica
"Morada para Subir a las Estrellas", cuya localización y nombre vienen confundiendo los estudiosos hace mucho tiempo. Algunos piensan que se trataba del Otro Mundo, la Morada de los Espíritus. Otros afirman que era un Mundo Subterráneo y, de hecho, muchas de las escenas que lo describen muestran un laberinto de túneles, cavernas con dioses que no pueden ser vistos, pozas de agua hirviente, luces fantasmagóricas, cámaras guardadas por pájaros y puertas que se abren solas.

El Duat siempre fue motivo de perplejidad para los eruditos porque, a pesar de su naturaleza terrestre (era alcanzado a través de un pasaje en las montañas) y características subterráneas, en jeroglíficos su nombre era escrito con la utilización de una estrella o halcón alzando vuelo. El problema mayor en este tránsito del faraón a la eternidad parece ser que era que los humanos no podían volar… "Los hombres son enterrados, los dioses vuelan hacia lo alto. Hagan que este rey vuele hacia el cielo (para quedarse) entre sus hermanos, los dioses". Así, para subir al cielo emplearía una escalera celestial por la cual entraría en un objeto capaz de cambiar de “memoria”, pasando de azul a rojo, y con el que por fin ascendería a los cielos. El ojo de Horus llamaban a aquel objeto…

Allá, el propio Ra le daría la bienvenida: “Los Portones del Cielo están abiertos para ti; Las puertas del Lugar Fresco están abiertas para ti. Tú encontrarás a Ra parado allí, esperando por ti. Él tomará tu mano, Él te llevará para el Doble Santuario del Cielo; Él te colocará en el trono de Osiris... Tú te quedarás en pie, amparado, equipado como un dios... Entre los Eternos, en la Estrella Inmortal."

Casi todo lo que sabemos en la actualidad sobre este tema se lo debemos a una obra llamada “Los Textos de las Pirámides”, una recopilación de elocuciones encontradas en las paredes, pasajes y galerías de cinco pirámides, de cinco faraones: Unas, Teti, Pepi I, Merenra y Pepi II - que reinaron entre 2.350 y 2.180 a.C. Esos textos fueron organizados y numerados por Kurt Sethe en su magnífica obra “Die altaegyptischen Pyramidentexte”, junto con su contrapartida en inglés, “The Pyramid Texts”, de Samuel A. B. Mercer.

Son miles de versos, casi todos aislados y desconectados unos de otros, con súplicas a los dioses y exaltación de los reyes. Sin embargo, hay un punto sobre el cual no existen dudas: todos concuerdan que esos textos fueron extraídos por los escribas de la época, de escrituras más antiguas y aparentemente bien organizadas, coherentes e inteligibles, como, por ejemplo, el “Libro de los Muertos” o “El Libro de los Dos Caminos".

Las teorías académicas, sin embargo, dejan sin explicación los aspectos más intrigantes de las informaciones ofrecidas por esos textos. El Ojo de Horus, por ejemplo, era un objeto que existía independientemente del dios, siendo algo en cuyo interior el faraón podía entrar y que cambiaba de colores, yendo del azul hacia el rojo, cuando era "potenciado". Hay también balsas auto impulsadas, puertas que se abren solas, dioses de rostros brillantes que no pueden ser vistos.

Y, sobre todo, ¿Por qué, si la transmigración del faraón lo llevaba hacia el Mundo Subterráneo, los textos afirman que "el rey está yendo hacia el cielo?” Sitchin plantea sin prejuicios que los textos no eran mera mitología, sino el relato de un viaje simulado que reproducía el viaje real que hicieron o hacían los dioses. Vistos como un todo, los textos e ilustraciones describen un viaje a un reino que comienza al nivel del suelo, prosigue para el subsuelo y termina en una apertura por la cual los dioses - y los reyes que los imitaban – eran lanzados en dirección al cielo.

EL CINE ALEMAN. PARTE 16 Y ULTIMA. LENI RIEFENSTAHL



















ByOskarele

Un caso curioso, por lo controvertido que es, es el de la directora alemana Helena Bertha Amalie Riefenstahl, más conocida como “Leni”, directora de una obra maestra llamada “Triumph des Willens” (El Triunfo de la Voluntad), cinta documental sobre Hitler y los nazis que marca la gloria y la desgracia de esta extraordinaria director: la gloria por tratarse, en opinión de muchos, de la mejor película propagandística de la historia, y la desgracia porque marcó el resto de su vida, recibiendo críticas de enorme envergadura por la naturaleza política de la misma. Riefenstahl siempre ha señalado que sus intenciones eran meramente artísticas, pero nunca se ha logrado librar de estigma nazi.


Leni nació en Berlín en 1902 y palmó 101 años después, en 2003. Era la primogénita de un industrial de la calefacción alemán y ya desde su más tierna infancia demostró interés por las artes, especialmente por la pintura y el baile, afición que tuvo que dejar por una lesión de rodilla. En 1924 se puso en contacto con el Dr. Arnold Fanck, cineasta alemán especializado en cintas sobre montañismo (genero extraño donde los haya, conocido como “Bergfilme” y que tenia gran éxito de público en la Alemania de la época), tras ver una película suya sobre los Alpes dolomitas. Con Fanck protagonizó cinco películas, siendo la primera y la más conocida una titulada “Der Heilige Berg” (La montaña sagrada), de 1926, y gracias a él aprendió a manejar la cámara.
(Aquí tenéis más información sobre Arnold Fanck y su colaboración con la Riefenstahl: http://www.nevasport.com/nevablogs/retro-ski/art/arnold-fanck--maestro-de-peliculas-de-montana---arnold-fanck--the-master-of-mountain-films/2625/)

Dicen que tras ver la película de Eisenstein “El acorazado Potemkin”, de 1925, decidió que su vida iba a estar dedicada a hacer películas y no quiso limitarse a la subordinación de ser actriz: así, en 1932, dirigió su primera película, “Das Blaue Licht” (La luz azul), filme ambientado en los Alpes, que tras ser premiada en la Mostra Venecia, la lanzó a la fama internacional. Ella misma interpretaba el papel principal, además de dirigir y escribir el libreto.


La película, como hemos dicho, fue muy bien recibida, pero lo más importante es que atrajo la atención de un político en ascenso que se enorgullecía de tener ambiciones artísticas, un tal Adolf Hitler… Ese mismo año, Riefenstahl había escuchado a Hitler hablar en una reunión pública y quedó fascinada por su oratoria y su capacidad de hipnotizar al público… y nuestra protagonista tuvo la “brillante” idea de ofrecerle su talento y su colaboración… mientras otros cineastas como Murnau, Lang o el propio Billy Wilder se largaban del terror nazi.
Hitler vio a Leni Riefenstahl como una directora que podía usar la estética para producir una imagen de una Alemania fuerte, apelando a la nostalgia nacionalista de tono Wagneriano. En 1933, con un tal Rudolf Hess de intermediario, le pidió a la Riefenstahl dirigir una película corta, “Der Sieg des Glaubens” (La victoria de la fe), filmada ese año en la reunión del partido nazi en el campo Zeppelin de Núremberg, el quinto congreso del NSDAP. La película estuvo perdida durante años hasta que se encontró una copia en los archivos de la Unión Soviética.

Esta película corta fue un modelo para su siguiente trabajo, el más famoso (y posiblemente el mejor), “Triumph des Willens” (El triunfo de la voluntad), filmado en la reunión de Núremberg al año siguiente, en 1934. Riefenstahl inicialmente rechazó el pedido de Hitler para hacer la película, pero cedió cuando recibió recursos ilimitados y libertad artística total. El triunfo de la voluntad, con sus imágenes evocativas y si innovadora técnica cinematográfica, figura como una película épica del cine documental, y es generalmente considerada una de las películas de propaganda más hábiles jamás producida.


La película ganó varios premios, pero por siempre unió su tema, el nacional-socialismo, con su artista, Riefenstahl. Y no es de extrañar, pues la obra arranca de una inocente y tímida coartada argumental (el congreso nazi) para glorificar el proyecto político de Hitler, presentado al principio de la película como un Dios que cae del cielo (la secuencia de la llegada en avión). Como todo Dios, es aclamado y vitoreado por el pueblo enfervorecido, por lo que son recurrentes e inevitables los planos del público, tanto civil como militar.

El documental consiste, básicamente, en mostrar toda la maquinaria de desfiles nazis y en ver lo amaestrado y embobado que estaba un pueblo que soportaba sin inmutarse (e incluso con pasión) los discursos continuados de toda la cúpula dirigente del partido único, concluyendo con el maestro de ceremonias, Adolf Hitler, engrandecido como un dios.

Vista desde un punto de vista político, esta película, provoca repulsión y rabia, por lo menos a mí, además de cierta vergüenza. Pero desde un punto cinematográfico es una autentica maravilla que no puede faltar en la colección de todo buen cinéfilo.
Su siguiente película será “Tag der Freiheit: Unsere Wehrmacht” (Día de libertad: nuestras Fuerzas Armadas, 1935), una obra menor, en la que se graba la reunión del partido de 1935.


Su siguiente obra importante como directora fue el megadocumental de más de cuatro horazas de duración “Olympia”, de 1938, con dos partes, “Fest der Völker” (Festival de la naciones) y “Fest der Schönheit” (Festival de la belleza). Y básicamente se trata de la filmación de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, conocidos como las “Olimpiadas de Hitler” y de nuevo se trata de un film propagandístico a favor del régimen nazi, en este caso destacando la fuerza y la valía de la raza aria… Lo cierto es que la obra es curiosa, sobre todo por su calidad técnica, ya que nuestra protagonista se ingenió mil y un sistemas para poder captar los momentos deportivos con la mayor fidelidad posible.

La verdad es que la película ganó el premio a la Mejor Película Extranjera en el festival de cine de Venecia y un premio especial del Comité Olímpico Internacional por su representación de la alegría del deporte…

Si bien Leni Riefenstahl demostró ser simpatizante de Hitler en sus inicios, y colaboradora política en su llegada al poder (además de amiga de Hess y de Albert Speer, con quien llegó incluso a colaborar en la famosa “Catedral de la Luz”), progresivamente fue distanciándose de la figura del gobernante, sobre todo con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, según ella mismo diría.

En los primeros días de la campaña de Polonia, un incidente parece haber debilitado la confianza de Riefenstahl en el movimiento que glorificó: mientras acompañaba a las tropas alemanas cerca de Konskie, presenció la ejecución de unos ciudadanos polacos fusilados como represalia por un ataque contra tropas alemanas.

Riefenstahl aparentemente dejo su filmación ese día para pedirle a Hitler personalmente que no permitiera tal violencia arbitraria. El incidente puede haber sembrado la semilla de la duda en su mente (aunque no le impidió filmar el desfile triunfante de Hitler en Varsovia unas pocas semanas después)

Tras el final de la contienda tuvo problemas en su vida privada, su matrimonio fracasó y además el gobierno francés se empeñó en enjuiciarla. Riefenstahl rechazó estar vinculada con el régimen nazi, aduciendo que sus filmes y trabajos sólo habían sido producto de un servicio profesional contratado y que ella había cumplido de acuerdo con las directivas nazis, sin hacer una apología por convicciones personales.

Sin embargo, Riefenstahl había empezado a filmar “Tiefland” (Tierras Bajas) en 1940, una historia ubicada en los Pirineos españoles, que había archivado anteriormente, cuya filmación se arrastró durante cuatro años. Para aumentar el sabor “español” de la película, tuvo que “pedir prestados” como extras unos 51 jóvenes prisioneros gitanos del cercano campo de trabajos forzados en Maxglan-Leopoldskron. Para las escenas de interior, filmadas en Berlín, usó como extras por lo menos 66 prisioneros gitanos más.

Posteriormente se demostró que todos ellos fueron deportados a Auschwitz… Sería una de las pruebas que la llevarían a ser juzgada años después.

“Tiefland” se estrenó en 1954, ocho años después que las autoridades francesas y americanas de ocupación en el Tirol arrestasen a Riefenstahl y confiscasen sus materiales cinematográficos en enero de 1946…Vivió varios meses en la miseria, su matrimonio fracasó, se le recluyó durante tres meses en un manicomio, en el que se le aplicó electroshock para “desnazificarla”… En varios juicios sucesivos, a instancias norteamericanas y francesas, salió con veredicto favorable, que reconocía su no-implicación ni en el partido ni en ninguna otra de sus ramificaciones y que su relación con Hitler y su partido era estrictamente profesional (se la señaló como amante de Hitler, hecho que ella negó, limitándose a reconocer que el líder alemán la pretendió en alguna ocasión sin que ella aceptase…lo mismo ocurrió con Goebbels)

Tras una última apelación la calificaron solamente como simpatizante (no perteneciente) del partido nazi.

Riefenstahl encontró difícil superar su asociación con las películas de propaganda nazis, y enfrentó dificultades para recuperar su posición en la comunidad de cine alemán. Así que, a partir de la década de 1950, Riefenstahl inició una nueva y estimulante etapa profesional, esta vez como fotógrafa.

Viajando por África, se quedó prendada por unas fotografías de los atléticos cuerpos de Los Nuba, un pueblo de Sudán. Se obsesionó con la idea de filmarlos, y a pesar de los peligros y los consejos en contra (tenía ya 60 años), partió para el sur de Sudán en las más adversas circunstancias. Sus imágenes de aquellas gentes dieron la vuelta al mundo. Para lograrlas se integró en las costumbres de la tribu y aprendió su lengua.



Su culto al cuerpo en forma de imágenes sirvió a sus críticos para indicar sus evocaciones de la ideología nazi., así que en la última etapa de su vida profesional, prefirió eliminar de sus imágenes humanas…

Desde mediados de los años setenta (con setenta años ya) aprendió submarinismo (con más de 90 seguía lanzándose en paracaídas) y comenzó a fotografiar el mundo submarino, un tema que incluso le permitió filmar una última película, ya absolutamente vacía de contenido, “Impresiones bajo el agua”, que realizó con 97 años y presentó en el 2000, ya con 98 años…



Riefenstahl falleció a los 101 años, tras un progresivo, y lógico, deterioro de su salud.