DAVID KIRBY. UN MARTIR DEL SIDA.


Perpetrado por Oskarele

Hace 23 años, en noviembre de 1990, la revista Life publicó un imagen terrible y estremecedora en la que se mostraba a un joven de 32 años, David Kirby, en estado agonizante como consecuencia del SIDA. La imagen lo muestra con la mirada perdida, acompañado de su familia, en una escena dramática y conmovedora que ayudó a cambiar la percepción de la sociedad hacia el SIDA, quizá por el innegable parecido del pobre David con la iconografía característica de Jesucristo, algo que, como era de esperar fue enormemente criticado por la Iglesia Católica y por determinados sectores de la sociedad.


Sectores que por aquel entonces se creían aun libres de esta terrible plaga, pues en aquella época aun se consideraba, por este tipo de ignorantes fachotes y poco piadosos (pese a sus creencias religiosas), que se trataba de un castigo divino hacia los maricones, las putas, los yonquis y la gente promiscua y viciosa en general (usando su jerga, que conste)

Hoy en día la sociedad está mucho más concienciada al respecto y las estadísticas muestran que el número de heterosexuales contagiados de SIDA es mucho mayor que el de homosexuales, y que, si bien la promiscuidad sexual sigue siendo un factor de riesgo importante, se pueden tomar medidas bastante efectivas para evitar el contagio, como el uso de condones.

Los grupos de riesgo (prostitutas, heroinómanos, homosexuales…) están mucho más concienciados, mientras que el SIDA ha crecido enormemente entre los que no se consideran grupos de riesgo, es decir, heterosexuales.

Más que nada porque en riesgo estamos todos.

Claro que, volviendo a lo de antes, la Iglesia de Roma, que tanto quiere a la vida y que tanto se empeña en protegerla, no solo no recomienda a sus fieles, especialmente en África, donde el SIDA es una pandemia, que empleen el condón, sino que además tiene el rostro de decir que no es totalmente efectivo… todo por defender lo indefendible.

Es curioso que para la Iglesia valga más la vida en potencia que se pierde con el uso de condones que las vidas reales que se pierden con el SIDA… Putos hipócritas.

En fin, volviendo a la terrible imagen que nos ocupa, decir que fue tomada por una estudiante de periodismo llamada Theresa Frare, que hace poco sacó a la luz pública algunas imágenes mas tomadas durante aquellos días (las tenéis en el blog, extraídas de aquí:
http://www.life.com/gallery/45701/image/ugc1063731/the-photo-that-brought-aids-home#index/0, sin permiso). 




En aquella época, Theresa estudiaba en la Universidad de Ohio, y asistía como voluntaria, en el Pater Noster House de Columbus, a enfermos de SIDA. Allí entabló amistad con David Kirby, un activista por los derechos de los homosexuales y de la lucha contra la enfermedad en California, pero que había regresado a su Ohio natal para morir junto a su familia. David quiso que su final fuese documentado para hacer ver a la opinión pública el terrible daño que la enfermedad provocaba tanto al enfermo como a sus familiares.

Theresa, hoy en día fotógrafa profesional, contó hace poco a la revista Life, en el veinte aniversario de la imagen, como la madre de David, Kay, le pidió que fotografiara a la familia dándole un último adiós: “Entré en la habitación y me quedé en un rincón, callada, casi sin moverme y todo sucedió mientras miraba y fotografiaba. Después me di cuenta de que algo realmente increíble se había desplegado justo delante de mí”.

David solo puso una condición: que no hubiese lucro económico. Y efectivamente Theresa no cobró ni un duro por las mismas, aunque si ganó algunos premios fotográficos importantes. Eso sí, la revista Life vendió millones de ejemplares. 


Al año siguiente, en 1991, Benetton, utilizó la imagen en una publicación llamada “Pietá”, dedicada a concienciar sobre el SIDA, con el consentimiento de la familia, que consideraba que iba a servir para concienciar sobre el tema. Y esto suscitó una enorme polémica, ya que acusaron a la marca por comparar a David con Cristo. Y ciertamente el nombre que escogieron “Pietá”, era una clara referencia a la Piedad de Miguel Ángel, con la que, efectivamente, guarda algún parecido.

Sirva esta imagen y esta publicación para concienciarnos, dentro de lo que esté a nuestro alcance, de que el SIDA sigue estando ahí, que todos somos parte de un “grupo de riesgo” por el mero hecho de tener relaciones sexuales, que la mejor manera, aparte de la difícil abstinencia sexual, es el empleo de condones, y de que la terrible postura de la Iglesia al respecto.


David, antes de enfermar....

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