ASÍ HABLÓ ZOROASTRO. PARTE 4. HERENCIA: LOS PARSIS Y LA TRADICIÓN APOCALÍPTICA JUDÍA
Perpetrado por Oskarele
Aunque la influencia del zoroastrismo y del mazdeísmo, su versión dualista posterior, sobre el judaísmo, el cristianismo y el islam, fue considerable, como vamos a ver a continuación, del gran movimiento iniciado por Zoroastro solo queda en Irán un pequeño resto después de la conquista musulmana en el siglo VII d. C. Los creyentes fueron llamados en Persia “Gabaríes” (infieles), porque no aceptaban a Mahoma, por lo que fueron duramente perseguidos.
En la actualidad la mayoría de seguidores de estas doctrinas se encuentran en la India, Pakistán y Afganistán, y se les conoce como “Parsis” (pobladores de Pars, la Persia antigua). Acabaron formando una prospera comunidad que, según Whiskypedia, en la India ronda las 70.000 personas, con unas 30.000 más en el resto del planeta.
Tienen sus ritos de iniciación, a los siete años, en los que se impone a los niños la camisa y el cordón sagrado, que simbolizan la iniciación en la comunidad de “adoradores zoroástricos de dios”, como se llaman a sí mismos. Desde ese momento se compromete a “alabar los buenos pensamientos, las buenas palabras y las buenas obras; mantenerse fieles a la religión zoroástrica, que es santa, y, entre todas las religiones que han florecido o florecerán, la más grande, mejor y más excelente, y que es la religión que Dios dio a Zoroastro”. Esta profesión de fe la tiene que repetir el buen parsi a diario.
Además han de practicar en los templo los ritos del fuego. La energía del creador es representada en el zoroastrismo por el fuego y el sol; duraderos, radiantes, puros y sostenedores de la vida. No se adora el fuego, sino que este es un símbolo de la divinidad.
La festividad más importante es el Año Nuevo, pero también es digna de mencionar la fiesta de los muertos, en honor a los antepasados, los Fravashis que mencionábamos en el artículo anterior, que, según creen, regresan para visitar a sus descendientes. Ese día se preparan actos de homenaje en las “Dajmas” o “torres del silencio”, unas construcciones circulares de ladrillo o piedra en la que depositan sus cadáveres para que sean devorados por los buitres. Curiosamente este sistema se adopto para evitar que la carroña contaminase la tierra o el agua. Una vez sequicos, los huesos se echan a un pozo central, donde con los años se acabaran convirtiendo en polvo.
Lógicamente, en las comunidades pequeñas o donde no hay buitres, se practica la inhumación junto con los mismos ritos mortuorios.
Junto al fuego, el agua es otro elementos digno de adoración por los parsis, que bajo ningún precepto se puede contaminar, como lo era también para Zoroastro y sus primeros seguidores, que la consideran, al igual que el fuego, un medio sacramental para llegar a Ahura Mazda. En Bombay, por ejemplo, los parsis se reúnen en las playas, al atardecer, para mojar los dedos en el agua del mar y llevárselos a los ojos y a la frente, para, posteriormente invocar una oración a Mazda, en presencia del sol poniente.
Por otro lado, si habéis leído los artículos anteriores, habréis podido comprobar los grandes parecidos entre estas doctrinas y nuestra tradición judeocristiana.
En realidad no es nada extraño: la influencia aparece después del exilio judío tras la conquista de Babilonia por Ciro el Grande, en 538 a. C. que permitió a a los judíos cautivos regresar a Jerusalén para reconstruir el templo, destruido en el 586 a. C. por Nabucodonosor II. Es precisamente durante este exilio en Babilonia cuando escribieron lo que se conoce como el "Talmud de Babilonia" (Talmud Bavli), mientras que los judíos todavía establecidos en Judea escriben el "Talmud de Jerusalén".
Estos dos manuscritos representan las primeras manifestaciones de la Torá en forma escrita, y el Talmud de Babilonia es el utilizado actualmente por las comunidades judías.
De todos modos, al regresar a Jerusalén y construir el segundo templo, seguían estando sujetos al dominio persa, lo mismo que los que permanecieron en Babilonia.
Por otro lado hay que tener en cuenta que por estas fechas el zoroastrismo estaba empezando a tener influencia en el Imperio Persa, que, sin embargo, no se haría evidente hasta unos 200 años después, cuando la conquista de Alejandro Magno, y la subsiguiente adición de Palestina y Siria al sector occidental del imperio macedónico.
Por aquella época surge en la literatura judía un elemento nuevo, el llamado genero apocalíptico, cargado de huellas inequívocas de las principales doctrinas del zoroastrismo sobre el cielo y el infierno, el juicio después de la muerte y el juicio final, el fin del mundo, la jerarquía angélica, el dualismo entre el bien y el mal bajo dos ejércitos opuestos con sus respectivos caudillos (Miguel y Satanás en la tradición judía) y, por encima de todo, un supuesto reino mesiánico en el que prevalecería el bien tras el juicio final.
En el siglo II a. C. estas ideas apocalípticas eran ya una parte integrante e importante de la doctrina judía, con ejemplos literarios como el Libro de Daniel, el Libro de Enoc y los Testamentos de los Doce Patriarcas.
Obviamente, tanto el cristianismo como el islam, que beben de fuentes judías, heredarán muchas de estas ideas del zoroastrismo, especialmente las relacionadas con la otra vida y el fin del mundo.
Mas info y fuentes: aquí: http://www.homohominisacrares.net/php/zoroastro.php, aquí: http://www.portalplanetasedna.com.ar/la_cultura16.htm, aquí: http://www.filosofia.org/zgo/hf2/hf21021.htm, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Zoroastro, aquí: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zaratustra.htm, aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Zoroastrismo.
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Oscar Fabrega
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